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Primero aprendemos a no robarle al Creador

Pregunta: ¿Cómo se sienten las guerras de los Macabeos y de Januka el trabajo interno, durante el ascenso de Maljut a Bina?

Respuesta: El trabajo siempre es en el deseo de recibir que se despierta y sobre mi intención con respecto a él. La guerra de los Macabeos simboliza el hecho de que tengo que elevar mi intención por encima del deseo de recibir, no usarlo, sino solo elevarme por encima de él. Yo no desciendo dentro del deseo; no lo estudio. Lo principal es restringir mi deseo de recibir, elevarme por encima de él y adquirir la forma de Bina: otorgar a fin de otorgar. A Bina se le llama Jafetz Jesed, y tiene un deseo enorme, todo el Maljut de Ein Sof. Pero yo no uso este deseo; Sólo me elevo por encima de él y quiero otorgar más que ninguna otra cosa. Yo no toco este deseo.

Es como la persona a quien le puedo dar 10 dólares para que me los guarde, sabiendo que no los gastará. Hay gente de la que puedes depender incluso si hablamos de unos 100, 1000, 10.000 y hasta un millón de dólares. Este es el nivel de Bina en la persona en el que puedes estar seguro de que no gastará este dinero, lo que significa cuan pura puede mantenerse sin tocar el dinero. Pero hay gente que puede utilizar el deseo de recibir con la intención de otorgar: agarrar el “dinero” y de alguna manera otorgar con él.

Estamos obligados a usar nuestra vida corpórea de acuerdo a nuestra necesidad, y esto no debe “ser criticado ni elogiado”, es decir que no deberíamos utilizarlo en este mundo egoísta sino para alcanzar el nivel de Bina en el sentido espiritual.

Este es el estado preliminar desde donde empieza la sabiduría de la Cabalá y que nos explica cómo trabajar con los deseos de recibir con la intención de otorgar. En ellos, ya nos parecemos al Creador. Hasta entonces no llenas a otros, sino que simplemente no quieres recibir nada, como una persona que vive sola en el bosque sin necesitar nada.

(64300 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/26/11, Escritos de Rabash)

No hay descansos en el camino

Pregunta: ¿Qué significa el “descanso en el camino”, que simboliza la fiesta de Januka?

Respuesta: En el mundo espiritual no hay descansos, no es que tú recibas un descanso del trabajo espiritual y vuelvas a casa. Parar implica que  adquirimos la cualidad de Biná y ahora tenemos que darnos la vuelta. Hemos elevado Maljut a Bina, y aquí ocurre la fiesta de Januca.

Y ahora empezamos hacer lo contrario: bajar Bina a Maljut, es decir, a trabajar con los deseos de recibir (AJAP). Así, estamos trabajando con un creciente deseo de disfrutar, hasta que descendamos a sus capas más profundas. El ascenso de Maljut a Bina se llama “la Guerra de Macabeos”, otorgamiento realizado con el fin de otorgar. Y el descenso de Bina a Maljut se llama la fiesta de Purim, “la recepción realizada con el fin de otorgar”.

(64306 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/26/11, Escritos de Rabash)

Un acercamiento al nuevo mundo

Cuando nacemos en el mundo del otorgamiento, en primer lugar tenemos un acercamiento con él, al igual que una persona que comienza un nuevo trabajo y se le da algún tiempo para ajustarse y llegar a conocer el nuevo lugar de trabajo. Durante este tiempo, sólo se le enseña lo que debe hacer y sólo aprende y no produce nada.

Es igual que un niño pequeño, que sólo está obligado a escuchar y a aprender, a ver y a experimentar las cosas. No importa si comete errores o actúa tontamente. Él será corregido. Esto significa que en el mundo espiritual somos tratados primero como se trata a los niños pequeños.

Pero todo esto viene después de los grandes esfuerzos que hacemos con el fin de trascender el Majsom (la barrera), de haber nacido en el nuevo mundo y comenzar a vivir en el mundo del otorgamiento. Con respecto a todo nuestro trabajo anterior, el tiempo que viene después de nuestro nacimiento se llama “parqueo”, y Januca simboliza esta (“Janu-ka”, de reposo). La persona llega a una situación cómoda. Sigue haciendo esfuerzos, pero de otro tipo, con el fin de conocer el buen mundo.

