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El tiempo de la liberación espiritual

Todo lo que han hecho los cabalistas del pasado, actuando cada uno según sus condiciones y el tiempo, fue la preparación para nuestro estado actual. Gracias a esto, tenemos hoy en día todas las fuentes necesarias: las Obras del Arí, el Libro del Zohar, con los Comentarios Sulam, las obras de Baal HaSulam y Rabash, para progresar con su ayuda.

Ellos no tenían la posibilidad de trabajar en las condiciones que tenemos nosotros, cuando empieza la crisis global mundial, parecida a la crisis de la antigua Babilonia, que refleja el rompimiento del alma común en el mundo espiritual.

¡Nunca existió una época semejante a la nuestra! Baal HaSulam con anticipación, hace 80 o 90 años, escribía que vivimos en la generación del Mesías, en el tiempo de la liberación espiritual. Si al pueblo de Israel se le ha devuelto su tierra y éste ha construido en ella su estado, entonces tenemos la posibilidad de instalar en ella todo, según las leyes espirituales y unirnos como un solo pueblo espiritual en el amor al prójimo como a sí mismo.

Pero es imposible llegar a ello sin el reconocimiento del mal. Y para esto son necesarios grandes sufrimientos, o la luz que ilumina nuestro mal. Hoy tenemos la posibilidad de atraer la luz para ver  hasta que punto somos opuestos al otorgamiento y al amor, y empezar la corrección a través de la unión de la sociedad y el pueblo.

 (Extracto de la lección sobre la carta de Baal HaSulam correspondiente al 15 de julio 2010.)

Sobre Adam HaRishon y Abraham

Zóhar. Las correcciones fundamentales.

Adam fue el primero que descubrió el orden que han de seguir las acciones para alcanzar el éxito espiritual. Esta sabiduría fue transmitida, a continuación, a sus alumnos de boca a boca. Y cada uno puede complementar al amigo (Baal HaSulam, artículo La esencia de la sabiduría de la Cabalá).

Uno: El Creador es Único e incluye en sí la realidad de todos los tiempos. Todo procede de Él. Es perfecto, a pesar de la observada imperfección de la creación. A esta investigación, los cabalistas la llaman “Uno”.

El inicio de esta investigación lo realizó Abraham. Él llegó a la conclusión (en El libro de la Creación) de que no existen dos poderes, el poder del bien y el poder del mal. Todo se gobierna, solamente, por el bien. (Baal HaSulam, El carácter general de la ciencia de la Cabalá).

El libro del Zóhar. La introducción (abreviado):

Abraham es la raíz de la misericordia en las almas. De esta forma se corrigió el alma común (Shejina), haciéndola apta para el llenado por la Luz de la misericordia.

Pero en el caso de que la Luz de la misericordia (Jasadim) se hubiera quedado en las almas de los alumnos de Abraham (“el pueblo de Israel”, el grupo creado por Abraham), éstos no habrían podido realizar su deseo de recibir (deleitarse).

Por eso, con la corrección de la misericordia, no está terminado todavía el Pensamiento de la Creación, porque lo más importante en el Pensamiento del Creador fue deleitar a las creaciones precisamente por la recepción de Él.

¡Somos responsables de todo el mundo!

laitman_2008-12-25_8420_wPregunta: Respecto al artículo Prefacio al libro del Zóhar de Baal HaSulam, ¿qué significa en la práctica “valorar su parte interior más que la exterior”?

Respuesta: Valorar mi parte interior significa respetar mi misión, la obligación de alcanzar el otorgamiento mutuo y unirse “como un solo hombre con un solo corazón”. Unirse en el amor fraternal para descubrir al Creador, es decir, la fuerza común del otorgamiento y amor que rige en la naturaleza.

Esto debe ser lo más importante para el hombre. Existe la fuerza superior del otorgamiento. Esta fuerza lo llena todo, pero no la percibimos porque la anulamos con nuestro egoísmo. Nuestra correcta intención reside en el hecho de que la descubramos en todo su poder.

Estoy haciendo un cálculo: es lo único que me importa en esta vida, para esto he nacido y vivo. Necesito alcanzarlo mientras viva en este mundo. Y de este trabajo mío depende toda la humanidad, porque estamos unidos todos en una sola red.

