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Haaretz: “Independencia significa independencia del odio mutuo”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Independencia significa independencia del odio mutuo

La única forma de independencia para Israel es cuando bajamos las manos uno contra otro. Así podemos celebrar realmente.

Cada día de independencia, recuerdo ese cuchillo especial de Shabat que Rav Yehuda Ashlag (Baal HaSulam), padre de mi maestro y autor del comentario Sulam (escalera) de El libro del Zóhar, mantenía en su gabinete. El cuchillo tenía una inscripción especial en su mango, decía, Medinat Ysrael (Estado de Israel) y Baal HaSulam solía usarlo sólo para rebanar el Jalá mientras bendecía con el Hamotzi en la víspera de Shabat. Amaba a Israel no por lo que es, sino por lo que oraba para que fuera.

Hace 69 años, Israel comenzó como un país pobre, diminuto y muy dependiente de sus aliados. El Israel de hoy, sin embargo, tiene un ejército fuerte, una economía vigorosa, tecnología avanzada y medicina moderna. Aun así, con todo ese progreso, queda una pregunta; “¿Israel se ha independizado?”

Lejos de ser independientes

De acuerdo al diccionario Merriam Webster’s, ser independiente significa que “no somos sujetos del control de otros” ni “requerimos depender de alguien más”. Con esta definición, estamos lejos de ser independientes. Como indican las recientes decisiones en la asamblea general de la ONU, somos dependientes del punto de vista positivo del mundo en cada aspecto de nuestra vida: económico, diplomático, académico, cultural e incluso, en defensa de nuestras fronteras.

Israel no el único país dependiente de otros para su supervivencia. En realidad, ningún país en el planeta puede afirmar que es independiente. En una era de globalización, la auto-suficiencia es una quimera de políticos y gobernantes hambrientos de poder, que lucen la palabra ante las multitudes en las festividades masivas. Gritando, “mantendremos nuestra independencia y nuestra soberanía hoy, mañana y siempre”, cuando en realidad, ningún país puede sobrevivir solo, especialmente no Israel cuyo derecho a existir es cuestionado a diario.

La resolución 2334 del consejo de seguridad de la ONU establece que la actividad de asentamientos de Israel, constituye una “violación flagrante” de la ley internacional y no tiene “validez legal”. La resolución que abre la puerta a sanciones económicas, académicas y otras, en contra de Israel: indica que Israel no es tan independiente como se afirma algunas veces. Si no fuera por la elección de Donald Trump como presidente, Israel estaría en una posición internacional peor que la actual. Por el momento, a Israel se le ha dado un descanso de la presión internacional, pero, a menos que vaya en la dirección correcta, la presión retornará con vigor.

La unidad es una condición para la soberanía

Cuando hablo de ir en la dirección correcta, me refiero a cumplir con la misión para el cual se nos dio la soberanía. Si nos conectamos con nuestra vocación, verdaderamente nos convertiremos en la nación favorita del mundo. Conectarnos con nuestra vocación, significa vivir como es requerido para la nación israelí.

A pesar de las constantes amenazas en contra de Israel, es el único país en el mundo cuyo futuro está en sus propias manos. Fuimos declarados nación con base en responsabilidad mutua y amor a otros. Fuimos declarados nación sólo después de comprometernos a unirnos “como un hombre con un corazón”. La unidad fue nuestra consigna y mientras podamos mantener, incluso un poco de unidad, podremos mantener la soberanía sobre la tierra. Cuando perdimos nuestra unión, fuimos exiliados de la tierra.

A través de los siglos, nuestros sabios estuvieron profundamente conscientes de la importancia de la unidad. El Midrash (Tanhuma, Nitzavim) escribe acerca de Israel: “Cuando es oscuro para ti, la luz eterna está destinada a brillar para ti, como está dicho (Isaías 60), ‘Y será para ti la luz eterna’ ¿Cuándo? Cuando todos sean un manojo, como está dicho (Deuteronomio 4), ‘Están vivos cada uno de ustedes este día’. Claramente, si una persona tiene un manojo de cañas, ¿puede romperlas todas a la vez? Pero si toma una a la vez, incluso un niño puede romperlas. Por lo tanto, concluimos que Israel no será redimido hasta que sean todos un solo manojo”.

Los primeros líderes del Estado de Israel también fueron muy conscientes de la importancia suprema de la unidad en el joven país. David Ben Gurion escribió, “Ama a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico, 19:18) es el mandamiento superior del judaísmo. Con esas palabras la eterna ley humana del judaísmo fue formada… El estado de Israel será digno de su nombre, sólo si su estructura social, económica, política y judicial se basan en esas palabras eternas”.

A.D. Gordon hizo eco de las palabras de Ben Gurion cuando escribió, “Todo Israel es responsable uno de otro’…[y] sólo cuando el hombre es responsable uno de otro, existe Israel”. Y finalmente, Eliezer Ben Yehuda, que revivió la lengua hebrea, añadió; “Aún tenemos que abrir los ojos y ver que sólo la unidad puede salvarnos. Sólo si todos nos unimos…para trabajar en favor de la nación, nuestra labor no será en vano”.

Lo único que necesitamos hacer

La unidad de Israel no es una meta en y de sí misma. Estamos destinados a ser la vanguardia, los que llevemos a la humanidad hacia la unidad. El mandamiento de ser “luz para las naciones” significa que debemos mostrar al mundo el camino de la unidad. El Libro del Zóhar escribe (Aharei Mot), “Cuán bueno y cuán placentero es para los hermanos sentarse también juntos’. …Ustedes, los amigos que están aquí, como estaban en agrado y amor antes, en adelante tampoco partirán…y mediante su mérito habrá paz en el mundo”.

Este sentido de propósito judío, de corregir el mundo, ha impregnado la mentalidad judía a través de los siglos. El escritor y estadista alemán, Johann Wolfgang von Goethe escribió en Wilhelm Meisters Lehrjare: “Cada judío, no importa cuán insignificante sea, está involucrado en la persecución decisiva e inmediata de una meta”.

Con respecto a la persecución de esa meta, Martin Buber escribió acerca del Estado de Israel: “Queremos el Estado de Israel no para los judíos; lo queremos para la humanidad. La construcción de la nueva humanidad no tendrá lugar sin el poder especial del judaísmo”. Y también Rav Kuk añade: “El propósito de Israel es unir al mundo entero en una sola familia”.

Hoy, hacia donde veamos, el mundo nos culpa de algo malo. Lo único que debemos hacer, es unirnos. Nuestros sabios y nuestras escrituras tenían razón; la paz del mundo depende de nuestra unidad, como escribe el Sefat Emet, “Los hijos de Israel se volvieron responsables de corregir al mundo entero”.

Resulta que nuestra fortaleza e independencia y la fortaleza e independencia del mundo, dependen completamente de nuestra disposición a unirnos. Si elegimos la unidad, para transmitirla al mundo, veremos una mejoría dramática. Este será el inicio de ser “luz para las naciones”.

Si nos unimos, la pesada interdependencia que llamamos “globalización” se convertirá en apoyo mutuo. No necesitamos enseñar a las naciones cómo unirse; simplemente necesitamos darles el ejemplo.

El pastor francés Charles Wagner fue citado en Un libro de pensamientos judíos: “Israel le ha dado a la humanidad la categoría de santidad. Sólo Israel conoce la necesidad de justicia social y esa santidad interna es la fuente de justicia”. Cuando, como ahora estamos desunidos, las naciones nos rechazan, cuando nos convirtamos en ejemplo de unidad, nos abrazarán.

Así, este día de la independencia, comencemos finalmente a ser lo que estamos destinados a ser. Seamos un país unido en responsabilidad mutua, cuyo pueblo se esfuerza por amar a su prójimo como a sí mismo y desea pasar esa unidad al mundo entero.
[206667]

Haaretz: “Qué significa para los judíos que el presidente de Austria diga que todas las mujeres llevarán cubierta la cabeza”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Qué significa para los judíos que el presidente de Austria diga que todas las mujeres llevarán cubierta la cabeza”

Cuando Alexander Van Der Bellen fue electo presidente de Austria, por un margen de menos de uno por ciento, declaró, “Seré un presidente de Austria pro europeo y abierto al mundo”. La semana pasada, Van Der Bellen declaró sobre la islamofobia: “Llegará el día en que tengamos que pedir a todas las mujeres que se cubran la cabeza. ¡A todas las mujeres! Por solidaridad con quienes lo hacen por razones religiosas”.  

Por un lado, vemos que sucede el proceso del que he estado advirtiendo durante años: la capitulación de Europa al islam. Por otro, hay un proceso reaccionario donde las burkas (cubierta musulmana) y los burkinis (traje de baño musulmán) están prohibidos en muchos países europeos, particularmente en los que más han sufrido de terrorismo islámico en los últimos años, como Francia.  

La apretado elección en Austria, indica que el público austríaco está dividido. Una imagen similar se dejó ver en el voto del Brexit en Reino Unido y en la elección presidencial de EUA. En general, los países occidentales se vuelven menos tolerantes políticamente, más divididos, sin que ninguna opinión parezca tener una clara ventaja. Esta situación hace casi imposible un gobierno eficiente, garantizando que la inestabilidad se incrementará en los próximos años. A menos que esa tendencia de creciente intolerancia política y agresión en escalada, se revierta, Europa inevitablemente se encontrará envuelta en otro conflicto violento que podría extenderse al resto del mundo. Si ocurre una erupción violenta, los judíos, como siempre, pagarán el precio más alto.

