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Días Festivos-Etapas de Corrección

La Torá, Deuteronomio 31:10 – 31:11: Entonces Moisés les ordenó, diciendo: “Al final de cada siete años, en un tiempo señalado, en la festividad de Sucot, [después] del año de la liberación, cuando todo Israel venga a comparecer ante el Señor, tu Dios, en el lugar que Él escogiere, leerás esta Torá delante de todo Israel, a sus oídos.

Auto-examen, un examen de sus propios deseos negativos, egoístas se produce antes del Año Nuevo (Rosh HaShaná).

Rosh HaShaná es el principio de la corrección; El Día del Juicio (Yom Kippur) es la siguiente etapa. Y el final de la corrección ocurre en Sucot. Esto es “Hibuk Smol” (abrazo desde el lado izquierdo) y “Hibuk Yamin” (abrazo desde el lado derecho), es decir, la imagen del Creador y del ser creado. Su unión completa es simbolizada por el último día de la fiesta de Sucot llamado Simjat Torá (Regocijo de la Torá).
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De Kabtv ¨Secretos del Libro Eterno¨23/ene/17

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Yom Kipur (Día del Juicio)

Yom Kipur es el día del juicio. ¿Quién juzga? ¿Quién está siendo juzgado? ¿Qué se tiene que hacer ese día? ¿Qué pasará si se hace todo correctamente?

El Día del Juicio, el hombre se juzga a sí mismo, se eleva por encima del egoísmo personal y revela el mundo como un sistema unificado. No es por casualidad que el pueblo judío siempre fue criticado por ser cosmopolita -a pesar de que todos los límites son arbitrarios, nuestro núcleo interno innato siempre nos ha hecho extranjeros en todas partes.

Hoy, cuando con desesperación el mundo necesita unidad, la nación judía se rompe en pedazos. Sin embargo, otras naciones no pueden mentirnos; instintiva, incluso inconscientemente, nos exigen tomar la responsabilidad de nuestra misión de unificación, para fundir todos los corazones en un solo corazón.

Esta la esencia de nuestro Día del Juicio.
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¡Por un nuevo año, por un nuevo mundo!

¡Queridos amigos!

Estamos en el umbral del Año Nuevo, Yom Kipur, Sukot, Simjat Torá, fiestas grandes e importantes. Estos días representan conceptos cabalísticos muy altos, muy profundos y muy extensos. Nos abren las puertas del mundo superior.

Te invito a usar esta época especial del año y estas fiestas, como demostración de un nuevo nivel de desarrollo humano y que entres en la sensación y logro del mundo que nos rodea, del sistema que nos controla, de lo que la ciencia de Cabalá habla y, que realmente despiertes en un nuevo mundo en este año nuevo.

¡Te invito!
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Festividades desde la perspectiva de Cabalá

Pregunta: ¿Cómo se explican las festividades de otoño de Rosh HaShana (Año Nuevo), Yom Kippur (Día del Juicio) y Sukot, desde la perspectiva de Cabalá?

Respuesta: Todo nuestro trabajo radica en la necesidad de volver a recolectar y reconectar en un todo, los fragmentos rotos de un sistema destrozado llamado, Adam. Hubo un sistema, un alma, un mecanismo, un deseo y, se rompió en multitud de piezas. Ahora debemos recolectar esos deseos en un deseo general, como fue antes de su destrucción. Es nuestra tarea principal. Es decir, la persona debe examinarse a sí misma y ver si, en el último año, contribuyó o no con algún esfuerzo para esta tarea.

Este auto-examen es el propósito de la semana antes del Año Nuevo, debemos pensar en cómo pasamos el año anterior, si contribuimos a crear la base correcta para que la humanidad se una en amistad, amor y garantía mutua. Es una evaluación de lo que aún tengo que hacer y se llama, Slijot, se traduce como ‘perdón’. No necesitamos el perdón de nadie, sólo el nuestro: dónde me equivoqué, dónde no di lo suficiente, dónde no juzgué correctamente, etc.; todo con respecto a nuestro esfuerzo por crear unidad entre la gente. Me examino: ¿tuve oportunidad? ¿cuál y, cómo me di cuenta?

