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Judíos contra judíos, ¿quién necesita antisemitas? Lo que reveló el ataque en Pittsburgh

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo: “Judíos contra judíos, ¿quién necesita antisemitas? Lo que reveló el ataque de Pittsburgh

El cisma causado por la masacre en la sinagoga de Pittsburgh ha sacado a la superficie las fracturas y señalamientos que prevalecen entre los judíos en Estados Unidos, en Israel y, entre ambos. Profundas divisiones ideológicas sobre quién es responsable del antisemitismo estadounidense y cómo resolver el problema, evidencian el desmoronamiento de las bases del pueblo judío alrededor del mundo. Al mismo tiempo, la sensación de comodidad y certeza de que la amenazas existenciales hacia los judíos no ocurren en Estados Unidos ha desaparecido. El sentido común dicta que nuestro fundamento debe recuperarse, porque las nubes de tormentas antisemitas se acumulan en el horizonte y nuestra supervivencia como pueblo está en juego.

Odio, un viejo padecimiento

En 2015, un hombre armado asesinó a 9 personas en Charleston, Carolina del Sur, durante una sesión de estudio bíblico en una iglesia afroamericana. El odio racial y religioso no es nada nuevo.  El antisemitismo en particular, no empezó ayer, ni puede atribuirse a un presidente específico de Estados Unidos ni a algún partido político. Ha estado presente a lo largo de la historia y se ha incrementado a través de los años. Hemos vivido en negación, creyendo que este flagelo del pasado había terminado y nunca surgiría en ese país, hasta que los crímenes en la sinagoga Árbol de la Vida tocaron la médula de nuestra conciencia colectiva y nos sacudió hasta ver la realidad de que no hay espacios sagrados que nos puedan proteger.

Esta es la cruda realidad: durante los últimos diez años, desde que el FBI empezó a registrar los casos de crímenes de odio, los judíos han sido el grupo con el mayor número de víctimas atacadas en Estados Unidos, a pesar de ser menos del 2% de la población en Estados Unidos. El 54% de los crímenes de odio por motivos religiosos han sido dirigidos específicamente contra judíos. Sin embargo, hasta ahora no se había experimentado nada comparado al tiroteo de Pittsburgh, el peor ataque contra una congregación judía en la historia de Estados Unidos, el cual cobró la vida de 11 personas.

Judíos contra judíos

El mortal tiroteo en Pittsburgh ha provocado efusivas manifestaciones interreligiosas de solidaridad con las víctimas y la comunidad judía en general. Sin embargo, entre la misma comunidad judía no hay tanta solidaridad. Al tiempo que el Comité Judío Americano (AJC) lanzó la campaña #ShowUpForShabbat (llegar cada sábado, a la sinagoga), “establecida para asegurar que el amor triunfe por encima del odio, el bien sobre el mal, la unidad sobre la división”, Franklin Foer, un columnista judío del periódico The Atlantic, pidió retirar la palabra y expulsar  de las congregaciones religiosas a judíos que respaldaron a Trump: “Su dinero debe ser rechazado, su presencia en las sinagogas no es bienvenida”. Israel tampoco podía quedar exento cuando se busca un culpable del antisemitismo. La escritora del medio GQ, Julia Ioffe, opinó que el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén motivó el ataque a la sinagoga.

Mientras tanto Jeffrey Myers, rabino de la sinagoga Árbol de la Vida, quien intenta superar el trauma de la masacre en su congregación, informó haber recibido correos de odio por dar la bienvenida al presidente Trump al sitio conmemorativo de las víctimas en Pittsburgh.  Además, la tragedia en la sinagoga se ha convertido en una excusa para que los expertos políticos de ambas partes del Atlántico aviven las llamas divisorias entre Israel y la diáspora estadounidense, en cuanto a principios ideológicos sobre diversos temas que han deteriorado las relaciones y han dividido profundamente a los judíos en los últimos años: el acuerdo con Irán, el Muro de los Lamentos, las conversiones, el traslado de la Embajada de Estados Unidos a Jerusalén, la definición de quién es judío, por citar algunos.  

Del juego de la culpa, al juego de la conexión

Siempre es fácil culpar a alguien más cuando surge un problema, pero al hacerlo, eliminamos la posibilidad de encontrar soluciones desviando la atención de la raíz de fondo. Para encontrar la causa del sufrimiento judío no necesitamos ver más allá de nosotros mismos.

El enemigo está dentro de nosotros. Para ser más precisos, el desequilibrio está entre nosotros, en nuestro distanciamiento mutuo. Los judíos se han entregado al juego de culpa, en vez de abrazarse fuerte unos a otros como respuesta a la adversidad. Y cuando nuestra unidad se tambalea, el odio contra nosotros se fortalece.

Durante la difícil época de la Segunda Guerra Mundial, el prominente cabalista Rav Yehuda Ashlag, Baal HaSulam, lo expresó de esta manera en su artículo “La Nación”.

“Es claro que el inmenso esfuerzo requerido por nosotros ante el camino difícil que se avecina, demanda una unidad tan fuerte y sólida como el acero en todas las partes de la nación, sin excepción. Si no redoblamos filas para enfrentar las fuerzas poderosas que se interponen en nuestro camino, entonces estaremos condenados incluso antes de comenzar”.

Nuestros sabios sabían que somos un pueblo testarudo y a sabiendas de esto nos dejaron abundantes fuentes de sabiduría para avanzar, para sanar nuestras heridas y encontrar fuerza ante las amenazas. Como está escrito en El Libro de la Conciencia, por Rabbi Eliyahu Ki Tov, “Se nos ordena a cada generación fortalecer la unidad entre nosotros, para que nuestros enemigos no nos dominen”.

¿Cómo podemos alcanzar la unidad bajo el clima actual?

Hay judíos de izquierda, judíos de derecha; menos o más ortodoxos, totalmente seculares; judíos que se oponen a las políticas israelíes, judíos incondicionales a Israel. Para nuestros enemigos estas distinciones no importan. Para ellos somos uno. Pero, ¿por qué deberíamos depender de los que nos odian, para recordarnos de nuestra herencia judía compartida? Podemos seguir fácilmente el camino de nuestros antepasados para resolver nuestras disputas: “Aunque Beit Shamai y Beit Hillel entraron en disputas, se trataron mutuamente con cariño y amistad para mantener lo dicho (Talmud de Babilonia, Eruvin 13b).

Hemos sido un pueblo único desde tiempos de la antigua Babilonia, cuando Abraham el Patriarca nos reunió como una nación judía, como aquellos que deseaban la unidad por encima de las diferencias, conforme a nuestro principio fundamental de “ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).

Los conflictos internos entre nosotros en aquel entonces eran tan vívidos como ahora. Cada ego individual ardía con sus propios puntos de vista y exigencias, pero cada uno entendió que la única forma de reparar sus relaciones fracturadas, era adherirse al principio, “el amor cubrirá todas las transgresiones” (Proverbios 10:12)

Los judíos son un mini modelo de la humanidad. Existimos para funcionar como un prototipo de conexión entre las personas, entre los opuestos. Esto es posible implementando el método de conexión que se nos dio en la antigua Babilonia: la sabiduría de la Cabalá. La Cabalá contiene la fórmula para arreglar al mundo. Es un tesoro que contiene el pegamento para juntar de nuevo todas las piezas rotas del rompecabezas judío de una manera maravillosa, donde cada pieza es diferente e indispensable para completar toda la imagen. Nuestra perfecta conexión judía está concebida para irradiar de adentro hacia afuera, como una especie de modelo fractal para el resto de la humanidad.

Está escrito en el Libro del Zóhar sobre el papel especial de los judíos, “como los órganos del cuerpo no pueden existir en el mundo ni siquiera un minuto sin el corazón, todas las demás naciones no pueden existir en el mundo sin Israel”. Rav Yitzhak HaCohen Kuk (el Raiá), apuntó sobre la necesidad de la unión cuando escribió “La construcción del mundo, que está actualmente estropeada por terribles desgracias de una espada ensangrentada, requiere la construcción de la nación israelí… en anticipación de una fuerza llena de unidad… que se encuentra en Israel.” (Orot [Luces],16)  

Luz que resplandece para nosotros y las naciones

Difundir la unidad y la luz en el mundo es nuestro papel, ya sea que estemos de acuerdo o no. Los cabalistas han afirmado durante mucho tiempo que cuanto más pronto implementemos nuestro papel, más pronto veremos que se disipa y desaparece el odio antisemita. Esto es así porque nuestra identidad fundamental como pueblo se dio en la unidad y la responsabilidad mutua. Se espera que la entreguemos a la humanidad. Al no hacerlo, generamos resentimiento, hostilidad y destrucción sobre nosotros.