Narcisismo embrollado: la fuerza

Como dice la maldición china, vivimos tiempos interesantes. Como nunca antes, dos trayectorias contradictorias impactan a la humanidad. Por un lado, nos hemos vuelto narcisistas al punto que nuestro nivel de odio hacia los demás ha alcanzado niveles patológicos. Por otro, nos hemos vuelto tan interdependientes que no podemos separarnos de la sociedad.

Hace unas generaciones, la gente dependía de la sociedad por comida, abrigo y salud. Hoy, debido a que estamos tan preocupados por nosotros mismos, necesitamos asegurar constantemente nuestro valor. Como resultado, necesitamos desesperadamente gustarle a los demás en las redes sociales y su aprobación de la imágen (falsa) que ponemos ahí. En muchos casos, somos tan dependientes, que la gente que sufre de bullying en línea, recurre al suicidio.   

Si bien las redes sociales siguen siendo la forma más común de reconciliar la necesidad de vida social con la necesidad de privacidad, es claro que no es una solución sostenible. Las elevadas tasas de depresión y los incidentes atroces, tales como transmisión en vivo de asesinatos y suicidios, indican que están contados los días de las redes sociales como nuestra salida preferida.   

La interdependencia y la mutua aversión son tan evidentes en la política, como en el proceso social descrito. A medida que nuestro narcisismo escala, lo hacen nuestra intolerancia y agresión. Y como no podemos separarnos de la sociedad, nos volvemos contra ella.   

Esto significa una cosa: no hay solución para nuestra situación en el modo de pensar actual. Para prevenir la ruina total de la sociedad, tenemos que elevarnos por encima de nuestras diferencias y forjar una nueva forma de solidaridad.

Hoy, es sabido que un buen equipo requiere diversidad y que la exposición a la diversidad nos hace más inteligentes. Cada equipo deportivo sabe que un buen equipo de trabajo, gana más victorias que los grandes nombres en la lista que juegan destacados. Aunque lo sabemos, cada vez es más difícil cooperar.  Nuestro creciente ego hacen cada vez más difícil que formemos lazos fuertes, esto trae la desintegración en todos los niveles, desde la unidad familiar hasta la social.

La razón es simple: nuestra única meta es nuestro propio placer (usualmente inmediato). Queremos todo ahora, gratificación inmediata. Y si conectamos con los demás, es para explotarlos, incluso abiertamente o, aparentando ayudar, cuando en realidad, un motivo ulterior nos lleva a esa acción.

Un método no explorado

Tal alienación tuviera a la sociedad humana en la desesperanza si no fuera por la existencia de una solución inexplorada. Si la exploramos, no solo resolveremos la crisis actual que experimentamos, sino que llegaríamos a verla como necesaria, como paso preparatorio hacia un futuro más seguro y más brillante. Albert Einstein dijo una vez, “Los problemas importantes que enfrentamos no pueden ser resueltos en el mismo nivel de pensamiento en el que estábamos cuando los creamos”. Si aplicamos esta solución, nos elevaremos a un nuevo nivel de pensamiento, para el cual los problemas actuales serán la base.

El primero en pensar en esta solución fue Abraham el Patriarca, hace casi cuatro mil de años. Como escribí en el ensayo ¿Por qué la gente odia a los judíos y en mi libro Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la responsabilidad mutua están hoy en la agenda del día, el Midrash (Beresheet Rabbah), Maimónides y muchas otras fuentes, nos dicen que lo que sucede hoy es similar, los babilonios en tiempos de Abraham se volvieron cada vez más alienados. Estos libros nos dicen que cuando Abraham reflexionó sobre la alienación de los babilonios, se dió cuenta de lo mismo que ahora hacemos: no podemos detener el creciente egoísmo y, a menos que encontremos alguna forma de lidiar con él, nos destruirá.  

En Torá Mishná (capítulo 1), Maimónides escribe que para encontrar una solución al problema del creciente ego, Abraham observó la naturaleza. Se dió cuenta que en la naturaleza todo está en equilibrio. Lo que mantiene la estabilidad es que además del ego, existe una fuerza de equilibrio, un deseo de conectar y construir, que coincide con el deseo de desconectar y destruir. Este equilibrio, Abraham concluyó, permite los opuestos que hacen posible la vida: calor y frío, conexión y separación, creación y destrucción y todos los opuestos que componen nuestro universo. En los humanos, no obstante, Abraham descubrió que “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Gen 8:21)

Tan pronto como se dió cuenta que había encontrado la llave para la estabilidad social, Abraham la empezó a darla a conocer. En palabras de Maimónides, “Comenzó a dar respuestas a la gente de Ur de los caldeos [ciudad de Abraham en Babilonia], a conversar con ellos y a decirles que el camino en el cual se encontraban, no era el camino de la verdad”.

Abraham explicó que la única forma de sobreponerse al ego que había surgido entre ellos, era fortaleciendo su unidad. Ya que la naturaleza negó a la humanidad el equilibrio entre las fuerzas, del cual dotó al resto de la naturaleza, Abraham sugirió que podían “compensar” la falta de fuerza de conexión, creándola ellos mismos. Por eso, hoy le conocemos como hombre de misericordia y bondad, puesto que se esforzó por conectar a la gente.  

Cuando mucha gente se unió a Abraham para aprender su solución, se volvió una amenaza para Nimrod, rey de Babilonia, quien finalmente lo expulsó. Fuera de Babilonia, Abraham continuó aglutinando seguidores y estudiantes que se adherían a la idea de que la forma de sobreponerse al ego era incrementando la unidad, en sincronía con la intensificación del ego.

Abraham pasó su conocimiento a Isaac, quien lo entregó a Jacob, quien luego lo pasó a Joseph. Después de siglos de perfeccionar el método único de conexión, los hebreos lograron una unión tan poderosa que, incluso a pesar de que venían de diferentes lugares y etnias, se volvieron una nación a los pies del monte Sinaí, de la palabra hebrea Sinaa (odio). Cuando los hebreos vencieron la montaña del odio y su alienación, llevando su unidad al mismo nivel de su separación, equilibraron el ego que crecía en ellos y crearon una sólida sociedad, basada en justicia social y responsabilidad mutua que, hasta hoy, es la base de lo que definimos como humanismo.  

El sociólogo holandés-estadounidense Ernest van den Haag preguntó en The Jewish Mystique: “En un mundo donde los judíos son sólo un pequeño porcentaje de la población, ¿cuál es el secreto de la desproporcionada importancia que han tenido en la historia de la cultura occidental?” De forma similar, el historiador cristiano Paul Johnson, escribió en Historia de los judíos: “En una etapa muy temprana de su existencia colectiva, pensaban que habían encontrado un esquema divino para la raza humana, del que su propia sociedad debía ser piloto. Trabajaron en su misión con gran detalle. Se aferraron a él con persistencia heroica, frente al sufrimiento salvaje. Muchos aún lo creen. Otros lo transmutaron a los esfuerzos de Prometeo, para elevar nuestra condición por medios puramente humanos. La visión judía se volvió el prototipo de muchos grandes diseños similares para la humanidad, tanto divinos como hechos por el hombre. Los judíos, por lo tanto, siguen siendo el centro del intento perenne de dar a la existencia humana la dignidad de un propósito”.  

La forma en que Abraham y sus discípulos manejaron el ego, fue muy simple y efectiva. El libro Likutey Etzot (Consejos selectos) lo describe así: “La esencia de la paz es conectar dos opuestos. Por lo tanto, no se alarmen si ven una persona cuya opinión es opuesta de la suya ni crean que nunca podrán lograr la paz con ella. También, cuando vean a dos personas completamente opuestas, no digan que es imposible hacer la paz entre ellas. Al contrario, la esencia de la paz es intentar hacer la paz entre dos opuestos”.  

Por su mérito, habrá paz en el mundo  

Después de la “ceremonia inaugural”, a los pies del monte Sinaí y del inicio oficial del pueblo judío, la joven nación experimentó incontadas pruebas a su unidad. Superaron tremendos conflictos internos y lucharon por incrementar su unidad por encima del creciente ego. Al hacerlo, pulieron y mejoraron su método de conexión. Rabbi Shimon Bar Yochai describió este enfoque en El libro del Zohar (porción Beshalaj): “Todas las guerras en la Torá son por paz y amor”.

Inmediatamente después de que los judíos se volvieron una nación, se les ordenó ser “luz para las naciones”, es decir, transmitir del método de conexión que habían construído entre ellos, al resto del mundo. Abraham intentó difundir su método en toda Babilonia y si no hubiera sido por la interferencia del rey Nimrod, hubiera tenido éxito. También Noé y Moisés pretendían completar el trabajo de Abraham, pero su trabajo también falló debido a los impedimentos que encontraron. El gran cabalista, Ramjal, escribió en el libro Adir Bamarom (Poderoso en lo alto): “Noé fue creado para corregir el mundo del estado en el que se encontraba en ese momento. En ese tiempo ya existían las naciones y también recibirían la corrección de él” En el comentario de la Torá, de Ramjal, el sabio escribió sobre Moisés: “Moisés quería completar la corrección del mundo en ese tiempo…Sin embargo, no tuvo éxito debido a la corrupción que se dio en el camino”.  

