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El difícil trabajo contra el egoísmo

Inicialmente nosotros estábamos unidos en el mundo del Infinito como uno, como un cuerpo cuyas partes son necesarias unas para las otras y totalmente interdependientes. Después de descender del Infinito a nuestro mundo, nos desconectamos completamente porque todo el espacio entre nosotros fue ocupado por el egoísmo, que nos aleja el uno del otro.

Este egoísmo está en constante crecimiento, y por lo tanto, mientras avanza la historia nos sentimos cada vez más imperfectos. Pero llega un momento en el que el egoísmo deja de crecer y alcanza la saciedad. Por eso las personas hoy en día son arrasadas por la desilusión y la desesperación, y la depresión está convirtiéndose en la enfermedad más extendida en el mundo.

El hombre está perdiendo el sentido de la vida. Anteriormente, él no se hizo ese tipo de preguntas puesto que el deseo egoísta creció constantemente dentro de él y lo empujó hacia adelante. Éste le dijo engañosamente: “¡Quieres esto y esto y lo otro! ¡Definitivamente, tienes que conseguir eso y ser más grande que todos los demás!”

Pero hoy llegó un momento en el que ya no queremos nada. Y además, la crisis general del mundo está desplegándose, lo que nos deja sin otra opción además de buscar una manera de cambiar la situación y lograr la corrección, donde la corrección se encuentra en orden ascendente de vuelta al mundo del Infinito y nos convierte de nuevo en un hombre. Sin embargo, esta unidad ya se ha alcanzado por nuestros propios esfuerzos, es decir, a través del trabajo en contra de nuestro egoísmo, por el bien de la unidad.

Este es el trabajo más odiado por nosotros, y nosotros no lo queremos. ¡Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, pero esto, cualquier cosa diferente a unirme con los amigos! ¡Me siento bien conmigo mismo, esto es cómodo! Después de todo, toda mi naturaleza es el deseo de disfrutar, y todo lo que necesito es llenarla. Sólo quiero el llenado.

Cada persona sólo piensa cómo hacer mejor las cosas para sí misma en cada momento. Nuestro organismo y el cerebro funcionan sólo para mantenerse en el estado más cómodo. Y así es como transcurre toda nuestra vida. Cada persona sólo piensa cómo hacer mejor las cosas para sí misma ahora y en el futuro. Todos nuestros cálculos giran en torno a esto y no somos capaces de pensar en otra cosa. Lo único que me importa es mi propio cuerpo. Resulta que estoy condenado a llevar la vida de un pobre y miserable animal, que trata de apoyar su cuerpo en todas las maneras posibles para que pueda vivir durante varias décadas y luego morir. Pero si toda la vida se reduce a sólo esto, entonces ¿cuál es el punto en ella?

Es por eso que nos es tan difícil trabajar en contra de nuestro egoísmo. Aquí existe un gran problema psicológico que nos impide reunirnos con otros en circunstancias en las que nuestro ego haya alcanzado su máxima expresión. Por eso, la ciencia de la Cabalá viene y nos explica cómo hacer esto por medio de la unión en un grupo pequeño.

A través del grupo comenzamos a atraer para nosotros esta fuerza especial que se oculta en la naturaleza y se llama la Luz que Reformas. Y si tratamos de extraer esta fuerza oculta desde dentro, ésta emergerá y hará maravillas para nosotros. Nos corregirá por completo, nos cambiará para que seamos capaces de conectarnos con otros. Y entonces comenzará a reunirse un grupo entre varios amigos, que se convertirá en un mini-modelo de la humanidad corregido en el cual se realizará nuestra unidad.

En vez de la anterior fuerza negativa del egoísmo, la cual nos separa en un estado roto y la cual tiene varios nombres (el Faraón, Amán, Bilam, Balak, y todos los “pecadores”, es decir las fuerzas de la desunión), en el interior de nuestra conexión, empezaremos para revelar la enorme fuerza positiva. Esta es la fuerza de la conexión que viene a sustituir a la fuerza negativa de la desunión y se llama el Creador. Esta es la fuerza de otorgamiento, la fuerza que nos hizo nacer y que nos une. En ella se revela el programa de la creación y su meta.

