Trampolín para el otorgamiento desinteresado

Lo más importante es sentir la necesidad de ayuda del Creador. Nacemos completamente desconectados de la fuerza superior, como los animales, y no sentimos la necesidad del Creador. No está incluído en ninguno de nuestros deseos egoístas. En toda nuestra existencia en este mundo no vemos ninguna necesidad por el Creador.

Intentamos construir todo el mundo, todo su sistema, la familia, la sociedad y el entorno, sólo a través del poder de nuestro egoísmo. Tratamos de conquistar la naturaleza para estar más cómodos y ponemos todo a nuestro servicio.

Esta es la forma en la que nos desarrollamos. Nuestro egoísmo nos impulsa totalmente a la dirección opuesta al Creador. Si necesitamos al Creador, es solo para aprovecharnos de Él. La gente siempre ha buscado apoyarse en las fuerzas de la naturaleza, como del sol y la luna. Si hay una fuerza aún mayor, entonces sería bueno ponerla a nuestro servicio, para nuestro beneficio.

Sin embargo, cuando hablamos de la necesidad de la ayuda del Creador significa algo diferente. No es que el Creador llegue y nos satisfaga con placeres egoístas, buenas sensaciones y vidas cómodas. Todas las prácticas supuestamente “espirituales” que dan al individuo una sensación de que no tiene que cuidar de sí mismo también están dirigidas a que uno se sienta mejor y más cómodo, libre del peso de las experiencias egoístas. Esta es sólo una forma más astuta de utilizar egoístamente todas las fuerzas de la naturaleza, como si también se incluyera la fuerza superior.  

La sabiduría de la Cabalá es única, ya que requiere una cantidad especial de paciencia en el individuo, previo a la ayuda del Creador. Necesitan ser pacientes e intentar ver el trabajo del Creador en ustedes, escuchando con atención su voz interna. Así es como el individuo comienza gradualmente a descubrir que constantemente piensa en sí mismo: que le falta satisfacción, comprensión y éxito. ¿Dónde está la promesa de que el Creador me complacerá?

Estas son las condiciones naturales que aparecen en todos nosotros. Tenemos que pasar estos estados en el camino para la verdadera corrección. El Creador mismo despierta estos cuestionamientos y determinaciones en nosotros, hasta que nos cansamos de pensar en nosotros mismos. Perdemos la paciencia ante la incapacidad de realizar nuestros planes egoístas y empezamos a esperar la satisfacción si dirigimos nuestros pensamientos en la dirección contraria, en la única dirección posible —hacia el Creador.  

Sigue siendo una intención egoísta, pero ya empezamos a descubrir que la satisfacción puede llegar solo de ocuparnos del prójimo, de los amigos. Esto es otorgamiento en favor de la recepción, pero continúa un gran proceso hacia la espiritualidad.

En la desesperación de satisfacernos a nosotros mismos con nuestro propio conocimiento, alcances, sensaciones, pensamientos, “yo, yo, yo”, comenzamos a sentir que existe una oportunidad de satisfacernos si pensamos en los amigos o en el Creador. Si no hay satisfacción en la recepción, ¿puede ser en el otorgamiento, procurando hacer bien al prójimo? Esto es otorgamiento egoísta, pero sigo saliendo parcialmente de mí mismo y comienzo a estar incluido en los demás. En cualquier caso, pienso sobre lo que necesitan, para darles y de esta forma satisfacerme.

Aquí, una nueva actitud y trabajo surgen: todos cuidan de los demás, viendo que esta es la única forma de satisfacción. Inconscientemente, seguimos pensando en nosotros mismos, pero ya entendemos que sin los amigos no estaremos satisfechos. También ya no intentamos utilizarlos directamente para nuestro propio beneficio. En lugar de eso, los usamos de forma indirecta, intentando hacerles el bien, porque otorgar nos da contento. Vemos que esta es nuestra única oportunidad de tener éxito. Si en lugar de recibir, otorgo y procuro a los demás todo el tiempo, entonces estaré satisfecho con este asunto. Esto es llamado “recibir para otorgar”.

La salvación de mis propios problemas radica en los pensamientos sobre el Creador: estos me desconectan de mi constante ansiedad, de mi vacío interno, de la falta de ayuda y de la duda. Así es como empezamos a sentir la oportunidad de la fe por encima de la razón y a alcanzar el otorgamiento. Incluso si sigo otorgando para mi propio beneficio ya es un trampolín al otorgamiento puro.

Muchos carecen de paciencia y no esperan a que el Creador se ocupe de ellos, les lleve a esta forma de otorgamiento, es decir, para recibir satisfacción. Debemos entender que esta forma de otorgamiento difiere del otorgamiento egoísta del mundo corporal, donde este último no puede en absoluto ser llamado otorgamiento, porque sigue proviniendo del deseo de recibir más, aunque sea por una vía alterna.

Aquí, pasamos a recibir con el fin de otorgar, después de una gran desilusión, teniendo seguro que es imposible la satisfacción mediante la recepción. Por lo tanto, queremos salir de estos deseos, acabar con este enfoque de vida.1

De la primera parte de la lección diaria de Cabalá 25/abr/18, lección sobre:“Revelando la necesidad de la ayuda del Creador en la decena” (Preparación para el Congreso  “Todos como uno” en Nueva Jersey, 2018)

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