El libro del Zohar conecta el trabajo de unidad entre los judíos con su misión frente a las naciones en la porción Aharei Mot: “Ve, cuán bueno y cuán placentero es cuando los hermanos se sientan juntos. Estos son los amigos que se sientan juntos, al principio se ven como enemigos, queriendo matarse unos a otros. Luego, vuelven al amor fraterno.  De ahora en adelante, nunca se separarán… y por su mérito, habrá paz en el mundo”.

Incontables fuentes judías conectan los problemas del mundo con el hecho de que Israel, que no cumple con su misión. El Talmud de Babilonia (Masejet Yevamot 63a) escribe, “Ninguna calamidad viene al mundo sino por causa de Israel”.  Rav Kook se refiere a esta tarea en su libro Orot (Luces): “La construcción del mundo, que se desmorona bajo espantosas tormentas de una espada bañada en sangre, requiere la construcción de la nación israelí. La construcción de la nación y la revelación de su espíritu son uno…. con la construcción del mundo, que se está desmoronando en anticipación a una fuerza llena de unidad y sublimidad y todo eso está en el alma de la Asamblea de Israel.”  

En su ensayo Garantía Mutua, Rav Yehuda Ashlag, autor del Sulam (escalera) comentario a El libro del Zohar, escribe, “Toca a la nación israelí calificarse a sí misma y a todo el mundo, para su desarrollo, hasta que tomen sobre sí el trabajo sublime del amor a los demás, que es la escalera para el propósito de la creación”.  

Desde la ruina del Segundo Templo, hace dos mil años, a causa del odio infundado, los judíos en general han mostrado desunión y el deseo por asimilarse y abandonar su vocación. Pero el mundo siente que su deber es ser “luz para las naciones” traer la luz de unidad al mundo. Mientras más división e incapacidad de resolver conflictos haya en el mundo, más vuelca su frustración a los judíos. Y entre más traten los judíos de evadir su misión, más duro les castigará el mundo.

El más satánico detractor del judaísmo en la historia, Adolf Hitler, escribió en su composición llena de odio, Mein Kampf: “Cuando, en largos períodos de la historia humana, examiné la actividad del pueblo judío, de repente surgió en mí la temible pregunta de si el inescrutable destino, tal vez por razones desconocidas para nosotros, pobres mortales, no desea, con eterna e inmutable resolución, la victoria final de esta pequeña nación”. Hitler incluso sintió que el problema con los judíos era su separación. En alguna otra parte, en Mein Kampf, escribió,  “El judío se une, sólo cuando un daño común le obliga o un botín común le atrae; si esos dos elementos se pierden, la cualidad del más craso egoísmo entra en ellos”.

El mundo espera nuestra decisión

En un mundo dividido, como el que vemos ahora, el método de conexión que Abraham, Isaac y Jacob desarrollaron, es imperativo para la sobrevivencia de la humanidad. La tensión en Corea del Norte es un ejemplo de que cualquier conflicto local, puede llevar al mundo a una catástrofe nuclear. El ego está saliendo de control, es irracional y muy, muy peligroso.

Conscientemente o no, el mundo culpa a los judíos por sus infortunios. Mientras más el mundo se hunda en una crisis tras otra, más los judíos serán culpados de todo. Thomas Lopez-Pierre, que busca un lugar en el consejo de la ciudad de Nueva York, dijo recientemente, “Los codiciosos propietarios judíos están en primer plano de la limpieza étnica, sacando de sus departamentos a negros y latinos” Como estas acusaciones se están volviendo cada vez más comunes, llevarán a la conclusión natural de que para quitarse el problema, debemos deshacernos de los judíos.  

A menos que los judíos sirvan de ejemplo de unidad, en la forma que legó Abraham, donde superan la lucha aumentando la unidad en sincronía con el creciente ego, serán tratados como lo fueron en Alemania en el siglo 20. Al principio, se les dará la opción de dejar Israel, así como Hitler intentó persuadirlos de dejar Alemania e ir a Israel. Si los judíos no se van voluntariamente, entonces el mundo recurrirá a otra opción: el exterminio.  

Los judíos necesitan sentarse tranquilamente y ver que se aproxima su  destino. Pueden elegir ser “luz para las naciones”. A inicios de los 1900, Rav Hillel Zeitlin escribió en Sifran Shel Yehidim: “Si Israel es el único verdadero redentor del mundo entero, debe estar calificado para esta redención. Israel debe primero redimir su alma… Pero, ¿cuándo vendrá la salvación del mundo? ¿ahora que esta nación, cuya mayoría perdió su antigua forma espiritual y está inmersa en disputas, peleas y odio infundado? Por lo tanto, en este libro, invoco a establecer la unidad de Israel… Si se establece, habrá unificación de los individuos con el propósito de elevar y corregir todos los males de la nación y del mundo”.

De hecho, el estancado mundo, que se tambalea entre izquierda y derecha, espera nuestra decisión de unirnos y volvernos un modelo de solidaridad, responsabilidad mutua y fraternidad. Esa decisión es la diferencia entre cielo e infierno para los judíos en particular y, para el mundo en general.
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JPost: ‘Comentario: ¿el judaísmo es racismo?

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo ‘Comentario: ¿el judaísmo es racismo?

Con o sin su unidad, los judíos determinan si prevalece en el mundo el odio o el amor a los demás y el mundo se relaciona con ellos en consecuencia.

Hace poco, Thomas López-Pierre, que busca un puesto en el concejo de NYC, dijo, ‘los codiciosos propietarios judíos están a la vanguardia de la limpieza étnica,  echando a inquilinos negros/latinos de sus apartamentos’. El sionismo ya ha sido acusado de racismo, pero hoy vemos el argumento de que los judíos sólo favorecen a sus correligionarios para ganar más y más.

Tiene sentido pensar que el judaísmo es una religión racista. Pues, somos considerados ‘un pueblo que vive aparte y no será contado entre las naciones’ (Números 23:9). A lo largo de los siglos, hemos sido definidos como ‘el pueblo elegido’, ‘luz para las naciones’ y otras ideas que nos distinguen del resto de la humanidad. Pero, ¿el judaísmo mismo es racista? ¿aspira a subordinar a otras naciones? ¿exige convertir a no judíos al judaísmo? ¿afirma que ser judío tiene prerrogativas que no se deben dar a gente de otra religión?

Como veremos, la verdad es lo contrario. Judaísmo quiere decir más compromiso y más demandas de sus propios seguidores, de nadie más. En lugar de pretender subyugar a otros, requiere el compromiso de los judíos para servir a la humanidad.

Unidad que coincide con la enemistad

A lo largo de los siglos, numerosos eruditos y personas de fe se han preguntado acerca del significado y el propósito del judaísmo. El historiador de Cambridge T.R. Glover escribió en The Ancient World: ‘Ningún pueblo antiguo tuvo una historia más extraña que los judíos…. La historia de ningún pueblo antiguo es tan valiosa, si sólo pudiéramos recuperarla y entenderla. … Más extraña aún, la antigua religión de los judíos sobrevive, cuando todas las religiones de todas las razas antiguas han desaparecido … También es extraño que las religiones vivas del mundo se basen en ideas religiosas derivadas de los judíos. El gran problema no es; ‘¿qué pasó?’, sino ‘¿por qué sucedió?’ ‘¿por qué sobrevive el judaísmo?’

Para entender el judaísmo, debemos volver a su inicio y conectarlo a su propósito final. Hace unos 3,800 años, en la zona conocida como Creciente Fértil, la humanidad daba pasos de bebé para convertirse en civilización. En ese tiempo, Babilonia era el imperio gobernante, regía las exuberantes tierras entre los ríos Tigris y Éufrates.

Incluso entonces, los problemas comenzaron a aparecer. La vanidad de la gente comenzó a surgir en el Imperio Babilónico y su rey, Nimrod, trató de construir una torre ‘que alcanzara el cielo’ porque quería hacer un nombre para ellos mismos (Génesis 11:4). Pero en lugar de una torre, escribe el libro Pirkei de Rabbi Eliezer (capítulo 24), los constructores se hicieron tan hostiles que ‘querían hablar entre sí, pero no conocían el lenguaje del otro. ¿Que hicieron? Cada uno tomó su espada y lucharon entre sí hasta la muerte. De hecho, la mitad del mundo fue sacrificada allí y de allí, se esparcieron por todo el mundo ‘.

Para contrarrestar la enemistad mutua de los babilonios, el patriarca Abraham vio que debían cultivar una medida de conexión y unidad. Comprendió que en la creación todo está unido y las aparentes contradicciones se complementan entre sí y forman un todo perfecto. Abraham también percibió que si los babilonios supieran de la totalidad de la naturaleza, dejarían de odiar a otros y, en cambio, apreciarían la diversidad y se beneficiarían de ella.

Inmediatamente después de su revelación, Abraham comenzó a circular su concepto, como Maimónides describe en Mishneh Torah (capítulo 1), ‘Él empezó a dar respuestas al pueblo de Ur de los caldeos [la ciudad de Abraham en Babilonia], a conversar con ellos y a decirles que el camino por el que iban no era el camino de la verdad ‘.

A pesar de que el rey Nimrod enfrentó a Abraham y le exigió que dejara de circular sus ideas, Abraham continuó. hasta que finalmente Nimrod lo expulsó de Babilonia. Mientras el desterrado vagaba hacia lo que iba a ser la Tierra de Israel, escribe Maimónides en Mishneh Torah (capítulo 1), ‘Miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor. Él introdujo el principio (de unidad) en sus corazones, escribió libros acerca de la unidad y enseñó a su hijo, Isaac. E Isaac se sentó, enseñó y advirtió e informó a Jacob y lo nombró maestro, para sentarse y enseñar … Y Jacob nuestro padre enseñó a sus hijos‘

Estos tres patriarcas del judaísmo le dieron su esencia: unidad es el remedio contra el odio. Cuando el odio aumenta, no lo metan bajo de la alfombra, acéptenlo y nutran la unidad para que armonice con él. En palabras del rey Salomón (Proverbios 10:12): ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’.

