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Has recibido una invitación desde arriba

laitman_2009-05-04_1316[1]Pregunta: Tengo un amigo que quiere saber sobre la Cabalá y El libro del Zóhar. ¿Vale la pena invitarle a la velada de la preparación al congreso y también al mismo congreso?

Respuesta: Pienso que es obligatorio invitarle. Incluso uno “por casualidad” pasa por la calle cerca del lugar del congreso y nunca había escuchado nada sobre la Cabalá. Supongamos que él no tiene nada que hacer, simplemente pasea por la calle y de repente ve que puede entrar y mirar. ¡Entonces que entre! 

¡Las casualidades no existen! Si tengo un amigo que puede invitarme al congreso y él de alguna manera aparece a mi lado, es una señal que tengo una invitación desde arriba.

Si uno pasaba por la calle y decidió entrar al congreso, para mí es una señal desde arriba.

(Extracto de la lección sobre La Introducción al libro del Zóhar, correspondiente al 08 de febrero 2010)

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laitman_2009-05-28_0097_w[1]El Zohar, Capítulo “Ki Tisa”, Punto 24) “Como cuando la mujer encinta está próxima al parto, sufre y se queja en su trance”, pues es la naturaleza de la mujer encinta esperar nueve meses completos.

Necesitamos tiempo para sentir nuestro mal. Al principio, empezamos a sentirlo poco a poco, pero esto no significa todavía nada. Cada estado tiene que pasar por todas las cuatro fases, hasta que no lo comprendamos por completo junto con su raíz y podamos decidir que esto no es algo casual o temporal, sino que es malo desde el principio –en su misma raíz– y tenemos que liberarnos de él. Entonces tendremos la fuerza que puede eliminarlo.

Pero hay un buen número en el mundo que atraviesan solamente uno o dos días del noveno mes, mientras que todos los dolores y trances de la mujer encinta están en el noveno. Por ello, aunque ella pasará un sólo día del noveno mes, se considera como si todo el noveno hubiese pasado para ella.

Aquí El Zohar habla sobre el descubrimiento del mal, del exilio y de la liberación, y de que no tenemos que esperar la culminación de los 6000 años. Si tenemos la percepción de que ya comenzó el noveno mes del “embarazo” y los dolores del parto del éxodo, significa que ya podemos terminar todo este proceso de la corrección.

Así es Israel: ya que probaron el sabor del exilio, si se arrepienten, es como si hubiesen experimentado todas las aflicciones que están escritas en la Torá, particularmente si ellos han experimentado varios dolores desde el comienzo del exilio.

O sea, la duración del exilio no depende del tiempo. Sólo depende de éste hasta el límite de “los nueve meses”. Tenemos que pasar los “ocho meses” de esta carga, de eso no hay duda. Pero, cuando empezamos a sentir aunque sea el primer día del noveno mes, en adelante todo depende ya de esta percepción, de la conciencia de nuestro completo mal respecto a su raíz. Y entonces, ya podemos salir del exilio, porque “es como si hubieran experimentado todas las aflicciones”.

Hay un período que se llama los “ocho primeros meses”, el tiempo de la preparación, el tiempo del exilio, que tenemos que pasar. Y no hay manera de evitarlo o reducirlo. Es el período hasta los tiempos del ARI. Y de ARI en adelante comienza ya otro tiempo que se puede reducir cada vez más y más. Cuanto más avanzamos, más fuertes se hacen “los dolores del parto” de nuestro desarrollo y puede terminarse mucho antes de los 6000 años.

(Extracto de la clase sobre El Libro del Zohar correspondiente al 8 de febrero 2010)

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laitman_2009-12-13_zohar_1954_w[1]Pregunta: Durante la lectura de El Zóhar, no puedo resistirme a la materialización de todas estas imágenes. ¿Qué puedo hacer?

