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Miente, pero honestamente

Rabash, Shlavei HaSulam (Los peldaños de la escalera), “Qué son una bendición y una maldición en el trabajo”: Cada día, el hombre necesita empezar de nuevo y decir que hoy le será concedido ver “Yo soy tu Dios”, y que él no escapará de la batalla. No debería decir “ya recé muchas veces que Dios me dé las vasijas de otorgamiento, y saldré del deseo de recibir para mí mismo, y no he recibido ninguna respuesta a mi oración, así que ¿cuál es el beneficio orar de nuevo?”

La verdad es que nunca pedimos vasijas de otorgamiento, puesto que es imposible.

Sí nosotros lo que llamamos “otorgamiento”. Pedimos ser capaces de amar al otro, pero así es como lo llamamos; esto no es “otorgamiento”; no es el amor por los otros o deseos de otorgar. Nosotros nunca oramos verdaderamente por el mundo espiritual, o por el estado espiritual, o las vasijas espirituales. En nuestro deseo actual, en nuestra mente y sentimiento actuales, simplemente no son capaces de pedir esto, ni siquiera sabemos qué es.

Por lo tanto, se nos dice: ” trabajé hallé”. Debemos esforzarnos en lo que los cabalistas nos dicen que hagamos, seguir estrictamente sus recomendaciones, y comprender claramente que no tenemos ninguna oportunidad de llegar directa e independiente a la oración correcta, no podemos romper nuestro corazón y elevar una petición por la corrección (MAN).

Al principio cada una de nuestras oraciones está basada en cómo recibir, ganar, y tomar ventaja de los amigos, del Creador, de cualquiera. Ese es el hecho y no hay lugar hacia dónde escapar de ello. Pero por encima de nosotros, hay un sistema de ruptura que traslada nuestras acciones, nuestras peticiones rotas, hacia la corrección.

En el camino de arriba hacia abajo, los deseos se rompieron, y en el camino de regreso, cuando yo me elevo desde el estado roto, estos son corregidos en este sistema. Ellos se elevan como si yo pidiera lo que se necesita, como si realmente elevara una plegaria por el amor y el otorgamiento al otro y por la conexión con los amigos y con el Creador a quien yo estuviera dispuesto a aceptar esto como bondad.

Este sistema es el mundo roto de Nikudim y el mundo de Atzilut es el adaptador que fue creado más tarde: A un lado de este sistema, hay el mundo falso, los mundos de BYA que están desconectados del Creador, y los estados opuestos al otorgamiento, en el cual nosotros existimos. Por otro lado, existe el Creador, la perfección.

Mi plegaria por el amor es una mentira, pero todos arreglamos esta mentira en una forma correcta, como si de verdad quisiéramos algo más que el beneficio propio. Si entre nosotros nos reunimos en la forma correcta, si organizamos el estudio y todas nuestras acciones correctamente, entonces nuestra petición pasa a través de este sistema que los corrige, y esto es llamado “trabajé y hallé”.

Aunque no conocemos el mundo de Atzilut, éste hace su trabajo. Y es por eso que tenemos que hacer exactamente lo que los cabalistas nos dicen, sin mentirnos a nosotros mismos o sentirnos avergonzados. Es cierto que no pedimos la espiritualidad, pero gritamos como un bebé y la madre sabe lo que él necesita. La madre sólo necesita un pequeño grito del bebé para saber cuáles son sus necesidades.

Esto es lo que se requiere de nosotros. “Haz todo lo que puedas hacer”, y esto traerá buenos resultados.

(72041 – De la Convención en la Arava del 25 de Marzo del 2012, Lección 7)

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¡El rey de Egipto murió!

Shamati artículo 159: Y sucedió que en el transcurso de esos muchos días el rey de Egipto murió…(Éxodo) La grandeza del ego, toda la buena vida corporal, el deseo de  la persona de sentirse mejor en la vida, todo cae, colapsa, y muere ¿Entonces qué puede hacer la persona? Esto es lo que la humanidad como un todo y cada individuo está atravesando ahora. No podemos operar de acuerdo al ego destinado a los problemas corporales ordinarios.

