“Si uno tiene un hijo díscolo y rebelde”

Torá, Deuteronomio 21:18 – 21:21: Si uno tiene un hijo díscolo y rebelde que no quiere obedecer ni a su padre ni a su madre y no les obedece siquiera bajo advertencia, entonces su padre y su madre deberán llevarlo ante los ancianos de su ciudad, al tribunal local. Y deberán decirles a los ancianos de su ciudad: “Este es nuestro hijo, díscolo y rebelde. No nos obedece, es glotón y bebedor”

Entonces todos los hombres de su ciudad lo apedrearán hasta provocarle la muerte. De este modo eliminarás de ti el mal. Todo Israel se enterará y temerán.

Este fragmento es sobre el deseo frenético de una persona, con cuya ayuda quiere alcanzar al Creador. Es tan violento y rebelde como un caballo que pisa, se opone y tira al jinete.  

Si el padre y la madre, que son las partes masculina y femenina, tienen un hijo que no les obedece y está obligado a unirse a ellos y a recibir la Luz superior a través de ellos para continuar el camino y renacer de sí mismo, entonces tienen que llevarlo a los ancianos, a aquellos que están por encima de ellos, al siguiente paso.

Supongamos que el padre y la madre son Aba ve Ima, Jojma y Bina y, ZON está bajo ellos. Tienen que elevar el deseo que generaron incluso más alto, a donde hay cuatro clases de muerte: lapidar, estrangular, quemar y ahorcar. De esa forma, ese deseo es asesinado, es decir, desciende al nivel inanimado y luego su desarrollo comienza de nuevo.  

La piedra es Lev HaEven, el corazón de piedra. Por lo tanto, es un deseo asesinado por otro más grande, el cual no le da la oportunidad de adquirir ni la mínima parte de vida.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 26/sep/16

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