Honor en la sociedad del futuro

Baal HaSulam, La última generación: Sus tribunales están ocupados primeramente en la concesión de reconocimientos que determinan el nivel de distinción de cada persona en el otorgamiento hacia los demás.  

Aquel que otorga más hacia la sociedad, recibirá una condecoración mayor.

Baal HaSulam habla sobre el hecho de que los tribunales no castigarán, sino que alentarán. Se volverá su función principal. La persona estará comprometida en el otorgamiento y las cortes le recompensarán con su atención y las marcas de la distinción en proporción a su capacidad de influir positivamente en la sociedad.

No existe una persona sin una medalla en la manga y es una gran ofensa no llamar a la persona por su título propio de honor. Es también una gran ofensa para la persona perdonar tal insulto a su título.

Pregunta: Tal noción de tribunales es una completa revolución en la mente de una persona. ¿Emitirán marcas de distinción los tribunales? ¿Deben los tribunales juzgar?

Respuesta: No, es una interpretación incorrecta de la palabra “tribunal”.

El tribunal es una oportunidad para poner a la persona en su lugar en la jerarquía espiritual, desde el grado 0 al 125 de equivalencia con el Creador. Por lo tanto, no puede haber desacuerdo alguno. Los tribunales deben alentar y castigar. Sin embargo, en principio, estamos hablando de una sociedad corregida donde “es una gran ofensa no llamar a la persona por su título de honor”.

Pregunta: Si la motivación de una persona que vive en la última generación es sentir la cercanía con el Creador, adquirir Sus cualidades, entonces ¿es posible que precisamente el respeto que recibe de la sociedad sea su “combustible” en lugar de la adhesión con el Creador?

Respuesta: No, esto es imposible porque la sociedad en sí dirigirá su intención, su movimiento hacia una adhesión cada vez más grande con su entorno. Al final, exactamente esto será evaluado por los jueces y la sociedad.

Pregunta: ¿No llenarán su egoísmo estos títulos, honor y respeto?  

Respuesta: No, aquí es inmediatamente obvio lo que le llena: el otorgamiento desinteresado o no a la sociedad.  

Al contrario, para él, esta es una oportunidad para ascender aún más por encima de la sensación de respeto que recibe. Incluso los epítetos dirigidos a él o las alabanzas no serán para su persona, sino como propaganda social de la grandeza de dichas personas en la sociedad.

No es la persona quien necesita esto, sino que la sociedad requiere de su ánimo para dar ejemplo a los demás. La sociedad le ve con “envidia buena” y esto es bueno. Y se satisface con ese orgullo frente a todos, precisamente para atraer a la gente a las cualidades de otorgamiento y amor. No tiene interés en sí mismo, como si no tuviera un cuerpo o este no fuera suyo. Actúa si se requiere y no lo hace si no es necesario.

Su gozo es que puede ser un ejemplo para los demás, para acercarlos a este trabajo. Todo sucede solo en la cualidad de otorgamiento.
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De Kabtv “La última generación”, 12/jun/17

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