Es por eso que tenemos que unirnos en un grupo, puesto que, en virtud de ella sentiremos un estado superior, la presencia de una fuerza oculta superior, del Creador, que está entre nosotros. ¡Sólo tenemos que revelarlo! Esperemos que nos sintamos dentro de nosotros este despertar durante los seminarios, como resultado de nuestros esfuerzos por unirnos unos con otros. Esto puede ocurrir incluso a la persona que por primera vez se encuentra en una convención como ésta.
 (77268)
De la 1º lección de la Convención en Brasil del 5/3/12

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Viviendo las preocupaciones de los demás

Pregunta: ¿Qué quiere usted decir con la noción del “amor“?

Respuesta: Me refiero a que cada uno de nosotros viva constantemente las preocupaciones de los demás.

Esto funciona de la misma manera en el grupo, donde comenzamos a trabajar de manera práctica para que cada uno de nosotros desee crear el estado de mayor comodidad para los demás. Es decir, yo tengo que comprender y sentir a los otros. Continuamente debo enviarles las señales apropiadas: verbales, físicas, pensamientos, etc.

Yo debo existir dentro de la garantía mutua con ellos, donde cada uno de nosotros les proporciona a todos los demás una actitud o sensación entre nosotros, que estoy seguro que al influirles, recibiré la misma influencia de ellos hacia mí. Por lo tanto, constantemente ascendemos juntos por encima de nuestro egoísmo, en cualidades opuestas. Este tipo de trabajo mutuo es la tarea más importante en el grupo.

Después de adoptar este método, sentiremos constantemente que descendemos repetidamente hacia el egoísmo, a la “gravedad” y a la aparición de diversos obstáculos. Esto continuará hasta la corrección completa, hasta que nos elevemos plenamente por encima del egoísmo.

Sin embargo, en cualquier estado dentro del grupo, e incluso fuera de este: en casa y con los demás, inmediatamente me enfoco en la misma idea, en la misma práctica. Y como resultado, seré capaz de interactuar correctamente con el mundo entero.

(77260 – De una Charla sobre la educación integral del 27 de Febrero del 2012)

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Hasta que la sombra se desvanezca

Shamati # 8: “¿Cuál es la diferencia entre la sombra de Kedushá y la sombra de Sitra Ajra?“: Está escrito (Cantar de los Cantares, 2), “Hasta que sople la brisa del día, y huyan las sombras”. Debemos comprender qué representan las sombras en el trabajo. El hecho es que cuando uno no siente Su Providencia y que Él dirige el mundo siendo “Bueno y Benefactor”…

El gobierno del Creador es absolutamente bueno. Este es el alcance al que debemos llegar. El Creador es inmutable y no estamos esperando que Él cambie de ninguna manera. Está escrito, “Yo no cambio”. Aquel que es eternamente bueno y hace el bien no puede ser diferente. Él es absoluto y Su otorgamiento es constante. La Luz superior está en absoluto reposo y lo llena todo.

Sin embargo, nosotros revelamos a Aquel que es bueno y hace el bien al cambiar nuestra percepción para que podamos ir desde el infinito negativo, desde una realidad que parece peor que la muerte, hasta el infinito positivo, el bien mayor, y entonces, a pesar de nuestras propias sensaciones, por encima de ellas, sentir que todo es bueno. Esta es la clase de pantalla (Masaj) y percepción que tenemos que adquirir.

En el deseo egoísta sentiremos los peores estados posibles, los cuales no podemos ni siquiera imaginar, y aún así, por encima de nuestros deseos nos corregiremos a fin de comprender y sentir que esto es lo mejor posible. Ese es el tipo de diferencia que debe abrirse entre nuestras sensaciones en el deseo y lo que revelaremos conscientemente.

El Creador no cambia. Él sólo nos envía constantemente estados que se vuelven más difíciles y desagradables, tanto para el cuerpo animado como para el alma, para que por encima de ellos que podamos formar la percepción opuesta, impregnada de otorgamiento y amor. Al llevar a cabo el otorgamiento, precisamente por encima de  toda la pesadez, yo revelo la buena voluntad del Creador y llego a identificarme con Él.

Así, la persona revela la vida espiritual sólo en el trasfondo de las circunstancias difíciles y malas. De lo contrario, no podría separarse de nuestro mundo y entrar en la espiritualidad.

Hoy en día este proceso está tomando proporciones globales. Esto se debe a que hasta ahora nos hemos desarrollado en el egoísmo común, primero de forma lineal, y en los últimos 200 años, de manera exponencial. Sin embargo, el egoísmo aun no nos conectó unos con otros en un todo global e integral. Pero hoy el mundo entero es un grupo, que está desconectado, roto, y en la necesidad de corrección.

