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Los muros violados

thumbs_laitman_571_02Rabash, Carta 43, acerca de la festividad de Januca: Se nos dice en la canción “La fortaleza de mi salvación: “Los griegos se reunieron contra mí en ese entonces, en los días Asmoneos. Ellos traspasaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los aceites”. Para evitar que los pensamientos extraños y los deseos no invitados entren en el corazón, es necesario construir un muro que resguarde contra todo lo externo.

Este muro es llamado fe, y sólo con su ayuda, tiene el hombre la oportunidad de escapar. La Klipá griega se manifestó en el hecho de que el pueblo de Israel fue guiado por la mente externa, por la filosofía proverbial. Y esto está en contra de la fe… “Ellos violaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los aceites”, en otras palabras, la iluminación y la vitalidad, que vinieron a causa de la fe se cerraron para los hijos de Israel.

Esta es una carta muy importante. Nos coloca en la actitud correcta hacia la vida en cuanto a nuestra guerra principal, la guerra contra la filosofía que quiere tomar el lugar de la sabiduría de la Cabalá. “Ustedes no tienen que alcanzar nada”, nos dice ésta, “Es suficiente n que reflexionen, imaginen algo. De hecho, tienen la mente y la imaginación, y eso es suficiente. No hay alcance, así que estudien, imaginen, discutan, y eso es suficiente”.

Este enfoque de los griegos nos lleva a una forma abstracta, además, ni siquiera aquel del que habla ciencia de la Cabalá, sin haberse siquiera investido una vez en la materia ni extraído posteriormente, y por lo tanto, tampoco discutido. No, su forma abstracta no se invistió en la materia, porque ellos nunca estuvieron en alcance espiritual. En vez de esto, al igual que muchas otras religiones y creencias, los griegos distorsionaron textos que hablaban sólo de una cosa: la revelación del Creador al ser creado.

Mientras tanto, esta es toda la ciencia; nuestros antepasados ​​hablaban sólo de esto; solo este conocimiento fue lo que recibió Moisés en el Monte Sinaí y escribió la Torá con base en él. Se trata de la revelación del Creador a “Israel”: a los que se dirigen directamente hacia Él (Yashar El) y llegan a la similitud de propiedades, a la adhesión con Él. Es en ese momento  que el ser humano alcanza al Creador en sus vasijas, deseos, corregidos por la Luz que Reforma (Torá).

Si leemos las fuentes primarias, creyendo que ellas no contienen alcance, que nosotros sólo necesitamos estudiarlas y seguir las órdenes del Creador, de acuerdo a lo que entendemos de la escritura, con esto queremos distorsionamos completamente la Torá y en vez de ir hacia la adhesión con el Creador, nos aferramos a nuestro pensamiento. Esto es un verdadero desastre.

Y así, de generación en generación, hasta el final de la corrección, la guerra se libra entre aquellos que alcanzan y aquellos que imaginan, los “filósofos malditos”, como los llama Baal HaSulam. Nosotros también tendremos que involucrarnos en esta batalla y tomar parte activa en ella, sin dejarla al azar. Es en esta guerra que revelamos la insignificancia del enfoque filosófico que permite discutir y filosofar sobre lo que uno no sabe nada, sobre lo que no logró al menos a través de un poco de alcance espiritual.

Esta guerra es contra todos los conceptos que contradicen la sabiduría de la Cabalá. De hecho, la persona no tiene nada que hacer en este mundo, excepto revelar al Creador. Ella no debe hacer nada más. Por eso, si hablamos de la filosofía de la vida, de un enfoque de la existencia humana, y no de departamentos de filosofía en los que se llevan a cabo conversaciones vacías sobre la base de sus propias vanas fantasías, entonces, este enfoque debe estar dirigido solo hacia la meta de la creación y no hacia alguna otra meta.

