Unidos con Israel: “El único camino hacia la paz es la unidad judía”

El portal más grande de Unidos con Israel publicó mi nuevo artículo: “El único camino a la paz es la unidad judía”

Así como una vez perdimos el Templo y nuestra tierra por nuestro propio odio del uno por el otro, ahora debemos unirnos si deseamos paz y tranquilidad.

A medida que la crisis del Monte del Templo continúa, muchos están preocupados de que nos enfrentemos a otra ronda de violencia y derramamiento de sangre de la cual nos hemos cansado. Una y otra vez Israel se enfrenta a la realidad de los conflictos y luchas, y el camino hacia la paz y la tranquilidad parece tan bloqueado como nunca antes. Es hora de hacer algunas preguntas muy profundas, para llegar a la raíz de nuestra incertidumbre existencial, porque, como dijo un famoso judío llamado Einstein; “Sólo podemos resolver este problema con un mayor nivel de pensamiento”.

Nuestra historia no es fácil de entender por la mente racional: Exiliados en numerosas épocas de nuestra tierra, dispersos entre todas las demás naciones durante milenios, sobreviviendo a innumerables persecuciones y un holocausto más enigmáticamente terrible, Sólo para volver a nuestra patria una vez más y reconstruirla de la tierra del desierto en un próspero país moderno. Aun cuando se declaró el estado de Israel, estalló una guerra. Cinco diferentes ejércitos de los países árabes circundantes atacaron al incipiente estado, que no tenía ejército, ni recursos, sólo un grupo de refugiados que habían escapado recientemente del mayor genocidio de la historia, luchando por sus vidas. Esa victoria contra todas las probabilidades fue sólo una de una serie de victorias milagrosas que el estado israelí logró tener contra sus perpetradores, hasta el día de hoy.

Pero esta magia se disipa una vez más. ¿Estamos en el camino hacia otro gran exilio? Algunos de nuestros mejores sabios dicen que sí. El rabino Yehuda Ashlag escribió que “toda nuestra realidad en el Estado de Israel está en peligro… Pocos serán capaces de soportar las dificultades de nuestra tierra mientras tienen la opción de emigrar… Poco a poco escaparán de este sufrimiento hasta que la población que quede no sea suficiente para llamarlo un estado independiente, y ellos se sumergieron, Dios no lo quiera, entre los árabes”. (Escritos de la Última Generación).

Tal participación desfavorable es realmente posible, a menos que despertemos a la verdadera causalidad detrás de este efecto de subibaja, en donde los judíos son enigmáticamente perseguidos y milagrosamente salvados. Nuestras aflicciones y nuestros triunfos son igualmente incomprensibles. ¿Qué puede explicar tal relato tan irracional? ¿Cuál es la verdadera razón detrás de nuestra peculiaridad?

El enigma de los Judíos

Muchos han considerado el enigma de los judíos. Leo Tolstoy, por una parte, escribió sobre ellos:

“¿Qué es el judío?… ¿Qué clase de criatura única es esa que todos los gobernantes de todas las naciones del mundo han deshonrado y aplastado y expulsado y destruido; perseguido, quemado y ahogado y que, a pesar de su ira y su furia, sigue viviendo y prosperando?”.

La respuesta es que somos un pueblo con un propósito único y mayor. Como el rabino Yehuda Ashlag escribió: “El judaísmo debe dar algo nuevo a las naciones, y eso es lo que esperan del regreso del pueblo de Israel a su tierra, y no se puede encontrar en otras sabidurías, porque nunca hemos sido capaces de añadir a ellas y no somos su estudiantes. Es la sabiduría de la fe, la justicia y la paz que la mayoría de las naciones aprenden de nosotros, y esta sabiduría es atribuida solo a nosotros”. ( Escritos de la Última Generación).

De hecho, esta no es una nación común, sino una que tiene un gran papel y responsabilidad. Aunque las eludimos y reprimimos, las naciones del mundo todavía nos mantienen responsables, directa o indirectamente.  La sabiduría de cómo alcanzar la verdadera armonía y paz existe dentro de nosotros, y está esperando que la recordemos y la usemos por el bien de todos. Cuando nos unimos entre nosotros y avanzamos hacia nuestro propósito superior, nuestro destino nos sonríe, pero cuando nos demoramos, nos enfrentamos a presiones que nos indican que nos hemos extraviado.

La última vez que el Monte del Templo fue nuestro fue hace 2000 años, cuando lo perdimos, así como nuestra posesión de la tierra de Israel a causa de la separación y el odio que existía en nuestros corazones. Para recuperar nuestra fuerza y seguridad, esto es lo que debemos cuidar. La política y las medidas de seguridad nunca serán suficientes. Sólo podemos resolver este conflicto y todos los demás, yendo a la raíz de quiénes somos, y qué es lo que tenemos dentro de nosotros que todos esperan de nosotros para que lo realicemos.

Nuestro rol es crear una sociedad modelo donde ¨el amor cubre todos los crímenes¨(Proverbios 10:12), donde la conexión y la contribución se valoren por encima de la riqueza, el poder y el éxito personal. En lugar de basar nuestra sociedad en las leyes del mandato británico u otros sistemas extranjeros, deben basarse en los valores de Israel – No la sociedad dividida, desequilibrada e indiferente de hoy, sino una nación real, unida por amor y cuidado mutuo, con la responsabilidad de compartirla con todo el mundo.

Cumpliendo la promesa

En su discurso para la terminación del Zóhar, el rabino Yehuda Ashlag escribió que la tierra de Israel nos fue dada y aún no la hemos recibido, pues se nos dio sólo como una oportunidad para volver a nuestro propósito superior y reconstruir la infraestructura no de edificios de cemento, sino de amor y conexión entre nosotros. Esta oportunidad, explica, no está sin vencimiento, y el tiempo se agota. Israel tuvo la oportunidad de alcanzar su objetivo y el mundo lo elogió y apoyó por un tiempo. Sin embargo, desde 1967, el apoyo internacional al estado de Israel disminuyó drásticamente. Hemos llegado a un punto en el que la UNESCO está determinando los sitios judíos más sagrados de Israel, como el Kotel y la cueva de los Patriarcas, como sitios del patrimonio palestino. Si la propia existencia de Israel fue llevada hoy a votación, existe una gran duda de si las naciones del mundo la apoyarán. Esta presión no terminará hasta que nos juntemos, hasta que veamos a través de la aparentemente irracional realidad de nuestras vidas, y entendamos que la solución también es inusual. Cuando estamos unidos, tenemos éxito. Cuando nos olvidamos de quiénes somos y caemos en la separación y el odio, nuestros enemigos caen sobre nosotros. Nuestra unidad es nuestra fuerza, y cuando el amor de Israel se restablece entre nosotros, sobre todas las diferencias, ningún enemigo puede hacernos daño, y encontraremos que el camino hacia la paz está abierto.

Como está escrito: “Cuando hay amor, unidad y amistad entre unos y otros en Israel, no hay calamidad que pueda venir sobre ellos” (del libro Maor VaShemesh).
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