En conclusión, el judaísmo no se deriva de afinidad geográfica ni biológica, sino de la percepción ideológica de que la unidad es la clave para resolver los problemas. La palabra hebrea Yehudi [judío] viene de la palabra yihudi [unido], escribe el libro Yaarot Devash (parte 2, Drush 2). En otras palabras, el único criterio para llegar a ser judío es aceptar el principio de que el amor debe cubrir todos los crímenes y que la unidad debe ser la base de todas las relaciones humanas. Las miríadas que se unieron a Abraham vinieron de toda la Creciente Fértil y del cercano Medio Oriente y fueron bien recibidas, siempre y cuando siguieran la ley de unidad.

La percepción aguda de los antisemitas

Los hebreos sufrieron igual que los demás por la intensificación del ego. La única diferencia entre ellos y las otras naciones fue que ellos decidieron no luchar entre sí cuando su hostilidad aumentó, sino aumentar su amor. Cuando nuestros antepasados, a menudo sucumbían a conflictos internos violentos y fieros, al final, siempre recordaban que debían hacer y cómo lograr la paz. Por eso El libro del Zohar escribe (Beshalach), ‘Todas las guerras en la Torá son por paz y amor’.

Cuando logramos un nivel suficiente de unidad, nos convertimos en nación y de inmediato se nos ordenó ser ‘luz para las naciones’, transmitir lo que Abraham quiso transmitir a los babilonios. El gran cabalista Ramchal escribió que, igual que Abraham, tanto Noé como Moisés, quisieron completar la corrección del mundo en sus respectivos tiempos, pero las circunstancias se los impidieron. En Adir Bamarom (Poderoso el Superior), Ramchal escribió, ‘Noé fue creado para corregir el mundo en el estado que estaba en ese tiempo. En ese tiempo ya estaban las naciones y también recibirán corrección de él’. En Comentario de Ramchal sobre la Torá, el sabio escribe sobre Moisés: ’Moisés deseó completar la corrección del mundo en ese tiempo. … Sin embargo, no tuvo éxito por a la corrupción que se produjo a lo largo del camino‘.

Las naciones también reconocieron nuestro papel único como portadores de la redención, aunque muy pocos conectan redención con unidad. En realidad fue Adolf Hitler, el detractor más satánico del judaísmo en la historia, quien fue uno de los que conectaron judaísmo con unidad. En su libro lleno de odio, Mein Kampf, escribió sobre el destino único de los judíos y sobre la importancia de su unidad. ‘Cuando, en largos períodos de la historia humana, examiné la actividad del pueblo judío, de repente surgió en mí la temible pregunta de si el destino inescrutable, quizás por razones desconocidas para nosotros pobres mortales, no desea, con eterna e inmutable resolución, la victoria final de esa pequeña nación‘. En cuanto a la unidad judía o su falta, Hitler escribió: ’El judío sólo se une cuando un peligro común lo obliga o un botín común lo seduce; si faltan estos dos elementos, la cualidad del egoísmo más craso entra en ellos‘.

Otro antisemita evidente que observó la calidad única de la antigua sociedad judía fue Henry Ford. Escribió: ‘Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos’. Ford quiso tomar un ejemplo de los judíos, pero como estaban separados, recurrió a sus antepasados, los ‘primeros judíos’.

Desde la ruina del Segundo Templo por el odio, los judíos han estado inmersos en odio. Han olvidado el principio; el amor cubre todos los crímenes y ,dejan que el odio gobierne su corazón. Pero como están destinados a ser ‘luz para las naciones’, todos los culpan de todo acto de odio que se despliega en cualquier parte del mundo. Los judíos pueden no saber que tienen la clave para terminar con el odio, pero el mundo lo percibe y lo exige.

Rav Yehuda Ashlag, el comentarista más grande de El libro del Zohar, en el siglo 20, escribió en el ensayo Garantía Mutua: ‘La nación israelí fue construida como una especie de puerta de entrada por la que las chispas del amor a los demás brillarán sobre la raza humana en todo el mundo‘.

Rav Hillel Zeitlin también hizo hincapié en la importancia de la unidad judía para la corrección del mundo. En Sifran Shel Yehidim escribió, ‘Si Israel es el único verdadero redentor del mundo entero, debe estar calificado para esta redención. Israel primero debe redimir su alma. … ¿Pero cuándo vendrá la salvación del mundo? ¿es ahora que la nación está inmersa en disputas, luchas y odio infundado? Por lo tanto, en este libro, apelo a establecer la unidad de Israel. … Si se establece, habrá unificación de individuos con el propósito de elevar y corregir todos los males de la nación y del mundo‘.

Doble estándar

Uno de los criterios para determinar si una persona es antisemita es ‘doble rasero’. Es decir, se prueba si la gente juzga a judíos y a Israel de manera diferente a los demás. Si somos honestos, debemos admitir que todos, incluso los judíos, juzgan a Israel ya los judíos de forma diferente de las demás naciones. Este ‘doble rasero’ está escrito en las escrituras y todos en el mundo sienten que los judíos son diferentes.

Los judíos son diferentes, pero no son racistas, ya que el judaísmo auténtico dicta que todo aquel que abraza a la idea de unidad por encima del odio, es considerado judío. Sin embargo, definitivamente, los judíos son únicos.

En la actualidad, debido a que los judíos no son ‘luz para las naciones’, es decir, no difunden la luz de unidad, el mundo los odia. Si los judíos vuelven a ser lo que fueron cuando se convirtieron en nación, al comprometerse en su unión ‘como un hombre con un corazón’, el mundo los verá como la nación más valiosa del planeta. Con su unidad o separación, los judíos determinan si el odio o el amor a otros, prevalece en el mundo y de acuerdo a esto, el mundo se relaciona con ellos.

Ningún otro texto resume este mensaje con tanta claridad como este extracto de El libro del Zohar. En la porción de Aharei Mot, el libro escribe: ‘He aquí cuán bueno y cuán agradable es cuando los hermanos se sientan juntos. Estos son los amigos cuando se sientan juntos, al principio parecen personas en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal. De aquí en adelante, tampoco se separarán … y por su mérito habrá paz en el mundo’. Hagamos lo que debemos hacer.
[206405]

Haaretz: “¿Qué sigue para Francia?”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “¿Qué sigue para Francia?

Los reveses en la sociedad francesa son cada vez más difíciles de superar. A menos que se les trate como oportunidades para aumentar la conexión, el peso creciente los aplastará.

La amenaza omnipresente del terrorismo y las divisiones en la sociedad francesa con respecto a inmigración, economía, Frexit y otros asuntos de peso, hacen las elecciones francesas actuales, excepcionalmente tensas. El resultado afectará no sólo a Francia, sino a toda Europa, mientras la oscilante Unión Europea lucha por sobrevivir. A pesar de las tensiones de la UE, para triunfar, el presidente electo tendrá que dar preferencia a los asuntos internos de Francia y lograr lo que parece imposible: la unidad del pueblo francés.

Sin duda, el nuevo presidente, se enfrentará a fuerte oposición, tal vez similar a la que Donald Trump enfrenta en EUA. Incluso si, a diferencia de EUA, la elección es decidida por una amplia mayoría, el nuevo presidente aún tendrá que lidiar con enjambres de inmigrantes que inundan a Francia y se apoderan de París. Además de plantear un gran riesgo de seguridad y un desafío político y humanitario, la cuestión de la relación con los inmigrantes seguirá dividiendo al pueblo francés y perjudicando su vida.

Albert Einstein dijo: ‘Los problemas importantes que enfrentamos no pueden resolverse en el mismo nivel de pensamiento en el que los creamos’. De hecho, para resolver los problemas de Francia, el presidente y el pueblo francés tendrán que ascender a un nuevo nivel de pensamiento: un nivel de comprensión e integración donde todos importan y todas las opiniones se incluyen bajo un paraguas de unidad.

El nuevo nivel de pensamiento significa que la gente deje de intentar inútilmente de persuadir a otros de que sólo ellos tienen razón y los demás están equivocados. En su lugar, la gente debe unirse por encima de sus diferencias. En términos simples, unirse por encima de las diferencias significa que aceptemos que todos tenemos puntos de vista diferentes, pero también que aceptemos que la unidad del país (en este caso Francia) es más importante que el predominio de un punto de vista personal. Por lo tanto, cada uno se dice a sí mismo, ‘Creo lo que creo, pero otras personas creen de manera diferente. Ahora, tomemos todas esas opiniones diferentes y usémoslas en beneficio de la sociedad’

Así como los diferentes órganos de nuestro cuerpo, somos diferentes en todos los sentidos. En el cuerpo, esta diversidad garantiza nuestra salud y nuestra existencia. Por ejemplo, pulmones e hígado se ocupan de la sangre que fluye a través de ellos. Sin embargo, si trataran a la sangre de igual manera, no tendríamos oxígeno y tendríamos sangre llena de toxinas. De cualquier manera, no sobreviviríamos. Puede que no sea tan obvio, pero la sociedad humana funciona como nuestro cuerpo y cada uno es como un órgano único. Si una persona obliga a otra a actuar o pensar igual, impide que la persona oprimida actúe de acuerdo con su papel único en la humanidad e inflige daño a toda la sociedad humana.

