“Si hay una muchacha prometida a un hombre”

Torá, Deuteronomio 22:23 – 22:24: Si una chica virgen está comprometida con un hombre y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella, deberán sacar a ambos al portal de aquella ciudad y deberán apedrearlos hasta provocarles la muerte. A la chica, por no haber pedido socorro estando en plena ciudad. Y al hombre, por haber deshonrado a la mujer de su prójimo. De ese modo eliminarás de ti el mal.

Este es un ejemplo de que las acciones de una persona no corresponden a su intención y deseo. No coinciden entre sí y por lo tanto, la corrección sólo puede ser con renuncia. Esas acciones muertas no tienen continuidad en espiritualidad y por lo tanto, estos deseos deben ‘morir’. La muerte generalmente es con piedras, porque los deseos caen en Lev HaEven (corazón de piedra).

Pregunta: ¿Qué significa que la intención decida conectarse con el deseo?

Respuesta: Le parece a la persona que al trabajar con ese deseo podrá acercarse un poco más al Creador. Piensa que puede ejecutar ese acto, pero de hecho, no puede.

Por ejemplo, tiene oportunidad de ejecutar alguna acción y quiere hacerlo para otorgar, en aras de un mayor avance en amor al Creador, en expandir su vasija espiritual, pero resulta que es incorrecto.

En nuestro mundo, se expresa de manera carnal, pero en el mundo espiritual, todo sucede de modo totalmente diferente.

Está escrito, apedrearlos hasta provocarles la muerte. Puesto que ambos están bajo influencia externa, lo que ocurre no es sólo responsabilidad de él, también de ella. Es decir, el deseo que está entre otros deseos también debe controlarse a sí mismo.

Es acerca de ZON del mundo de Atzilut, Zeir Anpin y Maljut que se conectan y por lo tanto, tanto la resistencia como el acuerdo son posibles. La ciudad en la que se conectan significa el mundo de Atzilut.

Hay muchas sutilezas aquí. Primero, todo sucede por encima de Parsa que está representada por el muro que rodea la ciudad. Simboliza la influencia de la sociedad circundante, a la que pertenece la chica, sus padres y el hombre. Se toma en cuenta, no sólo la corrección personal, sino la corrección pública. Por eso, merecen un castigo más severo.

Hay muchas de estas condiciones en la Torá y es natural, porque tratamos de corregir nuestras intenciones. Los deseos siguen siendo los mismos.

Nuestro único deseo se divide en 613 partes. Cada uno de los 613 deseos tiene su propia intención egoísta, que debe ser corregida para que sea altruista, en bien de los demás y a través de ellos, para el Creador. Esto, en principio, es nuestro trabajo espiritual. La Torá habla sólo de esto, de nada más.

El hombre simboliza intención y la mujer, deseo. La combinación correcta de la parte masculina y femenina, con la acción correcta de otorgar, conduce al nacimiento del siguiente grado espiritual.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 5/oct/16

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