Partimos desde este punto de vista hacia Januca, la fiesta que simboliza esta guerra y nuestro éxito en ella. Januca es una fiesta muy espiritual: Todo en ella gira en torno al “aceite”, a la Luz. Y nosotros debemos interpretar correctamente su esencia: Aunque seamos pocos a escala mundial, si conocemos el secreto de “la jarra con aceite” y la encendemos, ella ilumina el mundo entero.

Sólo tenemos que construir correctamente todas las condiciones para que las molestias se conviertan en la “mecha” para la persona y que de esta manera la llama de la vela esté intacta. Por lo tanto, la persona llega a primer grado espiritual llamado “Januca” de las palabras de la Torá “Párate aquí” (Hanu, ko).

Además, es necesario promover este milagro, y por lo tanto, se acostumbra poner las velas encendidas de Januca junto a la ventana, de tal manera que todos las vean. Eso simboliza nuestra difusión porque nosotros le traemos al mundo el mensaje de cómo llegar a la Luz.

Pero ¿cuándo se despierta hacia esto la persona? Cuando ella descubre el “espesor” de su deseo. Y si trabaja correctamente, descubre que “los griegos violaron los muros de sus torres”. Si no tiene estas molestias, entonces ella no tiene nada que superar.

Es posible llegar a la Luz sólo a través de la revelación del mal cuando éste viola los muros, a través de la guerra y la victoria en ella. E incluso después de eso, es necesario encontrar una jarra con aceite y encenderla, de tal forma que haya un milagro.

Entonces, al final, todo ocurre por medio de la Fuerza superior, un milagro…

(121677 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/28/13, Escritos de Rabash)

Lag BaOmer: La Fiesta de la Luz

La fiesta de Lag BaOmer (el día 33 del Omer) se celebra en honor a Rabí Shimón Bar Iojái, el autor del Libro del Zohar, que murió en ese día. En el capítulo “Idra Zuta”, artículo “Azinu”, El Libro del Zohar describe a Rabí Shimon pasando de esta manera: Porque el Señor concedió bendición y vida eterna sobre él” (Salmo 133). Rabí Abba dijo: “La santa Luz no terminó de proclamar la vida hasta que sus discursos terminaron. Lo grabé y pensé en grabarlo un poco más, pero lo no oí. Y yo no levanté la cabeza porque había una gran Luz que no podía mirar. Rabí Eleazar y Rabí Abba se pusieron de pie y se lo tomaron de su lugar. Y toda la casa se llenó de un olor fragante. Ellos lo pusieron sobre la cama y nadie lo tocó, además de Rabí Eleazar y Rabí Abba. Cuando lo llevaron a la cama de la casa, se oyó una voz. Entonces todos entraron y se reunieron para la celebración en honor a Rabí Shimón.

El Zohar utiliza estas descripciones coloridas,  porque está escrito en la lengua del Midrash (cuentos). Pero, por supuesto, no está hablando de su muerte física, sino del paso del alma, que continúa en el estado del final de la corrección. Es por eso que este es un evento tan importante y por el cual todo este sistema, que incluye a sus alumnos, recibe una gran Luz.

Este no está hablando de la muerte de una persona, sino de adelgazamiento de un Partzuf espiritual. En primer lugar la Luz viene y se viste en un Partzuf, formando en su interior Taamim, Nekudot, Taguin y Otiot. Las vestiduras de la Luz en un Partzuf y su desaparición hacen que la Luz se ajuste para ser usada, y así es como el alma de Rabí Shimon alcanza su verdadera acción, el último nivel, el fin general de la corrección. Esto es lo que El Zohar describe.

Todos los demás amigos, todas las almas que dependían de él y que resultaron de su Partzuf, que se llenaron con la Luz y ahora están libres de ella, ya reciben a través de ella toda la Luz que sale de ella. Ellos son los que fueron agregados a esta, se relacionaron con ella, y participaron en la atracción de la Luz cuando falleció.

