Jpost: “Cuando un debate se convierte en odio, estamos sellando nuestro destino”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Cuando un debate se convierte en odio, estamos sellando nuestro destino

Ningún emperador en la tierra nos ha derrotado, pero cuando nos olvidamos de que los judíos somos responsables unos de otros, a veces nos derrotamos a nosotros mismos. Ahora, otra derrota de este tipo está a la vista.

Tras la retirada de los detectores de metal de las entradas al Monte del Templo, Rami Hamdallah, primer ministro de la autoridad Palestina, dijo: “Nuestra nación mostró que con constancia, unidad nacional y lucha pacífica, Jerusalén seguirá siendo nuestra capital eterna y la corona de la identidad que nos une”.

En todo el mundo árabe, las naciones se están uniendo contra lo que el rey de Jordania, Abdullah II, llamó “Judaización de lugares sagrados” en Jerusalén. En el centro de Ammán, la multitud llamó a los mundos árabe e islámico a unificarse en apoyo del tercer lugar más sagrado del Islam.  En Turquía, se realizaron protestas en Ankara y Estambul en solidaridad con Al-Aqsa. Incluso en Kuala Lumpur, miles de musulmanes de Malasia participaron el viernes en una manifestación para “salvar Al-Aqsa”, según al-Jazeeranet.

Al mismo tiempo, en Israel, políticos juegan el típico juego de culpar a los que decidieron quitar los detectores o a quienes tomaron la mala decisión de colocarlos antes. Así como el mundo árabe aprovecha todas las oportunidades para unirse en contra de nosotros, nosotros aprovechamos todas las oportunidades para separarnos más.

Justo este martes, el 9 de Av, conmemoramos la ruina de ambos Templos. Lord Jonathan Sacks, ex jefe rabino en el Reino Unido, dijo en un video que publicó conmemorando la ruina del Templo: “Somos feroces discutiendo y eso es parte de nuestra fuerza. Pero, cuando eso nos separa, se vuelve terriblemente peligroso. Porque ningún emperador en la tierra ha podido derrotarnos, pero en ocasiones nos hemos derrotado a nosotros mismos.…Recuerden la base esencial del pueblo judío. Todos los judíos somos responsables unos de otros.”

Estos días, parece que hemos olvidado completamente esta base esencial. Por lo tanto, no es sorprendente que haya indicios claros de que otra derrota se acerca. Y una vez más, es por nuestro odio mutuo. Por qué los árabes pueden unirse y nosotros no? ¿qué hace que nos odiemos tan profundamente que muchos prefieren aliarse con nuestros enemigos en lugar de hablar con otro judío que tiene una opinión diferente?

Paz entre dos opuestos

Rabbi Sacks dijo que discutir es “parte de nuestra fuerza” Pero discutir es más que eso. Toda nuestra gente se basaba en argumentos que conquistamos con amor. El rey Salomón escribió (Proverbios, 12:10), “El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes”. El libro del Zohar escribe (Aharei Mot) que cuando los amigos “se sientan juntos, primero parecen hombres en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal”. Y, continúa el Zohar; “por su mérito, habrá paz en el mundo”.

El libro Likutey Etzot (Consejos variados) añade otro aspecto a la conexión que trasciende las disputas: “La esencia de la paz es conectar a dos opuestos. Por lo tanto, no se alarmen si ven a una persona cuya visión es completamente opuesta a la suya ni piensan que nunca podrán hacer la paz. Además, cuando ves a dos personas totalmente opuestas entre sí, no digas que es imposible hacer la paz entre ellas. Por el contrario, la esencia de la paz, es hacerla por encima de dos opuestos”

De hecho, los judíos fuimos declarados nación hasta que nos comprometimos a elevarnos por encima de nuestra desunión en Egipto y unirnos “como un hombre con un corazón”.

Nuestra unidad no fue fácil. Los primeros discípulos de Abraham vinieron de diferentes clanes de toda Babilonia y el Cercano Oriente. Lo único que los mantuvo unidos fue la creencia de Abraham, de que el principio de misericordia y amor a otros era la manera correcta de vivir. Pero los descendientes de Abraham no mantuvieron su unidad y terminaron en Egipto, donde José los unió una vez más.

Después de su muerte, los israelitas volvieron a abandonar su unidad y dijeron: “Seamos como los egipcios” (Midrash Rabbah, Shemot). Como resultado, “el Señor volvió el amor que los egipcios les tenían, en odio”. Si los hebreos hubieran mantenido su unidad en Egipto, no habrían sido esclavizados.

Moisés, se dió cuenta de que la ausencia de unidad era la fuente de la difícil situación de los israelitas, cimentó su unidad con la promesa de amar a otros, como se amaban a sí mismos. Por eso Rabí Akiva dijo, “Amar a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Jerusalem Talmud, Nedarim, capítulo 9).

