La ley de gobierno del mundo, parte 1

Toda nuestra realidad está completamente sujeta a la ley y de acuerdo con la sabiduría de la Cabalá, está controlada por la única ley de la fuerza superior, llamada naturaleza. También llamamos a este poder superior, Creador, porque de hecho creó todo el universo.

La naturaleza de esta fuerza es actuar sólo en beneficio de su creación; es decir, es absolutamente buena. Pero si no lo vemos así, es porque no entendemos al Creador.

Los cabalistas, es decir, quienes investigan la naturaleza superior, nos revelan su bondad total.  E incluso, investigadores ordinarios de la naturaleza ven que, aunque todos se devoran entre sí, están sujeto a leyes especiales y, en última instancia, se beneficia al desarrollo general de los seres creados.

La ciencia moderna revela que la naturaleza es global e integrada y que todo en ella está absolutamente interconectado. Nada sale del marco de este sistema integral. Igual que en un cuerpo humano saludable, todas sus células y sistemas trabajan en armonía, preparándolo para un objetivo superior, que está por encima de la existencia corporal ordinaria. Encontramos esta ley en todas las formas de la naturaleza y en todos sus niveles.

Por lo tanto, conocer esa ley es indispensable para nuestra existencia. Después de todo, si la materia inanimada, plantas y animales actúan por instinto, es decir, sienten las órdenes de la naturaleza y las realizan inconscientemente, en los humanos, es mucho más complicado.

No sabemos cómo actuar. Nuestros instintos no son suficientemente fuertes como para garantizar nuestro correcto comportamiento, si nos guiamos solo por ellos. Esto se debe a que el ser humano es un ser social y de ahí vienen todas nuestras dificultades. Después de todo, en todo lo que se relaciona con el orden social, los instintos no funcionan. Ya no están regulados por la naturaleza.

Los deseos de comida, sexo y familia son más o menos comprensibles y no nos causan problemas. Pero en todo lo que concierne a la sociedad, es decir, deseo de riqueza, poder y conocimiento; estamos muy confundidos. Los instintos internos no nos dicen cómo actuar adecuadamente.

Los deseos de alimento, sexo y familia pertenecen al nivel animal y por lo tanto, podemos confiar en nuestros instintos naturales, que también son inherentes, como en todos los animales.

Pero con respecto a los deseos puramente humanos, debemos encontrar la dirección correcta para nuestro desarrollo; de lo contrario, tanto dinero y poder como conocimiento, resultan ser la causa de todos nuestros problemas. Debido al profundo desarrollo de nuestra mente, inventamos las armas de nuestra propia destrucción.

En toda su historia de siglos anteriores, el hombre se desarrolló instintivamente, como animal. Nuestro egoísmo siempre nos empujó hacia adelante y todo fue muy simple. Después de todo, el desarrollo siguió de forma natural, paso a paso, de una forma a otra: esclavitud, feudalismo, capitalismo; a medida que crecía el egoísmo.

Pero hoy, llegó el momento en que nuestro ego terminó su desarrollo y dejó de ser motor de evolución. Parece admitir que llegó a su cima y no hay a donde ir. Por lo tanto, todo entra en proceso de estancamiento: ciencia, producción, jóvenes que no quieren casarse ni tener hijos. Hay una fatiga general porque por dentro, la persona siente que no tiene respuesta a su principal pregunta: “¿Para qué vivo?”

A lo largo de los últimos milenios, sabíamos hacia donde iba nuestro desarrollo y nuestro egoísmo no requería más de lo necesario. Teníamos necesidades muy reales: una buena familia, profesión, niños y dinero y nos desarrollamos de acuerdo con estos requisitos. Pero hoy nuestro deseo de disfrutar ha detenido su crecimiento lineal y ese es el problema.

De hecho, este proceso comenzó hace quinientos años, en tiempos de Ari: el deseo dejó de crecer y comenzó a “detenerse”. Todas las partes del deseo relacionadas con la naturaleza inanimada, vegetal y animal, han evolucionado a un cierto nivel y deben comenzar a unirse en la forma correcta.

Es decir, ahora debemos conectarnos. Si nos conectamos correctamente, alcanzaremos la propiedad de otorgamiento, que es la propiedad del Creador y por lo tanto, revelaremos la fuerza común de la naturaleza entre nosotros. Este poder se revela precisamente en nuestra conexión correcta.
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Del Congreso en Europa “El futuro comienza aquí”, primer día 25/ago/17, “Leyes de gobierno del mundo”, lección 1

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