JPost: ‘Comentario: ¿el judaísmo es racismo?

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo ‘Comentario: ¿el judaísmo es racismo?

Con o sin su unidad, los judíos determinan si prevalece en el mundo el odio o el amor a los demás y el mundo se relaciona con ellos en consecuencia.

Hace poco, Thomas López-Pierre, que busca un puesto en el concejo de NYC, dijo, ‘los codiciosos propietarios judíos están a la vanguardia de la limpieza étnica,  echando a inquilinos negros/latinos de sus apartamentos’. El sionismo ya ha sido acusado de racismo, pero hoy vemos el argumento de que los judíos sólo favorecen a sus correligionarios para ganar más y más.

Tiene sentido pensar que el judaísmo es una religión racista. Pues, somos considerados ‘un pueblo que vive aparte y no será contado entre las naciones’ (Números 23:9). A lo largo de los siglos, hemos sido definidos como ‘el pueblo elegido’, ‘luz para las naciones’ y otras ideas que nos distinguen del resto de la humanidad. Pero, ¿el judaísmo mismo es racista? ¿aspira a subordinar a otras naciones? ¿exige convertir a no judíos al judaísmo? ¿afirma que ser judío tiene prerrogativas que no se deben dar a gente de otra religión?

Como veremos, la verdad es lo contrario. Judaísmo quiere decir más compromiso y más demandas de sus propios seguidores, de nadie más. En lugar de pretender subyugar a otros, requiere el compromiso de los judíos para servir a la humanidad.

Unidad que coincide con la enemistad

A lo largo de los siglos, numerosos eruditos y personas de fe se han preguntado acerca del significado y el propósito del judaísmo. El historiador de Cambridge T.R. Glover escribió en The Ancient World: ‘Ningún pueblo antiguo tuvo una historia más extraña que los judíos…. La historia de ningún pueblo antiguo es tan valiosa, si sólo pudiéramos recuperarla y entenderla. … Más extraña aún, la antigua religión de los judíos sobrevive, cuando todas las religiones de todas las razas antiguas han desaparecido … También es extraño que las religiones vivas del mundo se basen en ideas religiosas derivadas de los judíos. El gran problema no es; ‘¿qué pasó?’, sino ‘¿por qué sucedió?’ ‘¿por qué sobrevive el judaísmo?’

Para entender el judaísmo, debemos volver a su inicio y conectarlo a su propósito final. Hace unos 3,800 años, en la zona conocida como Creciente Fértil, la humanidad daba pasos de bebé para convertirse en civilización. En ese tiempo, Babilonia era el imperio gobernante, regía las exuberantes tierras entre los ríos Tigris y Éufrates.

Incluso entonces, los problemas comenzaron a aparecer. La vanidad de la gente comenzó a surgir en el Imperio Babilónico y su rey, Nimrod, trató de construir una torre ‘que alcanzara el cielo’ porque quería hacer un nombre para ellos mismos (Génesis 11:4). Pero en lugar de una torre, escribe el libro Pirkei de Rabbi Eliezer (capítulo 24), los constructores se hicieron tan hostiles que ‘querían hablar entre sí, pero no conocían el lenguaje del otro. ¿Que hicieron? Cada uno tomó su espada y lucharon entre sí hasta la muerte. De hecho, la mitad del mundo fue sacrificada allí y de allí, se esparcieron por todo el mundo ‘.

Para contrarrestar la enemistad mutua de los babilonios, el patriarca Abraham vio que debían cultivar una medida de conexión y unidad. Comprendió que en la creación todo está unido y las aparentes contradicciones se complementan entre sí y forman un todo perfecto. Abraham también percibió que si los babilonios supieran de la totalidad de la naturaleza, dejarían de odiar a otros y, en cambio, apreciarían la diversidad y se beneficiarían de ella.

Inmediatamente después de su revelación, Abraham comenzó a circular su concepto, como Maimónides describe en Mishneh Torah (capítulo 1), ‘Él empezó a dar respuestas al pueblo de Ur de los caldeos [la ciudad de Abraham en Babilonia], a conversar con ellos y a decirles que el camino por el que iban no era el camino de la verdad ‘.

A pesar de que el rey Nimrod enfrentó a Abraham y le exigió que dejara de circular sus ideas, Abraham continuó. hasta que finalmente Nimrod lo expulsó de Babilonia. Mientras el desterrado vagaba hacia lo que iba a ser la Tierra de Israel, escribe Maimónides en Mishneh Torah (capítulo 1), ‘Miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor. Él introdujo el principio (de unidad) en sus corazones, escribió libros acerca de la unidad y enseñó a su hijo, Isaac. E Isaac se sentó, enseñó y advirtió e informó a Jacob y lo nombró maestro, para sentarse y enseñar … Y Jacob nuestro padre enseñó a sus hijos‘

Estos tres patriarcas del judaísmo le dieron su esencia: unidad es el remedio contra el odio. Cuando el odio aumenta, no lo metan bajo de la alfombra, acéptenlo y nutran la unidad para que armonice con él. En palabras del rey Salomón (Proverbios 10:12): ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’.

En conclusión, el judaísmo no se deriva de afinidad geográfica ni biológica, sino de la percepción ideológica de que la unidad es la clave para resolver los problemas. La palabra hebrea Yehudi [judío] viene de la palabra yihudi [unido], escribe el libro Yaarot Devash (parte 2, Drush 2). En otras palabras, el único criterio para llegar a ser judío es aceptar el principio de que el amor debe cubrir todos los crímenes y que la unidad debe ser la base de todas las relaciones humanas. Las miríadas que se unieron a Abraham vinieron de toda la Creciente Fértil y del cercano Medio Oriente y fueron bien recibidas, siempre y cuando siguieran la ley de unidad.