La muerte de un cabalista significa que toda la Luz que él absorbió en el interior de su alma, junto con sus alumnos, acumulándola con su ayuda para toda la humanidad, ahora es liberada por él y es pasada a todas las otras almas. Ahora bien, esta Luz se vuelve como una iluminación, como Luz Circundante que él da a los demás. Su muerte simboliza este pasaje de Luz.

Es por ello que celebramos el día de hoy de esta manera y estamos contentos de recibir esta Luz superior, que se llama “El Zohar”, capaz de corregir todas las almas, de conectar y elevar todas las personas al nivel del Creador. Es por eso que esta fiesta se llama la fiesta de la Luz, la Luz que Reforma, la Luz de corrección. Cada persona tiene que preguntarse: ¿Realmente utilizo esta Luz?

Esta Luz se nos ha dado, pero ¿estamos usándola y nos estamos realizándola correctamente? Esto se conoce como la participación en la fiesta de Lag BaOmer.

(Del programa sobre Lag BaOmer del  5/17/11)

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Los problemas de Faraón

Pregunta: Cuando una persona trata de salir de Egipto, es decir del amor propio, recibe golpes que puede superar sólo pidiendo ayuda al Creador. Pero además de eso, también existe el egoísmo material, terrenal que recibe los golpes en su nivel, tales como problemas con la familia, con la salud, con los ingresos, y así sucesivamente. ¿Cómo debemos relacionarnos con estos problemas?

Respuesta: No importa qué tipo de problema surjan en mi vida, antes que nada tengo que verlos como una molestia que viene del Creador. Incluso si tengo dolor, aún así debo elevarse por encima de las molestias a través de la fe por encima de la razón. A pesar de todo, sé que tengo que hacer cálculos por encima de la molestia y no bajo su peso. Tengo que estar en contacto con su “remitente”, con el Creador.

En cuanto a las acciones responsables, en el reino de este mundo que tengo que resolver todos los problemas por los métodos comúnmente aceptados. Cuando se trata del banco, trabajo, familia y salud, tengo que cuidar de todo como cualquier persona en nuestro mundo.

Por lo tanto, construyes una actitud de dos lados para los problemas:

 – En primer lugar, vienen del Creador y negocias sólo con Él. Tú quieres tener estas molestias porque te dan la oportunidad de elevarte por encima del conocimiento y estar en contacto con el Creador. Entonces estás tratando las molestias correctamente e incluso comienzas a amarlas y a respetarlas. Después de todo, no importa cuánto te molesten, no importa cuanta sal ponen en tus heridas, y no importa cuánto te destruyen los nervios, esto es exactamente lo que te ayuda a elevarte por encima de ellos.

 – En segundo lugar, resuelves los problemas de ingresos de la forma en la que se acostumbra en el mundo material.

Ambas dimensiones deben estar presentes en tu actitud. Tú atribuyes los problemas al Creador, y al mismo tiempo deseas trabajar con ellos. No sacamos a Faraón de nuestras vidas, sino que disfrutamos de sus problemas. Después de todo, sólo a través de ellos podemos rechazarlo y separarnos de él, y así ascender más y más alto.

Faraón es mi carne más preciada, mi alma, mi punto más sensible, mi hijo, el collar más importante y fino dentro de mí.

Pregunta: Pero Faraón se resiste a la unidad de los amigos. ¿Qué tienen que ver los problemas materiales con él?

Respuesta: Ellos también te distraen del trabajo interior. No es accidental que tantos cabalistas experimentaron problemas materiales. El Creador deliberadamente los causó ​​para que estuvieran enfermos y fueran despreciados por la gente alrededor de ellos. Fue para darles un lugar que ellos pudieran superar.

 Al final del día, todo esto es el resultado de la dureza del corazón de Faraón. El deseo se revela gradualmente dentro de ti y de conformidad con ello experimentas diversos problemas, tanto en los demás como en ti mismo.

Pregunta: ¿Tengo que pedir ayuda en estos casos? Después de todo, el Creador nos ayuda en un solo sentido, en la unificación.

