entradas en 'Festividades' categoría

El nazismo: ¿desaparecerá?

Baal HaSulam. “Introducción al Libro del Zóhar“, ítem 67: Si, Dios lo prohíba …un individuo de Israel mejora y aprecia la externalidad propia, la cual son las naciones del mundo en él, más que al Israel interior en él, es decir la externalidad en esa persona se eleva muy alto, tú mismo, la interioridad, el Israel en ti, se hunde. Con esas acciones, uno causa que la externalidad del mundo en general, las naciones del mundo, se remonten cada vez más alto y superen a Israel, degradándolo hasta el suelo, y que los hijos de Israel, la internalidad del mundo, se hundan profundamente.

Esto es lo que ha estado sucediendo desde los días de los Macabeos e incluso en la época del Segundo Templo, cuando trataron de diseminar la cultura griega entre el pueblo. Si revisamos esto a través de la historia, veremos que en cada ocasión tuvimos una oportunidad de evitar grandes problemas y no lo hicimos.

Pero hoy, cuando debemos finalmente cumplir con el plan de la creación y tenemos todos los medios necesarios, tenemos que sentir con toda seguridad, que somos responsables por todo el mundo. Los Nazis trajeron sufrimiento no sólo a los judíos, el dolor y el sufrimiento fueron sentidos por muchos pueblos. De acuerdo a las estimaciones de los historiadores, 60 millones de personas murieron durante la segunda guerra mundial.

Nosotros debemos entender que hoy enfrentamos el mismo peligro, pero este le concierne a todo el mundo. Hitler no era más que una marioneta. Esto, por supuesto, no justifica sus atrocidades, pero en última instancia se trata de una combinación de fuerzas muy negativa, que fue creada por aquellos que tienen libre albedrío, a causa de la falta de respeto hacia la meta espiritual.

En realidad no hay “figuras negativas” en el mundo. Son simplemente las mismas “figuras positivas” que aparecen para que las corrijamos. Y si no, estas representan para nosotros “figuras negativas”, hasta tales extremos. En general se trata de un sistema unificado.

Hoy, al entrar a una nueva era, debemos llegar a conclusiones y aprender de lo que hemos pasado. Tan desagradable como pueda sonar, nosotros hemos causado esos problemas. Debemos ser cuidadosos de no convocar esta pesadilla sobre todo el mundo en el futuro.

Baal HaSulam nos advierte acerca de ello en palabras simples y directas. Él dice que el nazismo puede regresar, y no podemos estar seguros de que no sucederá. Las personas siempre dicen “¡nunca más!” como si entendieran cómo manejar el mundo. En realidad puedes decir eso si avanzas mediante la Luz superior, tú conoces con seguridad lo que sigue. Pero no conoces nada sobre el sistema y no estás tratando de corregirlo, entonces tus palabras no valen nada y avanzas de un golpe a otro.

Es tiempo de despertar y de entender que la elección está en nuestras manos.

(75746 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Abril del 2012, Día conmemorativo del Holocausto)

Material Relacionado:

Las raíces del nazismo
Coerción o realización
El nazismo en el nuevo mundo

Debemos preferir la interioridad

Baal HaSulam, “Introducción al Libro del Zóhar“, ítem 71: Cada uno de nosotros, de aquellos que permanecemos, debe asumir, con su corazón y alma, a partir de ahora intensificar la interioridad de la Torá, y darle el lugar que le corresponde, de acuerdo a su mérito por encima de la exterioridad de la Torá.

Y entonces, todos y cada uno de nosotros seremos recompensados con la intensificación de su propia internalidad, es decir Israel en nosotros, que son las necesidades del alma por encima de nuestra propia externalidad, que son las naciones del mundo en nosotros, es decir, las necesidades del cuerpo. Esa fuerza vendrá a todo Israel, hasta que las naciones del mundo dentro de nosotros reconozcan y admita el mérito de los grandes sabios de Israel sobre ellas, y los escuchen y los obedezcan.