Este grupo se divide en dos partes:

- El “99 por ciento”, que se vuelve cada vez más interconectado e interdependiente con cada día que pasa, y más limitado en sus vidas. Esto se expresa de manera diferente en todas partes, y la misma tendencia surgió solo recientemente, aunque está desarrollándose a gran velocidad.

- El grupo dentro de esta sociedad, es el “uno por ciento”. El grupo interno se diferencia por su deseo de alcanzar el secreto del desarrollo: ¿por qué ocurre esto y con qué propósito? ¿Qué nos está pasando? ¿Cuál es la razón para el proceso actual? ¿Cómo podemos controlarlo, o al menos ir a la par con él?

Ahí es donde llegamos a la noción de una “sombra”, que hace que la vida de una persona sea difícil y que lanza sobre él como una carga que se vuelve cada vez más pesada, privándole de interesarse en los placeres habituales. Del mismo modo, la persona que desea avanzar espiritualmente siente pesadez en su comprensión y conciencia y tiene un tiempo difícil para recordar la importancia del camino y de la meta. Todo esto nos sucede para que podamos entender que tenemos que tomar las riendas en nuestras propias manos, y que todas las dificultades son evocadas por la inclinación al mal, que hizo el Creador. La Luz superior nos trae constantemente nuevos problemas y una mayor pesadez para que podamos ver la “sombra” en esto y ascender por encima de ella.

Lo que pasa es que cuando uno no se siente Su Providencia, que Él dirige el mundo en la forma del “Buena que hace el bien”, esto se considera como una sombra que oculta al sol. En otras palabras, así como la sombra corporal que tapa el sol no cambia el sol de ninguna manera, y el sol brilla en su máxima potencia, de la misma manera aquel que no se siente la existencia de Su Providencia no induce ningún cambio Arriba.

La actitud del Creador hacia nosotros sigue siendo la misma, absolutamente bondadosa, y es sólo nuestra sensación la que atraviesa cambios para que podamos elevarnos por encima de dudas y preguntas, aceptando continuamente el gobierno del Creador como 100% bondadoso. Cuando completamos un ascenso, se nos envía una sombra mayor, lo que significa una mayor pesadez, confusión, dudas, y las espinas entre amigos. Pero sin importar lo que el Creador prepare entre nosotros, debemos recogernos nosotros mismos y entender que todo viene de Él. No existe nadie además de Él. Y por lo tanto, en cada momento tenemos que darnos cuenta Su bondad.

Si no completamos el momento actual con la sensación de Aquel que es bueno y hace el bien, entonces no avanzamos, puesto que no pudimos superar aun el grado actual. Por lo tanto, en cada estado, primero debemos experimentar malas sensaciones, confusión y falta de energía para llegar a la lección, una pérdida de interés en el camino y en la unificación con el grupo. Esto sucede constantemente, y si no nos concentramos en cada momento, entonces el foco desaparece inmediatamente. Esto se debe a que nuestro deseo egoísta trabaja sin parar, como un contador con ruedas que siempre están en movimiento. Éste “espesa” constantemente nuestro deseo para que nos hundamos más profundamente en la vida de nuestro mundo.

Como resultado, si no apoyamos la conexión, si no nos ayudamos unos a otros, si no “nos aferramos con nuestras uñas”, entonces nos dispersamos en todas direcciones. Los grupos se caen a pedazos y de repente no podemos encontrar nada de sus cimientos. Ese es el significado de la “sombra”, la libertad de las obligaciones anteriores, la falta de sensibilidad, que de repente se filtra a través de nosotros como una niebla espesa, que sumerge todo en la oscuridad. Esta sombra oculta de nosotros la meta, la importancia de la unificación y el camino espiritual.

Al final, todas las sombras, la externa y la interna, la privada y la general, vienen para que nosotros podamos hacer esfuerzos, trabajar a pesar de ellas y por encima de ellas para revelar la participación, la unificación, la conexión, y con el tiempo, al Creador, Aquel que es bueno y hace el bien. Incluso si no vemos con claridad al Creador y Su gobierno, sin embargo, por medio de un análisis con nuestros sentimientos y mente, sin embargo llegamos a esta sensación. Esta es la conclusión del nivel actual en el que nosotros corregimos la inclinación al mal que el Creador nos dio.

