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El libro ¨Awakening to Kabbalah¨ es un Bestseller

Mi libro en inglés, Awakening to Kabbalah (Despertar a la Cabalá) se convirtió en un Bestseller en Amazon, el sitio más grande.

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Unidos con Israel: “Tu B’Av es más que un día de amor”

El portal más grande Unidos con Israel publicó mi nuevo artículo: “Tu B’Av es más que un día de amor

¡Mucho más que corazones y flores! Descubre el amor incondicional simbolizado por Tu B’Av y cómo puede elevar el mundo.

En el Israel moderno, Tu b’Av (15 de Av) se ha vuelto un día para sentirse bien, caracterizado en su mayoría por parejas comprando flores y chocolate para el otro, con el fin de celebrar su romance. Básicamente, una versión judía de San Valentín, si se quiere ver así.

Pero Tu b’Av es mucho más que eso para el pueblo judío. Está escrito, “no hubo mejor día para Israel que Tu b’Av, el día que a las tribus se les permitía mezclarse, cuando todas y cada una de las personas otorgaban su bondad sobre su semejante” (Tiferet Shlomo). El tipo de amor que Tu b’Av realmente representa es un amor incondicional que tiene que esparcirse entre todos los judíos y después, a toda la humanidad. Y no es coincidencia que viene justo después de Tisha B’Av, que representa el polo opuesto -odio infundado.

Del odio incondicional al amor incondicional

La transición directa de Tishá b’Av (nueve de Av) a Tu b’Av simboliza la única manera en la cual podemos alcanzar el verdadero amor -al primero, reconocer que nuestro estado es completamente opuesto a esto. En otras palabras, a reconocer el odio infundado que habita en nuestros corazones, es la condición previa para el alcance de un amor incondicional entre nosotros, como está escrito, “Tu b’Av es la corrección y mitigación de Tisha b’Av”. (Likutey Halajot).

Puede no ser intuitivo, pero la naturaleza funciona de esta manera. La evolución despliega una interacción dinámica entre dos fuerzas opuestas. Ya sea que se manifiesten como más o menos, calor o frío, reflujo o flujo, masculino o femenino, crean niveles más profundos de conflicto y auto-interés y después, niveles más grandes de reciprocidad y conexión. Así es como evolucionaron las antiguas bacterias de la competencia hostil a la responsabilidad compartida, formando así la célula con núcleo. Nuestro cuerpo también lo ejemplifica perfectamente, con 100 billones de células individuales, integradas para crear un nivel más avanzado de vida.

Hace cerca de 4,000 años, Abraham, el fundador del pueblo judío, entendió que esta dinámica natural también se aplica a la sociedad humana. Cuando los babilonios a su alrededor se hundieron en auto-interés y separación, él reconoció ese estado como precursor de un nuevo grado de conexión humana. Abraham “sembró amor para todo el pueblo” (Noam Eimelej, Sefer Noam Eimelej) con la visión de un estado elevado y “Fue de ciudad en ciudad, de reino en reino, hasta que miles y decenas de miles se le unieron… y se convirtieron en una nación”. (Maimónides, Yad HaJazaká).

Esta es la poco conocida historia del nacimiento del pueblo judío.De hecho, la palabra “‘Yehudí [judío] significa ‘Yejidí’ -el que se aferra al punto de vida, el cual está donde está la unidad”. (El Admor de Gur, Sefat Emet).

¿Dónde está el amor ahora?

El calendario hebreo dice que es tiempo del festival del amor, pero la realidad muestra que el pueblo judío, tal vez está más dividido que nunca, con crecientes fracturas entre liberales y conservadores, judíos israelíes y judíos de la diáspora y entre varias facciones dentro del mismo Israel- posiblemente, cada días se muestra la hostilidad más cruel.

Sin embargo, justo como Abraham lo vio hace miles de años, el odio y la separación que persisten dentro del pueblo judío hoy, no es coincidencia. Es una etapa evolutiva, un precursor del próximo grado de unidad judía.

Y en nuestro tiempo, incluso hay más incubándose bajo la superficie. Desde que se formó del pueblo de Israel en Babilonia, el mundo comenzó a sentir que los judíos se aferraban a algo especial y a preguntarse qué los unía. Por siglos, pensadores, líderes, científicos y artistas de varias naciones han escrito acerca de este acertijo.

“¿Qué es un judío?” preguntaba el ilustre autor ruso, Leo Tolstoy. “¿Qué tipo de criatura única es esta, que todos los gobernantes de todas las naciones del mundo han oprimido, aplastado, expulsado y destruido.. Y a pesar de todo, continúa viviendo y floreciendo?” (La resolución final). Mark Twain lo expresó de forma incluso más franca, diciendo, “Todo es mortal, excepto el judío; toda las otras fuerzas pasan, pero él permanece ¿cuál es el secreto de su inmortalidad” (Respecto a los judíos).

Entonces, ¿a qué, los judíos tienen acceso? Tienen el método para construir una red de conexiones altruistas por encima del interés propio. Y la naturaleza del desarrollo humano es tal, que la humanidad gradualmente genera una necesidad, cada vez mayor, por este método. Por lo tanto, el método de lograr el verdadero amor entre los seres humanos, el cual es la base del pueblo judío, está volviéndose gradualmente lo que todo el mundo necesita.