Además, la internalidad de las naciones del mundo, los justos de las naciones del mundo, superará y someterá su externalidad, que son los destructores. Y la internalidad del mundo, también, que es Israel, se elevará en todo su mérito y virtud sobre la externalidad del mundo, que son las naciones. Entonces, todas las naciones del mundo reconocerán y admitirán el mérito de Israel sobre ellas. Y seguirán las palabras (Isaías 14, 2), “Y las personas los tomarán, y los llevarán a su lugar: y la casa de Israel los poseerá en la tierra del Señor”. Y además (Isaías 49, 22), “Y llevarán a tus hijos en sus brazos, y tus hijas serán llevadas sobre sus hombros”.

En cada nivel, todo depende de la correlación entre la internalidad y la externalidad y los niveles superiores determinan lo que sucederá en los niveles inferiores. Entonces cada uno de nosotros, es decir cualquiera que esté estudiando la sabiduría de la Cabalá y que pertenezca a “Israel”, es decir, a la categoría que aspira directo al Creador (Yashar El), determina cómo se desarrollarán las cosas al preferir la internalidad a la externalidad, al colocar el avance espiritual, el amor, la conexión, y el otorgamiento por encima de la parte externa en él, la cual está basada en el interés propio, en el éxito, el honor, un deseo de controlar a otros, etc. Este conflicto interno dentro de cada uno de nosotros y la manera en que se expresa en el grupo, determina hacia dónde va el mundo.

Pero si todo depende de nosotros, ¿para qué necesitamos la diseminación? El punto es que hoy todo el mundo necesita examinar la relación entre la internalidad y la externalidad. En cada grado, en cada nivel, cada uno debe tomar una decisión con respecto a esto y preferir la unificación, con el fin de unírsenos. Entonces “las naciones del mundo”, nuestros deseos egoístas soportarán la parte altruista que lleva al mundo hacia adelante.

Entonces, como ya hemos dicho, todo depende de la correlación entre la internalidad y la externalidad, entre el avance espiritual y los intereses corporales. Entonces una gran pregunta es: ¿Qué podemos hacer para que no haya más desastres? Tan difícil como puede parecer, debemos aceptar lo que dice Baal HaSulam: “No hay nadie más aparte de Él”, y “la ley está establecida y no puede ser transgredida”, y nadie puede influir en el avance del mundo, excepto aquellos que tienen acceso a la Luz que Reforma.

Entonces tenemos que admitir que somos responsables por las aflicciones del mundo y por los problemas que experimentamos. Esto es lo que dice Baal HaSulam: ya que Israel prefirió la externalidad por encima de la internalidad y no abrió la sabiduría de la Cabalá en el momento correcto, hasta este grado convocaron el holocausto sobre ellos…

(75749 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 19 de Abril del 2012, Día conmemorativo del Holocausto)

Material Relacionado:

Israel interno y externo
Un ángel escarbando la basura
Plántate en tierra fértil y crecerás

Pesaj, matzá y hierbas amargas

Si nosotros estamos dentro de  nuestro deseo de recibir, anhelando sólo recibir un llenado, no sentimos que haya algo más aparte de nuestro deseo. Sólo entendemos que hay un vacío en nosotros que debe ser llenado y que siente que está vacío. En tanto que nuestro deseo no recibe todo el llenado, éste no se calmará. Es como un bebé que llora, que no se calma hasta que reciba todo lo que necesita.

¿Cómo podemos enseñarle otro placer a un deseo de recibir, el placer del otorgamiento? Ni siquiera entiende qué es, y no puede sentir ni hacer una cosa así. Pero gradualmente empezamos a enseñárselo de acuerdo a un plan.

Todo el estudio está basado en la disposición a sufrir, porque el deseo tiene que renunciar a su llenado, tiene que renunciar al deseo de llenarse, renunciar a la sensación del yo, el orgullo propio, a la envidia, al respeto, y al control, es decir a su independencia.

