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La era de una corrección circular

Las últimas convenciones indican el comienzo de una nueva era en la que prácticamente tenemos que completar todo lo que hemos aprendido durante tantos años, lo que hemos leído en las cartas y los artículos de Baal HaSulam y Rabash: la conexión con el grupo, la unidad con los amigos y la purificación del lugar dentro del grupo, donde son revelados el mundo espiritual, el Creador, la construcción de la vasija colectiva, la corrección y la ruptura.

En realidad, todas las descripciones se refieren a una acción: la conexión de todos los deseos destrozados, distantes, opuesto que se odian, con la ayuda de la Luz que Reforma, la cual atraemos con nuestra oración colectiva, elevando MAN, durante los talleres, las diferentes actividades de sensibilización, y todo el tiempo hasta que percibimos la meta espiritual de nuestra vida.

Deberíamos ver esto como una tendencia general que afecta todos los aspectos de nuestras vidas: educar a los niños y a los adultos, a nuestros grupos y a todo el mundo, a cada persona, desde un individuo hasta toda la humanidad y al ver esta tendencia, conectarnos en “círculos”, que es la tendencia más importante que nos lleva hacia la corrección de la ruptura y al alcance de la meta de la creación.

Nosotros podemos ver todo el camino que hemos andado hasta ahora como el tiempo de preparación y de ahora en adelante tanto nosotros como el resto del mundo debemos empezar a construir esos círculos.

(78387 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Mayo del 2012, “Charla sobre las pasadas convenciones”)

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Tres condiciones para la revelación de la Luz

Pregunta: ¿Bajo qué condición podemos exigir, atraer, y revelar la fuerza de la Luz Circundante, la Luz que Reforma que nos conectará en garantía mutua para que revelemos al Creador, el mundo espiritual? ¿Cómo podemos exigir esta fuerza para que nos corrija? ¿Qué se necesita para hacerlo?

Respuesta: Deben cumplirse tres condiciones:

1)      la grandeza de la meta,

2)      perder la esperanza en nuestros propios poderes,

3)      conexión con todos los amigos.

Entonces, todos juntos, alcanzaremos la sensación llamada “la plegaria de muchos” tras haber hecho todo lo posible por conectarnos.

La Luz viene y nos reforma ¿Qué significa reformar? Significa una verdadera petición. Es la Luz Circundante la que nos trae la verdadera petición.

Por lo tanto, de acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, existe la Luz que clarifica llamada Luz de AB-SAG, y existe la Luz que corrige. Aquí, también participa todo en dos fases.

Primero, hacemos todo lo que podemos. Organizamos convenciones, trabajamos en un grupo, y tratamos de conectarnos, convocando así la Luz que clarifica dónde estamos en realidad. Y nos deja sentir la grandeza de la meta.

Al mismo tiempo, nos muestra cuán bajos somos, en un estado en el que no damos ni un paso hacia ella. Sin embargo, esos dos puntos, la grandeza de la meta y la pérdida de esperanza en nuestros poderes, crean dos polos entre los cuales hay diez Sefirot.

Entonces, el potencial entre ellos activa la Luz de corrección. Este estado es llamado “plegaria” ya que, en una plegaria, existen dos puntos, la grandeza de la meta y el reconocimiento de nuestra propia bajeza. Este llanto interno nos trae la Luz de corrección que conecta esos dos puntos a través de las diez Sefirot y nos presenta la vasija completa.

(77627 – De la Convención One en New Jersey del 12 de Mayo del 2012, Taller 3)

Convirtiendo lo malo en bueno

Pregunta: El Creador hizo la inclinación al mal y la buena inclinación. Está escrito: “Yo creé la inclinación al mal”. Entonces, ¿dónde viene la buena inclinación?

Respuesta: En realidad, no existe una buena inclinación. Existe sólo la inclinación al mal, que fue creada inicialmente por el Creador. Es por eso que Él nos dice que Él creó la inclinación al mal. Pero nosotros la corregimos con la ayuda de la Torá y la convertimos en la buena inclinación.

“Inclinación” es el deseo. El deseo permanece. Pero “al mal” significa que yo constantemente deseo recibir para mi propio beneficio, y entonces esto me perjudica porque yo me encierro en este mundo como un pequeño animal, viviendo los años que tengo que vivir. Este es el tipo de vida más miserable posible en la realidad.