Respuesta: Es correcto, y los problemas te obstaculizan para hacer esto. Cuando estás enfermo, es difícil que puedas centrarte en el amor por los amigos. Lo más probable es que te olvides de todo. Y eso significa que tienes que pedir ayuda. No hay nadie más aparte de Él. Todo viene del Creador, pero esto pasa a través de diferentes canales.

Tienes que alcanzar la meta, pero tu cuerpo, tu “burrito” está enfermo y no puede llevarte. Entonces, ¿qué debes hacer? ¿Dejarlo morir? Pero lo necesitas en el camino.

¿Por qué consideras que este mundo está separado del trabajo espiritual? Incluso las pequeñas molestias pueden ser útiles si trabajas correctamente con ellas. No importa lo que nos suceda, es importante recordar que esto viene de una Fuente única, hasta que realmente lleguemos a sentir que estamos en el exilio espiritual.

(40571 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Abril del 2011, Shamati)

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El exilio es la preparación para la revelación

El Zohar, capitulo Shemot, ítem 246: ¿Para qué quiso el Creador enviar a Israel al exilio y por qué precisamente a Egipto?

Si no perteneces a “Israel” (en hebreo “Isra-El”, “Directo al Creador”), o sea si no intentas alcanzar al Creador, ser semejante a El por su cualidad del otorgamiento y amor, no tienes porque bajar a Egipto. No tienes que sufrir por la falta de conexión con el Creador, sino que sigues viviendo sin estos problemas.

Pero si intentas alcanzar al Creador, tienes que desearlo muchísimo, preparar tu deseo. Puedes prepararlo correctamente en el estado llamado “el exilio”, la percepción del destierro de un estado perfecto.

En el exilio obtenemos aquella aspiración, deseo, en sus más mínimos detalles, formas y cualidades que después participan en el descubrimiento del Creador, la liberación del exilio. El destierro es una preparación muy importante y no se termina hasta que no esté preparado el verdadero deseo por la revelación.

Porque no existe la Luz sin deseo. La Luz es simple. Pero solo cuando el deseo alcanza todas las cualidades que tienen que estar en él, en la profundidad, fuerza y forma, solo entonces se revela el llenado en él.

Por eso no hay que llorar que todavía no hemos alcanzado la revelación, significa que todavía no hemos concluido nuestra preparación en toda su plenitud, para que se revele como vasija una correcta y adecuada para el descubrimiento de la Luz. Tenemos que trabajar sobre los deseos, mientras que la Luz permanece en una calma total y preparada para la revelación.

(De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/11/11, El Zohar)

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Purim: El fin de la corrección

Por lo general, es habitual que las diferentes naciones celebren fiestas como una forma de honrar ciertos acontecimientos históricos que tuvieron lugar en este mundo. Pero puesto que la nación de Israel, una vez separada de las otras naciones, lleva a cabo una misión especial, realizar la corrección de la naturaleza humana sobre sí misma y después de llevar a toda la humanidad a esto, sus festividades, por lo tanto, tienen un significado especial relacionado con esto.

El rollo (Meguilát) de Ester, que está dedicado a Purim y que habla de Mordejái, el rey Ajashverósh (Asuero), y la reina Ester que salvó a los Judíos de la destrucción después de que el malvado Amán planeaba matarlos, mostrándonos en realidad cómo alcanzar esa meta. Por eso está escrito que todas las fiestas serán canceladas en el futuro con excepción de la festividad de Purim porque en esa festividad, en ese nivel, brilla la más grande Luz, que incluye todos los niveles anteriores.

Todas las festividades de la nación de Israel son símbolos de estados especiales en la escalera de los niveles espirituales que ascendemos desde este mundo al mundo del Infinito, alcanzando cada vez una mayor equivalencia con el Creador a través del otorgamiento, el amor, y la unificación entre nosotros. Por lo tanto, cada nivel superior incluye como sus partes constituyentes todos los niveles inferiores. Purim, el nivel más alto, obviamente, incluye todos los anteriores y más pequeños niveles que son cancelados ante él y entran en él. Al final, no permanece ni una sola festividad, además de la festividad de Purim.

