No hay alegría sin sufrimiento

En las noticias (Nautilus): “La infelicidad es un limpiador de paladar” por Indira M Raman, “… A menudo nos comportamos como si pudiéramos encontrar la ruta de la satisfacción -comodidad, saciedad, calidez o alguna otra recompensa- y ser felices todo el tiempo, si pudiéramos tomar las decisiones correctas. Pero el placer a menudo es fugaz, incluso en las experiencias más atractivas, lo que provoca tedio y nos lleva a buscar algo nuevo y sensacional. Como neurocientífica, no puedo evitar preguntarme si lo fugaz de nuestra satisfacción puede no ser ineludible y en su lugar pueda revelar un aspecto inevitable de la forma en la que funciona el cerebro, cuya comprensión podría dar una pista sobre cómo lidiar con esto. …

“Sin poder hacer comparaciones el mundo sería gris. En otras palabras, no es sólo que la variedad sea la sal de la vida sino que es la variedad lo que nos permite sentir. …

“Percibimos las cosas no por su valor absoluto, sino por su contraste con lo que hubo antes. …

“… Esto nos da la clave para una felicidad compatible con el funcionamiento del cerebro. La capacidad de detectar, incluso estímulos familiares, generalmente puede restaurarse con una limpieza breve del paladar, esto, literalmente, permite recuperar la suficiente desensibilización para intensificar la experiencia posterior… Pues el cerebro clasifica en una curva, comparando infinitamente el presente con lo que fue justo antes, el secreto de la felicidad puede ser la infelicidad. No una infelicidad terrible, por supuesto, sino el frío transitorio que nos permite sentir calor, la sensación de hambre que hace que la saciedad sea acogida, el período de casi desesperación que nos lanza a la asombrosa experiencia del triunfo. La ruta hacia la satisfacción es a través del contraste”.

Indira M. Raman es profesora en el departamento de neurobiología de la Universidad de Northwestern.

Mi comentario: estoy de acuerdo con ella. Es imposible distinguir luz sin oscuridad, alegría sin pena, etc. Nuestros sentimientos son formados de dos percepciones opuestas y todo depende de cómo los evaluemos, los ponderemos.

La forma más correcta es que comencemos a darnos cuenta de que las sensaciones amargas son necesarias para sentir las dulces. Y así, se vuelven parte de lo dulce. Te deseo ese sentimiento.
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De Kabtv “Noticias con Michael Laitman” 20/mar/18

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