Respuesta: En El Libro del Zóhar existe una fuerza especial, la cual siente a aquel que empieza a comunicarse con él. Pero, para estar preparado para esto, es necesario pasar un período de preparación. Por eso, no hemos empezado en seguida a estudiar El Zohar, sino que nos hemos estado preparando para él durante varios años. No fue fácil pasar un camino tan largo. Esto permite a la persona tratar al Zóhar de otro modo y permite al Zóhar influir en nosotros de otro modo.

La gente que se une al estudio de El Zóhar sólo ahora, sin pasar por esta preparación, tienen que incluirse en nosotros en mayor medida. Ellos tienen que anularse a sí mismos en mayor medida y entonces recibirán la misma preparación que pasamos nosotros.

Habitualmente, durante la lectura de El Zóhar, la persona se encuentra en confusiones internas más profundas que los pensamientos sobre el mundo material: comida, sexo, familia, dinero, poder, conocimientos. El Zóhar actúa en forma mucho más fuerte y profunda; simplemente al hombre le falta la conexión con nosotros.

Y al que de verdad está preparado, también le pueden aparecer tales obstáculos, pero ellos ya serán aquellos “pecadores” que se descubren con el propósito de la corrección, y podrá solucionarlos rápidamente.

(Extracto de la lección nocturno sobre El libro del Zohar, correspondiente al 08 de febrero 2010)

La curación del tercer día

laitman_2008-12-07_6476[1]El Zóhar, Capítulo Miketz, Punto 161: “Y los reunió bajo custodia por tres días”. Estos tres días corresponden a los tres días de Shejem, tal como está escrito, “Y sucedió que al tercer día cuando sentían dolor”. 

El tercer día está siempre conectado con el dolor. Es el día más difícil en el proceso de corrección porque es el día en que ocurre la inclusión mutua de las líneas, la derecha y la izquierda. No es como el primer día, cuando se trata de la línea derecha y cuando podemos armarnos con el poder del otorgamiento, ni es como el segundo día, que es acerca de la línea izquierda, cuando verificamos cuál de nuestras partes podemos conectar con el deseo de otorgar.  El tercer día es sobre la inclusión recíproca de una propiedad dentro de otra, que resulta en la creación de una propiedad nueva, intermedia.

La inclusión recíproca existe solamente en la espiritualidad, nunca sucede en nuestro mundo. En este mundo existe solamente un tipo de conexión, cuando dos objetos se unen. Por ejemplo, el primer objeto contribuye con su intelecto, mientras que el otro dona sus emociones. Ellos se conectan y se llenan uno al otro. Esto sucede porque en nuestro mundo todo posee una sola propiedad, el deseo de recibir. Por lo tanto, toda inclusión en nuestro mundo ocurre solamente dentro de esta única propiedad, que toma varios aspectos y formas.

La inclusión mutua en la espiritualidad, sin embargo, significa que algo nuevo surge – una tercera entidad constituida de las primeras dos. Esto es, de hecho, un fenómeno totalmente nuevo que no existía anteriormente. Este “algo” se llama el Alma, el Humano o Adam.

El máximo turno nocturno

v_okno_100_wp[1]El Zóhar, Capítulo Miketz, Punto 33) “Aquellos que confían en Su misericordia”. “Aquellos que confían en Su misericordia”, son aquellos que se esfuerzan en la Torá durante la noche y se asocian con la Divinidad. Y cuando llega la mañana ellos aguardan su misericordia.

El Zóhar también habla acerca de esto en el artículo, “La noche de la novia”. Describe todos los días del exilio como noche oscura, durante la cual preparamos nuestros deseos (Kelim) para la conexión entre el novio y la novia que sucederá por la mañana.

Todos los que se preparan para esta reunión son los denominados habitantes del palacio del Rey. En el instante en que terminan la construcción del dintel de la boda (Huppa, que simboliza una pantalla y la Luz Reflejada), el Creador (Zeir Anpin) se une con Su Shejina, que es la unión de las almas. Esta es la vasija para recibir la Luz. Entonces, la Novia se une con el Novio; los dos se complementan uno al otro y alcanzan un estado de perfección y paz.