Ella tercamente trabaja en contra de su ego. Esto es similar a la marcha por el desierto, sobre la cual la Torá nos dice que es un tiempo destinado a la preparación y que termina al entrar a la Tierra de Israel.

Januca es el trabajo con la Luz de Jasadim, en el estado de pequeñez. Tenemos que aprender a conectar el deseo de recibir que está revelándose ahora con las fuerzas de otorgamiento.

En el otorgamiento, con el fin de otorgar, no utilizamos toda la profundidad de este deseo, pero aún así existe en nosotros. Es como un bebé: Ya tiene las piernas, aunque todavía no pueda caminar, tiene un cerebro, aunque no ha aprendido a pensar como un adulto. Un bebé recién nacido no puede ver ni oír nada, pero aún así tiene ojos y oídos.

Un bebé tiene todos los órganos que tiene un adulto. Lo único que le falta son los dientes. Los dientes simbolizan el poder de aclarar, el cual aun no ha adquirido. Los “dientes de leche” crecen sólo después de algún tiempo, y sólo se usan para aclarar la Luz de Jasadim (la leche simboliza la Luz de Jasadim) en el estado de pequeñez.

Cuando crezca, tendrá los dientes permanentes con los que podrá masticar y aclarar el llenado de su vasija de recepción, la Luz de Jojma, y sentir el “sabor” de la Luz.

Januca es la primera parte de nuestra absorción dentro del mundo espiritual, del mundo superior, llamado el “mundo del otorgamiento”. Este es el otorgamiento con el fin de otorgar, en el que nosotros transferimos todos nuestros deseos al nivel de otorgamiento mutuo y aprendemos cómo opera este sistema. Nosotros somos incorporados a él como niños pequeños que viven en el gran mundo, que aprenden y hacen algo junto con los adultos, juegan con ellos.

Esto se conoce como “parqueo”, porque hasta ahora, durante el tiempo de preparación, la persona trabajó duro en contra de sus deseos egoístas. Después, cuando él se mueve del nivel de “otorgar con el fin de otorgar” (Jafetz Jesed), a la siguiente etapa, al nivel del amor, la Tierra de Israel, comenzará a trabajar de nuevo con sus vasijas de recepción.

Así que Januca es una festividad “espiritual” y sus símbolos son el aceite y la luz.

(63970 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/22/11, Escritos de Rabash)

“Una cucharada por tu mamá, una cucharada por tu papá”

Todas las festividades son símbolos del alcance espiritual de la persona. Si empiezo a desarrollar en mí el deseo de otorgar, entonces paso a través del estado de “arrepentimiento” (un período antes del Año Nuevo, Rosh HaShaná), cuando aclaro todo mi mal. Es decir, veo cuán grande es mi ego, al cual no puedo resistir y que comete varios crímenes. Como está dicho en la oración para pedir absolución, de Rosh HaShaná: “Hemos transgredido, hemos traicionado…”.

Entonces veo que debo empezar mi camino de nuevo y realizar un cambio dentro de mí: de un egoísta, que hace todo para su propio beneficio, debo convertirme en alguien que otorga, cuida sólo del beneficio del prójimo. Empiezo a entender, que el yo real es precisamente este “prójimo” que me parece ajeno, mientras que mi yo, a quien consideré mi yo anteriormente, no es yo, sino una fuerza impura (mi ego, una serpiente, que se encuentra dentro de mi) que todo el tiempo demanda un llenado.

Si una persona empieza a tratarse a sí misma de esa manera, como se trata a una serpiente astuta, mientras que a los demás los trata como a sí misma, a su “yo” real, entonces, tal cambio de conciencia se llama el comienzo del Año Nuevo para dicha persona.

Después de esto, lo único que la persona tiene que hacer es corregirse, es decir, llegar a ser igual a la fuerza superior, a la fuerza del Creador: debe convertirse en alguien que otorga. La recepción para nosotros mismos nos da la sensación de “este mundo”. Si mi “yo” está dirigido al otorgamiento, hacia afuera, hacia los demás, entonces, dentro de dicha aspiración, empiezo a sentir otro mundo: el mundo superior.

Otorgamiento es cuando amo a alguien y por eso, quiero darle placer: como un amigo hacia su amigo, un anfitrión hacia su huésped. Le cuido tanto que restrinjo mis propios deseos, no quiero recibir ningún deleite y pienso sólo en su placer.