Al principio la persona piensa que ella misma puede corregirse, hasta que ve que es imposible, y que esto sólo puede realizarlo la Fuerza Superior. Ella lo aprende al fallar todo el tiempo. Así se le enseña que debe bajar la cabeza y pedir, pedir por la única cosa que ella no quiere. Entonces recibe ayuda y cambia, se convierte en su opuesto, al empezar a disfrutar de lo que antes odiaba.

Tenemos que pasar por todo este proceso en comprensión, en reconocimiento, en concordancia, en nuestros sentimientos y en la mente, en nuestra conciencia. Todo aquello de lo que antes estabas orgulloso y por lo que te considerabas respetable, ahora parece lo opuesto, y descubres tu humildad y tu impotencia. Nuestro deseo de recibir, el cual no sabe otra cosa que llenarse a sí mismo, siente todo esto cuando aprende acerca de un método totalmente nuevo.

Este proceso se lleva a cabo de acuerdo a los tres símbolos: “Pesaj” (Pascua), “Matzá”, y “Maror” (hierbas amargas). Este es llamado “Pesaj” de la raíz hebrea saltar, puesto que la persona salta constantemente de un lado a su lado opuesto, y así convierte sus pequeñas medidas de recibir en otorgamiento. Ella lo hace por la Matzá, “el pan de la aflicción”, puesto que no tiene otro alimento y ella está de acuerdo en conformarse con lo que recibe del otorgamiento.

La persona eleva constantemente la importancia del otorgamiento, mientras que su deseo de recibir sólo obtiene la “hierba amarga”. Así ella eleva la línea derecha, la Matzá, por encima de la línea izquierda, la hierba amarga, como un héroe que se sobrepone al sabor amargo y quiere convertirlo en la dulzura del otorgamiento. Entonces ella alcanza Pesaj, el cambio de su conciencia.

Por medio de la nueva actitud hacia el deseo de recibir, que no cambia, ella construye el ser humano dentro de ella. “Adam” (hombre) es lo que se construye por encima del deseo. Este es el sistema que empieza a funcionar según el nuevo principio con los mismos atributos naturales, pero al utilizarlos para otorgar.

El mecanismo, que es creado por medio de esto, está construido de todas las acciones de la persona y de los esfuerzos que hace al superar su deseo de recibir, esto es lo que se llama “Adam”. Todo esto es hecho por los tres componentes especiales que simbolizan la fiesta de la libertad del ego, Pesaj, los cuales son llamados Pésaj, Matzá y hierbas amargas.

(75097 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

Una buena paga por el trabajo en Egipto

En Egipto nosotros hemos tenido una abundante cantidad de beneficios materiales, todas las cosas excepto una: el otorgamiento sin ningún cálculo para uno mismo, el cual es llamado trabajo espiritual en el desierto. El hombre no se esfuerza por esto, y es imposible esforzarse por esto por encima del creciente ego. Uno tiene que pelearse constantemente con el ego mientras se conecta cada vez más con los demás, hasta que todos ellos comiencen a ser un todo único.

“La cosa es que, de hecho ellos le tenían mucho cariño al trabajo en Egipto”. Esta era una maravillosa sociedad de consumo. Tú trabajabas, ganabas y eras exitoso. Todo era para ti, todo era claro, de acuerdo al orden, a las leyes de la democracia.

Como se nos dice: “… Pero ellos se mezclaron con las naciones, y aprendieron sus obras”. Es decir, todo fue organizado solamente por medio del deseo de recibir en cada nivel, en cada súplica “Esto significa que si Israel está bajo el dominio de una determinada nación…” es decir, si el punto en el corazón, la dirección hacia el otorgamiento, la chispa espiritual, está bajo el dominio del ego de la persona, entonces el deseo por la espiritualidad sólo ayuda al ego a desarrollarse en diferentes direcciones. Y no hay manera de liberarse de esta esclavitud porque la persona ve que puede incluso beneficiarse de su aspiración por la espiritualidad.