¿Cómo alcanzamos esta festividad? Todo nuestro trabajo se basa en elevar una oración (MAN) por la unificación y el amor entre nosotros, que estamos tratando de alcanzar. Todo nuestro trabajo está dedicado a la corrección de la división. Al principio tenemos que unirnos en el nivel de “otorgar por el bien de otorgar”, lo cual significa la cualidad de Mordejái.

Cuando alcancemos “la puerta del rey” (como nos cuenta la historia de Mordejái, quien se sentó junto a la puerta del rey), allí nos encontramos con nuestro Amán, el deseo egoísta enorme y horrible que se nos revela. Entonces tenemos que corregirlo y recibir la Luz dentro de sus Kelím con la intención de Mordejái, “por el bien de otorgar”. Así es como uno puede recibir la Luz de Mordejái en el Kelím de Amán y alcanzar el final de la corrección (Gmár Tikún).

Tenemos que tener la fuerza, la “vasija espiritual” a partir de nuestra naturaleza, de nuestro deseo egoísta, y añadir a estos deseos de la intención “por el bien de otorgar” para que comience a regirnos, “ensillar el deseo“, como Mordejái que cabalga sobre un caballo.

(De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/20/11, Shamati)

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Estamos dentro de una pantalla en la que son representadas nuestras cualidades. Y si son egoístas, entonces, concordantemente se representan ante nuestro deseo de disfrutar en los niveles inanimado, vegetativo, animado, y humano (de tamaños 0, 1, 2, 3 y 4). Por lo tanto, los vemos como el mundo que nos rodea.

Eso significa que la realidad que veo y siento, y en la cual vivo, es una huella o reflejo de los deseos y pensamientos que están dentro de mí.

Si además de mi naturaleza general, las cualidades de recepción, yo también adquiero una segunda naturaleza, el atributo de otorgamiento, entonces al igual que en una pantalla de computador yo revelo una ventana más en la que veo el mundo superior, la fuerza de mi alma. Ahora reconozco que lo que veo en la primera ventana es una proyección de mis fuerzas de recepción, mientras que en la segunda ventana represento la forma de mi unificación con otras personas por el bien del otorgamiento.

En la medida en que sea yo capaz de unirme con los demás por lo menos en el nivel de “no hagas a otros lo que odio”, en esa medida, puedo reconocer el mundo espiritual. Y ahora todo depende de los cálculos que yo haga, de cómo me despierto continuamente para transferir la realidad del mundo material a la del mundo espiritual.

El estado espiritual más perfecto es Purim, que viene de la palabra Pur, mucho. En este estado, mis deseos han sido corregidos y yo estoy unido con todas las almas, llenando así mi alma con la Luz superior de acuerdo con la ley de la equivalencia de forma.

Purim es la celebración de la corrección final. Cuando celebramos esta fiesta, atraemos  la fuerza de ese estado corregido el cual corrige y nos une.

La costumbre de usar máscaras y vestirse con disfraces en el día de hoy llegó a nosotros porque Amán (el deseo egoísta) se viste en los ropajes de Mordejái (el deseo altruista), lo que significa que podemos recibir la Luz en los grandes deseos de Amán, pero a través de las cualidades de Mordejái.

Esta es también la razón por la cual en la festividad de Purim se acostumbra comer galletas en forma de un triángulo llamadas ” bolsillos de Amán”. Un bolsillo simboliza el deseo de recibir. Tenemos que recibir estos deseos de Amán y, entonces, con la ayuda de Mordejái, por medio de la Luz de Jasadím, el atributo de otorgamiento, corregirlos con la intención por el bien del otorgamiento. Entonces seremos capaces de recibir la Luz de Jojmá, la revelación del Creador, es decir, el estado de la corrección final.

