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Mis pensamientos en Twitter, 21/jun/17

Plática con Tuvia Tenenbom sobre antisemitismo #Antisemitismo

De Twitter, 21/jun/17

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2,000 años antes de la creación del mundo

Mientras más nos alejamos de la Torá, en nuestra historia, más cerca está de nosotros.

¿Cómo se convirtió la Torá en libro?

“Y cuando Él deseó y pensó en crear el mundo y fue revelado en un deseo ante Él, Él vería la Torá y crearía el mundo” (El libro del Zohar, “Toledot“)

Sólo piensa en esto, el mundo ni siquiera existía, pero la Torá ya. No vio un libro cuando creó el mundo. No era el libro que se le dio al pueblo de Israel en el monte Sinaí.

La Torá es un programa de desarrollo integral, una guía completa para la creación. Es la matriz de la que todos somos parte. Es imposible superarla o huir de ella. Pero, en un determinado momento de crecimiento predeterminado por ella, lo sabremos. No sólo recibiremos información, sino que estaremos conscientes de dónde estamos y de lo que nos sucede.

Ocurre lo mismo con el niño pequeño que, después del primer año ‘inconsciente’, comienza a comprender que vive en un mundo vasto y que este mundo requiere su participación. En la evolución del hombre, llega el momento en que la matriz lo despierta de su olvido infantil. Se despide de su cuna y de la guardería, abre la puerta y sale de su casa.

En ese momento, todo cambia: el mundo adquiere volumen, sonido, colores y significado. Sucede que la vida es un camino con un objetivo eterno y podemos avanzar conscientemente, con nuestro libre albedrío, juntos. Así no sólo la matriz nos afecta, nosotros también influimos en la matriz.

Y, nos familiarizamos con el plan general y con la fuerza que nos maneja. Hace dos mil años, la humanidad alcanzó este nivel. Personas que se llamaban a sí mismas, cabalistas, descubrieron el único sistema de la realidad y comenzaron a estudiar sus leyes, a conectarse con ella y a describirla.

Así, lograron la Torá, escribieron libros que reflejaban sus atributos y leyes y lo más importante, la dirección que nos muestra. Vieron la imagen general y entendieron su proceso, así como nosotros entendemos las fases generales del desarrollo del bebé.

“Antes de que el mundo fuera creado, la Torá había precedido al mundo por dos mil años” (El libro del Zohar, “Truma“).

En el punto culminante de la consecución del plan, toda una nación vivía consciente de sus leyes, en una realidad mucho más amplia que la nuestra. Pero un día todo desapareció. Cayó de su altura y la esperanza para el mundo se derrumbó. Y la Torá se convirtió en un simple libro, que nos dice cómo debemos vivir en la Tierra, un libro sagrado especial. Pero ya hemos olvidado la estructura de la creación, el método para ascender por encima de nosotros mismos, la herramienta para alcanzar la unidad en el mundo.

La puerta fue cerrada y volvimos a la guardería donde hemos vivido hasta hoy.

La ruptura de las frecuencias altas

Hay 54 Parashot (secciones) en la Torá, 613 mandamientos, 79,976 palabras, 304,805 letras. Se lee en sinagogas todo el año, según el Parasha semanal. Incluye la historia de la nación judía, de sus líderes, desde los antepasados hasta Moisés, la Torre de Babel, la tierra que el Creador mostró a Abraham, la vida en el desierto, la esclavitud en Egipto, el monte Sinaí que se agitó en llamas y humo …

Si leemos la Torá así, si la entendemos así, falta la parte principal y es un bulto vacío. Leerla así, es separarla de su raíz, proyectarla en una impresión en nuestra conciencia ordinaria y fijarla bajo el título de Sagradas Escrituras.

Así se transmite en la percepción egoísta del mundo y deja de ser el plan de nuestro desarrollo. No emociona; no es atractiva; no nos desarrolla; no revela nuevos mundos ni nos da el poder de revelarlos, en realidad nos calma y nos arrulla. Para algunos, puede ser una tradición; para otros, es una colección de leyes absolutas de nuestra existencia corpórea. En el pasado unió a la nación, pero ahora la divide, nos separa y nos pone en dos lados de la cerca.