Por lo tanto las diferentes organizaciones altruistas y prácticas místicas, todo lo que esté un poco por encima del simple ego y pueda llenar a la persona, llegar a existir. Tales personas sienten que ellas están llenas, son perfectas y elevadas y les parece a ellas que no les falta nada. Esto es una señal de que el punto en el corazón está bajo el mando del Faraón y esto se debe a qué todo parece muy bueno: altruismo, misticismo, o Nueva Era. Estas personas no sufren y solamente quieren hacer que los demás sean semejantes a ellos.

Mientras que Israel (aquellos que anhelan por el Creador), sufre, trabaja duro y lucha con los problemas. Después de todo, la persona trabaja contra el “ego” que se fortalece todo el tiempo. Entonces por un lado, ella tiene todos los beneficios materiales, “una olla llena de carne” como era en Egipto y en la espiritualidad no hay nada: un desierto, la tierra seca, sólo la fe. Y entonces la persona está constantemente dividiéndose entre dos puntos, tratando de decidir qué debería hacer.

Pareciera que al dejar Egipto nosotros estamos totalmente separándonos de éste. Pero en la espiritualidad esto no es así porque cuando tú caes, es como si retrocedieras. Por supuesto, este no es el mismo estado porque es un nuevo grado, y entonces los problemas ya comienzan en el desierto; víboras, escorpiones, peleas, toda clase de problemas y enfermedades. Los ascensos y descenso vienen uno después de otro y se combinan en la persona.

(74790 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de abril del 2012, Shamati # 159)

Material Relacionado:

Adiós a Egipto
El desarrollo material de la humanidad es como la labor con arcilla y ladrillos del esclavo
El escape del reino del odio

Hacia Egipto como un grupo, desde Egipto como una nación

Durante la preparación para la corrección el orden del trabajo interno es de la siguiente forma: Al querer conectarme con los amigos, me presiono a mí mismo y hago grandes esfuerzos. En respuesta, la Luz, la fuerza que me ayuda a conectarme brilla en mí. Finalmente, yo completo la conexión e inmediatamente el AHP del grado más alto, cuyo deseo de recibir es aun más bajo y delgado que el mío, se revela. Como resultado, siento que estoy en un exilio mayor.

Entonces resulta que entre más trato de alcanzar la bondad, el otorgamiento, más me hundo en el mal. Sin embargo, esta inmersión dentro del mal está compuesta de dos partes: Por una parte, yo aun recuerdo la conexión que fue alcanzada, la cercanía con los amigos, y por la otra, ahora se revela en mí un deseo nuevo, corrupto, incluso peor que antes.

Así, durante el periodo del exilio, yo crezco no de forma lineal, sino paso a paso. Al alcanzar la conexión me caigo y no un grado, sino dos. Es así porque en un principio me elevé a la unificación (+), después caí al desapego (-), y entonces ahora siento un doble descenso (x2). Entonces todo se repite una y otra vez: me elevo y caigo aun más bajo.

Siempre caigo no al nivel anterior del ego, sino del nivel al que me elevé. Por lo tanto, debido a cada ascenso, la siguiente caída es dos veces peor. Cuando me elevo, asciendo en otorgamiento, y cuando me caigo, desciendo dentro de la recepción y la mugre.

Así la persona expande sus vasijas aumentando el bien de acuerdo al mal, y gracias a esto ella avanza durante los 400 años de exilio.

Este exilio comienza cuando nos acercamos a la unión en el grupo. Termina cuando habiendo dado todo nuestros poderes para unirnos, alcanzamos un punto en el que no podemos conectarnos.

