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Navegando sobre las olas de los congresos

Necesitamos prepararnos para la convención de Noviembre 2010 con anticipación. Ambos, los nuevos estudiantes y los de largo tiempo,  necesitan pensar sobre cómo utilizar la fuerza que recibiremos de la preparación para la convención y de la convención en sí misma. Después de todo, el trabajo verdadero comienza particularmente, luego de tales encuentros cuando, en respuesta a la fuerza que recibimos, descubrimos nuevos espacios vacíos para el trabajo a realizar.

Son como olas. La preparación para el encuentro procede de un ascenso, y la convención en sí misma es un empinado tramo al alza. Sin embargo, después de la convención empezamos a descender. Entonces  necesitamos salir de él con un nuevo ascenso  y más significativo que el que experimentamos anteriormente. Es decir, nuestra tarea es convertir el descenso en ascenso.

Por lo tanto, debemos comenzar a pensar en la preparación para la convención, la convención en sí misma, el descenso después de ella, y cómo utilizaremos adecuadamente ese descenso para la próxima reunión. De esta forma, el proceso continuará como lo hace la respiración en nuestro cuerpo: expansión y luego compresión, expansión y compresión, y así sigue. Es exactamente así como todos nuestros órganos, como los pulmones, el corazón, los riñones y demás, trabajan. Después de todo, cada organismo vivo, vive absorbiendo y excretando (ver Baal HaSulam “Contracción y Expansión” -Hitkabtsut ve Hitrajvut-.  

Entonces, necesitamos prepararnos ahora mismo para los días del Congreso, tomando en cuenta todo este proceso y viéndolo como olas continuas, una después de la otra, que se están volviendo más grandes cada vez. Esto continuará hasta que se extienda por todo el mundo, y el mundo se una en un gran encuentro: la unificación

(De la cuarta parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de agosto 2010, la lección sobre los acontecimientos actuales.)

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¡Esperamos verles a todos ustedes en noviembre!

La preparación para el siguiente congreso empieza ahora

El Zohar es la liga hacia la fuerza superior

La única oportunidad de estar en conexión con la Fuerza Superior que nos corrige la tenemos al leer El Libro del Zohar. Ciertamente, los otros libros también ayudan a este respecto, pero El Zohar tiene la fuerza más grande para conectarnos.

 Si pudiéramos mantener la intención correcta por un periodo mayor de tiempo, leeríamos El Zohar más a menudo. De hecho, somos aún incapaces de mantener la intención correcta por más de 45 minutos. Durante esos 45 minutos, sin embargo, debemos concentrarnos exactamente en lo que deseamos de este y cómo imaginamos nuestro estado futuro descrito por El Zohar. Es muy importante.

En nuestro mundo un niño toma el ejemplo de los adultos, queriendo ser similar a ellos en todo lo que ve. Nada más es importante para él. No tiene entendimiento, alcances, o cualquier otra cosa y sólo repite los ejemplos que los adultos le muestran.

De manera similar, debemos desear sentir la realidad de la que El Zohar nos habla e imaginar que todo es la conexión entre nosotros. El Zohar constantemente describe la conexión entre nosotros: Zeir Anpin, Maljut, las tres líneas, limitaciones, y así en adelante. Revelamos todo esto entre nosotros ya que nuestros deseos compartidos son el único “lugar” donde sucede la revelación. Por lo tanto, no necesitamos nada excepto un deseo fuerte compartido por que la Luz venga y revele la conexión entre nosotros. Todos esos fenómenos que leemos en El Zohar son para encontrarse ahí.

La acción en sí misma es bastante simple, pero no es fácil de llevar a cabo. Toma tiempo lograr un estado en el cual me siento ante un libro, imagino que está hablando de la conexión entre nosotros, y en este, revelo todos esos mundos y acciones. Todo está en la conexión entre nosotros; aquí es donde el Creador se revela.
Entonces, como un bebé que se esfuerza por ser como un adulto, tú deseas la revelación y aspiras a ello con todas tus fuerzas.

(De la segunda parte de la lección diaria de Cabalá del 12 de agosto 2010 sobre El Zohar.)

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Entre nosotros está todo el universo

La Plegaria Antes De La Plegaria

¡No culpes al Creador si tu progreso espiritual es muy lento e imperceptible! Debemos primero y principalmente revelar el deseo dentro de nosotros. Sin este no seremos capaces de sentir un cambio en nuestros estados.

