Unión en aras del nacimiento del alma

Toda la realidad es creada como un resultado de la propagación de la Luz que creó el deseo “a partir de nada” y después lo desarrolló. Comenzando desde el Big Bang, el deseo se recrudeció cada vez más, y entonces fueron creadas ondas, gases y la materia inanimada.

Después sobre la Tierra aparecieron plantas, animales y el hombre, quien experimenta muchas etapas de desarrollo hasta que llega a la similitud con el Creador.

Es interesante que la Luz y el deseo están impresos en la criatura como dos tipos: masculino y femenino. Las cualidades masculinas y femeninas, siguiendo el ejemplo de los dos Partzufim espirituales: Aba (padre) e Ima (madre), Jasadim y Jojmá, se conectan entre sí y dan a luz a una nueva generación de masculino y femenino.

La conexión entre un hombre y una mujer es especial, porque por un lado son opuestos entre sí, pero por otro lado, sienten que tienen una meta común. La meta espiritual común los une tanto que actúan juntos y producen descendencia. A partir de esto, está claro de dónde viene el concepto de familia y el deseo natural de vivir como una pareja, dar a lu, y criar su propia continuación.

Todos somos una familia. No sólo abuelo y abuela, padre y madre e hijos, y así en adelante de generación en generación, sino todos los hombres y mujeres en general son una familia, descendientes de Adán y Eva. Existe una gran diferencia entre hombres y mujeres espirituales.

El resultado de nuestra conexión mutua, un niño al que podemos dar a luz, es llamado “un alma”. Cuando le presentamos esta conexión al Creador, Él entrega un espíritu de vida en esta. En esta alma, en la correcta conexión entre nosotros, llegamos a la adhesión con el Creador, como está escrito: “Hombre, mujer, y la Shejiná (Divinidad) entre ellos”.

Lo principal es saber que nuestra conexión del uno con el otro debe ser en aras de construir un alma. Esto significa que sin amigos, no puedo obtener un alma.

Si me conecto con mi amigo a través de mi deseo de recibir, entonces el deseo de otorgar está participando desde su lado, y viceversa-si es de su lado, el deseo de recibir, entonces desde mi lado, el deseo de otorgar. Siempre actuamos entre nosotros como Zajar (cualidad masculina) y Nekevá (cualidad femenina) que existe en cualquier criatura.

Más importante, una conexión entre nosotros debe ser organizada, y como resultado, debe dar a luz a un alma. Siempre espero esto de un amigo y yo mismo respondo de la misma manera. Con cada contacto, conversación o cualquier trabajo conjunto, construimos nuestras almas en cada momento, es decir, un lugar para revelar al Creador, de manera que la Luz superior llene nuestros deseos comunes en comunicación.
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De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 19/feb/18, Preparación para el Congreso Mundial 2018

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