Podemos reemplazar el odio con amor al acercarnos más unos a otros, por encima de nuestras fricciones. Aceptemos nuestro estado actual de separación como una oportunidad para realmente volver a ser un pueblo. Luego, continuemos construyendo capas de confianza mutua, amor y entendimiento, aun después de que esta tragedia se desvanezca en las noticias. Mientras las tragedias y los eventos placenteros vienen y van, nuestro papel es una promesa eterna. Como escribió Rabbi Simja Bonim Bonhart de Peshisja, “esta es la garantía mutua sobre la cual Moisés trabajó tan duro antes de su muerte, para unir a los hijos de Israel. Todo Israel es garante de los demás, es decir, que cuando todos están juntos, sólo ven el bien” (Una voz transmisora, parte 1, Balak).

Cómo puede la conexión humana ayudar a aliviar la ansiedad y el miedo

Thrive Global publicó mi artículo “Cómo puede la conexión humana ayudar a aliviar la ansiedad y el miedo

A todos nos gusta relajarnos y dormir tranquilos, pero nuestra creciente incertidumbre sobre el futuro nos vuelve ansiosos e intranquilos. La mejor forma de sobreponernos a estas sensaciones es cambiar de la preocupación por uno mismo, a la preocupación por los demás.

La ansiedad es algo que se desarrolla con el tiempo. No sucede de la noche a la mañana. Posiblemente, cada noche te sientas frente a tu computador o tu televisor, intentando relajarte después de un largo día de trabajo y, ¿qué ves? Un mundo a punto de colapso: devastación causada por los huracanes en Estados Unidos, epidemia de sobredosis por opioides, tiroteos en escuelas, dramas políticos, gente matando a su propia familia… y todo eso encima de tus propios problemas en casa y el trabajo. Como resultado, en lugar de sentir calma o entusiasmo por el día siguiente, sientes constante ansiedad y miedo hacia la vida. Si eso te pasa, no eres el único.  Los desórdenes de ansiedad son los padecimientos mentales más comunes en los Estados Unidos que afectan a 40 millones de adultos a partir de los 18 años.

La sensación de desamparo respecto al futuro es un tema de preocupación universal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que de forma global 1 de cada 13 personas sufre de ansiedad y el desorden de ansiedad social es el más común. Se manifiesta como miedo a ser juzgado por los demás, a ser valorado de forma negativa, o rechazado en alguna situación social o de desempeño.

No podemos vivir en una burbuja. Vivimos nuestras vidas como miembros de la sociedad por necesidad. Sin embargo, el problema empieza con el hecho que no sabemos cómo relacionarnos con los demás, con nuestro entorno.

Las organizaciones internacionales intentan lidiar con los problemas de salud mental combatiendo la ansiedad y la depresión como una sola, juntas son la causa principal de discapacidad mundial. Se han lanzado sin éxito numerosas campañas para resolver este fenómeno, ya que ha habido un incremento de casi el 50% -entre 1990 (416 millones) y 2013 (615 millones)- en la cantidad de personas que luchan contra esta disfunción mental.  

¿Por qué estamos tan ansiosos?

Estos no son solo números, sino profundas batallas que libran las personas. El escritor inglés Matt Haig, comparte sus experiencias personales sobre las influencias negativas modernas de los medios sociales y su propia lucha con la ansiedad y la depresión en su libro Apuntes sobre un planeta nervioso. Resalta que, “el problema en sí no es la tecnología. Es nuestra falta de conciencia sobre cómo está cambiando nuestras vidas y afectando nuestras mentes”.

Sentirse ansioso de vez en cuando es parte de nuestra vida cotidiana: cuando necesitamos tomar decisiones importantes o enfrentar desafíos en nuestro trabajo o con nuestras familias. Se considera una enfermedad mental cuando el estrés es abrumador y puede impedirnos llevar a cabo nuestras tareas cotidianas, provoca insomnio y afecta nuestra salud y bienestar.  

Los aspectos genéticos o ambientales influyen en nuestros rasgos normales de ansiedad, tanto como en los trastornos de ansiedad; pero la presión social es un factor clave en el desarrollo del comportamiento de ansiedad crónica, que se percibe como falta de control en circunstancias o eventos estresantes de la vida.

Un gran aspecto que contribuye a la ansiedad social es la competencia promovida por los medios sociales. Constantemente nos comparamos y esto lleva a una ansiedad inquietante si nos vemos como menos populares o menos exitosos respecto a lo que consideramos figuras modelo o estándares ideales que usualmente son irreales.

La preocupación como base de la vida

La vida es un proceso natural que no está exento de estrés y problemas. Si observamos el reino animal, los animales se ocupan constantemente de su supervivencia, de cómo superar las amenazas de aquellos que los quieren devorar y de cuidar su descendencia. Los humanos, la parte más desarrollada de la naturaleza, no soy muy distintos.

Luchamos toda nuestra vida, ¿por qué? Porque nuestra naturaleza es el deseo de disfrutar que constantemente se desarrolla, no en cantidad sino en calidad y complejidad. La sociedad y la educación nos presionan día y noche para conseguir placeres más grandes y de más calidad. Constantemente queremos llenarnos tanto como sea posible, según nuestra personalidad, condiciones y el entorno que establece nuestros valores y actitudes hacia la vida. Estos referentes determinan lo que consideramos como placer o sufrimiento.  Cuanto más progresamos, más impotencia sentimos.

Cómo controlar nuestro destino

Como humanos, estamos capacitados para tomar decisiones conscientes sobre la forma en que nuestros acciones irresponsables pueden afectar a otros niveles en la naturaleza y a nosotros mismos. En lugar de eso, estamos controlados por nuestro ego, nuestro deseo por el placer infinito. Queremos disfrutar lo más posible, incluso a expensas de los demás.

El mundo ha creado condiciones como en un juego de arco y flecha. Hemos tirado de la cuerda hacia atrás. En apariencia, la humanidad se ha desarrollado a tal punto que hay abundancia de medios para satisfacernos, donde todos deberían pasarlo bien. Pero de hecho, el camino ha estado tan lleno de sufrimiento, sangre, guerra y desacuerdos que finalmente empezamos a ver que ya no funcionará más seguir de esta forma. Por lo tanto, de ahora en adelante necesitamos empezar a liberar la flecha del arco y apuntarla en la dirección correcta, hacia una existencia más equilibrada.

¿Cómo puede una persona sufrir menos?

Sentir este deseo interno por lograr estar satisfechos demanda mucho de nuestro tiempo. Mucha energía, fuerza y temple se requieren para sentirse feliz y libre.

Hemos creado toda clase de mecanismos para evitar sentirnos ansiosos. Las personas han intentado desconectarse de sí mismas a través de las drogas, el alcohol, o liberando su frustración a través de comportamientos agresivos. Pero la influencia del entorno que moldea nuestros valores es tan poderosa que esos intentos de escapar de la realidad no ayudarán.  

Los problemas no pueden desaparecer por arte de magia, pero es necesario alcanzar un nivel de comodidad, donde la persona pueda lidiar con el miedo y la ansiedad y encuentre un equilibrio entre las preocupaciones normales y una vida saludable. No significa que debemos evitar responsabilidades, o entregarnos a los brazos de la sociedad para que se encargue de nuestras obligaciones. No obstante, es una condición que no podemos alcanzar solos.

¿De qué depende realmente? Depende totalmente de la influencia del entorno, que es tanto la fuente del problema como la solución. La sociedad debe organizarse de tal forma que la persona se sienta nutrida a través del flujo equilibrado de información, sin distorsiones creadas por los medios para captar la atención de la gente.  