Baal HaSulam escribe que “el hombre del pueblo de Israel” —aquellos en los cuales existe el punto en el corazón (Isra-El significa “el deseo de la unión con el Creador”)— determina la dirección y el estado de todo el mundo, dependiendo de su dirección.

Tal hombre no puede decir: “¡Ahora no quiero nada, estoy en una caída, déjenme con su trabajo espiritual, voy a descansar!”.

¿Dónde está tu responsabilidad y la comprensión de que detrás de ti están millones y miles de millones que dependen de ti?

Ahora tú decides su destino de cómo van a avanzar hacia la corrección: bajo los golpes o conscientemente, por el camino del bien. Si dependen de ti, están en su derecho de preguntarte, con total severidad, cuál es tu elección: ¿llevarlos tras de ti por el lado bueno o por el lado malo?

No tienes elección. Así está construida la red mundial y este sitio te ha sido otorgado dentro de ella. Por eso tú, todo el tiempo, debes encontrarte en el miedo superior, recordando que determinas lo que sucederá con todo el mundo.

Después descubrirás que resulta que todas las personas son tus hijos, lo más cercano a ti. Pero incluso ahora, con la fe por encima de la razón, tienes que pensar así. ¡Todo lo que haces, no lo haces contigo, sino con todo el mundo!

El grado de nuestra valoración de lo espiritual determina inequívocamente el destino de todos los demás. Todo lo que es importante para nosotros, será importante para todos.

Así está organizado todo este sistema en el cual estamos conectados con rígidas uniones. Él que no tiene el punto en el corazón no puede cambiar nada. Sólo tú, llamado “Isra-el” o “Li-rosh” (Yo soy la cabeza), puedes hacerlo.

(Extracto de la lección sobre el artículo Prefacio al libro del Zóhar, correspondiente al 20 de abril 2010).

Material relacionado:

De la lección del artículo “Introducción al Libro del Zohar, 20.04.2010
Ante el último descubrimiento
¿Estás preparado para la huida?

La medicina ya ha comenzado a trabajar

gruppa_serdze_100_wp[1]No se sabe cuánto se requiere a trabajar todavía para ver el mundo nuevo y corregido realmente.

Pero se puede ver los resultados de nuestro trabajo en la medida en que se despierta el pueblo.

Como resultado de este despertar, deben ocurrir algunos grandes cambios cualitativos. Las personas comenzarán a sentir la realidad espiritual.

Para esto tenemos que alcanzar una potencia que se llama “seiscientas mil almas”.

Se requiere alcanzar esta potencia según la dimensión y la fuerza, es decir, según la cantidad de personas que aspiran a la meta espiritual y según la fuerza de su comprensión, la conexión entre ellos, la importancia que ellos sienten al respecto.

Tan pronto como alcanzemos tal potencia de “seiscientas mil almas”, se revelará el mundo espiritual ante nosotros.

La meta de la difusión de la Cabalá consiste en juntar en este movimiento a esas personas para poder alcanzar “la primera parada” en el mundo espiritual, que es el descubrimiento espiritual.

Cuando nos unamos entre nosotros con esa fuerza y en esa cantidad, entonces la cantidad multiplicada por la cualidad dé la potencia necesaria (P=U x I, la potencia es igual a la tensión multiplicada por la intensidad de la corriente), surgirá la vasija espiritual P, en la cual puede revelarse el Creador.

Y entonces todos, quienes participan en esta vasija común, sentirán el descubrimiento de lo espiritual. Esto se llama el descubrimiento del Creador a la creación.

Esto depende sólo de la importancia que le damos a lo espiritual respecto a lo material.

Ya estamos construyendo esta vasija común del descubrimiento del Creador. Sin embargo, hasta que no la terminemos, no podremos revelarla.

Esta vasija se manifestará en nuestras sensaciones con el Creador en ella.

(Extracto de la lección sobre el artículo Prefacio al libro del Zóhar, correspondiente al 20 de abril 2010).

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El templo que está en tu corazón

laitman_2010-02-02_2054Pregunta: ¿Por qué para el proceso de la corrección fue necesario pasar por la destrucción de los dos Templos?


