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2,000 años antes de la creación del mundo

Mientras más nos alejamos de la Torá, en nuestra historia, más cerca está de nosotros.

¿Cómo se convirtió la Torá en libro?

“Y cuando Él deseó y pensó en crear el mundo y fue revelado en un deseo ante Él, Él vería la Torá y crearía el mundo” (El libro del Zohar, “Toledot“)

Sólo piensa en esto, el mundo ni siquiera existía, pero la Torá ya. No vio un libro cuando creó el mundo. No era el libro que se le dio al pueblo de Israel en el monte Sinaí.

La Torá es un programa de desarrollo integral, una guía completa para la creación. Es la matriz de la que todos somos parte. Es imposible superarla o huir de ella. Pero, en un determinado momento de crecimiento predeterminado por ella, lo sabremos. No sólo recibiremos información, sino que estaremos conscientes de dónde estamos y de lo que nos sucede.

Ocurre lo mismo con el niño pequeño que, después del primer año ‘inconsciente’, comienza a comprender que vive en un mundo vasto y que este mundo requiere su participación. En la evolución del hombre, llega el momento en que la matriz lo despierta de su olvido infantil. Se despide de su cuna y de la guardería, abre la puerta y sale de su casa.

En ese momento, todo cambia: el mundo adquiere volumen, sonido, colores y significado. Sucede que la vida es un camino con un objetivo eterno y podemos avanzar conscientemente, con nuestro libre albedrío, juntos. Así no sólo la matriz nos afecta, nosotros también influimos en la matriz.

Y, nos familiarizamos con el plan general y con la fuerza que nos maneja. Hace dos mil años, la humanidad alcanzó este nivel. Personas que se llamaban a sí mismas, cabalistas, descubrieron el único sistema de la realidad y comenzaron a estudiar sus leyes, a conectarse con ella y a describirla.

Así, lograron la Torá, escribieron libros que reflejaban sus atributos y leyes y lo más importante, la dirección que nos muestra. Vieron la imagen general y entendieron su proceso, así como nosotros entendemos las fases generales del desarrollo del bebé.

“Antes de que el mundo fuera creado, la Torá había precedido al mundo por dos mil años” (El libro del Zohar, “Truma“).

En el punto culminante de la consecución del plan, toda una nación vivía consciente de sus leyes, en una realidad mucho más amplia que la nuestra. Pero un día todo desapareció. Cayó de su altura y la esperanza para el mundo se derrumbó. Y la Torá se convirtió en un simple libro, que nos dice cómo debemos vivir en la Tierra, un libro sagrado especial. Pero ya hemos olvidado la estructura de la creación, el método para ascender por encima de nosotros mismos, la herramienta para alcanzar la unidad en el mundo.

La puerta fue cerrada y volvimos a la guardería donde hemos vivido hasta hoy.

La ruptura de las frecuencias altas

Hay 54 Parashot (secciones) en la Torá, 613 mandamientos, 79,976 palabras, 304,805 letras. Se lee en sinagogas todo el año, según el Parasha semanal. Incluye la historia de la nación judía, de sus líderes, desde los antepasados hasta Moisés, la Torre de Babel, la tierra que el Creador mostró a Abraham, la vida en el desierto, la esclavitud en Egipto, el monte Sinaí que se agitó en llamas y humo …

Si leemos la Torá así, si la entendemos así, falta la parte principal y es un bulto vacío. Leerla así, es separarla de su raíz, proyectarla en una impresión en nuestra conciencia ordinaria y fijarla bajo el título de Sagradas Escrituras.

Así se transmite en la percepción egoísta del mundo y deja de ser el plan de nuestro desarrollo. No emociona; no es atractiva; no nos desarrolla; no revela nuevos mundos ni nos da el poder de revelarlos, en realidad nos calma y nos arrulla. Para algunos, puede ser una tradición; para otros, es una colección de leyes absolutas de nuestra existencia corpórea. En el pasado unió a la nación, pero ahora la divide, nos separa y nos pone en dos lados de la cerca.

No, no es la Torá, no es la fuerza que cambia al hombre, que nos saca del ego primitivo -que limita nuestra vida corpórea. En el pasado nos elevó y ahora se ha convertido en un medio de presionar a la gente, obligarla, exigirle y limitarla. La gente la aprende de memoria, verifica los hallazgos históricos y socava su base ideológica. Las religiones nacen de ella, místicos y cínicos se congregan bajo ella, los filósofos la citan y los científicos la estudian tratando de descifrar su código.

Es la más vendida, en todos los tiempos y naciones, desde hace mucho. Aquellos a quienes la Torá llama ‘amos’ la esquivan porque no quieren cruzar el umbral y dejar su ‘hogar’ por algo más grande.

