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La era del estrés, parte 3

Pregunta: Existimos dentro del inmenso sistema de la naturaleza, que constantemente desarrolla y hace crecer el deseo de recibir placer dentro de nosotros y, también tiene un objetivo oculto, llevarnos a la total desesperación, específicamente ¿cuál es la causa de esta desesperación?

Respuesta: Llegamos a la desesperación como resultado de nuestra propia naturaleza —egoísmo, deseo de recibir placer— porque si nuestras acciones surgen directamente de este deseo, entonces vamos hacia el estrés, la desesperanza total, las crisis globales y las guerras.

La naturaleza humana en sí es mala, porque constantemente nos empuja a alcanzar lo inalcanzable. Como resultado, tenemos que competir continuamente con los demás y esto causa estrés.

Pregunta: ¿Por qué estos objetivos son inalcanzables?

Respuesta: Porque el egoísmo quiere todo lo que los ojos ven. Y si todos quieren obtener lo que quieren, entonces cada uno tiene que construir su éxito sobre el fracaso de los demás. Es imposible hacerlo de otra manera.

Todos quieren elevarse más que otros para ser el rey del mundo, para que otros sean sus subordinados. Pero nadie es único en el mundo; hay otros ocho mil millones de egoístas y cada uno quiere lo mismo. El resultado es que constantemente necesito proteger mi lugar bajo el sol. En esto se han convertido nuestra vida.

Pregunta: ¿Eso significa que el estrés fue preprogramado en el sistema de la naturaleza?

Respuesta: Nuestra naturaleza egoísta es la única razón de nuestra miseria y sufrimiento. Si pudiéramos pacificar nuestro deseo de placer… . Pero es imposible hacerlo, excepto, tal vez, mediante el uso de narcóticos. Pero luego se está completamente desconectado de la vida.

Y surge la pregunta: ¿por qué todo está construido así? Y aquí la ciencia de la Cabalá explica que el estrés tiene una causa: llevar a la persona a la conciencia del mal de su propia naturaleza, que la empuja a buscar placer. El impulso de recibir placer no tiene límite; este deseo se tragaría el mundo entero. Y si hubiera varios mundos, también. Por eso vivimos en estrés. Nuestras habilidades son limitadas, la vida es corta y no hay nada que ayude.

En la práctica, vemos que nuestro egoísmo nos daña a nosotros mismos; por eso estamos enfermos y morimos. Sufrimos terriblemente y es en vano. Por eso está escrito que “los enemigos del hombre serán los de su propia casa”, en otras palabras, su propio cuerpo. El egoísmo está dentro de mi cuerpo —y es mi mayor adversario
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De Kabtv “Una vida nueva”  27/jul/17

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The Times of Israel : “¿Quién más desea tener un nuevo motivo para celebrar Simjat Torá?”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “¿Quién más desea tener un nuevo motivo para celebrar Simjat Torá?”

Simchat Torá marca la conclusión del ciclo de fiestas de Tishrei con una celebración de júbilo en la Torá.  

¿Cual es el significado más profundo de la celebración y júbilo que esta festividad representa? ¿por qué hay tal ambiente de júbilo? ¿cuál es la raíz de este júbilo?

Para entender el significado más profundo de Simjat Torá, debemos  entender primero cuál es el significado más profundo de la misma Torá.

¿Qué es la Torá?

La Torá es la “Luz que reforma” [Midrash Rabah, Eija, “Introducción, párrafo 2]. El término  “Luz” no se refiere a la noción física de la luz, como la luz del sol o de una vela ni significa la luz emocional a la que nos referimos cuando resolvemos alguna situación, por ejemplo, cuando decimos que vemos “la luz al final del túnel”.

Al contrario, “Luz de la Torá” se refiere a la energía creativa que da vida, la que surge en cada detalle de la naturaleza. Luz es una energía que da vida, la Luz que crea, sostiene y desarrolla: la Luz que sostiene la forma de todos los objetos y vitaliza el crecimiento, movimiento y desarrollo de los organismos vivos.