Al obtener este “escudo”, el cual me garantiza que no recibiré para sí mismo, estoy listo para recibir y, mediante esto, dar placer a la otra persona.

Todo lo que recibo es por él, como le decimos a un niño, “Una cucharada por tu papá, una cucharada por tu mamá”. Sin embargo, en el mundo espiritual esta no es una acción simple. Debo restringir mi deseo y abrirlo al placer, pensando sólo en el prójimo. Es decir, mi mente y mi corazón se encuentran dentro de él. Entonces, todo el placer que pasa a través de mi, pasa para beneficio de los demás.

(58133 – De la lección nocturna de Hoshanah Rabá del 19 de Octubre del 2011, Shamati)

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Lo que mostrará tu sombra

La aspiración por el otorgamiento a los demás se forma gradualmente en la persona a lo largo del tiempo, y representa la corrección de los deseos, si soy capaz de restringirlos, porque veo que la vida en el egoísmo no me trae ninguna alegría. Yo atraigo una pequeña iluminación desde arriba a través de mis estudios y esfuerzos. Y a pesar de que yo no sé qué es esta Luz, aun así esta me corrige y me cambia, poco a poco me conduce hacia el sentimiento del valor del otorgamiento.
Empiezo a sentir que me esfuerzo hacia el exterior, hacia un ser humano, hacia una conexión con todos los demás, y los percibo como partes de mi propia alma. Este es el resultado de la influencia de la Luz Circundante. Este cambio se produce desde dentro de mí y debido a mis esfuerzos, estudios, participación en la difusión y a la conexión con los amigos.
De esta manera llego a la decisión que me niego a seguir siendo un receptor que toma más de lo necesario para vivir. Empiezo a odiar la recepción egoísta. Y mi aspiración hacia el otorgamiento empieza a desarrollarse a partir de este punto, lo cual también ocurre debido a la Luz.
Lo que hago es intentar, pedir, rogar, demandar, y de esta manera obligo a que la Luz funcione dentro de mí. Y, finalmente, la Luz hace una corrección en mí, después de lo cual yo comienzo a sentir una aspiración hacia un ser humano y el verdadero amor, que no es el objeto de mi placer. Esto se debe a que ya he construido una barrera que no me permite disfrutar de manera egoísta, sino sólo desde el otorgamiento real.
El desarrollo de este tipo de aspiración en el hombre se conoce como “los siete días de Sucot“, cuando comienza a recibir la iluminación de la Luz Circundante que reforma. Esta Luz forma la cualidad de Bina, la fe por encima de la razón en el hombre, una cubierta, un techo de una estructura especial que se construye en Sucot en el “granero y el lagar”, es decir a partir de los deseos hasta ahora descuidados en su egoísmo, considerados como basura. Pero por el contrario, en el deseo de otorgar los eleva por encima de su cabeza.
Y, por último, llega a un estado en el que él mismo los comprueba: si todos sus deseos están dirigidos hacia el otorgamiento. Para esto él mira su “sombra”: si es santa o impura. Él se esconde de la Luz, y al hacerlo se abre para que la Luz entre en él más tarde y lo llene con la intención por el bien del otorgamiento. Comprobar la sombra después del final de la fiesta de Sucot y evaluar si pertenece a la santidad o a los malos espíritus, son el establecimiento de la actitud hacia el egoísmo y la transición a otra dimensión: la del otorgamiento.
Yo mismo sello mi deseo de recibir placer, y soy estoy listo para recibir por el bien del otorgamiento, convirtiendo así mi recepción en otorgamiento. Él y yo nos amamos, y es por eso recibo de Él para complacerlo a Él. Pero todo esto sucede después de que compruebo mi sombra y todas las correcciones que están simbolizadas en la fiesta de Sucot.
(58130- De la 1º parte de la lección nocturna de Hoshanah Rabá del 10/19/2011, Shamati  8 )

Lección nocturna de Hoshanah Rabá – 10.19.11

Shamati # 8 “¿Cuál es la diferencia entre sombra de Kedusha y sombra de Sitra Ajra?”