Si aún no siento el mundo espiritual, ¡Significa que aún no lo quiero! Está aquí, justo a mi lado, pero yo no lo quiero ver y por eso no lo revelo. No hay regalos que vengan de Arriba. Cómo revelo el mundo espiritual depende solo de mí y de mi deseo. Tan pronto como mi deseo crece y llega al nivel del siguiente, más alto mundo espiritual, inmediatamente lo revelo. Pero si no siento una necesidad por éste, entonces no lo puedo revelar.

Todo depende de la persona. Nuestra única tarea es influir unos a otros con el propósito de discernir nuestro deseo correctamente. Podemos estar clamando y ardiendo de deseo, pero es un deseo por algo equivocado, tanto en cantidad como en calidad.

Lo que necesitamos es un deseo claramente discernido donde lo más importante es la calidad del deseo: Qué quiero exactamente, en lugar de cuánto lo quiero. En la espiritualidad la cantidad no es importante, solo la calidad lo es. Llamamos a la calidad de un deseo espiritual, “fuerza.” La fuerza de un deseo en espiritualidad es definida como cuán agudo y preciso es y hacia donde apunta exactamente. Esto requiere una preocupación constante de asegurarte que tu deseo tiene la dirección correcta.

Si les preguntas a las personas cómo imaginan la espiritualidad y qué desean, obtendrás diferentes respuestas de cada persona. Esto solo puede ser discernido al trabajar en el grupo y usar la ayuda de la Luz que todos juntos atraemos durante el estudio porque entendemos que por ahora no tenemos el deseo adecuado por el otorgamiento y la fe. Por lo tanto, queremos que la Luz venga y nos lo explique, ¡Que nos muestre ejemplos y creé un deseo en nosotros! Esto es llamado una necesidad sin una necesidad, la plegaria antes de la plegaria.

Sin embargo, una vez que la persona es traída al grupo, de ahí en adelante depende de él.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 11 de agosto 2010 sobre el artículo, Debes discernir  entre la Torá y el trabajo.)

Una guía para el Libro del Zohar: El océano de Luz y de Bondad

Es importante comprender por qué necesitamos de todo esto. El hecho es que, para comenzar, el Creador desea otorgar, por lo que no tiene caso insistir en que nos imparta Luz y placer en la forma en que estamos acostumbrados.

El Creador tiene lo que necesitamos y tiene la voluntad de otorgarlo. Sin embargo, Él no quiere que sencillamente estemos conformes con recibir, sino que quiere que nos convirtamos en semejantes a Él; esto significa, ser grandes, independientes, otorgantes y similares a Él en el atributo del amor y el otorgamiento. Por consiguiente, esto es precisamente lo que tenemos que pedirle para obtener lo que el Creador tiene: la voluntad de otorgar y el atributo de amor y otorgamiento.

Estamos acostumbrados a solicitar que nos de la plenitud, pero la petición que tenemos que hacer es la corrección. Tan pronto estemos corregidos, la Luz del Creador nos llenará al instante. En otras palabras, nuestro problema es que no entendemos lo que debemos pedir al Creador. Existimos en un océano de Luz, de bondad y placer, pero carecemos de las vasijas para sentir toda esta abundancia en nuestro interior. La vasija es el atributo de amor y otorgamiento y eso es lo que necesitamos que el Creador nos otorgue. En cuanto poseamos esta cualidad, la Luz de la abundancia nos llenará por sí misma.

Sólo existe una restricción que el Creador ha establecido, una condición para recibir la Luz: tenemos que ser semejantes a Él. Después de todo, Él desea que sintamos tanto placer como Él.

Excavando el túnel por los dos lados

Del artículo de Rabash: ¿Quién es el que hace la oración?: Una persona tiene que decir: “Si no soy yo, quién me va a ayudar, y si no es ahora, ¿cuándo?” Por lo tanto, está prohibido parar ni por un instante, y no podemos esperar un momento más apropiado que el de ahora para comenzar a participar en el trabajo espiritual.

Esto significa que siempre debemos estar dispuestos a dirigirnos al Creador con una petición y, aclararla y perfeccionarla constantemente, hasta que reciba una respuesta.

Sin embargo, después de realizar una acción, uno debe creer que no fue él mismo quien llamó al Creador, sino al revés, el Creador le citó a él. Y la razón de la cercanía entre ellos viene del Creador y no del hombre. Por lo tanto, antes de rezar, uno debe primero dar gracias al Creador por haberle convocado con el fin de traerlo más cerca de Él.