Luz es el deseo de dar y su creación, —incluídos nosotros, todo lo que existe en el planeta en que vivimos y en todo el universo— es el deseo de recibir.

La alegría que sentimos durante Simjat Torá simboliza nuestro descubrimiento de esta Luz, es decir, el alcance de esta cualidad de otorgamiento por encima de nuestro deseo innato de recibir. Un alcance de la sensación de una realidad mucho más extensa que la que sentimos cuando solo recibimos.

¿Qué “reforma” la Torá?

Ya que hemos establecido que la Torá es la Luz, ¿qué significa que esta Luz “reforma”? ¿qué reforma y cómo reforma?

A pesar de que somos el deseo de recibir, completamente opuesto a la cualidad otorgante de la Luz, no sentimos toda la intensidad de esta oposición, de su “mal” (“la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” [Génesis, 8:21]).

Lo que sí sentimos es que nos desarrollamos lentamente durante mucho tiempo y que mientras más nos desarrollamos, más problemas y dolores surgen. El propósito de las crisis en todos los campos de la vida que vivimos hoy, es hacer que busquemos entender por qué ocurren y cómo pueden ser resueltas. Es más, la situación global interdependiente nos muestra que mientras más nos desarrollamos, sin resolver los muchos asuntos que nos presionan, estamos destinados a tropezar con brechas más y más grandes.

Estas crecientes crisis tienen el objetivo de ayudarnos a descubrir nuestra naturaleza —el deseo de recibir placer sólo para nuestro beneficio— como la causa de nuestros problemas y que necesitamos aprender cómo redireccionar nuestros deseos para solucionar estos problemas desde su raíz. Como está escrito, “He creado la inclinación al mal” y “he creado para ella la Torá como condimento” [Babylonian Talmud, Masejet Kidushin, 30b] porque “la Luz en ella reforma” [Midrash Rabah, Eija, “Introducción,” Párrafo 2.]. En otras palabras, nuestros deseos egoístas fueron creados con un mecanismo para redireccionarlos hacia una forma de otorgamiento (“la Torá”) y al hacerlo, corregir (“reformar”), sumando satisfacción y placer adicionales a nuestra vida  (“condimento”).

Cómo redireccionar nuestros deseos y sentir una realidad completamente nueva

Al acceder a la Luz de la Torá, adquirimos la habilidad de relacionarnos con otros y con la naturaleza en su totalidad por medio de su cualidad de otorgamiento. Y sentimos una realidad más avanzada y armoniosa, en equilibrio con la energía otorgante de la naturaleza. La pregunta es: ¿Cómo? ¿cómo podemos trabajar con esta Luz? ¿cómo invitarla a nuestra visa, dejar que nos afecte y permitirle causar cambios positivos?

La respuesta está en la sociedad. Cuando nos encontramos con personas que también desean mejorar su vida y ejercer una influencia positiva en el mundo, literalmente podemos “entrenarnos” con la Torá para otorgar, como lo hace la Luz. Al hacerlo, establecemos la base de una sociedad capaz de cambiar la actual dirección caótica en la que se encuentra el mundo, por una positiva y armoniosa.

La creación de tal sociedad de “otorgamiento” es enfatizada en los principios de la Torá, donde está escrito, “amarás a tu prójimo como a tí mismo”, “aquello que odias, no se lo hagas a los demás” y convertirnos en una sociedad conectada “como un hombre con un corazón”. Estos dichos no son moralejas, sino herramientas prácticas para que los que las siguen logren alcanzar la cualidad de otorgamiento y establecer las bases de una sociedad armoniosa, en equilibrio con la naturaleza.

A pesar de que estamos lejos de la verdadera Simjat Torá, en este momento, este es un buen motivo para celebrar el júbilo y la alegría de esta fiesta.

En su raíz, el ciclo de fiestas de Tishrei expres nuestro cambio de una sociedad egoísta y dividida a una conectada, altruista y en balance con la cualidad otorgante de la naturaleza. El día final de la fiesta, Simjat Torá, celebra el resultado favorable de este cambio.