La inclinación al mal sólo emerge entre las personas que quieren unirse, que tienen la intención de corregir la ruptura. No se revela a las masas, al “99 por ciento”. Ellos no tienen la inclinación al mal. Ellos no están pensando en unirse con los demás con el fin de corregir la ruptura espiritual. Sólo nosotros atravesamos esta corrección, añadiéndola a nosotros.

(76936 – De una lección de la Convención en Brasil del 3 de Mayo del 2012, Shamati # OCHO)

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“José” se encuentra en un punto dentro de la persona que puede crecer sólo cuando se posiciona en el reino del Faraón (deseo egoísta).  La pequeña chispa de Luz es llamada “una vela delgada” (Ner Dakik). La “vela delgada”  deliberadamente se localiza dentro del ego porque esta crece dentro de él y de pronto se transforma en otorgamiento. Por consiguiente, José fue a Egipto, creció (se expandió) allí (es decir que sus hermanos se juntaron a él). Él representa la chispa que se desarrolla sólo dentro del ego humano.

El egoísmo se construye de tal forma que sólo puede valorar algo que se considera “lucrativo” (beneficioso). Este identifica las “ventajas” sólo en el tipo de llenado, que se denomina “el trabajo de las mujeres” dado que es opuesto  al abrumador llenado que es el llamado “trabajo de los hombres”. Es por esto que se dice que el Faraón ordenó matar a cada niño judío y dejar vivas a las niñas.

Nosotros damos a luz a los “hijos” y entonces  los matan ya que no tenemos idea de cómo trabajar con las intenciones con el fin de otorgar. Entonces, estos nacen nuevamente  a través de nuestros esfuerzos para otorgar al menos de forma mínima, pero nuestro ego mata otra vez estos esfuerzos. Nuestro intelecto reconoce aquello que tenemos que otorgar y que lo manejamos para generar tales intenciones, pero entonces nuevamente los anula con nuestro ego.

Nuestro trabajo es reconocer por medio de nuestro deseo que nos toca dar a luz  a nuestros “hijos” y entonces los destruimos otra vez. Estamos aterrados por lo que hicimos, y por el hecho de que no tenemos nada más. Después de pasar la tortura y de darnos cuenta que somos incapaces de hacer algo en cuanto al estado de las cosas, paso a paso, adquirimos un nuevo deseo: una Reshimo informativa que se llama “Moshe” (Moisés)

Moshe empieza a crecer y a desarrollarse en la casa del Faraón. Pareciera como si viniese del lado del Faraón. El Faraón lo desarrollo y lo eleva, le enseña su sabiduría, le da poder. Después de 40 años en el palacio del Faraón, Moisés consiguió todo excepto que a él no se le expuso el conocimiento sobre el Creador.

 Moshe continuó creciendo dentro de sus deseos, los cuales se sometieron a la corrección y sintió que a pesar de sus esfuerzos, él no podía convertirlos en otorgamiento. En este punto sus deseos adquirieron gradualmente el “punto de Moshe“, es decir la chispa que en primer lugar fue oculta a tal medida que era totalmente difícil de alcanzar. Sin embargo, la chispa siguió creciendo. Debido a esto continuamos dando a luz “hijos”, es decir intenciones de otorgar. Creemos que somos capaces de dar y una y otra vez “matamos” nuestros esfuerzos.

La persona continúa exterminando a sus “hijos” hasta que con gran pena empieza a darse cuenta que todos los esfuerzos de otorgar no lo llevan a ninguna parte. Damos a luz un “hijo” (intención de otorgar), el cual es, de hecho, nuestro próximo nivel que nos direcciona a “salir” de Egipto. Este paso es el resultado de nuestro esfuerzo en el trabajo del grupo; este proviene de nuestros esfuerzos reales. En algún punto, adquirimos en realidad el deseo de otorgar, pero más tarde nos enfriamos y actuamos de forma egoísta nuevamente. Es decir el Faraón “se traga” nuestros recién nacidos.

(74972 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

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Revisando la conexión con el grupo

Tenemos que entender que sólo hay dos estados en nuestra vida, en nuestra realidad: un estado de oscuridad, una sombra, o un estado de Luz, de conexión, de revelación del bueno y el benevolente. No hay nada en medio. Si al escuchar acerca de esto la persona constantemente trata de clarificar los estados por los que pasa, ya sea una sombra o la revelación del Creador, ella avanzará en la línea media.