De esta manera, nos colocamos, directamente, a lo largo de la línea, donde la Luz se extiende hacia nosotros en todos sus niveles, y (si soy capaz de recordarlo) entiendo, siento y me aferro a la idea de que el despertar espiritual viene a mí desde el Creador; esto significa que ya tengo una conexión inicial. Con la ayuda de este despertar espiritual inicial del Creador, puedo apelar de nuevo a Él con mi propia petición.

Agradecer a la Fuerza Superior el despertar que me ha enviado significa entrar en un primer contacto con Ella, eligiendo la única dirección correcta hacia el Creador, esto es, todas las direcciones, “360 grados.”  Elegir esta dirección es la primera acción que podemos llevar a cabo.

Esto es similar a la parábola del hijo del rey, que excavó un túnel bajo la casa de su padre con el fin de tomar una libra de oro de su progenitor. Este túnel tenía dos entradas (desde el interior y desde el exterior) porque el padre, a su vez, también estaba excavando  el túnel hacia el hijo con el deseo de darle la moneda lo antes posible. 

En otras palabras, el Creador nos da primero un despertar, y una oración nace dentro de nosotros. Sin embargo, esta oración no ha de ser una simple petición; un deseo real ha de revelarse en nosotros y, en respuesta a este deseo, se nos dará la fuerza de otorgamiento desde lo Alto.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de julio 2010 sobre el Artículo, ¿Quién es el  que hace la oración?)

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Aferrándose a la línea de la vida

Se trata sólo sobre la vida

¡No dejes de pedir!

Pregunta: Si siento que mis plegarias son egoístas, ¿entonces debo dejar de hacerlas?

Respuesta: Lo peor que puedes hacer es dejar de pedir. Significa que estás retornando al estado animado, ya que un animal no puede rezar. Estamos hablando de una plegaria real, tu corrección, no lágrimas o palabras de un libro.

Una plegaria es una petición para alcanzar el otorgamiento puro desinteresado. ¿Pero, cómo puedes pedir por el otorgamiento altruista si éste es aún más egoísta? Surge claramente que puedes orar sólo si no es sólo para ti mismo. Tan pronto como comiences a pedir para ti mismo, ya no es  espiritual,  porque estás pidiendo al Creador satisfacer tu egoísmo.

Una plegaria al Creador es sólo en relación a la fuerza de otorgamiento. Es así como las plegarias comienzan. Luego, debes determinar por qué la necesitas, y para qué la necesitas. Debo averiguar si quiero dar para recibir aún más para mi egoísmo.

Los 125 grados que una persona sube, son discernimientos de niveles de plegaria. Recibo la Luz de AB-SAG, que necesito a fin de evaluar los detalles de mi deseo. En cada estado espiritual, en cada nuevo grado, discierno más. Entonces, empiezo a entender porqué todo es necesario, este mundo, amigos y enemigos, tontos y sabios, esclavos y héroes, y aquellos impulsados por la lujuria y el poder. Necesito examinar mis relaciones con todos ellos y aspirar al Creador.

¿Cómo sé si mi plegaria, súplica,  es desinteresada  y no contiene algún interés personal o beneficio propio? Lo sé sólo cuando pido por otros. Esto me ayuda a evaluar mi plegaria. Como resultado, estoy en condiciones de comprender por qué el Creador me hizo a mí  y al mundo entero de la manera como somos. Toda la realidad fue creada y preparada para un propósito: para que aprendamos a pedir al Creador correctamente y a recibir lo que pedimos: la Naturaleza del Creador, la verdadera cualidad de otorgamiento para reemplazar a nuestro egoísmo.

(De la primera parte de la lección diaria de Cabalá del 28 de julio 2010, sobre los artículos de Rabash, Shlavei HaSulam)

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El mundo se construye con nuestras plegarias

La física del mundo espiritual

Pregunta: ¿Por qué el Creador no responderá a mis peticiones, sin importar cuánto Le grite? 
Respuesta: Esto es porque aún no es una petición correcta, sino la “rabieta de un niño” al que nadie presta demasiada atención. Un grito es un deseo. Cuando un adulto grita y llora, es señal de que algo grave ha ocurrido. Ser un “adulto” significa poseer un deseo clarificado, entender lo que quieres. Necesitamos clarificar nuestro deseo. Si nuestro llanto interno, el deseo interior, se adapta a la Luz, la Luz se revelará en él y nos permitirá sentir una realidad espiritual.