La buena inclinación quiere decir que tratamos de unirnos en el grupo y ver que no somos capaces de hacerlo, y comenzamos a gritar en una oración común. Entonces, la Luz que Reforma viene y crea unidad entre nosotros, y dentro de esa unidad se revela la intención de otorgar, la Luz. Entonces, en vez de la inclinación al mal, tenemos la buena inclinación, el mismo deseo, pero con la intención de unirnos con el prójimo.

(77693 - Del 3º seminario de la Convención en New Jersey del 12 de Mayo del 2012)

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La batalla del egoísmo con los bebes

“José” se encuentra en un punto dentro de la persona que puede crecer sólo cuando se posiciona en el reino del Faraón (deseo egoísta).  La pequeña chispa de Luz es llamada “una vela delgada” (Ner Dakik). La “vela delgada”  deliberadamente se localiza dentro del ego porque esta crece dentro de él y de pronto se transforma en otorgamiento. Por consiguiente, José fue a Egipto, creció (se expandió) allí (es decir que sus hermanos se juntaron a él). Él representa la chispa que se desarrolla sólo dentro del ego humano.

El egoísmo se construye de tal forma que sólo puede valorar algo que se considera “lucrativo” (beneficioso). Este identifica las “ventajas” sólo en el tipo de llenado, que se denomina “el trabajo de las mujeres” dado que es opuesto  al abrumador llenado que es el llamado “trabajo de los hombres”. Es por esto que se dice que el Faraón ordenó matar a cada niño judío y dejar vivas a las niñas.

Nosotros damos a luz a los “hijos” y entonces  los matan ya que no tenemos idea de cómo trabajar con las intenciones con el fin de otorgar. Entonces, estos nacen nuevamente  a través de nuestros esfuerzos para otorgar al menos de forma mínima, pero nuestro ego mata otra vez estos esfuerzos. Nuestro intelecto reconoce aquello que tenemos que otorgar y que lo manejamos para generar tales intenciones, pero entonces nuevamente los anula con nuestro ego.

Nuestro trabajo es reconocer por medio de nuestro deseo que nos toca dar a luz  a nuestros “hijos” y entonces los destruimos otra vez. Estamos aterrados por lo que hicimos, y por el hecho de que no tenemos nada más. Después de pasar la tortura y de darnos cuenta que somos incapaces de hacer algo en cuanto al estado de las cosas, paso a paso, adquirimos un nuevo deseo: una Reshimo informativa que se llama “Moshe” (Moisés)

Moshe empieza a crecer y a desarrollarse en la casa del Faraón. Pareciera como si viniese del lado del Faraón. El Faraón lo desarrollo y lo eleva, le enseña su sabiduría, le da poder. Después de 40 años en el palacio del Faraón, Moisés consiguió todo excepto que a él no se le expuso el conocimiento sobre el Creador.

 Moshe continuó creciendo dentro de sus deseos, los cuales se sometieron a la corrección y sintió que a pesar de sus esfuerzos, él no podía convertirlos en otorgamiento. En este punto sus deseos adquirieron gradualmente el “punto de Moshe“, es decir la chispa que en primer lugar fue oculta a tal medida que era totalmente difícil de alcanzar. Sin embargo, la chispa siguió creciendo. Debido a esto continuamos dando a luz “hijos”, es decir intenciones de otorgar. Creemos que somos capaces de dar y una y otra vez “matamos” nuestros esfuerzos.

La persona continúa exterminando a sus “hijos” hasta que con gran pena empieza a darse cuenta que todos los esfuerzos de otorgar no lo llevan a ninguna parte. Damos a luz un “hijo” (intención de otorgar), el cual es, de hecho, nuestro próximo nivel que nos direcciona a “salir” de Egipto. Este paso es el resultado de nuestro esfuerzo en el trabajo del grupo; este proviene de nuestros esfuerzos reales. En algún punto, adquirimos en realidad el deseo de otorgar, pero más tarde nos enfriamos y actuamos de forma egoísta nuevamente. Es decir el Faraón “se traga” nuestros recién nacidos.

(74972 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

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Revisando la conexión con el grupo

Tenemos que entender que sólo hay dos estados en nuestra vida, en nuestra realidad: un estado de oscuridad, una sombra, o un estado de Luz, de conexión, de revelación del bueno y el benevolente. No hay nada en medio. Si al escuchar acerca de esto la persona constantemente trata de clarificar los estados por los que pasa, ya sea una sombra o la revelación del Creador, ella avanzará en la línea media.