Después de este auto-examen, inicia el Año Nuevo. Año Nuevo significa que empiezo un nuevo ciclo del calendario a partir de un día particular. Este día se llama el nacimiento de Adam. En otras palabras, el Año Nuevo que celebramos es el día en que nació Adam.

Pero, ¿qué significa nacer? Una vez existió una persona que repentinamente recibió un despertar: se le reveló toda la perspectiva del sistema de control de nuestro mundo y la necesidad de que la gente se una. Todo esto está descrito en el libro HaMalaj Raziel (Ángel del secreto). Después de él, sus estudiantes continuaron siguiendo esta revelación y así ha pasado, hasta nuestros días.

Por eso celebramos el día que apareció el primer hombre que reveló este sistema de conexión, cómo debemos estar interconectados y cómo podemos llegar a la corrección y lograr la unidad. Después del Año Nuevo y de decidir cómo queremos actuar, inician los diez días que nos llevan al Día del Juicio, en ellos examinamos con precisión cada una de las diez Sefirot de nuestra alma, cada día nos centramos en una Sefira específica y empezamos a determinar lo que aún nos queda por hacer por corregir.

Después inicia un período de 24 horas, llamado el Día del Juicio, ahí tenemos que evaluar nuestro comportamiento y revelar el odio que tenemos hacia otros, nuestro rechazo mutuo. Luego debemos pedirnos perdón; realmente necesitamos acercarnos unos a otros para que este perdón no sea sólo formalidad, sino que realmente venga de un corazón limpio. El Día del Juicio es el día en que intentamos penetrar en todos los rincones, todos los lugares ocultos de nuestro egoísmo, sacarlo y prometernos que lo corregiremos todo y llegaremos a la unidad entre nosotros.

Después, tenemos cinco días correspondientes a las cinco Sefirot: Keter, Jojmá, Biná, Zeir Anpin y Maljut y empieza la fiesta de Sukot. Sukot es el momento en el que empezamos a recibir la corrección de la º (Ohr Makif), que brilla sobre nosotros a través del techo que construimos con las ramas verdes de plantas.

Nos sentamos en esta Suká por siete días, permitiendo que la Luz actúe sobre nosotros todo el camino hasta el final, por Hesed, Gevura, Tiferet, Netzaj, Hod, Yesod y Maljut. Y cada día celebramos la corrección de una Sefirá de nuestra alma, esto es el resultado de la acción de la Luz Circundante.

Cuando corregimos totalmente nuestra alma, puede recibir la Luz superior. Por eso ese día se llama la fiesta de la Torá, es decir, la fiesta de la Luz. Así concluimos el ciclo completo de las fiestas de otoño.

Aprendemos cómo debemos actuar, cómo se construye nuestra alma y por cuáles correcciones atraviesa el alma en cada momento. Una gran cantidad de literatura habla de esto. Y todo está descrito en leyes físicas específicas de nuestro mundo interior.
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De la lección de Cabalá en ruso 25/sep/16

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9 B’Av: La ruina de la unidad espiritual

El 9 BeAv es el día en que el Primer y Segundo Templo fueron destruidos. “El Templo” representa el estado espiritual de Israel unido y protegido “como un solo hombre en un solo corazón”. La ruina del Templo se dio a causa de la ruina de la unidad espiritual dentro de Israel, que continúa hasta el día de hoy.

