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Haaretz: “Que sabían nuestros antepasados que no sabemos y por qué es importante especialmente hoy’

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Que sabían nuestros antepasados que no sabemos y por qué es importante especialmente hoy

Precisamente 50 días después de su éxodo de Egipto, el pueblo de Israel logró el nivel de unidad completa y se convirtió en; un hombre con un corazón’. En consecuencia, recibieron la Torá. Desde entonces, ningún enemigo ha derrotado jamás a los judíos, excepto el odio de unos por otros. Hoy no tenemos unidad ni tenemos idea de lo que realmente es la Torá. Shavuot, el festival de la entrega de la Torá, es una gran oportunidad para reaprender esta información vital, que puede salvar nuestra vida y restaurar nuestra nacionalidad.

Para entender el poder de nuestra unidad que nos otorgó la Torá, piensa en nuestro pasado antiguo. Los hebreos conquistaron Canaán y la convirtieron en la Tierra de Israel, pero luego la perdieron por su desunión y homicidios. Por ejemplo, el libro Kli Yakar (Comentario sobre Génesis 26:19), describe ‘el odio durante el Primer Templo’. Una de las razones clave para la ruina del Primer Templo fue su violencia. Claramente, una nación cuyos miembros se matan unos a otros no es modelo de unidad a seguir.

Israel recobró la soberanía en la Tierra de Israel después de que se unió en el exilio de Babilonia, para frustrar la intención de Hamán de ejecutarlos. Por desgracia, después de construir el Segundo Templo, los judíos cayeron en disputas internas una vez más. La primera hostilidad interna, fue cuando los judíos helenizados lucharon contra los macabeos y, perdieron. La segunda fue cuando el odio mutuo de los judíos se extendió e intensificó tanto que el general del imperio romano en la Tierra de Israel, Tiberio Julio Alejandro, un judío cuyo padre había cubierto las puertas del Templo con oro, lo destruyó y dio lugar al inicio del último exilio judío de la Tierra de Israel.

El mayor error al interpretar la Torá

A través de las generaciones, la diferencia entre fatalidad y bendición ha sido determinada por nuestra desunión y unidad. La fuerza motriz que nos permite unirnos por encima de disputas, odio, calumnia y mala voluntad se llama ‘Torá’, de la palabra hebrea ‘Ohr’ (luz). El libro Mesilat Yesharim (capítulo 5) escribe: ‘Este es el significado de lo que nuestros sabios dijeron (Midrash Rabbah, Eicha, prefacio), ‘Deseo que me dejen, pero que mantengan mi ley (Torá) ‘Asimismo, el libro Maor Eynaim (Parashat Tzav) escribe: ’Con la Torá, el hombre puede luchar contra la inclinación del mal y someterla, porque la luz en ella la reforma‘.

El Talmud de Babilonia (Kiddushin 30b) escribe que el Creador dijo: ‘Hijos míos, he creado la inclinación al mal y he creado contra ella la Torá como condimento’ También, el libro Metzudat David (Comentario sobre Jeremías 9: 12) explica que Israel perdió su tierra porque cayó en la inclinación al mal, cuando dejó de participar en la Torá, porque ‘la luz en ella la reforma’ Para ser claro sobre el significado de la ‘inclinación al mal’, el Santo Shlah escribe en el libro, Diez Enunciados, ‘Las cualidades más malignas son envidia, odio, codicia y lujuria, que son las cualidades de la inclinación al mal’, justo lo que constituye nuestro ego.

Por lo tanto, la Torá, no es un libro. La Torá es una representación de dos fuerzas contradictorias -positiva y negativa, dar y recibir, crear y destruir- cuyas interacciones construyen y guían nuestro universo. Estas fuerzas operan en armonía perfecta y unidad entre ellas y así crean el universo en el que vivimos. Cuando creamos la misma armonía y unidad entre nosotros, esa fuerza nos influye y cambia nuestra naturaleza, nos hace armónicos y unidos. Por eso, el pueblo de Israel recibió la Torá hasta después de que se unió ‘como un hombre con un corazón’ y creó armonía y unidad entre todos. También por eso, mientras Israel mantuvo su unidad, tuvo Torá y estuvo a salvo del daño.

El Talmud escribe: ‘Como la luz protege para siempre, la Torá protege para siempre’ (Masechet Sotah 21a). El Midrash (Mishley, porción 2) también dice: ‘La Torá protege a quien se compromete con ella’.