Baal HaSulam, Shamati, artículo 8: “Cuál es la diferencia entre una sombra de Kedushá y una sombra de Sitra Ajra“: “En su lugar, todos los cambios están en los que reciben. Debemos observar dos discernimientos en esta sombra…”

El primero es cuando la persona aún puede unirse con los amigos, al superar los pensamientos acerca de la separación y la “confusión” de los sentidos. Ella aún puede superar la oscuridad y el ocultamiento; aún entiende que ha perdido la meta, el camino hacia el Creador.

Pero en general, nadie lleva a cabo una autocrítica real, “¿Por qué me siento de esta manera? ¿De dónde viene esta sensación?” yo no soy mi propio sicólogo, simplemente me siento bien o mal, como un niño. No calculo quién me envía esos pensamientos y esas sensaciones. Soy “cocinado” en ellas, y me hundo en mi cuerpo, como un niño pequeño.

Aun así la persona debe conocerse y examinarse a sí misma: “¿Qué han evocado mis sensaciones y mis pensamientos?” ¿Cómo puedo ascender por encima de mí mismo, por encima del estado actual? ¿Cómo puedo salir de este pantano tirándome de mi propio cabello?” La persona siempre se ve a sí misma desde un costado, “Si, estoy hundido en mi deseo egoísta. Si, este me controla. Es verdad, no me permite conectarme, no me deja levantarme para la lección, me fuerza a desconectarme, hace que la vida diaria y sus acontecimientos parezcan más importantes. Pero veo que estoy en un estado que es opuesto a la meta”.

¿Cómo puedo entender y reconocer esto? Cuando aún estoy conectado con algo externo, con el grupo. Aquí viene el momento de la verdad, puedo revisar si estaba conectado realmente con el grupo o no. Si no estaba conectado, sólo me siento a mí mismo: me siento mal, no quiero nada, etc. Más aun, ni siquiera trato de tomar esto en cuenta y simplemente fluyo sin ningún pensamiento o deseo en especial.

Pero si estuviera conectado con el grupo, si tuviera una alianza con los amigos, de acuerdo a la cual ellos tienen que ayudarme incluso si caigo y me dirijo en otra dirección, las conexiones internas permanecen, me preocuparía de cómo me ven ellos, y no olvidaría totalmente mi compromiso. Ellos me apoyarían y yo sería capaz de verme desde un costado y aclarar mis sensaciones.

Así estaría dividido en dos: mi propio yo y mi actitud hacia el grupo. Sólo entonces, al aferrarme a la conexión con los amigos, seré capaz de clarificar y revisarme y mediante eso, comenzar el ascenso que sigue al descenso. De otra manera, no tengo oportunidad; simplemente caigo y me voy. Entonces la persona puede superar el primer tipo de sombra, al justificar su actual estado y entender que le fue enviado por el Creador. Entonces ella puede pedir ayuda al Creador.

¿Por qué me vuelvo hacia Él? No para sentirme mejor, porque entonces estaría pidiendo anular mi inclinación al mal, la cual Él ha creado, al añadir la Torá como una especia para ello. Entonces debo pedir la especia, para que el poder del amor y el otorgamiento, el poder de la conexión venga de Arriba, y me permita avanzar hacia la otra línea.

“Cuando uno aún tiene la habilidad de superar la oscuridad y el ocultamiento que siente, justificar al Creador y rogar al Creador que el Creador abra sus ojos para ver que todos los ocultamientos que uno siente vienen del Creador”.

Cuando a la persona se le deja indefensa y sin una salida, cuando maldice al Creador, a los amigos, y la vida, aun así está viéndose a sí mismo desde un costado y de pronto ve una oportunidad para salir, puede exigir que el Creador lo ayude ¿Por qué? Porque ella no acepta el estado en el que la providencia del Creador parece mala, y no puede justificarlo a Él. La persona se siente mal porque piensa de mala manera del bueno y benevolente, al ser opuesto a Él. Si parece malo, es una señal de que soy opuesto al Creador.

Tenemos que construir un Masaj (pantalla) y la Luz que Retorna por encima de todas las situaciones difíciles. Incluso en las peores situaciones yo debo ver al Creador como su fuente, como la Luz que está llena de abundancia infinita, pero que está rota dentro de mí y se convierte en una mala sensación, en una sombra, en oscuridad, ya que mis atributos son opuestos al bueno y benevolente, opuestos del atributo de otorgamiento y amor.

