La sorprendente invención del Creador

Torá, Deuteronomio 21:10: Cuando salgas a la guerra sobre tus enemigos, el Señor, tu Dios  los entregará en tu mano y tomarás prisioneros…

La Torá describe leyes que todo el que trabaja para ser como el Creador y está en estado de lucha constante dentro de sí mismo, debe conocer.

El hombre representa el mundo entero. Al grado en que revelamos la realidad, comenzamos a caer en cuenta, que todo lo que vemos fuera de nosotros, realmente es un reflejo de lo que existe dentro de nosotros. Y por eso, todas las personas, los mundos inanimado, vegetal y animal, el universo entero, existen dentro de mí; no existen fuera de mí.

Al referirnos a la Torá, decimos que el hombre debe comportarse de cierta manera hacia animales y plantas, es decir los niveles animal y vegetal del egoísmo, dentro del hombre. Lo mismo aplica a los niveles inanimado y humano.

“Hombres”, “mujeres”, “vírgenes” y todo lo descrito en la Torá son nuestros deseos. Cuando trabajamos con ellos, los definimos, clasificamos y damos el orden apropiado de corrección. Los deseos permanecen, sólo cambiamos el método de su realización.

Esos deseos que inicialmente fueron dirigidos al egoísmo y la auto-indulgencia, los rehacemos para que sirvan a otros. Aquí surge la pregunta: “¿Cuáles otros, si todo existe dentro de mí?”

Este es el truco: en realidad, todo existe dentro de mí, pero, si lo veo como existiendo fuera de mí, me ayuda  a cambiar mi relación de estar dirigida hacia adentro a estar dirigida hacia afuera; es decir, sólo cambio mi vector interno.  

En realidad, no salgo de mí; en su lugar, comienzo a aceptar todo lo que existe fuera de mí, como existiendo dentro de mí, como mis cualidades personales. Por lo tanto, comienzo a experimentar que incluyo al mundo entero dentro de mí. Este es el estado de “el hombre es un pequeño mundo”, del cual habla Cabalá.

Así, dentro de este mundo que ahora se ha vuelto mío, comienzo a existir, experimentar y entender todo. El mundo no es egoísta. Sino que está dentro de mí porque cambié mi vector, al no usar todo para mi “yo” personal, sino para aquellos que aparentan ser otros, fuera de mí.

Así, corrijo mi egoísmo (deseo de recibir) para que sea deseo de otorgar. Y este deseo está dentro de mí y no puede ser atribuido a otro; sólo  el vector es corregido. Así comienzo a sentir al Creador, la fuerza superior, llenándome.

Por eso no necesitamos huir de nada. Me convierto en un sistema llamado alma o Adam-Hombre ¿existe alguien más aparte de mí? Nadie. Yo solo y el Creador dentro de mí.

Es casi como si comenzara a “engullir” el mundo entero. Los extraños se vuelven parte de mí. Esto es lo llamado “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

¿Cómo puede él ser mi prójimo? ¡Él es parte de mí! Pero en este momento, aparece ante mí como distante; por eso intento acercarlo, hasta que me vuelvo uno con él.

En el camino, existe una lucha constante. Es imposible imaginar de forma consistente que todo existe fuera de mí, incluyendo el espacio exterior, todo está en mí y yo sólo observo dentro de mí mismo, observando el “proyector del filme y la pantalla” que constantemente hace girar frente a mí, lo que veo fuera de mí. Es la sorprendente innovación del Creador, que existe dentro del hombre.

Si cada uno sólo lo viera desde su propia perspectiva, pero vemos animales y peces, incluso vemos otras personas que tienen experiencias similares. Es decir, estoy formado de múltiples deseos egoístas, cada uno existe como yo.

Entonces, ¿cómo mi deseo, mi “yo”, que ahora trato de descifrar y transformar altruistamente, difiere del deseo que aparece ante mí justo ahora, como la persona que está a mi lado? Y que ve el mundo justo como yo y nos entendemos y podemos hablar uno con otro.

¿Cuál es el deseo que está a mi lado? Por ejemplo, frente a mí se sienta un amigo afirmando, “Si, yo también lo veo así”. ¿Entonces qué? ¿estoy dentro de él y él dentro de mí? Significa que dentro de mí está algún amigo que existe de forma absolutamente independiente, decide de forma independiente y se corrige de forma independiente.

Con el fin de entender esto, necesitamos unirnos. Pero, aparte de unirnos, cada uno continúa permaneciendo en sus deseos e intenciones individuales egoístas.

Resulta que cada uno, como una granada, consiste en muchas semillas. Y toda esta totalidad crea el sentido del mundo entero, como una colmena en la que, por una parte, tiene una división en un tremendo número de panales y por otra parte, su unidad nos da la sensación del Creador. No podemos experimentar esta cualidad dentro de nosotros mismos, de ninguna otra manera.

Cada uno es un individuo y cada uno experimenta el mundo dentro de sí. La asamblea de todos los individuos, cuando no se fusionan, pero se unen por encima de sí mismos, crea un nivel, el cual, por una parte, consiste en 600,000 partes y por otra, es como una unidad única. Es decir, debajo están 600,000 partes y por encima, está la unidad, en la cual la fuerza superior es revelada.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 10/oct/16

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