El método para alcanzar el amor

En los pasados 2,000 años o así, lo que permaneció del método de unidad que creó el pueblo judío son en su mayoría, símbolos, como costumbres y días festivos que se han convertido en el judaísmo que conocemos hoy. Sólo un puñado de personas en cada generación, continuaron ocupándose y desarrollando el método de unidad. Con el tiempo, este método tomó nombre, “sabiduría de la Cabalá”.

Contrario a la creencia popular, la Cabalá auténtica no tiene nada qué ver con misticismo, amuletos, astrologia y otras concepciones equivocadas que han sido asociadas a ella a través de los siglos. Por el contrario, se trata de actualizar nuestra naturaleza, del creciente amor propio, que nos lleva a la crisis y nos deja con una percepción limitada de la realidad, a la equivalencia con la fuerza de amor incondicional que permea toda la naturaleza.

La sabiduría de la Cabalá tiene herramientas y conocimiento para prepararnos para un nivel nuevo y completo de la vida humana y experiencia hacia el cual el mundo inevitablemente está avanzando. Y, desde la perspectiva de Cabalá, Tu b’Av no es hacerse cumplidos el uno al otro por un día y después regresar a pelear y ser mordaces. En su lugar, este día debe ser un símbolo irresistible del trabajo que tenemos que hacer cada día con el fin de elevarnos hacia un nuevo nivel de conexión entre nosotros y compartirlo con toda la sociedad humana. Como la luminaria, el cabalista Yehuda Ashlag escribió, “todo nuestro trabajo es descubrir el amor dentro de nosotros, todos y cada uno de los días”. (El fruto del sabio).
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Russian Canadian: “Te encontraré hasta el fin de la Tierra”

El diario de Toronto The Russian Canadian publicó mi artículo “Te encontraré hasta el fin de la Tierra ” (página 15):

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Walla: “¿Quién es dueño del Monte del Templo? Por el odio infundado, pagamos caro”

En Walla, el portal más grande, publiqué mi artículo “¿Quién es dueño del Monte del Templo? Por el odio infundado, pagamos caro”:

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Jpost: “Cuando un debate se convierte en odio, estamos sellando nuestro destino”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Cuando un debate se convierte en odio, estamos sellando nuestro destino

Ningún emperador en la tierra nos ha derrotado, pero cuando nos olvidamos de que los judíos somos responsables unos de otros, a veces nos derrotamos a nosotros mismos. Ahora, otra derrota de este tipo está a la vista.

Tras la retirada de los detectores de metal de las entradas al Monte del Templo, Rami Hamdallah, primer ministro de la autoridad Palestina, dijo: “Nuestra nación mostró que con constancia, unidad nacional y lucha pacífica, Jerusalén seguirá siendo nuestra capital eterna y la corona de la identidad que nos une”.

En todo el mundo árabe, las naciones se están uniendo contra lo que el rey de Jordania, Abdullah II, llamó “Judaización de lugares sagrados” en Jerusalén. En el centro de Ammán, la multitud llamó a los mundos árabe e islámico a unificarse en apoyo del tercer lugar más sagrado del Islam.  En Turquía, se realizaron protestas en Ankara y Estambul en solidaridad con Al-Aqsa. Incluso en Kuala Lumpur, miles de musulmanes de Malasia participaron el viernes en una manifestación para “salvar Al-Aqsa”, según al-Jazeeranet.

Al mismo tiempo, en Israel, políticos juegan el típico juego de culpar a los que decidieron quitar los detectores o a quienes tomaron la mala decisión de colocarlos antes. Así como el mundo árabe aprovecha todas las oportunidades para unirse en contra de nosotros, nosotros aprovechamos todas las oportunidades para separarnos más.

Justo este martes, el 9 de Av, conmemoramos la ruina de ambos Templos. Lord Jonathan Sacks, ex jefe rabino en el Reino Unido, dijo en un video que publicó conmemorando la ruina del Templo: “Somos feroces discutiendo y eso es parte de nuestra fuerza. Pero, cuando eso nos separa, se vuelve terriblemente peligroso. Porque ningún emperador en la tierra ha podido derrotarnos, pero en ocasiones nos hemos derrotado a nosotros mismos.…Recuerden la base esencial del pueblo judío. Todos los judíos somos responsables unos de otros.”

Estos días, parece que hemos olvidado completamente esta base esencial. Por lo tanto, no es sorprendente que haya indicios claros de que otra derrota se acerca. Y una vez más, es por nuestro odio mutuo. Por qué los árabes pueden unirse y nosotros no? ¿qué hace que nos odiemos tan profundamente que muchos prefieren aliarse con nuestros enemigos en lugar de hablar con otro judío que tiene una opinión diferente?

Paz entre dos opuestos

Rabbi Sacks dijo que discutir es “parte de nuestra fuerza” Pero discutir es más que eso. Toda nuestra gente se basaba en argumentos que conquistamos con amor. El rey Salomón escribió (Proverbios, 12:10), “El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes”. El libro del Zohar escribe (Aharei Mot) que cuando los amigos “se sientan juntos, primero parecen hombres en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal”. Y, continúa el Zohar; “por su mérito, habrá paz en el mundo”.

El libro Likutey Etzot (Consejos variados) añade otro aspecto a la conexión que trasciende las disputas: “La esencia de la paz es conectar a dos opuestos. Por lo tanto, no se alarmen si ven a una persona cuya visión es completamente opuesta a la suya ni piensan que nunca podrán hacer la paz. Además, cuando ves a dos personas totalmente opuestas entre sí, no digas que es imposible hacer la paz entre ellas. Por el contrario, la esencia de la paz, es hacerla por encima de dos opuestos”

De hecho, los judíos fuimos declarados nación hasta que nos comprometimos a elevarnos por encima de nuestra desunión en Egipto y unirnos “como un hombre con un corazón”.