En su ensayo, La libertad, Rav Yehuda Ashlag, gran comentarista del Libro del Zohar, escribió: ‘Cualquiera que erradique una tendencia de un individuo y la desarraigue, causa la pérdida de ese concepto sublime y maravilloso del mundo … Esto nos enseña el terrible error que cometen las naciones que imponen su ley sobre las minorías, privándolas de libertad, sin permitirles vivir su vida en la forma que heredaron de sus antepasados. Son nada menos que asesinas.

El formidable reto del próximo presidente francés será galvanizar las diversas partes de la sociedad francesa para que trabajen en beneficio de toda la nación, así como todos los órganos trabajan en beneficio del cuerpo. Si tiene éxito, Francia se convertirá en una poderosa nación y su diversidad, se traducirá en agilidad, creatividad, flexibilidad y, en última instancia, prosperidad. Si el nuevo presidente no logra unir al pueblo, el país y su sociedad se derrumbarán. Lo que necesitan hacer es ver a su aliado en la costa oeste del Atlántico, para ver lo difícil que es para un presidente tener éxito cuando la mitad de la nación se opone a él.

Tratar los problemas como los atletas tratan el peso

El cuerpo humano no es el único ejemplo de diferencias complementarias. Toda la naturaleza consiste en opuestos que se complementan: luz y oscuridad, calor y frío, masculino y femenino, vida y muerte. El mismo principio debe aplicarse a una vida social sana. El libro Likutey Halachot escribe: ‘La esencia de la vitalidad, existencia y corrección es la creación lograda por gente de opiniones diferentes que se mezclan en amor, unidad y paz’. Los crecientes abismos en las sociedades de hoy, indican que debemos intensificar nuestro trabajo en la unidad.

De hecho, los problemas no están destinados a ser resueltos; están destinados a ser palancas para una mayor cohesión social. En su libro Cartas del Raiah, Rav Kook escribió: ‘La gran regla sobre la guerra de las opiniones, cuando cada punto de vista contradice a otro, es que no tenemos que contradecir, sino construir sobre él y por lo tanto, ascender’.

Los franceses no deben ocultar los abismos en su sociedad. En su lugar, deben preservar y apreciar a las diversas facciones de la sociedad y utilizar lo que cada uno tiene que ofrecer para beneficio del país. Las diferencias entre los franceses enriquecen y vitalizan a la sociedad francesa y agregan color al país.

El futuro líder de Francia tendrá que mantener dos niveles opuestos uno encima del otro: riñas y diferencias hasta el punto de odio, en el fondo y por encima, una capa de solidaridad y responsabilidad mutua. La tensión social no desaparece. Por el contrario, crece y, de este modo, permitirá y obligará a los franceses a construir puentes más fuertes entre ellos. Así, las diferencias entre las facciones no serán revocadas ni suprimidas, sino abrazadas como parte de la diversidad y fuerza de una sociedad francesa unida.

Para fortalecer sus músculos, los atletas se obligan a levantar cada vez más peso. Así, la división dentro de la sociedad francesa es cada vez más difícil de superar. Si los franceses tratan sus problemas como oportunidades para trabajar más duro en su (músculo de) conexión, tendrán una sociedad robusta y poderosa. Si se dan por vencidos y no tratan de levantar el peso creciente, sin duda, los aplastará.
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Haaretz: “Cómo puede Trump drenar el pantano“

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Cómo puede Trump drenar el pantano

Hasta ahora, Trump ha sido un luchador, pero para drenar el pantano y hacer USA grande necesita un milagro –unir a los ‘Estados Unidos’

No fue sorpresa que el ataque del presidente Trump del 7 de abril contra la base aérea siria, cuyos aviones aparentemente lanzaron bombas de gas sarín sobre civiles tres días antes, haya recibido críticas de los medios neoliberales. Sin embargo, la sensación general es que una respuesta militar estaba en orden.

El terror golpeó a Suecia apenas semanas después de que Carl Bildt, ex PM sueco, se burlara del presidente que dijo que los inmigrantes realizaron un ataque terrorista en Suecia, ‘¿Suecia? ¿ataque terrorista? ¿qué fumó?’  Ahora, después de que un inmigrante ilegal mató a cuatro personas e hirió a 15 en un atentado en el centro de Estocolmo, el actual primer ministro sueco declaró que Suecia ‘nunca volverá’ a los días de la migración masiva.

Finalmente, a pesar de meses de burla por la insistencia de Trump de que la administración de Obama lo espió a él ya sus asesores antes de las elecciones, Eli Lake, de Bloomberg, reveló que Susan Rice, ex consejera de seguridad nacional de Obama, lo hizo.

En conclusión, estoy de acuerdo con el ex vicepresidente Joe Biden, quien dijo el mes pasado que el presidente Trump merece la oportunidad de liderar el país.

Claves para seguir adelante

Para drenar el pantano’, como al presidente le gusta llamar a su intención de limpiar el desastre dejado por su predecesor, primero debe secar los arroyos que lo alimentan. En el caso de la sociedad de EUA, es división, desconfianza y alienación. La administración Obama, que muchos esperaban que sanara las heridas del racismo, logró exactamente lo contrario. Fue uno de los períodos de más división que Estados Unidos ha visto desde el final de la Segunda Guerra Mundial o desde antes. La elección de Donald Trump sacó estas grietas a la superficie, pero no las creó. En toda la sociedad estadounidense, la marginación acelerada está ocurriendo y el centro se reduce rápidamente en ambos lados del mapa político. Para limpiar todo, Trump necesitará encontrar la forma de ayudar a la sociedad a fusionarse en una sociedad con agenda y metas comunes y un acuerdo común sobre lo que es bueno para el país. En la actualidad, las tensiones son tan altas que si Trump falla, el siguiente presidente podría tener que enfrentar problemas como; estados que declaran su independencia política del gobierno central, enfrentamientos violentos agresivos entre policía y civiles y otros problemas característicos de países del tercer mundo, no del líder del mundo libre.

El presidente ya ha comenzado a aliviar las tensiones. Pasos como dar a colegios y universidades históricamente negros, un impulso tan esperado como parece, para superar a sus predecesores (incluyendo al primer presidente afroamericano) puede ganar puntos, pero no producirá cohesión ni solidaridad en EUA, a menos que sean parte de una estrategia inclusiva de conexión.

Un enfoque comercial

Uno de los principales activos del presidente es su enfoque empresarial de gobierno. Está dispuesto a hacer cambios tanto en política como en el personal. Buscan ideas para mejorar el gobierno, yo consideraría la posibilidad de construir un gabinete de gente comprometida a conectar al pueblo estadounidense, en lugar de promover una agenda política o sectorial específica.

El gabinete debe adoptar un enfoque positivo y proactivo que considere los problemas como indicadores de desunión social más que como crisis aisladas. El modo de trabajo debe ser como el de una familia sana: tendrá prioridades, pero sin descuidar a ningún miembro de la familia. Si la administración de Trump logra ver al pueblo así, no hay duda de que EUA volverá a ser grande.

El ángulo judío

Igual que en cualquier otra administración, en las últimas décadas, el gabinete de Donald Trump está lleno de judíos. La gente a menudo piensa que los judíos utilizan el poder financiero para pavimentar su camino a la cima. Pero, ver su éxito sólo como resultado de riqueza, pierde la fuerza clave de los judíos. Los judíos están en la cima, principalmente porque son grandes conectores. Su capacidad de conectar a la gente les da influencia en cada sistema. El problema es que los líderes políticos tienden a usar esta habilidad única para promover una agenda partidista. Trump establecerá un precedente si los usa para promover una agenda de unidad en todo EUA.

Hay una buena razón en el por qué los judíos sobresalen en conectar a la gente. Son la única nación en el mundo con un cumpleaños oficial. La Torá escribe que el día 6 del mes hebreo de Sivan, 2,488 en el calendario hebreo (1272 AC), el pueblo judío fue nombrado. El prerrequisito para declarar al pueblo judío, fue su unión ‘como un hombre con un corazón’. Desde ese momento, el ascenso y caída del pueblo judío ha dependido de su nivel de dedicación al principio de unidad.

En los siglos que siguieron a su nominación, los judíos soportaron incontables conflictos internos. Los superaron aplicando la ley que el rey Salomón expresó sucintamente: ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’ (Proverbios 10:12). Alrededor del inicio de la era común, perdieron su capacidad de ‘cubrir su odio con amor’ y la alienación entre ellos evolucionó a tal odio que trajo sobre ellos su exilio de la Tierra de Israel y la ruina del Templo. El Talmud (Masechet Yoma) lo dice claramente: ‘El Segundo Templo … ¿por qué fue arruinado? Porque había odio infundado en él. ‘

Después de la ruina del Templo y del exilio de la Tierra de Israel, los judíos siguieron siendo expertos en conexión, pero ya no quisieron conectar a la nación ‘como un hombre con un corazón’. En cambio, utilizaron la habilidad que habían afinado por siglos para promover los intereses de su grupo. El éxito político requiere buenas conexiones. Como resultado, los políticos siempre han empleado asesores judíos, usualmente bajo el título (despectivo): ‘judío de la corte’. Hace poco, Jonathan Levi del Forward preguntó: ‘¿Es Jared Kushner el ‘judío de la corte’ del reino de Donald Trump?