(De la lectura del 3/15/11, sobre Purim)

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El fruto del árbol del conocimiento

Rabash, Dargót HaSulám (Los peldaños de la escalera), El asunto de Tu Bishvát: El Creador quiere para aquella persona que cumpla con un precepto, lo cual es un fruto, que tanto el árbol como el fruto tengan el mismo sabor; dicho de otra forma, que su intención esté también  en Lishmá para los fines del otorgamiento.

Debemos pasar por varias etapas en nuestro trabajo. Antes que nada, necesitamos descender al grado que se describe como, “Yo he creado la inclinación al mal”. Ahí, la persona se familiariza con su naturaleza y observa hasta qué punto es mala y opuesta al bien.

El bien es la Luz, el atributo de otorgamiento. ¿Cómo puedo examinar el atributo de otorgamiento para poder evaluarme comparándome con este atributo y determinar el mal dentro del cual existo? ¿En dónde se encuentra este mal y el Creador que creó la inclinación al mal? Debo alcanzar al Creador quien creó la inclinación al mal en mí, y frente a esto, debo tener la Torá como especia.

Después de todo, no puede existir la oscuridad sin la luz, o la luz sin la oscuridad. No alcanzamos a comprender la naturaleza de algo en sí mismo, como no sea comparándolo con su opuesto. Es debido a esto que el hombre alcanza a comprender su naturaleza mala, solamente en la medida de sus buenas obras. Esta es la única forma en que podemos aprehender el mal.

Así es que los pecadores que menciona la Torá son personas especiales y grandes. El grado del pecador es un grado muy elevado. La persona trabaja en relación a la bondad, intentando vencer al mal dentro de sí misma para alcanzar el bien. Entonces, llega a entender el mal, revela el pecado de Adám (el Hombre o el Ser Humano) y comienza el proceso de corrección. De esta forma, la revelación del mal es una parte de este proceso.

Sólo después de entender el mal, uno comienza a probar si el “árbol” y la “fruta” son lo mismo y si se encuentran dirigidos hacia al otorgamiento. Después de todo, el “fruto” es el otorgamiento, no es la satisfacción propia.

La persona intenta situarse por encima de su egoísmo; determina que este es el mal, y que necesita elevarse por encima de él. Una y otra vez, descubre que esto es lo que quiere y es capaz de disfrutarlo, determinando que esta es “una plaga de Egipto”. La persona está preparada para lo que sea, menos para la satisfacción propia.

Entonces, la persona asciende por encima de todas las posibilidades de recibir placer y llega el fruto verdadero: el otorgamiento. El placer que se obtiene del otorgamiento es el fruto del Árbol del Conocimiento. Esto es la fe por encima de la razón, la fe que crece en el Árbol del Conocimiento. La única forma en que la persona crece es elevándose por encima del mal, por encima del atributo de recepción que se revela en ella, y rechazando usarlo de cualquier otra forma. Entonces, el fruto crece dentro de ella.

Esto es lo que simboliza Tu Bishvát, el “Año  nuevo de los árboles”. ¿Por qué los árboles en lugar del fruto? Es porque por ahora, uno todavía está adquiriendo el atributo de otorgamiento y todavía le queda por aprender cómo recibir con el fin de otorgar.

En el camino espiritual constantemente estamos descubriendo formas incorrectas dentro de nosotros. Como Baál HaSulám escribe en la Introducción al Talmud Eser Sefirót, solamente aquellos cuyo grado de paciencia ha prevalecido, merecen entrar en el palacio del Rey, el “jardín”,  con el Árbol del Conocimiento que se encuentra en medio de él.

(33231 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/20/2011, Escritos de Rabash)

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Tu Bishvát, “El Año Nuevo de los Árboles”, simboliza el fruto del trabajo espiritual, el crecimiento. En la primera etapa de nuestro camino espiritual, volteamos la intención egoísta Lo Lishmá en una intención altruista Lishmá, otorgar por el bien de otorgar.