Cuando pensamos en compromete con la Torá, normalmente pensamos en profundizar en los versos y comentarios del libro. Este es el mayor error sobre la Torá. En verdad, comprometerse con la Torá, significa fortalecer nuestra unidad, como lo hizo el pueblo de Israel a los pies del monte. Sinai. Por eso el libro Maor Vashemesh (Parashat Yitro) escribe: ‘Obtener la Torá es principalmente con unidad, como en el versículo: ’Israel acampó allí delante del monte‘, como un hombre con un corazón’ En Parashat Emor, el libro dice: ‘Durante los días de la cuenta del Omer, el hombre debe corregir la cualidad de unidad y así será recompensa con la obtención de la Torá en el festival de Shavuot, como está escrito: ‘Y partieron de Rephidim y vinieron al desierto de Sinaí e Israel acampó allí delante del monte’ RASHI interpretó que todos estaban en un corazón como un hombre y por eso fueron recompensados con la Torá‘.

Lenguaje de raíces y ramas

Cuando leemos la Torá, las historias en ella parecen que se refieren a personajes de carne y hueso. Tal vez estos personajes existieron en la realidad, pero eso no es lo que la Torá nos transmite. La Torá fue dada al pueblo de Israel que vivió hace 3 mil años. Para ellos estaba perfectamente claro que la Torá habla de fuerzas internas y de cómo interactúan, no de eventos físicos. Sin embargo, para entender correctamente la Torá, necesitamos estar en el mismo estado que el pueblo de Israel cuando la recibió: unidos como un hombre con un corazón.

Con el tiempo, nos hemos alejado cada vez más de la unidad. Al final, naufragamos en el odio infundado y perdimos nuestra capacidad de entender lo escrito en la Torá. Para reconectarnos a la Luz que reforma, que es la Torá, debían escribirse nuevos textos. Que se deriven de la Torá, pero con el propósito de ayudar al pueblo de Israel a recuperar su unidad y así, restituir su entendimiento de la Torá. El rabino Akiva, que vivió hacia fin de la conexión de Israel con la Torá real, dijo: ‘Ama a tu prójimo como a ti el mismo es la gran regla de la Torá’ (Jerusalén Talmud, Nedarim, capítulo 9, p) Su discípulo, el rabino Shimon Bar Yochai (Rashbi) escribió El libro del Zohar, que afirma que es un comentario sobre la Torá (Pentateuco). El discípulo de Rashbi, el rabino Yehuda Hanasi, fue el redactor de otro comentario detallado sobre la Torá -la Mishná.

Más tarde, a medida que la gente se alejaba aún más de la unidad y de la percepción de las fuerzas que la Torá describe, incluso la Mishná requirió explicación. Estas explicaciones se recogieron en lo que llamamos Gemarah o Talmud. Sin embargo, ninguno de estos textos habla de sucesos físicos. Describen sólo fuerzas interiores que conforman la realidad y las representaciones físicas sólo son instrumentos para reflejar lo que sucede a nivel más profundo.

Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario más elaborado sobre El libro del Zohar desde su creación, describe este modo de escritura como ‘lenguaje de raíces y ramas’. Ramas, son eventos en nuestro mundo, describen lo que está sucediendo. Raíces, el reino de las fuerzas. En su ensayo La esencia de la sabiduría de la Cabalá, Rav Ashlag escribe que nuestros sabios ‘han encontrado un vocabulario establecido y registrado, suficiente para crear un excelente lenguaje hablado. Les permite conversar entre sí, acerca de las relaciones en las raíces, sólo al mencionar la rama tangible, que está bien definida en los sentidos corporales‘.

Restablecer nuestra nación

Aproximadamente hace 2 mil años, cuando caímos en odio infundado y empezamos a odiarnos sin razón aparente, la separación y la alienación se apoderaron de nosotros, de tal forma que nos separaron por completo de la profunda percepción de la realidad en la que vivían nuestros antepasados. Nuestros antepasados recibieron la Torá, es decir, la comprensión profunda y total de la realidad, con sus esfuerzos por unirse. Ahora, en nuestro tiempo asombroso, debemos hacer lo mismo. El libro Avnei Miluim (Introducción) escribe: ‘Esto es lo que nuestros sabios dicen cuando dijeron: ’Israel acampó allí, delante del monte, todos como un hombre con un corazón’. Quieren decir hasta que la nación estuvo unida como un hombre, el Dador sintió necesario darle la Torá ‘.

Sin unidad, no somos nación, sino una colección cuyos componentes se desprecian y burlan mutuamente. Si queremos restablecer nuestra nacionalidad y con ella, nuestra antigua fortaleza, primero debemos unirnos y reconectarnos con la Torá (real), igual que nuestros antepasados.