Así avanzamos cada vez que clarificamos las cosas correctamente. Lo principal es descubrir constantemente este punto, “¿Qué siento?” “¿Quién me está enviando esta sensación?” Este es todo el principio de nuestro trabajo y esto es lo que divide a la humanidad en el 1% y el 99%.

(76939 – De una lección en la Convención en Brasil del 3 de Mayo del 2012, Shamati # OCHO)

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Sin transgresión, no hay mandamiento

En las Mitzvot y las transgresiones, sólo la intención es lo que otorga sobre nuestro sistema general, en la revelación de la Luz superior, en la habilidad de parecerse al Creador. Por supuesto, esto también incluye las simples relaciones del mundo corporal en relación a otros, al mundo, a la humanidad, a la naturaleza, y a la ecología, ya que tu actitud incluye todas tus sensaciones. Pero las Mitzvot y las transgresiones existen en relación a la conexión y semejanza o falta de semejanza con el Creador.

Es así en cada nivel, inanimado, vegetativo, y animado, mientras que el último nivel, el hablante, es el que ejecuta todas las transgresiones. Si el deseo de recibir en el nivel del hablante que va a conectarse con el Creador, que va a ser semejante a Él, hace algo que es opuesto a esta conexión, entonces eso es llamado una transgresión.

El “Israel” que anhela al Creador, es el que comete las transgresiones, mientras que las “naciones del mundo” no cometen transgresiones. Con ellos sólo existen las siete Mitzvot de los hijos de Noé. El hombre que por el momento no entra en el camino de ascenso directo al Creador, el cual es llamado “Israel” (directo al Creador), también necesita relacionarse de forma amable con otros: preservar la naturaleza, su balance y ecología, tener cortes judiciales, proporcionar justicia al nivel de la humanidad, no comer carne de un animal aún vivo, etc.

Pero las Mitzvot espirituales y las transgresiones pertenecen sólo a la escalera de los niveles espirituales, a las líneas derecha e izquierda. Sin ninguna sensación de transgresión, no serás capaz de descubrir tu inclinación al mal y no sentirás tu necesidad por la Luz que Reforma. De esa manera llegas a la línea media.

Por lo tanto está dicho, “No hay un justo en la tierra que no haya pecado”. Necesitamos descubrir todas las transgresiones de nuestro ego, ya que sin eso no tendríamos una necesidad de corrección. Si está escrito que “el justo está tan lleno de Mitzvot como una granada”, esto significa que al principio él descubrió dentro de sí el mismo número de transgresiones.

(76525 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 2 de Abril del 2012, El Estudio de las Diez Sefirot)

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Que pedir cuando sentimos dolor

Pregunta: Nuestra tarea es transformar los deseos rutinarios de la gente normal en una plegaria hacia el Creador. ¿Cómo lo hacemos?

Repuesta: Una madre entiende claramente porque llora su bebe, aun que el bebe no se da cuenta de por qué llora. El mismo principio se aplica aquí: Nosotros tenemos que transformar los deseos de la gente, de lo contrario ellos no se armonizarán con la Luz. La gente llora por sus problemas en sus vidas materiales, pero la Luz no responderá a sus quejas puesto que Él fue quien se los creó.

Está dicho: Ven al Faraón ya puesto que Yo he endurecido su corazón. Es el Creador quien arregla nuestros problemas y yo no puedo pedirle que nos libere de sus dificultades, entonces ¿por qué Él las ha mandado? Tenemos que ir a Él con una petición diferente, con nuestra petición para que nos ayude a elevarnos por encima de nuestras aflicciones y nos permita escoger aunque estemos atravesando por angustias, porque solo al hacer esto podemos percibirlo a Él. Así es como nos elevamos al otorgamiento más allá de la recepción.

Pero ¡somos incapaces de alcanzar este estado! Estamos profundamente sumidos en el egoísmo; sufrimos, nos esforzamos por deshacernos al menos del dolor así dado que somos incapaces de sentir el gozo.

Debemos exigir de Él: Dame el poder que me permita estar por encima de mi dolor. Nosotros necesitamos estar particularmente consientes de nuestra renuencia a experimentar dolor y nuestro deseo de estar por encima de esto: Deja que mi cuerpo sufra, pero aun así yo puedo estar un paso más arriba que mi cuerpo; la aflicción me ayudara a escapar de mis deseos egoístas. Si el sufrimiento desaparece, yo regresare al Faraón; sin embargo, si la aflicción persiste, hare todo lo que esté en mí poder para evitar el dolor.

