Los bloques de construcción de luz y oscuridad

Es un arte ser capaz de manejar la revelación de la oscuridad a medida que se vuelve más y más densa. Por experiencia, la persona entiende que la oscuridad sólo viene con el fin de llevarla en la dirección correcta.

Ama la oscuridad, la aprecia e intenta experimentarla en su perfección. La oscuridad sólo se siente en su egoísmo, pero ella está por encima de su ego y puede construir la fuerza de otorgamiento por encima de la oscuridad, revelando la Luz.

Es un estado con muchas capas, como un sándwich. La oscuridad se revela en el fondo. Luego viene su actitud correcta hacia ella—entendiendo que está aquí para ayudar, que es la revelación de un nuevo grado—y luego, se eleva por encima de ella.

Al principio, me asusto (“escondo mi rostro y me asusto”) e intento huir del peligro y el mal que se revela en la oscuridad. Pero luego me detengo, dándome cuenta de que la oscuridad está aquí para ayudarme y que no debería maldecirla. Todo lo contrario, me acerca más al Creador, como un niño asustado que se aferra a su madre con más fuerza. ¡Lo mismo es cierto para mí! Por lo tanto, veo que la oscuridad es ayuda desde arriba.

Amo esta oscuridad e incluso quiero intensificarla, acercarla. Empiezo a trabajar con ella intencional y activamente, con pleno entendimiento. Mi vida se vuelve constructiva: Luz y oscuridad se convierten en dos fuerzas, dos líneas, que me permiten progresar. Así convierto la oscuridad en ayuda. Espero la oscuridad, buscando más formas de aferrarme al Creador.

Al principio, temo la oscuridad porque trae consigo sentimientos desagradables: miedos, disturbios, incertidumbre. Pero poco a poco, empiezo a comprender lo útil que es la oscuridad, porque la ventaja de la Luz solo se conoce desde la oscuridad. Así, Luz y oscuridad se convierten en mis bloques de construcción.

La oscuridad se vuelve aún más importante que la Luz, porque específicamente, de la oscuridad puedo revelar todo mi deseo de dar placer al Creador. Mi deseo de placer no está inspirado en la oscuridad, mientras que el deseo de otorgar está totalmente inspirado en ella. Por lo tanto, el Adam (humano) dentro de mí, se regocija en la oscuridad y la convierte en Luz.

La Luz no llega a la persona. La persona cambia internamente y por lo tanto, transforma su opinión sobre lo que son Luz y oscuridad. Así es como gradualmente revela que la creación siempre existió en un estado perfecto y que ella es la que siempre está cambiando, comprendiendo más y más que no hay maldad ni oscuridad en el palacio del Rey .
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 18/ene/18,  lección sobre: “De disturbios a ascensos”

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