Nuestra unidad no fue fácil. Los primeros discípulos de Abraham vinieron de diferentes clanes de toda Babilonia y el Cercano Oriente. Lo único que los mantuvo unidos fue la creencia de Abraham, de que el principio de misericordia y amor a otros era la manera correcta de vivir. Pero los descendientes de Abraham no mantuvieron su unidad y terminaron en Egipto, donde José los unió una vez más.

Después de su muerte, los israelitas volvieron a abandonar su unidad y dijeron: “Seamos como los egipcios” (Midrash Rabbah, Shemot). Como resultado, “el Señor volvió el amor que los egipcios les tenían, en odio”. Si los hebreos hubieran mantenido su unidad en Egipto, no habrían sido esclavizados.

Moisés, se dió cuenta de que la ausencia de unidad era la fuente de la difícil situación de los israelitas, cimentó su unidad con la promesa de amar a otros, como se amaban a sí mismos. Por eso Rabí Akiva dijo, “Amar a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Jerusalem Talmud, Nedarim, capítulo 9).

Al superar repetidamente su odio, el pueblo israelí desarrolló un método único de unión, que hasta hoy no existe en ninguna otra parte. Todas las otras naciones confían en un nivel mínimo de afinidad para forjar su personalidad, sea parentesco o proximidad geográfica. Los judíos, sin embargo, no tienen nada en común, a menos que se sometan a la idea de que el valor de la unidad trasciende todos los valores. En su ausencia, los judíos vuelven a ser personas de diferentes clanes, a menudo hostiles, con sospechas y enemistad entre ellos, a menos que una fuerza externa los obligue a unirse.

Estas circunstancias únicas son, en cierto modo, una espada de doble filo. Cuando los judíos se unen, son mucho más unidos que cualquier nación de la tierra, ya que su unión es la creencia de que el valor de la unidad trasciende todos los valores. Pero cuando los judíos discuten, se odian tanto unos a otros, que pueden llegar a las atrocidades que cometieron hace dos milenios, antes de que los romanos invadieran la ciudad atormentada y masacraran a los habitantes que quedaban.

Terminando el juego de culpar

Debido a que la unidad que forjó a la nación judía es única, inmediatamente después de lograrla, a los hebreos se les ordenó compartirla, para ser “luz para las naciones” al dar ejemplo de unidad por encima de los conflictos. Por eso, mientras mantengamos nuestra unidad, estamos seguros y prosperamos. Pero en el momento en que la abandonamos, nos volvemos redundantes a los ojos del mundo y la furia que llamamos “antisemitismo” resurge. También por eso, en el libro Maor VaShemesh se escribe, “La principal defensa contra la calamidad es amor y unidad”

Hoy, la nación judía está dividida, en Israel y en la Diáspora. En ese estado, no somos “luz para las naciones”; irradiamos división interna y odio mutuo. Por eso, todas las naciones quieren ver el fin del Estado de Israel y la extinción del pueblo de Israel.

En Introducción al El libro del Zohar. Baal HaSulam menciona la famosa Tikkun número 30, de El libro del Zohar, que afirma que cuando nosotros los judíos no estamos unidos, “provocamos la existencia de pobreza, ruina, robo, saqueo, matanza y destrucción en el mundo” Esto es precisamente lo que los antisemitas dicen que traemos. Cuando Imad Hamato, profesor de estudios del Corán declaró: “Incluso cuando los peces luchan en el mar, los judíos están detrás de ellos”, sin darse cuenta reflejó las mismas palabras del Zohar.

Nuestra división actual está infligiendo dolor no sólo a nosotros mismos, sino al mundo entero y el mundo lo siente. Nuestra separación une a los árabes contra nosotros y empuja al mundo entero a apoyarlos. Si estuviéramos unidos, no necesitaríamos formas innovadoras para justificar a nuestro país. El mundo sentiría el beneficio que obtendría del Estado de Israel y del pueblo judío, así como hoy siente lo contrario. “El éxito de nuestra nación depende sólo de nuestro amor fraternal, de conectarnos unos a otros como miembros de una sola familia”, escribió Shmuel David Luzzatto.

De la misma manera, en el video de Jonathan Sacks que mencionamos antes, habla sobre el pueblo judío siendo una familia extensa: “Podemos no estar de acuerdo en todo, pero seguimos siendo una familia extensa. Y lo más importante es que si no está de acuerdo con un amigo, mañana puede que ya no sea su amigo. Pero si no está de acuerdo con tu familia, mañana sigue siendo su familia.

Si pudiéramos ser como lo describe Sacks, seremos “luz para las naciones”. Porque no lo somos, traemos sobre nosotros las mismas atrocidades que nuestra desunión nos ha traído a través de los siglos. No pasará mucho antes de que el mundo encuentre alguna explicación “razonable” de por qué el establecimiento del Estado de Israel fue un error y revocará esa resolución de la ONU, dejando a los judíos en Israel y en todo el mundo indefensos y perseguidos una vez más, pero esta vez, en todo el mundo.