Competencia sana

Siempre necesitamos anhelar algo para tener la sensación de hambre, junto con la posibilidad de satisfacernos. Es una inclinación natural que no tenemos que destruir. Pero tenemos que experimentar cierta forma de carencia no al grado de ansiedades, amenazas o miedos, sino en un nivel que me impulse a su realización de una forma positiva.  

El mundo se ha vuelto circular. Vivimos en un sistema integral donde somos interdependientes. Nos hemos dado cuenta de la influencia en el entorno porque vivimos en él, de modo que vemos que no tenemos opción, sino mejorarlo. ¿Cómo? A través de una nueva clase de educación, desde temprana edad hasta la adultez.

Desde temprana edad debemos recibir educación integral, no sólo conocimiento e información. Actualmente nuestra educación está enfocada en un sistema de competencia individualista que nos empuja a ser más “yo” y egoísta. Se necesita cambiar esto. Nuestra educación debe estar basada en cuánto podemos contribuir para crear una sociedad libre de ansiedad y de muchos otros síntomas de nuestros sistemas basados en el egocentrismo. Puede que siga habiendo lugar para la competencia, pero una competencia sana, donde aquel que ayuda más y anima al prójimo sea el más reconocido, no el que construye su propio éxito sobre la ruina de los demás.  

Si implementamos este principio, nuestras vidas darán un giro hacia una dirección positiva. Esta nueva actitud altruista que desarrollemos y entrenemos, como un músculo, se expandirá e influirá positivamente en la forma en que tratamos la ecología y todos los sistemas de la vida. Pero todo depende y empieza cuando las relaciones entre las personas mejoran. Como resultado de una educación que cambie la influencia de la sociedad en el individuo, las ansiedades y miedos llegarán a proporciones equilibradas.

Conexión sana

Como una madre que protege a su bebé de las influencias negativas, o el campo magnético alrededor de la Tierra, nosotros podemos construir un campo protector, un sistema poderoso de apoyo contra las influencias negativas.

Esto significa alcanzar este entorno protector llamado Método de conexión, donde las personas se sientan juntas en un círculo para compartir información positiva y experiencias constructivas sobre la conexión con los demás. Podemos aprender cómo desarrollar un oído selectivo que nos enseñe a filtrar información importante y aquella que es poco útil para nuestro progreso personal, como partes integrales de la sociedad.  

Los círculos de personas que se conectan pueden transformar la ansiedad en sentimientos de seguridad, felicidad y relajación mediante distintos juegos y ejercicios. Cada uno se impresiona de los demás al ser “el más pequeño” e influye en los demás en una forma positiva al ser “el más grande”. Todos mejoran el ánimo general dentro el grupo manteniendo un buen sentido del humor.

Las hipersensibilidades se alivian al absorber las impresiones opuestas de tranquilidad de los demás. Al jugar unos con otros, como si estuviéramos a salvo y seguros, lo que actuamos juntos puede gradualmente convertirse en nuestra realidad.  

La ansiedad, las preocupaciones y los miedos son parte natural de nuestra vida. La clave para superar la ansiedad es, por tanto, no borrarla y redirigirla hacia los demás: cambiar la preocupación propia por la preocupación por los demás. Al trabajar con el método de conexión y utilizar las técnicas para desarrollar conexiones sanas, veremos una transformación de todo tipo de ansiedades en sensaciones de felicidad y confianza.

The Times of Israel: ”Masacre en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh, un llamado a la unidad”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo ”Masacre en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh, un llamado a la unidad”

“Es un árbol de vida para quienes se aferran a él y todos los que lo sostienen son felices. Sus formas, son caminos afables y todos sus senderos son paz” (Proverbios: 3:18)

Cuando las banderas de Estados Unidos ondean a media asta por 3 días, tras el horrendo tiroteo en la sinagoga Árbol de la Vida en Pittsburgh –en el que 11 personas fueron asesinadas y 6 más resultaron heridas por un antisemita armado que no deseaba nada menos que erradicar a todos los judíos–, es momento de unirnos por encima de nuestras diferencias e inclinar nuestra cabeza, no sólo por las familias y amistades de las víctimas, sino para considerar la razón de tan detestable crimen de odio antisemita y lo que podemos hacer para prevenir ataques futuros.   

Al tiempo  que la Liga Antidifamación (ADL) calificó el tiroteo como “el más mortal contra la comunidad judía en la historia de Estados Unidos”, los crímenes de odio en general durante el 2017 fueron los más altos registrados en más de una década, con un 12% de incremento. Además, los judíos representaron alrededor del 54% de esos crímenes de odio, a pesar de ser sólo el 2% de la población estadounidense. Por lo tanto, mientras nos unimos y oramos por las familias y amistades de las víctimas, necesitamos entender que estamos reaccionando a un síntoma de un problema que se intensifica.

El Árbol de la Vida es para quienes se aferran a él…

Para resolver el problema de raíz y no esperar a tiroteos masivos y otras crisis que nos unen temporalmente, necesitamos reconocer la unidad del pueblo judío como una fuerza capaz de resolver el antisemitismo. Cuando el pueblo judío se une por encima de sus diferencias, el amor cubre el odio, la paz cubre el conflicto, la felicidad cubre todo el vacío en el mundo y -como de milagro, internamente- la gente siente una nueva forma de realización en sus vidas. Y cuando las personas se sienten realizadas, los pensamientos para eliminar a todo un colectivo dejan de aparecer en sus mentes. ¿Cómo funciona todo esto?

¿Cómo es la unidad del pueblo judío una solución al antisemitismo?

Históricamente, los judíos son un vivo testimonio de resistencia. A través de la historia hemos sido perseguidos por los romanos, la inquisición española, el imperio ruso de finales del siglo XIX y principios del siglo XX; y por supuesto, Hitler… y no obstante, hemos sobrevivido. Los retos de la vida moderna tampoco nos destruirán, a menos que nos quedemos pasivos y no logremos tomar este evento en Pittsburgh como una llamada para despertar.

Para responder a la llamada y asegurar que tal masacre de judíos no vuelva a suceder, primero necesitamos entender quiénes somos, por qué estamos aquí y cuál es nuestro papel y propósito en este planeta. Sólo entonces podremos comprender por qué pasamos tantas tribulaciones y conflictos; y sólo así podremos encontrar la forma de cambiar hacia una dirección positiva.

Los fundadores de nuestra nación llegaron de diferentes tribus de toda Babilonia y el Cercano Oriente. Lo único que los mantuvo unidos fue su creencia en que el principio de Abraham, de misericordia y amor por los demás, era la forma correcta de vivir. Eso trascendió todos los demás intereses y consideraciones, y así, le siguieron.   

Nos establecimos como una nación judía a los pies del Monte Sinaí, cuando todos nuestros miembros acordaron unirse “como un hombre con un sólo corazón”. Inmediatamente después, se nos ordenó ser “luz para las naciones”, es decir, difundir la luz de unidad por todo el mundo. Eso es lo que nos hace únicos. Dado que una vez experimentamos el amor fraterno, tenemos la capacidad de volver a unirnos por encima de las diferencias y dar ejemplo a los demás, quienes tan desesperadamente necesitan esta directriz.

Rav Kuk resumió el papel del pueblo judío de la siguiente manera: “El propósito de Israel es unir al mundo en una sola familia”. Mientras mantengamos nuestra unidad, prosperaremos y estaremos seguros. Cuando lo olvidamos, el mundo nos considera como una influencia negativa y las manifestaciones antisemitas resurgen como una venganza, como se mostró en el ataque a la sinagoga Árbol de la Vida.

Cuando nuestros enemigos asestan golpes, no preguntan a qué denominación pertenecemos, o cuál es nuestro origen, o si somos de derecha o de izquierda. Ellos simplemente nos atacan, convencidos de que los problemas del mundo se resolverán borrando a los judíos de la faz del planeta. Estas fuerzas predominantes del antisemitismo resurgen constantemente en distintas formas para obligar a unirnos, ya que nos alejamos cada vez más de la implementación de nuestro papel de ser “una luz para las naciones”.