Durante este proceso nos unimos y nos volvemos el pueblo de Israel. Este no es el mismo grupo pequeño que una vez descendió a Egipto debido a conflictos internos, como el conflicto de José y sus hermanos, por ejemplo. De Egipto sale una nación unida, aunque aun es imposible alcanzar la Santidad por medio de esta unión. En el estado presente la forma de unidad se revela como el control del deseo de recibir. Solo por medio de nuestro último esfuerzo ocurre la huida, la salida de nuestro ego.

En la espiritualidad también caminamos en “dos piernas”: de la unidad a la separación y entonces a la unidad otra vez. El Faraón crece, igual que lo hace Moisés opuesto a él, y el Creador es revelado… Todos estos discernimientos se vuelven más y más grandes, y no podemos escapar de ellos, pero nosotros seguimos con nuestro trabajo.

(74558 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 5 de abril del 2012, Escritos de Rabash)

Material Relacionado:

El final de la esclavitud en Egipto está cerca
El desarrollo material de la humanidad es como la labor con arcilla y ladrillos del esclavo
Una aceleración en vez de un largo ascenso

El final de la esclavitud en Egipto está cerca

Estamos acercándonos al éxodo del exilio, sólo cuando empezamos a entender que estamos en él. “El exilio” simboliza mi percepción de todo lo que he recibido en mi deseo de recibir, como algo sin valor y sin importancia. Todo lo que está en mi ego pertenece al “Faraón“, y yo estoy autorizado a recibir sólo lo necesario.

Esto no significa que yo tenga que limitarme de todas las maneras posibles, como un monje que vive en el desierto. Yo simplemente no veo nada material como algo muy importante, y lo acepto como necesario para mi existencia. Toda mi vida está dedicada a adquirir el amor por el Creador, el atributo de otorgamiento en general, a través de la conexión con los demás.

Si la persona tiene tal necesidad interna y está incluida en el grupo, ella mismo comienza a dirigirse correctamente, lo cual significa odiar todo lo que recibe en su ego, tratando de estar satisfecha con lo esencial. Al mismo tiempo el Faraón la soborna y se lo da todo. Esto significa que construye hermosas ciudades para su ego, Pitón y Ramsés.

Ella siente que en relación a la intención para otorgar, en la cual quiere estar en sus pensamientos y su corazón, está en el exilio, porque no tiene facultades para otorgar. Entonces siente que tiene quejas hacia el Creador, por no ayudarla a salir del exilio, lo que significa que Él no la deja ser quien otorga.

Pero, entre tanto, el deseo de la persona es muy pequeño y tiene que atravesar 400 años en el exilio. Esto significa que ella tiene que aumentar su deseo, hasta que realmente quiera otorgar.

Todo nuestro trabajo en el exilio en Egipto se encuentra en el grupo en el que todos nos fortalecemos y recibimos de los demás la grandeza de la meta, el otorgamiento puro, y la nimiedad y mezquindad de nuestro estado actual en el que es imposible adquirir el otorgamiento mutuo. Desde el punto de vista espiritual, este es muy malo.

Así, la persona comienza a percibir correctamente el término “exilio”: el exilio se refiere al otorgamiento, a la habilidad de otorgar, y de esta manera siente realmente que está en el exilio en Egipto. Hasta que ella alcance un estado en el que no puede soportarlo más. Entonces comienzan las “diez plagas de Egipto”.

Una “plaga” o un golpe, simboliza el hecho de que se te ofrecen diferentes cosas corpóreas buenas, pero en la espiritualidad no recibes nada, y la persona siente esto como un golpe.

Ella siente el endurecimiento del corazón, y siente que los deseos corporales siguen creciendo. Ella no tiene otra opción. Entiende que el deseo egoísta continuará creciendo y confundiéndola, distrayéndola y llamando su atención sobre diferentes objetivos corporales, diferentes aclaraciones en el grupo, para que supere el ego corporal por medio del contacto con los amigos. Sólo de ellos puede ella aprender a apreciar más el camino y la meta de la creación, la grandeza del Creador, y la mezquindad del llenado egoísta.