Entonces, el sufrimiento es un prerrequisito necesario para hacerme huir del Faraón, de mi egoísmo. Pero ¿Hacia dónde corro? Le ruego al Creador por libertad: Dame una oportunidad para escapar y elevarme por encima del Faraón. Aun que yo trato con una pequeña parte del mal común, este es el tipo de trabajo que tengo que hacer conscientemente. Mi trabajo es no quedarme como un miserable animal, sino elevarme al nivel del ser humano. Tengo que darme cuenta que el nivel humano es más alto que el animal. Debemos dibujar una línea de separación obvia y rígida entre estos dos estados.

  • ·El animal en mi sufre. ¡Que sufra! Es solo mi egoísmo, es el Faraón, con su dolor y oscuridad que espesa el grado de la oscuridad egipcia
  •  Yo estoy por encima del sufrimiento esforzándome por otorgar.

Pero, ¿Dónde obtengo la energía para alcanzar esto? Soy tan débil que huyo del mínimo dolor. Cuanto más avance espiritualmente, más sensible me vuelvo y las cosas que antes eran muy fáciles para mí, se vuelve insoportable. No puedo tolerar nada en absoluto, ni siquiera los problemas físicos.

Con esto trabajamos diligentemente: Nos esforzamos por elevar nuestros deseos a través de los cuales nosotros tendemos a sufrir más y más. Encontramos la oscuridad egipcia en el lugar donde antes estuvo la Luz, pero de hecho nada cambia excepto el caculo nuestro de los eventos.

Así es como el buen Faraón se vuelve malo, un día con sol brillante se torna en oscuridad insoportable.

Tal estado nos parece sumamente deprimente y sombrío; debemos elevarnos por encima del creciente dolor y considerar el sufrimiento como ayuda.

Esta dicho que el Faraón trae a los hijos de Israel a la liberación, pero a condición de que ellos realmente se esfuercen por elevarse por encima de su egoísmo.

Ellos entienden que la aflicción los ayuda a elevarse por encima de sus problemas y a separarse del egoísmo, ya que nadie es capaz de acercarse de manera voluntaria al sufrimiento; instintivamente, la gente se aleja tanto de los problemas como le sea posible.

Entonces, el Faraón me ayuda al empujarme hacia afuera, mientras que el Creador me ayuda insensibilizando el corazón del Faraón. Mi tarea es pedirle al Creador que me conceda el poder de estar por encima y considerar el otorgamiento como mucho más importante que la recepción.

De lo contrario, simplemente estaré llorando de dolor como una persona que no está enfocándose en crecer y en vez de eso solloza por los múltiples problemas que tiene en su vida. Esto es lo que vemos hoy mientras la humanidad está yendo hacia una crisis. Las personas no tienen a donde ir; están desamparadas y por esto, ellas no quieren saber nada, Danos un antidepresivo, alcohol, analgésicos, sedantes, drogas, cualquier cosa que les ayude a desconectarse de su dolor.

Nosotros le pedimos al Creador que nos mantenga por encima de nuestro dolor para que no nos ensordezca, sino que más bien, nos de otra forma. Nuestro trabajo es abogar: Dame una oportunidad para otorgar y disfrutarlo. No debemos otorgar por el bien de recibir; tenemos que aprender como disfrutar del otorga. Si lo hacemos así, iremos más allá del conocimiento, y alcanzaremos el otorgamiento por el bien de otorgar, adquiriendo así satisfacción a través de un gran sentido de pertenencia en vez de hacerlo  por medio del llenado de nuestro egoísmo. No importa si sufrimos dentro de nuestros deseos egoístas; disfrutamos en nuestro sentido de pertenencia a Él. Estas son dos vasijas diferentes. Similarmente, la gente en este mundo  está orgullosa y disfruta sirviendo a aquellos a quienes considera dignos y grandes.

Así es como nos preparamos nosotros mismos; otros nos seguirán. De hecho, un enorme deseo de estar satisfecho se esconde tras la fachada de nuestra civilización. Nuestra meta es corregir este deseo; de lo contrario, la gente continuará sufriendo en vano.