Respuesta: La vasija espiritual corregida debe “recibir para el otorgamiento”. Pero, primero hay que alcanzar la corrección de la intención (es decir, otorgar) y después “recibir para el otorgamiento”.


Por eso, la destrucción del estado perfecto —“Mundo del Infinito” creado por el Creador— sucedió en 2 etapas: de “recepción para el otorgamiento” al “otorgamiento por el otorgamiento”. En la destrucción del primer Templo, perdieron la Luz de Jaya. Después, en la destrucción del segundo Templo —en el descenso desde el “otorgamiento por el otorgamiento” hacia la “recepción para sí mismo”, es decir, recepción para los deseos impuros, Klipot—, perdieron la Luz de Neshama. Así nos encontramos en nuestro mundo.

Con esto está creado para nosotros el campo de trabajo: reconstruir el Templo. Y, como lo hacemos nosotros mismos, nos descubrimos a nosotros mismos en la Luz de Yejida.


Lo mismo ocurre la construcción terrenal del Templo. Por eso, igual que en los Templos anteriores, primero tenemos que alcanzar el escalón espiritual dentro de nosotros y ya después construir el Templo terrenal.


Aunque queda la pregunta: ¿de verdad tendremos que construirlo en el mundo material? Porque se ha dicho que, en cuanto nuestro mundo alcance la completa corrección, este mundo imaginario (Olam Ha-Medume) desaparecerá de nuestra imaginación. En nuestras cualidades corregidas, sólo percibiremos el Mundo Espiritual.


En cualquier caso, aunque el Tercer Templo esté construido de piedra, sólo será una realidad después de que lo hayamos construido en nuestro corazón, como sucedió con el Primer y Segundo Templos. Por eso, tenemos que concentrar toda nuestra atención en la corrección del corazón.


(Extracto de la lección sobre el libro del Zóhar, correspondiente al 15 de abril 2010)

Material relacionado:

De las lecciones del Libro del Zohar, 15.04.2010

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El tercer templo – ¿En piedra o en el corazón?

Ante el último descubrimiento

laitman_2008-08-21_0594_wp[1]El pueblo de Israel empezó desde Babilonia, donde Abraham descubrió la Fuerza Superior de la Naturaleza y empezó a difundir este conocimiento sobre el Creador,  la meta de la creación, el propósito del hombre y la sociedad.

Todo para que nos elevemos por encima de nuestro mundo y no seamos semejantes a todos los animales que viven y mueren.

Él supo cómo elevarse por encima de esta vida y  las reencarnaciones del cuerpo animal que es mortal, alcanzando la dimensión superior, la dimensión espiritual que se encuentra por encima de toda esta vida animal.

Abraham empezó a difundir este conocimiento entre todos los habitantes de Babilonia, reuniendo alrededor suyo miles de personas. Todos ellos se llamaban la casa de Abraham, el grupo que él reunió.

Este grupo ha recorrido un largo camino y creció hasta tal punto que empezó a llamarse el pueblo de Israel. No es un pueblo corriente como todos los pueblos del mundo que se reunieron de una manera natural.

Al “pueblo de Israel” puede unirse cualquiera que tiene la intención de dirigirse hacia la unión, para descubrir al Creador (la fuerza del otorgamiento y del amor) en ella.

Por eso este grupo (o el pueblo) puede encontrarse en dos estados: el exilio —cuando quieren unirse pero todavía no lo han conseguido— y la liberación —cuando alcanzan la unión (como un solo hombre con un solo corazón en la garantía mutuaArvut”)— y descubren al Creador en sí mismos (Bore de las palabras Bo-ven y Re-ve). Y a continuación suben por la escalera para la unión mayor y el conocimiento del otorgamiento hasta la corrección total del Ego por el amor al prójimo: el estado de la fusión (Dvekut).

Al final, toda la humanidad también tiene que unirse a este grupo, y junto con ellos unirse al Creador.

¡Hasta el día de hoy hemos pasado ya por cuatro exilios y tres liberaciones, y estamos ante la última liberación, o sea, el último, el definitivo y completo descubrimiento del Creador a todos y cada uno!

(Extracto de la lección según el artículo Exilio y Redención de Baal HaSulam, correspondiente al 11 de abril 2010).