Hacer a EUA grande otra vez

Drenar el pantano requerirá que los judíos en la administración de Donald Trump trabajen de forma diferente a las administraciones anteriores. Para tener éxito, EUA debe ser una nación unida. Trump necesita exigir que, primero y ante todo, los judíos faciliten las conexiones y su relación en ambos lados del mapa político. Posteriormente, deben extender esa amistad al resto de la nación.

Si los judíos, en posición clave en ambos partidos, logran confianza y comprensión entre ellos, facilitará el proceso de reconciliación con el Partido Demócrata y podrán establecer un gobierno que goce del pleno apoyo del Congreso. Cuanto más espere Trump, más difícil le será operar, ya que las fuerzas divisorias como Barack Obama, John McCain y Bernie Sanders se fortalecen con el empuje implacable de los medios neoliberales, que abarcan casi todas las principales redes, incluyendo, en cierto grado a Fox News.

Normalmente, los asesores del presidente sugieren en qué dirección guiar al país y cómo hacerlo. Pero Donald Trump no es un presidente ordinario. Es líder de negocios que decide cómo quiere que sus asesores le ayuden. Si es inteligente, les pedirá que elaboren una ruta que conduzca del actual partidismo a la confianza, la cooperación y la eventual cohesión de la sociedad estadounidense y el establishment político. Esto hará a EUA no sólo grande, sino el modelo a seguir para las demás naciones, es decir, ‘luz para las naciones’. Ejecutar un plan de esta naturaleza, ciertamente drenará el pantano y garantizará a EUA, un futuro de seguridad, paz y liderazgo mundial.
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Jewish Business News: “Uniendo los estados para un gran EUA en la era de Trump”

En mi columna regular Jewish Business News, mi nuevo artículo: “Uniendo los estados para un gran EUA en la era de Trump

El ataque con misiles de Trump contra Siria fue ampliamente aprobado, lo que indica que Estados Unidos quiere recuperar el papel de guardián internacional. Pero primero, Trump debe recuperar la unidad de Estados Unidos. Los judíos en su administración pueden ayudarlo a hacer precisamente eso.

En mi perspectiva, el tiempo de Trump en el cargo ha demostrado que merece la oportunidad de guiar al país, como lo expresó el ex vicepresidente Joe Biden el mes pasado.

Recientemente, el ex primer ministro sueco, Carl Bildt, se burló del presidente tras la implicación de Trump de que hubo un ataque terrorista en Suecia, perpetrado por inmigrantes. Bildt twitteó, “¿Suecia? ¿ataque terrorista?. Dos meses más tarde, el actual primer ministro sueco declaró que Suecia “nunca volverá” a los días de la migración masiva, después de que un inmigrante ilegal mató a cuatro e hirió a 15 personas en un ataque en el centro de Estocolmo.

Después de meses de burla porque Trump declaró que la administración Obama lo espió a él y a sus asesores, antes de las elecciones, Eli Lake, de Bloomberg, reveló que Susan Rice, ex asesora de seguridad nacional de Barack Obama, lo hizo.

Avance rápido

Trump debe seguir adelante con su agenda y llevar a EUA al siguiente nivel. Es decir, consolidar, unir y fundir la sociedad en un todo cohesivo. Como presidente de EUA, esta es su principal obligación para con su pueblo.

A pesar de lo que parece ser una campaña sistemática de medios liberales como CNN y el New York Times, para desacreditar al presidente Trump, las escisión que expuso por su propia elección, han estado en marcha durante décadas. Trump no las creó, pero su elección las llevó a la superficie.

El centro se está reduciendo rápidamente en ambos lados del mapa político. Trump llegó al poder en el momento en que el país requiere una transformación urgente en una sociedad con una agenda común.

El hecho de que Trump fue elegido demuestra que el pueblo estadounidense está en gran parte, detrás de él. Sin embargo, si sus acciones no forman parte de una estrategia global para unificar a la nación, no producirán el resultado deseado.

El gobierno no debe considerar los problemas como crisis aisladas, sino como indicadores de la desunión en la sociedad. El modo de trabajo debe parecerse al de una familia sana: tiene que priorizar, sin olvidar a ningún miembros de la familia. Si Trump logra a ver al pueblo estadounidense como a una familia saludable y cuida a todos sus miembros, no hay duda de que Estados Unidos volverá a ser genial.

El papel judío en la administración de Trump

Recientemente, Jonathan Levi, de Forward Magazine, preguntó: “¿Es Jared Kushner el ‘judío de la corte’ del reino de Donald Trump?” Claramente, no es el dinero de Kushner lo que el presidente Trump necesita. Él siente que necesita a Kushner precisamente donde lo tiene, como “asesor principal”.

Igual que con cualquier administración en las últimas décadas, la de Donald Trump está llena de judíos en posición clave. Los judíos están en la cima principalmente porque son grandes conectores, lo que los convierte en figuras clave en el funcionamiento de cada sistema. El problema es que cada administración usa a los judíos para promover su propia agenda. Trump establecerá un precedente si los usa para promover una agenda de unidad en EUA. Todos se beneficiarán con esto.

Hay una buena razón por la que los judíos sobresalen en conectar a la gente. El pueblo judío es la única nación del mundo que tiene un cumpleaños oficial. Según la Torá, el 6 del mes hebreo de Sivan, en el año 2488 en el calendario hebreo (1272 ac), el pueblo judío fue nombrado, al cumplir el requisito previo de comprometerse a unirse “como un hombre con un corazón”. Por lo tanto, el ascenso o caída del pueblo judío dependerá de su nivel de adhesión al principio de unidad.

La unidad de Estados Unidos primero

Si Trump realmente quiere cumplir su promesa de hacer a EUA grande de nuevo, tendrá que adoptar un enfoque diferente de sus predecesores. Eso también requiere que los judíos funcionen de manera diferente a las administraciones anteriores. Para que EUA sea grande, debe ser una nación unida. Trump debe exigir que los judíos faciliten la conexión y su relación entre ellos en ambos lados del mapa político y posteriormente, extiendan esa amistad al resto del pueblo estadounidense.

Si los consejeros judíos en posiciones clave establecen confianza y responsabilidad mutua entre ellos, será mucho más fácil para el presidente reconciliarse con el Partido Demócrata y establecer un gobierno que goce del apoyo pleno del Congreso. Mientras más espere Trump, más difícil le será operar.

Como líder inteligente, debe pedir a sus asesores que elaboren una ruta del actual partidismo a la confianza, la cooperación y eventualmente, cohesión de la sociedad estadounidense y el establecimiento político.

Esto hará de EUA, no sólo grande, sino también un modelo a seguir para las demás naciones, “una luz para las naciones”, si quieres. Implementar un plan de esta naturaleza revertirá la trayectoria global negativa y garantizará un futuro mejor para nuestros hijos y para las generaciones venideras.
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Mis pensamientos en Twitter, 23/abr/17

Los valores democráticos se han convertido en un cáncer, se devoran a sí mismos. Sólo los funcionarios de la #ONU y similares se benefician.

#420 el tabaco fue “eliminado”, pero la hierba, lentamente está siendo legalizada “en dosis medicinales” como una forma barata de mantener a la gente tranquila …

La UE debe reconocer que la paz con los inmigrantes es imposible, luego ver que lo mismo es cierto para #Israel y los Palestinos. Si el antisemitismo no los ciega.
[#205646]
De Twitter, 23/abr/17

Material relacionado:
Mis pensamientos en twitter, 20/abr/17
Mis pensamientos en twitter, 18/abr/17
Mis pensamientos en twitter, 16/abr/17

JPost: “¿Puede haber nazismo en EUA?”

Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “¿Puede haber nazismo en EUA?”

A principios de los años de 1950, Ashlag escribió: “No hay esperanza de que el nazismo muera con la victoria de los aliados, porque mañana los anglosajones adoptarán el nazismo” ¿Podría tener razón?

Después de setenta incidentes de amenazas de bomba dirigidos a JCC [centros comunitarios judíos] en todo Estados Unidos, dos cementerios vandalizados (uno en St. Louis y otro en Filadelfia), una maestra en Texas, que fue despedida por un Tweet que incluía la frase “mata algunos judíos” y tras swastikas e insultos raciales pintados en carros, un edificio y una escuela, cerca de Búfalo y un administrador de CUNY quejándose de tener “demasiados judíos” en la plantilla, podemos oficialmente decir que existe antisemitismo en EUA. Finalmente, los líderes judíos sienten la suficiente confianza para hablar de una “pandemia mundial” sin excluir a EUA del panorama.

La intensificación del antisemitismo no es coincidencia. Es resultado de un proceso natural y obligatorio, por el cual, mientras más egoísta se vuelve la sociedad, más propensa es hacia el antisemitismo. En el libro, Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la garantía mutua están en la agenda del día y en el sitio de internet, “Why do people hate jews”, muestro que sin importar la procedencia, más allá de cierto nivel de egoísmo, el antisemitismo debe emerger de la misma forma que hay un límite para la cantidad de sal que puede disolverse en agua, antes de que comience a verse.

Egoísmo vs ley de unidad

Maimónides, Midrash Rabá y muchas otras fuentes nos hablan de que en el tiempo de Abraham el patriarca, Abraham observó a sus paisanos construyendo la Torre de Babel. Notó que los constructores se estaban volviendo cada vez más centrados en sí mismos y alineados, lo cual lo impulsó a buscar una explicación. El libro Pirkey de Rabí Eliezer (capítulo 24) ilustra cómo los babilonios “querían hablar entre sí pero no conocían el lenguaje del otro ¿qué hicieron? Cada uno tomó su espada y pelearon entre ellos a muerte. En realidad, la mitad del mundo fue masacrada ahí y de ahí se dispersaron por el mundo”.