Sólo nosotros, los judíos, podemos detener esta espiral descendente, porque como se escribe en el libro Shem MiShmuel, “Cuando Israel es ‘como un hombre con un corazón’, es como un muro fortificado contra las fuerzas del mal”.

Hemos terminado los días de lamentación por la ruina del Templo y nos acercamos al día 15 de Av, la fiesta del amor. Merezcamos el festival y seamos lo que estamos destinados a ser -ejemplo- una nación modelo que muestra cómo elevar la unidad sobre la desunión, la cohesión sobre la separación y el amor sobre el odio. Seamos “luz [de amor] para las naciones”.
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Periódico ruso 24 horas: ‘Dinero para nada’

En San Francisco, el periódico ruso 24 horas, publicó mi artículo ‘Dinero para nada’:

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JPost: “La UNESCO no refleja el antisemitismo de las naciones, sino nuestro propio odio”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “La UNESCO no refleja el antisemitismo de las naciones, sino nuestro propio odio

Es muy simbólico que la UNESCO, la organización encargada del patrimonio mundial, esté negando a Israel, nuestro derecho histórico. Sin un presente que justifique nuestra afirmación, nuestra historia carece de sentido.

En abril de 2016, cuando la UNESCO adoptó una resolución que niega la historia judía en el Monte del Templo, escribí que esto era sólo el inicio de una campaña para negar la historia del pueblo judío en la Tierra de Israel, el Estado judío. En diciembre del año pasado, la campaña se aceleró cuando el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución que abrió las puertas a las sanciones indiscriminadas y los boicots contra Israel sobre su política de asentamientos en Cisjordania y Jerusalén. Hace unos días, la UNESCO dio otro paso más en su campaña para negar los derechos judíos a Israel, negando la historia de casi 4,000 años de la Cueva de los Patriarcas.

Todos, incluidos los que votaron a favor de la resolución, saben que no hay base histórica ni científica para la reivindicación palestina de conexión con el sitio. Pero los hechos, todos sabemos, son el factor menos importante en esta historia. Lo único que importa es que la campaña para eliminar el Estado de Israel y revocar la Resolución 181 de la ONU -que justificaba el establecimiento del Estado judío en Israel- está ganando impulso.

Esta última resolución es una señal de advertencia para todo el pueblo judío y especialmente, para los que viven en Israel. Nos dice que debemos reevaluar quiénes somos como nación, qué defendemos actualmente, qué nos gustaría representar y cómo podemos lograrlo.

Un pozo de odio

Hace unas dos semanas, en su primer discurso, David Friedman, embajador de EUA en Israel, dijo: “Tengo un gran discurso preparado sobre la amplitud y la profundidad de la relación entre Estados Unidos y el Estado de Israel. Pero no voy a darlo esta noche”. En su lugar, el embajador Friedman dedicó todo su discurso a la unidad judía o más al punto, la falta de ella.

Sin embargo lo vemos, el nivel actual de división entre los judíos es insostenible. Estamos envenenando nuestras relaciones con tanto odio, que el mundo nunca ve nada bueno emergiendo del pueblo judío. Estamos compitiendo por las áreas de oración del Muro Occidental y negando las decisiones de los rabinos certificados para determinar si es judía la gente que necesita que se confirme que lo es. Hacemos campaña contra nuestro propio país en la ONU, BDS, la academia y de otras maneras innumerables. Segregamos a los judíos basados ​​en la etnia y la cultura, y sólo nos asociamos con gente de ideas afines, políticas y religiosas.

Israel, que se suponía fuera modelo de unión, se ha convertido en un pozo que sólo emite odio a sus correligionarios. Esto es justo lo opuesto de la esencia de nuestra fe y contradice lo que estamos destinados a proyectar al mundo.

¿Por qué la persecución incesante contra judíos?

A lo largo de las generaciones, los líderes del pueblo judío -desde los más ortodoxos hasta los más seculares- han subrayado que nuestra redención, salvación e incluso, supervivencia, dependen solamente de nuestra unidad.

DC Gordon, pensador sionista escribió: ‘Todo Israel son responsables unos de otros … sólo cuando la gente es responsable de los otros, hay Israel’. Rav Kook, primer gran rabino de Israel en Cartas de la Raiah, declaró: ‘Estamos llamados a unir al mundo. Pero antes de unir el mundo material, estamos llamados a revelar la unidad espiritual. Es nuestro secreto más íntimo’. El libro Sefat Emet dice: ‘Todo depende de los hijos de Israel. Al corregirse, toda la Creación los sigue”. Eliezer Ben Yehuda, que revivió la lengua hebrea reflexionó: Aún debemos abrir los ojos y ver que sólo la unidad puede salvarnos. Sólo si nos unimos … para trabajar en favor de toda la nación, nuestro trabajo no será en vano’. ‘Ama a tu prójimo como a ti mismo’ (Levítico, 19:18) es el mandamiento superior en el judaísmo. Con estas pocas palabras, se formó la eterna ley humana del judaísmo … El estado de Israel merecerá su nombre sólo si su estructura social, económica, política y judicial se basa en estas palabras eternas’, concluyó David Ben Gurion, primer primer ministro de Israel.

Poco después del establecimiento del Estado de Israel, Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario Sulam (Escalera) de El libro del Zohar, escribió en su composición, Los escritos de la última generación: ‘El judaísmo debe presentar algo nuevo a las naciones. ¡Esto es lo que esperan del regreso de Israel a la tierra!’, de hecho, continuó Ashlag, ‘Es la sabiduría de otorgamiento, justicia y paz’.