Y entonces, los hijos de Israel suspiraron por razón del cautiverio, que son aquellos que anhelan la espiritualidad, incluso si aún no saben lo que es, y aquellos que ya están cerca de ello, que de alguna manera entienden que la espiritualidad simboliza el otorgamiento y el amor sin importar sus intereses personales. Así ellos comienzan a revisarse a sí mismos y a ver que no pueden ir por ese camino.

Esta es una pirámide que contiene a aquellos que simplemente no pueden ser consumidores y servir a su ego, hasta aquellos que ya han aclarado que la espiritualidad simboliza el otorgamiento en lugar del auto amor. Cada uno toma su lugar ahí y “suspira” en su propio punto por este cautiverio egoísta.

Existen aquellos cuyo “punto en el corazón” ha despertado, y existen aquellos que simplemente sufren sin saber por qué. Todos suspiran bajo la carga de su situación, sin saber cómo llenarse a sí mismos.

Y su llanto ascendió hasta el Creador a causa de su cautiverio, no sólo lloran, debido al arduo trabajo: por sus intentos inútiles de llenar su ego o por aquellos que son más avanzados, pero aún no pueden abandonar sus antiguos hábitos y asumir sobre sí mismos la carga del trabajo del Creador y comenzar a trabajar en otorgamiento y amor de otros.

Pero a pesar de todo, “Y Dios escuchó sus quejidos”. El Creador escucha a todo aquel que responde a lo que el Creador hace con él. El sistema está construido de tal manera que el superior cuida de cada uno de acuerdo al nivel de la persona, pero especialmente a aquellos que entienden y tienen que dirigirse en la práctica hacia el otorgamiento y amor en el grupo, en “los hermanos que se sientan juntos”, entre aquellos que anhelan al Creador.

Sufrieron tanto que ya no pudieron soportarlo más. Entonces las personas imploraron tanto con una plegaria, que su llanto llegó hasta Dios; estaban exhaustos de este trabajo. Pero por otro lado vemos que estaban diciendo: “Podría aquello que teníamos… cuando nos sentamos al lado de las ollas con carne, cuando comimos pan hasta saciarnos”. Y también decían, “Recordamos el pescado que no íbamos a comer por nada del mundo…” lo cual significa que antes todo estaba bien.

La persona tiene dos puntos al mismo tiempo: Uno es corporal y el otro es aparentemente espiritual. Entonces él está entre ellos y mientras más alejados estén los puntos, más espacio tiene él, y más sabe cuál es su lugar y qué hacer.

(74802 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de Abril del 2012, Shamati # 159)

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La insoportable amargura de la esclavitud

Shamati, articulo 159: Esto significa que Israel está bajo el dominio de cierta nación, esta nación los controla y ellos no pueden retirarse de su dominio. Así, ellos probaron lo suficiente el sabor en este trabajo y no pueden ser redimidos.

Entonces, ¿Qué hizo el Creador? “El rey de Egipto murió”, es decir, ellos perdieron esa servidumbre. Así que no pueden seguir trabajando…

¿Es bueno que el Faraón haya muerto? Después de todo él acerco a los hijos de Israel a la Santidad, al obligarlos a cumplir dos discernimientos en ellos. Por una parte, ellos tienen ollas llenas de carne, pero por el otro, eran esclavos.

Si no pensamos en la espiritualidad, entonces olvidamos la esclavitud y no sentimos que somos esclavos. Tú trabajas para tu ego y obtienes buenos beneficios. La esclavitud comienza cuando a pesar de que las ollas están llenas de carne, tú sientes que no tienes espiritualidad, porque no alcanzas la conexión y el amor, la oportunidad de salir del ego.

La esclavitud se siente solo cuando tienes dos puntos de discernimiento: en el nivel corporal todo está bien, pero en el nivel espiritual, no hay nada y no habrá nada. En este caso es llamado “esclavitud”, el dominio de la materia en el espíritu. El Creador nos escucha solo cuando nos conectamos entre nosotros y comenzamos a separarnos corporalmente de la espiritualidad y vemos que tenemos que buscar el punto espiritual en la conexión entre nosotros.