“Gente pequeña y limitada pasa indiferente, llenándonos de drogas y sobre todo, manteniendo la droga de la vida fuera de nuestra vista… para sofocar la voz del Creador que nos llama desde lo más profundo del alma y llena todos los mundos” (Rav Kook).

Cuando llega la gran fiesta de la entrega de la Torá, la rechazamos una vez más y, de nuevo, nos quedamos con el libro. Aún siendo especial, aún siendo sagrado, es un libro y no el gran tejido de la creación en el que, nos guste o no, estamos unidos, es sólo un libro, no el mundo enorme y no el majestuoso sistema que nos rodea y que fue creado para nosotros.

La rechazamos, ¿por qué? Porque vive en otorgamiento y eso nos enseña.

Veneno en la punta de la hoja

“El principio más importante para lograr la Torá, es la unidad, como un hombre con un corazón” (Maor Va’Shemesh).

En el monte Sinaí se nos dio un enfoque común al sistema general y se nos permitió entrar conscientemente en contacto con él, estudiarlo, explorarlo e incorporarnos en él, en mente y sentimientos. El código de acceso es el amor a los demás, la interfase del software es la relación con otros, con base en el otorgamiento. La Torá pretende revelar el conglomerado de las fuerzas que operan en nosotros, nos afectan y nos permiten estar mutua y efectivamente conectados. Si usamos así la Torá, dejamos la guardería, crecemos y maduramos.

La transformación no es en nuestra fantasía ni en el siguiente mundo, es aquí y ahora, es ascender por encima del ego y por esta razón, es muy fácil para el hombre comprobar si recibe la Torá como sedante o como excusa. El criterio es simple: usamos la Torá, como tratamos a los otros, como medicina o como veneno.

A juzgar por la situación actual, nos encontramos suspendidos, divididos, aplastados, peleando y aceptando todo como inevitable. No es la fuerza positiva de la Torá lo que nos acompaña en el camino hacia la meta, sino la negatividad de nuestra propia esencia, a la que estamos acostumbrados, pero que es muy destructiva,

Mientras tanto, el mundo crece en pañales y alcanza situaciones en las que no podrá manejarse sin un maestro sabio. Sólo en teoría, el hombre puede evaluar con sobriedad la situación y lograr una conclusión correcta. En la práctica, nuestros deseos son más fuertes que nosotros e incluso, al borde del abismo, continuaremos con nuestros actos infantiles. Es nuestra naturaleza.

Los sabios usan la clara y amarga metáfora de ver al ángel de la muerte con una gota de veneno en la punta de la hoja de su espada y el hombre, ‘obediente’ abre su boca y la traga. Es porque no podemos hacer las cosas de otra manera. Incluso nuestra sabia nación ha caído en la trampa del ego y parece que una vez más está dispuesta a ir a la ‘aniquilación’, esto a juzgar por los conflictos en Israel y entre judíos en el extranjero. Para ellos, Israel se está convirtiendo en una responsabilidad pesada y  estarían felices de dejarla de una vez por todas.

Este resultado es inevitable, a menos que aceptemos la Torá, a menos que seamos responsables de los otros, a pesar de la montaña de dudas y odio que se cierne sobre nosotros. Aquí está nuestra libre albedrío, puesto que la Torá, a diferencia del ángel de la muerte, sólo funciona si la queremos, si la necesitamos, no sólo de palabra, sino de hecho, si la consideramos remedio contra nuestra división, la sabiduría de otorgamiento y de la correcta cooperación mutua con el sistema general.

Apresúrate a amar

Todos somos diferentes y vemos el mundo diferente. Esto es normal. La Torá no requiere que nadie abandone sus principios y creencias. No necesita compromisos socialistas artificiales. Nos eleva al nivel en el que sólo quedan los corazones y la conexión entre ellos. Así, todo se funde.

“Apresúrate a amar, porque el tiempo ha llegado” (Rabí Elazar Azikri)

Nadie tiene razón ni culpa. Todos nos encontramos ante nuestra montaña de odio, en algún momento, estaremos ante la necesidad de tomar una decisión común. Su esencia es el nacimiento del hombre, el nacimiento de una nueva sociedad, una nueva actitud mutua hacia la vida. Cuando lo anhelemos, el sistema nos ayudará, nos guiará y responderá nuestras preguntas. Pero si no lo hacemos, nos hará enfrentarnos a lo que se nos presenta en la punta de la hoja de la espada.

Por lo tanto, si la incógnita es, si recibiremos o no la Torá, la recibiremos. La siguiente pregunta es, si apresuramos el amor.
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La entrega de la Torá o el derecho de ser humano

Pregunta: ¿Qué significa vivir en una matriz llamada Torá?