En busca de un modelo

Cuando recibimos la Torá, la luz, también se nos ordenó ser ‘luz para las naciones’, extender esa luz al resto del mundo. Nuestra nación no fue creada por sí misma, sino para servir como ejemplo y mostrar los beneficios de la unidad. Mientras nos odiemos unos a otros como lo hacemos hoy, estamos desafiando nuestra vocación y en el proceso, negando al mundo la oportunidad de unión y la comprensión de la realidad que es tan vital para nuestra supervivencia en esta era de incertidumbre.

Si hubiéramos aceptado que nuestra misión es unirnos y por lo tanto extender al mundo la luz llamada Torá, nos hubiéramos ahorrado mucho del sufrimiento que nuestra nación ha experimentado desde la ruina del Segundo Templo. En 1929, el doctor Kurt Fleischer, líder de los Liberales en la Asamblea de la Comunidad Judía de Berlín, afirmó que ‘el antisemitismo es el azote que Dios nos envió para que estemos juntos y nos unamos’. Los judíos alemanes no escucharon el llamado a la unidad, algunos incluso apoyaban el antisemitismo. La Asociación de Judíos Nacionales Alemanes, por ejemplo, apoyó y votó por Hitler y el partido nazi.

Las naciones buscan nuestro ejemplo, pero nos negamos a darlo. Henry Ford, el defensor más prominente del antisemitismo en EUA, escribió en su infame libro, El judío internacional, el principal problema del mundo: ‘Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el que los primeros judíos fueron organizados‘. Más adelante en el libro, Ford agregó, ’La sociedad tiene una gran demanda contra el judío … que empiece a cumplir … la antigua profecía de que, a través de él todas las naciones de la tierra serían bendecidas‘ , Mientras estemos desunidos, la tierra no puede ser bendecida a través de nosotros.

Nuestro mundo está cambiando. La globalización y el internet nos han conectado irreversiblemente. Pero para beneficiarnos de nuestra conexión, debemos aprender a hacerlo de manera que beneficie a todos y no sólo a la élite explotadora y gobernante. Está conexión es contra nuestra naturaleza, pero si nos esforzamos por unirnos, a pesar de nosotros mismos, descubriremos lo que nuestros antepasados descubrieron en el desierto del Sinaí.

Esta época del año, cuando Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, está a la vuelta de la esquina, recordemos que el verdadero significado de la Torá es amar a los demás y unirnos para revelarlo a nosotros mismos, al mundo y por lo tanto ser ‘luz para las naciones’.
[207600]

Pensamientos y sentimientos

Pregunta: ¿Dónde se siente el Creador: en la mente, en los pensamientos, en los sentimientos o en nuestros deseos?

Respuesta: En los sentimientos.

Pregunta:  ¿Cuál es el punto donde siento que existo?, este punto ¿también es un pensamientos?

Respuesta: No. El pensamiento está en un nivel mucho más bajo que la sensación. El sentimiento es el punto más interno que caracteriza un deseo particular. El deseo de elevarse sobre sí mismo y conectarse con el Creador, lleva a la persona a  comenzar a sentir el pensamiento de la creación del Creador, en relación consigo mismo y se conecta con  Él.
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De la lección de Cabalá en ruso 15/ene/17

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¿Cuál es la conexión entre la sabiduría de la Cabalá y la Torá?

Pregunta de Facebook: ¿Cuál es la conexión entre la sabiduría de la Cabalá y la Torá? Pues sabemos que, Cabalá es una ciencia que estudia el universo, su origen, su estructura general, su movimiento como un todo y, cada detalle en particular, ¿cómo puede tan grandiosa enseñanza estar basada en historias y parábolas religiosas?

Respuesta: De hecho, no hay conexión entre Cabalá y la interpretación ordinaria y mundana de la Torá. Pues, en verdad, Cabalá es la parte oculta y secreta, de la Torá, porque el hombre no la puede revelar a través de sus propias cualidades.

Pero, cuando se revela, la persona ve que la Torá cambia sus sentidos y la lleva a la percepción del mundo superior —el sistema que gobierna nuestro mundo, para cambiar al humano y a través de él, cambiar nuestro mundo; y no sólo para realizar algún tipo de acción material. Esto es de lo que habla la Torá.

La Torá está dividida en la parte interna (Cabalá) y la parte externa, que habla del cumplimiento de algunas acciones y acuerdos aceptados, conocidos como “judaísmo práctico”.
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De Kabtv “Noticias con Michael Laitman” 27/mar/17

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La batalla por la independencia del egoísmo

Necesitamos entender qué significa independencia para Israel porque es radicalmente diferente de lo que se considera como independencia en otros niveles: inanimado, vegetal, animal e incluso entre otras naciones del mundo.

En última instancia, la humanidad debe alcanzar independencia en el entendimiento de Israel, porque este grupo está llevando a cabo el programa de la corrección para el mundo entero, está en la etapa preliminar, como en un laboratorio.