Este odio preocupó a Abraham y se preguntaba quién o qué estaba causando este cambio. De acuerdo a Maimónides, Abraham “comenzó a reflexionar día y noche, en cómo era posible que esa rueda siempre girara sin conductor” (Mishné Torá, capítulo 1). Al hacerlo, descubrió una fuerza unificadora que es la raíz de la creación y llamó a esa fuerza, “Dios”.

Abraham se dio cuenta que para asegurar una buena vida, la gente no necesitaba postrarse ante este Dios ni ofrecerle sémola, como hacían sus paisanos en esa época. Todo lo que necesitabas hacer con el fin de ser feliz y resolver el odio, era elevarte por encima de él y unirte. Pero cuando Abraham sugirió que los babilonios se unieran en lugar de pelear, su rey, Nimrod, lo expulsó del país.

Mientras el exiliado Abraham deambulaba hacia Canaán, la gente “se unía a su alrededor y le preguntaba acerca de sus palabras”, escribe Maimónides. “él enseñó a todos … hasta que miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor y ellos son el pueblo de la casa de Abraham. Él plantó su precepto en su corazón, compuso libros acerca de ello y enseñó a su hijo, Isaac. E Isaac enseñó y advirtió, e informó a Jacob y lo designó maestro, para sentarse y enseñar…y Jacob, nuestro Padre, enseñó a sus hijos”.

Finalmente, una tribu que conocía la ley de unidad fue formada, también el odio por esa ley y por los que la defienden.

Unos siglos después, Moisés quiso hacer lo mismo que Abraham. Él deseaba unir a su pueblo y enfrentar la fiera resistencia del faraón. Como Abraham antes que él, Moisés huyó con su pueblo, pero esta vez eran millones y por lo tanto necesitaban una “actualización” del método de conexión de Abraham.

La actualización fue la Torá –una serie de leyes que se reducen a un solo principio, el cual el viejo Hillel describió muy simplemente: “Aquello que odias, no se lo hagas a tu prójimo; esta es toda la Torá. El resto es comentario; ve a estudiar” (Shabbat, 31ª). Bajo la guía de Moisés, las tribus hebreas se unieron y se convirtieron en nación, pero sólo hasta que se comprometieron a ser “como un hombre con un corazón”. La nueva nación obtuvo su nombre, Israel, de su vocación, ir Yashar-El (directo a Dios) -lograr la misma unidad de la fuerza que Abraham descubrió.

Inmediatamente después de convertirse en nación, a Israel se le dio la misión de completar lo que Abraham había intentado lograr cuando por primera vez comenzó a hablar de unidad por encima del odio- que el mundo entero se beneficie del método. “Moisés deseaba completar la corrección del mundo en ese momento. …Sin embargo, no tuvo éxito a causa de las corrupciones que sucedieron en el camino”, escribió Ramjal en su comentario a la Torá. Pero cuando Israel logró la unidad, se le dio la tarea de transmitirla, o como lo expresa la Torá, ser “luz para las naciones”.

Cuando el ego extiende la ruina, los judíos son culpados

Después de que se formó la nación judía, los judíos conocieron muchas altas y bajas. Cuando la unidad prevalece entre nosotros, prosperamos. Cuando el ego toma el mando, sufrimos. Pero cuando el egoísmo de nuestros ancestros llegó a tales niveles que no podían tolerarse entre sí, sina’at hinam (odio infundado/sin base) explotó entre ellos y debilitó su fortaleza. Finalmente, el líder de la legión romana en Judea. Tiberio Julio Alejandro, judío él mismo, su propio padre había recubierto de oro las puertas del Templo que él destruyó, exilió a los judíos de la tierra de Israel. En palabras del Maharal de Praga: “El Templo fue arruinado a causa del odio infundado, porque sus corazones se dividieron y no eran dignos del Templo, el cual es la unificación de Israel” (Netzaj Israel).

El odio que nos destruyó entonces, aún persiste. Y aún así, la semilla de unidad vive dentro de nosotros y es nuestra única fuente de fortaleza. Por siglos, nuestros sabios han hecho énfasis en que la unidad es la llave de nuestra salvación. El libro Maor VaShemesh escribe, “La primera defensa contra la calamidad es amor y unidad. Cuando existe amor, unidad y amistad entre todos en Israel, ninguna calamidad puede caer sobre ellos”. Asimismo, El libro de la conciencia escribe, “En cada generación, se nos ordena reforzar nuestra unidad para que nuestros enemigos no gobiernen sobre nosotros”.

Aun cuando la semilla de unidad existe dentro de nosotros, mientras estemos desunidos, no podemos ser “luz para las naciones” y no estamos extendiendo la unidad al mundo, como Abraham y Moisés lo intentaron. Al mismo tiempo, la humanidad se vuelve cada vez más egoísta. Nuestro egoísmo es tan intenso que, incluso cuando sabemos que estamos arruinando el futuro de nuestros hijos al contaminar el planeta, simplemente no nos importa tanto como para detenernos. Entendemos que el pluralismo es importante y el liberalismo es vital para la sociedad, pero cada uno es tan narcisista que no puede escuchar al otro, mucho menos unirnos por encima de nuestras diferencias. En tal estado, el odio hacia los judíos se intensifica porque tenemos la llave para sobreponernos al egoísmo y al mismo tiempo, nuestro egoísmo rechaza ese remedio, como el rey Nimrod y el faraón. Aquí es cuando la situación se vuelve peligrosa para los judíos.

En los días más prósperos de la monarquía española, por ejemplo, cuando su orgullo y confianza estaban en su punto más alto, el hacha cayó sobre los judíos. A pesar de su inmersión en la sociedad española y su alejamiento de su propia religión, los judíos fueron culpados por todos los problemas de España, expulsados, torturados y asesinados por la inquisición, bajo el liderazgo de Torquemada, quien -como Tiberio- era de ascendencia judía. El siglo pasado, Alemania estaba en la cima del mundo. Pero al caer, volcó su ira sobre los judíos. Cuando Adolf Hitler no pudo expulsar a los judíos, porque nadie los recibía, simplemente los exterminó.

Balanceándose entre nazismo y unidad

El Libro del Zóhar escribe, “He aquí, cuán bueno y cuán placentero es para los hermanos también sentarse juntos. Esos son los amigos mientras se sientan juntos, y no están separados el uno del otro. Al principio, parecen como gente en guerra, deseando matarse entre sí. Después regresan a estar en amor fraterno…Y ustedes, los amigos que están aquí, como estaban en agrado y amor antes, de aquí en adelante tampoco se apartarán…y por su mérito habrá paz en el mundo” (Aharei Mot).

Similar a El Zóhar, su gran comentador, Rav Yehuda Ashlag, escribió que “la nación israelí ha sido construida como una puerta, con la cual el mundo puede entender el agrado y la tranquilidad en el amor a otros”. Como Ashlag, Rav Kuk escribió, “En Israel está el secreto de la unidad del mundo” (Orot Kodesh).

Tanto como podamos odiar la idea, somos los portadores del método de corrección de Abraham, contra el egoísmo que separa y destruye nuestro mundo. Si no implementamos entre nosotros este método de unirnos por encima de nuestras diferencias, las naciones nos culparán de sus aflicciones y nos castigarán una vez más. Pero si lo implementamos entre nosotros, el mundo entero vendrá a aprender cómo. El antisemita más notorio en la historia de EUA, Henry Ford, reconoció la misión de los judíos hacia la sociedad en su libro, El judío internacional -el principal problema del mundo: “Los reformadores modernos, que construyen modelos de sistema sociales, harían bien en observar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos”.

Por décadas, EUA ha ido por el camino de creciente egoísmo, alienación y aislamiento social. Desde hace varios años, la depresión ha sido la principal causa de enfermedad en el país y la desesperación está creciendo rápidamente. Si un libro titulado La epidemia del narcisismo: viviendo en la era del privilegio puede llegar a la lista de los más vendidos de The New York Times y los millennials definen su medio ambiente como la cultura de “Yo,Yo,Yo”, sabes que el país está al borde de la implosión. Y cuando la sociedad colapse, fácilmente podría tomar la forma de nazismo o fascismo extremo.

Pensamos que la Alemania nazi fue un evento de una sola vez. Pero decir “Nunca más” no evitará que la historia se repita. Nos olvidamos que no fueron los alemanes quienes inventaron la estrella amarilla, sino los británicos, desde 1218.

A principios de los años 1950, Rav Yehuda Ashlag escribió en Los escritos de la última generación: “el mundo erróneamente considera al nazismo un resultado particular de Alemania. En verdad…todas las naciones son iguales en eso; no hay ninguna esperanza de que el nazismo muera con la victoria de los aliados, porque mañana los anglosajones adoptarán el nazismo”.

Si los judíos de EUA no toman su vida en sus manos y se fuerzan a sí mismos a unirse por encima de su mutuo desagrado, los estadounidenses los forzarán a hacerlo a través de derramamiento de sangre. No hay más tiempo. Los judíos deben dejar de lado todas sus diferencias y unirse, porque la unidad es la única salvación del pueblo judío y porque cuando nos unimos, somos luz para las naciones, damos al mundo lo que Abraham tenía destinado para que lo tuviera la humanidad, desde hace casi cuatro milenios y es lo que el mundo tanto necesita en la actualidad.
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Express Courier: “El capitalismo ¿tiene futuro?”