Baal HaSulam, Shamati, artículo 8: “Cuál es la diferencia entre una sombra de Kedushá y una sombra de Sitra Ajra“: “En su lugar, todos los cambios están en los que reciben. Debemos observar dos discernimientos en esta sombra…”

El primero es cuando la persona aún puede unirse con los amigos, al superar los pensamientos acerca de la separación y la “confusión” de los sentidos. Ella aún puede superar la oscuridad y el ocultamiento; aún entiende que ha perdido la meta, el camino hacia el Creador.

Pero en general, nadie lleva a cabo una autocrítica real, “¿Por qué me siento de esta manera? ¿De dónde viene esta sensación?” yo no soy mi propio sicólogo, simplemente me siento bien o mal, como un niño. No calculo quién me envía esos pensamientos y esas sensaciones. Soy “cocinado” en ellas, y me hundo en mi cuerpo, como un niño pequeño.

Aun así la persona debe conocerse y examinarse a sí misma: “¿Qué han evocado mis sensaciones y mis pensamientos?” ¿Cómo puedo ascender por encima de mí mismo, por encima del estado actual? ¿Cómo puedo salir de este pantano tirándome de mi propio cabello?” La persona siempre se ve a sí misma desde un costado, “Si, estoy hundido en mi deseo egoísta. Si, este me controla. Es verdad, no me permite conectarme, no me deja levantarme para la lección, me fuerza a desconectarme, hace que la vida diaria y sus acontecimientos parezcan más importantes. Pero veo que estoy en un estado que es opuesto a la meta”.

¿Cómo puedo entender y reconocer esto? Cuando aún estoy conectado con algo externo, con el grupo. Aquí viene el momento de la verdad, puedo revisar si estaba conectado realmente con el grupo o no. Si no estaba conectado, sólo me siento a mí mismo: me siento mal, no quiero nada, etc. Más aun, ni siquiera trato de tomar esto en cuenta y simplemente fluyo sin ningún pensamiento o deseo en especial.

Pero si estuviera conectado con el grupo, si tuviera una alianza con los amigos, de acuerdo a la cual ellos tienen que ayudarme incluso si caigo y me dirijo en otra dirección, las conexiones internas permanecen, me preocuparía de cómo me ven ellos, y no olvidaría totalmente mi compromiso. Ellos me apoyarían y yo sería capaz de verme desde un costado y aclarar mis sensaciones.

Así estaría dividido en dos: mi propio yo y mi actitud hacia el grupo. Sólo entonces, al aferrarme a la conexión con los amigos, seré capaz de clarificar y revisarme y mediante eso, comenzar el ascenso que sigue al descenso. De otra manera, no tengo oportunidad; simplemente caigo y me voy. Entonces la persona puede superar el primer tipo de sombra, al justificar su actual estado y entender que le fue enviado por el Creador. Entonces ella puede pedir ayuda al Creador.

¿Por qué me vuelvo hacia Él? No para sentirme mejor, porque entonces estaría pidiendo anular mi inclinación al mal, la cual Él ha creado, al añadir la Torá como una especia para ello. Entonces debo pedir la especia, para que el poder del amor y el otorgamiento, el poder de la conexión venga de Arriba, y me permita avanzar hacia la otra línea.

“Cuando uno aún tiene la habilidad de superar la oscuridad y el ocultamiento que siente, justificar al Creador y rogar al Creador que el Creador abra sus ojos para ver que todos los ocultamientos que uno siente vienen del Creador”.

Cuando a la persona se le deja indefensa y sin una salida, cuando maldice al Creador, a los amigos, y la vida, aun así está viéndose a sí mismo desde un costado y de pronto ve una oportunidad para salir, puede exigir que el Creador lo ayude ¿Por qué? Porque ella no acepta el estado en el que la providencia del Creador parece mala, y no puede justificarlo a Él. La persona se siente mal porque piensa de mala manera del bueno y benevolente, al ser opuesto a Él. Si parece malo, es una señal de que soy opuesto al Creador.

Tenemos que construir un Masaj (pantalla) y la Luz que Retorna por encima de todas las situaciones difíciles. Incluso en las peores situaciones yo debo ver al Creador como su fuente, como la Luz que está llena de abundancia infinita, pero que está rota dentro de mí y se convierte en una mala sensación, en una sombra, en oscuridad, ya que mis atributos son opuestos al bueno y benevolente, opuestos del atributo de otorgamiento y amor.

