Unidos con Israel: “Tu B’Av es más que un día de amor”

El portal más grande Unidos con Israel publicó mi nuevo artículo: “Tu B’Av es más que un día de amor

¡Mucho más que corazones y flores! Descubre el amor incondicional simbolizado por Tu B’Av y cómo puede elevar el mundo.

En el Israel moderno, Tu b’Av (15 de Av) se ha vuelto un día para sentirse bien, caracterizado en su mayoría por parejas comprando flores y chocolate para el otro, con el fin de celebrar su romance. Básicamente, una versión judía de San Valentín, si se quiere ver así.

Pero Tu b’Av es mucho más que eso para el pueblo judío. Está escrito, “no hubo mejor día para Israel que Tu b’Av, el día que a las tribus se les permitía mezclarse, cuando todas y cada una de las personas otorgaban su bondad sobre su semejante” (Tiferet Shlomo). El tipo de amor que Tu b’Av realmente representa es un amor incondicional que tiene que esparcirse entre todos los judíos y después, a toda la humanidad. Y no es coincidencia que viene justo después de Tisha B’Av, que representa el polo opuesto -odio infundado.

Del odio incondicional al amor incondicional

La transición directa de Tishá b’Av (nueve de Av) a Tu b’Av simboliza la única manera en la cual podemos alcanzar el verdadero amor -al primero, reconocer que nuestro estado es completamente opuesto a esto. En otras palabras, a reconocer el odio infundado que habita en nuestros corazones, es la condición previa para el alcance de un amor incondicional entre nosotros, como está escrito, “Tu b’Av es la corrección y mitigación de Tisha b’Av”. (Likutey Halajot).

Puede no ser intuitivo, pero la naturaleza funciona de esta manera. La evolución despliega una interacción dinámica entre dos fuerzas opuestas. Ya sea que se manifiesten como más o menos, calor o frío, reflujo o flujo, masculino o femenino, crean niveles más profundos de conflicto y auto-interés y después, niveles más grandes de reciprocidad y conexión. Así es como evolucionaron las antiguas bacterias de la competencia hostil a la responsabilidad compartida, formando así la célula con núcleo. Nuestro cuerpo también lo ejemplifica perfectamente, con 100 billones de células individuales, integradas para crear un nivel más avanzado de vida.

Hace cerca de 4,000 años, Abraham, el fundador del pueblo judío, entendió que esta dinámica natural también se aplica a la sociedad humana. Cuando los babilonios a su alrededor se hundieron en auto-interés y separación, él reconoció ese estado como precursor de un nuevo grado de conexión humana. Abraham “sembró amor para todo el pueblo” (Noam Eimelej, Sefer Noam Eimelej) con la visión de un estado elevado y “Fue de ciudad en ciudad, de reino en reino, hasta que miles y decenas de miles se le unieron… y se convirtieron en una nación”. (Maimónides, Yad HaJazaká).

Esta es la poco conocida historia del nacimiento del pueblo judío.De hecho, la palabra “‘Yehudí [judío] significa ‘Yejidí’ -el que se aferra al punto de vida, el cual está donde está la unidad”. (El Admor de Gur, Sefat Emet).

¿Dónde está el amor ahora?

El calendario hebreo dice que es tiempo del festival del amor, pero la realidad muestra que el pueblo judío, tal vez está más dividido que nunca, con crecientes fracturas entre liberales y conservadores, judíos israelíes y judíos de la diáspora y entre varias facciones dentro del mismo Israel- posiblemente, cada días se muestra la hostilidad más cruel.

Sin embargo, justo como Abraham lo vio hace miles de años, el odio y la separación que persisten dentro del pueblo judío hoy, no es coincidencia. Es una etapa evolutiva, un precursor del próximo grado de unidad judía.

Y en nuestro tiempo, incluso hay más incubándose bajo la superficie. Desde que se formó del pueblo de Israel en Babilonia, el mundo comenzó a sentir que los judíos se aferraban a algo especial y a preguntarse qué los unía. Por siglos, pensadores, líderes, científicos y artistas de varias naciones han escrito acerca de este acertijo.

“¿Qué es un judío?” preguntaba el ilustre autor ruso, Leo Tolstoy. “¿Qué tipo de criatura única es esta, que todos los gobernantes de todas las naciones del mundo han oprimido, aplastado, expulsado y destruido.. Y a pesar de todo, continúa viviendo y floreciendo?” (La resolución final). Mark Twain lo expresó de forma incluso más franca, diciendo, “Todo es mortal, excepto el judío; toda las otras fuerzas pasan, pero él permanece ¿cuál es el secreto de su inmortalidad” (Respecto a los judíos).

Entonces, ¿a qué, los judíos tienen acceso? Tienen el método para construir una red de conexiones altruistas por encima del interés propio. Y la naturaleza del desarrollo humano es tal, que la humanidad gradualmente genera una necesidad, cada vez mayor, por este método. Por lo tanto, el método de lograr el verdadero amor entre los seres humanos, el cual es la base del pueblo judío, está volviéndose gradualmente lo que todo el mundo necesita.

El método para alcanzar el amor

En los pasados 2,000 años o así, lo que permaneció del método de unidad que creó el pueblo judío son en su mayoría, símbolos, como costumbres y días festivos que se han convertido en el judaísmo que conocemos hoy. Sólo un puñado de personas en cada generación, continuaron ocupándose y desarrollando el método de unidad. Con el tiempo, este método tomó nombre, “sabiduría de la Cabalá”.

Contrario a la creencia popular, la Cabalá auténtica no tiene nada qué ver con misticismo, amuletos, astrologia y otras concepciones equivocadas que han sido asociadas a ella a través de los siglos. Por el contrario, se trata de actualizar nuestra naturaleza, del creciente amor propio, que nos lleva a la crisis y nos deja con una percepción limitada de la realidad, a la equivalencia con la fuerza de amor incondicional que permea toda la naturaleza.

La sabiduría de la Cabalá tiene herramientas y conocimiento para prepararnos para un nivel nuevo y completo de la vida humana y experiencia hacia el cual el mundo inevitablemente está avanzando. Y, desde la perspectiva de Cabalá, Tu b’Av no es hacerse cumplidos el uno al otro por un día y después regresar a pelear y ser mordaces. En su lugar, este día debe ser un símbolo irresistible del trabajo que tenemos que hacer cada día con el fin de elevarnos hacia un nuevo nivel de conexión entre nosotros y compartirlo con toda la sociedad humana. Como la luminaria, el cabalista Yehuda Ashlag escribió, “todo nuestro trabajo es descubrir el amor dentro de nosotros, todos y cada uno de los días”. (El fruto del sabio).
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