El semanario en ruso, de Florida, Экспресс-Курьер (Express Courier) publicó mi artículo “El capitalismo ¿tiene futuro?”

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JPost: “Trump debe iniciar la próxima fase de la política EUA primero’”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Trump debe iniciar la próxima fase de la política EUA  primero’”

Los últimos ataques terroristas prueban que el presidente Trump está en la cima. Pero si quiere hacer grande de nuevo a EUA, tendrá que implementar la siguiente fase de EUA primero —unir a “Estados Unidos”.

A pesar de la controversia sobre si el presidente Donald Trump debió consultar al Congreso, antes de lanzar, el 7 de abril, el ataque con misiles a la base aérea siria Shayrat, cuyos aviones aparentemente lanzaron, tres días antes, bombas de gas sarín sobre civiles, el sentimiento general es que era necesaria una respuesta militar.   

Hace dos meses, Carl Bildt, ex primer ministro sueco, se mofó del presidente tras la implicación de Trump en un ataque terrorista en Suecia, perpetrado por inmigrantes. Bildt tweeteó, “¿Suecia? ¿ataque terrorista? ¿qué fumó?” Dos meses después, el actual primer ministro sueco declaró que Suecia “jamás regresará” a los días de migración masiva, después de que un inmigrante ilegal mató a cuatro personas y lastimó a 15 más en un ataque con un camión en el centro de Estocolmo.   

Después de meses de burla a las declaraciones de Trump, de que la administración de Obama espió a él y a sus asesores antes de la elección, Eli Lake de Bloomberg, reveló que Susan Rice, ex asesora de seguridad nacional de Barack Obama, fue precisamente quien lo hizo. En mi opinión, el presidente Trump ha probado que por lo menos, merece la oportunidad de gobernar al país, como lo declaró el mes pasado el ex vicepresidente Joe Biden.  

A dónde ir desde aquí

A pesar de los persistentes esfuerzos de CNN, The New York Times y otros, para desacreditar al presidente Trump; y pese a que altos cargos dentro del partido republicano actúan como una quinta columna, Trump debe seguir adelante con su agenda y llevar a EUA al siguiente nivel. Y por “siguiente nivel”, quiero decir consolidar, unir y fusionar la sociedad de EUA en un todo cohesivo. Como presidente, ésta es su obligación principal ante su pueblo y nada de lo que pueda hacer le dará más respeto ante los ojos de su pueblo.   

La era de Obama fue uno de los períodos más decisivos que EUA ha visto, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial o desde antes. Las grietas que Donald Trump expuso con su propia elección, han estado en proceso por décadas. Trump no las creó, pero su elección las trajo a la superficie. A lo largo de la sociedad, se aceleró la marginación y el centro colapsa con rapidez en ambos lados del mapa político. Trump lega al poder en lo que podría ser la última oportunidad de EUA para unirse en una sociedad con una agenda común, metas comunes y un acuerdo común de lo que es bueno para EUA. Si fracasa, el próximo presidente tendrá que enfrentar tales problemas como Estados declarando la independencia política del gobierno central, enfrentamientos violentos y desenfrenados entre policía y civiles y, otros problemas más característicos de países tercermundistas que del líder del mundo libre.

El hecho de que Trump haya sido elegido prueba que a pesar de los intentos de los medios para mostrar una imagen distinta, el pueblo lo apoya en gran medida. Así como pasó por encima de los medios y se dirigió al pueblo directamente, durante la elección de presidente, puede hacerlo, incluso más efectivamente. Pasos tales como dar “a colegios y universidades, históricamente para negros, un impulso tan esperado, para superar a sus predecesores, incluyendo al primer presidente afroamericano de la nación”, puede ganarle puntos y es un paso en la dirección correcta. Sin embargo, si no son parte de una estrategia de conexión completa, no producirán el resultado deseado.

Uno de los principales activos del presidente es su enfoque empresarial al gobernar. Desea hacer cambios, tanto en política como en el personal. Como este es el caso, yo sugeriría que Trump trate de formar su gabinete con gente comprometida en la conexión de todo el pueblo de EUA, más que en promover una política específica o agenda sectorial.

Los retos actuales de la sociedad de EUA son muy pesados, pero un enfoque proactivo puede hacer maravillas. El gobierno no debe ver los problemas como crisis aisladas, sino como indicadores de desunión en la sociedad. Las tensiones entre la policía y las comunidades afroamericanas, las cuestiones de LGBT, las crecientes brechas económicas y el colapso de la clase media, resaltan la pérdida de responsabilidad mutua y la ausencia de interconexión e interdependencia en la sociedad. La forma de trabajo debe parecerse a una familia sana: priorizar, sin dejar atrás a ningún miembro de la familia. Si Trump logra ver al pueblo, como una familia saludable trata a todos sus miembros, sin duda EUA volverá a ser grande.

Trump puede dejar un precedente único

Hay otro elemento que el presidente debe intentar utilizar. Como cualquier administración en las últimas décadas, la de Donald Trump está llena de judíos en posición clave. Es creencia común que los judíos usan el poder financiero para pavimentar su camino a los más altos niveles de la administración. Sin embargo, ver su éxito como un mero resultado de su riqueza, pierde la clave de la fuerza de los judíos. Los judíos están arriba porque son grandes conectores, lo que los hace figura clave en el funcionamiento de cualquier sistema. En muchas formas, los judíos son el eje, mediadores que ayudan a conectar a la gente para producir el resultado deseado. El problema es que cada administración usa a los judíos para promover su propia agenda. Trump sentará un precedente si los utiliza para promover unidad en toda la agenda de EUA. Todos se beneficiarán.

Hay una buena razón por la que los judíos sobresalen en conectar a la gente. El pueblo judío es la única nación en el mundo que tiene un día oficial de nacimiento. De acuerdo a la Torá, el 6 del mes de Sivan, del año de 2,488 en el calendario hebreo (1272 AC) fue nombrado, pueblo judío, tras haber cumplido con el requisito previo de comprometerse a unirse “como un hombre con un corazón”. De ahí en adelante, el ascenso y caída del pueblo judío dependerá de su nivel de adhesión al principio de unidad.

Por siglos, los judíos soportaron incontables disputas y conflictos internos. Los superaron al aplicar la ley que el rey Salomón sucintamente expresó, “El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes” (Proverbios 10:12). En algún punto alrededor del comienzo de esta Era Común, perdieron su capacidad de superar su partidismo y desunión. En consecuencia, la separación entre ellos evolucionó hacia tal odio que trajo sobre ellos el exilio de la tierra de Israel y la ruina del Templo.

Los judíos siguieron siendo expertos en la conexión, pero como ya no quisieron conectar la nación “como un hombre con un corazón”, usaron la habilidad que habían perfeccionado por siglos, para promover solo los intereses de su propio grupo. Dado que el éxito político requiere buenas conexiones para pavimentar el camino a la cima, los políticos siempre han tenido cerca a muchos judíos como asesores. Incluso, esa posición tiene un título oficial, derogatorio: “judío de la corte”. Aunque más a menudo ligado a préstamos de dinero y a actividad bancaria, el término también tiene mucho que ver con política. Recientemente, Jonathan Levi de la revista Forward Magazine preguntó, “Es Jared Kushner el ‘judío de la corte’ del reino de Donald Trump?” Claramente, no es el dinero de Kushner lo que el presidente Trump necesita. El presidente siente que necesita a Kushner precisamente donde lo tiene, como “consejero mayor”  

Haciendo a EUA grande de nuevo

Si Trump realmente quiere cumplir su promesa de hacer de nuevo grande a EUA, necesitará tomar un enfoque diferente al de todos sus predecesores. Esto también requiere de que los judíos en su administración trabajen en forma diferente a la de las administraciones previas.  Para hacer grande a EUA, debe ser una nación unida. Trump necesita pedir a los judíos que faciliten la conexión y entendimiento entre ellos mismos, en ambos lados del mapa político y subsecuentemente, extiendan esa amistad al resto del pueblo.

Si los judíos, que están en posiciones clave de ambos lados del mapa, establecen una responsabilidad verdadera y mutua entre ellos, será mucho más fácil para el presidente reconciliarse con el partido democrático y establecer un gobierno que goce del apoyo total del Congreso. Cuanto más espere Trump, más duro será hacerlo. Fuerzas divisorias como Barack Obama, John McCain y Bernie Sanders se harán más fuertes en el impulso implacable de los medios neoliberales, que abarcan casi todos los grandes noticiarios, incluyendo, hasta cierto punto, a Fox News.  

Para la mayoría, los asesores sugieren al gobernante qué camino tomar y qué tácticas adoptar en una situación dada. Pero Donald Trump no es un presidente ordinario. Como hombre de negocios, entiende que para ver resultados, las cosas necesitan hacerse. Él es un líder y determinará en qué forma quiere que le ayuden sus asesores. Si es inteligente, les pedirá que tracen una ruta de la dirección del actual partidismo a la confianza, cooperación y eventual cohesión de la sociedad de EUA y el establecimiento político.  

Ésto hará a EUA no sólo grande, sino también, modelo para las demás naciones, “una luz para las naciones”, si se quiere. Implementar un plan de esta naturaleza, revertirá la trayectoria global negativa y garantizará nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de los hijos de nuestros hijos.
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