Momentos de Cabalá- “Centro del grupo”
Pregunta: ¿Cómo puede el grupo obligarme a no interrumpir mis esfuerzos internos?
Respuesta: Tienes que sumergirte completamente dentro del grupo y revelar una red interna de interconexión mutua. Imagina que existe un cierto sistema llamado tu entorno al cual estás conectado como parte inseparable, integral. Tú dependes de todos, y ellos te controlan por completo: tus pensamientos, deseos, intenciones y acciones.
Sin embargo, es tu deseo estar bajo la autoridad total y absoluta de los demás, perderte por completo en este sistema interno por medio de la unión con todos como un hombre con un corazón. Está listo para ser hipnotizado por ellos.
Es similar a la manera en la cual una semilla arrojada en el suelo, se somete a su dominio y, al recibir el alimento del medio ambiente, adquiere la fuerza para crecer y desarrollarse.
(39122 – De la lección diaria de Cabalá del 3/11/2011, Escritos de Rabásh)
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Pregunta: Yo trato de pensar en nuestra unificación, en la conexión entre nosotros todo el tiempo, especialmente durante la lectura del Zohar. Pero, ¿cómo trabaja la Luz en mí cuando intento de ejercer estos esfuerzos? ¿Qué cambios realiza esta en mí?
Respuesta: La Luz se encuentra en absoluto reposo, no hace nada contigo. Tú haces todos los cambios. ¿Puedes utilizar la Luz? ¡Hazlo! Si no, no. Es similar a la electricidad: ¿Está conectado a una toma de corriente eléctrica? ¡Si es así, úsalo! ¿Cómo? ¡De la forma que quieras! Puedes utilizarlo para poner en funcionamiento un refrigerador, una estufa, lo que quieras.
¿Cómo te afecta la Luz? No te afecta. Tú provocas esta acción de ella.
Se nos dice: “Yo no cambio mi HaVaYaH ” (el plan de la creación), lo que significa que el Creador está en absoluto reposo. ¡Esta es la razón por cual la Luz no hace nada! Tú haces todo con tus propias acciones; tú te trasladas al siguiente estado. Y si decimos: “Que trabaje la Luz” o “la Luz hace esto o aquello”, simplemente le atribuimos nuestras acciones a ella.
Activamos la ley, y ella funciona. La ley está en acción, su fórmula es conocida. Existe más allá de nosotros y es llamada “la ley de la similitud de propiedades de las Luces y los deseos (Kelím) o la” ley del equilibrio”.
No hay acciones desde el lado de la Luz. La Luz hizo la única acción: Creó el deseo de recibir placer, “la existencia de la ausencia”. Y, por cierto, no es sobre la Luz lo que estamos hablando.
Y el deseo de disfrutar, que existe en esa Luz, que fue creado a partir de “ausencia”, cambia todo el tiempo. Todas las transformaciones de las propiedades, el desarrollo por medio de las cuatro fases, etc., que discutimos ocurren sólo en relación con el deseo, con la criatura. Todo ello son los cambios del deseo de recibir placer dentro de la Luz constante.
(38964 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 3/24/11, El Libro del Zohar)
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Pregunta: ¿Pueden verse nuestros esfuerzos como una preparación para la vida espiritual?
Respuesta: Si, si pueden. El esfuerzo es una idea muy amplia. Sin embargo, nota lo siguiente:
Si una persona tiene todas esas tres herramientas y sabe cómo usarlas, tiene todo dispuesto. Ahora, todo depende de él. Una vez tras otra, debe evaluar esos tres componentes: el maestro, los libros, y el grupo, y buscar una oportunidad de utilizarlos de la manera más efectiva.
(32272 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 01/09/2011, “¿Cuáles son los poderes que se necesitan para el trabajo?”)
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Una persona instintivamente siente que este mundo no puede satisfacerlo. Algunos son más haraganes, otros menos, pero todo el mundo tiene un deseo, un deseo de algo que él está listo para disfrutar, y la única pregunta es cuanto esfuerzo está dispuesto a invertir para conseguir lo que quiere.
En verdad, el problema radica en si organizo o no el orden de prioridades, la escala de valores. Supongamos que deseo volverme tan rico como Rothschild. Entonces empiezo a pensar: “Incluso si tengo éxito, me tomará toda una vida. ¿Vale la pena? Probablemente no”. Todo el mundo hace su propio cálculo, dependiendo de las circunstancias. Pesamos y comparamos la rentabilidad de ciertas metas en la vida.