Respuesta: La Torá es el sistema para ejecutar el pensamiento de la creación de deleitar a la criatura. El pensamiento mismo ya estaba incluido en la intención inicial. A partir de este pensamiento, el siguiente paso fue crear un sistema en el que evolucionarán varios subsistemas posibles, es decir; mundos, Partzufim, Sefirot y luego, el alma fue dividida en 600.000 almas.

Todo el proceso fluye de tal manera que, a partir de la oposición de la Luz y la vasija, el sistema tiene la posibilidad dar existencia a una capacidad única, llamada, autoconciencia. De repente aparece un “alguien”, diferente del Creador, opuesto a Él, Su inverso y capaz de convertirse en su socio. Este alguien, revela la fuerza superior, el sistema y agrega a la creación un elemento único: la participación personal, es decir, el libre albedrío de esa criatura llamada Adam u hombre.

Todo el sistema, la Torá, el proceso y sus leyes, fue creado sólo para que la criatura aparezca y que, desde su propia perspectiva, desde la ocultación y la separación, pueda iniciar el camino y participar libremente en la creación. Aún no sentimos este elemento único e inherente; libre albedrío. Más tarde, descubriremos que a través de él, nos construimos frente al Creador y, por otra parte, nos volvemos como Él.

Aquí se desarrolla un drama especial, entre unión y oposición del Creador y el ser creado, como entre un hombre y una mujer.

Pregunta: ¿En qué momento esta matriz, este sistema, permite a la persona comenzar a participar prácticamente en su trabajo?

Respuesta: Con cada uno sucede de manera diferente, de acuerdo a condiciones generales y específicas. Esto depende de la función de un alma específica en el sistema general, de la raíz de la que vino, de la forma de su existencia, de su conexión con otras partes y de su mutua interdependencia.

Por ejemplo, inicialmente las almas más ligeras tuvieron que comprometerse en el proceso de corrección, para que almas más toscas, como nuestros contemporáneos, puedan corregirse. Pero todos tienen libre albedrío, así que, cuando alguien no completa su corrección, se produce un retraso. El retraso puede afectar a todos o afectar a alguien es especial de manera particular. El sistema es muy dinámico y dentro de él todos están interconectados.

Incluso ahora existimos dentro del sistema. Pero, ¿cuándo la persona empieza a participar conscientemente? En el momento en que comienza a trabajar conscientemente en un grupo.

Pregunta: ¿Hay algún tiempo particular en el que sea más favorable involucrar a una persona para conectarse al sistema?

Respuesta: Hay cambios continuos dentro del sistema y hay períodos de tiempo cuando hay más Luz dentro de él, agregando un mayor impacto, más poder, vertiendo energía en todo el sistema y especialmente, en las almas. Para las almas, esta Luz no viene como Luz interior, sino como Luz circundante. Porque sólo pueden ser afectadas por el sistema en el grado de su similitud con ella.

Por eso, hay momentos que son más o menos propicios, cuando el sistema es más o menos activado. Obviamente, esto no sucede de acuerdo al calendario de este mundo, sino en relación con el funcionamiento interno del sistema.

Los días de fiesta corresponden a una activación particular de arriba, que sucede según las leyes del desarrollo del sistema. Hay un inicio en el proceso, un fin y una secuencia de etapas intermedias, que el alma colectiva debe experimentar con respecto a las tres líneas; derecha, izquierda y media, de acuerdo con la cadena de genes informativos (Reshimot) y la relaciones entre deseos quebrados y los ya corregidos.

En el sistema hay muchos parámetros, a partir de los cuales es posible organizar un sistema de multitud de fórmulas en forma de matriz y resolverlo, haciendo análisis y síntesis de todo lo que sucede. Este sistema cambia periódicamente su actividad con respecto a nosotros y estos eventos especiales, cuando la Luz se intensifica o disminuye, los llamamos días especiales: celebración o duelo.

La fiesta más importante, el evento más revelador, es la entrega de la Torá. Durante este tiempo, la Luz viene de arriba y, podemos sentirla y con su ayuda, empezamos a corregirnos y volvernos semejantes a forma del sistema. En otras palabras, este no es un evento que aparece y desaparece, sino una oportunidad para conectar con el sistema, entrar en él y comenzar a trabajar con él; como socios.

