Derecho al Monte del Templo

Pregunta: La semana pasada hubo una situación muy tensa en Israel, especialmente en Jerusalén, en conexión con el Monte del Templo ¿ve usted que esta situación pueda llegar a una solución positiva o terminará en catástrofe?

Respuesta: Naturalmente, al final todo estará bien, pero ¿por qué camino vamos a llegar a este final feliz: por el camino del sufrimiento o sin él? Todo depende de la nación de Israel. Desafortunadamente, a juzgar por el comportamiento en la nación en Israel y en el extranjero, no hay señales de que el proceso siga la ruta positiva.

Nosotros tratamos de difundir ampliamente la metodología de corrección y pedimos a la nación de Israel que use este recurso para que traiga la corrección al mundo. Pero si la nación no escucha este llamado, entonces la corrección no será por el camino de la Luz, sino por el camino del sufrimiento. Y lamentablemente eso es lo que está sucediendo ahora. Por eso vemos el malestar en el Monte del Templo y la participación de la policía.

Día tras día, se libra una guerra ideológica muy compleja y el mundo entero está dispuesto a aceptar la infame mentira de que ni el Monte del Templo ni las cuevas con las tumbas de nuestros patriarcas en Hebrón, pertenecen al pueblo judío. Si no, ¿a quién pertenecen? Pero la verdad no es importante para nadie —lo importante es lo que beneficia al egoísmo en un momento dado.

Parece que la nación de Israel no quiere aceptar la verdad ni reconocer su responsabilidad de trabajar en otorgamiento y enseñar al mundo entero, para traerlo a la corrección. Resiste su misión, pensando que la verdad está en seguir la Torá y los mandamientos de forma material o tal vez, en no seguir nada en absoluto. En consecuencia, esto da como resultado que nuestra condición empeore día a día.

Y continuará empeorando hasta que finalmente entendamos que debemos corregirnos primero y luego al mundo entero, como la cabeza y el cuerpo. Porque Israel es llamado “la cabeza es mía” (Li Rosh) Y el resto de las naciones del mundo son el cuerpo del alma colectiva, así finalmente todos se unirán en una humanidad corregida, que trabaja, en unidad colectiva, para otorgar.

En el peor de los casos, una desgracia terrible nos espera. Baal HaSulam nos advirtió que podemos volver a ser exiliados de esta tierra, si no podemos convertirla en la auténtica “Tierra de Israel” (en lugar de traer con nosotros el mismo estado de exilio en que vivimos entre las naciones del mundo). Incluso ahora, continuamos siguiendo su cultura y su relación con la vida.

Basándonos en esto, parece que no tenemos derecho a existir en esta tierra, porque no somos diferentes a nadie. De hecho, todo lo contrario: es como si, con nuestra existencia, “profanaramos” este lugar santo.

No tenemos derecho a ascender al “Monte del Templo” espiritual, porque eso sólo puede suceder cuando estamos unidos y en adhesión al Creador. Y por eso, vemos que las naciones del mundo no nos permiten entrar al Monte del Templo material, porque el mundo material es una proyección del mundo espiritual.

Hasta que nos corrijamos —incluso en un grado mínimo— para parecernos al Monte del Templo y al templo que representan nuestra unidad, seguiremos viendo en el mundo material externo, con todo tipo de conflictos y problemas.

Y el mundo estará de acuerdo con los árabes en que no nos pertenece ni la Torá ni el Monte del Templo ni Jerusalén ni siquiera Tel Aviv ni la tierra de Israel.

No es accidente que ellos mismos se llamen palestinos y no árabes; quieren presentarse como una nación ostensiblemente antigua, que estuvo siempre en esta tierra. Y todo el mundo les creerá. Y no tenemos a nadie a quien culpar por esto, porque nosotros mismos hemos creado la condición en la cual los árabes se eleven y nosotros caemos. Hemos creado esta situación con nuestras propias manos.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá, 28/jul/17, clase con el tema: “Con el mérito del estudio de Cabalá, Israel saldrá del exilio”

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