Tisha B'Av: The Day The First & Second Temple were Ruined

The 9th of Av is the day when the First and Second Temple were ruined. "The Temple" represents a spiritual state of Israel being united and protected "as one man in one heart". The ruin of the Temple was due to the ruin of the spiritual unity within Israel, which continues to this day. #TishaBav #israel

Michael Laitman 发布于 2017年7月31日

 

Significado espiritual del 9 B’Av

La creciente crisis del Monte del Templo justo antes del 9 de Av es más que simplemente simbólica. Desde la época de Babilonia, las fuerzas malvadas siempre se han desplegado alrededor de esta fecha especial. Desde el pecado de los espías, a través de la ruina del Primer y Segundo Templo, hasta el exilio de Babilonia, hasta las expulsiones del pueblo de Israel de la tierra de Israel, y después de España, Alemania e Inglaterra.

Israel comete los pecados más grandes en el 9 de Av, y somos también castigados por ellos en ese día. Esto es porque somos incapaces de activar la fuerza positiva de la cual tenemos la llave. Y vemos los resultados a nuestro alrededor en las noticias, cada hora de cada día, llevándonos justo hasta Tisha B’Av. Somos el pueblo de Israel y, por ahora, la pelota aún está en nuestro lado. Tenemos que elegir unirnos y de esa forma activar la fuerza positiva, antes que sea demasiado tarde.

Tisha B'Av and The Temple Mount Crisis

The growing Temple Mount crisis right before the 9th of Av is more than simply symbolic. Since the time of Babylon, evil forces have always unfolded around this special date. From the sin of the spies, through the ruin of the First and Second Temple, to the exile of Babylon, to the expulsions of the people of Israel from the land of Israel, and then from Spain, Germany and England. Israel commits the biggest sins on the 9th of Av, and we are also punished for them on that day. This is because we are incapable of activating the positive force to which we hold the key. And we see the results all around us in the news, every hour of every day, leading right up to Tisha B'Av. We are the people of Israel, and for now, the ball is still in our court. We have to choose to unite and thereby activate the positive force, before it is too late.#TempleMount #TishaBav

Michael Laitman 发布于 2017年7月28日

“En la angostura”

Hemos entrado en un periodo especial llamado “En la angostura”, del 17 de Tamuz cuando las primeras Tablas fueron rotas, hasta el 9 de Av cuando el Templo fue destruido. Mirando hacia atrás en la historia, podemos entender muchas cosas acerca de este tiempo. Podemos ver cuán difícil es aceptar el método de unificación e, implementarlo. Esto es lo que testifican los días “En la angostura”.

Recibimos la Torá, el método de corrección, simbolizado por Moisés quien ascendió a la montaña por cuarenta días y trajo el método de unificación, desde el grado de Bina (Otorgamiento), pero el pueblo no pudo aceptarlo. Aun cuando todo fue preparado y dado de arriba, no podemos recibirlo.

Y en realidad, no es nuestra culpa. Es simplemente porque nuestros deseos aún no están suficientemente integrados con el bien y el mal, para permitirnos corregir uno, a través del otro. La integración ocurre precisamente en el rompimiento. Sólo una explosión puede ayudar a romper los límites entre dos opuestos que se rechazan uno a otro y, forzarlos a integrarse.

Esta integración debe ser completamente caótica y desordenada, bajo la presión de una fuerza explosiva porque no puede haber ningún orden en la integración del bien y el mal. El orden puede ser establecido sólo después de que se han integrado. Dentro de esa integración, con la ayuda de la Luz superior, todo puede ser discernido y clasificado y después, la conexión y construcción apropiadas, pueden ser alcanzadas.

Existe un proceso complejo que permite que cosas opuesta se unan en armonía y complemento mutuo. Esto es precisamente lo que sucede en el proceso de recepción de la Torá.

Es imposible hacerlo más rápido, con el deseo egoísta que acaba de salir de Egipto y tiene sólo una débil inclinación a ser corregido. Entiende que necesita ser corregido, pero no se da cuenta en qué grado es opuesto al estado corregido, porque aún no hay integración mutua.

Mientras estamos bajo el poder del faraón, del egoísmo, no sentimos que somos sus esclavos. Nuestro éxodo sucede en virtud de una fuerza externa que nos saca de ahí, mostrándonos que vale la pena. Sin embargo, esto no corrige nuestros deseos.

