El amor a Dios y el amor al hombre

Si hacemos un esfuerzo por la unidad, para satisfacer el pensamiento del Creador y llevar a la creación hacia la corrección, veremos que no podemos hacerlo solos. Por eso recurrimos a la fuerza superior con una oración, elevamos MAN y, como respuesta a esto, recibimos poder para unirnos.

En esta unidad, que se logra con ayuda de la Luz que reforma, llamada Torá, comenzamos a revelar la vida espiritual, el grado más elevado, al Creador; es decir, la fuerza superior de otorgamiento y amor se revela dentro de la conexión correcta entre las partes del alma colectiva. Y revelamos un poder de unidad y Luz que es 620 veces mayor; en otras palabras, el Creador se nos revela 620 veces más poderoso que antes y finalmente podremos notarlo, sentirlo y conectarnos con Él.

Si no sentimos mucha necesidad de corrección y nuestra cercanía no tiene la fuerza necesaria para atraer la Luz que se reforma, no recibiremos la Torá. La Torá es un poder especial de Luz que actúa en nuestro esfuerzo por unirnos, cuando realmente lo deseamos, pero aún así descubrimos que no podemos lograrlo.

La diferencia entre el deseo y la realidad que desliga el dolor y una tremenda necesidad de corrección en nosotros se llama MAN (aguas femeninas). En otras palabras, se revela la gran diferencia entre Maljut (propiedad femenina) y Biná (agua). Queremos unirnos, elevarnos al nivel de Biná, pero nos encontramos en el nivel de Maljut. Y este abismo desencadena una reacción que viene del Creador, de la fuerza superior, de la Luz que reforma y actúa sobre el abismo que descubrimos entre Maljut y Biná, entre nuestro deseo natural de recibir y nuestra aspiración de otorgar.

Si descubrimos este abismo entre nosotros, podremos revelar la Luz superior que actuará. La luz corrige el abismo y lo llena de la Luz de la unidad. Nuestros deseos se unen y el Creador se revela dentro de ellos.

Si no podemos descubrir este abismo con suficiente fuerza, quiere decir que estamos en el nivel de los “patriarcas”, a quienes aún no se les había dado la Torá, es decir, en el estado anterior a la corrección. Seguimos existiendo gracias al apoyo de la fuerza superior que espera el momento en que podamos progresar por nosotros mismos. Es una etapa corta en el camino hacia la corrección y debe completarse lo más rápido posible.

De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 26/jun/18, clase con el tema “El amor a Dios y el amor al hombre”.

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