Por eso, esta fiesta es tan importante para nosotros. No hay nada más importante que recibir la Torá, porque a partir de ese momento exacto, tenemos derecho de llamarnos humanos, Adam, logramos los medios con los que podemos parecernos al Creador.
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De la 1a parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, Shamati

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Invitación a revelar la Torá

Shavuot es la fiesta de la entrega y entrega de la Torá. ¡Es un día muy importante porque la Torá lo es todo! La Torá es un sistema en el que existimos, una ‘matriz’, de la que no podemos salir. Está escrito en El libro del Zohar que la Torá fue creada, antes de la creación del mundo. El Creador observaba dentro de la Torá cuando Él creaba el mundo.

Necesitamos entender lo que significa. Torá es un programa, un esquema de la realidad, un motor, gracias al cual esta realidad existe y se desarrolla de principio a fin.

En otras palabras, la Torá no es un libro que podemos tomar del estante, leer y entender, sino una matriz, un mundo en el que se puede entrar y revelar el sistema de toda la realidad. Así, podemos comprender cómo vive y se desarrolla, cómo nos controla y cómo dependemos de ella.

También tiene un elemento especial que se llama libre albedrío del hombre, gracias al cual, podemos influir en nuestro destino si queremos recibir la Torá. Sin embargo, por parte del sistema, la entrega de la Torá siempre ocurre.

Es decir, el sistema está construido de tal forma que se ejecuta sin pedir nuestro consentimiento. Pero al mismo tiempo, podemos ser incluidos en él y de acuerdo a nuestra conformidad con el sistema, comenzamos a estudiarlo, entenderlo e interactuar con él para dar y recibir, de acuerdo a sus leyes. Así, con nuestra participación, podemos incluso acelerar el desarrollo de toda la realidad agregando fuerzas positivas que actúan en el sistema de la Torá.

La entrega de la Torá significa que el sistema está preparado para que lo conozcamos. Y la recepción de la Torá, es nuestra entrada gradual en el sistema, a través de 125 grados y su culminación con nuestras acciones positivas. Gracias a esto, podemos ser llamados ‘hombre’ y considerar que cumplimos con la Torá.

Las leyes del sistema que aceptamos se llaman mandamientos. En la medida en que nos corregimos, somos incluidos cada vez más en el sistema.

Inicialmente nuestro deseo de disfrutar fue creado opuesto al sistema, por lo que no podemos influir positivamente en él. Pero una vez que, corrijamos nuestros 613 deseos de otorgar para otorgar y más tarde, incluso recibir para otorgar, nos convertimos en los hijos de la Torá.

Todo este enorme sistema se nos ha ocultado hasta ahora, pero nos estamos acercando a él. Recibimos el permiso, el acuerdo y la invitación para acercarnos e incluso, para ser incluidos y tomar parte en el trabajo del sistema. Aunque, aún no iniciamos el verdadero trabajo, día tras día, damos pasos que nos acercan a él. Esto es un gran ejercicio y un gran privilegio.

Por lo tanto, la fiesta de la entrega de la Torá es tan importante para nosotros; Pues, celebramos que se nos da oportunidad de acercarnos al sistema de la auténtica realidad y participar en el trabajo de la fuerza llamada, Creador, el sistema general de los mundos superiores. ¡Esperemos el éxito!
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De la 1ª parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, Shamati # 66 “Entrega de la Torá

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Feliz Shavuot!

La recepción de la Torá es la recepción de la Luz que conecta nuestros corazones en uno solo.

¡Feliz fiesta!

Happy Shavuot From Israel

Reception of the Torah is the reception of the light that connects our hearts as one.Happy Holiday!#Shavuot

تم نشره بواسطة ‏‎Michael Laitman‎‏ في 29 مايو، 2017

Cuando celebramos la noche de Shavout deberíamos saber que…

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá:

‘Día’ y ‘noche’ representan estados espirituales de la conexión humana

‘Noche’ es el estado de odio y separación

‘Día’ es el sentimiento de amor e interconexión

‘Recepción de la Torá’ es la recepción de la luz que conecta nuestros corazones en uno

Feliz fiesta

La batalla por la independencia del egoísmo

Necesitamos entender qué significa independencia para Israel porque es radicalmente diferente de lo que se considera como independencia en otros niveles: inanimado, vegetal, animal e incluso entre otras naciones del mundo.

En última instancia, la humanidad debe alcanzar independencia en el entendimiento de Israel, porque este grupo está llevando a cabo el programa de la corrección para el mundo entero, está en la etapa preliminar, como en un laboratorio.

Por lo tanto, que este grupo logre independencia debe ser visto como el futuro estado de independencia del mundo entero. Y hoy, especialmente sentimos que el mundo lo necesita. Para entender qué es independencia, primero necesitamos experimentar lo que significa ser esclavo de nuestro propio deseo por placer.

