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Jewish Business News: “El odio entre judío es el fermento que debemos despejar’

En mi columna regular en Jewish Business News, mi nuevo artículo: “El odio entre judío es el fermento que debemos despejar

Si hay un odio más enigmático que el antisemitismo, es el antisemitismo judío. Nuestro odio mutuo es una fuente siniestra e inmortal, pero no se secará hasta que encontremos su detonador y lo desactivemos.

La historia está repleta de ejemplos de judíos que odian a su pueblo con tanta vehemencia que dedicaron toda su vida a su destrucción. La rebelión de los Macabeos, hacia el año 160 AC, fue ante todo, contra los judíos helenizados y no contra el imperio seléucida. Del mismo modo, el comandante de los ejércitos romanos que conquistó Jerusalén y exilió a los judíos fue Tiberio Julio Alejandro, un judío alejandrino que destruyó las puertas del templo, para cuya construcción su propio padre había donado el oro y la plata. De hecho, antes de la ruina de Jerusalén, Julio Alejandro obliteró a su propia comunidad judía de Alejandría, causando que ‘todo el distrito se inundara de sangre por los 50,000 cadáveres que fueron apilados’ esto, según el historiador judío-romano Titus Flavius Josefo. También, durante la Inquisición española, Tomás de Torquemada principal inquisidor era de ascendencia judía reciente, pero eso no disminuyó su celo en expulsar y matar judíos. Y justo en el siglo pasado, la Asociación de Judíos Nacionales alemanes apoyó y votó por Hitler y por el Partido Nazi.

De hecho, George Soros y Noam Chomsky no inventaron el antisemitismo judío, a.k.a. Y, la semana pasada se vio un desfile espantoso de esta manía. Primero, nos enteramos de que la mayoría de las amenazas de bombas a los CCJ tuvo un solo perpetrador y que el delincuente no fue ni un fanático de derecha ni un extremista musulmán, sino un israelí de EUA de 19 años, de Ashkelon, una pequeña ciudad en el sur de Israel. Luego, vimos a ‘judíos justos’ protestado contra el discurso del vicepresidente Mike Pence en el AIPAC, afirmando que si no hay paz para los palestinos (que declaran todos los días que no quieren paz con Israel sino su destrucción), entonces no habrá paz para Israel. Y tercero, si bien el Estado de Israel y algunas organizaciones judías han reunido suficiente apoyo internacional para celebrar una conferencia anti-BDS, en el Salón de la Asamblea General de la ONU, el movimiento BDS está lleno de activistas judíos y organizaciones judías que lo apoyan, J Street, Voz judía para la paz y Judíos por justicia para Palestina.

De hecho, el odio entre judío, parece ser una fuente imperecedera de ingenio siniestro. Si hay un odio más enigmático que el antisemitismo, es el odio entre judíos.

Cómo nos convertimos en nación

En septiembre de 2014, escribí en el The New York Times un artículo titulado Quién eres tú pueblo de Israel, sobre el origen único del pueblo judío y la razón del antisemitismo. Después de numerosas peticiones para que hablara sobre la idea de la unidad judía como solución al antisemitismo y de las fuentes en las que confié para apoyar mi opinión, escribí un ensayo más elaborado titulado, “Por qué la gente odia a los judíos. El ensayo se convirtió en un mini sitio de internet, donde además del ensayo hay un videoclip que explica las ideas y una copia gratuita de mi libro Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día. Bajo las restricciones de una columna de periódico, sólo puedo ofrecer una breve explicación, pero se pueden seguir cualquiera de los enlaces anteriores para obtener más detalles.

Nuestra nación es única. No fue fundada en afinidad étnica o biológica, sino en torno a una idea. El libro Pirkei de Rabbi Eliezer (capítulo 24) escribe que Abraham, el padre de la nación, estaba muy preocupado por los babilonios, entre los que vivía. Se dio cuenta de que estaban cada vez más hostiles entre sí y se preguntó cuál era la causa.

Mientras reflexionaba sobre ese odio, escribe Maimónides en Mishneh Torah, se dio cuenta de que en la naturaleza hay un equilibrio perfecto entre luz y oscuridad, expansión y contracción, construcción y destrucción. Todo en la naturaleza tiene una contrapartida equilibrada. También, notó que a diferencia de la naturaleza, la naturaleza humana está completamente fuera de balance. Entre la gente, reinan el narcisismo, el egoísmo y la maldad. El odio que Abraham descubrió entre su gente le hizo ver la verdad acerca de la naturaleza humana, que ‘la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud’ (Gen. 8:21).

Abraham se dio cuenta de que si la gente no logra el equilibrio de la naturaleza en la sociedad humana por propia voluntad, se destruiría a sí misma y a su sociedad. Comenzó a circular entre los babilonios la idea de que cuando el odio estalla, no se necesita luchar contra él, sino esforzarse más para unirse. La idea de Abraham comenzó a reunir seguidores, pero como sabemos de Maimónides, Midrash Rabá y otras fuentes, Nimrod, rey de Babilonia, no estaba contento con el éxito de Abraham y lo expulsó de Babilonia.

Abraham comenzó a vagar hacia la tierra de Israel y habló de su idea con la gente que se encontraría a lo largo del camino. Su noción era simple: cuando el odio surge, se cubre con amor. Siglos después, el rey Salomón lo resumió en el verso: ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’ (Proverbios 10:12).

Abraham comenzó a vagar hacia la tierra de Israel y habló de su idea con la gente que encontró a lo largo del camino. Su noción era simple: cuando el odio surge, se cubre con amor. Siglos más tarde, el rey Salomón lo resumió con el verso: ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’ (Proverbios 10:12).

Los discípulos de Abraham se unieron más y más, pero hasta que alcanzaron un nivel profundo de unidad y solidaridad, fueron oficialmente considerados, nación. El nombre monte Sinaí proviene de la palabra hebrea ‘sinaa’ (odio). Hasta que el pueblo de Israel se unió al pie del monte. Sinaí y se comprometió a ser ‘como un hombre con un corazón’ fue digno del título de ‘nación’. También se le dio la misión de divulgar el método de conexión, como lo enseñaron Abraham y sus discípulos. En palabras de la Torá, se les encomendó ser ‘luz para las naciones’.

El pueblo judío siguió desarrollando su método de conexión y lo adaptó a las necesidades cambiantes de cada generación, pero el principio de cubrir el odio con amor seguía siendo el mismo. Cuando un hombre llegó al viejo Hillel y le pidió que le enseñara la Torá, él simplemente dijo: ‘Lo que odias, no lo hagas a tu prójimo; esta es toda la Torá‘ (Masechet Shabat, 31a).

El antisemitismo judío: un profundo rechazo de nuestra misión

A lo largo de las generaciones, parte del pueblo judío que no pudo mantener el principio de el amor cubre el odio, se excluyó de la nación. Se asimiló o desarrolló formas menos exigentes de judaísmo, eso que aumentó su creciente auto absorción.

La mayoría de estas facciones e individuos desaparecieron entre las naciones, pero otros, como los helenistas, se convirtieron en enemigos firmes del judaísmo. Ka’ab al-Aḥbār, por ejemplo, no sólo fue judío, sino un rabino prominente de Yemen que se convirtió al Islam y fue una figura importante en el establecimiento de la denominación sunita. Acompañó a Khalif Umar en su viaje a Jerusalén. Cuando Umar le pidió consejo sobre donde hacer un lugar de culto, Ka’ab señaló el Monte del Templo. En consecuencia, la Cúpula de la Roca de hoy, se encuentra precisamente donde estuvo el Segundo Templo.

Cuando el odio entre judío se vuelve antisemita, no es sólo un rechazo a la fe. Es una objeción profunda a la misión de los judíos: dar a conocer el método de conexión de Abraham al mundo entero. Ser ‘luz para las naciones’ significa dar ejemplo de unidad por encima del odio. Esta es una responsabilidad grave, porque significa que si no damos ejemplo, el mundo no podrá lograr la paz y la gente nos culpará por su odio mutuo. Ya podemos ver que esto sucede en muchos partes y situaciones, pero a medida que el odio y el egoísmo se intensifican en nuestras sociedad, será cada vez más común y peligroso, a menos que ofrezcamos el antídoto, dando ejemplo de desarmar el odio trabajando en unidad.

Mientras más tratemos de demostrar que no somos diferentes de otras naciones, más somos tratados como forasteros. Recientemente, Andreas Zick, de la Universidad Bielefeld, en Alemania, reveló que el antisemitismo sigue sin control en Alemania. Pero lo más importante, Zick atribuye la omnipresencia del odio a los judíos al hecho de que los judíos ‘no son vistos como parte integral de la sociedad, sino como extranjeros’.

De hecho, seguiremos siendo parias hasta que volvamos a la responsabilidad mutua, a nuestro sentido de unidad y amor a los demás y, seamos luz de unidad para las naciones. Entonces, sólo entonces, seremos bienvenidos en todas partes. El antisemita más famoso de la historia de EUA, Henry Ford, expresó esa demanda específica en su libro Judío internacional, el principal problema del mundo: ‘Los reformadores modernos, que construyen sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el que los primeros judíos fueron organizados‘.

La levadura entre nosotros

En esta época del año, cuando la familia se reúne para celebrar la Pascua, la fiesta de la libertad, debemos recordar que la única esclavitud que aún no abandonamos, es el odio a nuestros hermanos. Si eliminamos el Hametz (levadura) que es nuestro odio infundado, aunque sólo sea por una semana de vacaciones, será nuestra mayor operación de limpieza. También será el mayor servicio que podemos hacer por nosotros mismos, nuestra nación y el mundo.

Ser ‘luz para las naciones’ significa dar ejemplo de unidad y fraternidad. Con el odio entre judíos, estamos dando el ejemplo opuesto. Biur hametz (limpiar el fermento) simboliza despejar nuestro corazón de odio y prepararnos para unirnos y establecer nuestra nación. Por eso, la fiesta de la libertad, la Pascua, viene antes de la fiesta de la recepción de la Torá (Matan Torá), que como dijimos es ‘ama a tu prójimo como a ti mismo’, lo que inició nuestro pueblo.