No, no es la Torá, no es la fuerza que cambia al hombre, que nos saca del ego primitivo -que limita nuestra vida corpórea. En el pasado nos elevó y ahora se ha convertido en un medio de presionar a la gente, obligarla, exigirle y limitarla. La gente la aprende de memoria, verifica los hallazgos históricos y socava su base ideológica. Las religiones nacen de ella, místicos y cínicos se congregan bajo ella, los filósofos la citan y los científicos la estudian tratando de descifrar su código.

Es la más vendida, en todos los tiempos y naciones, desde hace mucho. Aquellos a quienes la Torá llama ‘amos’ la esquivan porque no quieren cruzar el umbral y dejar su ‘hogar’ por algo más grande.

“Gente pequeña y limitada pasa indiferente, llenándonos de drogas y sobre todo, manteniendo la droga de la vida fuera de nuestra vista… para sofocar la voz del Creador que nos llama desde lo más profundo del alma y llena todos los mundos” (Rav Kook).

Cuando llega la gran fiesta de la entrega de la Torá, la rechazamos una vez más y, de nuevo, nos quedamos con el libro. Aún siendo especial, aún siendo sagrado, es un libro y no el gran tejido de la creación en el que, nos guste o no, estamos unidos, es sólo un libro, no el mundo enorme y no el majestuoso sistema que nos rodea y que fue creado para nosotros.

La rechazamos, ¿por qué? Porque vive en otorgamiento y eso nos enseña.

Veneno en la punta de la hoja

“El principio más importante para lograr la Torá, es la unidad, como un hombre con un corazón” (Maor Va’Shemesh).

En el monte Sinaí se nos dio un enfoque común al sistema general y se nos permitió entrar conscientemente en contacto con él, estudiarlo, explorarlo e incorporarnos en él, en mente y sentimientos. El código de acceso es el amor a los demás, la interfase del software es la relación con otros, con base en el otorgamiento. La Torá pretende revelar el conglomerado de las fuerzas que operan en nosotros, nos afectan y nos permiten estar mutua y efectivamente conectados. Si usamos así la Torá, dejamos la guardería, crecemos y maduramos.

La transformación no es en nuestra fantasía ni en el siguiente mundo, es aquí y ahora, es ascender por encima del ego y por esta razón, es muy fácil para el hombre comprobar si recibe la Torá como sedante o como excusa. El criterio es simple: usamos la Torá, como tratamos a los otros, como medicina o como veneno.

A juzgar por la situación actual, nos encontramos suspendidos, divididos, aplastados, peleando y aceptando todo como inevitable. No es la fuerza positiva de la Torá lo que nos acompaña en el camino hacia la meta, sino la negatividad de nuestra propia esencia, a la que estamos acostumbrados, pero que es muy destructiva,

Mientras tanto, el mundo crece en pañales y alcanza situaciones en las que no podrá manejarse sin un maestro sabio. Sólo en teoría, el hombre puede evaluar con sobriedad la situación y lograr una conclusión correcta. En la práctica, nuestros deseos son más fuertes que nosotros e incluso, al borde del abismo, continuaremos con nuestros actos infantiles. Es nuestra naturaleza.

Los sabios usan la clara y amarga metáfora de ver al ángel de la muerte con una gota de veneno en la punta de la hoja de su espada y el hombre, ‘obediente’ abre su boca y la traga. Es porque no podemos hacer las cosas de otra manera. Incluso nuestra sabia nación ha caído en la trampa del ego y parece que una vez más está dispuesta a ir a la ‘aniquilación’, esto a juzgar por los conflictos en Israel y entre judíos en el extranjero. Para ellos, Israel se está convirtiendo en una responsabilidad pesada y  estarían felices de dejarla de una vez por todas.