Vemos que esto nos sucede: cada día decidimos, finalmente, salir de nuestro egoísmo y comenzar a pensar en el grupo para que nuestra preocupación no sea por nosotros mismos a nivel personal, sino para que sea por todos. Sin embargo, no tenemos éxito.

Hacemos esfuerzos cada vez más grandes, pero siguen sucediendo pequeñas rupturas. Esto nos está sucediendo dado que somos consecuencia de muchas destrucciones y correcciones que ya han tenido lugar en nuestra raíz.

La Torá nos habla acerca de la preparación para la corrección. El camino por el que atraviesa la humanidad y que dura seis mil años, fue sólo preparación. La corrección se alcanza sólo hasta el final, en el día de Luz absoluta. Todos esos estados también son conocidos en la materia: la destrucción del Primer y Segundo Templos y las horribles guerras dentro de la nación de Israel. Todo esto es la encarnación material de los grados espirituales.

Después de la total integración, quel fue lograda con el costo de muchas guerras, fragmentos de la voluntad de disfrutar rota, se integraron completamente entre sí y cayeron incluso más bajo, justo hasta el fondo. Después de cuatro exilios y tres redenciones, necesario todo, estamos llegando al final del último exilio y al comienzo de la redención final.

Al observar este proceso, es obvio que la Torá no puede ser recibida de una sola vez. Y esto es indicado por el día 17 de Tamuz, el rompimiento de las primeras Tablas. Sólo después de que sucedió rompimiento y la integración mutua de los deseos espirituales, con los deseos materiales, es posible ascender para adquirir una forma diferente.

La primera Torá era “incorrecta”. Era necesaria sólo para que las Tablas fueran rotas y para alcanzar la corrección. La segunda Torá fue corregida, capaz de integrar los deseos de otorgar con los deseos de recibir, que es lo que sucede con ayuda de las segundas Tablas. Este es un proceso único, que testifica lo opuesto de nuestras cualidades a las cualidades de la fuerza superior.

Debemos tener una actitud equilibrada hacia esos días, viéndolos no sólo como días de duelo y ruptura, sino como algo inevitable por lo que tenemos que pasar. El mundo entero tendrá que pasar por esta destrucción de una forma u otra. Sin embargo, sí sabemos por qué estamos haciéndolo y con qué propósito, podremos pasarlo todo, por el camino de Ajishena (apresuramiento), como humanos.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 11/jul/17, clase con el tema “El periodo en angostura”

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2,000 años antes de la creación del mundo

Mientras más nos alejamos de la Torá, en nuestra historia, más cerca está de nosotros.

¿Cómo se convirtió la Torá en libro?

“Y cuando Él deseó y pensó en crear el mundo y fue revelado en un deseo ante Él, Él vería la Torá y crearía el mundo” (El libro del Zohar, “Toledot“)

Sólo piensa en esto, el mundo ni siquiera existía, pero la Torá ya. No vio un libro cuando creó el mundo. No era el libro que se le dio al pueblo de Israel en el monte Sinaí.

La Torá es un programa de desarrollo integral, una guía completa para la creación. Es la matriz de la que todos somos parte. Es imposible superarla o huir de ella. Pero, en un determinado momento de crecimiento predeterminado por ella, lo sabremos. No sólo recibiremos información, sino que estaremos conscientes de dónde estamos y de lo que nos sucede.

Ocurre lo mismo con el niño pequeño que, después del primer año ‘inconsciente’, comienza a comprender que vive en un mundo vasto y que este mundo requiere su participación. En la evolución del hombre, llega el momento en que la matriz lo despierta de su olvido infantil. Se despide de su cuna y de la guardería, abre la puerta y sale de su casa.

