Resistencia a la Sabiduría de la Cabalá, Parte1

Vemos que la humanidad se desarrolla bajo la influencia de dos fuerzas: apoyo y oposición, pros y contras, fuerza motriz y resistencia a la fuerza. Es natural para cualquier desarrollo que haya expansión y contracción todo el tiempo, como inhalar y exhalar.

En cualquier momento dado, estas dos fuerzas actúan porque el desarrollo correcto es imposible sin un equilibrio entre ellas.

La Cabalá y los cabalistas se desarrollan según su generación. Las chispas emergen en el vaso roto del alma. Estas chispas están listas para resurgir de los fragmentos del alma y demandan corrección.

Las personas en quienes despiertan tales chispas sienten la necesidad de revelar el propósito de la creación, la fuerza superior, el Creador y aprender sobre el universo. Buscan elevarse por encima de la vida ordinaria para no permanecer dentro de sus deseos rotos, sino para vivir solo por el bien de las chispas espirituales. Aunque estas chispas están rotas, la persona siente que necesitan ser revividas. Por lo tanto, hay muchas fuerzas dentro de un cabalista: chispas, genes espirituales (Reshimot) y deseos relacionados con la corrección, es decir, las propiedades del otorgamiento. Este proceso comenzó con el primer hombre, Adam. Y luego cada vez más personas, de aquellos que sintieron la necesidad de descubrir y comprender el propósito de la creación y de pertenecer al poder superior y al sistema superior, se unieron a él en cada generación. Entonces, de Adam descendió toda la línea de cabalistas que desarrollaron el método de revelar al Creador a los seres creados en este mundo.

Los cabalistas fueron esos seres creados que revelaron la fuerza superior. Y como las chispas y deseos espirituales se despertaron en muchas personas, los cabalistas también difundieron la sabiduría de la Cabalá, lo que evocó diferentes reacciones.

E incluso un simple estudio de Cabalá despierta dos fuerzas opuestas en una persona: el deseo a favor y en contra de la revelación del Creador. Después de todo, un hombre es un deseo roto de disfrutar, un egoísta, y dentro de él hay una chispa que exige una puerta de entrada a otra dimensión, a otro nivel—la intención de otorgar.

Esta chispa se refiere a una vida diferente, un mundo diferente. Por lo tanto, un cabalista tiene dos mundos internos: a veces está dominado por la fuerza del otorgamiento y, a veces, por la fuerza de la recepción. Siempre pasa por altibajos ya que dos de estas fuerzas opuestas constantemente trabajan en él: las chispas y los deseos rotos exigen su realización. De esta forma se desarrolla un cabalista, a veces en la derecha y, a veces, en la línea izquierda.  La misma regla se aplica a una persona y su entorno. Abraham, el primer cabalista que comenzó a esparcir la Cábala a las masas, se encontró con una fuerte resistencia por parte de su padre Taré y toda su antigua escuela, así como del gobernante de la antigua Babilonia, Nimrod. La resistencia fue tan fuerte que tuvo que abandonar Babilonia. La resistencia a la Cabalá es natural, porque nada se desarrolla sin ella.

Vemos en el ejemplo de los niveles de la naturaleza; inanimado, vegetativo y animado que toda la evolución ocurre como resultado de la lucha, y no podría haber sido de otra manera.

Por lo tanto, los cabalistas son pacientes hacia los opositores de la Cabalá porque se dan cuenta de que los reciben desde arriba y que es el Creador quien organiza todas estas fuerzas de protesta. Pero al mismo tiempo, como representantes de la fuerza del desarrollo espiritual, necesitan resistirse al desarrollo material y egoísta.

Los opositores a la Cabalá lo combaten de todas las maneras posibles, pero los cabalistas comprenden que toda esta resistencia está dispuesta por el Creador que controla estas fuerzas, y por lo tanto, la respuesta debe ser apropiada. Al final, debemos actuar con un único propósito: revelar al Creador a los seres creados en este mundo, que es el objetivo de la sabiduría de la Cabalá. La Cabalá se revela con este mismo propósito y es imposible que uno se desarrolle sin el otro, ya que el progreso y la resistencia se basan el uno en el otro.

Por lo tanto, uno debe tratar a los oponentes de la Cabalá de manera racional, dándose cuenta de que desde el momento en que la Luz creó la oscuridad, es decir, cuando el deseo altruista creó el deseo egoísta, estos deseos eran opuestos, pero deben desarrollarse juntos. Después de todo, la Luz también se desarrolla cuando entra en la creación, la organiza y desarrolla conexiones cada vez más diversas en ella.

Por lo tanto, uno debe tratar a todas las críticas creativamente, con comprensión. Y aunque los oponentes a la Cabalá trajeron muchas desgracias a los cabalistas, por otro lado, todas estas fuerzas actúan de acuerdo con el programa de creación.
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De la lección “Resistencia a la ciencia de la Cabalá” 24/sep/17

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