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Romper la pared entre los mundos

laitman_2009-05-28_0059_w[1]Una vez (antes de la destrucción del Templo) el pueblo de Israel estaba en el nivel espiritual y para él los mandamientos fueron las acciones espirituales: Tfilin no fue una cajita negra, sino la Luz de un estado elevado que ilumina “sobre la frente” del Partzuf espiritual.

Para ellos esto no fue la rama y la raíz, sino todo se unía en un todo único. Ellos no vivían en dos mundos, sino en la única realidad.

Por eso, para ellos no surgía la pregunta si cumplir los mandamientos o no en el mundo material. El cumplimiento interno y externo fue la expresión de la misma acción.

Después ocurrió “el  rompimiento y la caída”, el ocultamiento (de nuestras sensaciones) del mundo espiritual.

No sabemos qué sucede en el Mundo Espiritual, estamos “apartados” de él y no estamos en el escalón espiritual: por ejemplo Tfilin” o Talit (la Luz Circundante que viste el Zeir Anpin del mundo Atzilut). Por eso, para nosotros estos mandamientos de las acciones espirituales se convirtieron en acciones mecánicas que se denominan  “la tradición” o “las costumbres”. 

Pero antes esto no fue una tradición, sino una verdadera acción espiritual: “vestí el Tfilin” en lo espiritual y lo vestí en el mundo material. Para mí fue lo mismo, la realidad fue la misma, única.

Como resultado de nuestra evolución egoísta, hemos descubierto nuestro “rompimiento y caída”, la destrucción del alma única. Ahora ha llegado el tiempo de romper esta barrera para que sea de nuevo un mundo unido y único.

¿Deben todas las personas estudiar estas tradiciones y costumbres? No. Sólo debemos romper esta barrera y —cuando se derrumbe, junto con nuestra corrección— la realidad material empezará a desaparecer poco a poco.

Si está corrigiéndose toda la humanidad y no sólo la parte pequeña que salió de Babilonia y recibió el nombre del pueblo de Israel, el mundo “perderá” en sus sensaciones su forma material en la medida que empiece a corregirse.

La capa inferior que estás corrigiendo para otorgar se convierte en la espiritual. Ya no la percibes como materia, paso a paso desaparece de tus sensaciones hasta que no  desaparecerá todo el mundo material porque es imaginario.

Por eso, lo que nos enseña la Cabalá es como romper “el muro de hierro” (mira Introducción al TES, punto1) que nos aparta del Mundo Espiritual.

(Extracto de la lección según el artículo Exilio y Redención de Baal HaSulam, correspondiente al 12 de abril 2010).

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Avanzando de la rama a las raíces espirituales

Israel en el alma

laitman_2010-03-12_9639La división entre el pueblo de Israel y las naciones del mundo, sobre la que escribe Baal HaSulam en sus artículos, puede entenderse tanto en el sentido común (externo), como en sentido espiritual (interno).


En el sentido espiritual, se dividen de este modo las cualidades dentro de cada persona, donde Israel es la aspiración “directo al Creador”, el punto en el corazón que se ha despertado, y “las naciones del mundo” son sus deseos de recepción”.


Puedes llamar Israel (“directo al Creador”) a cada persona que tiene despertado el punto en el corazón, es decir, la aspiración a la revelación del Creador. Y si aún no ha despertado, entonces él es uno de “las naciones del mundo” (aspiración a otras metas diversas).


Se puede dividir de este modo a toda la gente: Israel y otras naciones, como ocurrió una vez en la Antigua Babilonia.


Entre las personas en las que aún no ha despertado el punto en el corazón, la ciencia de la Cabalá debe extenderse primero entre la gente mundana en Israel, y sólo después entre otras naciones.


Sin embargo, entre las naciones del mundo, hay 10 tribus que cayeron al nivel de las “naciones del mundo” desde la altura del primer Templo (Mojin de Jaya).


(Extracto de la lección según el artículo Exilio y Redención de Baal HaSulam, correspondiente al 08 de abril 2010).

Sobre la herencia de la tierra de Israel: el deseo de lo espiritual

laitman_2010-03-12_9583[1]“No volverá el pueblo de Israel a su tierra antes que se una por completo”.

