The Times of Israel: Qué deben saber los millennials sobre el socialismo

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo: Qué deben saber los millennials sobre el socialismo

Conozco el socialismo de primera mano. Aquí hay una lección sobre la naturaleza humana y nuestro deseo por una sociedad mejor.

Cada vez más millennials en EUA están hartos del capitalismo y preferirían vivir en un país socialista. Esa es la tendencia que encontró una encuesta realizada el mes pasado por YouGov y la Fundación en memoria de las víctimas del comunismo, en ella, los millennials fue el único grupo de edad en EUA que favoreció el socialismo sobre el capitalismo.

La razón de la atracción de los millennials de EUA al socialismo parece clara: enfrentan crecientes deudas estudiantiles y rentas más altas, junto con salarios estancados e inseguridad laboral, así la idea del socialismo surge para resolver potencialmente estas tensiones, ofreciendo en su lugar sistemas que subsidien todas sus necesidades.

Los millennials indican una nueva etapa de desarrollo humano

En las últimas tres décadas, ha habido un cambio importante en las placas tectónicas que subyacen en el desarrollo humano. El espíritu del “Sueño Americano” de los Baby Boomers evolucionó a uno fundamentalmente diferente; los millennials. Mientras los Baby Boomers luchaban por la prosperidad del mañana, los millennials se conforman con la conveniencia de hoy.

Las cosas para las que acostumbrábamos ahorrar y esperar para comprar, ahora están disponibles en el momento en que pensamos en ellas. Nuestro deseo de ser reconocidos y admirados públicamente ya no necesita pasar por la aprobación de especialistas o ejecutivos de la industria, basta con publicar en redes sociales. Tampoco es “inteligente” memoriza  ni repite información, para lo que antes fuimos entrenamos y examinamos incesantemente. Por el contrario, nuestros dispositivos tecnológicos son los “inteligentes” y se trata de qué tan bien los usamos para encontrar lo que necesitamos, cuando lo necesitamos.

Esa es la paradoja socioeconómica especial de los millennials: trabajar mucho y duro ya no es para lograr lujos, sólo para satisfacer necesidades. Con el desarrollo tecnológico, hemos logrado que los frutos de riqueza, admiración pública y conocimiento estén disponibles con facilidad. Sin embargo, la lucha de los millennials de hoy es mantenerse al día con los costos de alimento, vivienda, educación, atención médica y cuidado de niños.

Y así, el socialismo brota en la mente de los millennials: “¿Por qué tengo que romperme el cuello solo para llegar a fin de mes?”

La única forma en que el socialismo podría funcionar

Cuando vivía en Rusia, experimenté el “socialismo ruso” de primera mano. Al principio, parecía tener la solución que buscan los millennials estadounidenses. El gobierno descargaba el peso de los hombros de la gente cuidando la infraestructura básica: todos trabajan, pagan impuestos de manera similar y obtienen alimento, vivienda, educación, transporte, cuidado de la salud y de los niños en forma gratuita.

Entonces ¿porqué el socialismo falló?

No tomó en cuenta la naturaleza humana, la necesidad fundamental de triunfar antes que cualquier otra persona. La gente no quiere vivir su vida para beneficiar a otros. En ningún esfuerzo excedente que uno haga dentro de un sistema socialista, se ve recompensa directa. Incluso si estuviéramos mejor en una sociedad comunal, no podríamos dejar nuestro enfoque individual. Nuestra propia naturaleza no lo permite.

Por lo tanto, la gente carece de motivación para realmente beneficiar a otros. El enfoque soviético a este problema, fue forzar a la gente a este sistema comunal y esperar que fuera feliz. Pero, incluso sus ejecutores cedieron a la misma motivación y el sistema explotó con violencia y un terrible sufrimiento.

El artículo de Yehuda Ashlag La paz, escrito en la década de 1930, sigue siendo relevante hoy, al describir la naturaleza del socialismo y el problema fundamental de la motivación que necesita ser resuelto para que el socialismo funcione.

“¿Dónde encontraría el trabajador o el agricultor una motivación suficiente para trabajar? Porque su pan de cada día no aumentará ni disminuirá con su esfuerzo y no hay metas ni recompensas ante él.

Es bien sabido por los investigadores de la naturaleza que uno no puede realizar ni el más mínimo movimiento sin motivación, sin beneficiarse de alguna manera.

Cuando, por ejemplo, uno mueve la mano de la silla a la mesa, es porque uno piensa que al poner su mano sobre la mesa disfrutará más. Si no lo creyera así, dejaría su mano en la silla por el resto de su vida, sin moverla en absoluto. Aún más, con mayores esfuerzos.

Y si dices que hay una solución —ponerlos bajo supervisión para que cualquiera que esté inactivo en su trabajo sea castigado denegándole el salario, preguntaré: “¿Dime dónde deben tomar los supervisores la motivación para su trabajo?” Porque estar de pie en un lugar y vigilar a la gente para motivarla a trabajar, también es un gran esfuerzo, tal vez más que el trabajo en sí. Por lo tanto, es como si uno quisiera encender una máquina sin alimentarla”.
— Yehuda Leib HaLevi Ashlag, La paz”

¿Cuál es ese “combustible” que es imperativo para que funcione el socialismo?

Es que la gente quiera beneficiar a otras personas.

Para que el socialismo funcione a largo plazo, la gente debe estar orgánicamente motivada para contribuir con la sociedad y desear que todos en la sociedad se sientan felices y seguros. Este no es el deseo que motiva a la gente de forma natural. Por el contrario, existe en potencia. Todos están de acuerdo en teoría con ideas de igualdad, altruismo, consideración mutua y amabilidad, pero en la práctica, continuamente buscamos nuestro beneficio personal ante todo. Estas ideas no se pueden forzar, pero se pueden aprender.

Con programas educativos que enriquezcan la conexión, podemos aprender a identificar mejor, engrandecer y desarrollar ideas de igualdad, altruismo y consideración mutua, en una nueva construcción social: un circuito social integrador que fluya con señales positivas de esos valores.

Creo que el inicio de este aprendizaje en masa puede comenzar con nuestros niños. Al centrar nuestra preocupación en cómo educar a la próxima generación para que esté mejor conectada socialmente, nosotros, los adultos, también nos sentiríamos influidos positivamente por este proceso: nos motivaría a mejorar nuestras propias condiciones sociales, así como las de la sociedad futura. Por lo tanto, crearíamos el inicio de un entorno de apoyo para que los ideales de conexión florezcan de forma práctica y factible.

Es mi anhelo que podamos iluminar tal proceso en la sociedad. Ha llegado el momento de llenar nuestro tanque de combustible con un tipo completamente nuevo de motivación y, de encontrar significado, felicidad y confianza al cultivar una sociedad humana conectada positivamente. También espero ver que organizaciones políticas y sociales enfaticen la conexión -enriqueciendo la educación de nosotros mismos y de la generación joven, como una plataforma de lanzamiento para un mundo mejor.
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