Cómo podemos cambiar esto

En lugar de dar ejemplo de unidad, irradiamos división al resto del mundo. De esta forma, el mundo siempre encontrará razones para odiarnos y justificar su intento de destruirnos. El punto del que depende nuestra prosperidad fue expresado de manera concisa por Samuel David Luzzato: “El éxito de nuestra nación depende sólo de nuestro amor fraterno, de conectarnos unos con otros, como miembros de una sola familia”.

Espero que tomemos la opción que tenemos en nuestras manos de guiar al mundo desde la oscuridad hacia la luz, del caos a la unidad, al elevarnos por encima de nuestras diferencias. No necesitamos estar de acuerdo en todo, pero tenemos que conectar nuestros corazones por encima de todo lo que nos separa.   

Está dicho en Shem MiShmuel, “Cuando Israel es ‘como un hombre con un sólo corazón’, es como un muro reforzado contra las fuerzas del mal”. Mediante la unidad, estaremos empoderados para enraizarnos firmemente como nación, implementando entre nosotros y difundiendo a los demás la felicidad, la placidez y la paz comprendidas en las palabras: “Es un árbol de vida para quienes se aferran a él y todos los que lo sostienen son felices. Sus formas, son caminos afables y todos sus senderos son paz” (Proverbios: 3:18)

Mis artículos en los medios, septiembre de 2018

En inglés

Medium

10 Years to the Financial Crisis: What Now?

BlogActiv:

10 Years to the Financial Crisis: What Now?““

Newsmax:

Trump’s Moves Better Suited to Our Interconnected Globe in Our Times

The Times of Israel:

15 Rosh Hashanah Insights You Don’t Know About

What Has Changed This Jewish Year?

Sukkot: How Humanity Can Live in Harmony Under One Roof

Why Is There Anti-Semitism?

The Meaning of Our Personal Yom Kippur and Its Connection to the World

JNS (Jewish News Syndicate):

“‘Tikkun olam’ in the New Year 5779

Jewish Boston:

What Has Changed This Jewish Year?

Linkedin Article:

Global-Political Disruption: Germany’s Response to Trump Cutting UNRWA Funding

Escalating UK Anti-Semitism: The Jewish People Must Unite to Fulfill Their Spiritual Duty

10 Years to the Financial Crisis: What Now?

Algemeiner:

‘Tikkun Olam’ in the New Year 5779

Blitz:

Tikkun olam begins with tikkun adam

En alemán

BlogActiv:

Was hat sich in diesem jüdischen Jahr verändert?

Wie Trump die gekürzten 200 Millionen Dollar aus der palästinensischen Hilfe anderweitig nutzen kann

Was hat sich in diesem jüdischen Jahr verändert?

Warum gibt es Antisemitismus?

En Francés

The Times of Israel:

Les défis d’aujourd’hui pour les Juifs et le manque de direction

Qu’est-ce qui a changé cette année juive?

Souccot: comment l’humanité peut vivre en harmonie sous un même toit

Pourquoi y a-t-il de l’antisémitisme?

Qu’est-ce qui a changé cette année juive?

Dreuz.info:

Bouleversement politique mondial : la réponse de l’Allemagne au retrait de Trump du financement du fonds de l’UNRWA

En español

Huffington Post Spain:

La tormenta de Corbyn y la raíz del antisemitismo

Sucot: La humanidad en armonía bajo un mismo techo

BlogActiv:

Huracán “Florencia”: su poder depende de la relación entre las personas

Sucot: La humanidad en armonía bajo un mismo techo

En Italiano

Huffington Post Italy:

Evento: il nome in codice per la prossima crisi globale

BlogActiv:

‘La sopravvivenza dei più ricchi’ dipende dal fatto che dovranno cercare di salvare tutti noi

Migliorare la comunicazione nell’era degli smartphone

La ricerca della felicità e il fallimento del sogno americano

[235529]

Mis artículos en los medios, agosto de 2018

En inglés

Medium

The Pursuit of Happiness and the Fading American Dream
Europe’s Migration Crisis: Another Symptom of the Global Crisis
Understanding China’s World Domination Complex
Women’s Changing Role in Society

BlogActiv:

Europe’s Migration Crisis: Another Symptom of the Global Crisis

Newsmax:

Smartphone Era Demands We Bridge Tech-Generation Gap
Global Interdependence Means No One Wins a Trade War

Breaking Israel News:

Israel’s Existential Threats and the Nation-State Law
Lessons from Hiroshima: From Weapons of Mass Destruction to a Weapon of Mass Connection
How Trump Can Reallocate the $200 Million Slashed Off Palestinian Aid

Linkedin Article:

Seeking: A Spiritual Leader for the Jewish People
Women’s Changing Role in Society

En alemán

BlogActiv:

Europas Flüchtlingskrise: Ein weiteres Symptom der Globalen Krise
Die Verbindung zwischen Israel und 2,3 Millionen Flüchtlingen aus Venezuela

En francés

Medium:

La crise migratoire en Europe: un autre symptôme de la crise mondiale

BlogActiv:

Comment améliorer la communication entre nous à l’ère des téléphones intelligents
La crise migratoire en Europe: un autre symptôme de la crise mondiale
Leçons d’Hiroshima: de l’arme de destruction massive à l’arme de connexion massive
Le lien entre Israël et 2,3 millions de migrants fuyant le Venezuela

AgoraVox:

Le revenu de base universel devrait profiter d’abord aux mères qui allaitent
La crise migratoire en Europe: un autre symptôme de la crise mondiale
Le lait maternel: le plus grand atout naturel de l’humanité
Guerre commerciale mondiale : prévisions et premières victimes
La poursuite du bonheur et le rêve américain en voie de disparition
Le lien entre Israël et 2,3 millions de migrants fuyant le Venezuela
Comment Trump peut-il réaffecter les 200 millions de dollars qui ont été retranchés de l’aide aux Palestiniens?

The Times of Israel:

L’existence menacée d’Israël et la loi de l’État-nation
Ce que signifie réellement l’éducation pour l’unité
Au-delà de la loi de l’État-nation d’Israël
Une revue de l’antisémitisme en Amérique après le rassemblement ‘Unite the Right 2’

En español

Huffington Post Spain:

¿Désde cuándo la lactancia materna se ha convertido en moneda de cambio?
La función de la mujer en el cambio de la sociedad

[235380]

 

The Times of Israel:“¿Por qué el mundo no se cansa de odiar a los judíos?”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “¿Por qué el mundo no se cansa de odiar a los judíos?

Como cada mañana, Leopold Schwartz (62 años), caminaba hacia su sinagoga en Brooklyn. A las 7:30 am, según la evidencia de las cámaras de seguridad en la intersección del vecindario, un conductor salió de su automóvil y brutalmente atacó a Schwartz, quien tomado por sorpresa, no pudo hacer mucho por defenderse.  

“Intenté protegerme, traté de alejarme corriendo” dijo Schwartz. “Grité: ‘¿qué quieres de mí?!’” y cuando cayó Schwartz, el agresor continuó golpeándole con todas sus fuerzas, hasta que un hombre que pasaba por el lugar, se acercó e intentó ayudar a Schwartz. Enseguida, él también fue atacado y herido.

Este evento indignante ya no es el único caso de violencia en los últimos días. En un vídeo impactante, otro judío ortodoxo parece correr para salvar su vida en las calles de Nueva York, perseguido por un atacante que lo golpea enérgicamente con un palo. En Londres, una anciana judía que protestaba contra el antisemitismo fue pateada en la cara. Y éstos, son sólo algunos de los casos reportados.

Seguramente, estos actos de violencia son una extensión directa de una constante propaganda antisemita. No hay día que pase sin una difamación u odio expresado hacia el pueblo judío, de una forma u otra. Por ejemplo, panfletos antisemitas fueron publicados recientemente en cuatro universidades de los Estados Unidos de manera simultánea.

Una mirada a la historia judía revela que un dedo acusador siempre estuvo apuntando hacia el pueblo. Como si hubiera un consenso tácito, trascendiendo tiempo y cultura, que “los judíos son culpables hasta que prueben lo contrario”.

En múltiples ocasiones, el pueblo judío ha enfrentado peligro de total aniquilación, empezando por la masacre colectiva de judíos durante los grandes enfrentamientos contra los romanos y los griegos, a través de los pogromos y persecuciones llevadas a cabo bajo la guía de la iglesia, los libelos de sangre durante la Edad Media y la Era Moderna; y por supuesto, el Holocausto en la Alemania nazi. Ninguna otra nación fue amenazada de ser borrada de la realidad tantas veces.