En ese momento, todo cambia: el mundo adquiere volumen, sonido, colores y significado. Sucede que la vida es un camino con un objetivo eterno y podemos avanzar conscientemente, con nuestro libre albedrío, juntos. Así no sólo la matriz nos afecta, nosotros también influimos en la matriz.

Y, nos familiarizamos con el plan general y con la fuerza que nos maneja. Hace dos mil años, la humanidad alcanzó este nivel. Personas que se llamaban a sí mismas, cabalistas, descubrieron el único sistema de la realidad y comenzaron a estudiar sus leyes, a conectarse con ella y a describirla.

Así, lograron la Torá, escribieron libros que reflejaban sus atributos y leyes y lo más importante, la dirección que nos muestra. Vieron la imagen general y entendieron su proceso, así como nosotros entendemos las fases generales del desarrollo del bebé.

“Antes de que el mundo fuera creado, la Torá había precedido al mundo por dos mil años” (El libro del Zohar, “Truma“).

En el punto culminante de la consecución del plan, toda una nación vivía consciente de sus leyes, en una realidad mucho más amplia que la nuestra. Pero un día todo desapareció. Cayó de su altura y la esperanza para el mundo se derrumbó. Y la Torá se convirtió en un simple libro, que nos dice cómo debemos vivir en la Tierra, un libro sagrado especial. Pero ya hemos olvidado la estructura de la creación, el método para ascender por encima de nosotros mismos, la herramienta para alcanzar la unidad en el mundo.

La puerta fue cerrada y volvimos a la guardería donde hemos vivido hasta hoy.

La ruptura de las frecuencias altas

Hay 54 Parashot (secciones) en la Torá, 613 mandamientos, 79,976 palabras, 304,805 letras. Se lee en sinagogas todo el año, según el Parasha semanal. Incluye la historia de la nación judía, de sus líderes, desde los antepasados hasta Moisés, la Torre de Babel, la tierra que el Creador mostró a Abraham, la vida en el desierto, la esclavitud en Egipto, el monte Sinaí que se agitó en llamas y humo …

Si leemos la Torá así, si la entendemos así, falta la parte principal y es un bulto vacío. Leerla así, es separarla de su raíz, proyectarla en una impresión en nuestra conciencia ordinaria y fijarla bajo el título de Sagradas Escrituras.

Así se transmite en la percepción egoísta del mundo y deja de ser el plan de nuestro desarrollo. No emociona; no es atractiva; no nos desarrolla; no revela nuevos mundos ni nos da el poder de revelarlos, en realidad nos calma y nos arrulla. Para algunos, puede ser una tradición; para otros, es una colección de leyes absolutas de nuestra existencia corpórea. En el pasado unió a la nación, pero ahora la divide, nos separa y nos pone en dos lados de la cerca.

No, no es la Torá, no es la fuerza que cambia al hombre, que nos saca del ego primitivo -que limita nuestra vida corpórea. En el pasado nos elevó y ahora se ha convertido en un medio de presionar a la gente, obligarla, exigirle y limitarla. La gente la aprende de memoria, verifica los hallazgos históricos y socava su base ideológica. Las religiones nacen de ella, místicos y cínicos se congregan bajo ella, los filósofos la citan y los científicos la estudian tratando de descifrar su código.

Es la más vendida, en todos los tiempos y naciones, desde hace mucho. Aquellos a quienes la Torá llama ‘amos’ la esquivan porque no quieren cruzar el umbral y dejar su ‘hogar’ por algo más grande.

“Gente pequeña y limitada pasa indiferente, llenándonos de drogas y sobre todo, manteniendo la droga de la vida fuera de nuestra vista… para sofocar la voz del Creador que nos llama desde lo más profundo del alma y llena todos los mundos” (Rav Kook).

Cuando llega la gran fiesta de la entrega de la Torá, la rechazamos una vez más y, de nuevo, nos quedamos con el libro. Aún siendo especial, aún siendo sagrado, es un libro y no el gran tejido de la creación en el que, nos guste o no, estamos unidos, es sólo un libro, no el mundo enorme y no el majestuoso sistema que nos rodea y que fue creado para nosotros.

