No busques el placer efímero

Torá, Deuteronomio 27:25: Maldito el que toma un soborno para matar a un inocente. Y todo el pueblo dirá, ‘¡Amén!’.

Desde tiempos inmemoriales los sobornos eran condenados. La gente siempre fue castigada por ello. Sin embargo, el castigo mediante una maldición es un castigo muy serio.

Al derramar la sangre de un inocente, el “deseo” en mí, yo mato a la “persona” en mí, es decir, el siguiente estado corregido, que podría aparecer en mí como una “persona”, como parte de un alma corregida. Si no lo hago, tomo un soborno, es decir, tomo el placer para mí, en lugar de corregir parte de mi alma. Ésta es la maldición.

Seguí el deleite efímero que me atrajo, en lugar de avanzar al siguiente grado espiritual.

Pregunta: ¿A esto se le llama que derramé la sangre de un inocente?

Respuesta: Si. Sin embargo, no es sólo “derramar sangre”. Lo que has hecho es una cosa, pero el hecho de que además recibes una maldición, es algo diferente. Ahora estás obligado a redimirte dos veces para, de alguna manera, ser corregido en el futuro, porque caes en una gran profundidad.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 23/nov/16

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