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Shamati # 243 “Examinando la sombra en la noche de Hoshaná Rabá”

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Shaar HaKavanot “Drushey Jag Sucot”, Drush 6

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Encontrémonos en la Sucá de paz

En nuestro mundo todos entendemos por qué los niños juegan y qué pasará cuando crezcan. Pero nuestro mundo es una copia del mundo superior, y este juego simboliza el hecho de que tenemos que avanzar lentamente hacia la verdad, constantemente eligiéndola a partir de la situación opuesta en la que nos encontramos.

El trabajo espiritual comienza con el hecho de que estamos apegados a los placeres falsos y a acciones que son totalmente egoístas. Sin embargo, entendemos que solo podemos crecer gracias a ellos, con el fin de tener libre albedrío para elegir y, para aclarar nuestras vasijas, nuestra actitud frente al superior por nosotros mismos.

No hay otra opción. Todo el tiempo caemos y nos levantamos nuevamente, y así es como avanzamos, como se nos dice: “Una y mil veces caerán los justos y de nuevo se levantarán”. Esta es la forma en la que nos movemos hacia adelante, y tenemos que ser pacientes y entender que esta es la única manera de construir una vasija perfecta e independiente. El que persevera triunfa. Lo principal aquí es la consistencia.

Vemos una copia de todos los procesos espirituales en la vida corporal también. Esta es la razón por la que hemos nacido en ella como los niños pequeños y sin cerebro; jugamos juegos sin sentido y somos incapaces de cuidar de nosotros mismos, hasta que poco a poco, gracias a estos juegos, crecemos y seguimos adelante con las correcciones más serias. Pasan muchos años hasta que la persona se “para sobre sus dos piernas” y está lista para la vida en este mundo.

Por lo tanto, después de las Slijot (los diez días de arrepentimiento), Rosh HaShaná (Año Nuevo), Yom Kippur (Día de la expiación), los cinco días entre Yom Kippur y Sucot, y los siete días de Sucot, alcanzamos el nivel de Sheminí Atzeret (el octavo día de la Asamblea): la unidad con la Luz. Poco a poco, día a día, realizamos aclaraciones, símbolo de ellas es la cubierta de la Sucá (Skhakh) hecha de “los desperdicios del granero y del lagar”. Es decir, está hecha de lo que una persona no respeta y de las cosas sobre las cuales nada piensa, creyendo que los alimentos que obtenemos del granero y del lagar son más importantes, despreciando los desechos.

Pero, lo que  a él le parecía como un desperdicio sin valor se convierte en lo más importante ahora. Si elevo este “desperdicio” por encima de mí y lo utilizo para cubrir mi ego, si me escondo a mi mismo debajo de esta cubierta, entonces seré capaz de disfrutar de su sombra. Así es como descubrimos la Luz superior, la cual no se revela directamente, sin la sombra. Por lo tanto, llegamos a la Sucá de Paz (Shalom Sukkat), bajo la cobertura perfecta (Shalem), la pantalla.

(57329 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/11/2011, Escritos de Rabash)

Material relacionado:
Momentos de Cabalá- “Carencia de luz”
El calendario de festividades de ascenso y conexión Publicado el 12 de octubre de 2011
Yom Kippur y la Expiación en cada alma

Las oscuras letras que nos traen Luz

El alcance es interno, y no hay nada por fuera de nosotros. Todo lo que aparentemente nos rodea es simplemente una ilusión temporal, incluyendo este mundo imaginario, e incluso el mundo espiritual. Pero en el mundo espiritual al menos somos conscientes de que algo sólo parece estar por fuera de nosotros, porque es rechazado por nuestro ego.

Incorporamos los deseos de los demás en nosotros, según la medida de nuestra capacidad para hacerle sombra a nuestro egoísmo y ocultarlo, para darle la intención por el bien del otorgamiento, y hacerlo de acuerdo con el principio de “Ama a tu prójimo como a ti mismo”, la ley de la Luz.

El símbolo de todas estas correcciones es una construcción especial llamada Sucá que nos muestra cómo construir la sombra. Nuestro hombre interior se sentará dentro de la Sucá y tomará los cuatro símbolos de Sucot con él: tres que pertenecen a Zeir Anpin (el Lulav [una rama cerrada de una palma datilera], los Hadasim [tres ramas con hojas del árbol de mirto], y las Aravot [dos ramas con hojas del sauce blanco]), y el cuarto (el Etrog [una fruta de un árbol de citrón, similar a un limón o toronja]), que pertenece a Maljut. Él los conectará entre ellos y empezará a balancearlos: hacia la derecha, la izquierda, adelante, atrás, arriba y abajo, en las seis direcciones que corresponden a las seis Sefirot de Zeir Anpin (VAK). Y al mismo tiempo él está dentro de la Sucá, donde sus tres paredes corresponden a las tres Sefirot de Jesed, Tifferet, Gevura (HGT). La Sefira Netzaj es el techo de la Sucá, y la Sefirá Jod es el suelo.