Uno puede recibir todos estos valores sólo de la sociedad, del entorno. Entonces, a pesar de las dificultades e interrupciones, ella aun se adhiere al grupo por encima de sus sentimientos y su mente, porque sólo en esta encuentra la protección y salvación. La persona entiende que de lo contrario está perdida. Entiende eso sólo cuando mira por encima del deseo egoísta, porque desde el punto de vista del ego, la situación podría ser maravillosa y podría traer conocimiento y otros beneficios.

Cuando ella interpreta toda la situación correctamente, descubre que se enfrenta a Faraón. Esto se deriva de diversas razones, atributos, e intentos que acumula durante los 400 años de exilio en Egipto: las cuatro fases que ha atravesado en cada uno de sus deseos de recibir en las que elevó el anhelo del otorgamiento por encima de estos, lo cual es llamado ” fe encima de la razón”.

El paso por estas cuatro fases es llamado “el tiempo de preparación”. Y cuando está a punto de terminar, se revela una fuerte resistencia al ego llamada las diez plagas de Egipto, la oscuridad. Estas son aclaraciones y revelaciones finales que realmente ayudan a la persona a salir de la esclavitud a su ego.

Gracias a ellas la persona se hace más fuerte y finalmente escapa en la oscuridad, en la noche, sintiéndolas en su deseo de recibir con un punto que lo guía, llamado “Moisés”. Así, ella eleva su ego y logra la redención.

(74637 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/5/12, Shamati)

Material relacionado:
El exilio es la separación de los hermanos
La huida hacia la unidad
Ser libre en tu propia tierra

La primavera de la libertad

Pregunta: El próximo sábado es llamado tradicionalmente El Gran Sábado (Shabat HaGadol), ya que conduce a la fiesta de la liberación, de la Pascua. ¿Qué hace el trabajo espiritual que se lleva a cabo en este sábado especial?

Respuesta: Este sábado es llamado “grande” debido a la Luz adicional que está presente en él. En el trabajo espiritual, este Gran Sábado no viene a la persona de acuerdo a un calendario en la pared, sino que puede ocurrir en cualquier época del año.

No obstante, hay una conexión entre la rama material y su raíz espiritual, y el próximo sábado es único en cierta forma. La Luz adicional actúa durante el Gran Sábado, y es capaz de despertar a la persona para que salga del exilio al cual está dedicado la fiesta de Pascua. Todo este tiempo es especial y extremadamente favorable para el trabajo interior.

Esta influencia aparece en el nivel inanimado, pero nosotros sin embargo, también respondemos a ese tipo de influencia. Esta se siente en todos los aspectos de la vida. ¡Incluso la naturaleza se despierta, es primavera!

(74057 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/30/2012, Shamati # 190)

Aurora
Hitos en el camino
Una ley simple

 

Las semillas de Luz se siembran ahora

La festividad de Pesaj (Pascua) comienza mañana. Tenemos que entender qué es. En primer lugar, “Pesaj”, es el estado más importante. Nosotros recordamos este éxodo de Egipto en todas las correcciones siguientes. ¿Por qué? Debido a que este es el fundamento del cual comienza la escala de grados espirituales.

En segundo lugar, Pesaj es el nacimiento espiritual de un ser humano.

En tercer lugar, estamos hablando de la oscuridad dentro de la cual construimos la base preparatoria de nuestras correcciones, porque no tenemos nada más, que corregir excepto lo que se revela en “Egipto”. Estos años de preparación, por una parte, son útiles porque revelan nuestros deseos corruptos, por la otra, son difíciles porque el exilio es una cosa desagradable.

Sin embargo, en realidad todo depende de la forma en la que aceptemos lo que está sucediendo, que tratemos de comprender, de entender y de reconocer este estado, cuán conscientes somos de su necesidad en el grupo, y cuanto podemos sentir que florecemos en él.