Cuando una persona se esfuerza en la Torá de noche, un hilo de misericordia se extiende sobre él durante el día.

Es imposible esforzarse en la Torá durante el día, porque el día es cuando ocurre la unificación. En este punto, todo se revela y no hay más trabajo que realizar. Nuestro trabajo está en ejercer nuestra libertad de elección, aunque de hecho ya existimos en el estado perfecto. Solamente necesitamos “preferirlo” es decir, elegir el día sobre la noche.

Cuando decidimos que el otorgamiento es el día, lo revelaremos como que es el día. A través de la Luz Reflejada, despertamos el día y la Luz en vez de la oscuridad. Por eso es que todo el trabajo se hace de noche, es porque toda nuestra elección y esfuerzo se concentran allí. No hay trabajo que e pueda hacer durante el “día”.

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laitman_2009-11-19_9477[1]El Zóhar, Capítulo Ki Tissa, Punto 16: 16) “Todos los abrasados en ira contra ti se avergonzarán y confundirán”. El Creador hará para Israel todo ese bien, que Él ha manifestado a través de los profetas de la verdad. Israel ha sufrido grandemente en el exilio, y de no haber sido por todo ese bien que esperan ver, lo cual está escrito en la Torá, no hubieran podido tolerar y resistir el exilio. 

Esto significa que una persona obtiene un gran deseo de corrección, llamado “Isra-El” (directamente al Creador), anticipando el bien y la abundancia que le llegará más adelante. Además, su deseo crece aún más fuerte cuando obtiene una conexión inicial con ese bien.

En nuestro mundo, una persona siente como que él sabe que recibirá una recompensa futura por sus sufrimientos. Pero en la espiritualidad, este no es el caso. Allí, una persona no recibe alivio psicológico al pensar que el mal se convertirá en bien. Quien estudia Cabalá se relaciona a esto en forma distinta. Cuando una persona está en el camino de la verdad, él sabe que el mal está allí para ayudarlo a alcanzar el bien. Él ve que el mal está en realidad dentro de él y que él tiene que corregirlo, en lugar de sencillamente soportarlo.  Entonces, en lugar de sentir el mal, él siente el bien.

Una persona no espera un golpe de suerte que llegue después de uno malo, pero sabe que el “golpe de suerte malo” que experimenta es la revelación del mal dentro de él, que tiene que revelar y después corregir. De esta forma, él alcanza el bien dentro de sí. No es que el sufrimiento suceda en un lugar y la recompensa llegue a otro, o que él hace un esfuerzo aquí y recibe el pago allá. Más bien, al llevar a cabo la corrección, él transforma la inclinación al mal en inclinación al bien y eso es la recompensa.

Por eso una persona se regocoja cuando “los malvados se revelan”, porque esto le da trabajo por hacer y corregirlo. Es gracias a este trabajo que él alcanza la espiritualidad, el Creador, el atributo de otorgamiento. Sin embargo, todo sucede en el mismo lugar: el deseo de disfrutar.

(Extracto de la clase sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 8 de febrero 2010)

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Cuando amanece…

v_okno_100_wp[1]El Zohar, Capítulo Metzora, Punto 8 Cuando amanece, todos los ejércitos y los campamentos de arriba alaban al Creador.

El “amanecer” significa un estado cuando aprecio el atributo del otorgamiento. Ahora entiendo, sé y siento que el otorgamiento es lo más grande. Antes, miraba sobre el amor, el otorgamiento, la unión con otras personas, y todo  me parecía como una oscuridad, porque no sentía ningún beneficio: “¿Qué puedo lograr de eso? Esto no tiene ningún sentido. ¿Por qué debo hacer esto?”. Todo me parecía sin ningún sabor.

Pero seguía estudiando y trabajando en el grupo, y sobre mí actuaba la Luz que Reforma. Esto se denomina el trabajo durante la noche. Entonces, llega un estado nuevo: dentro del hombre se despierta el atributo del otorgamiento, la intención de otorgar. Esto significa que para él empieza a amanecer. Todos estos son nuestros estados internos, y no los cambios externos.