Lo que estamos presenciando ahora es sencillamente otra expresión del patrón recurrente del odio natural inherente que siempre ha perseguido a los judíos. En cada etapa de la historia, el odio hacia los judíos toma una forma diferente y tiene una justificación distinta, ya sea económica, religiosa, política o lo que sea. Cualquiera puede encontrar la razón que les funcione.

La auténtica sabiduría de la Cabalá tiene una explicación poco ortodoxa de este fenómeno. En primer lugar, la Cabalá ve a toda la humanidad como un solo organismo o una sola red. Dentro de esa red, el pueblo judío está diseñado como un mini modelo que refleja a toda la humanidad y actúa como un “núcleo central”, responsable de la conexión a través de la red.

El Libro del Zóhar compara la conexión entre el pueblo judío y el mundo con la de los órganos dentro del cuerpo humano: “Israel es como un corazón entre los órganos y como los órganos del cuerpo no podrían existir en el mundo ni un momento sin el corazón, así las naciones no pueden existir en el mundo sin Israel”, (Pinjás, 152).

De ahí la demanda instintiva, profundamente arraigada hacia los judíos, que se puede manifestar fácilmente como odio en nuestro mundo. Con cada acusación, persecución, rechazo o amenaza, el mundo pide al pueblo de Israel que cumpla con su deber natural y facilite un nuevo nivel de conexión en toda la humanidad.

Inconscientemente, el mundo siente que los judíos tienen cierta responsabilidad de todos los problemas del mundo y tienen la llave para su mejor futuro. De este modo, la presión mundial sobre los judíos está inyectada en la evolución de la sociedad humana. Como está escrito, “no hay calamidad que llegue al mundo, sino por Israel” (Tratado Yevamot, 63).

Tarde o temprano, el pueblo de Israel tendrá que aceptar su responsabilidad ante la humanidad y dar entrada al siguiente nivel del desarrollo humano. Los judíos de todos los ámbitos de la vida tienen que dar ejemplo de unidad y conexión por encima de todas las diferencias, por el bien de todo el mundo. Hasta que hagamos eso, el mundo no se cansará de odiar a los judíos.

Medium: “El secreto para liberarnos de las cadenas del tiempo”

Mi nuevo artículo publicado en Medium “El secreto para liberarte de las cadenas del tiempo

¿Por qué el tiempo no avanza cuando estás en el tráfico, vas con retraso a una cita, y sientes que el semáforo demora una eternidad en cambiar a luz verde? ¿Cómo puede ser que el joven conductor del automóvil adelante, que se distrae mientras espera la luz verde, de repente es sorprendido cuando haces sonar la bocina del auto de manera impaciente, tan pronto aparece la luz verde? Ha pasado apenas un minuto, pero cada quien lo siente diferente, de acuerdo a la perspectiva y circunstancia personal de cada uno.

Esto ilustra cuán subjetivo es el tiempo. ¿Si nuestra experiencia del tiempo es subjetiva, podría haber forma de volverse maestros del tiempo, en lugar de sentir que el tiempo controla nuestra existencia? ¿Cómo podemos relacionarnos de forma distinta con nuestro pasado, presente y futuro y tomar control del tiempo?

La ciencia de la percepción del tiempo

Los científicos han descubierto que la percepción del tiempo implica procesos ligados a la atención, la memoria y estados emocionales. El tiempo vuela cuando estamos ocupados o haciendo algo que consideramos emocionante. En contraste, el tiempo es eterno cuando estamos aburridos y sin interés.

Nuestra experiencia del tiempo depende de la cantidad de placer que recibimos. Los cambios en nuestro deseo de gratificación crean una sensación de que el tiempo pasa. Así es como se capta y mide cada momento de nuestras vidas. Cada sensación se divide en tres estados: lo que hicimos, lo que hacemos y lo que esperamos hacer en el futuro. La forma en que nos relacionamos con estas partes influye en toda nuestra vida. Determina la manera en que pensamos, nuestra capacidad de sentir nuestro presente y el marco en que nos desarrollamos ante las tareas diarias y la estrategia para eventos futuros.

“No existe un tiempo único y uniforme, sino más bien múltiples momentos que experimentamos. Nuestras distorsiones temporales son una traducción directa de la forma en que nuestro cerebro y nuestro cuerpo se adaptan a estos momentos múltiples, los momentos de vida”, concluyó la científica francesa Sylvie Droit-Volet, después de múltiples estudios sobre la materia.

Los seres humanos constantemente viven en el pasado, pensando que si hubieran podido hacer las cosas de forma distinta, el resultado podría haber sido mejor. ¿Con qué frecuencia arrastramos estos escrutinios al presente, a expensas de vivir la vida al máximo? ¿No sería mejor aprender a aprovechar el momento, vivir aquí y ahora, disfrutar de la vida como si no hubiera mañana? Además, ¿qué hay sobre ese desconocido territorio llamado “el futuro”? ¿Es mejor tomar cada día como viene, o preocuparse sobre lo que pasará mañana o al siguiente momento?

¿Qué debemos examinar exactamente de nuestro pasado?

Cuando miras al pasado, no debes recriminar o tener remordimientos. La naturaleza te creó tal como eres, con un deseo de disfrutar que te controla a cada momento. Si por ejemplo, dañaste a alguien en el pasado fue porque no sabías que perjudicando a otros te dañarías a ti mismo, ya que no te sentías como una sola unidad con ellos.

Sin embargo, el mundo es un todo completo. Toda la naturaleza es interdependiente y está conectada. Por lo tanto, si lastimamos a alguien para nuestro propio deleite, eso tendrá un efecto bumerán sobre nosotros. En cambio, si creamos conexiones de amistad y amor mutuo con los demás, aseguramos una buena vida para nosotros, desde hoy hasta el fin de nuestros días.

Es así que cuando evaluamos el pasado, nuestro único propósito es reconocer el mal en nosotros, pero no carcomernos. Luego, debemos mirar hacia el futuro y establecer la intención de corregir nuestra actitud a partir de ese momento, y de ahora en adelante, sólo hacer el bien a los demás, así como lo haríamos a nosotros mismos.

Nuestra existencia por encima del tiempo

Podemos vivir por encima de los cálculos del tiempo, ya que en realidad no hay tiempo. La sabiduría de la Cabalá establece que el tiempo no existe. El tiempo es sólo una serie de acciones que tienen lugar en nuestro deseo de disfrutar, los cambios internos que pasamos durante el día y a través de la vida. Esos estados diversos nos dan la sensación del tiempo y los medimos de acuerdo a nuestra existencia corporal.

Tenemos la sensación de que el tiempo pasa rápidamente o muy lentamente cuando analizamos las cosas que nos suceden y reflexionamos sobre las consecuencias y las emociones. Sin embargo, el tiempo no se experimenta de acuerdo al número de segundos que han transcurrido, sino conforme a los cambios entre un estado previo y el siguiente. Por lo tanto, una unidad de tiempo puede durar un minuto, una hora o un año, pero la unidad sigue siendo la misma: el cambio de un descenso al ascenso o viceversa. El cálculo real es sobre una sensación de mayor o menor satisfacción de nuestro deseo. Resulta que todo depende de nosotros, de nuestra percepción subjetiva.  

Hasta hace poco, la gente pensaba que era imposible que el tiempo fuera relativo a la percepción subjetiva. Luego, el avance científico de Einstein en su Teoría de la Relatividad, respaldó esta noción. Nuestra sensación del tiempo depende únicamente de que obtengamos más o menos placer. Los cambios en nuestro deseo de satisfacción crean nuestra sensación de que el tiempo pasa. Sin estos estados cambiantes podríamos perder no sólo la sensación del tiempo, sino la sensación de vida en general.  

Por ejemplo, si sintiéramos “sólo este momento” sería el equivalente a morir. ¿Por qué? Porque los muertos están libres de la percepción del movimiento del tiempo y no sienten sus cambios. Sin embargo, ésta no es la clase de libertad que busca una persona, ya que no llena el propósito de nuestras vidas.