Este resultado es inevitable, a menos que aceptemos la Torá, a menos que seamos responsables de los otros, a pesar de la montaña de dudas y odio que se cierne sobre nosotros. Aquí está nuestra libre albedrío, puesto que la Torá, a diferencia del ángel de la muerte, sólo funciona si la queremos, si la necesitamos, no sólo de palabra, sino de hecho, si la consideramos remedio contra nuestra división, la sabiduría de otorgamiento y de la correcta cooperación mutua con el sistema general.

Apresúrate a amar

Todos somos diferentes y vemos el mundo diferente. Esto es normal. La Torá no requiere que nadie abandone sus principios y creencias. No necesita compromisos socialistas artificiales. Nos eleva al nivel en el que sólo quedan los corazones y la conexión entre ellos. Así, todo se funde.

“Apresúrate a amar, porque el tiempo ha llegado” (Rabí Elazar Azikri)

Nadie tiene razón ni culpa. Todos nos encontramos ante nuestra montaña de odio, en algún momento, estaremos ante la necesidad de tomar una decisión común. Su esencia es el nacimiento del hombre, el nacimiento de una nueva sociedad, una nueva actitud mutua hacia la vida. Cuando lo anhelemos, el sistema nos ayudará, nos guiará y responderá nuestras preguntas. Pero si no lo hacemos, nos hará enfrentarnos a lo que se nos presenta en la punta de la hoja de la espada.

Por lo tanto, si la incógnita es, si recibiremos o no la Torá, la recibiremos. La siguiente pregunta es, si apresuramos el amor.
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Cuando los sentimientos son silenciosos

Pregunta: En mi experiencia, puedo decir que hay personas que sienten que cuando se unen en un congreso, es bueno; realmente sienten elevación espiritual. Y hay otras que no sienten nada en absoluto.

¿En qué casos se debe sentir si aún no se han desarrollado características altruistas? Si la persona siente características egoístas, ¿no se llama unidad? ¿qué aconsejaría a los que no sienten nada?

Respuesta: Depende de la actitud de la persona hacia lo que está sucediendo. Que se sienta y llore por no sentir nada, en lugar de hacer alarde diciendo: ‘No siento nada y no me importa, tú sigue adelante y preocúpate’. Debe ser de gran preocupación para él, porque toda su vida podría continuar así, igual que ha pasado la mitad de su vida y ¿por qué razón?

El hombre debe anhelar revelar la más alta cualidad en nuestro mundo y en el mundo superior, es decir, al Creador, el poder de la naturaleza, que incluye a la creación y lo maneja todo.

Si soy una persona sociable que ama al grupo, ama la unidad, entonces mi conexión con los demás es básicamente prosaica. Me interesa estar con todos, doy vueltas, grito y bailo; eso es una cosa.

Pero cuando lo hago porque deseo descubrir al Creador, es otra cosa. Para hacerlo, estoy dispuesto a actuar como niño pequeño. Haré lo que me digan, porque quiero alcanzar mi meta. Por lo tanto, haré todo para enfurecer a mi ego. Dejen que el ego me ‘provoque’ y para despreciarlo, lo pisaré y seguiré adelante.
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De la lección de Cabalá en ruso 16/feb/17

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Sueños en Cabalá

Pregunta: ¿El sueño tiene algún lugar en Cabalá? ¿qué tipo de investigación es un sueño profético?

Respuesta: No hay sueños proféticos en Cabalá.

Un sueño en el mundo material es sólo un estado animal normal de nuestro cuerpo, reviviendo todo por lo que pasó durante el día y nada más.

Un sueño en Cabalá es el ascenso de un cabalista al siguiente nivel de conciencia, cuando aún no está plenamente formado en él y por lo tanto, es llamado un sueño.
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De la lección de Cabalá en ruso 22/ene/17

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Torá – el sistema de conexión entre el Creador y la creación

El Libro del Zohar, “Lej Lejá”: Cuán amada es la Torá por el Creador, por cuya virtud el hombre es recompensado con la vida en el mundo futuro. Y todo aquél que enseña Torá a los demás, es más importante que cualquier otro.

La Torá es llamada Luz superior (Ohr), actúa en aquel que la estudia en la forma correcta, es decir, que quiere alcanzar en la Torá, un nivel superior al nivel en que se encuentra ahora.  