En un momento de conflicto y alienación, seamos verdaderos judíos, unidos en el amor que cubre todos los crímenes y conectados en fraternidad y responsabilidad mutua.

Pascua feliz y Kosher (libre de odio).
[204541]

Haaretz: “Nuestros peores enemigos”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Nuestros peores enemigos

Los judíos convertidos en antisemitas rechazan, no sólo su herencia, sino principalmente su misión de llevar el método de conexión al mundo.

Tras un prolongado silencio en relación a las amenazas de bomba a los centros comunitarios judíos CCJ, el FBI publicó la asombrosa noticia de que la mayoría de las amenazas tenían un solo perpetrador y que el delincuente no es un extremista de ultraderecha ni un extremista musulmán, sino un israelí de EUA de 19 años, proveniente de Ashkelon, un pequeño poblado del sur de Israel. En realidad, el auto-odio de los judíos parece ser un perenne manantial de siniestra inventiva.

Otro ejemplo de odio entre judíos es su inclusión en el movimiento BDS. Finalmente, la ONU ya reconoce la naturaleza antisemita de BDS y está organizando una conferencia anti-BDS en la sala de la asamblea general de la ONU. Pero mientras el estado de Israel y varias organizaciones judías finalmente han convocado suficiente apoyo internacional para luchar contra el BDS, muchos judíos y ex-israelís están entre los líderes del movimiento y muchas organizaciones judías lo apoyan, como J Street, Jewish Voice for Peace y Judíos por la Justicia para Palestina.

El odio entre judíos no inició con el movimiento BDS. Tampoco con George Soros o Noam Chomsky. A lo largo de nuestra historia, hemos enfrentado disputas internas que a menudo resultaron en guerras declaradas. La rebelión de los macabeos, alrededor de 160 AC, fue antes que nada en contra de los judíos helenizados y no contra el imperio seléucida. Asimismo, el comandante del ejército romano que conquistó Jerusalén y exilió a los judíos fue Tiberio Julio Alejandro, un judío de Alejandría, que destrozó las puertas del Templo, cuya construcción se hizo con el oro y la plata que su propio padre había donado. También, previo a la ruina de Jerusalén, Julio Alejandro arrasó a su propia comunidad en Alejandría, causando que “el distrito entero [fuera] inundado con la sangre de 50,000 cadáveres que fueron apilados”, esto de acuerdo a el historiador judío-romano Tito Flavio Josefo. Similarmente, durante la inquisición española, el inquisidor en jefe Tomás de Torquemada era de ascendencia judía reciente, pero eso no aminoró su celo al expulsar y matar judíos. Y justo el siglo pasado, la asociación de judíos de nacionalidad alemana apoyaron y votaron por Hitler y el partido Nazi.

La historia está repleta de ejemplos de judíos que odiaban a su pueblo, tan vehemente que dedicaron todas sus vidas a su destrucción. Si existe un odio más enigmático que el antisemitismo, es el antisemitismo judío.

Quiénes son ustedes pueblo de Israel

Hace un par de años, escribí un artículo en The New York Times titulado Quiénes son ustedes pueblo de Israel, que hablaba del origen único del pueblo judío y la razón del antisemitismo. Las respuestas que recibí de lectores me hicieron escribir un ensayo más elaborado titulado Por qué la gente odia a los judíos, el cual convertí en un mini-sitio de internet que también contiene una copia gratis de mi libro, Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día. Bajo las restricciones de una columna de un diario, sólo puedo ofrecer una breve explicación, entonces son bienvenidos a seguir cualquiera de los enlaces anteriores.

Si buscamos el origen específico de los judíos, no lo encontraremos. Nuestra nación es con base en una idea, no en linaje familiar ni en afinidad étnica ni biológica. El “progenitor” de la nación judía fue Abraham y nos referimos a él como “Abraham nuestro padre”. El libro Pirkei de Rabí Eliezer (capítulo 24) dice que Abraham estaba muy preocupado por los babilonios, entre quienes vivía. Veía que se volvían cada vez más hostiles entre sí y se preguntó por qué sucedía esto.

Mientras reflexionaba en el predicamento, escribe Maimónides en Mishné Torá (capítulo 1), se dio cuenta que en la naturaleza existe un equilibrio perfecto entre bien y mal, conexión y separación y fortaleza y debilidad. Todo en la naturaleza está equilibrado por su opuesto. Al mismo tiempo, se dio cuenta que la naturaleza humana, a diferencia del resto de la naturaleza, está completamente fuera de equilibrio. Entre los humanos, el mal reina por mucho. El odio de los paisanos de Abraham entre sí, le reveló la verdad acerca de la naturaleza humana: “La inclinación del corazón del hombre es malvada desde su juventud” (Gen 8;21).

Abraham supo que si la gente no replicaba el equilibrio de la naturaleza por voluntad propia, se destruiría a sí misma y su sociedad colapsaría. Comenzó a hablar de su idea a cualquiera que le escuchara y reunió un buen número de seguidores. Lamentablemente, como sabemos por Maimónides, Midrash Rabá y otras fuentes, Nimrod, rey de Babilonia, no estaba contento con el éxito de Abraham y lo persiguió hasta expulsarlo de Babilonia.

Mientras el expatriado deambulaba hacia lo que se convertiría en la tierra de Israel, siguió hablando de su idea, de que la sociedad humana debe cultivar unidad y hermandad, como antídoto al egoísmo y odio humano. Con el tiempo, Abraham logró miles e incluso decenas de miles de seguidores, a quienes él y sus discípulos adoctrinaron en el método de conexión que tiene un simple principio: Cuando el odio surge, cúbrelo con amor. Siglos después, el rey Salomón lo resumió en el verso: “El odio agita las disputas, el amor cubre todos los crímenes” (Prov 10:12).

A pesar de sus esfuerzos por unirse, los discípulos de Abraham no fueron considerados nación, hasta que lograron un profundo nivel de unidad y solidaridad. Al pie del monte Sinaí, se comprometieron a ser “como un hombre con un corazón”. Ahí y sólo ahí, fueron oficialmente declarados una nación. En ese mismo momento se le dio la misión de diseminar su método de conexión al mundo o como lo afirma la Torá, “ser una luz para las naciones”.

Con el paso de las generaciones, el pueblo judío desarrolló su método de conexión y lo adaptó a las cambiantes necesidades de cada generación. Durante el tiempo de Moisés, el simple principio que Abraham había enseñado no fue suficiente para guiar a toda la nación por el camino de unidad por encima del odio, entonces Moisés le dio la Torá. Pero el principio de cubrir el odio con amor permaneció igual. Cuando un hombre vino al viejo Hillel y le pidió que le enseñara la Torá, él simplemente dijo, “Aquello que odias, no se lo hagas a tu prójimo, esta es toda la Torá” (Talmud Babilonio, Masejet Shabbat, 31a).  

Judíos antisemitas

Pese a sus esfuerzos, el odio y egoísmo entre judíos estaba (y está) creciendo, igual que en las otras naciones. Mientras facciones del pueblo judío se volvían cada vez más centradas en sí mismas y no mantenían el principio de Hillel, se apartaban del pueblo judío y se asimilaron o, desarrollaron formas de judaísmo menos demandantes, las cuales servían a su creciente absorción en ellas mismas. Esas facciones eventualmente desaparecieron entre las naciones.

Sin embargo, a veces, como con los helenistas, esas facciones sin principios se convirtieron en firmes enemigos del judaísmo. Ka’ab al-Aḥbār, por ejemplo, no sólo era judío, sino un prominente rabí de Yemen que se convirtió al Islam y fue una figura importante en el establecimiento de la denominación suní. Ka’ab acompañó al califa Umar en su viaje a Jerusalén. Cuando Umar le preguntó dónde pensaba que el califa debía construir un lugar de adoración, Ka’ab apuntó al monte del Templo. Por eso, hoy el Domo de la Roca está localizado donde antes estuvo el Segundo Templo.

Al debilitar su orígen, los judíos convertidos en antisemitas están rechazando no sólo su herencia, sino sobretodo, su misión como portadores del método de conexión para el mundo.

Aun así, lo quieran o no, los judíos son tratados de modo diferente, a pesar de sus esfuerzos por mezclarse, pertenecer y asimilarse a la cultura local. Recientemente, Andreas Zick de la universidad de Bielefeld en Alemania reveló que el antisemitismo aún es un lugar común mportante en alemania, más aún, Zick lo atribuye a que los judíos “no son vistos como parte integral de la sociedad, sino como extranjeros”.

Seremos considerados extranjeros hasta que reconozcamos que fuimos formados a través de la unidad y que nuestra vocación es compartir al mundo el método para alcanzar la unidad por encima del odio. Todas nuestras fuentes afirman que el Templo que el converso Ka’ab al-Aḥbār convirtió en mezquita, fue arruinado por nuestro odio mutuo y que por eso estamos exiliados y dispersos. Continuaremos siendo parias hasta que restituyamos nuestra responsabilidad mutua, nuestro sentido de unidad y amor a otros. Cuando lo hagamos, seremos bienvenidos en todos partes. El antisemita más notable en la historia de EUA, Henry Ford, expresó esa demanda específica en su libro, El judío internacional- el principal problema del mundo: “Los reformadores modernos, que están construyendo modelos de sistemas sociales, harían bien en observar el sistema social bajo el cual estuvieron organizados los primeros judíos”.

Removiendo el odio

Durante esta época del año, en que las familias se reúnen para celebrar la Pascua, el festival de la libertad, debemos recordar que la única esclavitud que aún tenemos que desterrar es nuestro odio hacia nuestros hermanos de tribu. El Hametz (levadura), es nuestro odio infundado y removerlo, incluso sólo por la festividad de una semana, será la más grande operación de limpieza de nuestras vidas. Será además, el servicio más grande que podemos hacernos a nosotros mismos, a nuestra nación y al mundo.

