Mi página de Facebook: “Asamblea general de la ONU”


De mi página de Facebook Michael Laitman 22/dic/17

Si la asamblea general de la ONU tuviera que reunirse hoy para tratar la fundación del Estado de Israel, es muy probable que sus miembros votaran en contra y es muy posible que varios países se abstuvieran.

Llegó el momento de que reconozcamos que entre los 193 países en la asamblea general, Israel no tiene muchos amigos. El apoyo general de hace unos días condenando el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel, es apenas una prueba de ello.

En momentos como este, donde vemos claramente que casi todo el mundo está en contra nuestra, debemos detenernos y tratar de comprender por qué somos tan rechazados, odiados e indignos ante los ojos del mundo ¿hay una causa más profunda para esta aversión?

Según la Sabiduría de la Cabalá, el anti-israelismo no es un fenómeno político efímero, sino una expresión de la ley natural” que gobierna al mundo.

Hace aproximadamente 4 mil años fue fundado el pueblo de Israel como un primer modelo de unidad social, por encima de las diferencias.

Desde entonces, tienen la clave de la unidad social de toda la sociedad humana. Cuando el pueblo de Israel se une por encima de conflictos y diferencias, propaga unidad al mundo, pero, cuando está dividido y alejado entre sí, evoca una fuerza negativa en el mundo que siempre surge como resentimiento y odio hacia los judíos.

El odio irracional que se hace cada día más fuerte nos recuerda, por el camino duro, que tenemos una misión y a pesar de que nos gustaría desprendernos de ella, es imposible. Somos un pueblo que lleva el ideal social de amor a otros, por encima de todas las diferencias y sólo cuando volvamos a ese principio podremos erradicar el odio que nos tiene el mundo.

Los cabalistas nos explican que nosotros, los judíos, determinamos el destino del mundo “Igual que los órganos del cuerpo no pueden existir ni un momento sin el corazón” El Libro del Zohar dice; “así ninguna nación en el mundo puede existir sin Israel.

La unidad entre judíos permite la unidad en el mundo y su separación, también separa a las naciones, “obstruyendo” el conducto de la abundancia natural que viene con la unidad. Provocando guerra y odio en la humanidad. Esta dinámica es la que empuja a las naciones del mundo a atacar la raíz espiritual llamada “Israel” y a tratar de destruirla, porque, inherentemente, la siente como “la fuente de todo lo malo” en el mundo.

En palabras de Yehudá Ashlag, el gran cabalista del siglo XX: La nación israelí fue establecida como “paso” y, a medida que Israel mismo se unifica, transfiere su poder al resto de las naciones”.

La decisión tomada ayer en la asamblea de emergencia, una resolución que condena la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel y pide su anulación, debería servir como recordatorio de la misión de los judíos: de unirse y de ser “luz para las naciones”.

 

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