Es por esto que somos llamados “los hijos de Israel” y “hermanos que se sientan juntos”, aquellos que se perciben a sí mismos como esclavos en Egipto, quienes no tienen el poder de alcanzar la conexión. Al principio todo parecía posible, era bueno y maravilloso. Entonces comenzaron los problemas y podemos ver eso en diferentes grupos. Esta es la segunda fase de la esclavitud en Egipto, en la cual los hijos de Israel se quejan del arduo trabajo. Ellos no pueden conectase, pero en lugar de escapar, continúan trabajando en conexión.

Si la persona no deja el grupo debido a esto, si no que continúa golpeando en este punto, tratando de alcanzar la conexión, entonces eventualmente ella se desespera y llora porque carece de poderes. Si estamos conectados, recibimos una vasija para descubrir al Creador, pero no podemos crearlo por nosotros mismos por que la persona no puede alcanzar acciones espirituales por sí misma.

Entonces nos quejamos por este trabajo, el cual significa que entendemos que necesitamos la ayuda de Arriba. Solo ella puede corregirnos y conectarnos. Este clamor ya es nuestra salvación, la gran revelación de que “no existe nadie aparte de Él”, y que solo Él puede conectarnos. Hemos alcanzado el deseo de conectarnos por nuestro trabajo cuando entendimos que esto es lo único que necesitamos sin dejarnos tentar por alguna condición corporal, sin importar cual sea.

(74787 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de Abril del 2012, Shamati # 159)

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El privilegio de ser feliz de otorgar

De una lección del Rabash: Estudiamos que debemos estar en equivalencia de forma. ¿Qué es equivalencia de forma? Al igual que el Creador otorga, así debemos nosotros otorgar. Esto es equivalencia de forma. Cuando tenemos que otorgar, no tenemos amor propio, lloramos. Duele que debamos hacerlo así. El Creador otorga, y la pregunta es ¿tiene Él placer en ello o no hay placer ahí para aquél que otorga? ¡Así que no hay equivalencia de forma!  De tal manera que debe haber placer cuando otorgamos, de lo contrario no hay equivalencia de forma. Pueden otorgar sin dolor; dar, yo no necesito de tu dolor, sólo otorga.

Disfruten del otorgamiento, ¿quién se los da a ustedes? ¡La persona debe trabajar, el cuerpo no quiere hacerlo! No es que yo deba sufrir, no hay otra opción, el cuerpo no quiere trabajar. ¿Por qué debo sufrir?, yo no quiero sufrir. ¡Necesito esforzarme!  ¡Y esta no es una condición! La persona que no siente el esfuerzo, es una señal de que su intención es con el fin de recibir, no con el fin de otorgar. El cuerpo no está de acuerdo en otorgar.

Nunca deben anhelar cosas malas. Es necesario sentir diferentes cambios, ellos vendrán por sí mismos. La persona no debe pensar en un descenso, sino siempre anhelar un ascenso, tanto en sus sentimientos como en sus pensamientos: anhelar la bondad, la adhesión, la conexión y la plenitud.  Pero, al mismo tiempo, la persona debe evaluarse de forma crítica, entendiendo que si no hay nada dentro de ella que se oponga al otorgamiento, es una señal de que hay un asunto egoísta aquí. Si la persona maneja el avance con alegría y sin esfuerzo, es una clara señal de que lo hace de manera egoísta a fin de recibir. Sólo cuando recíbelo que hemos dicho anteriormente, el poder del otorgamiento, será capaz de hacerlo y al mismo tiempo ser feliz.

(74131 – De la preparación para la lección diaria de Cabalá del 1 de Abril del 2012)

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Deja que la Luz haga su trabajo

Pregunta: Tengo la sensación de que mi ego me “roba” todo. Me siento con mis amigos y parece que yo asciendo mi deseo de recibir, pero después siento que ellos son los que están haciéndolo. Siento que estoy en la oscuridad, que no escucho nada, y no siento la Luz ¿Qué debo hacer?

Respuesta: Debes tratar de disolverte en los amigos, como alguien que es pequeño o alguien que es nuevo en una sociedad.