Entonces, varios portones se abren de todos los lados (a la derecha y a la izquierda). Y el portón de Abraham, Jesed (misericordia), se abre en la congregación de Israel, Maljut, para convocar a todos los pueblos del mundo a disfrutar Jasadim (las misericordias).

De esto empiezan, de la misericordia, del Jasadim. ¿Cómo uno logra el amanecer? Primero él se corrige  con ayuda del atributo Jesed (la misericordia), y entonces ve la luz del amanecer, la luz Jasadim. Por eso, la plegaria matutina se llama “Abraham”.

Está escrito, “Y Abraham plantó un tamarisco en Beer Sheva”, pues Maljut es denominada Beér Sheva y Abraham plantó allí el árbol de Jesed (la misericordia).

Todos los cambios que vemos: el día, la noche, el sol, la luna, todo ocurre sólo con relación al ser humano.  Con nuestros procesos internos, despertamos estas fuerzas una tras otra o todas juntas y de este modo sentimos el transcurso del tiempo.

 “Salió el sol” significa que el hombre puede revelar la luz de Jojma vestida en la luz Jasadim.  Si sólo puedo revelar la luz Jasadim, es el tiempo de amanecer, antes de la salida del sol. Si ni siquiera puedo revelar la luz Jasadim según mis deseos, esto se llama la noche.

También ahora estamos en el océano sin fin de la luz Jojma, pero no tenemos los deseos del otorgamiento, Jasadim, por eso no podemos revelar ninguna luz.

(Extracto de la lección nocturno sobre El libro del Zohar, correspondiente al 06 de febrero 2010)

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laitman_2005-03_ba-park_0214_wp[1]Zóhar, Capítulo Metzora, Punto 20) “Es árbol de vida para los que a ella están asidos, y felices son los que la sustentan”. El árbol de la vida es la Torá, un árbol alto y majestuoso. Ella se llama Torá porque nos instruye y nos revela lo que estaba oculto y nos era desconocido. A ella se le llama “vida” porque toda la vida superior está incluida en ella y se origina de ella.

“Tora” significa la Luz que Reforma y, por ello, que retorna a la fuente. La Cabalá atrae esta luz.  La Luz influye en nuestra intención y la transforma de una intención egoísta primaria y natural  a una intención de otorgamiento. Con el cambio de la intención, nuestro deseo cambia su dirección: de nosotros, al prójimo, de la recepción, al otorgamiento.

El deseo en sí mismo, no es ni receptor ni otorgante, todo se define por la intención. En la medida de la semejanza con el Creador en la intención de otorgar, estamos descubriendo al Creador, a la Luz que llena.

La corrección de las intenciones de los deseos se llama el cumplimiento de los mandamientos, de las órdenes del Creador. Cuando corregimos las  613 intenciones de “para mí mismo” a “para el otorgamiento”, a esto se le llama el cumplimiento de los 613 mandamientos. 613 luces, “613 consejos” (TARIAG eitin) nos corrigen, y después nos llenamos en estos 613 deseos con 613 luces.

“Isra-el” (que significa “directo al Creador”), el que intenta llegar al Creador, se corrige y se llena. Zeir Anpin del mundo Atzilut se llama el árbol e la vida, porque nos trae la luz de la corrección.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar, correspondiente al 07 de febrero 2010)

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laitman_2009-11-06_zohar_tv_8165_w[2]Los 10 alumnos del Rabí Shimon, que crearon el libro del Zohar, son los 10 Sefirot del alma corregida. Y por eso ellos pueden traernos el resplandor superior (Zohar), la Luz que llega de la cabeza del Arij Anpin. Ella es la Luz de la fuente más elevada, que puede llegar hasta nosotros.