Resulta que el hombre se une por completo con Zeir Anpin, lo que representa las cualidades superiores de otorgamiento de él. Y cuando se conecta con todas estas cualidades en todas las direcciones, es decir, en todas las cualidades de VAK de Zeir Anpin, mientras que él mismo representa Maljut, al hacerlo de esta manera corrige y conecta todas estas cualidades juntas.

Y todo esto se hace gracias a la sombra, que puede ya sea ocultar o revelar. Una sombra que oculta es cuando trabajamos en contra de nuestra inclinación al mal, el deseo egoísta. Y la sombra que revela es cuando escribimos las letras de nuestro trabajo como si estuviéramos utilizando tinta negra sobre un fondo blanco. Así creamos las diferentes formas de ocultamiento, que son similares a la Luz. Gradualmente, toda la oscuridad se convierte en Luz debido a la creación de diferentes sombras (por ejemplo, en la forma de las alas).

El hombre no se conecta con la Luz, sino más bien con sus formas, y por el contrario, al ocultarse de la Luz con la ayuda de las sombras, construye formas similares a la Luz, al otorgamiento. Este es nuestro trabajo. Nosotros trabajamos hasta que adquirimos la equivalencia de forma y la adhesión (Zivug) con la Luz con la ayuda de todas las sombras, de todas las formas de oscuridad, de las “letras”, y de las colisiones con la Luz. Y al final toda la oscuridad brillará como la Luz.

Nuestro trabajo es crear formas de oscuridad, formas de letras, tales como las líneas negras y curvas y hacerlas similares a la Luz. Por ello, el símbolo de todas estas correcciones es la cobertura de la Sucá. Y todo nuestro trabajo consiste en encontrar la manera de construir ésta cubierta por encima de nosotros y sentarnos bajo su sombra, que nos permitirá alcanzar la Luz. Toda la Luz Circundante que nos llega y la que se mantiene por encima del techo de la Sucá actúa en nosotros, en la Sucá, de manera que las formas de la oscuridad brillan como la Luz para nosotros.

(57423- De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/12/2011, Escritos de Rabash)

El calendario de festividades de ascenso y conexión Publicado el 12 de octubre de 2011

Pregunta: ¿Cuál es el significado interno de los días festivos, de todos los símbolos que los cabalistas nos dieron: Rosh HaShaná (El año nuevo), Yom Kippur (el día de expiación), y Sukkot (festividad del tabernáculo)? ¿Simbolizan conexiones especiales entre nosotros?

Respuesta: Esas son conexiones, pero entre las almas en altos niveles espirituales. Las almas elevan la plegaria (MAN) para conectarse y llegar al otorgamiento mutuo, y a partir del otorgamiento mutuo, su vasija común tienen una oportunidad de otorgar a la Luz, al Creador. Esas almas se conectan en Maljut del mundo de Atzilut, y entonces en su plegaria interna determina hasta qué grado obligan a Maljut del mundo de Atzilut a elevarse junto con Zeir Anpin: ya sea a YESHSUT o a Aba ve Ima, o ese YESHSUT junto con Aba ve Ima se elevará hasta Arij Anpin, lo que en sí mismo consiste de muchos pasos.

El ascenso de Aba ve Ima a la cabeza de Arij Anpin constituye la esencia de todas las festividades, Sábados, y los comienzos de mes (Rosh Jódesh). Incluso cada día de la semana es un cierto ascenso de las almas con respecto a ZON del mundo de Atzilut. Todas las festividades, festivales, y días especiales (como Shmitá [año sabático] y aniversarios) son grados especiales que simbolizan hasta qué grado obligo yo a ZON a elevarse y a pasar hacia mí la Luz circundante de manera que pueda producir la conexión general y crear una vasija corregida.

Algunos ascensos tienen lugar de acuerdo a un plan de Arriba para las almas que necesitan corrección. Y algunos tienen lugar debido a la plegaria elevada desde abajo.