Por lo tanto, que este grupo logre independencia debe ser visto como el futuro estado de independencia del mundo entero. Y hoy, especialmente sentimos que el mundo lo necesita. Para entender qué es independencia, primero necesitamos experimentar lo que significa ser esclavo de nuestro propio deseo por placer.

Poco a poco, la gente toma conciencia de que nuestra naturaleza egoísta y nos mantiene en cautiverio y nos usa sin misericordia, impidiendonos vivir y morir.

Como criaturas lastimeras y abrumadas, pasamos toda nuestra vida, intentando evitar el sufrimiento. Pequeñas alegrías son consideradas una vida feliz. Por eso necesitamos entender que, independencia es principalmente independencia de nuestra naturaleza, de nuestro egoísmo.

Este tipo de independencia tiene niveles. En lugar de estar bajo el control del ego, necesitamos estar bajo el control de un nuevo poder, porque es imposible existir sin ninguna fuerza que nos anime y con la cual podamos controlar nuestra vida. Pero debemos elegir esta fuerza nosotros mismos, prefiriéndola, por encima de todas las posibilidades.

Así, la independencia tiene un significado muy amplio y exaltado, incluye en sí, toda la realidad. Después de todo, la independencia es inherente sólo al Creador y si realmente queremos tener independencia, necesitamos elevarnos hasta Su condición, Su nivel, Su naturaleza.

Este tipo de independencia no es fácil de lograr. Pues, para esto, no sólo debemos cruzar hacia la naturaleza de otorgamiento, además, construirla por encima de nuestra naturaleza egoísta.

Por eso, si queremos recibir nuestra independencia, debemos estar dispuestos a luchar incesante con nuestro egoísmo, hasta el fin de la corrección. Sólo podemos establecer nuestra independencia en oposición al egoísmo, porque son contrarios: independencia en contra de la esclavitud.

No importa qué estado experimenta la persona, debe sentirse como si estuviera saliendo de Egipto o antes de la salida. Necesitamos abordar esto de forma muy seria, porque si queremos crecer espiritualmente, habrá frente a nosotros serias batallas en contra de las fuerzas de separación, hasta que el egoísmo sea  revelado.

Esas fuerzas constantemente surgirán y se introducirán en nosotros en varias formas, intentando crear conflicto.  Y, necesitaremos unirnos por encima de todos esos fenómenos.

Primero, necesitamos entender que lo único que evita nuestra independencia es la esclavitud. Por eso, sin entrar primero en Egipto, es imposible alcanzar la libertad. Este dilema está ante la nación de Israel que necesitará dar a la humanidad ejemplo para que alcance independencia, unidad y corrección. Así, todas las naciones lograrán lo mismo.

Por lo tanto, aún no celebramos el día de la independencia, ¡sino la oportunidad de alcanzarla!
[206120]
De la lección: “Día de la independencia”, 25/abr/17

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Shavuot: acerca de dar y recibir

Shavuot es la entrega de la Torá que se extendió por milenios, ¿qué nos fue dado en el Monte Sinaí? ¿por qué volvemos todo el tiempo a ella? ¿cuánto tiempo podemos recibir la Torá?

El pueblo judío se forjó en el horno de Sinaí. Los relámpagos brillaban en la cima de la nube negra, los truenos retumbaban y veíamos fuera del campamento con miedo. El juicio final se oía en todas partes. La montaña emitía humo y temblaba, cuando llegamos a su pie. Y Moisés fue a la cima, cuando lo llamó el Creador.

¿La Torá describe esta imagen de Hollywood o algo mucho más serio? El hecho es que está sucediendo dentro de nosotros hoy ¿tal vez la nube cayó en el corazón? ¿tal vez fue la montaña de odio, colgada sobre nosotros en humo y fuego? ¿tal vez las pasiones eran truenos y ardían en nosotros, haciéndonos estremecer hasta el fondo de nuestra naturaleza?

La Torá no es una crónica de acontecimientos pasados, por el contrario, describe el momento en que se decide nuestro futuro. Por primera vez se requiere una respuesta clara de todos nosotros: ¿estamos dispuestos a aceptar la garantía mutua como ley de vida? Después de todo, esto exactamente es la Torá -la instrucción para ser garantes unos de otros.

Desde entonces la lección principal pasa de generación en generación: la Torá que nos fue dada una vez, necesitamos recibirla una y otra vez. Debemos recibirla en el monte del odio (Sina), bajo el rugido de la tormenta que rabia dentro. Aceptando esta ley vivimos juntos en nuestra tierra, rechazandola nos dispersamos en otras naciones.