Cuando llegas a una nueva sociedad no sabes nada y no conoces a nadie. Tratas de entrar a ésta sin ser demasiado prominente o sobresaliente. Supón que llegas a un nuevo lugar de trabajo, sólo tratas de permanecer callado para descubrir, ver, y sentir a todos los demás.

Así es como debes comportarte. Comienzas a sentir lo que ellos tienen. Te desarrollarás como un embrión en el vientre de su madre. Entonces gradualmente, según el grado en el que comiences a sentirte a ti mismo legítimo y seguro, comienzas a expresarte junto con todos los demás.

Trata de neutralizarte y sólo estar en el interior. Esto es suficiente, porque nosotros crearemos el campo que existe ahí. No debes preocuparte, si lo haces, lo sentirás.

Pregunta: Pero en cualquier caso mi ego sentirá satisfacción en eso ¿Cómo puedo evitar robarme y robarles a otros?

Respuesta: ¿Quién dice que esto es malo si quieres sentir la espiritualidad? No es malo.

La meta de la creación es disfrutar, ser llenado, pero en otorgamiento. Quieres entrar al grupo y adquirir el atributo de otorgamiento, y en este quieres sentir placer. Por el momento está bien. No podemos imaginar otra cosa.

Lo más importante para nosotros ahora, es el anhelo por el otorgamiento, otorgar con el fin de sentir placer. Este es nuestro nivel, llamado Lo Lishmá, (No por Su bien).

Cuando la Luz llega y es gradualmente revelada en nosotros, (esto sucederá sólo si lo anhelamos de esa manera), como resultado de su influencia, comenzaremos a sentir que el atributo de otorgamiento está por encima de todo lo demás, que es más grande que cualquier otra cosa, y que quiero estar en este. Incluso si por el momento es de forma egoísta, “yo quiero estar en él”.

Después la Luz nos influirá de tal manera que de pronto comenzarás a desapegarte de ti mismo, del “yo quiero”. Tu “yo” de pronto comenzará a desaparecer y te sentirás “por fuera de ti mismo”, por fuera del “yo”.

¡Déjaselo a la Luz! No puedes hacerlo por tu cuenta. Tienes que anhelar tanto como puedas en todos tus deseos, incluyendo los deseos egoístas, y la Luz hará todo el resto.

Esta es una “plegaria”. Estás pidiéndole a la Luz que haga este trabajo por ti. Ésta creó tu ego y es la única que cambiará el ego. Nuestro anhelo debe ser sólo por eso para permitirle hacer su trabajo.

Si anhelamos la unidad, la Luz hará el resto.

Todos somos egoístas. No sabemos ni entendemos nada. No sabemos lo que nos sucederá el próximo minuto. No conocemos nuestros atributos, no sabemos nada, y no se requiere esto de nosotros. Sólo se requiere que hagamos una cosa, simplemente tratar, hacer un esfuerzo, y la Luz hará el resto.

El máximo de unidad en el grupo convoca a la Luz, entonces esta nos cambia. No tenemos que hacer nada de manera artificial. Todo se resolverá y ustedes sólo deben tratar de conectarse.

(74105 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección 1)

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El atributo de otorgamiento se alcanza en el grupo, en la sociedad, bajo condiciones especiales que son descritas por los cabalistas desde el estado que fue preparado para nosotros mediante la fragmentación del Primer Hombre (Adam HaRishón), el alma general. Si usamos correctamente el pequeño entorno que nos fue dado, y en este, tratamos de llegar al otorgamiento mutuo, descubriremos que estamos en el exilio en Egipto.

Descubrimos que no hay forma de que podamos alcanzar la espiritualidad, al Creador, el atributo de otorgamiento, si no alcanzamos primero el amor de amigos. Pero todos nuestros intentos de llegar a la conexión y amor de amigos terminan en un fracaso total, como está escrito, “Los hijos de Israel lloraron por el trabajo”, porque descubrimos que construimos ciudades pobres, Pitón y Ramses para el Faraón, lo que significa que sólo incrementamos nuestro deseo de recibir.