¿Qué debo hacer si tengo muchas metas que quisiera alcanzar? La espiritualidad también aparece en esta lista, tal vez de primera, segunda o décima. Pero además, hay más cosas rentables: riqueza, reconocimiento, salud, y así sucesivamente. Resulta que nuestro desafío es elevar la importancia de la espiritualidad ante nuestros ojos, elevarla de la parte inferior de la lista a la primera prioridad.
Esto se puede implementar solamente con la ayuda del grupo. El entorno tiene la capacidad de obligarme a pensar de cierta manera, aunque sea totalmente injustificada desde el punto de vista del egoísmo. El mundo espiritual para mí es algo borroso, no veo ninguna ventaja en ello, y aún así, comienzo a desear entrar en él.
Si el grupo le da tanta importancia y habla de él, y si por todas partes oigo acerca de la naturaleza exaltada de una meta espiritual, entonces yo también, comienzo a anhelarlo, aunque no estoy consciente de lo que es. Deseo que sea más que cualquier otra cosa.
Así, el problema no está en mi deseo individual. No te angusties si es débil y está dominado por los deseos del corazón, el intelecto, e incluso el estómago. Yo sólo deberían preocuparme por el hecho de que no quiero entrar al grupo que elevará la meta espiritual para mí. Y ese es el problema.
En repetidas ocasiones hemos oído hablar de Rabí Yossi Ben Kisma que se rehusó a abandonar a sus discípulos por el bien de una posición honorable y bien remunerada en otra ciudad. Después de todo, ellos fueron los que le dieron la importancia del otorgamiento. Es posible que hayan sido principiantes, sin saber nada aún, pero sus corazones estaban ardiendo y esto era más que suficiente. Ellos una y otra vez lo despertaron.
Del mismo modo, alguien en un grado espiritual más alto, rodeado de los grados inferiores, se inspira en ellos. Nosotros “plantamos” nuestros hijos de la misma manera, como una semilla sembrada en el suelo, que comienza a crecer. La tierra, el nivel inanimado, suple el brote con minerales, sales y otros nutrientes. El sol, el aire y el agua son también elementos pertenecientes al nivel inanimado, pero estas fuerzas específicas hacen que florezca en el próximo grado espiritual.
Si bajas la cabeza ante el grupo a pesar del hecho de que piensas que ellos están por debajo de ti, entonces su influencia y deseo te eleva al otorgamiento, y floreces.
(29347 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/10/10, Escritos de Rabash, Dargot HaSulam, artículo 545)
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Pregunta: ¿Cómo calmamos el ego, que exige llenado constantemente?
Respuesta: Tú nunca serás capaz de superar tu ego con tu propia fuerza. Incluso si piensas que en el pasado fuiste capaz de hacerlo, fue sólo una ilusión. Tú simplemente llenaste tu deseo de recibir placer.
Estamos pasando por un período de preparación, y en su primera etapa parece que somos capaces de lograr algo con nuestra propia fuerza, de avanzar con la ayuda de los conocimientos superándonos nosotros mismos. Pero todo termina después de que nuestro deseo de recibir tiene algún llenado. Sin embargo, sin este deseo no serías capaz de estudiar y obtener las bases para comenzar el trabajo espiritual. En otras palabras, al principio eres guiado por tu ego, y esto es llamado “siete años de abundancia”.
Entonces repentinamente te enfrías al estudiar, te sientes cansado de todo y te quedas sin combustible. Ahora has entrado en la segunda etapa del período de preparación. Ya no estás dirigido por el ego y necesitas un nuevo estímulo: los estudios con intención y el entorno.
Ahora tienes que avanzar al recibir la fuerza del grupo y no de tu propio deseo. El propósito de tus estudios no debe ser el de obtener conocimientos, sino construir la intención correcta para tus deseos, la cual recibes del grupo. Debes unirte con el grupo con el fin de revelar al Creador.
Por ahora lo estás haciendo por el bien de ti mismo. Sin embargo, haciendo continuamente este trabajo y como resultado de la influencia de la Luz, tú gradualmente comienzas a sentir que el otorgamiento es bueno. Recibes el deseo de otorgar del grupo y empiezas a exigir esta cualidad de tus estudios. El otorgamiento te libera del ego, de tu inclinación al mal y te eleva por encima de esta vida corporal.
