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Preparación para “la entrega de la Torá”

Torá, Deuteronomio, 16:09-16:10: Deberás contar para ti siete semanas desde cuando se empieza a segar el grano, comenzarás a contar siete semanas. Y celebrarás la fiesta de Shavuot…

Después de Pesaj, comenzamos a prepararnos para el verano y el tiempo de cosecha. Este es el tiempo en el que uno no puede hacer grandes correcciones.

En el mundo corporal, esto es simbolizado por la prohibición de cortarse el cabello y otras leyes de comportamiento. Esas leyes dicen que en este tiempo, la persona no puede ocuparse de correcciones serias porque no hay Luz ni fuerza suficiente para hacerlo.

Este periodo es llamado el tiempo del estado pequeño, Katnut, por lo tanto, no hay festividades durante este periodo. Está prohibido celebrar bodas, comprar cosas nuevas, etc. Es decir, no estamos armados con fuerzas más grandes que nuestro propio egoísmo, porque todo este tiempo, nos estamos preparando para recibir Luz superior de Shavuot.

En 49 días, hay una acumulación gradual del deseo correcto, el cual es corregido en estados muy tensos, después se descubre, se revela a sí mismo y a la Luz superior, eso es llamado “Entrega de la Torá”, se revela dentro de sí.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 10/ago/16

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¿Por qué Cabalá nos enseña a amar a otros?

Pregunta: ¿La creación es el nacimiento de la maldad a partir de la bondad? ¿Qué es la verdadera y eterna maldad espiritual?

Respuesta: La maldad es una sensación negativa que se tiene hacia otra persona. No existe otra maldad en el mundo. Nuestra relación expresa, ya sea maldad o bondad. Esto es proyectado en todo el sistema de fuerzas de la naturaleza e invoca la respuesta correspondiente.

Por eso, la sabiduría de la Cabalá nos enseña su principio más importante: “Ama a tu amigo como a ti mismo”.
[207486]
De la lección de Cabalá en ruso 22/ene/17

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Jewish Business News: “Qué sabían nuestros antepasados que nosotros no sabemos y por qué especialmente ahora es importante”

En mi columna regular en Jewish Business News, mi nuevo artículo: “Qué sabían nuestros antepasados que nosotros no sabemos y por qué  especialmente ahora es importante

Precisamente 50 días después de su éxodo de Egipto, el pueblo de Israel alcanzó el nivel completo de unidad y se volvió “como un hombre con un corazón”.  En consecuencia, recibió la Torá. Desde entonces, ningún enemigo ha derrotado a los judíos, excepto su odio mutuo. Hoy, no tenemos unidad ni tenemos idea de lo que realmente es la Torá. Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, es una gran oportunidad de reaprender esta información vital, que hoy puede salvar nuestra vida y restaurar nuestra nacionalidad.

Para entender el poder de nuestra unidad, que nos concedió la Torá, piensa en nuestros antepasados. Los hebreos conquistaron Canaán y la convirtieron en la Tierra de Israel, pero luego la perdieron a causa de su desunión y violencia. El libro Kli Yakar (Comentario al Génesis 26:19), por ejemplo, describe “el odio durante el Primer Templo”. Una de las razones clave para la ruina del Primer Templo fue la violencia. Claramente, una nación cuyos miembros se asesinan unos a otros no es modelo de unidad.

Israel recobró la soberanía en la Tierra de Israel después de que se unió durante el exilio babilónico, para frustrar la intención de Haman de ejecutarlos. Por desgracia, después de la construcción del Segundo Templo, los judíos cayeron una vez más en disputas internas. En el primer caso importante de hostilidad interna, los judíos helénicos pelearon contra los macabeos y perdieron. Después, el odio mutuo de los judíos se extendió tanto y tan intensamente, que el general del imperio romano en la Tierra de Israel, Tiberio Julio Alejandro —un judío cuyo padre había cubierto las puertas del Templo con oro— destruyó el Segundo Templo e inició el último exilio judío de la Tierra de Israel.

El mayor error al interpretar la Torá

A través de las generaciones, la diferencia entre pérdida y bendición, ha sido determinada por nuestra desunión o unidad. La fuerza motriz que permite unirnos por encima de disputas, odio, calumnia y mala voluntad, es llamada “Torá”, de la palabra hebrea Ohr (Luz). El libro Mesilat Yesharim (Capítulo 5) escribe, “Esto es lo que nuestros sabios dijeron (Midrash Rabbah, Eija, Prefacio), ‘Me gustaría que me dejaran, pero que guarden Mi ley (Torá), ’porque la Luz en ella reforma (la inclinación al mal)” Así mismo, el libro Maor Eynaim (Parashat Tzav) escribe: “Con la Torá, el hombre puede luchar contra la inclinación al mal y someterla, porque la Luz en ella reforma”.