Aun cuando llegamos a la desesperanza por este trabajo, no lo dejamos y gritamos: “¡sálvanos!” Después de todo, nuestro ego, el Faraón, no nos deja conectarnos, y si esto sigue así nunca nos dejará salir del exilio y alcanzar la conexión con la fuerza superior.

Este es realmente un llanto de desesperanza desde el fondo del corazón. Entonces una fuerza especial, general, llamada “Moisés” se revela. Esta es revelada en el grupo y pasa por muchos cambios. A veces se revela y a veces está oculta, hasta que estabilizamos esta fuerza colectiva y la colocamos contra nuestro ego.

Cuando estamos listos para pelear con nuestro ego colectivo que nos estorba para conectarnos, al colocar la fuerza colectiva de conexión llamada “Moisés” en su contra, comienza la lucha de vida o muerte ¡Sostenemos esta fuerza tanto como podemos e incluso por encima de nuestro poder! Aquí descubrimos en nuestro punto general la ayuda de Arriba ¡En este punto, el Creador dice: “Ven al Faraón, vamos a luchar juntos contra él”! Esto significa que Él está de acuerdo en conectarse con nuestro punto colectivo, y entonces nos saca de Egipto.

En el camino ocurren diferentes fenómenos, de los cuales nos habla la Hagadá, y tenemos que pasar por todo esto. Esto se refiere sólo a nuestros intentos por alcanzar la conexión y de alguna manera cumplir con esta. Eventualmente salimos de este estado, de nuestra incapacidad de conectarnos, y alcanzamos lo que queríamos. El método de conexión llamado la Torá se revela en nosotros en contra de nuestro ego y de nuestro odio.

Ahora aparece el sistema que podemos usar. Este es llamado la Torá, la Luz que Reforma, la cual comienza a influir en nosotros gradualmente con el fin de corregirnos. Existe el monte Sinaí que nos separa, el ego colectivo que obstruye el camino de la conexión entre nosotros. Cuando la Luz corrige el odio y lo vuelve conexión, esta montaña se convierte en la “montaña de Santidad”.

De esto se trata la festividad de Pesaj (de la palabra en hebreo que significa “dar un salto”), la cual simboliza las transiciones del exilio a la libertad. El exilio es mi incapacidad de conectarme. No sé cómo hacerlo, pero lo anhelo y lo exijo.

La redención simboliza el hecho de que se me dio una oportunidad, un sistema, un método que me permite corregir el mal en mí y convertirlo en bien. El bien significa la garantía mutua, el amor de amigos, en el cual descubro la fuerza que me permite cumplir con esta actitud y adherirme al Creador. Después de todo, Él es la meta que yo anhelaba desde el principio.

(74151 - De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de Abril del 2012, Shamati # 41)

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El escudo protector del ocultamiento

Pregunta: ¿Cómo puede ser que nosotros no deberíamos pedir que el ocultamiento sea revocado, siendo que al mismo tiempo sólo la revelación puede corregirnos y conectarnos?

Respuesta: La pregunta es ¿para qué estoy pidiendo yo la revelación? Yo necesito pedir la revelación del atributo de otorgamiento, el cual quiero adquirir. El Creador me deja sentir que Él existe pero es como si se estuviera escondiéndose detrás de una cortina. Todo esto es para que yo lo revele a Él. Yo puedo revelarlo a Él sólo al desarrollar el atributo de otorgamiento dentro de mí.

¿Pero qué debería yo pedir por ahora, en mi deseo egoísta? Yo pido que Él se revele con el fin de llenarme, y es por eso qué estoy en ocultamiento. El ocultamiento protege mi ego como un disyuntor en un corto circuito.

El ocultamiento me pone a cierta distancia, me mantiene en un rango determinando y me deja entender que si yo me corrijo, seré capaz de estar más cerca. Y si no,  me quedaré a distancia.

Ahora la pregunta es qué voy a pedir yo cuando esté a tal distancia: ¿Yo pido que el Creador se revele Él mismo y me llene para mi propio placer personal como si yo quisiera disfrutar, o yo primero quiero adquirir el deseo de otorgar y en este recibir el llenado, es decir quiero ser llenado por las acciones de otorgamiento y no por las acciones de recepción?