Ser “una luz para las naciones” significa dar ejemplo de unidad y hermandad. Con nuestro odio actual, estamos dando el ejemplo opuesto. Biur Hametz (remover la levadura] significa remover el odio de nuestros corazones y prepararlos para la unidad y el establecimiento de la nación. Por eso en la Torá, la Pascua viene antes de la recepción de la Torá, que como dijimos es “ama a tu prójimo como a ti mismo”, y la cual da comienzo a nuestra identidad.

En este tiempo de conflicto y alienación, seamos verdaderos judíos -unidos en amor que cubre todos los crímenes y vinculados en hermandad y responsabilidad mutua.

Les deseo una Pascua feliz y kosher (libre de odio).
[204445]

JPost: “El odio entre judíos es el fermento que debemos despejar”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “El odio entre judíos es el fermento que debemos despejar

El único odio más enigmático que el antisemitismo, es el antisemitismo judío. Nuestro odio mutuo es una fuente siniestra y perpetua y no se secará hasta que encontremos el detonador y lo desactivemos.

La historia está llena de ejemplos de judíos que odian a su pueblo con tanta vehemencia, que dedicaron su vida a destruirlo. La rebelión de los Macabeos, por el año 160 AC, fue ante todo contra judíos helenizados y no contra el imperio seléucida. También, el comandante del ejército romano que conquistó Jerusalén y exilió a los judíos fue Tiberio Julio Alejandro, un judío alejandrino cuyo propio padre había donado el oro y la plata para las puertas del templo que Alejandro destruyó. De hecho, antes de la ruina de Jerusalén, Julio Alejandro acabó con su propia comunidad judía en Alejandría, causando ‘que todo el distrito fuera inundado en sangre, como 50.000 cadáveres fueron apilados’, según el historiador judío-romano Titus Flavius Josefo. Asimismo, durante la Inquisición española, el principal inquisidor Tomás de Torquemada tenía ascendencia judía, pero eso no disminuyó su celo para expulsar y matar judíos. Y, el siglo pasado, la Asociación de judíos nacionales alemanes apoyó y votó por Hitler y el Partido Nazi.

De hecho, George Soros y Noam Chomsky no inventaron el odio entre judíos, a.k.a., antisemitismo judío. De hecho, la semana pasada hubo un espantoso desfile de esta manía. Primero, sabemos que la mayoría de amenazas de bombas en los CCJ tiene un solo ejecutor y que el delincuente no es fanático ni extremista musulmán, sino un israelí estadounidense de 19 años, de Ashkelon, una pequeña ciudad en el sur de Israel. También, vimos a los judíos ‘justos’ protestado contra el discurso del vicepresidente Mike Pence en AIPAC, afirmando que si no hay paz para los palestinos (que declaran cada vez que no quieren paz con Israel, sino su destrucción), no habrá paz para Israel. Y tercero, si bien el Estado de Israel y algunas organizaciones judías han reunido suficiente apoyo internacional para celebrar una conferencia anti-BDS en el salón de asamblea general de la ONU, el movimiento BDS está lleno de activistas y organizaciones judías que apoyan, como J Street, Voz judía para la paz y Judíos por justicia para Palestina.

De hecho, el odio entre judío parece ser una fuente perpetua de ingenio siniestro. El único odio más enigmático que el antisemitismo, es el antisemitismo judío.

Cómo nos volvimos una nación

En septiembre de 2014, escribí un artículo en The New York Times titulado Quiénes son ustedes pueblo de Israel, sobre el origen único del pueblo judío y la razón del antisemitismo. Después de numerosas peticiones para hablar de la idea de unidad judía como solución al antisemitismo y de las fuentes en las que apoyo mi opinión, escribí un ensayo más elaborado, titulado Por qué la gente odia a los judíos. Este ensayo lo convertí en un  mini sitio de internet y contiene, además del ensayo, un videoclip que explica las ideas y una copia gratuita de mi libro, Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día. Bajo las restricciones de una columna de periódico, sólo puedo ofrecer una breve explicación, pero se puede seguir cualquiera de los enlaces anteriores para obtener más detalles.
[204537]

Jewish Business News, “La hambruna hace que engorde la ONU’

En mi columna regular en Jewish Business News, mi nuevo artículo: “La hambruna hace que engorde la ONU

‘Más de 20 millones de personas padecen hambre e inanición’ ¿dónde ha estado la ONU hasta ahora? Atiborrándose a su costa.

El 20 de diciembre de 2016, el sitio de internet Big Think escribió sobre el llamado del multimillonario sueco László Szombatfalvy a una ‘competencia internacional para encontrar un mejor sistema de gobierno para el mundo’. Para explicar la razón de la competencia, en una carta publicada en el sitio web de la fundación se afirma que ‘las mayores amenazas que enfrentamos hoy, trascienden las fronteras nacionales; por lo tanto, deben ser solucionadas conjuntamente por todos los países, con base en una mayor comprensión de nuestra mutua dependencia‘.

Si reflexionamos en el por qué Szombatfalvy no se acercó a la ONU para este tipo de empresa, ya que es la entidad predeterminada para llevar a cabo transformaciones globales, el sitio web del fondo refleja la opinión del multimillonario, sobre la ONU. Según el sitio, ‘Nuestro sistema internacional actual -incluyendo pero no limitado a las Naciones Unidas- se estableció en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. Ya no es apto para lidiar con los riesgos del siglo 21, que pueden afectar a la gente en cualquier parte del mundo. Necesitamos urgentemente nueva ideología para abordar la escala y la gravedad de los retos mundiales actuales, que han superado la capacidad del sistema actual para manejarlos‘.

De hecho, lo hicieron. Hace menos de una semana, Stephen O’Brien, coordinador de las Naciones Unidas para asuntos humanitarios y asistencia de emergencia, declaró que ‘más de 20 millones de personas en cuatro países, enfrentan hambre e inanición. Sin esfuerzos globales, colectivos y coordinados, la gente simplemente morirá de hambre. Muchos más sufrirán y morirán de enfermedad‘. O’Brien también dijo que ’para julio se necesitan 4.4 mil millones de dólares, para evitar el desastre‘. O’Brien lleva casi dos años ocupando el cargo ¿dónde estuvo los últimos dos años? ¿dónde ha estado la ONU? El hambre de veinte millones de personas, de las cuales casi 1.4 millones son niños, no ocurre de la noche a la mañana, ¿por qué la ONU no alertó al mundo? De pronto, imágenes angustiosas de demacrados niños pequeños, toma el control de las noticias, ¿no podrían haber advertido antes?

Como señaló Szombatfalvy en su sitio, la ONU es una entidad muerta e irrelevante. Está podrida hasta el núcleo. El único interés de los políticos y diplomáticos que sirven en ella es su sueldo y promover su carrera. Los miles de millones de dólares que la organización recibe, podrían haber curado los problemas del mundo varias veces. Podrían haber enviado unos pocos millones de los 1,300 millones de toneladas de exceso de alimentos que se tiran cada año y esta crisis estaría resuelta, pero no les interesa hacerlo. Los niños hambrientos traen donaciones. Alimentarlos secaría el flujo de dinero y mataría esa mina de oro.

Para entender lo deformada que está la percepción de la ONU sobre su tarea, reflexionen en esta información del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). En la sección de preguntas frecuentes de la UNICEF USA refuta el rumor ‘vicioso’ e infundado de que Caryl M. Stern, Presidenta y directora ejecutiva del Fondo de EUA para UNICEF, ‘gana más de un millón de dólares’. En verdad, la organización proclama, Stern ‘gana 521.820 dólares’ Así es, un director ejecutivo, es un modelo de austeridad.

En busca de un gobierno viable

Para ‘encontrar un mejor sistema de gobierno mundial’, como dijo Szombatfalvy, debemos comenzar en la raíz de todos los problemas. En 1964, Dennis Gabor, ganador del Premio Nobel de Física, escribió: ‘Hasta ahora el hombre se ha enfrentado a la naturaleza; de ahora en adelante estará en contra de su propia naturaleza‘. Más de cincuenta años después, aún estamos renuentes a aceptar la verdad en estas sencillas palabras.

De hecho, desde tiempos bíblicos se nos ha dicho que ‘la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud’ (Gn 8:21), pero hasta hace poco, cuando empezamos a hablar de la epidemia de narcisismo que envuelve al mundo occidental, obstinadamente hemos tratado de eludir el problema en lugar de resolverlo.

Desde siempre, la humanidad ha intentado todos los medios imaginables de gobierno, esclavitud, feudalismo, capitalismo, liberalismo, fascismo, nazismo, comunismo en toda la gama. Pero si vemos los anales de la historia, veremos que hemos ido de una brutalidad a otra. Más que nada, nuestra historia es un largo baño de sangre. No hemos encontrado un solo medio de gobierno que se sostenga y que garantice el bienestar de la humanidad. Y la razón por la que no lo hemos encontrado es que somos narcisistas y egoístas hasta el núcleo.

Por lo tanto, si realmente queremos ayudarnos a nosotros mismos y a los demás, debemos atender dos problemas. El primero es proveer sustento. En un mundo donde tanta comida se tira o desperdicia, es inconcebible dejar que otros seres humanos mueran de hambre. La comida ya existe, así que todo lo que necesitamos es recogerla y enviarla a donde es necesaria. El segundo problema en el proceso de curación de un programa educativo a largo plazo que evite que las crisis se repitan. Este es el tema que me gustaría tratar.

No puedes saberlo a menos que lo intentes

En el programa TED talk de mayo de 2010, Nicholas Christakis, aclamado sociólogo y médico estadounidense afirmó que los seres humanos forman una especie de superorganismo. Aproximadamente ochenta años antes, Rav Yehuda Ashlag, aclamado comentarista de El libro del Zohar, escribió; ‘ya hemos llegado a tal grado que el mundo entero es considerado un colectivo y una sociedad’. También agregó; ‘en nuestra generación, cuando cada persona es ayudada para lograr su felicidad por todos los países del mundo… la posibilidad de llevar una vida buena, feliz y pacífica en un país, es inconcebible si no sucede en todos los países del mundo‘. Ashlag admitió que ‘La gente aún no lo comprende’, pero enfatizó que es sólo porque ‘el acto llega antes que el entendimiento y sólo acciones mostrarán y avanzarán a la humanidad’.

