JPost: “Judíos de EUA – en camino hacia la autodestrucción”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Judíos de EUA – el camino hacia la autodestrucción

La historia prolijamente demuestra que abusamos y relegamos a nuestro propio pueblo, a pesar de que está probado que nuestra división es la causa de la ruina.

Las tres semanas -entre el 17 de Tamuz, cuando los romanos rompieron las murallas de Jerusalén y entraron en una ciudad que había sido devastada desde dentro y, el 9 de Av, cuando los conquistadores destruyeron el Templo- nos recuerdan que el terrorismo palestino, aunque doloroso, no es la mayor amenaza para el Estado de Israel. Realmente lo más peligroso para los judíos de todo el mundo y para Israel, el estado-nación de los judíos, es nuestro odio hacia nuestros correligionarios.

Mientras las legiones romanas acampaban fuera de las murallas de la ciudad, los judíos de Jerusalén, sin piedad, se sacrificaban entre ellos. Josefo Flavio escribió en La guerra de los judíos (libro IV, capítulo 6); “Los comandantes de los romanos vieron que la sedición (entre los judíos en Jerusalén) era una gran ventaja”. Vespasiano, que supervisó la supresión de la revuelta judía, escribió a sus comandantes: “La providencia de Dios está de nuestro lado, poniendo a nuestros enemigos unos contra otros. … Dios actúa como general de los romanos mejor que yo y nos está dando a los judíos sin ningún problema (por su sedición) … “.

“Cada día, los judíos son destrozados por sus guerras y desacuerdos civiles”, escribió Flavio, judío él mismo, que se volvió contra su propio pueblo. “Me atrevo a afirmar”, concluye (libro V, capítulo 6), “que la sedición destruyó la ciudad y los romanos destruyeron la sedición. Así que, con justicia, podemos atribuir nuestras desgracias a nuestro propio pueblo”

A lo largo de la historia, nuestros más temibles enemigos sintieron que al perseguir a los judíos, ejecutaban el mandamiento de Dios. Josefo Flavio escribió que los judíos; “perdieron totalmente la misericordia entre ellos” y “pisotearon todas las leyes humanas y se rieron de las leyes de Dios” (Las guerras de los judíos, libro IV, capítulo 6).

Asimismo, según el historiador y reformista, Rabino Jacob Rader Marcus, al momento de firmar el decreto para expulsar a los judíos de España, la reina Isabel dijo a los representantes de los judíos: “El corazón del rey es como canal de agua en la mano de los Señor; Él lo hace como Él quiere” (Proverbios, 21:1). ¿Cree que esto viene a usted de nosotros? El Señor lo puso en el corazón del rey”

El archienemigo del pueblo judío, Adolf Hitler, también creía que hacía la voluntad de Dios. En Mein Kampf escribió: “La naturaleza eterna vengará inexorablemente la infracción a sus mandatos. Por lo tanto, creo que actúo de acuerdo a la voluntad del Creador Todopoderoso: al defenderme contra el judío, defiendo la obra del Señor “.

La nación judía fue establecida al pie del monte Sinaí, cuando sus miembros se comprometieron a unirse ’como un hombre con un corazón’. Inmediatamente después, se ordenó a los judíos ser ‘luz para las naciones’, es decir, difundir su unidad al mundo. Rav Kook resumió sucintamente el papel del pueblo judío: “El propósito de Israel es unir al mundo en una sola familia”.

Este compromiso es la razón por la que antes de cada devastación importante que ocurrió a los judíos, hubo un período de intenso rechazo de nuestro compromiso, entre nosotros y con el mundo. En lugar de esforzarnos por ser modelo de unidad, fomentamos odio y división. Cuando no anhelamos cumplir nuestra misión, nos mezclamos entre las naciones y disolvemos nuestra identidad judía, se desata un intenso rechazo entre las naciones y lo interpretamos como antisemitismo.

El judío de EUA actual, experimenta el mismo proceso de negar su herencia y misión. Si este proceso continúa, traerá las mismas consecuencias nefastas que nuestra nación ha experimentado incontables veces. El 16 de julio, Emma Green de The Atlantic, publicó un ensayo fascinante que detalla opiniones de judíos acerca del matrimonio interreligioso. El ensayo expone lo profundo del abismo que aflige a los judíos de EUA y su creciente desprecio por nuestra herencia. En palabras del rabino Shmuly Yanklowitz, ‘En última instancia, vamos hacia una de las mayores divisiones, en la historia del pueblo judío’.

‘Lo que algunos temen, a ambos lados del debate del matrimonio’, añade Green, ‘es que los judíos ya no serán un solo pueblo, sino dos pueblos reconocidos según normas radicalmente diferentes’.

El rabino Felicia Sol de la sinagoga conservadora B’nai Jeshurun, hizo eco de las palabras de Green: ‘Podríamos perder una generación y hasta el futuro de la vida judía’.

Pero los judíos de EUA no desaparecerán. Como sucede siempre, justo antes de que los judíos se disuelvan completamente dentro de su nación anfitriona, las mesas se vuelven contra ellos y la hospitalidad se convierte en hostilidad. En España y en Alemania, los judíos no vieron que se acercaba su fin.

Fueron demasiado complacientes para notarlo. Cuando despertaron, era demasiado tarde.

Independientemente de nuestros deseos, los judíos nunca fueron parte de la cultura local. Siempre son y serán vistos en un nivel más alto que las otras naciones, como lo indican las repetidas condenas al Estado judío, en Naciones Unidas.

Los judíos siempre serán acusados de todos los males en el mundo, no porque sean malos, sino porque no se corrigen. Es decir, no traen ‘luz’ de unidad a las naciones. Por eso en Sefat Emet está escrito: ‘Todo depende de los hijos de Israel. A medida que se corrigen, toda la Creación los sigue’.

Somos realmente judíos, sólo cuando seguimos el principio ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’ por encima de todo. Cuando renunciamos a este principio y empezamos a discutir sobre quién es mejor judío, en ese momento, de seguros terminamos en persecución. Especialmente hoy, nuestro deber como judíos es nutrir nuestra unidad sobre todas las diferencias, porque como notaron los romanos, nuestra fuerza está en nuestra unidad. Si nos separamos, aceleramos la llegada de otra destrucción a nuestro pueblo.
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