Poco a poco, la gente toma conciencia de que nuestra naturaleza egoísta y nos mantiene en cautiverio y nos usa sin misericordia, impidiendonos vivir y morir.

Como criaturas lastimeras y abrumadas, pasamos toda nuestra vida, intentando evitar el sufrimiento. Pequeñas alegrías son consideradas una vida feliz. Por eso necesitamos entender que, independencia es principalmente independencia de nuestra naturaleza, de nuestro egoísmo.

Este tipo de independencia tiene niveles. En lugar de estar bajo el control del ego, necesitamos estar bajo el control de un nuevo poder, porque es imposible existir sin ninguna fuerza que nos anime y con la cual podamos controlar nuestra vida. Pero debemos elegir esta fuerza nosotros mismos, prefiriéndola, por encima de todas las posibilidades.

Así, la independencia tiene un significado muy amplio y exaltado, incluye en sí, toda la realidad. Después de todo, la independencia es inherente sólo al Creador y si realmente queremos tener independencia, necesitamos elevarnos hasta Su condición, Su nivel, Su naturaleza.

Este tipo de independencia no es fácil de lograr. Pues, para esto, no sólo debemos cruzar hacia la naturaleza de otorgamiento, además, construirla por encima de nuestra naturaleza egoísta.

Por eso, si queremos recibir nuestra independencia, debemos estar dispuestos a luchar incesante con nuestro egoísmo, hasta el fin de la corrección. Sólo podemos establecer nuestra independencia en oposición al egoísmo, porque son contrarios: independencia en contra de la esclavitud.

No importa qué estado experimenta la persona, debe sentirse como si estuviera saliendo de Egipto o antes de la salida. Necesitamos abordar esto de forma muy seria, porque si queremos crecer espiritualmente, habrá frente a nosotros serias batallas en contra de las fuerzas de separación, hasta que el egoísmo sea  revelado.

Esas fuerzas constantemente surgirán y se introducirán en nosotros en varias formas, intentando crear conflicto.  Y, necesitaremos unirnos por encima de todos esos fenómenos.

Primero, necesitamos entender que lo único que evita nuestra independencia es la esclavitud. Por eso, sin entrar primero en Egipto, es imposible alcanzar la libertad. Este dilema está ante la nación de Israel que necesitará dar a la humanidad ejemplo para que alcance independencia, unidad y corrección. Así, todas las naciones lograrán lo mismo.

Por lo tanto, aún no celebramos el día de la independencia, ¡sino la oportunidad de alcanzarla!
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De la lección: “Día de la independencia”, 25/abr/17

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Shavuot: acerca de dar y recibir

Shavuot es la entrega de la Torá que se extendió por milenios, ¿qué nos fue dado en el Monte Sinaí? ¿por qué volvemos todo el tiempo a ella? ¿cuánto tiempo podemos recibir la Torá?

El pueblo judío se forjó en el horno de Sinaí. Los relámpagos brillaban en la cima de la nube negra, los truenos retumbaban y veíamos fuera del campamento con miedo. El juicio final se oía en todas partes. La montaña emitía humo y temblaba, cuando llegamos a su pie. Y Moisés fue a la cima, cuando lo llamó el Creador.

¿La Torá describe esta imagen de Hollywood o algo mucho más serio? El hecho es que está sucediendo dentro de nosotros hoy ¿tal vez la nube cayó en el corazón? ¿tal vez fue la montaña de odio, colgada sobre nosotros en humo y fuego? ¿tal vez las pasiones eran truenos y ardían en nosotros, haciéndonos estremecer hasta el fondo de nuestra naturaleza?

La Torá no es una crónica de acontecimientos pasados, por el contrario, describe el momento en que se decide nuestro futuro. Por primera vez se requiere una respuesta clara de todos nosotros: ¿estamos dispuestos a aceptar la garantía mutua como ley de vida? Después de todo, esto exactamente es la Torá -la instrucción para ser garantes unos de otros.

Desde entonces la lección principal pasa de generación en generación: la Torá que nos fue dada una vez, necesitamos recibirla una y otra vez. Debemos recibirla en el monte del odio (Sina), bajo el rugido de la tormenta que rabia dentro. Aceptando esta ley vivimos juntos en nuestra tierra, rechazandola nos dispersamos en otras naciones.

El hecho sorprendente en la era moderna es que la tierra de Israel que nos fue “dada”, como la Torá, aún espera que la recibamos, desde la proclamación de la independencia, hace casi 70 años. Hace medio siglo unimos a Jerusalén. Sin embargo, esto aún no es la garantía ni la nación unida ‘como un hombre con un corazón’. Sí, físicamente ‘salimos de Egipto’, regresamos a casa, pero internamente aún no hemos pasado por el monte Sinaí y por lo tanto, corremos el riesgo de perder nuestra oportunidad.

