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Momentos de Cabalá – “Para sentir”

Sensaciones antes y después del majsóm

Pregunta: Estudiando la ciencia de la Cabalá, me ha llamado la atención que las facciones del rostro cambian así como la forma de los ojos. Siento que dentro de mí ocurren ciertos procesos, que hay un “trabajo” en las profundidades del cerebro. ¿Puede explicar este fenómeno? ¿Son correctas estas impresiones?

Respuesta:
Exteriormente los cambios son posibles, como los de cualquier persona dependiendo de su actividad. Pero he aquí que “por dentro” deben suceder grandes cambios; los estados deben transformarse constantemente, hay que profundizar cada vez más en mi interior, en mi mundo, en el objetivo y los medios para alcanzar el mismo, en las conexiones internas de todas las partes de nuestro mundo entre sí y su control desde lo alto y desde dentro.

Pregunta del blog español:
¿Hay manera de sentir en mi cuerpo físico el cruce del Majsóm?

¿Qué cambios experimentarán mi cuerpo y mi alma, cuando cruce el Majsóm ? Me ha entrado una desesperación por experimentarlo, pero no sé como lo sentiré.

Respuesta:
La sensación de conexión total con el Creador, que lo “envuelve” a usted por todas partes, determinando todos sus deseos y pensamientos, sus decisiones, todo, excepto una sensación: Que en todo esta Él.

Esto sentirá no en su cuerpo físico, sino en el cuerpo del alma (en el Guf del Partzuf), el cual surgirá en las primeras diez sefirot del Guf, procedentes de su “punto en el corazón”.

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¿Si no lo hago yo mismo, quién me va a ayudar?

Baal HaSulam – Carta de la página 61

Antes de realizar una acción, una persona no debe pensar en la dirigencia particular, sino que por el contrario, debe decir, “Si no lo hago yo mismo, entonces nadie me va a ayudar.” Pero una vez que ha terminado la acción, debe reflexionar y creer que no llevó a cabo la acción con sus propias fuerzas, sino con la fuerza del Creador, quien lo planeó todo de ante de que realizara la acción, y por lo tanto él se vio obligado a actuar.

Por lo tanto, antes de iniciar el día para ir a ganar el sustento diario, debe deshacerse de la idea de la dirigencia particular y decir: “Si no lo hago yo mismo, nadie me ayudará.” Y, después hacer lo que sea necesario para ganarse la vida como todo el mundo.

Pero, por la noche, cuando llegue a casa con sus ganancias, no debe pensar que él las ganó con su esfuerzo, sino que debe pensar que aunque se hubiera quedado inactivo todo el día, aún así las tendría. El motivo es que el Creador lo planeó todo para él de antemano y por lo tanto tenía que ocurrir.

Y aún cuando nuestra mente perciba lo anterior como una contradicción y no lo podemos aceptar en nuestro corazón y mente al mismo tiempo, el hombre debe cree que así es como el Creador hizo el universo y esto es lo que los cabalistas nos dicen sobre la dirigencia de gobierno superior que existe por encima del tiempo, el espacio y el desarrollo.

La fuente de esta aparente contradicción radica en la particularidad de la dirigencia por dos caminos. HaVaYaH y Elokim, donde HaVaYaH significa la dirigencia particular, es decir, todo lo lleva a efecto el Creador y no requiere acción o participación del hombre. Mientras que Elokim quiere decir naturaleza, en que el hombre actúa conforme a las leyes naturales que el Creador ha impreso en nuestro mundo, como las otras personas, y al mismo tiempo cree en la dirigencia personal de HaVaYaH. Y de esta forma combina ambas dirigencias junto con una fuente, invocando alegría en el Creador y Luz en los mundos.

Esto corresponde a tres estados:

1. Otorgamiento –un espacio espiritual (puro),

2. Recepción –un espacio egoísta (impuro),

3. Neutral – un espacio libre por el que pelean las fuerzas puras e impuras.

Cuando el hombre realiza acciones en libertad y no las relaciona con la regla de las fuerzas puras, entonces esos deseos (este espacio) caen bajo la regla de las fuerzas impuras. Pero cuando las une con su esfuerzo libre, expande este espacio (estos deseos o fuerzas) de otorgamiento (santidad).

Está escrito, “El doctor tiene el derecho de tratar,” aunque desde luego, la cura está en el poder del Creador y los esfuerzos humanos no pueden curar a una persona. Sin embargo, está escrito: “El doctor curará,” que nos informa sobre la posibilidad de libertad de acción, un espacio en donde las fuerzas de otorgamiento y recepción chocan en su lucha por el hombre.

De esta forma al hombre se le la oportunidad de capturar este deseo por sí mismo y ponerlo bajo el mando de las fuerzas puras. ¿Cómo puede lograrlo?

Cuando el hombre acude con un doctor experimentado, este le prescribe un medicamento, él lo toma y mejora, debe creer que aún sin el doctor, el Creador lo habría curado, pues ya estaba predeterminado de antemano. Y en lugar de alabar al doctor, alaba al Creador. De esta manera captura el deseo libre, el espacio de elección y lo coloca bajo la regla de santidad.

El hombre no siente que El Creador lo controla como un jinete controla al caballo. Pero si está dispuesto a realizar la acción de otorgamiento y amor, entonces es Creador gradualmente revelará su dirigencia en él para que el hombre se percate y voluntariamente esté de acuerdo. Y, estar de acuerdo en forma gradual convierte al hombre en la imagen del Creador.

Sólo la luz superior puede cambiar nuestro destino

Recibí una pregunta: ¿Puede cambiar el nombre ayudar a cambiar el destino? He escuchado decir que algunas letras pueden mejorar la vida de las personas.

Mi respuesta: Además de la Luz Superior, no hay nada que pueda cambiar nuestro destino. Aún cuando parezca que lo cambiamos, más adelante nos damos cuenta que todo empeoró. El motivo es que al cambiarlo, evitamos que la Luz Superior nos corrija y por lo tanto estaremos atrasados en la corrección lo que atrae fuerzas negativas de corrección, golpes más fuertes del destino.

El problema con los amuletos, los hechizos y el misticismo es que nos distraen y retrazamos nuestra corrección. Lo anterior provoca una acumulación de maldad que se expresa como sufrimiento. Por tanto, el sufrimiento no llega desde arriba, sino que son nuestros propios atributos no corregidos que se voltean en contra nuestra.