El hecho sorprendente en la era moderna es que la tierra de Israel que nos fue “dada”, como la Torá, aún espera que la recibamos, desde la proclamación de la independencia, hace casi 70 años. Hace medio siglo unimos a Jerusalén. Sin embargo, esto aún no es la garantía ni la nación unida ‘como un hombre con un corazón’. Sí, físicamente ‘salimos de Egipto’, regresamos a casa, pero internamente aún no hemos pasado por el monte Sinaí y por lo tanto, corremos el riesgo de perder nuestra oportunidad.

El estado moderno de Israel es un espacio histórico de oportunidad. Y lo más importante, está abierto no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Después de todo, hoy, la humanidad es en un barril de pasiones. Y nuestra elección será decisiva.

Medicina a la medida

Shavuot, como todas las fiestas judías, nos llama a la acción. Es brillante, está llena de blancura, pero no es simple. Si fuera suficiente con tomarnos las manos y sonreír unos a otros por segundos, hace mucho tiempo hubiéramos construido una ‘ciudad jardín’ para que todos la admiraran.

Sin embargo, no es así. Nos dieron la tierra y la oportunidad de vivir en ella como hermanos y en vez de eso, vacilamos, peleamos, bebemos la sangre del otro y tratamos, de alguna manera, de resolver los problemas como vienen.

El destino nos da la oportunidad única de unirnos y ni siquiera entendemos qué sucede. Tropezamos unos con otros, la gente se asfixia en la indiferencia, arde en ira y ensordece con el cañonazo de la enemistad sectorial, pero pretendemos que todo está bien, nada malo. Podemos seguir viviendo así. Tenemos tal experiencia de desastres detrás de nosotros que aparentemente no podemos quejarnos.

Sin embargo, ¡es sólo un respiro! De hecho, lenta pero ciertamente nos presiona el monte de nuestro propio odio. No vemos fuera del campamento, pero el monte cuelga sobre nosotros ahora mismo.

Naturalmente, cuando no sentimos, no necesitamos la Torá. El relámpago resplandece en algún lugar y desde algún lugar sentimos el fuego, el corazón a veces ruge, pero estamos en nuestra tierra y no en algún desierto. ¿Verdad?

No, estamos donde está nuestro corazón. Estamos en el desierto de relaciones estériles y sin alma. Si de pronto descubrimos que el egoísmo nos desgarra, si intentamos conectarnos a algo integral y enfrentarnos a la insuperable división interna, entonces necesitaremos ayuda.

Resulta que la salida ‘normal’ de Egipto no es el fin. El principal reto está por delante. Todos los caminos conducen al monte. A sus pies, habiéndonos dado cuenta finalmente del problema y reconocido la enfermedad, entenderemos y tomaremos la medicina. Antes estaba la ‘farmacia’, pero no sabíamos que estábamos enfermos. Por eso, la entrega de la Torá y su recepción, no es lo mismo.

¿Elixir o veneno?

La Torá es una medicina destinado exclusivamente para ‘uso interno’, para la conexión entre nosotros. Todos nuestros problemas, exilios, destrucción de los Templos, vagabundeos y persecuciones, fueron causados por el odio infundado que nos hizo extraños, lejanos entre nosotros.

La Torá nos permite acercarnos de nuevo, ‘salir del fuego’. Sin embargo, si la usamos sólo externamente, sin luchar por la unidad del pueblo, el ‘elixir de vida’ se convierte en ‘veneno mortal’.

No son metáforas en absoluto, sino términos precisos usados por nuestros sabios. Ni siquiera entendemos el daño que nos causamos al no usar la Torá o al usarla con el propósito incorrecto. A veces, incluso nos jactamos de nuestra ‘limpieza’, aunque en realidad, estamos hasta el cuello en nuestra propia suciedad. Los grandes sectores del país existen en ‘mundos paralelos’, casi sin tocarse. Algunos viven a expensas del resto de la población e incluso se oponen a ella bajo el pretexto de la ‘justicia’.

Todo lo que nos divide, directamente o bajo la cobertura de palabras hermosas y correctas, es un veneno mortal. Se come a todo el mundo.

Si dejamos de ver las preocupaciones cotidianas, veremos lo dispersos que estamos unos de otros. No sólo estamos separados, sino que disfrutamos incitando, humillando y pisoteando. Cada uno quiere tener más éxito, ser más rico, inteligente y alto que otros. Esto es especialmente evidente en los medios, donde los vicios de la sociedad son visibles como en la palma de la mano. Ya nadie se sorprende de nada y nadie se avergüenza.

