Entre ocultación y revelación

El mundo es el Creador revestido en todo lo que vemos ante a nosotros: inanimado, vegetal, animal y gente. De hecho, no hay mundo; existen los cuatro niveles: inanimado, vegetal, animal y humano, dentro del hombre. El hombre sólo se ve a sí mismo, sus cualidades internas en el marco del mundo superior.

Si se trabaja para evitar ser opuesto a la Luz superior, se deja de ver a sí mismo contra el fondo de la Luz y se logra equivalencia de cualidades. Así, la Luz superior, la fuerza de otorgamiento y amor, viste a la persona que se convierte en Shejiná (Divinidad).

El Creador quiere revelarse, quiere ayudar. Él siempre apoya al hombre, pero no puede aceptar reducir los esfuerzos de una persona. Con el esfuerzo se deben descubrir todas las diferencias entre uno y el Creador, desarrollar sensaciones y revelar la realidad superior. La persona se construye entre la ocultación y la revelación. Por lo tanto, el Creador puede ceder y ayudar en todo, excepto cuando es necesario esforzarse.

El mundo nos parece oscuro y dañino porque, ahora, sólo vemos nuestra naturaleza egoísta sobre el trasfondo de la Luz blanca. Si hacemos esfuerzos para lograr similitud con la Luz, con la unidad y el amor, no nos veremos a nosotros, sino a la Luz.

Por lo tanto, necesitamos ver el mundo como el deseo del Creador de revelarse a Sí mismo. Simplemente nos exige esfuerzos para convertir los disturbios en apoyo y ayuda. Las perturbaciones muestran los puntos en los que seguimos siendo diferentes a la fuerza superior, hasta que convirtamos a todos los enemigos, en amigos queridos.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 14/ene/18, lección sobre:”El Creador desea  revelarse” (Preparación para el Congreso Mundial 2018)

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