Similarmente, nosotros también nos reunimos en convenciones y grandes reuniones, lo cual nos permite sentir como si nos eleváramos por encima de nuestro nivel ordinario. Existen casos en los que este ascenso ocurre por sí mismo, y no sabemos de dónde viene. De pronto nuestra condición se vuelve más iluminada, más placentera, y la espiritualidad se vuelve de más estima ante  nuestros ojos. Ascensos similares también ocurren en la escalera espiritual.

Si quieres saber el significado exacto de cada festividad, puedes acudir directamente a Beit Sha’ar HaKavanot (La puerta de las intenciones) del ARÍ o al Estudio de las Diez Sefirot, parte 15 de Baal HaSulam. Beit Sha’ar HaKavanot explica extensamente cada festividad, pero en un lenguaje cabalístico muy seco: ZON se eleva a Aba ve Ima y Aba ve Ima a Arij Anpin y describe detalles muy finos de cada ascenso. Es así porque cada ascenso, incluso el más pequeño, es todo un mundo en sí mismo. A esta altura, cada mínima diferencia entre los niveles lleva a una inmensa adición de la Luz.

Al final de todas las festividades y ascensos llegamos al final de la corrección. Entonces todas las festividades son anuladas excepto Purim porque esta simboliza el final de la corrección, toda la Luz llena toda la vasija completamente.

(57201 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/10/2011, Shamati # 85)

 

Yom Kippur y la Expiación en cada alma

El propósito de todo el proceso que estamos viviendo es la revelación del Creador. Nosotros Lo revelamos por medio de sus acciones sobre nosotros. Para este propósito, el Creador crea un sistema, las leyes según las cuales existe y funciona, y al hombre en este sistema.

Entonces Él pone al hombre y al sistema en movimiento. La persona tiene que escuchar la influencia del Creador, que sucede en su interior y en el exterior, porque todo esto son los movimientos del Creador. Como se dice: “No existe nadie más que Él”.

Si una persona está de acuerdo en que todo viene de Arriba, del Creador, se vuelve sensible a todo lo que está sucediendo dentro y alrededor de ella, a la manera en la que lo afecta. Por lo tanto, la persona trata de comprender lo que el Creador quiere revelarle.

Mediante el análisis de todo tipo de acciones: buenas y malas, aquellas que están cerca de ella y las que están lejos, las que percibe como buenas o malas, la persona comienza a descifrar el plan del Creador con respecto a ella. Y cuando descubre el gran abismo que hay entre ella y el Creador, lo opuestos que son sus pensamientos, ella comienza a revelar los dos opuestos, uno en contraste con el otro.

Por un lado, siente que quiere actuar de acuerdo a su propia naturaleza. Sin embargo, puesto que ya ha descubierto que es mejor seguir la naturaleza opuesta, ella entiende que debe actuar de manera diferente. De tal manera que descubre el mal en su interior, los pensamientos maliciosos.

¡Pero ella es feliz por eso! Después de todo, mientras más pecados descubra ella en su interior, mientras más esfuerzos haga por revelarlos, más cerca llega a una verdadera plegaria, es decir, a la petición para corregirlos. La petición de corrección se llama “expiación”.

Los pensamientos maliciosos no tienen que irse, sino que deben ser “endulzados”. Es decir, tenemos que adquirir una nueva intención en todos nuestros deseos egoístas para que se conviertan en otorgamiento.

El descubrimiento de los pecados y los crímenes sucede con la ayuda de una gran Luz, la Luz de Jojma (sabiduría), que brilla a la persona y la confronta con el hecho lo malo y opuesto que es con respecto al Creador. Entonces, de acuerdo a su esfuerzo, puede acercarse a la corrección.

Todas las correcciones, al igual que todos nuestros pecados, son el trabajo del Creador. Eventualmente, todos los pecados y la corrección de ellos, toda la Luz que nos atraemos para aclarar el mal y corregirlo, la Luz de la adhesión, es sólo para dar contento al Creador. Resulta que al revelar los pecados y su expiación, la persona alcanza un abrazo con el Creador y luego la adhesión con Él.

(56705 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10/6/11, Shamati # 177)

El arrepentimiento del egoista mas terrible del mundo
El dia de expiación es un dia de alegria