Así avanzamos cada vez que clarificamos las cosas correctamente. Lo principal es descubrir constantemente este punto, “¿Qué siento?” “¿Quién me está enviando esta sensación?” Este es todo el principio de nuestro trabajo y esto es lo que divide a la humanidad en el 1% y el 99%.

(76939 – De una lección en la Convención en Brasil del 3 de Mayo del 2012, Shamati # OCHO)

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El mundo está cansado de trabajar para el codicioso Faraón

Antes de que muera el gobernante de Egipto, el trabajo de todos es de naturaleza egoísta. Cuando el soberano muere, pierde su importancia; en otras palabras, llegamos a un estado en el cual dejamos de celebrar nuestro ego y ya no queremos dedicarle a este nuestras vidas.

Comenzamos a darnos cuenta que no vale la pena trabajar para nuestro ego. Aún continuamos apegados a nuestro egoísmo e incluso obtenemos cierto placer de este. Al mismo tiempo, nuestra consciencia se expande y llegamos a entender que nuestro ego no tiene ningún valor. Incluso si continuamos haciendo lo mismo por 10 o 20 años, nunca nos liberamos de esta esclavitud.

Cuando la persona se encuentra en una situación insoportable, pregunta: “¿Qué sigue?” Sin embargo, siempre tenemos una oportunidad de llegar a tal interrogante antes de que las circunstancias en las que estamos se vuelvan absolutamente intolerables. Todo lo que necesitamos es elevar el nivel de nuestra conciencia, para llegar a ser “sabios” que ven los estados futuros en su infancia.

Un infante o un niño pequeño no ve el futuro; él exige todo de inmediato. Tras crecer un poco, comienza a darse cuenta de que tiene que esperar para obtener algo que quiere. Cuando la persona crece es más inteligente, ya realiza cálculos complicados.

Nuestras vidas están limitadas a 70 u 80 años aproximadamente, lo cual nos hace sentir que tenemos mucho tiempo por delante. Sin embargo, al envejecer comenzamos a darnos cuenta claramente de que el tiempo tiende a comprimirse. Dejamos de ser animales y nos convertimos en humanos. Los animales nunca consideran el futuro; no piensan en mañana, ni ven el momento que sigue.

Los animales viven en el momento. Aún cuando éstos sienten ciertas cosas que los humanos somos incapaces de comprender (por ejemplo, un inminente temblor o un tsunami), aun así lo perciben solamente a través de sensaciones del momento presente.

Las personas, por el contrario, ven el futuro y son capaces de detectar señales de sus próximos pasos. Cuando la persona está convencida de que no hay necesidad de trabajar por el bien del ego, se hunde en la desesperación. Vemos que hoy la mitad del mundo está deprimida y el número de suicidios crece constantemente. Esto significa que las personas ya no quieren trabajar para el Faraón; no le ven ningún sentido a este tipo de vida.

Esto sucede en los países más opulentos de la civilizada Europa (principalmente en los países escandinavos), donde las personas tienen aseguradas todo tipo de cosas materiales, pero no les queda claro para qué vivir.

Las personas no se harían preguntas si no sintieran que el resultado final es bastante diferente de la actual existencia holgada. Esas preguntas surgen sólo con la insatisfacción: Ya sea la falta de felicidad o prevén que su estado de holgura actual terminará pronto.

Entonces cuando el “amable” Faraón muere, surgen nuevas preguntas: ¿Por qué tenemos que trabajar tan duro para nuestro ego? Esto es lo que siguen preguntando la humanidad como un todo, y cada individuo. Es el punto en el que tiene lugar la clarificación: ¿Cuál es el propósito de nuestro trabajo, es recibir o dar?

(74878 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

Un punto de inflexión

Pregunta: Cuando existe cierta discusión en el grupo existen diferentes mecanismos de resistencia que permanecen en el camino de la persona. Entonces, ¿Esto significa que la mayor parte del tiempo estaremos ocupados tratando con estos mecanismos de resistencia?

Respuesta: No. Creo que esto no debería estar aquí. Durante la etapa de preparación, la persona tiene que alcanzar la sensación de desesperación de trabajar con su ego. Tiene que entender que no hay vida en este.