A pesar de estas reiteradas declaraciones, no hemos escuchado. Ya que la ruina del Templo y el exilio, lo causamos por nuestro odio mutuo infundado y no hemos aprendido a superar nuestra aversión, para unirnos. Como resultado, la persecución de nuestra nación no ha cesado desde entonces. El libro Shem MiShmuel, declara: ‘Cuando Israel es ‘como un hombre con un corazón’, ellos son como un muro fortificado contra las fuerzas del mal’. Pero, ¿cuándo fue la última vez que fuimos “como un hombre con un corazón”?

Nos levantamos y caemos por el poder de nuestra unidad.

Según Rav Kook, “El propósito de Israel es unir el mundo entero en una sola familia” (Susurrame el secreto de la existencia). Cuando un hombre le pidió al anciano Hillel que le enseñara Torá, el sabio respondió: “Lo que odias, no lo hagas a tu prójimo; esta es toda la Torá” (Talmud de Babilonia, Shabat, 31a). También, explícitamente, Rabí Akiva declaró: “Ama a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Jerusalén Talmud, Nedarim, capítulo 9, p. 30b).

Semejante a esos gigantes, el libro Shem MiShmuel escribe: “La intención de la creación fue que todo el mundo se convirtiera en un solo manojo … pero debido al pecado [inclinación al mal / egoísmo], el asunto se corrompió hasta el punto de que incluso, lo mejor de esas generaciones no pudieron unirse. La corrección inició en la generación de Babilonia, cuando Abraham y sus descendientes reunieron a la gente en una asamblea conjunta. … Así, el asunto continuó y creció hasta que se hizo la congregación de Israel. Pero el fin de la corrección vendrá cuando todos se convierta en un manojo”.

Israel se convirtió en nación cuando todos sus miembros se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”. Inmediatamente después, se le ordenó ser “luz para las naciones”, para transmitir esa sólida unidad. Por esta razón, cuando estamos unidos, merecemos ser una nación. Cuando estamos separados, no hay justificación para nuestra existencia como nación, porque no podemos ser “luz para las naciones”. En consecuencia, las naciones reclaman la tierra y dispersan a los judíos, pues no son fieles a su vocación. Por eso, el libro Maor VaShemesh afirma: “La principal defensa contra la calamidad es amor y unidad. Cuando hay amor, unidad y amistad dentro de Israel, ninguna calamidad puede venir sobre ellos. “

Nuestro destino está en nuestras manos

En su libro El arte de amar, Erich Fromm, renombrado psicoanalista y sociólogo  escribió: “El hombre, de todas las edades y culturas, se enfrenta a la solución de una sola pregunta: la pregunta de cómo superar la separación, cómo lograr unión”. Además, Fromm subraya, mientras más humanidad “se separa del mundo natural, más intensa se convierte su necesidad de encontrar nuevas formas de escapar de la separación”.

De hecho, la sociedad actual es tan narcisista que la gente, por decenas de miles, cada año se droga simplemente por soledad. El neurocientífico Marc Lewis resumió con candidez la pesadumbre de la humanidad en el título a su importante obra, “¿Por qué tanta gente muere de sobredosis de opio? Está nuestra sociedad rota.

El libro del Zohar escribe muy claramente en el famoso Tikkun 30, que cuando Israel no está unido, “trae pobreza, ruina, robo, saqueo, matanza y destrucción al mundo”. En otras palabras, no deberíamos sorprendernos cuando la humanidad culpa a los judíos de sus males. En su ensayo seminal Garantía mutua, Rav Ashlag escribió: “Depende de la nación israelí calificarse a sí misma y a todo el mundo para que se desarrollen hasta que tomen sobre sí esa sublime obra de amar a los demás, que es la escalera para el propósito de la creación”. ¿Por qué? Porque, continúa Ashlag, la nación israelí fue formada como “una especie de puerta por la cual las chispas del amor a otros brillarían sobre toda la raza humana en todo el mundo”.

Incluso si la gente no es consciente de que los judíos se han formado como una entrada para el futuro mejor de la humanidad, este sentimiento instintivo dicta sus pensamientos y acciones. Esta expectativa latente hace que académicos como el periodista e historiador británico Paul Johnson escriban: “En una etapa muy temprana de su existencia colectiva los judíos creían que habían detectado un esquema divino para la raza humana, de la cual su propia sociedad iba a ser guía”. Esta expectativa también causó que antisemitas cubran los sitios conmemorativos del Holocausto con sábanas que llevan la inscripción,”Heebs [hebreos] no nos dividirán”.

De hecho, nos levantamos y caemos por nuestra disposición a ser una luz de unidad para las naciones. Como resultado, somos la única nación cuyo destino está en sus propias manos. Si decidimos “tomar sobre nosotros esa sublime obra de amar a los demás” y así convertirnos en “luz para las naciones”, la soberanía, prosperidad y paz en Israel están aseguradas. Pero si entregamos las riendas a nuestro ego como lo hemos estado haciendo durante los dos últimos milenios, es probable que veamos otra ronda de ruina en la Tierra de Israel. A menos que tomemos pronto nuestra tarea, nos elevemos por encima de nuestro ego y nos unamos, quizá sea demasiado tarde.
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Canal 9 de TV israelí: “Cabalá conquista Roma”

El sitio web del Canal 9 de TV israelí publicó un artículo “Cabalá conquista Roma”, sobre el congreso internacional de Cabalá de Bnei Baruj “Todos como uno”, el cual tuvo lugar en Roma del 28 al 30 de julio de 2017.