La rechazamos, ¿por qué? Porque vive en otorgamiento y eso nos enseña.

Veneno en la punta de la hoja

“El principio más importante para lograr la Torá, es la unidad, como un hombre con un corazón” (Maor Va’Shemesh).

En el monte Sinaí se nos dio un enfoque común al sistema general y se nos permitió entrar conscientemente en contacto con él, estudiarlo, explorarlo e incorporarnos en él, en mente y sentimientos. El código de acceso es el amor a los demás, la interfase del software es la relación con otros, con base en el otorgamiento. La Torá pretende revelar el conglomerado de las fuerzas que operan en nosotros, nos afectan y nos permiten estar mutua y efectivamente conectados. Si usamos así la Torá, dejamos la guardería, crecemos y maduramos.

La transformación no es en nuestra fantasía ni en el siguiente mundo, es aquí y ahora, es ascender por encima del ego y por esta razón, es muy fácil para el hombre comprobar si recibe la Torá como sedante o como excusa. El criterio es simple: usamos la Torá, como tratamos a los otros, como medicina o como veneno.

A juzgar por la situación actual, nos encontramos suspendidos, divididos, aplastados, peleando y aceptando todo como inevitable. No es la fuerza positiva de la Torá lo que nos acompaña en el camino hacia la meta, sino la negatividad de nuestra propia esencia, a la que estamos acostumbrados, pero que es muy destructiva,

Mientras tanto, el mundo crece en pañales y alcanza situaciones en las que no podrá manejarse sin un maestro sabio. Sólo en teoría, el hombre puede evaluar con sobriedad la situación y lograr una conclusión correcta. En la práctica, nuestros deseos son más fuertes que nosotros e incluso, al borde del abismo, continuaremos con nuestros actos infantiles. Es nuestra naturaleza.

Los sabios usan la clara y amarga metáfora de ver al ángel de la muerte con una gota de veneno en la punta de la hoja de su espada y el hombre, ‘obediente’ abre su boca y la traga. Es porque no podemos hacer las cosas de otra manera. Incluso nuestra sabia nación ha caído en la trampa del ego y parece que una vez más está dispuesta a ir a la ‘aniquilación’, esto a juzgar por los conflictos en Israel y entre judíos en el extranjero. Para ellos, Israel se está convirtiendo en una responsabilidad pesada y  estarían felices de dejarla de una vez por todas.

Este resultado es inevitable, a menos que aceptemos la Torá, a menos que seamos responsables de los otros, a pesar de la montaña de dudas y odio que se cierne sobre nosotros. Aquí está nuestra libre albedrío, puesto que la Torá, a diferencia del ángel de la muerte, sólo funciona si la queremos, si la necesitamos, no sólo de palabra, sino de hecho, si la consideramos remedio contra nuestra división, la sabiduría de otorgamiento y de la correcta cooperación mutua con el sistema general.

Apresúrate a amar

Todos somos diferentes y vemos el mundo diferente. Esto es normal. La Torá no requiere que nadie abandone sus principios y creencias. No necesita compromisos socialistas artificiales. Nos eleva al nivel en el que sólo quedan los corazones y la conexión entre ellos. Así, todo se funde.

“Apresúrate a amar, porque el tiempo ha llegado” (Rabí Elazar Azikri)

Nadie tiene razón ni culpa. Todos nos encontramos ante nuestra montaña de odio, en algún momento, estaremos ante la necesidad de tomar una decisión común. Su esencia es el nacimiento del hombre, el nacimiento de una nueva sociedad, una nueva actitud mutua hacia la vida. Cuando lo anhelemos, el sistema nos ayudará, nos guiará y responderá nuestras preguntas. Pero si no lo hacemos, nos hará enfrentarnos a lo que se nos presenta en la punta de la hoja de la espada.