(74888 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 9 de Abril del 2012 “Preguntas y respuestas sobre el Congreso de Brasil”)

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Ingresando en el mundo del Creador

Pregunta: En su opinión, ¿Era importante haber expresado nuestra petición común durante el taller? Tengo la sensación de que en cierto punto usted estaba empujando el enfoque del grupo hacia adelante al expresar “¡Creador, llénanos! Estamos listos. Cámbianos”. ¿Deberían decirse estas palabras en voz alta? ¿O quizá sólo “yo lo sentí…”?

Respuesta: No. Tenemos que movernos hacia las fuentes cabalísticas. Tenemos que leer artículos, analizarlos, y precisamente a través de estos artículos, ingresar en el mundo del Creador de forma más elevada y profunda.

Sólo podemos revelarlo  si existe una fuente cabalística primaria en frente de ti. ¡Bajo ninguna circunstancia debes confiar en tus pensamientos y deseos! Es necesario seguir el texto. Si no te gusta un texto, toma otro; tú puedes cambiarlo.

Yo abro un libro, digamos, Shamati, en cualquier página y empiezo a realizar un trabajo espiritual a partir de este. Si veo que la página que abrí no es la ideal y no corresponde a mi estado, entonces puedo pasar otras 15 o 20 páginas, esto no es importante. Entonces empiezo a leer y a trabajar aquí. Pero con todo, trabajo con lo que quiera que esté escrito en el libro.

Después de todo, un cabalista describe acciones secuenciales de causa y efecto que progresivamente te llevarán hacia adelante.

Y si vas a hacer cosas por ti mismo basado en la masa de pensamientos y sentimientos que surgen dentro de ti, entonces quien sabe hacia dónde te lleve esto. Al ser pequeños, así aprendemos de los niños más grandes, y ellos nos dicen qué hacer, cómo y por qué. Y entonces debemos seguir estudiando de esta manera, progresivamente.

(76505 – De la Convención en Vilna del 25 de Marzo del 2012, Taller 2)

El Único que me ayudará

Al tratar de unirnos en el grupo, no solo evocamos la Luz, sino la Luz que Reforma. Esta no me corrige, sino que me da nuevos detalles de percepción. Su trabajo es mostrarme que estoy totalmente separado, roto, que soy opuesto, que estoy inmerso en el odio, y que estoy en el fondo. En primer lugar, yo llego a este reconocimiento.

Más allá de eso, la Luz me obliga a sentir que nada me puede salvar, y que es imposible salir. Esta me da la sensación de que no hay fuerza en el mundo que me pueda corregirme, a pesar de que aparentemente yo quiera conectarme con los amigos y amarlos.

Sin embargo, yo continúo trabajando y haciendo lo mejor que pueda, junto con el gran odio por la separación y el gran deseo de unirme. Con la ayuda de la Luz, empiezo a entender que esto es muy importante. Entonces, esta me revela el punto interno más importante para mí: el entendimiento de que sólo el Creador puede ayudarme.

Así llego a dos cosas. Por un lado, empiezo a odiar el mal, y por el otro, yo llego a amar el bien, lo que significa el otorgamiento absoluto, cuando en realidad quiero salir de mi camino hacia los demás. He adquirido una gran deficiencia, la necesidad de unidad y amor. Además, por encima del llamado del corazón, he llegado a la comprensión de que nadie puede ayudarme excepto el Creador.

Así, eventualmente, adquiero una deficiencia por el Creador. En primer lugar, supongo que, junto con los amigos, nos derribamos el Majsom (la barrera que nos separa de la espiritualidad), y como resultado de esta demanda, yo puedo penetrar más profundamente la naturaleza y descubrir la fuerza interior oculta en ella, la fuerza única que puede ayudarme. Yo siento que el deseo dirigido al Creador nace en mi corazón.

Este es el máximo, el punto culminante de mi trabajo sobre el grado corporal, con todos los medios disponibles aquí. A partir de este punto, estoy “bloqueado” en el Creador: ¿Cómo puedo pedir, exigir, obligar, y pedirle ayuda a Él?

Este deseo se desarrolla y adquiere nuevas formas. ¿A quién está destinada la ayuda del Creador? Yo empiezo a ver que hasta el momento, yo quería usarlo a Él, incluso a pagarle. Sin embargo, en realidad necesito los cambios con el fin de darle placer a Él. Por lo tanto, al cambiar internamente, empiezo a cambiar nuestras relaciones mutuas, incluso por encima de todos mis cálculos personales, quiero que todos los cambios que le dan placer.