Más tarde, debido a la influencia de la Luz Superior y la conexión con los amigos en el grupo, empiezas a entender que tu meta no es revelar al Creador y el mundo espiritual, sino más bien adherirte a Él, otorgarle a Él en lugar de recibir de Él. Por medio de unir Israel, la Torá, y el Creador en uno, al esforzarte en darle placer al Creador, recibes la fórmula perfecta para tu ascenso espiritual.
(29014- De la lección diaria de Cabalá del 12/3/10, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)
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Pregunta: ¿Qué debo hacer si no quiero ser parte del grupo y estoy sólo fingiendo, porque se me ha dicho que es necesario para alcanzar la meta?
Respuesta: Yo finjo, no porque deba, sino con el fin de ayudar a los amigos, de darles fuerza. En verdad, yo juego en contra y confundo mi egoísmo. Puse allí todas mis fuerzas, pero no es suficiente. Mientras tanto, me doy cuenta de que si el grupo irradia toda su fuerza hacia mí, me inspiraré y seré capaz de elevarme por encima de mí mismo. Entonces, ¿cómo puedo inculcar esa “iluminación” en el grupo?
Para lograr esto, llevo a cabo el otorgamiento a los amigos. Paso mi despertar a ellos, envolviéndolos con calidez, e inspirándolos a pesar de carecer de esto yo mismo. Intencionalmente finjo recibir lo mismo de los amigos en respuesta, que sólo cien veces más. Después de todo, al fingir los enciendo, ya sea que quieran o no. Y no importa que este mintiendo, sin embargo ellos se inspiran y lo irradia de nuevo a mí.
Por lo tanto, resulta que mi chispa artificialmente soplada hizo que se convierta en una llama real. Empecé fingiendo, pero como resultado, se encendió realmente. Y todo este fuego viene del deseo que es mío. Al utilizar el entorno, he logrado el objetivo de transformar el egoísmo en el otorgamiento.
El grupo, como un amplificador, ha multiplicado mi mansa inspiración primera en una múltiple. Y ahora, con este deseo tan arduamente ganado, se vuelve muy seriamente al Creador y sin ningún tipo de falsedad.
(28899 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/6/10, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “Quién creó a estos”)
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Pregunta: Si el Partzuf inferior está en la obscuridad, ¿De dónde consigue la fuerza para elevarse y recibir la Luz?
Repuesta: Claramente, el Partzuf inferior no tiene fuerza para elevarse al Partzuf superior, pero este recibe el deseo de hacerlo. Una persona recibe el primer despertar desde Arriba, pero más tarde tiene que realizarlo por sí mismo. Está escrito: “El Creador pone la mano de una persona en la buena fortuna y dice, ‘Elige esto”.
Si no lo haces, te será dada una segunda oportunidad aunque esta será de una forma diferente. Este toma en consideración los estados por los que estás atravesando, pero solamente en el contexto de libre albedrio. Quiere decir que debes responder correctamente, o la próxima vez el escenario se presentará una elección que será más “agresiva” y desfavorable.
Si la segunda vez pierdes lo que se espera de ti, nuevamente ocurrirá otro despertar. Después de todo, el plan de la creación debe llegar a realizarse. Pero el escenario seguirá siendo cada vez más difícil y desagradable. Y así sucesivamente.
Cada vez que una persona no actúa en un despertar que se le envió desde arriba, la situación que se le presenta para elegir va siendo más difícil. Si la persona no acepta las propiedades de misericordia (Jasadim) y no las usa para la corrección, entonces la misericordia se transforma en propiedades severas de superar (Gevurot)
Por lo tanto, todo se determina por medio de nuestra respuesta a lo que está pasando a nuestro alrededor.
(28905 – De la 1º parte de la Lección Diaria de Cabalá del 12/6/10, “Introducción del Libro del Zohar”, articulo “Quien creó a estos”)
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Si te cambias, cambias la realidad
Pregunta: Me gustaría ver a todo el mundo despierto y consciente. ¿Cómo puedo lograrlo?
Respuesta: Tú no puedes salirte de los límites que el sistema común de corrección de las almas revela hoy en día. Y revela mucho. La pregunta es: ¿hasta qué punto podemos afectarlo?
El mundo aún no siente la necesidad de la Cabalá, ya que no puede vincular lo que está sucediendo con su corrección. El hombre no la quiere. Cuando algo malo me sucede, busco alguien a quien culpar y nunca me culpo a mí mismo. Eso es natural para el egoísmo, por siempre volvemos nuestra espalda a la corrección.