Una vez que una persona adquiere la propiedad de Bína, se convierte en un “árbol de campo”.

Entonces la persona se mueve a la fase de recibir por el bien de otorgar, y el árbol del campo estéril comienza a dar sus frutos. Este es el resultado del trabajo de una persona, en su grado. Ahora, utiliza su “árbol” para dar frutos, llenar las almas, y relacionarse con ellas como la fuente del otorgamiento, como el Creador. De esta manera la persona se convierte en el Creador y completa la corrección.

Nosotros, los cabalistas, vemos la conclusión de todo el trabajo del hombre en Tu Bishvát. En general, todas las festividades tienen doble función: Son la expresión de una cierta parte de nuestro camino, y al mismo tiempo contienen un cierto elemento en ellos que simboliza su finalización.

Pascua, la celebración de la salida de Egipto, significa lo que ya vemos, cómo abandonar el egoísmo, y por qué. Después de todo, es imposible salir de él sin saber el propósito. Shavuót, la fiesta de la entrega de la Torá, es también más que la adquisición de los medios de corrección: Sabemos por qué la recibimos. Rosh HaShaná, el Año Nuevo judío, es el comienzo de todos los cambios, y la meta final que ya está plantada en el plan inicial. El Día de la Expiación, Iom Kipúr, una vez más nos recuerda por qué vamos a través de la cadena de correcciones. Lo mismo ocurre con Januca y Purim.

Todas estas costumbres de nuestro mundo simbolizan los estados, los hitos en el camino de nuestra corrección espiritual. De ahí es de donde vienen.

No parecen ser especiales. En Tu Bishvát comemos frutas y dulces, ¡lo que es un indicio tenue! Purim también se parece más a una festividad para niños. Pero en realidad, estas son las fiestas más importantes, y sus resultados son los más convincentes. Es así porque se refieren a los resultados, el fruto de nuestros esfuerzos.

Purim representa la corrección final, el final del camino. A continuación, ambas fuerzas, la positiva y la negativa, se apoyan una a la otra y participan en el alcance de la meta final. Tu Bishvát también simboliza la maduración del fruto, y la diferencia entre ellos está en el nivel de percepción. El árbol del campo es el nivel vegetativo, mientras que Purim son grados más altos.

(33323 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 21/01/2011, “Porque el hombre es el árbol del campo”)

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“Alabando el milagro” de Januca.

Yo siempre tengo algún tipo de actitud a lo que me sucede, de mi ambiente, de mis seres queridos, y del mundo. Si añado al Creador a esta actitud, entonces profundizo los discernimientos sobre lo que está pasando, ¿para quién?, ¿quién se beneficiará?, y así sucesivamente.

Mientras lo hago, ¡soy admitido en una guerra completa en cada estado! Si yo discierno estos estados “dentro del conocimiento”, esto es llamado un enfoque “griego”, significa que lo hago de acuerdo a mi mente, sensaciones, entendimiento, y con todas mis nociones. De forma alternativa, yo puedo avanzar por la “fe por encima de la razón” y buscar a la fuerza de otorgamiento, deseando ver todo desde ese punto de vista. En ese caso, yo quiero salir de mí mismo con la ayuda de esos deseos. Deseo dar un paso afuera, entrar a otros deseos, y ahí recibir todo el conocimiento y relleno por fe encima de la razón, dentro de los Kelim de otorgamiento.

El relleno que puedo recibir dentro de mí es llamado “este mundo”. Lo que puedo recibir saliendo de mi mismo hacia afuera, es llamado el Mundo Superior. Yo estoy luchando por este enfoque, que quiero mantener, y esto es llamado la guerra de los Macabeos contra los griegos. Los griegos son tan sólo un símbolo para todo el pensamiento racional que existe en el mundo, la mente humana, el enfoque científico. Los Macabeos están por encima de esto, porque ellos personifican el trabajo de los sacerdotes (Kohanim) que pertenecen sólo al otorgamiento.