Deberíamos entender  que si yo quiero alcanzar el siguiente estado de desarrollo, la próxima dimensión, la salida hacia el nivel de armonía con la naturaleza, tengo que decepcionarme de mi desarrollo egoísta y no explorar el ego. De lo contrario, este simplemente me matará. Este no me permite comunicarme de forma integral con los demás; este no me dará la vasija con la cual puedo sentir la armonía de la naturaleza y entrar en esa dimensión, en ese nivel.

Yo tengo que abandonar el ego y todos sus niveles previos de desarrollo. El punto de inflexión, el punto de bifurcación, la división, la crisis, que estamos pasando hoy en día nos lleva al hecho de que realmente “romperemos” y dejaremos nuestro ego abajo. La humanidad está enfrentando un gran problema: sentir el ego inmenso que hemos alcanzado, decepcionarse de él, y abandonarlo, ya que somos obligados. Esto es llamado la fase del “reconocimiento del mal”. Nosotros tenemos que atravesarla.

Si estamos hablando de un grupo de personas que ya empieza a sentir el próximo nivel del desarrollo humano, ellas deberían ser personas que están listas para dejar su ego. Deberían entender que tienen que cambiar totalmente de forma interna, como insertar un disco con un nuevo programa en una computadora que borra el viejo programa e instala un programa totalmente nuevo. Estoy listo para estar de nuevo en “funcionamiento”, para ser completamente “actualizado”.  Estoy listo para esto porque en el nivel del reconocimiento del mal, descubro que mi ego sólo me hace daño; Lo percibo como malo.

Cuando las personas alcanzan el reconocimiento del mal y están de acuerdo en tratar, incluso de forma teórica, de elevarse por encima de su ego, lo hacen en el grupo con dos guías que los direccionan un poco, y  a la vez cooperan con ellas, el grupo empieza a sentir gradualmente dónde están  estas “salidas” psicológicas que hay por encima de su ego, hacia la nueva psicología altruista, hacia el nivel llamado “naturaleza”.

(76923 – De la “Charla sobre la educación integral” # 17 del 28 de Febrero del 2012)

Una alianza para atraer mutuamente la Luz circundante

Los atributos que descubre internamente un Cabalista en contraste con la Luz le hacen sentir el exilio sin el cual es imposible alcanzar la redención. Por supuesto, es imposible sentir la redención, la cual es la sensación de los atributos del Creador: otorgamiento, amor, conexión, unidad, si no has sentido las impresiones opuestas, el estado de exilio, los atributos egoístas opuestos.

Entonces se dice: “Ven al Faraón, porque he endurecido su corazón”. El Faraón simboliza la parte posterior del cuello, el opuesto directo al Creador, mediante el cual toda la esencia de la redención nos es revelada desde la oscuridad del exilio.

Debemos estar dispuestos a sentir la amargura del exilio, la cual es amenazante y repulsiva, y la cual nos priva de nuestros poderes y nos obliga a suspirar por este tipo de trabajo. Pero es imposible sentir el atributo de otorgamiento, el Creador, de ninguna otra manera excepto mediante los atributos del mismo ser creado, que son revelados como “el beneficio de la Luz desde dentro de la oscuridad”.

Una gran cantidad de trabajo y el fuerte apoyo del grupo son necesarios para llegar a eso. Mediante conectarnos y otorgarnos mutuamente entre nosotros primero sólo externamente y después internamente, nos ayudamos el uno al otro, como se dice: “Cada uno ayudará a su amigo”.

Ayudar a otros no sólo se trata de estimular y animar un poco, sino más bien, surge del entendimiento del sistema. Al grado en que cada uno entiende y conoce su propio ego y en contraste con este tiene cierto entendimiento, una sensación del otorgamiento del Creador, él se despierta a sí mismo, como una parte integral del sistema y comienza a ayudar a otros a atraer la Luz Circundante.

Si nos conectamos, al menos hasta cierto grado, incluso si es sólo externamente, cada uno atrae incluso la más débil Luz que Reforma, otorgando así el uno al otro. Es por eso que es tan importante tener una buena y fuerte conexión que nos ayude a elevarnos sobre nuestro odio mutuo, por encima de la repulsión y la distancia.

Si tomamos todos esos problemas de forma realista, podemos explicarnos el ser indiferentes y odiarnos el uno al otro. Pero al mismo tiempo, como adultos experimentados en el trabajo interno, entendemos que tenemos que superar la repulsión y sanarnos con la ayuda de la Luz superior, que sana la enfermedad del ego, que puede cambiarnos y conectarnos.