[211008]

Unidos con Israel: “El único camino hacia la paz es la unidad judía”

El portal más grande de Unidos con Israel publicó mi nuevo artículo: “El único camino a la paz es la unidad judía”

Así como una vez perdimos el Templo y nuestra tierra por nuestro propio odio del uno por el otro, ahora debemos unirnos si deseamos paz y tranquilidad.

A medida que la crisis del Monte del Templo continúa, muchos están preocupados de que nos enfrentemos a otra ronda de violencia y derramamiento de sangre de la cual nos hemos cansado. Una y otra vez Israel se enfrenta a la realidad de los conflictos y luchas, y el camino hacia la paz y la tranquilidad parece tan bloqueado como nunca antes. Es hora de hacer algunas preguntas muy profundas, para llegar a la raíz de nuestra incertidumbre existencial, porque, como dijo un famoso judío llamado Einstein; “Sólo podemos resolver este problema con un mayor nivel de pensamiento”.

Nuestra historia no es fácil de entender por la mente racional: Exiliados en numerosas épocas de nuestra tierra, dispersos entre todas las demás naciones durante milenios, sobreviviendo a innumerables persecuciones y un holocausto más enigmáticamente terrible, Sólo para volver a nuestra patria una vez más y reconstruirla de la tierra del desierto en un próspero país moderno. Aun cuando se declaró el estado de Israel, estalló una guerra. Cinco diferentes ejércitos de los países árabes circundantes atacaron al incipiente estado, que no tenía ejército, ni recursos, sólo un grupo de refugiados que habían escapado recientemente del mayor genocidio de la historia, luchando por sus vidas. Esa victoria contra todas las probabilidades fue sólo una de una serie de victorias milagrosas que el estado israelí logró tener contra sus perpetradores, hasta el día de hoy.

Pero esta magia se disipa una vez más. ¿Estamos en el camino hacia otro gran exilio? Algunos de nuestros mejores sabios dicen que sí. El rabino Yehuda Ashlag escribió que “toda nuestra realidad en el Estado de Israel está en peligro… Pocos serán capaces de soportar las dificultades de nuestra tierra mientras tienen la opción de emigrar… Poco a poco escaparán de este sufrimiento hasta que la población que quede no sea suficiente para llamarlo un estado independiente, y ellos se sumergieron, Dios no lo quiera, entre los árabes”. (Escritos de la Última Generación).

Tal participación desfavorable es realmente posible, a menos que despertemos a la verdadera causalidad detrás de este efecto de subibaja, en donde los judíos son enigmáticamente perseguidos y milagrosamente salvados. Nuestras aflicciones y nuestros triunfos son igualmente incomprensibles. ¿Qué puede explicar tal relato tan irracional? ¿Cuál es la verdadera razón detrás de nuestra peculiaridad?

El enigma de los Judíos

Muchos han considerado el enigma de los judíos. Leo Tolstoy, por una parte, escribió sobre ellos:

“¿Qué es el judío?… ¿Qué clase de criatura única es esa que todos los gobernantes de todas las naciones del mundo han deshonrado y aplastado y expulsado y destruido; perseguido, quemado y ahogado y que, a pesar de su ira y su furia, sigue viviendo y prosperando?”.

La respuesta es que somos un pueblo con un propósito único y mayor. Como el rabino Yehuda Ashlag escribió: “El judaísmo debe dar algo nuevo a las naciones, y eso es lo que esperan del regreso del pueblo de Israel a su tierra, y no se puede encontrar en otras sabidurías, porque nunca hemos sido capaces de añadir a ellas y no somos su estudiantes. Es la sabiduría de la fe, la justicia y la paz que la mayoría de las naciones aprenden de nosotros, y esta sabiduría es atribuida solo a nosotros”. ( Escritos de la Última Generación).

De hecho, esta no es una nación común, sino una que tiene un gran papel y responsabilidad. Aunque las eludimos y reprimimos, las naciones del mundo todavía nos mantienen responsables, directa o indirectamente.  La sabiduría de cómo alcanzar la verdadera armonía y paz existe dentro de nosotros, y está esperando que la recordemos y la usemos por el bien de todos. Cuando nos unimos entre nosotros y avanzamos hacia nuestro propósito superior, nuestro destino nos sonríe, pero cuando nos demoramos, nos enfrentamos a presiones que nos indican que nos hemos extraviado.

La última vez que el Monte del Templo fue nuestro fue hace 2000 años, cuando lo perdimos, así como nuestra posesión de la tierra de Israel a causa de la separación y el odio que existía en nuestros corazones. Para recuperar nuestra fuerza y seguridad, esto es lo que debemos cuidar. La política y las medidas de seguridad nunca serán suficientes. Sólo podemos resolver este conflicto y todos los demás, yendo a la raíz de quiénes somos, y qué es lo que tenemos dentro de nosotros que todos esperan de nosotros para que lo realicemos.

Nuestro rol es crear una sociedad modelo donde ¨el amor cubre todos los crímenes¨(Proverbios 10:12), donde la conexión y la contribución se valoren por encima de la riqueza, el poder y el éxito personal. En lugar de basar nuestra sociedad en las leyes del mandato británico u otros sistemas extranjeros, deben basarse en los valores de Israel – No la sociedad dividida, desequilibrada e indiferente de hoy, sino una nación real, unida por amor y cuidado mutuo, con la responsabilidad de compartirla con todo el mundo.