En otras palabras, no sentiremos que somos un único superorganismo (como dijo Christakis) hasta que empecemos a actuar como un ser. Una vez que comencemos a ‘experimentarlo’, nos daremos cuenta que este ha sido el caso todo el tiempo, sin embargo, no lo sabíamos.

Consideren este hecho interesante: la nación que ha sobrevivido desde la antigüedad, es la judía. Las naciones babilónicas, egipcias, griegas y romanas desaparecieron. Sólo quedan los judíos. Muchos eruditos, filósofos, filo y antisemitas han reflexionado, ‘¿cuál es el secreto de su inmortalidad?’ Como Mark Twain preguntó acerca del judío.

La respuesta es que hay una diferencia fundamental entre judíos y las demás naciones. El secreto de que los judíos subsistan es el adhesivo de la unidad. Los judíos originales no tenían absolutamente ninguna conexión, procedían de diferentes tribus y culturas. Lo único que los unió fue la idea de Abraham de que la misericordia y el amor son las piedras angulares sobre las que se construye una sociedad y que cuando el ego estalla, se debe cubrir con amor, sin luchas ni separación. Esta posición mantuvo a los judíos juntos durante crisis y guerras, por aproximadamente 1,500 años -desde el tiempo de Abraham hasta la ruina del Segundo Templo, hace unos dos milenios.

Por otra parte, la historia ha demostrado que este ‘cemento’ de unidad que cubre el egoísmo es tan fuerte que no sólo sostuvo al pueblo judío más tiempo que a cualquier otra nación, sino que los mantuvo a salvo de innumerables intentos de destruirlos, dispersarlos y exterminarlos. Aunque los judíos de hoy han olvidado lo que los sostuvo durante siglos, la fuerza persistente de ese adhesivo es aún muy fuerte, suficiente para mantener existiendo a la nación.

Lograr unidad por encima de la enemistad

Esta prueba histórica es nuestra clave para resolver los problemas del mundo. Unidad sobre el egoísmo es el único modo de gobierno que el mundo aún no intenta. Pero ante las crisis actuales -riesgo de nuevas guerras mundiales, hambre masiva, calentamiento global acelerado y contaminación de los recursos naturales-, creo que la única opción es, seriamente tomar en cuenta este enfoque. De todas las personas, fue el famoso antisemita Henry Ford quien escribió: ‘Los reformadores modernos, que construyen sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos’. En este aspecto, no pudo estar más correcto.

Como dijo Ashlag, ‘el acto viene antes de la comprensión’ De hecho, hoy estamos implementando el principio de Abraham, de unidad por encima de enemistad. Después de varios eventos de unidad exitosos en todo el mundo, incluyendo en zonas de conflicto como Israel, con árabes y judíos (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3 [esta última es en hebreo, encienda la opción de subtítulos]), estamos seguros de que podemos restablecer el método de nuestro antepasado a gran escala. Incluso los que han intentado esta noción de forma independiente, después de leer mi libro, Completando el círculo: método empíricamente probado para encontrar paz y armonía en la vida, han atestiguado el impacto positivo en su vida.

En mi opinión, hasta que lleguemos al corazón del problema, que es el egoísmo en la naturaleza humana y lo hagamos específicamente de la forma en que Abraham dio a sus discípulos, de unirse por encima de su animosidad, no encontraremos remedio para nuestras aflicciones. La noción de que no necesitamos suprimir nuestro ego rebelde, sino simplemente unirnos por encima de él, puede ser una idea nueva para algunos, pero en mi opinión, nos hemos quedado sin opciones y esta es la única manera de ahorrar a la humanidad muchos más años de tormento innecesario.

Y, por último, aconsejaría al señor Szombatfalvy que, si desea probar el método de conexión de Abraham y ayudar al mundo a ‘encontrar un mejor sistema para el gobierno mundial’, como él mismo dijo, tome nuestro material gratuito y lo difunda en el mundo. Nuestra organización voluntaria, no lucrativa hace todo lo posible para que circule esta noción de unidad. Si él o cualquier otro individuo capaz y comprensivo nos puede ayudar en esta tarea, estaríamos más que felices de proporcionar lo que sea requerido.
[203717]

JPost: “Nuestra (anhelada) felicidad”

El Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Nuestra (anhelada) felicidad

El ego causa todas nuestras guerras, pero no es un enemigo. Si lo usamos correctamente, al conectarnos el uno al otro, por encima de nuestro ego, aprenderemos cómo funciona toda la naturaleza.

El lunes, conmemoramos el día internacional de la felicidad. Desde el 2013, ha sido conmemorado cada 20 de marzo.

Describir la felicidad representa un reto. Sin embargo, ciertas precondiciones deben cumplirse con el fin de sentirnos felices o al menos, contentos: con paz, estabilidad, necesidades básicas resueltas y habilidad de realizar nuestro pleno potencial. Lamentablemente, hoy parece haber todo menos paz y estabilidad. El medio oriente está siempre al borde de la explosión, pero ahora más que nunca debido a que Rusia y Estados Unidos se involucraron en Siria. Al mismo tiempo, Europa está desgarrada entre la extrema izquierda y la extrema derecha, principalmente alrededor del problema de inmigración. Estados Unidos se han hundido en habladurías internas desde las últimas elecciones y el antisemitismo y la violencia han crecido exponencialmente. Rusia está al borde de una caída económica; África sufre su peor hambruna desde la segunda guerra mundial y China y Japón se tambalean económicamente y están preocupadas por las amenazas nucleares de Corea del Norte.

En pocas palabras, el mundo está al borde y la inestabilidad no es receta para la felicidad.

Acerca de envidia, lujuria y honor

Lo que hace hace todo más difícil, es nuestra creciente autoabsorción. Nos volvemos cada vez más indiferentes a la gente alrededor nuestro y hostiles hacia los que tienen una opinión diferente a la nuestra. Muy a menudo, consideramos a todo lo que contradice nuestra opinión de la realidad, como enemigo y sentimos como si sólo nuestro punto de vista fuera válido. Esto crea una sensación de privilegio, que provoca intolerancia y nos lleva a negar todos los otros puntos de vista. Esta es una receta para la violencia inducida enteramente por el narcisismo, es decir el egoísmo.

A través de toda la historia, raramente ha existido otra razón para la guerra, sólo el egoísmo. Disfrazado de persecución de honor, riqueza o dominio, el ego siempre ha sido la causa principal de la guerra.

El egoísmo es un rasgo sólo de humanos. Las otras criaturas pelean por sobrevivir y procrear, pero no les interesa el estatus social ni desean lastimar deliberadamente a otros. Conquistadores como Alejandro Magno o Napoleón no existen en el reino animal, simplemente porque los animales no tienen sentido de la historia, no tienen que satisfacer su orgullo y por lo tanto, no desean tomar más de lo que necesitan para su sustento. Sus deseos se restringen a asegurar su existencia inmediata.

Los humanos son diferentes. La Mishná nos dice: “Envidia, lujuria y honor sacan a uno del mundo” (Avot 4:21). Envidia es la clave para entender por qué no somos felices. Nos obliga a competir con otros por poder y respeto, dejándonos siempre insatisfechos. Como resultado, mientras seamos sirvientes de nuestra envidia hacia otros, estamos condenados a insatisfacción, frustración, competencia y lo peor de todo, a odiar a los otros. En ese estado, no podemos ser felices.

Aun así, el ego también nos empuja a desarrollarnos. Gracias al ego, vamos al supermercado a comprar lo que necesitamos o mejor aún, lo ordenamos por internet sin salir, en lugar de jugarnos la vida cazando mamuts. Además encendemos la calefacción y la ponemos a la temperatura deseada, en lugar de calentarnos con fuego en una cueva o cubrirnos con piel de animales. El ego nos ha dado muchas grandes cosas, pero si avanzamos correctamente, podremos obtener mucho más, precisamente usando nuestro ego.

Armando el rompecabezas

En los animales, los deseos están restringidos por naturaleza. Las interacciones entre los intereses propios de las especies y las limitaciones impuestas sobre ellas por el entorno, crean un equilibrio que garantiza la prosperidad de todas las especies dentro del ecosistema.

Tal vez la mejor descripción que he escuchado del mecanismo por el cual la naturaleza equilibra sus elementos, es Elisabeth Sahtouris, bióloga evolutiva. En noviembre del 2005, fui invitado a Tokio a hablar en una conferencia titulada, “Creando una nueva civilización”, organizada por Goi Peace Foundation. Entre los conferencistas estaba la profesora Sahtouris, quien ofreció una definición concisa de las interacciones entre las fuerzas que hacen posible la vida. “En tu cuerpo”, dijo ella, “cada molécula, cada célula, cada órgano de todo el cuerpo, tiene un interés propio”. Sin embargo, “Cuando cada nivel muestra su propio interés, fuerza la negociación entre los niveles. Este es el secreto de la naturaleza. Cada momento, en tu cuerpo, esas negociaciones conducen tu sistema a la armonía”.

Pero lo que funciona para los cuerpos humanos, no funciona para la psique humana. Dentro de nosotros, el mal en forma de egoísmo prevalece de extremos a extremo, como dice la Torá, “La inclinación del corazón de un hombre es mala desde su juventud” (Gen 8:21).

Aun así, la ausencia de equilibrio entre el auto-interés y el interés del entorno nos da oportunidad de crear este equilibrio por nosotros mismos. Es como si la naturaleza nos hubiera dado un rompecabezas, cuyas piezas están separadas y debemos volver a ensamblarlo. Sin embargo, también la naturaleza nos está ayudando a lograrlo, porque la naturaleza misma es la imagen que debemos crear cuando conectamos todas las piezas corectamente. La recompensa al final del trabajo es que al aprender cómo se conectan las piezas, también aprendemos cómo funciona la naturaleza

El ego no es nuestro enemigo; es la sustancia que mantiene las piezas separadas hasta que las colocamos correctamente, de acuerdo con la imagen de la naturaleza. De esta manera, aprendemos cómo la naturaleza construye sus mecanismos y mantiene su equilibrio.