El estado moderno de Israel es un espacio histórico de oportunidad. Y lo más importante, está abierto no sólo para nosotros, sino para todo el mundo. Después de todo, hoy, la humanidad es en un barril de pasiones. Y nuestra elección será decisiva.

Medicina a la medida

Shavuot, como todas las fiestas judías, nos llama a la acción. Es brillante, está llena de blancura, pero no es simple. Si fuera suficiente con tomarnos las manos y sonreír unos a otros por segundos, hace mucho tiempo hubiéramos construido una ‘ciudad jardín’ para que todos la admiraran.

Sin embargo, no es así. Nos dieron la tierra y la oportunidad de vivir en ella como hermanos y en vez de eso, vacilamos, peleamos, bebemos la sangre del otro y tratamos, de alguna manera, de resolver los problemas como vienen.

El destino nos da la oportunidad única de unirnos y ni siquiera entendemos qué sucede. Tropezamos unos con otros, la gente se asfixia en la indiferencia, arde en ira y ensordece con el cañonazo de la enemistad sectorial, pero pretendemos que todo está bien, nada malo. Podemos seguir viviendo así. Tenemos tal experiencia de desastres detrás de nosotros que aparentemente no podemos quejarnos.

Sin embargo, ¡es sólo un respiro! De hecho, lenta pero ciertamente nos presiona el monte de nuestro propio odio. No vemos fuera del campamento, pero el monte cuelga sobre nosotros ahora mismo.

Naturalmente, cuando no sentimos, no necesitamos la Torá. El relámpago resplandece en algún lugar y desde algún lugar sentimos el fuego, el corazón a veces ruge, pero estamos en nuestra tierra y no en algún desierto. ¿Verdad?

No, estamos donde está nuestro corazón. Estamos en el desierto de relaciones estériles y sin alma. Si de pronto descubrimos que el egoísmo nos desgarra, si intentamos conectarnos a algo integral y enfrentarnos a la insuperable división interna, entonces necesitaremos ayuda.

Resulta que la salida ‘normal’ de Egipto no es el fin. El principal reto está por delante. Todos los caminos conducen al monte. A sus pies, habiéndonos dado cuenta finalmente del problema y reconocido la enfermedad, entenderemos y tomaremos la medicina. Antes estaba la ‘farmacia’, pero no sabíamos que estábamos enfermos. Por eso, la entrega de la Torá y su recepción, no es lo mismo.

¿Elixir o veneno?

La Torá es una medicina destinado exclusivamente para ‘uso interno’, para la conexión entre nosotros. Todos nuestros problemas, exilios, destrucción de los Templos, vagabundeos y persecuciones, fueron causados por el odio infundado que nos hizo extraños, lejanos entre nosotros.

La Torá nos permite acercarnos de nuevo, ‘salir del fuego’. Sin embargo, si la usamos sólo externamente, sin luchar por la unidad del pueblo, el ‘elixir de vida’ se convierte en ‘veneno mortal’.

No son metáforas en absoluto, sino términos precisos usados por nuestros sabios. Ni siquiera entendemos el daño que nos causamos al no usar la Torá o al usarla con el propósito incorrecto. A veces, incluso nos jactamos de nuestra ‘limpieza’, aunque en realidad, estamos hasta el cuello en nuestra propia suciedad. Los grandes sectores del país existen en ‘mundos paralelos’, casi sin tocarse. Algunos viven a expensas del resto de la población e incluso se oponen a ella bajo el pretexto de la ‘justicia’.

Todo lo que nos divide, directamente o bajo la cobertura de palabras hermosas y correctas, es un veneno mortal. Se come a todo el mundo.

Si dejamos de ver las preocupaciones cotidianas, veremos lo dispersos que estamos unos de otros. No sólo estamos separados, sino que disfrutamos incitando, humillando y pisoteando. Cada uno quiere tener más éxito, ser más rico, inteligente y alto que otros. Esto es especialmente evidente en los medios, donde los vicios de la sociedad son visibles como en la palma de la mano. Ya nadie se sorprende de nada y nadie se avergüenza.

No es la vista más agradable, pero todo cae en su lugar: vagamos en el desierto de la naturaleza humana y se eleva frente a nosotros como un monte. ‘Y arribaron al desierto del Sinaí. Acamparon en el desierto, Israel acampó allí, frente al monte’ (Torá, Éxodo, 19:2)

Ahora tenemos la oportunidad de recibir ayuda, una instrucción, una fuerza que nos unirá, para que construyamos relaciones saludables en la sociedad y vivamos felices en nuestro país. Este es el momento actual del desarrollo evolutivo: o creceremos y comenzaremos a usar la Torá según su propósito, en bien de la unidad por encima de los desacuerdos o, la adversidad de crecer nos obligará a hacerlo. En esencia, esta es la situación en la que cualquier niño se encuentra, tan pronto como deja de ser bebé.

