La era del estrés, parte 4

Pregunta: La principal causa del estrés es el deseo permanente de recibir, pero ¿hay algo mal en el deseo en sí? ¿no es la base misma de la vida? Sin él, no habría satisfacción en la vida.

Respuesta: Lo que está mal no es el deseo en sí, sino el intento de satisfacerlo a expensas de otros. Estamos en competencia constante a lo largo de nuestra vida, medimos nuestro éxito en relación a los demás.

Todos existimos en un sistema y hubo un tiempo en el que estuvimos tan conectados, que éramos como un solo hombre. Había mucha gente en el mundo, pero el ego era tan pequeño que no sentíamos diferencia entre nosotros. Así fue en las sociedades primitivas. Luego, el deseo de recibir comenzó a crecer y comenzamos a hacer diferencias: esta es mi familia, esa es su familia.

Antes de que sucediera, la gente vivía como una comuna, similar al comunismo, donde todo pertenece a todos por igual, como en una tribu. Pero luego empezamos a distanciarnos de esta unidad: aquí está mi esposa, mis hijos, mi cueva. También esas distinciones y divisiones fueron respecto a las profesiones, como está escrito: ‘Ve y gana de los otros’.

Nuestro egoísmo crece sin cesar. Así comenzó la competencia y empezamos a juzgar quién tiene más éxito y quién es menos. Así hemos avanzando hasta hoy. Pero ahora la competencia ha crecido en proporciones mundiales, porque los medios masivos nos afectan al mostrarnos el mundo entero en nuestra pantalla de televisión y teléfono inteligente.

Nos obligan a competir con todo el mundo, mostrándonos que todos tienen más éxito que nosotros. No es sorprendente que la gente se sienta atrapada por la depresión.

Pregunta: ¿Cree usted que el deseo de ser primero es malo? Aunque gracias a eso el individuo se esfuerza por tener éxito.

Respuesta: Es un mal deseo. El hombre necesita paz y felicidad, no sobresalir.

Estrés significa que la influencia externa sobre los deseos egoístas del individuo es mayor de lo que puede soportar, que aunque sienta el impulso de satisfacer su deseo de recibir placer, no puede lograr fácilmente las metas que se le presentan. La diferencia entre el deseo de placer y la capacidad de lograr satisfacción, crea un estado estresante.

Es obvio que una persona promedio nunca podrá tener todo lo que ve en los medios. Vivimos constantemente en un estado de estrés crónico, debido al placer potencial que se nos muestra en la pantalla: ropa, deportes, belleza. Esto se relaciona con mujeres y hombres por igual.

El estrés nos afecta en muchos niveles. En última instancia, llegaremos a la desilusión y veremos que es inútil; abandonaremos la carrera por placer y volveremos a evaluar nuestros valores. Eventualmente, todos se darán cuenta de esto. Y veremos que debemos tomar otra ruta, buscar placer en un lugar totalmente diferente.

Allí también competiremos por recibir satisfacción, pero de modo diferente. El que aporta mayor beneficio a los demás tendrá más éxito. El placer de otorgar a los demás será mucho mayor que la satisfacción egoísta y, no producirá ningún estrés.
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De Kabtv “Una vida nueva” de 27/jul/17

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