Cumpliendo la promesa

En su discurso para la terminación del Zóhar, el rabino Yehuda Ashlag escribió que la tierra de Israel nos fue dada y aún no la hemos recibido, pues se nos dio sólo como una oportunidad para volver a nuestro propósito superior y reconstruir la infraestructura no de edificios de cemento, sino de amor y conexión entre nosotros. Esta oportunidad, explica, no está sin vencimiento, y el tiempo se agota. Israel tuvo la oportunidad de alcanzar su objetivo y el mundo lo elogió y apoyó por un tiempo. Sin embargo, desde 1967, el apoyo internacional al estado de Israel disminuyó drásticamente. Hemos llegado a un punto en el que la UNESCO está determinando los sitios judíos más sagrados de Israel, como el Kotel y la cueva de los Patriarcas, como sitios del patrimonio palestino. Si la propia existencia de Israel fue llevada hoy a votación, existe una gran duda de si las naciones del mundo la apoyarán. Esta presión no terminará hasta que nos juntemos, hasta que veamos a través de la aparentemente irracional realidad de nuestras vidas, y entendamos que la solución también es inusual. Cuando estamos unidos, tenemos éxito. Cuando nos olvidamos de quiénes somos y caemos en la separación y el odio, nuestros enemigos caen sobre nosotros. Nuestra unidad es nuestra fuerza, y cuando el amor de Israel se restablece entre nosotros, sobre todas las diferencias, ningún enemigo puede hacernos daño, y encontraremos que el camino hacia la paz está abierto.

Como está escrito: “Cuando hay amor, unidad y amistad entre unos y otros en Israel, no hay calamidad que pueda venir sobre ellos” (del libro Maor VaShemesh).
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JPost: “¿Quién es el soberano en el Monte del Templo?”

El Jerusalem Post Publicó mi nuevo artículo “¿Quién es el soberano en el Monte del Templo?”

Este martes, marcaremos el 9 de Av, cuando el Templo fue destruido. El Templo representa nuestra unidad. Cuando restauremos nuestra unión, no necesitaremos ladrillos para probar que nuestro lugar está aquí en Israel.

No es ningún secreto que la campaña de difamación árabe en los medios de comunicación y las protestas “populares” organizadas contra la colocación de detectores de metales en las entradas al Templo del Monte no tienen nada que ver con las medidas de seguridad. Desde la perspectiva de los Wakf (la organización islámica que controla y gestiona el Monte del Templo) y el resto del mundo árabe, la resistencia a los detectores representa la resistencia a la soberanía de Israel en el Monte del Templo en particular, en la ciudad de Jerusalén y en todo Israel. Cuanto más dura esta campaña, más los árabes ganarán el favor del mundo, e Israel será visto cada vez más como el matón en el vecindario. Hasta ahora, casi nadie recuerda que los detectores fueron colocados en las entradas porque tres terroristas abrieron fuego contra la policía israelí, matando a dos oficiales e hiriendo a un tercero. Todo lo que todos ven ahora es que Israel no está dejando que los musulmanes oren en su lugar sagrado, cuando de hecho, las únicas personas que mantienen a los fieles fuera del Monte del Templo son los Wakf, que están diciendo a los fieles que no entren en protesta por la colocación de los detectores.

El Templo-la Unidad de Israel

No sólo el Wakf se opone a la autoridad de Israel en el Monte del Templo. Las resoluciones de la UNESCO que niegan la historia judía en el Monte del Templo, Jerusalén y la Cueva de los Patriarcas en Hebrón representan la visión de todo el mundo al que no pertenecemos aquí. ¿Si la ONU votara hoy sobre el establecimiento de un estado judío, ¿quién votaría “sí”? Probablemente ni siquiera Estados Unidos.

Para ser soberano en la tierra de Israel, y particularmente en el Monte del Templo, debes entender lo que el Templo representa y llevar tu vida en consecuencia. El libro Netzah Israel (Capítulo 4) escribe, “La Casa fue arruinada debido al odio infundado, porque sus corazones se dividieron y se separaron y fueron indignos de un Templo, que es la unidad de Israel”.

Si reflexionamos honestamente sobre nuestra sociedad, sobre lo que proyectamos al mundo, está claro que estamos profundamente divididos y proyectamos la desunión y la discordia en todas partes. El Maharal de Praga escribe en Hidushey Avot (Gittin 55b): “ El Templo debe ser la totalidad del mundo entero, no sólo de Israel…Puesto que el Templo es la totalidad del mundo entero, las naciones incluidas, no fue arruinado por las naciones, sino solamente por odio y división infundados, cuando Israel se dividió”.

En otras palabras, el Templo no pertenece a ninguna nación o fe; Representa la unificación del mundo. Por lo tanto, sólo aquellos que abogan y ejecutan la unidad merecen estar allí. (La palabra hebrea Yehudi (judío) viene de la palabra Yihudi, que significa unido, Yaarot Devash, Parte 2, Drush no. 2). Cuando nosotros, los judíos, nos unimos “como un solo hombre con un solo corazón”, fue la primera y única vez en la historia en que personas de diferentes clanes, a menudo rivales de toda Babilonia y del cercano Oriente, se unieron y formaron una nación. Nuestra unidad, por lo tanto, era un modelo a seguir para el mundo entero. Como resultado, inmediatamente después del establecimiento de nuestra personalidad, fuimos ordenados a ser “una luz para las naciones”, para llevar nuestro método de unidad al resto de la humanidad.