Mirando al futuro

Si estar por encima de la sensación del tiempo no es nuestra meta, entonces ¿cuál es? ¿Cuál debería ser el propósito de nuestras vidas? Necesitamos descubrir el desarrollo de nuestro marco temporal individual de crecimiento y cómo controlar todo el espectro de nuestras vidas. Esto significa que necesitamos entender y aprender cómo manejar y controlar el pasado, presente y futuro a través de lo que nos influye desde una fuente externa.

¿Cuál es esta “fuente externa”? Es la fuente que controla toda la creación, la fuerza de la naturaleza, que es una fuerza de amor y otorgamiento. Si aprendemos sobre sus atributos fundamentales -amor y otorgamiento-, y nos igualamos a ellos cambiando nuestras conexiones, de egoístas a altruistas, podemos entonces crear un entorno positivo, similar al de la fuerza primaria de la naturaleza, aquella que es buena y eterna, verdaderamente por encima del tiempo.

Resulta que todo lo que debemos hacer es cambiar nuestros sentidos, nuestras herramientas de percepción. Necesitamos reemplazar nuestro programa egoísta, nuestro sistema operativo actual que siente los cambios del tiempo y empezar a funcionar de forma diferente, ejecutar un programa altruista actualizado. Si nos sobreponemos a nuestra necesidad de satisfacer nuestro deseo de placer y vivimos en el deseo de satisfacer a los demás, nos volvemos maestros del tiempo, maestros de nuestras vidas.

Para hacer este cambio debemos conocer todo el marco cronológico del desarrollo de nuestro deseo: cómo fue creado, cómo cambia y en qué forma requiere transformarse. Podemos descubrir todo esto si nos sobreponemos a nuestro deseo egoísta, dejando de depender de él, liberándonos de él. Cuando lo hagamos, dejaremos de sentir el pasado, el presente y el futuro como una vida corporal limitada.

Cada objeto en el mundo tiene su pasado, presente y futuro; es decir, su causa y efecto. Necesitamos aprender cómo referirnos siempre a la causa o raíz para poder investigar fácilmente y ver todas las consecuencias. Si reconocemos la causa, entonces ya sabremos lo que enseguida sucederá, aunque todavía no veamos el resultado. Las formas futuras de todos los resultados están ya latentes en su causa. Como lo explicó mi maestro, el cabalista Baruj Ashlag (Rabash), en su artículo “El propósito del grupo”: “Y a pesar de que aún no hemos alcanzado esta meta, tenemos el deseo de alcanzarla. Y esto, también, debe ser apreciado por nosotros, ya que aunque estamos en el principio del camino, esperamos alcanzar la meta exaltada”.

De esta forma, si investigamos las preguntas más importantes sobre nuestra existencia: “¿Dónde se origina la vida?”, “¿de dónde venimos?”, “¿qué es el ser humano?”, “¿quién o qué nos creó?”, “¿qué clase de fuerza nos controla y hacia qué objetivo nos está llevando?”, entonces podremos en forma realista esperar responder a estas preguntas. Luego, conociendo todo el desarrollo del marco cronológico de nuestros deseos podremos manejar y controlar nuestras vidas, liberarnos de las cadenas del tiempo.

Revista internacional Wall Street: “Las melodías del infinito”

La revista internacional Wall Street publicó un artículo de mi alumno Manuel Marín Oconitrillo: “Las melodías del infinito

Conversaciones con el cabalista Dr. Michael Laitman sobre música y Cabalá
30 de septiembre de 2018, Manuel Marín Oconitrillo

Esta conversación con el Dr. Michael Laitman es quizá la continuación de otras que he tenido con él y a través de las cuales me he sumergido en la cabalá, quiero decir cábala, pero me tomaré la licencia de poner el acento al final para que sea igual a su pronunciación en hebreo y con ello dejar intacto el puente por el que discurre cuanto nos dice el Rav Laitman (como le llaman sus estudiantes por cariño y respeto, aunque no sea rabino, pero sí científico y filósofo).

En el pasado le escuché decir:

«La música tiene la gran cualidad de poder expresar las conexiones entre los opuestos. Es capaz de mostrar emociones de la manera más abstracta. De ahí que sea una parte fundamental de nuestra vida. Dejó de sorprenderme que entendiera tan bien qué es la música el día que supe que el Dr. Laitman de niño tocaba el piano, y al escucharlo cantar alguna melodía, se nota que aunque no posee una voz entrenada, sí es muy afinada, cosa que denota un oído musical».

En otra ocasión dijo:

«Los compositores tienen un oído interno. Sienten su mundo interno a través de los sonidos. Existen diferentes estilos de música y de compositores. Algunas veces los compositores se recluyen con el fin de escucharse a sí mismos, más sin embargo, un compositor es en realidad el resultado de la sociedad como un todo. Así, la diferencia entre un compositor mediocre y uno brillante es el grado con el que es capaz de sentir el dolor y esperanza de la sociedad como un todo. Esto no tiene nada que ver con su nivel espiritual. Un compositor genial puede ser también un salvaje. Un compositor tiene que tratar de aprender el secreto de la vida con el fin de llegar al nivel más elevado de composición»-

Un estudiante le preguntó: ¿qué es la música?, a lo que él respondió:

«La música es un lenguaje que puede expresar los sentimientos más profundos de una persona. Se puede excitar y elevar a una persona, cambiar un estado de ánimo y la dirección del pensamiento. De acuerdo a su estilo, la música nos puede transportar de un lugar a otro. La música, inmediatamente, despierta recuerdos en la persona y le produce sentimientos especiales. Las palabras penetran en nosotros a través de la mente y nos vemos obligados a activar un mecanismo de comparación, la memoria. La música, por el contrario, de inmediato toma la emoción de la memoria y la despierta dentro de nosotros, lo queramos o no. Penetra en la persona sin pedir permiso. La música nos conecta con las condiciones del entorno en el que se escucha: con tiempo, espacio, movimiento y eventos; todo esto se despierta de inmediato en nuestra memoria junto con el sonido que escuchamos. La música es el mundo y todo lo que lo llena.

Hay algo en armonía musical que es similar a la totalidad superior en la naturaleza. Esta es la razón por la que la música nos exalta. No hay nada amenazante en la música y trae alegría tranquila, lágrimas y algo que es muy interno, personal y profundo.

Toda la naturaleza toca música y la música puede curar».

Con los años, sentí que todas esas preguntas de sus estudiantes era también las mías, y sin embargo había más dudas dentro de mí, más cosa que deseaba preguntarle. Al estar tan inmerso en el mundo de la ópera, que es lo que me da de comer, cada vez que escucho música cabalística, me doy cuenta de cuán alejada está del mundo físico, del mundo de los deseos corporales, del mundo del ego, pues su esencia se percibe sólo a partir de nuestras aspiraciones hacia un mundo superior, un mundo corregido de los defectos del ego. Mucha veces he escuchado las grabaciones del maestro del Rav Laitman, Rabash, cantando las melodías de su insigne padre y maestro, Baal Hasulam, pero ahora estaba presto a conversar con el alumno predilecto del Rabash sobre los hilos que conectan al infinito con la música. ¿O es más bien la música una puerta?

Fue así que llegó el día en que tuve la ocasión de conversar con él sobre música, durante una entrevista grabada para el canal 66 de Israel. La moderadora era Norma Livne, nacida en Latinoamérica, así que ella y yo hablaríamos en español, al Rav Laitman le traducirían al hebreo y a mí me traducirían al español lo que él dijera. No haré una transcripción de todo el programa, sino que tomaré los puntos que me parecen más relevantes.

La moderadora le preguntó al Rav Laitman:

¿Cuáles son los diferentes estados espirituales que pasa una persona al escuchar música cabalista?