Como con cualquier rompecabezas, la saliente de una parte es la incisión de la otra. Es decir, en lugar de usar nuestras ventajas para tratar con condescendencia a otros y sentirnos superiores a ellos, debemos usarlas para “llenar las incisiones”, las desventajas de otros. Cuando otros hacen lo mismo hacia nosotros, creamos una imagen de la realidad sólida y completa.

La gente adora armar rompecabezas y construir cosas a partir de kits, porque así es como la naturaleza nos enseña y sólo replicamos la manera en la que la naturaleza nos instruye para encontrar sus secretos. Si pudiéramos captar esta noción y relacionarnos con nuestro ego de esa manera, no estaríamos compitiendo con otros de la forma despiadada en que lo hacemos ahora. En su lugar, intentaríamos ir por encima de nuestro ego y conectarnos. En el proceso, aprenderíamos cómo todo en la naturaleza encaja en un todo.

Haciendo que lo imposible suceda

Nos esforzamos por ser amos de la naturaleza. Pero antes de dominarla, debemos dominar nuestra propia naturaleza. Aprender cómo la naturaleza une todo de forma armoniosa es el primer paso. Una vez que hayamos dominado el arte de conexión por encima de nuestro ego, seremos capaces de desarrollar nuestra especie de forma favorable para nosotros mismos y para la posteridad.

Cabalistas y sabios judíos han sabido, desde hace milenios, los principios para lograr el equilibrio y la conexión. Ellos los han estado enseñando en reclusión a sus estudiantes, pero el desenfrenado egoísmo de hoy, dicta que el mundo entero aprenda cómo equilibrar nuestro indomable ego. Por eso, desde principios del siglo 20, estos sabios han hecho todos los esfuerzos por lograr que la suprema importancia de la conexión por encima del egoísmo, sea conocida en todo el mundo.

A este respecto, el libro Likutey Etzot (Consejos varios) describe el enfoque correcto para intentar conectarse: “La esencia de la paz es conectar dos opuestos. Por lo tanto, no te alarmes si ves a una persona cuyo punto de vista es completamente opuesto al tuyo y piensen que nunca podrán de hacer la paz. Además, cuando vean dos personas que son completamente opuestas entre sí, no digan que es imposible hacer la paz entre ellas. Al contrario, la esencia de la paz es intentar hacer la paz entre dos opuestos”.

Al principio de la columna, dije que la felicidad viene cuando tenemos paz, estabilidad, necesidades básicas resueltas y podemos realizar todo nuestro potencial. Sólo si adoptamos un enfoque positivo y creativo hacia el ego, como se mencionó en la cita anterior, seremos capaces de establecer una sociedad que cumpla con los criterios de felicidad. El rompecabezas no estará completo hasta que sigamos el ejemplo de la imagen completa de la naturaleza, donde todas las partes se complementen una a otra. Así como los niños aprenden a ensamblar las piezas del rompecabezas, también nosotros debemos hacerlo. Pero al hacerlo, estaremos ensamblando las piezas de nuestras vidas y las piezas de la sociedad humana, garantizando de esa manera nuestra felicidad ahora y en el futuro.
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Haaretz: “¡Buenas noticias! Está bien hablar de antisemitismo en EUA!”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “¡Buenas noticias! Está bien hablar de antisemitismo en EUA!

…porque ahora podemos hablar acerca de sus causas y soluciones.

En sólo un poco más de un mes, más de 100 centros comunitarios judíos (CCJ) y sinagogas recibieron amenaza de bomba y fueron forzados a evacuar, tres cementerios judíos fueron vandalizados, hubo disparos sobre una sinagoga cuando había personas dentro y fueron pintadas swastikas en edificios y coches.

“Corrí dos veces del trabajo tras recibir textos diciendo que los niños habían sido evacuados del edificio”, dijo una madre en el medio oeste, que pidió no ser nombrada para no atraer más atención de “quienes sean esas personas trastornadas que están amenazando”.

“Sé que pudo haber sucedido en cualquier lugar, pero el hecho de que las llamadas sucedan en centros comunitarios judíos te pone en constante tensión”, dijo Allison Vitagliano, cuyo hijo de 4 años fue evacuado de su escuela en el CCJ del centro de Nueva Jersey.

“Me doy cuenta de que vivo en una ingenua burbuja porque no entiendo de dónde viene este odio. Sabía que había discriminación contra musulmanes, mexicanos, personas de color, homosexuales, pero me es extraño que esto suceda a judíos. Pensé que habíamos dejado eso atrás y podiamos enfocarnos en apoyar a los otros grupos que están bajo ataque”, dijo Taylor, un ex-miembro de la escuela preescolar en el CCJ en Maitland, Florida.

“Mentiría si dijera que no estábamos asustados”, dijo Alison Levy, quien pidió no nombrar la escuela de su hijo, temiendo que fuera señalada una vez más.

El lunes después de clases, la hija de Honora Gathing, cuando llegó a casa, no saludó como usualmente lo hace. En su lugar dijo, “Tenemos un código negro”.

Los medios presentan esta ole de odio contra judíos como una nueva tendencia en EUA, pero no lo es. Durante la administración Obama, hubo no menos de 7,000 incidentes antisemitas, pero, por razones políticas, en su mayoría no fueron reportados por los medios. Ahora que la administración ha cambiado y los medios ya no están obligados a proteger a la Casa Blanca, finalmente podemos hablar abiertamente de antisemitismo en EUA y reflexionar qué significa para los judíos.

Odio como ningún otro

Primero, no debemos ser ingenuos, como lo expresó Taylor en la cita anterior. El antisemitismo es el odio más antiguo, más tenaz; sobrevivirá a todos los otros odios. Hay una característica especial en el odio a los judíos: no es realmente odio a los judíos, sino más bien, ira contra los judíos.  

La razón de esta ira surge de nuestro origen y propósito. El pueblo judío es diferente a todos los pueblo. Su primera manifestación viene desde hace cerca de 4,000 años, en la antigua Babilonia. En ese tiempo, Abraham, hijo de un sacerdote de Babilonia llamado Teraj, notó que algo malo estaba sucediendo a sus paisanos. A pesar de la abundancia de comida y agua en la tierra, los babilonios se volvieron cada vez más unos contra otros y gradualmente, se vieron con ira y hostilidad, poniendo su próspera civilización en riesgo. El libro Pirkey de Rabí Eliezer describe cómo los constructores de la torre de Babilonia “querían hablar entre sí pero no conocían el lenguaje del otro ¿qué hicieron?” pregunta el libro. “Cada uno tomó su espada y pelearon a muerte entre sí. En realidad, la mitad del mundo fue masacrada ahí y a partir de ahí se dispersaron por todo el mundo”.

Abraham estaba profundamente preocupado por las aflicciones de su pueblo, los babilonios y comenzó a reflexionar acerca de su problema, como Maimónides describe en Mishné Torá (capítulo 1). Finalmente, Abraham cayó en cuenta que el odio que brotaba en todo su país era imparable; era una fuerza de la naturaleza. Abraham también se dió cuenta que el odio de unos por otros, crecería con el tiempo a causa de la envidia incontrolable, innata en la naturaleza humana. La envidia hace, no sólo querer tener suficiente, sino tener más que otros y volvernos superiores a ellos.

Nuestros sabios resumen este rasgo de la naturaleza humana con dos famosos axiomas: 1) “La inclinación del corazón del hombre es malvada desde su juventud” (Gen 8:21) y, 2) “El hombre no abandona el mundo con la mitad de su deseo en su mano. En su lugar, si tiene cien, quiere doscientos y si tiene doscientos, quiere cuatrocientos” (Kohelet Rabá 3:13).  

Entendiendo que no podía detener la intensificación del odio, Abraham buscó la solución en la naturaleza. Observó que en la naturaleza, la fuerza negativa de destrucción está equilibrada por una fuerza igualmente severa, la positiva de conexión. Hoy sabemos que protones y electrones no pueden mantener en equilibrio la estructura del átomo, sin las dos fuerzas de atracción y rechazo equilibrandose entre sí y que este equilibrio, es mantenido en todos los niveles de existencia. La revelación del equilibrio entre fuerzas, inspiró a Abraham a formular un nuevo modo de conducir a la sociedad humana.

En lugar de intentar hacer cumplir leyes que suprimen la naturaleza humana intrínsecamente y egoísta, esfuerzo que invariablemente fracasa a causa de nuestro odio mutuo que siempre crece, Abraham determinó que debemos, en su lugar, reforzar nuestra unidad. En lugar de enfocarse en lo malo, Abraham dijo, enfócate en lo bueno -en misericordia, amor, compasión y unidad. Mientras la naturaleza equilibra la fuerza positiva y la negativa de forma natural, los humanos tienen que hacer esto de forma consciente.

Una noción para todas las naciones

Tan pronto como Abraham supo que había encontrado la clave de la miseria de los babilonios, comenzó a esparcir la noticias en todos los lugares posibles. Pero a su rey, Nimrod, le molestaron las ideas de Abraham. En lugar de adoptar la idea de unidad por encima del odio, Nimrod persiguió a Abraham y lo expulsó de Babilonia.

Pero mientras el expatriado deambulaba hacia Canaán, seguía hablando de su revelación. De acuerdo a Maimónides, “miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor y ellos son el pueblo de la casa de Abraham. Él plantó su precepto en sus corazones, escribió libros acerca de ello y enseñó a su hijo Isaac. Isaac enseñó, advirtió e informó a Jacob y lo designó maestro, para sentarse y enseñar…Y Jacob nuestro padre enseñó a todos sus hijos” (Mishné Torá, capítulo 1). Finalmente, una tribu que conocía la ley de unidad fue formada. Después de Abraham se continuó desarrollando su método hasta que finalmente el rey Salomón finalizó con un verso: “El odio agita las disputas, el amor cubre todos los crímenes” (Prov 10:12).