Del mismo modo, la Edad Media fue un período oscuro de la historia, que se caracterizó por la confusión, la brutalidad humana, la crueldad de la Inquisición, la agresión religiosa y las costumbres bestiales. Sin embargo, yendo más profundo, vemos que se convirtió en la preparación para el estallido del Renacimiento, para el desarrollo de la ciencia y de otros logros posteriores.

Hasta el final de la Edad Media, la humanidad estaba obteniendo grandes vasijas, deseos. Luego se llevó a cabo una explosión cultural, y comenzó el Siglo de las Luces durante el cual utilizamos lo que habíamos preparado antes. Ahora, estamos aproximándonos a un resultado lógico, la crisis de todos los deseos está agotándose y no hay nada más que hacer en nuestro mundo.

Si trazamos un paralelismo con la espiritualidad, la preparación actual nos permite llegar al final de la corrección y utilizar correctamente nuestros deseos. Después de todo, nosotros revelamos nuestro mal durante el período del exilio de Egipto. Es por eso que todas las correcciones posteriores son llamadas “recuerdos” del éxodo de Egipto.

En este caso, el mal se nos revela sólo entre las relaciones entre amigos. En consecuencia, si percibimos correctamente los problemas que surgen entre nosotros, nos preparamos para el ascenso. Debemos suplicar por la corrección de estos estados, sin embargo, con la condición de que queramos unirnos, sentimos la necesidad de ello, vemos que no podemos, y no obstante seguimos presionando. Cuanto menos éxito tengamos, más nos presionamos.

Tenemos que revelar el otorgamiento en esta presión mutua entre nosotros. Incluso si en vez de ella, nosotros por el contrario revelamos la recepción, el mal, que se manifiesta por encima del bien, nosotros no retrocedemos, no nos relajamos y no nos desesperamos. Vamos hasta el final, hasta el estado del cual se nos dice en la Torá: “y los hijos de Israel gimieron por causa del trabajo” (Éxodo 2:23)

No serán sólo gemidos; realmente sentiremos que somos impotentes para hacer algo más. Allí es cuando la persona levanta sus manos al Creador y se une en la oración colectiva.

Por lo tanto, debemos respetar el período actual. Nosotros no podemos salir de él hasta que preparemos el deseo por las correcciones posteriores. Es imposible recibir la revelación desde Arriba, si nosotros no empujamos, obligando a la Fuerza superior a revelarnos nuestro mal.

(74562 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 4/5/12, Escritos de Rabash)

La huida hacia la unidad
Un salto hacia la libertad
El lugar de trabajo esta entre los corazones

Un salto hacia la libertad

El atributo de otorgamiento se alcanza en el grupo, en la sociedad, bajo condiciones especiales que son descritas por los cabalistas desde el estado que fue preparado para nosotros mediante la fragmentación del Primer Hombre (Adam HaRishón), el alma general. Si usamos correctamente el pequeño entorno que nos fue dado, y en este, tratamos de llegar al otorgamiento mutuo, descubriremos que estamos en el exilio en Egipto.

Descubrimos que no hay forma de que podamos alcanzar la espiritualidad, al Creador, el atributo de otorgamiento, si no alcanzamos primero el amor de amigos. Pero todos nuestros intentos de llegar a la conexión y amor de amigos terminan en un fracaso total, como está escrito, “Los hijos de Israel lloraron por el trabajo”, porque descubrimos que construimos ciudades pobres, Pitón y Ramses para el Faraón, lo que significa que sólo incrementamos nuestro deseo de recibir.

Aun cuando llegamos a la desesperanza por este trabajo, no lo dejamos y gritamos: “¡sálvanos!” Después de todo, nuestro ego, el Faraón, no nos deja conectarnos, y si esto sigue así nunca nos dejará salir del exilio y alcanzar la conexión con la fuerza superior.