En esencia, estamos estudiando la física del mundo espiritual, las leyes precisas de la interacción entre la Luz y el deseo. La Luz ha construido el deseo con cinco partes, cada parte se subdivide en otras cinco, y éstas en otras cinco. En total, hay 125 grados a través de los que el deseo puede llegar a ser como la Luz, es decir, hay 125 pasos para elevar el deseo hacia arriba por la escalera espiritual hacia la Luz hasta que se convierte en Él.
¿Qué significa el grito? Es un deseo para el logro de una mayor similitud a la Luz que yo mismo desarrollo dentro de mí. Una vez realizo las acciones adecuadas y me llevo a mí mismo a la semejanza de la Luz, ¡la Luz se revela! Pero si no realizo las acciones correctas, la Luz no se revelará.
Por esta razón, no hay necesidad de gritar. Lo que se necesita es que cambies tu deseo hasta alcanzar la Luz. Para la transición de un estado a otro, para cambiarte a ti mismo en tal medida que asciendas al grado siguiente, tienes que prepararse durante varios meses, o tal vez años, o incluso vidas. Todo depende del entorno, de tu perseverancia y presión, y de tus esfuerzos para acelerar el tiempo.

Sin embargo, la Luz no “auspicia” a nadie. Nadie tiene oportunidad alguna de gritar de una manera especial para que Él le ayude. Se trata de leyes estrictas, como en la física: o te adaptas al paso siguiente o no. Si tienes la fuerza suficiente para moverte por ti mismo, entonces te mueves y si no, entonces te quedas parado. Si tengo que mover una carga de gran tamaño, sólo seré capaz de moverla cuando mi fuerza se vuelva al menos una onza mayor que la carga, pero no antes.
Esta es la razón por la que la sabiduría de la Cabalá nos enseña cómo atraer la Luz que nos aportará una fuerza adicional para llegar a ser como ella. Puedo atraer la Luz llamada “Luz Circundante” o la “Luz que reforma” desde el estado al que quiero ascender. Esta Luz influirá en mi deseo y me elevará. Me hará similar a ese Grado Superior del que viene la Luz. Mientras tanto, soy incapaz de cambiar por mí mismo.

La sabiduría de la Cabalá al completo trata sobre aprender a atraer esta Luz Superior mientras permanecemos abajo. En cuanto a esto, está escrito: “He creado la inclinación mala y egoísta y la Torá como el medio para su corrección debido a que la Luz en ella, Reforma”.

(De la primera parte de la lección diaria de Cábala, artículo “La Materia del Logro Espiritual” del 16 de julio de 2010.)

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Todo regresa al punto de perfección

Una plegaria colectiva que permanece sin respuesta es una plegaria “para la sociedad”, una petición para unir a todas las almas que anhelan al Creador en una sola alma de Adam. Esta plegaria es de inmediato aceptada por el Creador (el sistema de las Fuerzas Superiores del Mundo del Infinito, en donde todo es inamovible y perfecto) porque aspira a la perfección.

Si las personas de todo el mundo sienten la necesidad de conocer la fuerza Superior y unen todos sus deseos, entonces no se sentirán separados por los continentes, porque están, de hecho, en un rango común de la espiritualidad. Ellos existen en un solo plano espiritual sin sentir la distancia geográfica en nuestro mundo, pues sienten una cercanía por la espiritualidad. No saben y no pueden explicar como sucede esto, pero sus aspiraciones hacia una sola meta los empujan y los unen dentro de un campo espiritual común.

De esta manera, todos ellos  entran a “Knesset Israel” (la unidad de aquellos que aspiran al atributo de otorgamiento del Creador). “Knesset” (reunión, asamblea) es el lugar en donde todos nosotros nos unimos como un solo hombre, que significa Maljut del Mundo de Atzilut. De igual forma, “Israel” (Yashar-El- directo al Creador) se refiere a las almas que aspiran a la meta. En consecuencia, se convierten en una asamblea llamada Knesset Israel, la reunión de las almas que desean alcanzar al Creador.

Ellos se sienten como uno, totalmente conectados por un solo deseo, una sola meta, y un solo propósito. Por lo tanto, hay un retorno a un solo cuerpo del alma colectiva, como era antes del rompimiento de los Kelim (las vasijas, deseos) y antes del surgimiento de este mundo imaginario y corrupto, que percibimos como nuestra realidad actual.

(Extraído de la primera parte de la lección diaria de Cabalá, correspondiente al  13 de julio 2010, articulo La Importancia de la plegaria colectiva.)