Por lo tanto, si la incógnita es, si recibiremos o no la Torá, la recibiremos. La siguiente pregunta es, si apresuramos el amor.
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La entrega de la Torá o el derecho de ser humano

Pregunta: ¿Qué significa vivir en una matriz llamada Torá?

Respuesta: La Torá es el sistema para ejecutar el pensamiento de la creación de deleitar a la criatura. El pensamiento mismo ya estaba incluido en la intención inicial. A partir de este pensamiento, el siguiente paso fue crear un sistema en el que evolucionarán varios subsistemas posibles, es decir; mundos, Partzufim, Sefirot y luego, el alma fue dividida en 600.000 almas.

Todo el proceso fluye de tal manera que, a partir de la oposición de la Luz y la vasija, el sistema tiene la posibilidad dar existencia a una capacidad única, llamada, autoconciencia. De repente aparece un “alguien”, diferente del Creador, opuesto a Él, Su inverso y capaz de convertirse en su socio. Este alguien, revela la fuerza superior, el sistema y agrega a la creación un elemento único: la participación personal, es decir, el libre albedrío de esa criatura llamada Adam u hombre.

Todo el sistema, la Torá, el proceso y sus leyes, fue creado sólo para que la criatura aparezca y que, desde su propia perspectiva, desde la ocultación y la separación, pueda iniciar el camino y participar libremente en la creación. Aún no sentimos este elemento único e inherente; libre albedrío. Más tarde, descubriremos que a través de él, nos construimos frente al Creador y, por otra parte, nos volvemos como Él.

Aquí se desarrolla un drama especial, entre unión y oposición del Creador y el ser creado, como entre un hombre y una mujer.

Pregunta: ¿En qué momento esta matriz, este sistema, permite a la persona comenzar a participar prácticamente en su trabajo?

Respuesta: Con cada uno sucede de manera diferente, de acuerdo a condiciones generales y específicas. Esto depende de la función de un alma específica en el sistema general, de la raíz de la que vino, de la forma de su existencia, de su conexión con otras partes y de su mutua interdependencia.

Por ejemplo, inicialmente las almas más ligeras tuvieron que comprometerse en el proceso de corrección, para que almas más toscas, como nuestros contemporáneos, puedan corregirse. Pero todos tienen libre albedrío, así que, cuando alguien no completa su corrección, se produce un retraso. El retraso puede afectar a todos o afectar a alguien es especial de manera particular. El sistema es muy dinámico y dentro de él todos están interconectados.

Incluso ahora existimos dentro del sistema. Pero, ¿cuándo la persona empieza a participar conscientemente? En el momento en que comienza a trabajar conscientemente en un grupo.

Pregunta: ¿Hay algún tiempo particular en el que sea más favorable involucrar a una persona para conectarse al sistema?

Respuesta: Hay cambios continuos dentro del sistema y hay períodos de tiempo cuando hay más Luz dentro de él, agregando un mayor impacto, más poder, vertiendo energía en todo el sistema y especialmente, en las almas. Para las almas, esta Luz no viene como Luz interior, sino como Luz circundante. Porque sólo pueden ser afectadas por el sistema en el grado de su similitud con ella.

Por eso, hay momentos que son más o menos propicios, cuando el sistema es más o menos activado. Obviamente, esto no sucede de acuerdo al calendario de este mundo, sino en relación con el funcionamiento interno del sistema.

Los días de fiesta corresponden a una activación particular de arriba, que sucede según las leyes del desarrollo del sistema. Hay un inicio en el proceso, un fin y una secuencia de etapas intermedias, que el alma colectiva debe experimentar con respecto a las tres líneas; derecha, izquierda y media, de acuerdo con la cadena de genes informativos (Reshimot) y la relaciones entre deseos quebrados y los ya corregidos.

En el sistema hay muchos parámetros, a partir de los cuales es posible organizar un sistema de multitud de fórmulas en forma de matriz y resolverlo, haciendo análisis y síntesis de todo lo que sucede. Este sistema cambia periódicamente su actividad con respecto a nosotros y estos eventos especiales, cuando la Luz se intensifica o disminuye, los llamamos días especiales: celebración o duelo.