La percepción aguda de los antisemitas

Los hebreos sufrieron igual que los demás por la intensificación del ego. La única diferencia entre ellos y las otras naciones fue que ellos decidieron no luchar entre sí cuando su hostilidad aumentó, sino aumentar su amor. Cuando nuestros antepasados, a menudo sucumbían a conflictos internos violentos y fieros, al final, siempre recordaban que debían hacer y cómo lograr la paz. Por eso El libro del Zohar escribe (Beshalach), ‘Todas las guerras en la Torá son por paz y amor’.

Cuando logramos un nivel suficiente de unidad, nos convertimos en nación y de inmediato se nos ordenó ser ‘luz para las naciones’, transmitir lo que Abraham quiso transmitir a los babilonios. El gran cabalista Ramchal escribió que, igual que Abraham, tanto Noé como Moisés, quisieron completar la corrección del mundo en sus respectivos tiempos, pero las circunstancias se los impidieron. En Adir Bamarom (Poderoso el Superior), Ramchal escribió, ‘Noé fue creado para corregir el mundo en el estado que estaba en ese tiempo. En ese tiempo ya estaban las naciones y también recibirán corrección de él’. En Comentario de Ramchal sobre la Torá, el sabio escribe sobre Moisés: ’Moisés deseó completar la corrección del mundo en ese tiempo. … Sin embargo, no tuvo éxito por a la corrupción que se produjo a lo largo del camino‘.

Las naciones también reconocieron nuestro papel único como portadores de la redención, aunque muy pocos conectan redención con unidad. En realidad fue Adolf Hitler, el detractor más satánico del judaísmo en la historia, quien fue uno de los que conectaron judaísmo con unidad. En su libro lleno de odio, Mein Kampf, escribió sobre el destino único de los judíos y sobre la importancia de su unidad. ‘Cuando, en largos períodos de la historia humana, examiné la actividad del pueblo judío, de repente surgió en mí la temible pregunta de si el destino inescrutable, quizás por razones desconocidas para nosotros pobres mortales, no desea, con eterna e inmutable resolución, la victoria final de esa pequeña nación‘. En cuanto a la unidad judía o su falta, Hitler escribió: ’El judío sólo se une cuando un peligro común lo obliga o un botín común lo seduce; si faltan estos dos elementos, la cualidad del egoísmo más craso entra en ellos‘.

Otro antisemita evidente que observó la calidad única de la antigua sociedad judía fue Henry Ford. Escribió: ‘Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos’. Ford quiso tomar un ejemplo de los judíos, pero como estaban separados, recurrió a sus antepasados, los ‘primeros judíos’.

Desde la ruina del Segundo Templo por el odio, los judíos han estado inmersos en odio. Han olvidado el principio; el amor cubre todos los crímenes y ,dejan que el odio gobierne su corazón. Pero como están destinados a ser ‘luz para las naciones’, todos los culpan de todo acto de odio que se despliega en cualquier parte del mundo. Los judíos pueden no saber que tienen la clave para terminar con el odio, pero el mundo lo percibe y lo exige.

Rav Yehuda Ashlag, el comentarista más grande de El libro del Zohar, en el siglo 20, escribió en el ensayo Garantía Mutua: ‘La nación israelí fue construida como una especie de puerta de entrada por la que las chispas del amor a los demás brillarán sobre la raza humana en todo el mundo‘.

Rav Hillel Zeitlin también hizo hincapié en la importancia de la unidad judía para la corrección del mundo. En Sifran Shel Yehidim escribió, ‘Si Israel es el único verdadero redentor del mundo entero, debe estar calificado para esta redención. Israel primero debe redimir su alma. … ¿Pero cuándo vendrá la salvación del mundo? ¿es ahora que la nación está inmersa en disputas, luchas y odio infundado? Por lo tanto, en este libro, apelo a establecer la unidad de Israel. … Si se establece, habrá unificación de individuos con el propósito de elevar y corregir todos los males de la nación y del mundo‘.

Doble estándar

Uno de los criterios para determinar si una persona es antisemita es ‘doble rasero’. Es decir, se prueba si la gente juzga a judíos y a Israel de manera diferente a los demás. Si somos honestos, debemos admitir que todos, incluso los judíos, juzgan a Israel ya los judíos de forma diferente de las demás naciones. Este ‘doble rasero’ está escrito en las escrituras y todos en el mundo sienten que los judíos son diferentes.

Los judíos son diferentes, pero no son racistas, ya que el judaísmo auténtico dicta que todo aquel que abraza a la idea de unidad por encima del odio, es considerado judío. Sin embargo, definitivamente, los judíos son únicos.

En la actualidad, debido a que los judíos no son ‘luz para las naciones’, es decir, no difunden la luz de unidad, el mundo los odia. Si los judíos vuelven a ser lo que fueron cuando se convirtieron en nación, al comprometerse en su unión ‘como un hombre con un corazón’, el mundo los verá como la nación más valiosa del planeta. Con su unidad o separación, los judíos determinan si el odio o el amor a otros, prevalece en el mundo y de acuerdo a esto, el mundo se relaciona con ellos.

Ningún otro texto resume este mensaje con tanta claridad como este extracto de El libro del Zohar. En la porción de Aharei Mot, el libro escribe: ‘He aquí cuán bueno y cuán agradable es cuando los hermanos se sientan juntos. Estos son los amigos cuando se sientan juntos, al principio parecen personas en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal. De aquí en adelante, tampoco se separarán … y por su mérito habrá paz en el mundo’. Hagamos lo que debemos hacer.
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