Al superar repetidamente su odio, el pueblo israelí desarrolló un método único de unión, que hasta hoy no existe en ninguna otra parte. Todas las otras naciones confían en un nivel mínimo de afinidad para forjar su personalidad, sea parentesco o proximidad geográfica. Los judíos, sin embargo, no tienen nada en común, a menos que se sometan a la idea de que el valor de la unidad trasciende todos los valores. En su ausencia, los judíos vuelven a ser personas de diferentes clanes, a menudo hostiles, con sospechas y enemistad entre ellos, a menos que una fuerza externa los obligue a unirse.

Estas circunstancias únicas son, en cierto modo, una espada de doble filo. Cuando los judíos se unen, son mucho más unidos que cualquier nación de la tierra, ya que su unión es la creencia de que el valor de la unidad trasciende todos los valores. Pero cuando los judíos discuten, se odian tanto unos a otros, que pueden llegar a las atrocidades que cometieron hace dos milenios, antes de que los romanos invadieran la ciudad atormentada y masacraran a los habitantes que quedaban.

Terminando el juego de culpar

Debido a que la unidad que forjó a la nación judía es única, inmediatamente después de lograrla, a los hebreos se les ordenó compartirla, para ser “luz para las naciones” al dar ejemplo de unidad por encima de los conflictos. Por eso, mientras mantengamos nuestra unidad, estamos seguros y prosperamos. Pero en el momento en que la abandonamos, nos volvemos redundantes a los ojos del mundo y la furia que llamamos “antisemitismo” resurge. También por eso, en el libro Maor VaShemesh se escribe, “La principal defensa contra la calamidad es amor y unidad”

Hoy, la nación judía está dividida, en Israel y en la Diáspora. En ese estado, no somos “luz para las naciones”; irradiamos división interna y odio mutuo. Por eso, todas las naciones quieren ver el fin del Estado de Israel y la extinción del pueblo de Israel.

En Introducción al El libro del Zohar. Baal HaSulam menciona la famosa Tikkun número 30, de El libro del Zohar, que afirma que cuando nosotros los judíos no estamos unidos, “provocamos la existencia de pobreza, ruina, robo, saqueo, matanza y destrucción en el mundo” Esto es precisamente lo que los antisemitas dicen que traemos. Cuando Imad Hamato, profesor de estudios del Corán declaró: “Incluso cuando los peces luchan en el mar, los judíos están detrás de ellos”, sin darse cuenta reflejó las mismas palabras del Zohar.

Nuestra división actual está infligiendo dolor no sólo a nosotros mismos, sino al mundo entero y el mundo lo siente. Nuestra separación une a los árabes contra nosotros y empuja al mundo entero a apoyarlos. Si estuviéramos unidos, no necesitaríamos formas innovadoras para justificar a nuestro país. El mundo sentiría el beneficio que obtendría del Estado de Israel y del pueblo judío, así como hoy siente lo contrario. “El éxito de nuestra nación depende sólo de nuestro amor fraternal, de conectarnos unos a otros como miembros de una sola familia”, escribió Shmuel David Luzzatto.

De la misma manera, en el video de Jonathan Sacks que mencionamos antes, habla sobre el pueblo judío siendo una familia extensa: “Podemos no estar de acuerdo en todo, pero seguimos siendo una familia extensa. Y lo más importante es que si no está de acuerdo con un amigo, mañana puede que ya no sea su amigo. Pero si no está de acuerdo con tu familia, mañana sigue siendo su familia.

Si pudiéramos ser como lo describe Sacks, seremos “luz para las naciones”. Porque no lo somos, traemos sobre nosotros las mismas atrocidades que nuestra desunión nos ha traído a través de los siglos. No pasará mucho antes de que el mundo encuentre alguna explicación “razonable” de por qué el establecimiento del Estado de Israel fue un error y revocará esa resolución de la ONU, dejando a los judíos en Israel y en todo el mundo indefensos y perseguidos una vez más, pero esta vez, en todo el mundo.

Sólo nosotros, los judíos, podemos detener esta espiral descendente, porque como se escribe en el libro Shem MiShmuel, “Cuando Israel es ‘como un hombre con un corazón’, es como un muro fortificado contra las fuerzas del mal”.

Hemos terminado los días de lamentación por la ruina del Templo y nos acercamos al día 15 de Av, la fiesta del amor. Merezcamos el festival y seamos lo que estamos destinados a ser -ejemplo- una nación modelo que muestra cómo elevar la unidad sobre la desunión, la cohesión sobre la separación y el amor sobre el odio. Seamos “luz [de amor] para las naciones”.
[211327]

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