Este es el trabajo del Creador: yo trabajo y dirijo conscientemente todo el fruto de mi trabajo hacia Él. Entonces, yo le pido sentirlo a Él. Le pido hacerlo no como lo hago ahora, no para mi propio beneficio, sino por el contrario, le digo: “No te reveles Tú, de lo contrario mi deseo de recibir comenzará a disfrutar. Sólo dime qué es para el bien Tuyo. Esta es la única cosa que quiero”.

Así, desde el nivel de nuestro mundo, yo paso a otro tipo de trabajo, realizado en relación al Creador. Al mismo tiempo, continúo a trabajar en el grupo, pero ahora como un todo con él.

(75857 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 20 de Abril del 2012, “Prefacio al Libro del Zóhar”)

Pesaj, matzá y hierbas amargas

Si nosotros estamos dentro de  nuestro deseo de recibir, anhelando sólo recibir un llenado, no sentimos que haya algo más aparte de nuestro deseo. Sólo entendemos que hay un vacío en nosotros que debe ser llenado y que siente que está vacío. En tanto que nuestro deseo no recibe todo el llenado, éste no se calmará. Es como un bebé que llora, que no se calma hasta que reciba todo lo que necesita.

¿Cómo podemos enseñarle otro placer a un deseo de recibir, el placer del otorgamiento? Ni siquiera entiende qué es, y no puede sentir ni hacer una cosa así. Pero gradualmente empezamos a enseñárselo de acuerdo a un plan.

Todo el estudio está basado en la disposición a sufrir, porque el deseo tiene que renunciar a su llenado, tiene que renunciar al deseo de llenarse, renunciar a la sensación del yo, el orgullo propio, a la envidia, al respeto, y al control, es decir a su independencia.

Al principio la persona piensa que ella misma puede corregirse, hasta que ve que es imposible, y que esto sólo puede realizarlo la Fuerza Superior. Ella lo aprende al fallar todo el tiempo. Así se le enseña que debe bajar la cabeza y pedir, pedir por la única cosa que ella no quiere. Entonces recibe ayuda y cambia, se convierte en su opuesto, al empezar a disfrutar de lo que antes odiaba.

Tenemos que pasar por todo este proceso en comprensión, en reconocimiento, en concordancia, en nuestros sentimientos y en la mente, en nuestra conciencia. Todo aquello de lo que antes estabas orgulloso y por lo que te considerabas respetable, ahora parece lo opuesto, y descubres tu humildad y tu impotencia. Nuestro deseo de recibir, el cual no sabe otra cosa que llenarse a sí mismo, siente todo esto cuando aprende acerca de un método totalmente nuevo.

Este proceso se lleva a cabo de acuerdo a los tres símbolos: “Pesaj” (Pascua), “Matzá”, y “Maror” (hierbas amargas). Este es llamado “Pesaj” de la raíz hebrea saltar, puesto que la persona salta constantemente de un lado a su lado opuesto, y así convierte sus pequeñas medidas de recibir en otorgamiento. Ella lo hace por la Matzá, “el pan de la aflicción”, puesto que no tiene otro alimento y ella está de acuerdo en conformarse con lo que recibe del otorgamiento.

La persona eleva constantemente la importancia del otorgamiento, mientras que su deseo de recibir sólo obtiene la “hierba amarga”. Así ella eleva la línea derecha, la Matzá, por encima de la línea izquierda, la hierba amarga, como un héroe que se sobrepone al sabor amargo y quiere convertirlo en la dulzura del otorgamiento. Entonces ella alcanza Pesaj, el cambio de su conciencia.

Por medio de la nueva actitud hacia el deseo de recibir, que no cambia, ella construye el ser humano dentro de ella. “Adam” (hombre) es lo que se construye por encima del deseo. Este es el sistema que empieza a funcionar según el nuevo principio con los mismos atributos naturales, pero al utilizarlos para otorgar.

El mecanismo, que es creado por medio de esto, está construido de todas las acciones de la persona y de los esfuerzos que hace al superar su deseo de recibir, esto es lo que se llama “Adam”. Todo esto es hecho por los tres componentes especiales que simbolizan la fiesta de la libertad del ego, Pesaj, los cuales son llamados Pésaj, Matzá y hierbas amargas.

(75097 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 10 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)