Sólo del amor por los seres creados se llega al amor por el Creador

No tenemos otro camino que cumplir con el pensamiento de la creación, es decir, llegar a la adhesión con el Creador. Pero para llegar a esta adhesión debemos tener amor por el Creador, lo cual sólo es posible con la ayuda de un instrumento que preparamos con nuestros ejercicios de amor hacia la creación: dentro de la sociedad, en un grupo, una decena. No hay otra manera: sólo a través del amor por los seres creados hacia el amor por el Creador.1

Toda la abundancia que es revelada en el mundo viene sólo de arriba. No depende ni de nuestro trabajo ni de nuestro esfuerzo, pero es determinada sólo en esos estados, buenos o malos, que descienden hasta nosotros de acuerdo al programa de la creación. Los “malos” estados son aquellos que nos educan y hacen avanzar en el camino del sufrimiento. Por eso, en el grado en el cual cambiamos nuestro camino, pasando del camino del sufrimiento al camino del desarrollo consciente, en otras palabras, “apresurando el tiempo” (Ajishena), atraemos a este mundo el bien para cada persona individual y para todos nosotros juntos. En esto consiste todo el concepto de sostener al mundo.

Cada individuo que pertenece a un grupo que cuida de todos los amigos, siente que su deseo de recibir es neutralizado y la necesidad de cuidar de sí mismo se desvanece. La sociedad lo conquista con su cuidado y ya no se siente bajo el poder del egoísmo. Es como un niño que sabe y siente que está bajo el cuidado de padres amorosos y por lo tanto está completamente libre de cualquier preocupación por sí mismo. Él está seguro de que sus padres se encargarán de todo lo que requiere.

De forma similar, el amor y cuidado de la sociedad influirán a cada persona y así nadie necesitará pensar en su propio deseo de recibir placer, porque cada uno ya siente que será cuidado por la sociedad. La sociedad neutraliza su egoísmo con sus cuidados y le da ejemplo de otorgamiento. Y cuando el individuo se separa de su deseo egoísta y comienza a ocuparse en otorgar a la sociedad, y un nuevo mundo se abre ante él.

Por eso, lo principal es dar esa sensación de garantía mutua dentro de la sociedad, para que ningún individuo sienta ninguna necesidad de nada y sea capaz de preocuparse sólo por el otorgamiento y no por sus ganancias personales.2

De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 11/jul/18, clase con el tema: “Del amor por los seres creados al amor por el Creador”.

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