Abraham nunca tuvo intención de que su idea fuera posesión sólo de su grupo. Deseaba ayudar a toda las civilizaciones de babilonia y fue forzado a abandonar su plan sólo porque Nimrod lo arrojó de Babilonia. Los discípulos de Abraham sabían esto e hicieron circular las nuevas ideas a todos los que quisieran escucharlas. Cuando Moisés guió al pueblo de Israel fuera de Egipto, también, quería impartir la noción de unidad por encima del odio. En su comentario acerca de la Torá, Ramjal escribió que “Moisés deseaba completar la corrección del mundo en ese momento. …Sin embargo, no tuvo éxito por las correcciones que ocurrieron en el camino”.

Dado que el mundo no pudo ser corregido en ese momento, a los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob se les encomendó el método y se les dio la misión de servir como “luz para las naciones”. La nación de Israel que nació al pie del monte Sinaí se hizo merecedora del título de “nación” sólo después que sus miembros se comprometieron a unirse “como un hombre con un corazón”. Este método único de formar una nación, cimentó su identidad como pueblo, tan fuertemente que a pesar de los esfuerzos por destruirlos, de los imperios babilonio, egipcio, griego y romano, los judíos siguen existiendo, mientras que ellos se desvanecieron en los anales de la historia.

La misión que recibimos, ser “luz para las naciones” es la tarea de esparcir el método de unidad por encima del odio que Abraham descubrió y sus descendientes perfeccionaron. El odio que percibimos como antisemitismo se deriva de nuestra obligación hacia las naciones de entregar este método de conexión, la habilidad de unirse por encima del odio.

Aproximadamente hace 2,000 años, sucumbimos al odio y abandonamos nuestra unidad, pensando que la cultura romana sería más ventajosa para nosotros. En consecuencia, no sólo perdimos nuestra tierra, sino que “ganamos” el odio de las naciones -sin luz para las naciones, no tienen esperanza de cubrir su propio odio mutuo y por lo tanto, están condenadas a guerras sin fin. Por eso antisemitas como Mel Gibson y el general retirado William Boykin nos culpan de todas las guerras del mundo. Sin nuestro ejemplo, se sienten impotentes y dirigen su ira contra nosotros.

Durante siglos, hemos sido acusados de cada crimen concebible e inconcebible. Hemos sido culpados de controlar los medios, de usura, libelos de sangre en varias formas, envenenar pozos, dominar el tráfico de esclavos, deslealtad hacia los países que nos hospedan, tráfico de órganos y de esparcir el SIDA. A través de los años, los comunistas nos acusaron de capitalistas y los capitalistas de inventar el comunismo. Los cristianos nos acusan de matar a Jesús y el aclamado historiador y filósofo François Voltaire nos acusó de inventar el cristianismo. Hemos sido etiquetados de señores de guerra y de cobardes, racistas y cosmopolitas, sin carácter e inflexibles y un largo etc.

Todo esto nos sucedió porque abandonamos nuestra unidad. Cuando estamos unidos, no sólo somos fuertes, sino que el mundo tiene esperanza, una luz al final del túnel. Cuando estamos separados, ya no somos el pueblo judío, sino la chusma que éramos antes de que Abraham nos uniera en una tribu que conocía el camino de la unidad.

El odio entre nosotros hace que seamos odiados

El antisemitismo de hoy en EUA no es diferente a ningún otro antisemitismo de cualquier época. Es la ira de los estadounidenses no-judíos hacia los judíos por no mostrar el camino de unidad. Mucha gente ya relacionan la creciente fragmentación en la sociedad de EUA con el crecimiento del antisemitismo. Están en lo correcto porque el pueblo que se supone es modelo de unidad a seguir, es modelo de odio tribal. Sólo observen lo que está sucediendo en nuestras comunidades ¡Gente de diferentes opiniones políticas no puede pasar los días festivos junta y algunas veces, incluso ¡hay divorcios a causa de por quién votaron!

El odio entre nosotros provoca que en EUA nos odien incluso más. Terminarán culpando a los judíos por su división y nada que los judíos puedan decir los convencerá de lo contrario.

Si queremos terminar el antisemitismo en EUA, primero, los judíos tenemos que unirnos entre nosotros. Judíos liberales y judíos conservadores deben elevarse a la altura de la ocasión, poner a un lado sus diferencias y unirse para salvarse. De otra manera, el odio que se desarrolle en EUA será tan poderoso o aún más, que el que surgió en Alemania en los años de 1930 y cuyas consecuencias conmemoramos cada año. Ya podemos ver que esto sucede; no debemos esperar a que sea demasiado tarde. Nuestra tarea es unirnos por encima de nuestras diferencias, justo como lo hicieron nuestros ancestros y dejar de lado todo -incluyendo la política.

Unidad en el clima político de hoy puede parecer imposible, pero no es así. En todo el mundo, la gente está entendiendo que la unidad por encima de las diferencias es la clave para su felicidad. Se reúnen para eventos de unidad y descubren el mismo “cemento social” que Abraham descubrió hace cerca de cuatro milenios. El próximo evento en Estados Unidos será del 4 al 7 de mayo, en Nueva Jersey. Cerca de mil personas de todas las religiones, razas y procedencias, asistirán y espero que la calidez que experimenten ahí refuerce su convicción de que la unidad por encima de las diferencias, es la única manera viable de crear una sociedad sustentable y próspera.
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JPost: “La ONU convierte el hambre en una mina de oro”

El Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “La ONU convierte el hambre en una mina de oro

El coordinador de la ONU para asuntos humanitarios: “Más de 20 millones de personas sufren hambre e inanición”, ¿dónde ha estado hasta ahora? atiborrandose con el resto de su parte, a costa de ellos.

Hace menos de una semana, Stephen O’Brien, coordinador de Naciones Unidas para Asuntos Humanitarios y Alivio de Emergencia, declaró: “Más de 20 millones de personas en cuatro países enfrentan hambre e inanición. Sin esfuerzos globales colectivos y coordinados, la gente simplemente morirá de hambre. Muchos más sufrirán y morirán por enfermedades”. O’Brien también dijo “para julio se necesitarían 4.4 miles de millones de dólares para evitar el desastre”.

Esto es lo que me gustaría saber: O’Brien lleva casi dos años ocupando el cargo, ¿qué ha hecho todo este tiempo? ¿qué ha hecho la ONU? El hambre de veinte millones de personas no ocurre de la noche a la mañana, ¿por qué la ONU no dio la alarma antes? De pronto, internet y las noticias se han inundado con imágenes desgarradoras de niños demacrados, ¿la ONU no dijo al mundo nada de esto cuando sólo eran cinco o diez millones de personas muriendo de hambre? Al parecer, alguien en esa institución exánime calculó que se requiere no menos de veinte millones de personas hambrientas para redimir un rescate de 4.4 miles de millones de dólares en julio.

Los miles de millones de dólares que la organización ya recibe podrían haber curado los problemas del hambre en el mundo varias veces. Podría haber enviado unos pocos millones de los 1,300 millones de toneladas de alimento que se tiran cada año y haber resuelto la crisis, pero no tiene interés en hacerlo. Los niños hambrientos traen donaciones. Alimentarlos hubiera secado el flujo de dinero y cerrado esa mina de oro.

Más que nada, con su declaración, O’Brien está admitiendo que la ONU está podrida hasta el fondo. El único interés de políticos y diplomáticos que sirven ahí, es su cheque de pago y promover su carrera. Por ejemplo, considere esta información proveniente del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). En la página de Preguntas Frecuentes, UNICEF EUA refuta el rumor ‘vicioso’ e infundado de que Caryl M. Stern, presidenta y directora ejecutiva del Fondo de EUA para UNICEF, “gana más de un millón de dólares”. En verdad, la organización proclama, Stern “gana $521,820” Esto es un director ejecutivo modelo de austeridad.

La causa raíz de nuestros problemas

La creciente decadencia de la ONU no debe sorprendernos. Va de la mano con el crecimiento exponencial de la auto-absorción y el narcisismo de la humanidad. Para encontrar una alternativa real al órgano de gobierno de las naciones, debemos empezar por abordar la causa raíz de todos los problemas.

En 1964, Dennis Gabor, ganador del Premio Nobel de Física, escribió: “Hasta ahora el hombre se ha enfrentado a la Naturaleza; pero, en adelante estará en contra de su propia naturaleza”. De hecho, hemos estado en contra de nuestra propia naturaleza desde los tiempos bíblicos, cuando aprendimos que todos nuestros problemas son porque “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21). Sin embargo, hasta hace poco, empezamos a darnos cuenta del gran daño que el excesivo egoísmo inflige al mundo y, obstinadamente tratamos de eludir el problema, en vez de resolverlo.

Por eones, la humanidad ha intentado todas las formas concebibles de gobierno en busca de la forma ideal para equilibrar nuestra necesidad de conexión social con nuestro inherente egoísmo. Esclavitud, feudalismo, capitalismo, liberalismo, fascismo, comunismo y nazismo han sido parte del rastro de sangre y sufrimiento que llamamos “anales de la historia humana”. Aún así, no hemos encontrado una sola forma de gobierno sostenible y que garantice el bienestar de la gente. Y la razón por la que no lo hemos encontrado es que, no sólo somos narcisistas y egoístas hasta el núcleo, aparte ¡esto se incrementa de  forma exponencial! Ahora estamos en un punto de inflexión. Nos hemos vuelto tan apáticos hacia los demás, que si no encontramos un remedio para los males de la naturaleza humana, los medios pronto considerarán que veinte millones de personas que mueren de hambre, no son de interés periodístico.

Para realmente ayudarnos, debemos abordar dos cuestiones. La primera es la provisión de sustento. En un mundo donde se pierde o se desperdicia tanta comida, es inaceptable que seres humanos mueran de hambre. La comida existe. Todo lo que necesitamos es recogerla y enviarla a donde se necesita.

El segundo tema es prevenir. Esto implica un programa a largo plazo que cambie, en última instancia, la forma en que pensamos y sentimos al mundo -de la actitud explotadora actual, a un acercamiento más equilibrado y sostenible.