No es la vista más agradable, pero todo cae en su lugar: vagamos en el desierto de la naturaleza humana y se eleva frente a nosotros como un monte. ‘Y arribaron al desierto del Sinaí. Acamparon en el desierto, Israel acampó allí, frente al monte’ (Torá, Éxodo, 19:2)

Ahora tenemos la oportunidad de recibir ayuda, una instrucción, una fuerza que nos unirá, para que construyamos relaciones saludables en la sociedad y vivamos felices en nuestro país. Este es el momento actual del desarrollo evolutivo: o creceremos y comenzaremos a usar la Torá según su propósito, en bien de la unidad por encima de los desacuerdos o, la adversidad de crecer nos obligará a hacerlo. En esencia, esta es la situación en la que cualquier niño se encuentra, tan pronto como deja de ser bebé.

Remedio para todos los tiempos

Lo mejor que podemos hacer por nosotros y por el mundo, es unirnos frente al monte del odio, el monte de nuestras dudas y, revelar a Moisés en de nosotros, el poder que nos jala (Mosheh) hacia arriba. Siempre funciona si estamos juntos.

Así entenderemos que no fueron algunos refugiados del antiguo Egipto los que acamparon en el desierto para recibir el regalo más importante en la vida, sino cada uno de nosotros, sin importar dónde vive ni su nacionalidad ni su religión, está al pie del monte. Aquí está sólo una nacionalidad, el humano y el corazón es uno para todos.

La Torá, de hecho, es la herramienta más poderosa y aún no sabemos usarla. El hombre no puede alcanzarla solo y no estamos preparados para hacerlo juntos. Nos dará seguridad y prosperidad y dará paz al mundo. Sólo debemos acostumbrarnos al hecho de que no funciona para una persona separada, sino entre todos.

Después de todo, el egoísmo se revela justo en relación con los demás. Una vez estalló en Babilonia y desde entonces, siempre se manifiesta en la sociedad, en la relación entre la gente.

Por lo tanto, la Torá tiene como objetivo corregir, en todo momento y en cualquier nivel de desarrollo técnico, la conexión del hombre con el ambiente. No puede ser reemplazado con los nuevos medios de comunicación. Nada de lo que tenemos funcionará correctamente. Sólo la relación positiva nos permitirá sentar las bases sólidas de nuestro futuro.
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¿Qué es Shavuot?

Shavuot

Todas las leyes de la Torá conducen a una meta única, de amar a los demás como a ti mismo.

Shavuot marca el punto en el que recibimos la Torá, la ley de dar.

Es un hito en el camino hacia lograr “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

(La ley de la Torá que lo incluye todo)

Shavuot simboliza el momento en el que aceptamos la misión con entusiasmo.

Feliz Shavuot

El placer supremo del alma

Torá, Deuteronomio 23:07: Jamás procures su paz ni su bienestar, durante toda tu vida.

Los deseos egoístas, llamados “amonitas y moabitas”, se revelan en cada nivel de la escalera que ascendemos. Y cada vez son nuevos y más potentes.

Los 125 niveles son similares entre sí; sólo difieren en la fuerza y volumen de las propiedades positivas y negativas, de las propiedades de la línea derecha y de la línea izquierda y del número de detalles involucrados. En principio, la fuerza del nivel depende del número de deseos e intenciones.

Cuando ascendemos, nuestro estado se vuelve más integrado y complejo y esta complejidad, abarca todas sus ventajas y desventajas, todo el poder de nuestra conexión y, encontramos la perfección.

Es a partir del cierre de millones de tipos de fuerzas, intenciones y actos -desde el principio de la creación, el medio y de nuevo, desde el principio, al final, etc.- que la perfección del Creador se obtiene. Toda la revelación de la mecánica de la interacción del Creador con el deseo que Él creó, es el placer supremo del alma.

Sobre ésto está dicho, que “Los justos se sientan y gozan del resplandor de la Shejina”. Después de todo, la Luz superior de la sabiduría llena toda la creación, resplandece y brilla. Este alcance comprende el más elevado significado y el placer supremo que el alma siente.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno”, 19/oct/16

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Respuestas a sus preguntas, parte 170

Pregunta: Vivimos en un período muy difícil pero importante, ¿cómo puede una persona que aspira al Creador ver con calma cómo se destruye la manada? Después de todo, lo valora, lo compadece, aunque él mismo se convierte en parte, ¿es la única manera de influir seriamente en lo absurdo que es que una semilla caiga en el suelo cuando es joven para que pueda brotar?

Respuesta: Nadie hace nada independientemente. Es la fuerza superior la que realiza todo para llevar a la persona al reconocimiento de la verdad y acercarla a ella.

Pregunta: ¿Por qué la gente se tortura entre sí y se comporta violentamente con los animales? ¿por qué el Creador permite tal comportamiento? ¿cuál es la raíz de este comportamiento? y, como cabalista, ¿qué solución ve para este problema ?