Yo no sé, eso no es música, es ópera, es algo mucho más que música, pues incluye todo lo que el hombre produce y crea en nuestro mundo. Es realmente la creación más grande que tenemos en nuestra vida cultural. La cabalá nos da todo eso desde dentro, incluso puede emocionar con unas notas simples (la música cabalista), pero si el hombre está dirigido hacia eso, entra en la misma onda de la melodía, aunque sea la más pequeña o simple de la sabiduría de la cabalá, lo importante es que esta melodía le trae vibraciones a su alma, y entonces él con eso se emociona muchísimo, y despierta por dentro aunque son sonido simples, pero le despierta un mar por dentro, mucho más que una sinfonía o una ópera. Pero igualmente, cuando yo escucho ópera, me encuentro en una impresión muy especial. No tiene la humanidad mayores obras, incluye todo lo que hace la humanidad culturalmente. Aunque yo no vengo de ese mundo, eso el lo que pienso, que la ópera es el género que más y mejor expresa la creación, la naturaleza humana, la relación entre las personas; es lo más cercano a lo que la cabalá quiere expresar.

¿Por qué le provoca tanta emoción?

La ópera produce una emoción tan grande porque de verdad lo incluye todo. Antes que nada, el proceso mismo es lento, calculado muy bien, muy sicológico. Aunque la historia sea simple… Cio Cio San, Madama Buterfly, Puccini… Verdi…; la historia es historia pero igualmente, no sé decirlo, pero creo que habría que enseñar cómo la ópera conecta la gente. Recuerdo cuando iba a la ópera de Moscú o de Londres, y veía aquellas filas de cientos de personas, que son al fin y acabo cientos entre millones que no la entienden tanto. Por eso hace falta educación, igualmente para la sabiduría de la cabalá.

Seguidamente me tocaba a mí preguntarle. Sentía una tormenta en mi cabeza, así que traté de ser lo más conciso que pude.

En un webinar, usted dijo que en el mundo espiritual las acciones determinan lo que sería el tiempo espiritual. La música tiene estructuras en las que se intercalan silencios, es decir, momentos donde no pasa nada pero es parte de la estructura melódica, como pausas o respiraciones. ¿Qué es el silencio en el mundo espiritual?

Sin pausas nosotros no podríamos escuchar nada. La pausa es como la preparación del Kli(vasija) y las pausas tienen que sonar dentro de nosotros no menos que los sonidos que escuchamos porque cuando yo escucho un sonido y después escucho un silencio no es silencio, es el mismo sonido que empieza a trabajar en forma inversa en mí, porque produjo el silencio; sin el sonido no habría silencio. Entonces el silencio es esa nota que ahora escucho… Ahora, el silencio que viene después pertenece a ese sonido previo y lo conecta al que sigue. Porque nosotros, en todas las cosas, en nuestras palabras, no solo en la obras musicales, no podemos sin pausa, sin diferenciar las transmisiones que nos encontramos entre el uno y el otro, porque en la sabiduría de la cabalá esa es la creación del Kli, de la vasija, de la carencia, pues yo no puedo escuchar correctamente un silencio si no hay antes una pausa especial, y esa pausa tiene que surgir del sonido especial que venía antes, y entonces, de esta manera nosotros sentimos el mensaje que hay en la melodía.

Muchas de las melodías de los cabalistas están precisamente construidas a partir de los salmos del rey David. Ahora, si los salmos son ya una descripción espiritual, ¿qué aporta la música, o en los salmos texto y música están integrados?

Bueno, nosotros escuchamos que las obras musicales existen no se sabe bien desde cuándo, pues la gente musicalizaba sobre todo lo que tenía ante ellos. Por ejemplo el arpa del rey David, que no sabemos realmente cómo él cantaba sus salmos, pues era conocido como instrumentista y como compositor. Hay una gran diferencia, de acuerdo a la sabiduría de la cabalá, en cómo escuchamos las melodías, por ejemplo las de Baal HaSulam, que compuso muchas… Nosotros las utilizamos pues en ellas hay un espíritu (Ruaj) y por eso las respetamos tanto, es parte de nuestro estudio.

¿Hay melodías para los diversos mundos espirituales: Adam Kadmon,  Atzilut, Briá, Yetzirá, Asiáo es general y cada quién la percibe desde su alcance?

Todas las melodías (cabalistas) están en en Atzilut, ese es el lugar desde el que realmente se puede expresar todo el mensaje, menos que eso no, es decir, también la música y la voz humana, que incluye todos los instrumentos, tienen que estar ya en el grado de Atzilut.

¿Por qué Baal HaSulam compuso varias melodías para un mismo texto? Por ejemplo sobre el texto de Bnei eijalá compone varias melodías. ¿Está expresando cosas desde distintos alcances (espirituales)?

No lo sé, puede ser que son versiones diferentes de estados diferentes, porque el estado mismo de Bnei eijalá (Los hijos del palacio) puede llegar desde el lado de los mayores o menores y depende de eso, al fin y al cabo se llega a un estado de una elevación especial llamada Shabat y que ahí se llega de varias formas. Pienso que lo más cercano a Baal Hasulam es la versión lenta de esa melodía, es la más cercana a él, es lo que siento.

Todo ha sido como un parpadeo. Podría seguir preguntando y preguntando. ¿Qué es realmente la música? ¿Cómo suena el universo? ¿Qué es el universo? Ha sido apenas una gota, pero a lo mejor es lo que por el momento podemos digerir. Al leer el artículo, descubro que ahora tengo más preguntas que antes. Quizá no hacemos más que una pausa para construir una nueva carencia, y cuando llegue, acaso estaremos más cerca del mundo corregido, el mundo del infinito, al que los cabalistas llaman Ein Sof (sin fin). Tenemos al menos la música de los cabalistas. Escuchémosla, y sigamos preguntando.

Medium: “Día Mundial de la Salud Mental: ¿Cómo construir relaciones significativas y exitosas?”

Medium publicó mi nuevo artículo “Día Mundial de la Salud Mental: ¿Cómo construir relaciones significativas y exitosas?

Este Día Mundial de la Salud Mental, vale la pena enfatizar las relaciones humanas positivas, como medio para la buena salud mental. La enfermedad mental deriva del desequilibrio entre el cuerpo y la mente, causado por la desarmonía en la sociedad, que a la vez es provocada por el desequilibrio con la naturaleza. Al reparar nuestras conexiones sociales, nos dirigimos hacia el balance con la naturaleza y eso, afecta positivamente no sólo nuestra salud mental, sino también nuestro bienestar y salud general.

Las buenas relaciones humanas son el tesoro que hace que la vida valga la pena y sea gratificante. Esta es una verdad incuestionable, considerando que somos animales sociales. Pero cerca de la  mitad de todos los americanos sienten que no tienen relaciones significativas, que se encuentran, ya sea solos, excluidos o aislados. ¿Por qué es tan difícil alcanzar relaciones sólidas y satisfactorias? Es absolutamente factible. Sólo necesitamos aprender cómo hacerlo.   

Toda nuestra vida está basada en las relaciones

Si lo pensamos, toda nuestra vida está basada en las relaciones -en casa, en el trabajo, con los amigos, conocidos, en cualquier nivel, en cualquier campo. Todos queremos éxito en la vida, levantarnos por la mañana felices y satisfechos, pero vivimos en un mundo con desigualdad y conflictos, básicamente en todas las áreas en las que están involucrados los humanos.

Desde muy temprana edad aprendemos que no podemos decir lo que queremos, comportarnos como nos place, porque puede provocar una reacción negativa e incómoda en los demás; así que adoptamos ciertas reglas y códigos de conducta determinados por la sociedad para encajar en ella. Puede ayudarnos a avanzar en nuestra vida personal en cierta medida o a progresar en nuestras carreras, pero este marco no basta para construir relaciones significativas -un factor clave ligado a la felicidad y a la estabilidad emocional, según estudios científicos.  Por el contrario, vivimos bajo constante presión, lo cual tiene implicaciones masivas para nuestro bienestar.

El aislamiento social y la soledad son insanos

Las investigaciones revelan que el aislamiento social y la soledad están directamente asociados con problemas de salud y aumento del riesgo de muerte prematura hasta en un 29%, comparado con aquellos que tienen un ambiente de amistad y apoyo.  La falta de conocimiento sobre cómo relacionarnos unos con otros es un problema que vemos hoy en la era moderna. Antes, la gente estaba encasillada en clases y jerarquías. Arraigadas en esos límites, las relaciones eran simples y claras. Hoy han desaparecido esas diferencias entre las personas. En una realidad global, estamos rompiendo los límites en las religiones, creencias, profesiones y estratos socioeconómicos.