El secreto de nuestra nación

En una charla en TED en mayo de 2010, Nicholas Christakis, aclamado sociólogo y médico estadounidense, afirmó que los seres humanos forman una especie de súper organismo. Cerca de ochenta años antes, el aclamado comentarista de El libro del Zohar, Rav Yehuda Ashlag, escribió, “Ya hemos llegado a tal grado, que el mundo entero es considerado un conjunto y una sociedad. … En nuestra generación, cuando cada persona es ayudada para su felicidad, por todos los países del mundo … la posibilidad de llevar una vida buena, feliz y pacífica en un país, es inconcebible cuando no en todos los países del mundo”. Ashlag siguió “La gente aún no lo comprende” y enfatizó que es sólo porque “el acto viene antes del entendimiento y sólo las acciones mostrarán y empujarán a la humanidad hacia adelante”. Es decir, no sentiremos que somos un súper organismo (como dijo Christakis) hasta que empecemos a actuarlo.

Esto plantea la pregunta: ¿Cómo puede un mundo tan profundamente dividido operar como un súper organismo? Piensa en este curioso hecho: la única nación que ha sobrevivido desde la antigüedad es la judía. Naciones como Babilonia, Egipto, Grecia y Roma desaparecieron y sólo quedan los judíos. Eruditos, filósofos, filo-semitas y antisemitas, por siglos han reflexionado en, “¿cuál es el secreto de su inmortalidad?”, como Mark Twain preguntó acerca de los judíos.

La respuesta radica en una diferencia fundamental entre judíos y las demás naciones. El secreto de nuestra resistencia es nuestra unidad. Los primeros judíos vinieron de diferentes tribus y culturas. Lo único que los unió fue la idea que Abraham les enseñó: misericordia y amor son la piedra angular para fundar la sociedad. Cada vez que el ego irrumpe, no pelen ni se aparten, mejor cúbranlo con amor. El más sabio de los hombres, el rey Salomón, resumió el principio de Abraham: “El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes” (Proverbios 10:12).

Este enfoque, ha mantenido a los judíos unidos durante crisis y guerras por casi 1,500 años, desde el tiempo de Abraham hasta la ruina del Segundo Templo, hace unos dos milenios. Por otra parte, la historia ha demostrado que el “cemento” de la unidad que cubre el egoísmo es tan fuerte que no sólo sostuvo al pueblo judío más tiempo que a cualquier otra nación, sino que también los mantuvo intactos a pesar de innumerables intentos por destruirlos y dispersarlos. Aunque los judíos de hoy han perdido esa unidad especial que los había sostenido por siglos, la fuerza persistente de esta unión es aún muy fuerte, como para mantener la existencia de nuestra nación.

Éxito en la prueba del concepto

El hecho histórico de nuestra supervivencia única es la llave a resolver los problemas del mundo. La unidad sobre el egoísmo es el único modo de gobierno que el mundo aún no ha intentado. Ante el riesgo de otra guerra mundial, hambre masiva, calentamiento global acelerado y contaminación de los recursos naturales, creo que debemos considerar seriamente este enfoque. De entre las personas improbables, fue el famoso antisemita Henry Ford quien escribió: “Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual los primeros judíos estuvieron organizados”. No podía ser más correcto.

Como Ashlag dijo, “el acto viene antes de la comprensión” Hoy, estamos implementando el principio de Abraham de unidad por encima de enemistad. Después de numerosos eventos exitosos de unidad en todo el mundo, incluidas zonas de conflicto como Israel, con árabes y judíos, estamos seguros de que podemos restaurar el método de nuestros antepasados a gran escala (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3 [este último es en hebreo con opción para subtítulos)

En mi opinión, hasta que abordemos el núcleo del problema -el egoísmo en la naturaleza humana- y lo hagamos, específicamente en la forma en que Abraham legó a sus discípulos, unirse por encima de su animosidad, no encontraremos alivio para nuestros problemas. La noción de que no necesitamos suprimir nuestro ego rebelde, sino sólo unirnos por encima de él, puede ser una idea nueva para algunos, pero en mi opinión, nos hemos quedado sin otra opción. La aplicación del método de Abraham es la única forma de ahorrar a la humanidad muchos años más de tormento innecesario.
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Mis artículos en los medios, febrero de 2017

En inglés

     The Jerusalem Post
          “The Road From Liberalism To Tyranny
          “American Society Headed Toward a Breaking Point
          “Donald Trump vs. ‘Liberalism,’ Round 1

     Haaretz
          “Ruling Elite and Pseudo-Liberalism—an Explosive Combination
          “The Dems Smear Campaign Can Put Us All in Trouble
          “Liberals, Republicans, and the Jews Between Them

     The Huffington Post
          “How Trump Can Tweet His Way Towards American Stability
          “Liberals, Republicans, and the Jews Between Them

     Jewish Business News
          Michael Laitman: “The Road From Liberalism To Tyranny
          Michael Laitman:” Global Peace Event Brings Together Liberals And Conservatives
          Michael Laitman: “Unsettling ‘Liberal’ Behavior Calls For A New Socio-Political Order

     Blogactiv
          “Liberals, Republicans, and the Jews Between Them

En francés

     The Times of Israel
          “Pourquoi le militantisme politique juif conduit-il à l’antisémitisme?
          “Un regard sobre sur l’interdiction d’immigration de Trump et les protestations soulevées

En italiano

     Blogactiv
          “Il vero motivo per cui Aleppo è così importante
          “Trump potrebbe ‘Tweettare’ la sua via per condurre l’America alla stabilità
          “I Liberali, i Repubblicani e gli Ebrei fra di loro
          “Donald Trump contro il ‘Liberalismo’,  primo round
          “Lo sconvolgente comportamento dei “Liberali” richiama un nuovo ordine socio politico
          “La tendenza ultra “liberale” del farsi giustizia da sé, o, come gli Ebrei invocano l’antisemitismo

     The Huffington Post
          “Trump potrebbe ‘twittare’ la sua via per condurre l’America alla stabilità
          “Il vero muro che Trump avrebbe bisogno di abbattere
          “Il primo incarico per Trump: riunire l’America

En español

     Blogactiv
          “Tras la reunión Trump-Netanyahu, hablemos de paz
          “El mundo contra Donald J. Trump

     United with Israel
          “El mundo contra Donald J. Trump

     The Huffington Post
          “Tras la reunión Trump-Netanyahu, hablemos de paz
          “Liberales, Republicanos y los judíos entre ellos
          “Bajo el disfraz del socioliberalismo

En alemán

     Blogactiv
          “Trumps Hauptaufgabe – Überwindung der tiefen Spaltung

     The Huffington Post
          “Hinter der Maske des Liberalismus
          “Der Weg vom Liberalismus zur Tyrannei
[203543]

The Algemeiner: “Cómo puede Purim ayudarnos a navegar en la realidad política actual”

The Algemeiner publicó mi nuevo artículo: “Cómo puede Purim ayudarnos a navegar en la realidad política actual

La división social en EUA aumenta violentamente. El torbellino de acusaciones entre la política de izquierda y de derecha siguen cayendo en espiral. Parece que golpeamos nuevos mínimos cada día.

Entender este panorama político es cada vez más difícil, porque cada lado se niega a comprometerse con el otro. Esta atmósfera general de polarización social, también ha desatado una ola alarmante de actos antisemitas, que llevan a más acusaciones y luchas.

El famoso verso del Libro de Ester – “La ciudad de Shushan está perpleja” – suena justo para EUA de hoy.

Sin embargo, el revestimiento de plata es la confusión e incertidumbre que siempre nos dan oportunidad para reevaluar nuestros valores y prioridades. La división ciega entre izquierda y derecha nos mantiene confinados a nuestros instintos primitivos, pero la confusión podría ser un paso para ayudarnos a encontrar consenso nuevamente.

Ideas de la historia de Purim

La historia de Purim tuvo lugar en la antigua Persia, en un momento en que los judíos se encontraban bajo amenaza existencial.

Hamán sabía que los judíos estaban divididos y que podía usar esto para deshacerse de ellos. La Meguilá nos dice que “hay una nación dispersa entre otras naciones y Hamán dijo que en su opinión, tendrán éxito en deshacerse de los judíos, porque están en estado de separación entre ellos”.

Pero el héroe de la historia, Mordejai, trabajó para corregir esta división y finalmente, eso redimió al pueblo judío: “Los judíos se unieron y por eso fueron salvados”.

La historia antigua de Purim tiene gran significado para los judíos de hoy y para EUA en general. Pero, ¿quién es hoy el nuevo Hamán? ¿quién es el verdadero autor de la división?

Algunos fácilmente culpan al presidente Trump y otros culpan a demócratas y a liberales. Sin embargo, más allá de acusaciones y personificaciones, podemos decir que hoy Hamán, es la mentalidad de división -el deseo de buscar poder a cualquier precio- que nos esclaviza, nos perjudica y no nos deja ver lo que nos estamos haciendo unos a otros.

Cambio de rumbo

En medio de esta turbulencia social, debemos encontrar la voz dentro de nosotros que pide un propósito compartido y conexión, porque esto es lo que acercará a EUA y al mundo a la paz y a la armonía.

Cada vez que los judíos fueron amenazados con el exterminio, nuestro compromiso fue unirnos y eso nos permitió prevalecer y sobrevivir. Hoy, los judíos deben recordar esta historia y dar un ejemplo positivo para todos.

Y mientras que los judíos tienen la principal responsabilidad, de ser un modelo para elegir la conexión sobre la división, los estadounidenses, de todas los bandos, deben elegir este curso de acción antes de que sea demasiado tarde. Nuestro destino está en nuestras manos.

Feliz Purim a todos.
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Haaretz: “Un adiós a la política en Estados Unidos”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Un adiós a la política en Estados Unidos

Aún podemos prevenir que suceda una catástrofe de horrible magnitud a los judíos de Estados Unidos, pero la elección recae directamente en los judíos.

El 23 de febrero, Jonathan Martin y Alexander Burns de The New York Times escribieron acerca de “un encolerizado ejército de liberales exigiendo no menos que la guerra total en contra del presidente Trump”. Después vinieron los violentos choques durante las manifestaciones a favor de Trump del 4 de marzo y, el mismo día, el video de instigación de la ex-procuradora general de la administración de Obama, Loretta Lynch, para que las “personas comunes” peleen (si es necesario) a muerte en contra de la administración Trump. Incluso peor, su video fue “publicado en la página de facebook de los senadores demócratas y pregonado como ‘palabras inspiradoras’”.