El Talmud de Babilonia (Kiddushin 30b) escribe que el Creador dijo, “Mis hijos, he creado la inclinación al mal y he creado contra ella la Torá como condimento”. De forma similar, el libro Metzudat David (Comentario sobre Jeremías, 9:12) explica que Israel perdió su tierra porque cayó en la inclinación al mal cuando dejó de comprometerse en la Torá, porque “la Luz en ella reforma”. Para ser claros sobre el significado de la “inclinación al mal”, el Santo Shlah escribe en el libro Diez enunciados (Enunciado 6), “Las cualidades más malvadas son envidia, odio, codicia y lujuria, que son las cualidades de la inclinación al mal”, precisamente lo que constituye nuestro ego.

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Por lo tanto, la Torá no es un libro. La Torá es la representación de dos fuerzas contradictorias —positiva y negativa, otorgamiento y recepción, creación y destrucción— cuyas interacciones edifican y conducen nuestro universo. Estas fuerzas operan en perfecta armonía y unidad entre ellas, creando así el universo en el que vivimos. Cuando creamos la misma armonía y unidad entre nosotros, esa fuerza nos influye y cambia nuestra naturaleza, haciéndonos igualmente armónicos y unidos. Esta es la razón por la que el pueblo de Israel recibió la Torá, hasta después de que se unió “como un hombre con un corazón” y creó esa armonía y unidad dentro de él. Esta es también la causa por la que mientras Israel mantuvo su unidad, tuvo la Torá y estuvo a salvo del daño.

El Talmud escribe, “Como la luz protege por siempre, así la Torá protege para siempre” (Masechet Sotah 21a). El Midrash (Mishley, porción 2) también establece, “La Torá protege a quien se compromete en ella”.

Cuando pensamos en comprometernos en la Torá, normalmente pensamos en ahondar en los versos y comentarios del libro. Este es el mayor error acerca de la Torá. En verdad, comprometerse con la Torá significa fortalecer nuestra unidad, igual a como el pueblo de Israel lo hizo al pie del monte Sinaí. Por eso, el libro Maor Vashemesh (Parashat Yitro) escribe, “Obtener la Torá es principalmente con unidad, como en el verso, ‘E Israel acampó ahí frente al monte’ ‘como un hombre con un corazón’ y ahí acabó su inmundicia (inclinación al mal)” En  Parashat Emor, el libro continúa, “Durante los días de la cuenta de [Omer], el hombre debe corregir la cualidad de la unidad y así será recompensado con el alcance de la Torá en la festividad de Shavuot, como está escrito, ‘Y viajaron de Refidim y llegaron al desierto del Sinaí e Israel acampó ahí frente al monte’. RASHI interpretó que todos ellos eran un corazón como un hombre y por eso fueron recompensados con la Torá”.

El lenguaje de raíces y ramas

Cuando leemos la Torá, las historias parece que se refieren a personajes de carne y hueso. Tal vez esos personajes existieron en realidad, pero no es lo que la Torá nos transmite. La Torá fue dada al pueblo de Israel que vivió hace 3 mil años. Para ellos fue perfectamente claro que la Torá habla de fuerzas internas y de su interacción y no, de eventos físicos. Sin embargo, para entender correctamente la Torá, necesitamos estar en el mismo estado que el pueblo de Israel cuando la recibió: unidos como un hombre con un corazón.

Con el paso del tiempo, nos hemos alejado cada vez más de la unidad. Al final, nos sumergimos en odio infundado y por lo tanto, perdimos nuestra capacidad de entender lo escrito en la Torá. Para reconectarnos a la Luz que reforma, que es la Torá, nuevos textos necesitan ser escritos. Podrían venir de la Torá, pero deben tener intención de ayudar al pueblo de Israel a recuperar su unidad y así restablecer su comprensión de la Torá. Rabbi Akiva, que vivió hacia el fin de la conexión de Israel con la verdadera Torá dijo “Amar a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Jerusalem Talmud, Nedarim, capítulo 9, p 30b). Su discípulo, Rabbi Shimon Bar Yochai (Rashbi), escribió El libro del Zohar que es un comentario de la Torá (Pentateuco). El discípulo de Rashbi, Rabbi Yehuda Hanasi, redactó otro comentario detallado de la Torá  —la Mishnah.

Más tarde, como la gente se alejaba aún más de la unidad y de la percepción de las fuerzas que la Torá describe, incluso la Mishnah requirió explicación. Que fue reunida en lo que llamamos Guemará o Talmud. No obstante, ninguno de estos textos habla de eventos físicos. Describen solo las fuerzas internas que forman la realidad y las representaciones físicas de ellas sólo son instrumentos para reflejar lo que pasa en el nivel más profundo.

Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario más elaborado a El libro del  Zohar, desde su creación, describe este modo de escritura como “el lenguaje de raíces y ramas”. Las ramas, son eventos en nuestro mundo, describen lo que sucede en las raíces —el reino de las fuerzas. En su ensayo, La esencia de la sabiduría de la Cabalá, Rav Ashlag escribe que nuestros sabios “han encontrado un vocabulario descriptivo y comentado, suficiente para crear un excelente lenguaje hablado. Que hace posible conversar con los demás sobre las relaciones en las raíces sólo mencionando la rama tangible, que está bien definida para nuestros sentidos corporales”.

Recuperando nuestra nacionalidad

Hace aproximadamente 2 mil años, que caímos en el odio infundado y empezamos a odiar a los demás sin razón aparente, la separación y la alienación se apoderaron tanto de nosotros, que nos alejaron por completo de la percepción profunda de la realidad con la cual vivieron nuestros antepasados. Nuestros antepasados recibieron la Torá, es decir, la comprensión profunda de la realidad, con su esfuerzo por la unión. Ahora, en nuestro tiempo desconcertante, debemos hacer lo mismo. El libro Avnei Miluim (Introducción) escribe, “Esto es lo que nuestros sabios quisieron decir cuando escribieron, ‘E Israel acampó ahí frente al monte’, todos ellos ‘como un hombre con un corazón’. Ellos quieren decir que toda la nación, se unió como un sólo hombre, después de lo cual, el Dador fue obligado a darle la Torá”.

Sin unidad, no somos una nación, sino un colectivo cuyos componentes se desprecian y ridiculizan mutuamente. Si queremos restablecer nuestra nacionalidad y con ella, nuestra fortaleza de antes, debemos primero unirnos y reconectar con la (verdadera) Torá, justo como nuestros antepasados.

En búsqueda de un modelo

Cuando recibimos la Torá, la Luz, también se nos ordenó ser “luz para las naciones”, diseminar esa luz al resto del mundo. Nuestra nación no fue creada para su propio beneficio, sino para servir como ejemplo que muestra los beneficios de la unidad. Cuanto más estemos en odio hacia los demás, como lo hacemos ahora, desafiamos nuestra vocación y en el proceso, negamos al mundo la oportunidad de unirse y entender la realidad que es tan vital para nuestra sobrevivencia en esta era de desconcierto.

Si hubiéramos aceptado que nuestro papel es unir y por consiguiente, diseminar al mundo la Luz llamada Torá, habríamos ahorrado gran parte del sufrimiento que nuestra nación ha experimentado desde la ruina del Segundo Templo. En 1929, el Dr. Kurt Fleischer, líder de los liberales de la Comunidad Judía en la Asamblea de Berlín, afirmó que “el antisemitismo es el azote que Dios nos ha enviado para llevarnos juntos y unirnos”. Aún algunos de los judíos alemanes que no escucharon el llamado a la unidad e incluso apoyaron el antisemitismo. La Asociación Nacional de Judíos Alemanes, por ejemplo, apoyó y votó por Hitler y al partido nazi.

Las naciones buscan nuestro ejemplo, pero nos resistimos a darlo. Henry Ford, el prominente promotor del antisemitismo en EUA, escribió en su famoso libro, El judío internacional—el principal problema del mundo: “Los reformistas modernos, quienes están construyendo sistemas de modelo social, harían bien en estudiar al sistema social bajo el cual los primeros judíos estaban organizados”. Después, en el libro, Ford agregó, “La sociedad tiene un gran reclamo contra el judío… que empiece a cumplir…la antigua profecía que a través de él todas las naciones de la tierra deben ser bendecidas”.  Claramente, cuando estamos desunidos, la tierra no puede ser bendecida a través nuestro.   

Nuestro mundo está cambiando. La globalización y el internet nos han conectado irreversiblemente. Pero para beneficiarnos con nuestra conexión, debemos aprender a hacerlo en beneficio de todos y no sólo a la élite explotadora y gobernante. Tales conexiones están contra nuestra naturaleza, pero si nos esforzamos para unirnos a pesar de nosotros mismos, descubriremos lo que nuestros antepasados descubrieron en el desierto del Sinaí.

Esta época del año, en Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, está cerca, recordemos que el verdadero significado de la Torá es amar a los demás y unámonos para revelarlo a nosotros mismos y al mundo entero y por lo tanto, ser “luz para las naciones”.
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Mis pensamientos en Twitter, 1/jun/17

Gracias

De Twitter, 1/jun/17

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