El libro Sefat Emet (Shemot, Yitro) describe lo que significa ser “una luz para las naciones”: “Los hijos de Israel son los garantes que recibieron la Torá [la luz de la unidad] para corregir el mundo entero”. Pero si no estamos unidos, y por lo tanto no proyectamos la unidad al resto del mundo, ¿podemos verdaderamente considerarnos como los “hijos de Israel”? Y si no somos verdaderamente los hijos de Israel, unidos como los hijos de Israel están destinados a ser, ¿podemos reclamar la soberanía sobre la tierra?

La sedición conquistó la ciudad, y los romanos conquistaron la sedición

El historiador judío-romano Flavio Josefo vivió en el momento de la ruina y fue testigo de muchos de los acontecimientos de primera mano. Escribió muy claramente sobre las causas de la ruina del Templo y el exilio(Las Guerras de los Judíos, Libro IV, Capítulo 6): “La sedición [entre los judíos] conquistó la ciudad, y los romanos conquistaron la sedición”. En los días del Templo, Flavio detalla: “El atributo que los [judíos] más carecían era la misericordia… Ellos transfirieron su ira de los vivos a los muertos, y de los muertos a los vivos [de su propio pueblo]. El terror era tan grande que los sobrevivientes llamaban a los muertos “felices”, ya que ya estaban en reposo… Estos hombres pisotearon todas las leyes de los hombres, y ridiculizaron las palabras de los profetas. Sin embargo, estos profetas profetizaron que la ciudad iba a ser tomada y el santuario quemado por la guerra cuando una sedición invadiera a los judíos, y su propia mano contaminaría el Templo. Ahora estos fanáticos … se hicieron los instrumentos del cumplimiento [de las profecías]”.

Cuando se piensa en el odio actual entre los dos lados del mapa político en Israel, o entre los dos lados del mapa político entre los judíos estadounidenses, las similitudes con la enemistad entre nuestros antepasados son demasiado llamativas como para ignorarlas. “Al final del período del Segundo Templo”, escribe el libro Una Carta de Elijah (Parte 3), “La lucha y el odio se intensificaron en Israel, y el orgullo fue la raíz del deseo de dominio absoluto. Esto los llevó al odio de sus semejantes hasta que no pudieron soportar la existencia misma del otro. De esa raíz de orgullo también surgió la audacia de pecar descaradamente, porque no percibían la contradicción entre sus acciones y sus opiniones, y su conciencia no les hacía ocultar sus acciones. Y si no se preocupan por el conflicto entre sus puntos de vista y sus acciones, entonces son considerados como “todos pecadores”. Estas son las cosas que causaron la ruina de la Casa “.

Una tierra sin soberanía

Hoy en día, tenemos un estado, y aparentemente tenemos soberanía. Pero el nombre, “El Estado de Israel”, todavía carece de contenido. Nuestra intolerancia del uno hacia el otro, nuestro desdén hacia nuestro propio pueblo se dispara. Si no nos damos cuenta de que estamos repitiendo el mismo crimen de odio infundado que cometimos hace dos milenios, seremos desterrados de esta tierra otra vez hasta que estemos listos a unirnos sobre nuestras diferencias como lo hicieron nuestros antepasados en el desierto.

Este lunes por la tarde, marcaremos el 9 de Av, la fecha en que el Templo fue destruido. Pero fue destruido en nuestros corazones mucho antes de que los ladrillos se pusieran en llamas. Con estas palabras irresistibles, El Hida describe esta ruina interior (Devarim Achadim, Tratado no. 6): “¿Qué podemos decir cuando lamentamos todo el día la ruina de la Casa y la ausencia de redención?… Todo estaba arruinado por el odio infundado, y si estamos desunidos ahora y hay un odio infundado, ¿Cómo se puede construir la Casa, puesto que la causa de nuestra ruina no ha cesado desde nosotros? ¿Cómo podemos decir que esperamos Tu salvación todo el día mientras todavía hay odio infundado en medio de nosotros? Ay, ¿cómo puede el hombre hacer buenas obras mientras su impureza de odio infundado todavía está en él? ”

Para ser los terratenientes en la tierra de Israel, debemos convertirnos una vez más en el pueblo de Israel, Yehudim [judíos] de la palabra, “Yihudi” [unidos]. A menos que reconstruyamos nuestra unidad y reafirmemos nuestro compromiso de ser un faro de unidad para las naciones, el mundo no apoyará nuestro estadía aquí y seremos expulsados una vez más.

La soberanía en la tierra de Israel es diferente a la soberanía en cualquier otra tierra – adquirida por el poder militar. Esta tierra no tiene soberano; Sus habitantes son personas que están dispuestas a conectarse, a unirse por encima de su odio, al igual que nuestros antepasados. Si podemos aprender la lección de los horrores de nuestros antepasados y trascender nuestros egos egoístas, mereceremos quedarnos aquí, y el mundo entero estará detrás de nosotros. Pero, si optamos una vez más por la enemistad, entonces sufriremos la hostilidad de todo el mundo pero no antes de que peleemos el uno en contra del otro una vez más.

Para más información sobre el antisemitismo y el papel del pueblo de Israel, por favor visite

¿Por qué la gente odia a los judíos?
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