En tal contexto, debemos hacer todo lo que podemos. Y lo que no podemos, debemos por lo menos preparar un camino por el cual la próxima generación será capaz de caminar y seguir. El lugar de trabajo te es dado por el Creador, y con Él no puedes discutir.
El mundo está despertando, pero no al ritmo que quisiéramos. El Creador tiene otros planes. Después de todo, las marcas que están siendo impresas en el alma en el camino de la evolución tienen que alcanzar su profundidad. Y esto lleva su tiempo.
Preferimos el pago diferido, sin embargo, habiendo aprendido el diseño del alma, nos damos cuenta de que entre sus dos estados, yacen millones de acciones realizadas en la voluntad de recibir (deseo). A veces, un computador se “congela” durante treinta segundos, y no hay nada que puedas hacer, sólo que esperar.
Y aún así, con el tiempo el proceso se acelera. Usualmente toma media hora descargar un programa sencillo de Internet, y ahora descargamos películas enteras en medio minuto. Y, aún, en cualquier caso necesitamos ser pacientes: Hay demasiadas acciones que tienen que manifestarse en el deseo colectivo de la Shejina (divinidad). Nuestro impulso a correr se deriva de nuestra ignorancia de la importancia y necesidad de cada una de tales acciones.
Por lo tanto, simplemente, “presionamos el acelerador al fondo”, lo que significa que le damos al mundo tanto como seamos capaces, independientemente de su respuesta. No depende de nosotros. El mundo tiene su propio ritmo evolutivo. Mira los enormes esfuerzos que fueron hechos por Baal HaSulam, y sólo 60 a 70 años después de su apelación desesperada, algo está comenzando a moverse.
No vemos todo el ámbito del egoísmo acercándose a la corrección. Necesitamos contar a fondo nuestras modestas fuerzas para utilizarlas en la difusión con la máxima eficacia. Si no, nuestras palabras se perderán en los oídos de la gente y no se plantará nada en sus corazones.
Hablé de ello con Rabash y algunos otros cabalistas a quien solíamos visitar. Yo los vi ardiendo por dentro y siendo pacientes al mismo tiempo. Ellos estaban “cargados” verdaderamente, pero ¿qué puede uno hacer con un niño que está jugando con sus juguetes? Él necesita tiempo para evolucionar.
Por lo tanto, necesitamos trabajar más duro en el interior, entre nosotros. De esta manera, seremos capaces de pasar el despertar al mundo, a través de la red interior de las almas, y la gente ni siquiera tiene que encender el televisor o asistir a lecturas introductorias.
Pon todo tu deseo en acciones dirigidas a la construcción de la conexión correcta en el grupo solían hacerlo los cabalistas de antes. En cuanto a la audiencia externa, libera los conocimientos necesarios en pequeñas dosis, en el grado de su disposición. Aliméntalos con una cucharita, como lo harías con un bebé.
(28918 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 12/6/10, “Introducción del Libro del Zohar”, artículo “Quién creó a estos”)
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Pregunta: ¿Qué hay que hacer con respecto a los compañeros que no se despiertan? ¿Acaso tener paciencia con ellos, así como con la gente en el mundo exterior?
Respuesta: No. En el grupo firmamos un convenio general. Antiguamente, en los grupos cabalísticos se exigía de los alumnos nuevos que firmaran comprometiéndose al reglamento. ¿Quieres ser miembro? – “miembro” es aquel que trabaja con todas sus fuerzas para conseguir la unión, porque solamente por medio de la unión conseguiremos la meta.
No podemos aceptar a cualquiera. Hay algunos que aun no están preparados para esto y simplemente debilitan nuestras fuerzas, y quizás incluso nos confunden y nos desvían del camino. Así como escribió Baal haSulam en su artículo “La Paz”, que el hombre puede y sabe que está prohibido robar, pero no ve nada malo al no realizar el otorgamiento.
En la espiritualidad, si no otorgas y no entregas al grupo lo que debes otorgar y entregar, significa que estas robando de él. Por eso la gente que quiere entrar al grupo, debe saber que deberán firmar sobre una “Declaración referente al otorgamiento”, comprometiéndose a invertir su depósito, dar todas sus fuerzas por la unión.
De otra forma, esta persona no tiene lugar en el grupo. Que se siente en su casa frente a la pantalla.
Es muy importante entender esto, y el grupo debe exigírselo a cada uno, porque sin unión, no conseguiremos nada.
(28902 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 06.12.2010, El Zohar)
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