Jerusalén, construida en nuestro corazón

Jerusalén es indicador del estado espiritual del hombre. Por ello, no existe ningún lugar con más desunión y odio entre todas las corrientes de gente que en Jerusalén.

Es una ciudad muy rígida porque manifiesta el verdadero estado del corazón de todos, respecto a la unificación.

Jerusalén puede ser el centro de separación para el pueblo de Israel o el centro de su unión. En la época del Segundo Templo, la gente practicaba la Torá y los mandamientos y realizaba actos de caridad. Entonces, ¿por que fue destruido el templo? Porque había odio infundado (Talmud Babel, Tratado “Yoma”) .

En esos tiempos, los mandamientos eran meticulosamente realizados, la Torá era estudiada, la filantropía era difundida; sólo existía un problema: la gente no se llevaba bien. Exactamente como ahora: Hay muchos religiosos que siguen todo escrupulosamente, pero hay desunión entre ellos, distancia, antagonismo y odio.

Y por eso todo colapsa, como está escrito: “Un día en que el Templo no es erigido, es como si hubiera sido destruido nuevamente”. No podemos alcanzar el estado corregido hasta que nos unamos por encima de nuestras diferencias.

Por eso, la corrección no depende de observar Torá, ni mandamientos ni de hacer actos de caridad, sino solo de la conexión de los corazones. Necesitamos por lo menos a amar al prójimo y Jerusalén será reconstruida, todo en ella.

Pregunta: ¿La caridad no significa otorgamiento mutuo?

Respuesta: Caridad es cuando una persona realmente está dispuesta a ayudar a otra, a dar todo lo que tiene -menos su corazón. Si no está dispuesta a conectarse en su corazón ¿cual es su intención al dar caridad? Para la vida de sus hijos, recompensa en este mundo y en el futuro.

Sin estudiar la ciencia de la Cábala, es imposible llegar al estado del otorgamiento, la cualidad de Lishmá, porque la persona no atrae la Luz que reforma, que se llama Torá. No está tratando de cambiar sus deseos egoístas. Por lo tanto, su caridad es solamente para su propio beneficio.

Este es el motivo por el cual el Templo fue destruido: A pesar de que las personas cumplian con la Torá y los mandamientos,  las personas estaban divididas y eso es lo que causó la destrucción del Templo.

Nosotros no nos podemos conectar para estar en un deseo, en un corazón, que se llama “estar bajo una frazada”, una sola pantalla anti egoísta.

El amor a otros tiene que ser el propósito de nuestra existencia. Sin ello, no existirá la nación de Israel ni el país ni la tierra de Israel. Por ello, esto debe convertirse en un programa nacional. Todos los esfuerzos deben ser dedicados a educar a la gente en el espíritu de amor fraternal y, naturalmente, el judaísmo debe encabezar el camino de ser ejemplo de tal amor para la nación. Como está escrito en el libro Sefer ha-Middot (El libro de las propiedades de carácter) en “La importancia de la fe”: Jerusalén no será reconstruida hasta que la paz reine entre el pueblo de Israel”. Lograr la paz dentro del pueblo de Israel y relaciones de compromiso amigables es lo que significa reconstruir Jerusalén: no las piedras, sino nuestros corazones.
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