Quiere volverse más altruista, otorgar, amar, más conectado con los demás y apoyar a todos. En otras palabras, quiere volverse como el Creador —bondadoso, completo y portador del bien.

Si una persona lucha para cambiarse a sí misma, entonces, la Luz superior, llamada Torá, actúa sobre ella y la lleva a ese estado. Y siente que está cambiando.

Por supuesto, en estos cambios hay subidas y bajadas, un cambio de toda clase de estados, pero de todos ellos, la persona aprende que la Torá, realmente le influye y actúa sobre ella.

Primero, el hombre debe adquirir deseo de otorgar y fe por encima de la razón; y así irá más allá de los límites de este mundo. Este mundo comienza a disiparse, como un espejismo, porque sólo existe en nuestra imaginación egoísta.  

En Cabalá, nuestro mundo es llamado “punto de este mundo” porque no hay otro punto en él. Cuando vamos más allá de los límites del punto egoísta y crecemos, empezamos a sentir la abundancia y el significado de la Torá, nos adherimos a su Árbol de la Vida. Si no es así, permaneceremos en la oscuridad, dentro de un pequeño punto negro.

La Torá es la Luz del mundo del infinito, que de acuerdo al programa de la Creación (HaVaYaH) fue dividida en 620 chispas, cuyo propósito es actuar sobre el deseo corrupto y, corregirlo. La persona debe corregir su deseo con ayuda de esta Luz y también, debe por sí misma, despertar esta Luz.

No puede cambiarse a sí misma sin la Luz superior, pero, la Luz debe ser atraída y también para ésto, es necesaria la Torá. Resulta que todo el sistema que conecta la creación con el Creador y al Creador con la creación, es llamado Torá.
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“Ni tomes como prenda la vestimenta de una viuda”

Torá, Deuteronomio 24:17-24:18: No cometas injusticia contra el prosélito o el huérfano, ni tomes como prenda la vestimenta de una viuda. Recuerda que fuiste esclavo en Egipto…

La prende de la viuda permanece con ella desde su esposo anterior. Es a lo que está apegada, aunque él haya salido de esa alma, del Partzuf, al que ella perteneció como parte femenina de la parte masculina. Significa que la vestimenta que se le dió a ella, es parte de la pantalla (Masaj), que una vez fue su esposo.

Pues, el alma tiene una parte masculina y una femenina. La parte femenina es el deseo y la masculina es la intención de otorgar. Si esta intención desaparece o muere, entonces, sólo permanece la parte femenina, que es llamada viuda.

Sin embargo, ya que ella pertenecía a la parte masculina, existe una cierta pantalla residual en ella y por lo tanto, nadie tiene derecho de tomarla. Sólo si llega un nuevo esposo, él cambiará su vestimenta. Este es todo el sistema de interacciones entre la intención nueva y la vieja, sobre el deseo viejo y el nuevo. Este es el ciclo de las almas.

Comentario: Usted dijo una vez que si una mujer tenía varios hombres, entonces los genes de los hombres anteriores serían insertados en su hijo.

Mi Respuesta: En efecto, si una mujer tiene varios hombres, los genes de todos ellos se manifiestan en su hijo. Por eso, es muy importante que ella sea virgen.

Esto fué valorado siempre, pero hoy su valor ha disminuido, no por la devastación y el gran egoísmo, sino porque todo el mundo llega así a su confluencia y a ser global.   

No es que el egoísmo, desde adentro, nos obligue a estar apartados, sino a causa del propósito de la creación. Una de las razones de ésto es que debemos estar totalmente  incluidos en los demás y unirnos.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 31/oct/16

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Lección diaria de Cabalá – 22/jun/17

Preparación para la lección
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Escritos de Rabash, volumen 1, artículo 1, parte 1, “Propósito de la Sociedad-1”
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Escritos de Baal HaSulam, “Introducción al Prefacio a la Sabiduría de la Cabalá”, punto 8
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Shamati # 3 “Acerca del logro Espiritual”
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