El ocultamiento tiene la intención de permitirme decidir qué quiero.

(74088 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 30 de Marzo del 2012, “Prefacio al Libro del Zóhar”)

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Los malvados tienen su propia verdad

Yo necesito separar los resultados de cada una de mis acciones y cada estado en dos partes:

1. El estado mismo vino del Creador, y siempre es bueno;

2. Mientras que yo, de acuerdo a mis deseos, puedo llamarme a mí mismo “malvado” o “justo”, dependiendo de si puedo justificar este estado o no.

Por otra parte, ¿qué criterios debo utilizar para justificarlo? Si es agradable para mí, entonces por supuesto que lo justifico. ¿Entonces qué soy yo en este caso, el “malvado” o el “justo”? Yo soy el malvado porque justifico al Creador de manera egoísta.

También podría ser todo lo contrario: Mi estado es malo para el deseo de recibir y bueno para el deseo de otorgar, puesto que me permite seguir adelante. Resulta que el Creador está ayudándome al enviarme una sensación mala para que yo no permanezca en el mismo lugar y en vez de ello me dé cuenta de que todavía hay cosas que requieren corrección en mi relación con Él.

Siempre son necesarias las autoevaluaciones veraces y precisas. Todo depende de la persona que alcanza el estado dado, que lo analiza correctamente, y llega a una demanda. ¿Y qué demanda? Él pide las fuerzas del otorgamiento, y nada más.

Si yo pido lo bueno, esta demanda será egoísta. Al mismo tiempo, no soy capaz de pedir que mi egoísmo sea dañado. El ego mismo se esconde en dicha petición.

¿Cómo puedo pedir que alcanzar el siguiente estado, que sin duda es presagia daños a mi egoísmo? ¿Podría realmente pedir al Creador que me corrija, que Él me quite lo más preciado que tengo ahora? Si en mis deseos actuales anhelo los placeres, ¿cómo puedo pedirle que yo deje de recibir placer? Esta no será una aspiración del corazón, sino simplemente palabras que no cuentan en la espiritualidad.

La persona no tiene posibilidad de elevar una plegaria por la corrección, por sí misma. La única manera es apelar desde el punto en el corazón (sin añadir nada propio, puesto que el egoísmo reina dentro de mí) al conectarse con el grupo, al mismo tiempo. Sólo junto con los amigos puedo yo hacer mi contribución a la oración común por la corrección. Y esta oración nos ayudará.

(73979 - Desde la 4° parte de la lección diaria de Cabalá del 29 de Marzo del 2012, “Introducción al TES”)

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El doble error de una marioneta

Pregunta: No entiendo cómo un Partzuf espiritual puede calcular hasta qué grado puede recibir con el fin de otorgar si cada vez descubre un nuevo estado en el cual nunca estuvo antes.

Respuesta: El Partzuf espiritual pasa por nuevas fases todo el tiempo. Como reza el dicho: Será como nuevo para ti. Pero puede llevar a cabo diferentes acciones basado en lo que era antes ¿Gracias a qué? ¡Gracias a la petición de él al superior para que lleve a cabo esta acción!

En nuestro mundo, todas las acciones también son llevadas a cabo por el superior, pero no piensas en ello y piensas que estás haciendo todo por tu cuenta. Pero todo es realizado por la Luz superior, y estás cometiendo un doble error llamado ocultamiento doble.

En realidad, no estás haciendo nada por tu cuenta. Todo se realiza gracias a la misericordia del Creador, y no estamos a cargo de nuestras acciones, nuestras decisiones, y nuestros cálculos. Tú puedes tener dudas y sentirte inseguro de cómo actuar en el mundo espiritual ya que estás acostumbrado a sentir que estás a cargo en este mundo y que todo depende de ti. Pero aquí tampoco haces nada o decides nada por ti mismo.

Sólo parece que lo haces; pero todo lo que sientes, decides, y llevas a cabo es ficticio. Dentro de ti hay una mano, como en una marioneta, que constantemente te mueve, así que relájate.

(69750 – De la 3° parte de la lección diaria de Cabalá del 13 de Febrero del 12, El Estudio de las Diez Sefirot)

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