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No vale la pena alargar los dolores de parto durante 6000 años

laitman_2009-05-28_0097_w[1]El Zohar, Capítulo “Ki Tisa”, Punto 24) “Como cuando la mujer encinta está próxima al parto, sufre y se queja en su trance”, pues es la naturaleza de la mujer encinta esperar nueve meses completos.

Necesitamos tiempo para sentir nuestro mal. Al principio, empezamos a sentirlo poco a poco, pero esto no significa todavía nada. Cada estado tiene que pasar por todas las cuatro fases, hasta que no lo comprendamos por completo junto con su raíz y podamos decidir que esto no es algo casual o temporal, sino que es malo desde el principio –en su misma raíz– y tenemos que liberarnos de él. Entonces tendremos la fuerza que puede eliminarlo.

Pero hay un buen número en el mundo que atraviesan solamente uno o dos días del noveno mes, mientras que todos los dolores y trances de la mujer encinta están en el noveno. Por ello, aunque ella pasará un sólo día del noveno mes, se considera como si todo el noveno hubiese pasado para ella.

Aquí El Zohar habla sobre el descubrimiento del mal, del exilio y de la liberación, y de que no tenemos que esperar la culminación de los 6000 años. Si tenemos la percepción de que ya comenzó el noveno mes del “embarazo” y los dolores del parto del éxodo, significa que ya podemos terminar todo este proceso de la corrección.

Así es Israel: ya que probaron el sabor del exilio, si se arrepienten, es como si hubiesen experimentado todas las aflicciones que están escritas en la Torá, particularmente si ellos han experimentado varios dolores desde el comienzo del exilio.

O sea, la duración del exilio no depende del tiempo. Sólo depende de éste hasta el límite de “los nueve meses”. Tenemos que pasar los “ocho meses” de esta carga, de eso no hay duda. Pero, cuando empezamos a sentir aunque sea el primer día del noveno mes, en adelante todo depende ya de esta percepción, de la conciencia de nuestro completo mal respecto a su raíz. Y entonces, ya podemos salir del exilio, porque “es como si hubieran experimentado todas las aflicciones”.

Hay un período que se llama los “ocho primeros meses”, el tiempo de la preparación, el tiempo del exilio, que tenemos que pasar. Y no hay manera de evitarlo o reducirlo. Es el período hasta los tiempos del ARI. Y de ARI en adelante comienza ya otro tiempo que se puede reducir cada vez más y más. Cuanto más avanzamos, más fuertes se hacen “los dolores del parto” de nuestro desarrollo y puede terminarse mucho antes de los 6000 años.

(Extracto de la clase sobre El Libro del Zohar correspondiente al 8 de febrero 2010)

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Ver el mal como bien

laitman_2009-11-19_9477[1]El Zóhar, Capítulo Ki Tissa, Punto 16: 16) “Todos los abrasados en ira contra ti se avergonzarán y confundirán”. El Creador hará para Israel todo ese bien, que Él ha manifestado a través de los profetas de la verdad. Israel ha sufrido grandemente en el exilio, y de no haber sido por todo ese bien que esperan ver, lo cual está escrito en la Torá, no hubieran podido tolerar y resistir el exilio. 

Esto significa que una persona obtiene un gran deseo de corrección, llamado “Isra-El” (directamente al Creador), anticipando el bien y la abundancia que le llegará más adelante. Además, su deseo crece aún más fuerte cuando obtiene una conexión inicial con ese bien.

En nuestro mundo, una persona siente como que él sabe que recibirá una recompensa futura por sus sufrimientos. Pero en la espiritualidad, este no es el caso. Allí, una persona no recibe alivio psicológico al pensar que el mal se convertirá en bien. Quien estudia Cabalá se relaciona a esto en forma distinta. Cuando una persona está en el camino de la verdad, él sabe que el mal está allí para ayudarlo a alcanzar el bien. Él ve que el mal está en realidad dentro de él y que él tiene que corregirlo, en lugar de sencillamente soportarlo.  Entonces, en lugar de sentir el mal, él siente el bien.

Una persona no espera un golpe de suerte que llegue después de uno malo, pero sabe que el “golpe de suerte malo” que experimenta es la revelación del mal dentro de él, que tiene que revelar y después corregir. De esta forma, él alcanza el bien dentro de sí. No es que el sufrimiento suceda en un lugar y la recompensa llegue a otro, o que él hace un esfuerzo aquí y recibe el pago allá. Más bien, al llevar a cabo la corrección, él transforma la inclinación al mal en inclinación al bien y eso es la recompensa.

Por eso una persona se regocoja cuando “los malvados se revelan”, porque esto le da trabajo por hacer y corregirlo. Es gracias a este trabajo que él alcanza la espiritualidad, el Creador, el atributo de otorgamiento. Sin embargo, todo sucede en el mismo lugar: el deseo de disfrutar.

(Extracto de la clase sobre El Libro del Zóhar correspondiente al 8 de febrero 2010)

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