Cuando intento encontrar en mí alguna cualidad de la que me habla el libro de El Zohar, tengo que comprender que, incluso en mi pequeño nivel, existen los 10 Sefirot completos, aunque ahora no los pueda distinguir en una gota de mi deseo. Es por ahora simplemente un deseo sin ninguna dirección. Pero en esta gota de semen está incluido todo lo que le pasará después: todas las cualidades y toda la vida. ¡Allí sólo falta mi esfuerzo, el cual  tengo que añadir a esta gota del semen y entonces de ella se desarrollará el hombre!

El esfuerzo llega cuando trabajo con el entorno, con el grupo, y con el libro. El entorno me da un mayor deseo hacia el propósito espiritual, y lo más importante, el deseo correcto. A veces el hombre tiene un deseo ardiente y le parece que no le hace falta el grupo, pero no entiende que su deseo no está contrastado, y no puede estar dirigido hacia la meta si no lo pasa a través del grupo.

Éste nunca será dirigido al Creador, porque el Creador se descubre en la conexión entre nosotros, entre las almas. Por eso, cualquier deseo nuestro tenemos que pasarlo por del grupo y recibir de él la fuerza para la conexión y el otorgamiento. Si simplemente ardes de deseo hacia la Cabalá y el Creador, esto no vale nada de momento. Todavía no deseas la espiritualidad. Hay que saber que la espiritualidad es otorgamiento, amor hacia el prójimo. Y esto ya no lo deseas tanto…

Por eso necesitas pasar tu gran deseo con el que llegaste, por el grupo. Y entonces verás hasta cuánto está verdaderamente dirigido a la espiritualidad. Es posible que de 100 kg del deseo, con el que estás ardiendo, te queden sólo 5 gramos. Pero estos 5 gramos estarán dirigidos hacia la meta, y con ellos verdaderamente podrás dirigirte al Creador.

Y con aquellos 100 kg simplemente arderás encontrándote en el mismo sitio, sin moverte a ninguna parte.

Por lo tanto, debemos introducir nuestra gota de semen espiritual en un entorno correcto, y recibir las fuerzas de otorgamiento y la dirección dentro del mismo, para que me moldee como una masa que ponen al horno para cocer el pan.

(Extracto de la lección sobre El libro del Zohar, correspondiente al 07 de febrero 2010)

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laitman_2009-04_9136_wDar menos de lo que es posible no se llama otorgamiento. La línea media está construida así. Ella no puede nacer si no se observa la medida exacta: el máximo del otorgamiento.

La línea media no existe a priori y desconocemos su medida. Pero la línea media es la persona entera dentro de nosotros, persona que queremos hacer semejante al Creador.

Entonces ¿cómo construir e iniciar esta línea media según la imagen del Creador, que consiste en dos fuerzas: masculina y femenina, derecha e izquierda? No sabemos qué es esta unión y qué forma debe tener esta creación que se llama el ser humano. Cuando nazca se llamará el “yo”. Antes de esto, yo no existo

Esto no es conocido de antemano ¡ya que no veo al Creador! Cuando acabo este trabajo, habiendo construido exactamente 10 sefirot –y no 9 ni 11–, entonces lo que se logró se llama el Creador : “Ven y ve” (Bo-Re). Allí revelo a mí y al Creador juntos. No puede revelarse el hombre sin el Creador, así como tampoco el Creador sin el hombre, solamente se revelan en la unidad.

No tenemos ni ejemplo ni imagen de la línea media. Debemos buscar y pedir, y entonces comenzamos a encontrar los ejemplos, los enlaces, a percibir el juego que tiene el Creador con nosotros, despertando en nosotros diferentes sensaciones y entregándonos indicios, para que encontremos la línea media.

De otra manera no podemos comprenderla, si no la buscamos y tratamos de imaginar que nos encontramos en la oscuridad.

En esto consiste todo nuestro arte, el trabajo de la construcción del “Templo”, que es la representación de la imagen del Creador en todos los niveles de nuestro deseo: inanimado, vegetal, animal y humano.

(Extracto de la lección sobre El Libro del Zohar, correspondiente al 7 de febrero 2010)

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