Respuesta: Toda la corrección del mundo se reduce sólo a la corrección del hombre, con educación.
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JPost: “Las cosas que tiendes a leer en la Torá – no son necesariamente así”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Las cosas que tiendes a leer en la Torá – no son necesariamente así

Nada es más valioso que la Torá ¿por qué entonces hemos olvidado que la Torá no tiene nada qué ver con palabras sin sentido en libros impresos y todo que ver con la unidad?

“No es necesariamente así”, cantaba Sportin´Life en la ópera Porgy and Bess, y añadía, “Las cosas que tiendes a leer en la Biblia- no son necesariamente así”. Este próximo martes, celebraremos Shavuot, el festival de la entrega de la Torá. La mayoría de los judíos no-observantes saben que el festival incluye una comida con muchos dulces lácteos. La mayoría de los judíos también sabe que en este día, hace mucho tiempo, la Torá fue entregado al pueblo de Israel .

Pero, muy poca gente sabe qué es realmente la Torá. Como resultado, muy pocos entienden por qué celebramos el recibirla. Al contrario de lo que se nos ha enseñado a la mayoría, la Torá no es una serie de reglas que debemos observar con el fin de apaciguar a un Dios temible, tampoco es una colección de relatos que pudieron o no haber sucedido.

Cómo veremos más adelante, nada es más pertinente para nuestras vidas que la Torá. Nada puede darnos mayor beneficio que conocer qué es la Torá, para qué es, y cómo podemos usarla. Cuando lo entendamos, veremos que Shavuot no es simplemente un festival, sino un punto extremadamente importante en nuestra búsqueda de la felicidad.

La única condición

En Masejet Shabbat (31a), el Talmud escribe que cuando un converso preguntó acerca del significado de la Torá, el viejo Hillel le dijo sin ambigüedades: “Lo que odias, no se lo hagas a tu amigo; esta es toda la Torá”. De la misma manera , Rabí Akiva -cuyos discípulos compusieron El Libro del Zóhar y la Mishná– dijo, “Ama a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Talmud de Jerusalén, Nedarim, capítulo 9, p 30b).

Con el fin de recibir la Torá, Israel se unió “como un hombre con un corazón” (RASHI-Comentario acerca del Éxodo, 19:2) y por lo tanto, recibieron un poder que los elevó por encima del egoísmo y los hizo amarse el uno al otro como a sí mismos. No recibieron un libro. En su lugar, su unidad creó las condiciones requeridas para que se les dotara con el poder de trascender su yo y unirse por encima de su ego o como el rey Salomón lo expresó en Proverbios (10:12): “El odio agita las disputas y el amor cubre todos los crímenes”.

El libro Avnei Miluim (Introducción) escribe, “Esto es lo que querían decir nuestros sabios cuando dijeron, ‘E Israel acampó ahí ante el monte’, todos ellos ‘como un hombre con un corazón’. Ellos desean decir que toda la nación se unió en un hombre, después de lo cual el Dador fue obligado a darles la Torá”.

A través de los siglos, nuestros sabios se han referido al poder de transformación en la Torá como “luz”. Afirmaron incontables veces que la luz en la Torá reforma, es decir, que transforma al hombre del egoísmo al amor a otros. El libro Mesilat Yesharim (capítulo 5) escribe, “Este es el significado de lo que dijeron nuestros sabios (Midrash Rabá, Eijá, Prefacio), ‘Deseo que me abandonen a Mí pero que conserven Mi ley (la Torá)’, porque la luz en ella reforma (la inclinación malvada)”. El libro Maor Eynaim (Parashat Tzav) escribe de la misma manera: “Con la Torá, el hombre puede luchar contra la inclinación malvada y someterla, porque la luz en ella reforma”.

El Talmud de Babilonia (Kiddushin 30b) escribe que el Creador dijo, “Mis hijos, he creado la inclinación malvada y he creado contra esta la Torá como condimento”. También, el libro Metzudat David (Comentario a Jeremías, 9:12) explica que Israel perdió su tierra porque cayeron en la inclinación al mal una vez que dejaron de ocuparse de la Torá, porque “la luz en ella reforma”. Y sólo para que no entendamos mal el significado de “inclinación al mal”, el Santo Shlá escribe (En Diez Enunciados, Enunciados no. 6), “Las cualidades más malvadas son envidia, odio, codicia y lujuria, que son las cualidades de la inclinación malvada”, precisamente los atributos que constituyen nuestro ego.