Remedio para todos los tiempos

Lo mejor que podemos hacer por nosotros y por el mundo, es unirnos frente al monte del odio, el monte de nuestras dudas y, revelar a Moisés en de nosotros, el poder que nos jala (Mosheh) hacia arriba. Siempre funciona si estamos juntos.

Así entenderemos que no fueron algunos refugiados del antiguo Egipto los que acamparon en el desierto para recibir el regalo más importante en la vida, sino cada uno de nosotros, sin importar dónde vive ni su nacionalidad ni su religión, está al pie del monte. Aquí está sólo una nacionalidad, el humano y el corazón es uno para todos.

La Torá, de hecho, es la herramienta más poderosa y aún no sabemos usarla. El hombre no puede alcanzarla solo y no estamos preparados para hacerlo juntos. Nos dará seguridad y prosperidad y dará paz al mundo. Sólo debemos acostumbrarnos al hecho de que no funciona para una persona separada, sino entre todos.

Después de todo, el egoísmo se revela justo en relación con los demás. Una vez estalló en Babilonia y desde entonces, siempre se manifiesta en la sociedad, en la relación entre la gente.

Por lo tanto, la Torá tiene como objetivo corregir, en todo momento y en cualquier nivel de desarrollo técnico, la conexión del hombre con el ambiente. No puede ser reemplazado con los nuevos medios de comunicación. Nada de lo que tenemos funcionará correctamente. Sólo la relación positiva nos permitirá sentar las bases sólidas de nuestro futuro.
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¿Qué es Shavuot?

Shavuot

Todas las leyes de la Torá conducen a una meta única, de amar a los demás como a ti mismo.

Shavuot marca el punto en el que recibimos la Torá, la ley de dar.

Es un hito en el camino hacia lograr “Ama a tu prójimo como a ti mismo”

(La ley de la Torá que lo incluye todo)

Shavuot simboliza el momento en el que aceptamos la misión con entusiasmo.

Feliz Shavuot

Shavuot: realmente, ¿para qué fue hecha la Torá?

La Torá no es una serie de reglas que debemos observar para calmar a un Dios temible ni tampoco es una colección de historias que pudieron o no haber sucedido.  Así qué, realmente, ¿para qué fue hecha la Torá?

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En estos días, los judíos celebramos "Shavuot", la fiesta de la entrega de la Torá. Sin embargo, muy pocas personas saben qué es realmente la Torá.#Shavuot #Torá

تم نشره بواسطة ‏‎Michael Laitman‎‏ في 1 يونيو، 2017

Jerusalén: símbolo de unidad

Jerusalén, en sentido espiritual, es el punto de conexión entre las almas y el sistema superior. La ciudad en sí, es totalmente única y tiene un estatus especial en Israel, porque ahí está el Monte del Templo, donde el Templo fue una vez símbolo de conexión entre este mundo y el mundo superior.

Jerusalén es símbolo de unificación. Se sabe que la unión es lo que hace que el pueblo de Israel sea especial y elegido. Sin unión, nuestra nación no habría alcanzado el grado de Bina, otorgamiento (simbolizado por el número 40, cuarenta años de vagar por el desierto) y la tierra de Israel, que significa “directo al Creador” (Israel, Yashar-El).

Esto fue posible gracias al trabajo que realizaron con ascensos y descensos, superando todo tipo de obstáculos a lo largo del camino. Cuando trabajamos en la unificación contra el egoísmo, logramos un deseo dirigido al Creador, que generalmente se llama, ‘tierra de Israel’. Y, llegamos a una “ciudad perfecta” (Yira Shlema), llamada Jerusalén (Yerushalayim).

Dentro de ella, hay un monte (Har), es decir, dudas especiales (Irurim) con las que obtenemos la vasija para, recibir para otorgar. Este es el Primer Templo, seguido por vasijas de otorgar para otorgar, el Segundo Templo.

Sólo con unidad se logran estos estados. No hablamos de piedras ni de ubicación geográfica, sino de Jerusalén ‘en el corazón’. Es decir, hablamos de construir relaciones llamadas, ‘trepidación perfecta’, ‘ciudad perfecta’ (Yira Shlema), lugar de unidad entre nosotros y la fuerza superior, el Creador.