Así nos proporcionamos el uno al otro la Luz que Reforma, y esto es lo que significa ayudar a otros. Forjamos una alianza entre nosotros de manera que incluso cuando una persona está en un descenso, otros pueden ayudarlo y tirar de él hacia afuera y salvarlo de este estado.
(76827 De la primera parte de la Lección diaria de Cabalá 26 de abril del 2012, Escritos de Baal HaSulam)

El complejo proceso del crecimiento espiritual

Pregunta: Cada uno en mi grupo quiere unirse. Cada uno trata, hace un esfuerzo, pero nada resulta de ello para nadie. Esta sensación interfiere mucho con mi concentración, y no sé cómo lidiar con ello.

Respuesta: el proceso no es fácil. Incluso en nuestro mundo corporal, no crecemos de forma simple. Mira cuánto tiempo pasa hasta que una persona crece, hasta que se convierte en un adulto.

En el camino spiritual, necesitamos reunir una gran cantidad de discernimientos y sensaciones. Todas nuestras sensaciones están basadas en decepciones y otros alcances.

Caminamos simultáneamente en “dos piernas”, sobre la izquierda y la derecha, en menos y en más. Es sólo cuando alcanzamos cierto tamaño, un cierto valor entre el menos y el más, que salimos hacia el próximo nivel.

Esto significa que necesitamos pasar por grandes decepciones y alcances: de otra manera, no avanzamos. Por lo tanto, el que avanza es el único que recorre el camino, que lo supera. Uno simplemente se mueve hacia adelante. El entrenamiento, los ejercicios que ahora estás comenzando, deben ser organizados sin parar.

Estoy seguro que cada uno de ustedes gradualmente comenzará a sentir la aparición de la unidad, la fuerza compartida que es creada específicamente sobre la superficie de nuestras sensaciones mutuas. Esto será revelado. Uno simplemente debe trabajar constantemente en esto.

Este es el sistema del desarrollo interno del sensor adicional, del sentido espiritual. Este es específicamente desarrollado dentro de un grupo, y sólo de esta manera.

Desarrollaremos este sistema aún más. Lo haremos más preciso y más complejo. Obtendrán esas tareas. Sentirán que están cambiando.

Saben que, cuando uno prepara la masa para el pan, una la amasa por mucho tiempo. Tienen que “amasarse”, hasta que una imagen de “hombre” surja de sus atributos.

Este trabajo necesita continuar por unos meses. Tanto como aspiremos a esto más fuertemente, arrojará resultados de forma más rápida. Sin embargo, sólo de esta manera será realizado.

Todo esto es descrito en nuestras Fuentes. No estoy diciendo nada nuevo. Simplemente estamos comenzando la implementación más amplia y seria de este sistema.

Es muy bueno que hoy estén ya sea experimentando algo o no experimentando algo. No lo olviden, pero además, ¡no permanezcan ahí! Simplemente escríbanlo en su cuaderno y vayan hacia adelante.

Verán cómo, gradualmente, una y otra vez, su estado cambiará. La acumulación de esas impresiones, al final, producirá su intelecto y sensaciones, y permitirá el descubrimiento mutuo del próximo nivel, la fuerza del Creador. Él será revelado.

En cualquier caso, incluso si no sintieron nada que esperaban o querían alcanzar, pasaron por todo tipo de etapas, a través de algún tipo de sensaciones, y esto ya es bastante ¡Deben valorar esto!

Lo principal es no degradar. Todos los discernimientos son positivos, y el hombre debe pasar por ellos.
(75901 De la Convención de Vilna 23 de abril del 2012, Taller 1)

Para que no lo olvidemos

Pregunta: Usted constantemente nos repite que lo único que debemos hacer es trabajar con la Luz. Pero es como si fuéramos sordos e instantáneamente lo olvidamos ¿Por qué sucede esto?

Respuesta: Está escrito en todos los libros acerca del trabajo de la Luz. Y lo olvidamos porque nuestro egoísmo, nuestra naturaleza, está en contra de esto. Lo único que puede ayudarnos es el entorno. Pero el entorno tiene que pensar en esto, en lugar de hablar, porque nuestras palabras no dan nada. Si el entorno está constantemente en este pensamiento, en la búsqueda alrededor de esto, no lo olvidarás.
(76894 De la Convención de Vilna 25 de abril del 2012, Taller 4)