Este es realmente un llanto de desesperanza desde el fondo del corazón. Entonces una fuerza especial, general, llamada “Moisés” se revela. Esta es revelada en el grupo y pasa por muchos cambios. A veces se revela y a veces está oculta, hasta que estabilizamos esta fuerza colectiva y la colocamos contra nuestro ego.

Cuando estamos listos para pelear con nuestro ego colectivo que nos estorba para conectarnos, al colocar la fuerza colectiva de conexión llamada “Moisés” en su contra, comienza la lucha de vida o muerte ¡Sostenemos esta fuerza tanto como podemos e incluso por encima de nuestro poder! Aquí descubrimos en nuestro punto general la ayuda de Arriba ¡En este punto, el Creador dice: “Ven al Faraón, vamos a luchar juntos contra él”! Esto significa que Él está de acuerdo en conectarse con nuestro punto colectivo, y entonces nos saca de Egipto.

En el camino ocurren diferentes fenómenos, de los cuales nos habla la Hagadá, y tenemos que pasar por todo esto. Esto se refiere sólo a nuestros intentos por alcanzar la conexión y de alguna manera cumplir con esta. Eventualmente salimos de este estado, de nuestra incapacidad de conectarnos, y alcanzamos lo que queríamos. El método de conexión llamado la Torá se revela en nosotros en contra de nuestro ego y de nuestro odio.

Ahora aparece el sistema que podemos usar. Este es llamado la Torá, la Luz que Reforma, la cual comienza a influir en nosotros gradualmente con el fin de corregirnos. Existe el monte Sinaí que nos separa, el ego colectivo que obstruye el camino de la conexión entre nosotros. Cuando la Luz corrige el odio y lo vuelve conexión, esta montaña se convierte en la “montaña de Santidad”.

De esto se trata la festividad de Pesaj (de la palabra en hebreo que significa “dar un salto”), la cual simboliza las transiciones del exilio a la libertad. El exilio es mi incapacidad de conectarme. No sé cómo hacerlo, pero lo anhelo y lo exijo.

La redención simboliza el hecho de que se me dio una oportunidad, un sistema, un método que me permite corregir el mal en mí y convertirlo en bien. El bien significa la garantía mutua, el amor de amigos, en el cual descubro la fuerza que me permite cumplir con esta actitud y adherirme al Creador. Después de todo, Él es la meta que yo anhelaba desde el principio.

(74151 - De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de Abril del 2012, Shamati # 41)

Material Relacionado:

El milagro del exilio de egipto
La huída hacia la unidad
En el umbral de la última redención

Luz es cuando hay Luz interior

Pregunta: ¿Cómo puedo yo alcanzar la Luz de la fe?

Respuesta: Nuestro deseo determina todo pero la Luz no cambia. Todos los cambios tienen lugar sólo dentro de la persona: hacia donde dirige ella su deseo, y en relación a este, qué fuerza necesita. Ella recibe de acuerdo a este.

Nosotros estamos siempre bajo la influencia de alguna Luz, pero esta es muy débil. Nosotros no armonizamos con esta Luz, pero sentimos su carencia, y es por eso que no la reconocemos.

Luz es una fuerza pero esta nos afecta según la medida de nuestra similitud con ella o lo opuesto. Por esa razón es que la Luz de la festividad de Pascua es una Luz inmensa pero esta no se manifiesta abiertamente.

Nosotros creemos que la Luz existe cuando hay luz afuera. Pero no hay nada afuera, el mundo entero está adentro nuestro. Y es por eso que Luz significa la luz de la mente, la luz de la sensación, la apertura de nuestro corazón y de nuestros pensamientos.

El vasto mundo que parece envolvernos se revela, de hecho, en nuestras sensaciones y mente. Y la Luz es la fuerza de la revelación en el sentimiento o en el pensamiento.

(74324 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de Abril del 2012, Shamati 59)

Material Relacionado:

Que significa la grandeza y la pequeñez en la fe
Todos los cambios comienzan desde adentro
El grupo es la base para la revelación de los secretos de la naturaleza