Verdad y misericordia no verdadera

Antes del exilio de Egipto el hombre entra en un período oscuro, cuando cada día se encuentra más y más profundo en su egoísmo y tiene cada vez menos fuerza para luchar contra él. El deseo de disfrutar le envía todo tipo de pensamientos, deseos y acciones extraños, cada vez más distantes de la espiritualidad. Le parece que, en lugar de avanzar, retrocede.

Se siente tentado a recurrir a la religión, que le promete una recompensa inmediata en cada acción tomada, como si una sola acción fuera suficiente para la corrección. Esto, por supuesto, es atractivo y la persona se va.

Rabash escribe que específicamente las personas que han estado dedicadas a Cabalá por mucho tiempo, que han progresado bien y luego se marchan sin entrar en el mundo espiritual, corren el riesgo de convertirse en los mayores opositores de la Cabalá, incluso en sus enemigos. Por un lado, parecen entender de qué se trata y por otro, no logran nada.

No hay otra fuerza actuando en la realidad más que el Creador. Sólo permite que el ser creado se dé cuenta de lo que le sucede y lo que hace la fuerza superior con él. El ser creado debe aplicar todos los esfuerzos a este punto de conciencia. Pero de hecho, antes, ahora y en el futuro, en todo momento, en todos los niveles, solo el Creador actuó y actuará.

Y estamos encargados de revelar su obra. No influimos en el trabajo en sí, sino que queremos apreciarlo y alcanzar toda la grandeza del Creador.

Está escrito, “Yo y no un mensajero”, es decir, el Creador mismo nos saca de Egipto. Esto significa que estamos en contacto directo con el Creador, con la fuerza superior, sin intermediarios. “Intermediario” significa que en mi demanda todavía no me siento directamente ante el Creador y que no conecto todas mis esperanzas de salvación sólo con Él.

Necesitamos hacer enormes esfuerzos ahora, para que todos escudriñen su propia condición y sientan que este es el exilio de Egipto. La señal de que el éxodo de Egipto está cerca es una sensación de total desesperanza en absolutamente todo, desde todos los ángulos. En este estado de desesperación el Creador se revela a Sí mismo y nos salva. Sin embargo, debemos analizar este estado en conjunto; esta debe ser nuestra decisión común. Uno no puede salir de Egipto solo. Sólo es posible con una conciencia seria en el Kli general.

El egoísmo le asegura a la persona que el camino no debe ser tan difícil e intransigente como sugiere la sabiduría de la Cabalá. ¿Por qué atormentarse luchando contra su egoísmo? Existen muchos métodos psicológicos que le permiten calmarse y llevarse bien con su deseo de disfrutar.

Claramente, esto es muy atractivo. Por eso, desde el momento en que surgió la sabiduría de la Cabalá, a lo largo de la historia se desarrollaron muchas metodologías diferentes en paralelo. Y cuando la sabiduría de la Cabalá fue ocultada, se convirtió en la razón para el surgimiento de tres religiones mundiale.

La religión endulza la vida de la persona, permitiéndole realizar acciones externas en lugar de acciones internas y le promete una recompensa en este mundo y en el mundo futuro. Está claro que el egoísmo busca compensarse a sí mismo.

Sin embargo, desde arriba, está organizado específicamente para que haya otros sistemas aparte de Cabalá, que ayudan a descubrir qué es el egoísmo en relación con la fuerza de otorgamiento, la fuerza del Creador. Por lo tanto, todas las religiones y metodologías son necesarias y nada se puede destruir. Nuestra tarea es sólo continuar clarificando el deseo del superior.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 28/mar/18, Escritos de Rabash, volumen 2, artículo 8

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