Esta nueva visión abierta, por un lado nos da la sensación de igualdad, pero por otro lado, es solamente una igualdad superficial y la gente está confundida. El mundo se ha convertido en un lugar global, con todos dependiendo unos de otros, pero cuanto más interdependientes, un odio mayor se revela.

Seguimos explotando a los demás en beneficio personal e intentamos imponer nuestros propios puntos de vista y decisiones egoístas. Este enfoque egocéntrico contradice el principio de una sociedad igualitaria donde cada persona es igualmente importante, aunque cada uno sea diferente.

¿Cuál es la base para las relaciones positivas?

La actitud de igualdad y de mutua aceptación es la base para todas las relaciones positivas. Debe establecerse un sistema de educación social para abrir nuestros ojos al profundo nivel de interdependencia que existe en todas las áreas de nuestras vidas, ampliando la necesidad indispensable de conexiones sociales positivas. Podemos empezar con pasos concretos para adquirir relaciones fuertes y sólidas.

Primero, es importante darse cuenta de que en este mundo estrechamente interdependiente, cada pieza es indispensable para completar la imagen completa de la realidad, como en un rompecabezas. Al afectarnos unos a otros, afectamos a todo el sistema, para bien o para mal. Cada persona es parte del sistema y eso influye directamente a cada persona. ¿Queremos beneficiarnos del hecho de tener buenas relaciones y un ambiente cálido? Ciertamente cada persona desea esa realidad para sí misma. Es entonces por nuestro propio interés el transformar nuestras acciones e intenciones, de egoísmo dañino, a cuidado y entendimientos mutuos.

La forma de alcanzar este objetivo, aunque no se trate de ciencia aeroespacial, todavía no es evidente para nosotros, porque no se nos ha enseñado cómo hacerlo. Sólo necesitamos usar las herramientas correctas de comunicación. El mejor instrumento para adquirir la sabiduría que nos permite desarrollar y fomentar relaciones significativas es a través de discusiones en  talleres de conexión, llamados también “mesas redondas” o “círculos de discusión”.

Al sentarnos en círculos como iguales, la comunicación con los demás -desde un enfoque positivo y de igualdad de tiempo para cada orador-, sin debatir o anular los puntos de vista de los demás, sólo compartiendo nuestros pensamientos y escuchando de forma genuina a los demás, sin interrumpir, gradualmente nos acerca unos a otros, encontrando un campo común y fértil para cosechar las buenas relaciones. Este método abre una fuente de soluciones a problemas que quizá consideremos sin solución.

El sentido de respeto mutuo y consideración crea una atmósfera de unidad, por encima de divisiones profundas, tan necesaria en el mundo de hoy, interconectado, pero tan desequilibrado.  Está en nuestra mano cambiar esta realidad, construir relaciones satisfactorias basadas en la unidad y el entendimiento mutuo; y al hacerlo así, disfrutamos de buena salud, como resultado de nuestras conexiones positivas.

Medium: ¿Por qué no nos importan miles de indonesios muertos?

Mi nuevo artículo publicado en Medium: ”¿Por qué no nos importan miles de indonesios muertos?

 

“De pronto vi dos cuerpos inertes, semienterrados en el lodo entre los escombros”, lloraba Edi Stivan mientras contaba ese terrible momento vivido al lado de su hogar en la ciudad de Palu. “Vi a mi padre aún abrazando a mi hermana; no paraba de llorar. Logré salvar a otras personas, pero no a mi familia”.

Varios días después del terrible temblor de 7.5 en la escala de Richter, ocurrido en la isla Sulawesi en Indonesia comienza a aclararse el impacto de la tragedia. El sismo produjo inmensas olas tsunami que devastaron amplias zonas de la isla. Más de 1300 personas fueron ya declaradas víctimas fatales y el número podría llegar a varios miles más.

Parecería que cuanto más sube el número de muertes, más aumenta la indiferencia en la conciencia mundial. Solo para dar un ejemplo, el temblor sucedido en Indonesia en el año 2004 y las olas tsunami que le precedieron, cobraron la vida de 230 mil víctimas.

El mundo entero se alistó para prestar ayuda entonces, pero de la actual tragedia prácticamente ni se habla en los medios. Sin embargo, el huracán “Florence” que hace un par de semanas abatió las costas de Carolina del Sur en Estados Unidos, dejando “apenas” seis víctimas, logró una cobertura periodística a nivel internacional.

A los lados de los caminos destruidos en Indonesia se ven carteles: “necesitamos comida”, y “necesitamos ayuda”. Equipos de salvamento internacionales no logran hacer su trabajo sin el equipamiento necesario y hay cientos de miles de habitantes heridos que necesitan tratamiento. Cientos de miles perdieron sus casas y en zonas vastas hay cientos de personas que se encuentran aún atrapadas bajo los escombros de los edificios caídos.

Las voces se han callado y las fuerzas de salvamento probablemente ya no llegarán a ellos.

El mundo, que solo hace un mes seguía con gran nerviosismo el rescate de un grupo de jóvenes de una cueva al norte de Tailandia, prefiere ocuparse del discurso de Trump y los premios Nobel.

Es un error creer que la influencia de Indonesia, que se encuentra por allí en el sureste de Asia, sea mínima.

Vivimos en un mundo global e integral y los diferentes desastres que nos abaten en las últimas décadas nos demuestran gradualmente la interdependencia que caracteriza el sistema global.

Países que se unen, supuestamente, en organizaciones internacionales, y su fin explícito es el bienestar del público general, de hecho, no promueven más que su propio bienestar particular.

La organización de comercio mundial, NATO, la organización de los países industriales (G8), las naciones del OCDE, la ONU, la UE e incluso el Internet, son solo algunos ejemplos de las redes de conexiones que hemos formado, pero todos actúan en una conexión recíproca sólo en apariencia.

Como resultado de no sentir el hecho de que todos estamos embarcados en una sola barca, o si lo prefieren, todos nos estamos cocinando en una misma cacerola, no sentimos la tormenta que se avecina y puede hundirnos a todos juntos. La devastadora competencia entre nosotros, el egoísmo que caracteriza a la especie humana, evitan que sintamos que somos uno.

El ego, ese deseo de construirse sobre las ruinas de los demás, es la causa principal de nuestra incapacidad de cooperar y de nuestros fracasos en todos los aspectos de la vida.

Es el responsable de avivar el fuego del odio y de producir separación entre las naciones, dentro de las naciones e incluso en todos los sectores y partidos.

Pero la naturaleza se va desplegando en toda su potencia y medida, y el número de tragedias destructivas va aumentando cada año.

Su garra está activa también en Israel, tal como lo hemos sentido en los últimos meses con los temblores que se produjeron en nuestra zona, recordándonos que el peligro acecha y es real.

La naturaleza no conoce fronteras internacionales, no distingue entre ricos y pobres, no pasa por encima de nadie, solo nos muestra lo vulnerables que somos y que en definitiva no somos más que seres humanos.

La naturaleza, que actúa como una unidad integral y armónica, nos exige a los humanos obrar de forma similar a ella y nos demanda estar en un equilibrio mutuo.

Debemos comprender que todos somos uno, que no hay diferencia entre indonesio y americano, entre europeo y africano, entre un país desarrollado y otro del llamado del tercer mundo, entre erudito e ignorante.  

Todos somos una sola familia.

Todos vivimos en el planeta Tierra, como en una pequeña casa, en un sistema en el que todos estamos interconectados y somos interdependientes.

En relación a la perfección del sistema, todos somos iguales. No hay preferidos y todos somos tan importantes como los demás.

Podemos seguir ignorando la verdad hasta que nos obliguen a reconocer nuestra interdependencia y forzosamente llegar a considerarnos unos a los otros.

Es posible lograrlo de otra forma. Comprender y aceptar ya hoy la conducta del sistema verdadero que nos conecta y llevarlo a la práctica. Cuando sintamos y comprendamos la perfección del sistema, sabremos reconocer el valor y la importancia de cada individuo sobre la Tierra. Sabremos cómo formar una vida segura, buena y positiva para todos. Y seremos felices, todos juntos.