“El acoso y la desesperación que tus enemigos traen sobre ti”

La Torá, Deuteronomio 28:53: Y durante el acoso y la desesperación que tus enemigos traerán sobre ti, comerás el fruto de tu vientre, la carne de tus hijos e hijas, quienes el Señor, tu Dios, te dio.

Si no puedes corregirte, entonces todas tus acciones que estás intentando llevar a cabo con las mejores intenciones de todas maneras se convertirán en impuras y serán en tu detrimento. Esto es llamado “El fruto de tu vientre”.

Todo lo que nacerá de ti, todas tus acciones, son “la carne de tus hijos e hijas”.

Y  si no tienes la fortaleza para repeler a tu enemigo (el egoísmo) y comenzar a usarlo para el otorgamiento y amor, entonces este siempre te asedia. Ya sea que esté dispuesto a matarte o tú estés dispuesto a corregirlo.  

Pregunta: ¿Pero siempre me asediará?

Respuesta: Está fuera de ti. Como aprendemos del método de percepción del universo, toda mi exterioridad es en realidad proyectada hacia afuera de mí y la veo fuera de mí como un resultado de mi estado no corregido.

Pregunta: ¿Por qué tengo que verla fuera de mí?

Respuesta: De esta manera la entiendes más y puedes verla mejor. Es como un mapa donde ves todo en una escala pequeña, digamos que milímetro por milímetro. Si incrementamos la escala significativamente, entonces tendrás que subir al avión para volar sobre este mapa y ver todo en este.

Pregunta: ¿Significa que no puedo ver claramente el egoísmo dentro de mí?

Respuesta: No puedes en absoluto. Sólo a través de cosas que ves fuera de ti. Por lo tanto, todo lo que ves: bueno y amable o malo y malvado apunta a tus cualidades internas.

Por ejemplo, los animales no se avergüenzan de nada, pero un hombre se avergüenza de ciertas cosas dentro de él porque se observa a sí mismo al observar a otros. Si este objeto externo estuviera dentro de él, no lo vería; no estaría avergonzado y no aprendería nada.

De esta manera se educa a sí mismo a través de extraños, aun cuando no son extraños sino sus cualidades internas que son presentadas ante él en la forma de un teatro externo. Representan frente a él todos los fenómenos internos que ocurren en él. Todos sus pensamientos, deseos e intenciones, las ve fuera de él.

Pregunta: ¿Puede entrenarme para vivir así o no?

Respuesta: Cuando la Luz brilla, ves que es así. Hasta el punto en que claramente entiendes todo.

Más aún, comienzas a corregirte al dirigir esos “artistas”, “extras”, y el mundo entero. Te muestran dónde aún no has logrado la perfección. En el momento en que lo logras, todos terminan dentro de ti.

Pregunta: ¿Qué es lo principal aquí? ¿Comienzo a cambiarme a mí mismo y a ver cómo cambian ellos, o de alguna manera los cambio a ellos y de esta manera me cambio a mí?

Respuesta: No, comienzas a sentir que sólo al cambiar tu actitud interna tú cambias su comportamiento externo.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 21/dic/16

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