La fiesta más importante, el evento más revelador, es la entrega de la Torá. Durante este tiempo, la Luz viene de arriba y, podemos sentirla y con su ayuda, empezamos a corregirnos y volvernos semejantes a forma del sistema. En otras palabras, este no es un evento que aparece y desaparece, sino una oportunidad para conectar con el sistema, entrar en él y comenzar a trabajar con él; como socios.

Por eso, esta fiesta es tan importante para nosotros. No hay nada más importante que recibir la Torá, porque a partir de ese momento exacto, tenemos derecho de llamarnos humanos, Adam, logramos los medios con los que podemos parecernos al Creador.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, Shamati

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Invitación a revelar la Torá

Shavuot es la fiesta de la entrega y entrega de la Torá. ¡Es un día muy importante porque la Torá lo es todo! La Torá es un sistema en el que existimos, una ‘matriz’, de la que no podemos salir. Está escrito en El libro del Zohar que la Torá fue creada, antes de la creación del mundo. El Creador observaba dentro de la Torá cuando Él creaba el mundo.

Necesitamos entender lo que significa. Torá es un programa, un esquema de la realidad, un motor, gracias al cual esta realidad existe y se desarrolla de principio a fin.

En otras palabras, la Torá no es un libro que podemos tomar del estante, leer y entender, sino una matriz, un mundo en el que se puede entrar y revelar el sistema de toda la realidad. Así, podemos comprender cómo vive y se desarrolla, cómo nos controla y cómo dependemos de ella.

También tiene un elemento especial que se llama libre albedrío del hombre, gracias al cual, podemos influir en nuestro destino si queremos recibir la Torá. Sin embargo, por parte del sistema, la entrega de la Torá siempre ocurre.

Es decir, el sistema está construido de tal forma que se ejecuta sin pedir nuestro consentimiento. Pero al mismo tiempo, podemos ser incluidos en él y de acuerdo a nuestra conformidad con el sistema, comenzamos a estudiarlo, entenderlo e interactuar con él para dar y recibir, de acuerdo a sus leyes. Así, con nuestra participación, podemos incluso acelerar el desarrollo de toda la realidad agregando fuerzas positivas que actúan en el sistema de la Torá.

La entrega de la Torá significa que el sistema está preparado para que lo conozcamos. Y la recepción de la Torá, es nuestra entrada gradual en el sistema, a través de 125 grados y su culminación con nuestras acciones positivas. Gracias a esto, podemos ser llamados ‘hombre’ y considerar que cumplimos con la Torá.

Las leyes del sistema que aceptamos se llaman mandamientos. En la medida en que nos corregimos, somos incluidos cada vez más en el sistema.

Inicialmente nuestro deseo de disfrutar fue creado opuesto al sistema, por lo que no podemos influir positivamente en él. Pero una vez que, corrijamos nuestros 613 deseos de otorgar para otorgar y más tarde, incluso recibir para otorgar, nos convertimos en los hijos de la Torá.

Todo este enorme sistema se nos ha ocultado hasta ahora, pero nos estamos acercando a él. Recibimos el permiso, el acuerdo y la invitación para acercarnos e incluso, para ser incluidos y tomar parte en el trabajo del sistema. Aunque, aún no iniciamos el verdadero trabajo, día tras día, damos pasos que nos acercan a él. Esto es un gran ejercicio y un gran privilegio.

Por lo tanto, la fiesta de la entrega de la Torá es tan importante para nosotros; Pues, celebramos que se nos da oportunidad de acercarnos al sistema de la auténtica realidad y participar en el trabajo de la fuerza llamada, Creador, el sistema general de los mundos superiores. ¡Esperemos el éxito!
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De la 1ª parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, Shamati # 66 “Entrega de la Torá

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