Todo se expresa en unidad. Es decir, unidad es la tierra de Israel, Jerusalén, el Monte del Templo. Si no hay unidad, tampoco existe nada de eso. Por lo tanto, ¿estamos hoy realmente en la tierra de Israel y en Jerusalén?

Hablando francamente, no. Por ahora, esto es sólo una noción viable, destinada a guiarnos para lograr su esencia, es decir, la unidad correcta. Así veremos que estamos en la tierra de Israel, en Jerusalén y en el Monte del Templo.

Baal HaSulam explica que recibimos la tierra de Israel por un tiempo, como una oportunidad para lograr nuestra unidad y redención, es decir, la revelación de la fuerza superior. Redención es libertad del egoísmo para cada uno individualmente y para todos juntos. Por lo tanto, nuestro trabajo principal es unirnos contra el egoísmo. Así revelaremos Jerusalén en nuestro corazón, junto con todas las cualidades más internas que se revelan dentro ahí.

Rabí Yehoshua Ben Levi dijo (Jerusalén Talmud, Tractate Hagiga): ‘Jerusalén construido es similar a una ciudad totalmente unida, una ciudad que hace que todo Israel sea amigo’.

Es decir, cuando alcancemos el estado espiritual llamado Jerusalén, seremos la nación unida de Israel, como un hombre. Esto es lo que Jerusalén simboliza, es su esencia. Ningún otro lugar ni nación tiene esta posición. Esto es porque todo se revela en la nación de Israel sólo con unión y sin ella, no hay nación de Israel, ni tierra de Israel, ni Jerusalén.
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De la 3a parte de la lección diaria de Cabalá 24/may/17, extractos seleccionados por el día de Jerusalén

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The Algemeiner: “Cómo puede Purim ayudarnos a navegar en la realidad política actual”

The Algemeiner publicó mi nuevo artículo: “Cómo puede Purim ayudarnos a navegar en la realidad política actual

La división social en EUA aumenta violentamente. El torbellino de acusaciones entre la política de izquierda y de derecha siguen cayendo en espiral. Parece que golpeamos nuevos mínimos cada día.

Entender este panorama político es cada vez más difícil, porque cada lado se niega a comprometerse con el otro. Esta atmósfera general de polarización social, también ha desatado una ola alarmante de actos antisemitas, que llevan a más acusaciones y luchas.

El famoso verso del Libro de Ester – “La ciudad de Shushan está perpleja” – suena justo para EUA de hoy.

Sin embargo, el revestimiento de plata es la confusión e incertidumbre que siempre nos dan oportunidad para reevaluar nuestros valores y prioridades. La división ciega entre izquierda y derecha nos mantiene confinados a nuestros instintos primitivos, pero la confusión podría ser un paso para ayudarnos a encontrar consenso nuevamente.

Ideas de la historia de Purim

La historia de Purim tuvo lugar en la antigua Persia, en un momento en que los judíos se encontraban bajo amenaza existencial.

Hamán sabía que los judíos estaban divididos y que podía usar esto para deshacerse de ellos. La Meguilá nos dice que “hay una nación dispersa entre otras naciones y Hamán dijo que en su opinión, tendrán éxito en deshacerse de los judíos, porque están en estado de separación entre ellos”.

Pero el héroe de la historia, Mordejai, trabajó para corregir esta división y finalmente, eso redimió al pueblo judío: “Los judíos se unieron y por eso fueron salvados”.

La historia antigua de Purim tiene gran significado para los judíos de hoy y para EUA en general. Pero, ¿quién es hoy el nuevo Hamán? ¿quién es el verdadero autor de la división?

Algunos fácilmente culpan al presidente Trump y otros culpan a demócratas y a liberales. Sin embargo, más allá de acusaciones y personificaciones, podemos decir que hoy Hamán, es la mentalidad de división -el deseo de buscar poder a cualquier precio- que nos esclaviza, nos perjudica y no nos deja ver lo que nos estamos haciendo unos a otros.

Cambio de rumbo

En medio de esta turbulencia social, debemos encontrar la voz dentro de nosotros que pide un propósito compartido y conexión, porque esto es lo que acercará a EUA y al mundo a la paz y a la armonía.

Cada vez que los judíos fueron amenazados con el exterminio, nuestro compromiso fue unirnos y eso nos permitió prevalecer y sobrevivir. Hoy, los judíos deben recordar esta historia y dar un ejemplo positivo para todos.

Y mientras que los judíos tienen la principal responsabilidad, de ser un modelo para elegir la conexión sobre la división, los estadounidenses, de todas los bandos, deben elegir este curso de acción antes de que sea demasiado tarde. Nuestro destino está en nuestras manos.

Feliz Purim a todos.
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