No hay Torá sin unidad

Cuando nosotros, el pueblo de Israel, sucumbimos a la inclinación malvada y caímos en el odio infundado, perdimos más que el Templo. Perdimos nuestra habilidad de usar la Torá, el poder que reforma, para elevarnos por encima de nuestro ego. En lugar de luz, fuimos dejados con palabras cuya conexión con el amor a otros, la responsabilidad mutua y la unidad se volvieron ocultos para nosotros. Al perder esa conexión, perdimos todo lo que define el judaísmo y al pueblo de Israel.

Nuestros ancestros recibieron la luz que reforma y se convirtieron en nación después de que se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”. Ahora, nosotros también debemos comenzar a alimentar nuestra unidad. Precisamente a causa de que nuestro odio infundado aún es tan profundo, no debemos esperar. Cualquier retraso de aquí en adelante puede costarnos mucho en vidas humanas y tormentos ya que nuestro mundo pronto se verá demasiado inmerso en odio y sospecha, como para dar marcha atrás.

Ocuparse en la Torá no significa ocuparse de las palabras de un libro escrito. Significa esfuerzo por unirse de manera que la unidad cubra nuestro odio, justo como citamos al rey Salomón. El libro Maor VaShemesh (Parashat Itró) explica este punto con las siguientes palabras: “Obtener la Torá es principalmente con unidad, como en el verso, ‘E Israel acampó ahí ante el monte’, ‘como un hombre con un corazón’ y ahí su suciedad (inclinación malvada) cesó”. En Parashat Emor, el libro continúa, “Durante los días de la cuenta [omer], el hombre debe corregir la cualidad de unidad y así es recompensado al obtener la Torá en el festival de Shavuot, como está escrito, ‘Y viajaron de Refidim y llegaron al desierto del Sinaí e Israel acampó ahí ante el monte’. RASHI interpretó que todos ellos eran un corazón, como un hombre y por eso fueron recompensados con la Torá”.

El libro Likutey Halajot (Miscelánea de Reglas) también explica la conexión entre la Torá y la unidad de Israel. En el capítulo Hiljot Arev (Reglas de Garantía), el libro escribe, “La raíz de la responsabilidad mutua se extiende principalmente a partir de la recepción de la Torá, cuando todos en Israel fueron responsables unos de otros. Es así porque en la raíz, las almas de Israel son consideradas como una, porque se derivan del origen de la unidad. Por esta razón, todo Israel fue responsable el uno del otro, en la recepción de la Torá”, es decir la recepción de la luz que reforma.

En el capítulo Hoshen Mishpat, el libro Likutey Halajot enfatiza la conexión entre la Torá y la responsabilidad mutua: “Es imposible observar la Torá y las Mitzvot (mandamientos)”, es decir, recibir la luz que transforma el egoísmo en amor a otros, “excepto a través de la responsabilidad mutua, cuando cada uno es responsable por su amigo. Por esta razón, cada uno debe incluirse con todo Israel en gran unidad. Por lo tanto, en el tiempo de la recepción de la Torá, inmediatamente se hacen responsables el uno del otro, porque tan pronto como quieren recibir la Torá deben fusionarse en uno, para así, ser incluidos en el deseo. …Por lo tanto, específicamente siendo, cada uno responsable de su amigo, pueden observar la Torá. Sin esto, sería imposible recibir la Torá de ninguna manera”.

Si queremos sobrevivir

Hoy, en la realidad turbulenta que son nuestras vidas, ocuparse en la Torá – es decir, alimentar nuestra unidad- no es sólo nuestra clave para el éxito; es la clave para nuestra supervivencia como individuos, como judíos y como nación soberana.

Shavuot, el festival de la entrega de la Torá, nos recuerda que sólo si nos unimos tendremos éxito. Si no, el Talmud advierte en dos partes diferentes (Shabbat 88a, Avoda Zará 2b): “Será su entierro”.

No debemos confiar en gobernantes extranjeros ni en las trompetas que hacen sonar. Nuestra arma es única y no puede ser arrebatada. No daña a nadie, pero nos hace indestructibles. Nuestra arma es el poder de nuestra unidad y el festival de entrega de la Torá se acerca en el momento perfecto para recordarnos que ahora debemos usar nuestro poder secreto -la luz que reforma- que habita en nuestra unidad, que es nuestra ley, nuestra Torá.
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Un mundo sin dinero

Pregunta: El ingeniero social y futurista Jacque Fresco está implementando el proyecto Venus con miras a establecer una civilización global pacífica, basada en una economía enfocada en la propiedad compartida de los recursos, desde una perspectiva cabalística ¿es posible la vida sin dinero?

Respuesta: La vida en la tierra puede ser con base en el comunismo absoluto, en el sentido positivo de la palabra. Baal HaSulam describe esa sociedad en La última generación. Cuando sea establecida, depende de nosotros.
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De la lección de Cabalá en ruso 22/ene/17

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