El pueblo de Israel” es aquel grupo de escogidos que una vez Abraham organizó de entre los habitantes de Babilonia.

Él quería corregir a todo el mundo, pero sólo podía juntar a unos miles de personas.

Pero la Torá no nos habla sobre los acontecimientos históricos, sino sobre los estados internos por los que pasa el ser humano.

La cualidad Abraham en nosotros toma una parte de nuestros deseos y los lleva a la corrección parcial y posteriormente al rompimiento (a la caída del Templo, es decir, la caída desde el nivel espiritual al exilio).

Los exilios son necesarios para que los deseos que estaban en lo espiritual (Israel) se mezclen con otros deseos que no pasaron por el ascenso espiritual y el rompimiento (es decir “los pueblos del mundo”).

Y después de la mezcla, de la incorporación mutua, todos ellos están preparados para las correcciones, es decir, que en cada uno hay una parte que estaba en lo espiritual y una parte que no.

Los que han pasado por el ascenso y el rompimiento y  tienen los Reshimot (los datos del estado anterior), deben ser los primeros en corregirse. Y después se despertarán  los demás.

Cada uno debe entender que Israel en él son los deseos que aspiran al Creador. Estos deseos no alcanzarán su tierra (Aretz) —el deseo (Ratzon) corregido “directo al Creador” (Isra-El), en que se revelará el Creador—, hasta que todos se unan entre ellos para ser como “un hombre con un corazón”.

Es la condición sobre la que hablan los cabalistas. Debemos realizarla en una pequeña parte de nuestra alma (dentro de cada uno de nosotros), en una parte más grande (entre todos los grupos cabalísticos del mundo) o en una parte todavía más grande (entre toda la humanidad).

Y esta condición necesaria empieza a realizarse, empezando por el nivel más material.

(Extracto de la lección según el artículo Herencia de la Tierra de Baal HaSulam, correspondiente al 06 de abril 2010).

El Día de Independencia: la independencia del egoísmo

laitman_2009-05-xx_ny_4848[1]Pregunta: Si la persona tiene todo lo que necesita en la vida —un buen trabajo, una buena familia, etc. — y no necesita la Cabalá ¿cómo llegará a lo espiritual?

Respuesta: Significa que su tiempo no ha llegado. Difundimos el conocimiento de la Cabalá a todos. Lo usará aquel que lo requiera.

Para tener una aspiración hacia lo espiritual, los sufrimientos terrenales no son necesarios en absoluto. La persona revela lo espiritual sólo bajo la condición de que es la única cosa que le falta.

En hebreo las palabras “exilio” y “liberación” se distinguen sólo por la letra “aleph” que representa al Señor del Mundo. Es decir, al hombre sólo le falta el Creador.

En este mundo el hombre puede tener posibilidades ilimitadas. Esto no se relaciona en absoluto con el deseo de revelar al Creador.

Este deseo es más alto que el mundo material y no depende de mi bienestar (o de su falta) en este mundo.

Por ejemplo, personalmente nunca he tenido problemas materiales, pero la necesidad de revelar lo espiritual me molestaba tanto como si yo no tuviera nada en esta vida.

Está dicho que en Egipto los judíos construyeron ciudades hermosas: Pitón y Ramsés. En el plan material ellos tenían todo lo necesario ¡pero no había con que vivificar sus almas!

Por eso le reclamaron por ese trabajo, ya que no podían alcanzar lo espiritual.

El instrumento del descubrimiento espiritual es sólo la necesidad de descubrir el Creador, para que me gobierne la propiedad del otorgamiento.

Si la única cosa que le falta al hombre es hacerse otorgante para todos, significa que él está preparado para la liberación espiritual.

La liberación se produce cuando pueda no pensar en mi mismo sino en otorgar a los demás.

Nos acercamos a la fiesta del Día de la Independencia y tenemos que saberlo. Ya que la independencia puede ser sólo de nuestro egoísmo.

“El pueblo libre en su país” es la libertad del deseo egoísta, en el que dominará la propiedad del otorgamiento ¡Entonces, estaremos libres!

(Extracto de la lección según el artículo Herencia de la Tierra de Baal HaSulam, correspondiente al 06 de abril 2010).