Una persona debe siempre librar esta guerra hasta que ascienda por encima del campo de batalla. En esta guerra, tienes “espías” que son enviados al “mercado”, refiriéndose al lugar (deseo) que se encuentra gobernado por “autoridades múltiples”. Entre tus pensamientos y deseos, algunos todavía están gobernados por “muchos”, que a veces te jalan en una dirección y a veces en otra, todo por el bien del egoísmo. ¡Esto continúa justo hasta que un poder es establecido en todos tus deseos! Cuando ocurre, significa que has dejado el “mercado” y entrado a tu “casa”.

El mercado se convierte en la casa y los “espías” salen de allí, como está escrito: “Hasta el último pie se retira del mercado.” Tú permaneces a solas con el Creador, juntamente con Él, en adhesión, en tú deseo o casa.

En el mundo espiritual, no nos movemos de un lugar a otro. Sólo existe un lugar o deseo. Sin embargo, tú los cambias y construyes cambiando tu actitud, por lo que pasa de ser un “mercado” a una “casa” en el que enciendes una vela, “alabando el milagro” (Persuma de Nisa).

(28340-  De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de diciembre del 2010, “Escrituras del Rabash”)

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Rabash, carta 43: Las velas no resplandecen hasta que se cumplan tres condiciones:

1. Hay una vela, que es la vasija en la cual es vertido el aceite,

2. Hay aceite,

3. Hay una mecha.

Cuando se reúnan estas tres condiciones, es posible regocijarse por la luz que producen.

Estas tres condiciones son necesarias para que la luz también refleje nuestra estructura. Consistimos del deseo de disfrutar, que actúa de manera egoísta. Sin embargo, cuando miramos el mundo, vemos que está lleno de sufrimientos y problemas.

Nadie actúa con honestidad, todos se dañan unos a otros, y no puedo entender por qué el Creador (si El aún existe) ha creado un mundo tan malo. ¡Yo lo hubiera hecho mucho mejor si fuera Él! Miro todo a través de mi mal, del deseo egoísta, y es por eso que veo mal por todas partes.

Sin embargo, si comienzo a anular mi confusión al pensar que el Creador es bueno y hace todo bien, mientras que me siento mal sólo porque soy malo, entonces todos estos pensamientos y deseos chocan dentro de mí y se contradicen entre sí. Esto es llamado la “mecha” (Ptila) porque discierne dónde está el “desperdicio” (Psolet) de mi deseo y lo que está mal en él.

El deseo es una vasija y hay una “mecha” dentro que es producida por el deseo de sobreponerse. Estos discernimientos (Birurim) darán elevación al combustible (Beirut), es decir, al aceite – la Luz de Jojma.

Estos tres componentes también están presentes en el alma humana, la cual desea imaginarse a sí misma e iluminar como una vela. Ellos también están presentes en la vela regular, que es un símbolo del alma.

La vasija o deseo fue egoísta por naturaleza, deseando “para su propio bien.” Así es como nací. Con la ayuda del estudio de la Cábala en el grupo, creo una “mecha” que puede iluminar, porque comienzo a luchar y a discernir quién es el Creador y que soy yo. El “aceite” es el resultado, porque este estado da elevación al “combustible”.

Yo sostengo una lucha: quiero alcanzar el otorgamiento, pero soy incapaz de hacerlo. Yo me precipito hacia adelante, pero mi naturaleza me tira hacia atrás. Faraón no me deja salir de su poder. Sin embargo, así es como yo mismo discierno al Creador, así como al tipo de sistema a través del cual puedo conectarme con Él.

Y después de sobreponerse a esto, una persona merece la Luz del Creador que ilumina su alma, llamada la Luz de Januka. Esta es la revelación de la Providencia Superior, llevando bondad a las criaturas.

(28343 – De la parte 4 de la lección diaria de Cabalá del 1 de diciembre 2010 – Escritos de Rabash.)

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