A pesar de que la base de Simjat Torá está lejos de la dirección en la que va nuestra sociedad, es una oportunidad para que pensemos dónde nos encontramos como individuos y como sociedad, en relación a este estado armonioso. Podemos alegrarnos al reconocer la verdadera causa de nuestros problemas —nuestra naturaleza egoísta— y que tenemos los medios a nuestro alcance para cambiar la dirección de esta naturaleza hacia una dirección positiva. Ese ya es un paso mayor hacia la reforma de la cual habla la Torá.

Por lo tanto, tenemos un muy buen motivo para estar felices en esta Simjat Torá. Usemos esta oportunidad para considerar cómo podemos entrenarnos en la cualidad de otorgamiento, amor y conexión entre nosotros y mostrar que realmente hay una alternativa positiva a la creciente división, luchas y conflictos alrededor del mundo.

¡Felices fiestas a todos!
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“¡Sean fuertes y valerosos!”

Torá, Deuteronomio 31:06: “Sean fuertes y valerosos, no teman ni se desanimen ante ellos, pues el Señor -tu Dios- Él es Quien va contigo. No te dejará ni te abandonará”.

Moisés se preocupaba por el pueblo como por sus hijos. Después de todo, él mismo no podía entrar en la tierra de Israel porque llegó a la etapa más elevada y debe esperar a la próxima generación.

Él parece surgir en nuestra época y espera que la humanidad actual vea la Luz, que comience a elevarse por sí misma, a educarse, completar el mismo viaje de cuarenta años para entrar en la tierra de Israel, es decir, la cualidad de absoluta adhesión con el Creador.

Y así todas las grandes almas guiadas por Moisés, podrán unirse con aquellos que se les unen desde toda partes de la tierra y juntos, ganarán la elevación espiritual.

Pregunta: Las etapas descritas en la Torá abarcan desde Adam hasta la entrada a la tierra de Israel ¿toda la humanidad sigue ese camino?

Respuesta: La humanidad necesariamente debe pasar por esos mismos estados.

Pregunta: Es decir, ¿cada uno dentro de sí, debe como dicen, escribir la Torá? ¿Esto es lo que significa pasar por todos esos estados? ¿Moisés esperará hasta que lo alcancemos, es decir, esperará hasta que todos los otros deseos lleguen a él?

Respuesta: No sólo Moisés los espera, también los patriarcas: Abraham, Isaac y Jacob con sus esposas, Adam HaRishón y Eva. Todos están ahí.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno” 23/ene/17

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El más vendido: Abriendo el Zohar

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[215216]

A través de todo el universo

Pregunta: ¿Cuál es esta fuerza que atraviesa todo el universo,  todo el espacio, para ayudar a unirnos?

Respuesta: Este espacio no existe. Puedes ir de un extremo del universo al otro, en un momento. Incluso este momento no existe, porque no tomas la función del tiempo, sino que te elevas al siguiente nivel.

Digamos que de la Sefirá Yesod asciendes a Hod o Netzach. Así, para tí, el nivel anterior se convierte en un punto.

Por lo tanto, si hay tiempo y espacio infinitos en nuestro mundo, un ascenso de un grado en el mundo espiritual comprime todo nuestro mundo a un punto. No hay tiempo ni espacio ni movimiento ni vida ni muerte, nada ni categoría.

El primer grado espiritual, el más bajo, anula por completo a nuestro mundo, lo convierte en una semilla. Todos los milenios de historia desaparecen, porque solo existen en nuestra imaginación destrozada.
[212219]
De la lección de Cabalá en ruso 19/mar/17

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Una vida nueva #904 – Conciencia y moralidad

Una vida nueva #904 – Conciencia y moralidad
Dr. Michael Laitman en conversación con Oren Levi y Nitzah Mazoz

Resumen

¿Cuál es la base de nuestra consciencia? ¿cómo determinamos si estamos recibiendo placer o sufrimiento? ¿cómo definiremos los valores del futuro?
De Kabtv “Una nueva vida #904 – Conciencia y moralidad”, 7/sep/17
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