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Como recibir la abundancia Superior

 El Zohar, capítulo Lej Leja (Vete por ti), punto 6: Este es el heraldo que surge a la medianoche, al comienzo de la iluminación de la línea izquierda desde el punto de Shuruk para que los justos eleven MAN para la extensión de la línea media. El heraldo sale y proclama fuerte porque está en la obstrucción de los Dinim del punto de Shuruk. Es debido a esto que se discierne que sale con gran vigor y convoca a los justos para corregirlo.

Ante nosotros se encuentra la aclaración del orden de la extensión de las tres líneas de Biná a ZA, desde ZA a la Nukva, y desde la Nukva a las almas de los justos.

En la medida en que el inferior puede despertar al Superior en línea media con la elevación del MaN (una plegaria), el Superior puede llenar su deseo. Tú solo debes llevar tu deseo al Superior, un deseo semejante a Su deseo, un deseo de ser llenado con Su llenado;  entonces recibirás este llenado.

Por parte del Superior no hay condiciones especiales. Él sólo está esperando que, de acuerdo a la ley de la equivalencia de la forma, tu deseo sea apropiado para Su llenado. Y por eso todas nuestras plegarias, nuestras peticiones, no deben hacerse para que el Superior nos llene, sino para que nos ayude a crear en nosotros mismos el deseo correcto, una necesidad, una intención que sea apropiado al llenado que existe en el Superior.

No pido al Superior que me llene, porque según se ha dicho, “entre más el ternero quiere alimentarse de la vaca, más la vaca quiere alimentarlo”. Toda mi petición debería consistir en que yo esté preparado para recibir del Superior, ser apto para Él.  Entre nosotros debe existir una semejanza en nuestros atributos. En el momento mismo que ésta aparezca, fluirá la abundancia desde Él hacia mí.

(Extracto de la lección sobre el libro del Zohar, correspondiente al 13 de julio 2010).

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Una plegaria por la sociedad

Se cree que una plegaria colectiva ocurre cuando una persona eleva su plegaria entre otros que están rezando al mismo tiempo. Pero, aquellos que están más conscientes espiritualmente creen que una plegaria colectiva es una petición por la sociedad. Tal plegaria es aceptada inmediatamente por el Creador, mientras que un plegaria egoísta (cuando una persona reza para sí mismo) no es escuchada.

No obstante, incluso una petición al Creador por la sociedad no es perfecta. De hecho, si el Creador “es el bien que hace el bien,” mi petición implica que la sociedad está sufriendo por causa del Creador, ¿no es así? Parece que pienso que el Creador está maltratando a la sociedad, y yo debo rezar por ellos. Sin embargo, si el Creador es siempre benevolente hacia todos, ¿por quién estoy pidiendo?

Se deduce que yo no puedo pedirle al Creador cambiar Su actitud hacia mí (una plegaria personal) o hacia la sociedad (una plegaria colectiva). Dado que el Creador es absoluta e invariablemente bueno; puedo pedirle sólo que me corrija y a todos los otros de tal manera que sintamos que Él es sólo bien.

Si todos los que desean ser conectados al Creador en la propiedad de amor y otorgamiento están dispuestos a unirse con otros en la misma propiedad, entonces a través de la misma aspiración, crean un lugar donde el Creador es revelado. Ese lugar es nuestro amor mutuo.

Sin embargo, tal estado puede ser logrado solo a través de la corrección de los 613 deseos de cada individuo, lo cual es llamado “cumplimiento de 613 mandamientos“. En el grado de nuestra corrección, nos acercamos unos a otros, dado que la corrección de los deseos yace en su unificación.

Por esto los sabios dijeron que “el amor de otros es la más grande ley de la Torá,” y todos los mandamientos son necesarios sólo para alcanzar el último, el mandamiento universal: amor. Como resultado, en esas correcciones individuales y colectivas, sentiremos el poder del amor y el otorgamiento llenándonos.

Pero si no estamos corregidos y unidos, y cada uno quiere recibir para sí mismo, nuestra plegaria es solamente por cosas materiales. (Material es lo que es recibido de manera egoísta, mientras lo espiritual es lo que es recibido con el propósito de otorgar). En este caso, recibiendo para nosotros mismos, nos volvemos “las naciones del mundo”, y no “Israel” (directo al Creador).

Esos términos no están relacionados con alguna nación o nacionalidad. Describen los estados de una persona en el camino espiritual. De acuerdo a esto, nuestra plegaria es ya sea para mejorar nuestro estado personal de existencia o para corregir nuestra actitud hacia los otros y el Creador. 

(Extracto de la primera parte de la lección diaria de Cabalá el 12 de Julio 2010, Artículo, La importancia de la plegaria colectiva.)

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