“No devuelvas a su amo a un esclavo”

Torá, Deuteronomio 23:16 – 23:17: No devuelvas a su amo a un esclavo que sea rescatado de su amo y entregado a ti. Él vivirá contigo en el lugar que mejor le parezca de tus ciudades. No lo provoques.

Si el amo quiere matar a un esclavo o causarle algún daño, debes ocultarle y luego de alguna forma devolverlo a su amo. Es decir, si algún deseo no puede tener éxito en la corrección, entonces hay todo un sistema de conexión de muchos deseos que juntos pueden hacer la corrección.  

Por lo tanto, cualquier deseo que es parte de otro deseo, puede ser corregido siempre por este otro deseo. Siempre hay una conexión.

El hecho interesante es que nosotros nunca, de ninguna forma, nos corregimos, pero siempre corregimos nuestra inclusión en los demás o la inclusión de los demás en nosotros. Después de todo, ni siquiera sé quién soy. Solo sé cómo trato a los demás y cómo los demás me tratan en nuestras relaciones.

Por lo tanto, desconocemos quién soy “Yo” y quién es “el otro”. Nuestro “Yo” permanece fuera de nosotros, mientras nuestras conexiones se nos revelan y exactamente en ellas, alcanzamos al Creador.

Pregunta: Cuando hablamos del deseo, ¿hablamos del deseo dirigido a la conexión?

Respuesta: Por supuesto, porque hermano, padre, esposa, hijos, esclavo, virgen, etc., son justamente diferentes tipos de conexión entre nosotros. El rompimiento es la destrucción de estas conexiones. Por ejemplo, si tomamos los fragmentos de una vasija, por sí mismos están enteros, sólo necesitamos pegarlos adecuadamente. Resulta que siempre estamos preparando “el pegamento”.   

Hay deseos que no tienen su propia intención. Pueden ser corregidos sólo al unirlos intencionadamente con otros deseos.

Un “amo” es aquel que tiene grandes deseos con intenciones correctas y quien puede atraer hacia sí otros deseos y corregirlos con su intención. Digamos que eres mi amo. Es decir, tomas algunos de mis deseos, nos conectamos uno con otro y aparentemente, corrijo estos deseos al ser incluído en tí. En realidad, tu los corriges con tu intención, con tu Masaj (pantalla).

Por lo tanto, cuando se dice que el amo quiere matar a su esclavo, significa que el Masaj no lo puede corregir a él. Alguien más tiene que hacerlo. En otras palabras, siempre corregimos a los demás, no a nosotros mismos.

La persona no sabe y nunca se conoce a sí misma, porque eso es una prerrogativa por encima del alcance del Creador, a lo que se llama Atzmuto. Y solo corregimos las conexiones entre nosotros. Como está escrito, “Haz tuyo su deseo”, es decir, siempre corrige a los demás en ti mismo.  

Pregunta: ¿Me vuelvo “Israel” cuando comienzo a entender y a trabajar en ésto?

Respuesta: Si. Éste es un nivel completamente diferente de actitud hacia el mundo. El mundo se vuelve diferente. Tienes una actitud diferente hacia la gente, hacia tí mismo, hacia tu misión. Ves a todos y entiendes lo que les pasa, con quienes vale la pena reunirse o no y para qué, si estás preparado o no para esta comunión, etc.  

Esto presenta un problema muy interesante: ¿con quién estás en contacto, en qué forma? y, con aquellos con quienes te encuentras en la vida, ¿te deberás distanciar o puedes acercarte?
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 19/oct/16

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