Estamos atestiguando el final de la política en Estados Unidos. Los códigos de conducta que han dominado la diplomacia hasta el 8 de noviembre de 2016 han sido tirados tan pronto como llegaron los resultados de la elección. Ahora podemos ver quiénes son la verdadera “canasta de deplorables”. En EUA de hoy, los fanáticos liberales detestan, denigran, golpean y como acabamos de ver, han declarado una guerra abierta a cualquiera que no esté de acuerdo con ellos. Cuando una ex-procuradora general declara que está justificado matar a cualquier persona por sus puntos de vista políticos, califica como nazismo. Y aquellos que apoyan su declaración son, por definición, también nazis.

Del narcisismo al nazismo

Existe una línea muy clara que lleva de la auto-absorción extrema a cualquier tipo de extremismo, incluyendo el nazismo. En las pasadas décadas, el predominio de las tendencias narcisistas en gente de todos los niveles socioeconómicos se ha incrementado de forma exponencial. Existe una buena razón por la que The New York Times habló con entusiasmo del libro The Narcissism Epidemic: Living in the Age of Entitlement, afirmando que “La evidencia que Twenge y Campbell [los autores] compilaron es irresistible y apabullante”. Nos abrió los ojos a muchos de nosotros.

Cuidar de uno mismo no es narcisismo. Está grabado en nuestros genes como un medio de garantizar nuestra supervivencia. Aun así, desde el principio de la revolución industrial, gradualmente hemos cambiado del modo de supervivencia al modo de auto-indulgencia. Nuestra creciente habilidad para asegurar nuestro ingreso nos ha llevado a ocuparnos en toda clase de entretenimientos y exploración de nosotros mismos y del mundo. El problema es que con el tiempo, nos hemos vuelto tan preocupados por nuestros propios sentimientos que los jóvenes hoy, apenas pueden ver más allá de sus propias necesidades.  

En la arena política, los liberales, como el resto de nosotros, se han vuelto cada vez más narcisistas. La ideología liberal surgió como una respuesta contra el fascismo que asumió en control de la la mayor parte de Europa y eventualmente provocó el comienzo de la segunda guerra mundial. Su intención inicial era buena: garantizar la libertad de pensamiento a cada persona y prevenir la discriminación. Pero hoy en día, las ideas nobles del pluralismo se han visto distorsionadas en una ideología de “Mi opinión es la única opinión legítima y si piensas de otra manera entonces eres retrógrado, fascista, fanático y una amenaza para la sociedad. O eres como yo o no eres en absoluto”. Este moralismo extremo es precisamente el fundamento del nazismo.

Resulta que hoy, los peores enemigos del liberalismo son precisamente las personas que afirman hablar en su nombre. Si una mujer de 73 años de edad se divorcia de su esposo de 22 años sólo porque él votó por Trump y siente que con su voto la “traicionó”, claramente, esto no puede ser definido como liberalismo, y ciertamente no es pluralismo. Esto es despotismo.

Dónde encajamos los judíos en todo esto

En medio de toda esta perplejidad, los judíos juegan un papel prominente. En ambos lados de la arena política, son notorios, dominantes y activos. Cuando se desate el infierno, ellos se convertirán en las primeras víctimas.

Los judíos son grandes conectores. Socializamos, nos mezclamos y creamos conexiones que pavimentan nuestro camino a la cima, donde abastecemos  los intereses de nuestras cohortes. Cuando las cosas vayan mal, tendrá perfecto sentido culparnos por ello. Este no es un escenario ficticio; ha sucedido incontables veces en la historia y no hay razón para que no suceda en EUA, como ya nos indica el aumento del antisemitismo.  

Pero no es demasiado tarde para prevenir que, en Estados Unidos, suceda una catástrofe de la magnitud del holocausto o la inquisición española y, la elección de evitar el desastre cae directamente en los judíos. Los judíos son grandes conectores por una razón. Esta capacidad es nuestra única y más importante cualidad, la raíz de nuestra idiosincrasia como pueblo y precisamente la cualidad que debemos introducir en nuestro mundo fragmentado y lleno de odio.

Midrash Rabá, Maimónides, Pirkey de Rabí Eliezer y muchas otras fuentes nos hablan de que nuestra nación comenzó como una colección de proscritos y parias que descubrieron en Abraham a un maestro y líder que les enseñó que el odio que encontraron en sus tribus originales, debía ser cubierto con amor. Él les enseñó cómo unirse por encima de sus animosidades y alienación y los “capacitó” para reforzar sus lazos.

El ego y el odio mutuo de nuestros ancestros crecieron justo como nuestros egos están creciendo hoy. Pero en lugar de aislarse de la sociedad y dispersarse, los hebreos trataron su ego de la misma forma que un fisicoculturista levanta pesos cada vez mayores, para reforzar sus músculos. Así, los antiguos hebreos se convirtieron en “constructores de sociedades”, “sujetando lazos de forma tan estrecha entre ellos que pudieron comprometerse a ser “como un hombre con un corazón”. En el momento que hicieron este compromiso, también se convirtieron en la primera y única nación en la historia que han construido sólo en base al amor de otros, en lugar de proximidad geográfica o afinidad biológica. En esto, hasta el día de hoy, la nación judía es única.  

Cuando las cosas se ponen difíciles…

Como podemos ver, hoy las afinidades biológicas y las proximidades geográficas ya no tienen sentido. Las naciones están derrumbándose en todo el mundo y el odio se está derramando tanto dentro como entre los países. En tales circunstancias, el único tipo de conexión que puede unir, una vez más a la sociedad, en una estructura cohesiva y estable es el método de conexión que usaron nuestros ancestros; conexión por encima del odio, usando el ego como “peso” para reforzar los “músculos sociales”.

Cuando nos convertimos por primera vez en una nación, inmediatamente se nos dio la tarea de ser “una luz para las naciones”. A través de los siglos, los judíos han reflexionado acerca de esta tarea. Hoy, pienso que es claro como el agua que ser “una luz para las naciones” significa introducir este método único de conexión que une a las personas donde todos los métodos fracasan.

La única trampa en este diseño es que nosotros mismos hemos olvidado completamente el significado y propósito de la conexión. Como hice notar antes. Podemos conectarnos sólo cuando y donde se ajusta a nuestros intereses. Pero cuando debemos conectarnos con el fin de reforzar a la sociedad, la sociedad entera, olvídenlo. Estamos usando la cualidad que hemos desarrollado con el propósito de ofrecerla como un remedio a los males del mundo, para beneficiarnos a expensas de los demás. La gente lo siente en sus entrañas incluso si no puede expresarlo en palabras. Siente que nosotros, los judíos, les debemos algo, que de alguna manera, somos culpables de todas las guerras. En otras palabras, con su antisemitismo, están admitiendo que podemos prevenir las guerras, pero que no lo hacemos. Esto pone la elección de hacerlo directamente en nuestras manos.

Un ejercicio en unidad

No necesitamos enseñar al mundo el método que nosotros mismos hemos olvidado. Debemos simplemente acercarnos y conectarnos con nuestros propios hermanos. Sé cuán difícil es para personas con puntos de vista políticos opuestos, acercarse e incluso, intentar conectarse. Conozco el odio mutuo que existe. Pero también sé que este reto es nuestro gimnasio. El odio que sentimos es el peso que tenemos que esforzarnos para levantar con el fin de reforzar nuestros “músculos” de conexión.

Rav Kuk escribió que “La gran regla acerca de la guerra de puntos de vista, en la que cada punto de vista llega a contradecir a otro, es que no necesitamos contradecirlo, sino en su lugar, construir por encima de él y de esa manera ascender” (Cartas del Raiá). De la misma manera, el libro Likutey Etzot (Consejos varios) escribe, “La esencia de la paz es conectar dos opuestos. Por lo tanto, no se alarmen si ven a una persona cuyos puntos de vista son completamente opuestos a los suyos y piensen que nunca serán capaces de hacer la paz”. Todo lo que tenemos que hacer para lograr la paz es seguir al más sabio de todos los hombres, el rey Salomón, quien dijo, “El odio agita las disputas y el amor cubre todos los crímenes” (Prov 10:12).

El mundo espera nuestro ejemplo. Henry Ford, en uno de sus ensayos más antisemitas jamás escritos –El judío internacional: el principal problema del mundo- escribió específicamente que el mundo necesita el ejemplo de los judíos. En sus palabras: “Los reformadores modernos, que están construyendo modelos de sistemas sociales, harían bien en observar el sistema social bajo el cual los primeros judíos estaban organizados”.

Pero los reformadores modernos no serán capaces de emular ese sistema a menos que establezcamos un ejemplo para ellos. Los judíos, que son tan prominentes en ambos lados del mapa político de EUA, están en una posición única para cambiar el curso de su política, de su sociedad y del mundo entero. Todo lo que necesitamos para lograrlo es atrevernos a dar un pequeño paso, el uno hacia el otro.

Y el resto del mundo puede ayudarnos a hacer justo eso. Si el mundo entiende la verdadera tarea de los judíos y nos incita (o, Dios no lo quiera, nos obliga) a hacerlo, entonces seguro nos uniremos. Precisamente a causa de que los judíos tenemos dentro de nosotros, una sensación innata de que estamos en deuda con el mundo, estamos también más atentos a la crítica de las naciones, que cualquier otra nación. Si el mundo le dice a los judíos: “¡Unanse!” Se los cumpliremos. Hemos llegado a entender que el antisemitismo es la manera que tiene el mundo de decirnos que nos unamos. No vendrá con maneras más placenteras ni explícitas, sino mucho más agresivas.

Ahora que todas las modalidades de cercanía están colapsando y las sociedades se están desintegrando, sólo un método que nos eleve sobre nuestro odio y nos una a todos por encima de ese odio, puede tener éxito. Este método es nuestra herencia judía y nuestro deber es entregarlo como legado  a la humanidad.
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