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Página Diaria 15/12/2009- “El mundo está dentro de mí”

1197088No hay historia, ni geografía, ni universo. No hay nada, excepto yo mismo, el Creador y el “Masaj” (la “pantalla”) que se encuentra entre nosotros; es decir, un sistema de relaciones que yo debo construir con Él.

Cuando accedo a la lectura en el Libro del Zohar, tengo que hacerlo desde mi unión con todos –con todo el mundo, con toda la realidad. Todo está dentro de mí, y no hay nada más que yo y el Creador.

¿Cómo puedo incluir a todos dentro de mí? Sintiéndolos como míos. ¿Qué significa “como míos”? Por medio del amor hacia ellos. Pero aun sin usar la palabra “Amor”, tengo que acceder al texto desde mi “punto”, desde la comprensión que el individuo es un mundo pequeño y que todo el mundo está dentro de mí.

Yo estoy frente a la Luz Superior, frente al Creador, con todas las cualidades y discernimientos, con todo lo que hay en mí, y no me imagino nada fuera de mí. No hay historia, ni geografía, ni universo. No hay nada. Sólo yo, el Creador y el “Masaj” (la “pantalla”) que se encuentra entre nosotros; es decir, un sistema de relaciones que yo debo construir con Él.

“Cabalá práctica”

Cuando decimos “Cabalá Práctica”, nos referimos a que despertamos sobre nosotros en forma práctica las Luces que nos reforman. Nuestro mundo es un mundo de resultados. Tienes árboles, animales cuadrúpedos y animales bípedos; hay sol y hay otras cuantas cosas –pero es un mundo de resultados. Las fuerzas que actúan desde Arriba nos estabilizan la imagen de este mundo, lo ordenan desde Arriba basándose en un montón de leyes y conexiones distintas entre todas las partes de la realidad.

Por eso los Cabalistas dicen que “está prohibido”, es decir, “no se puede” hacer ninguna acción en nuestro mundo, excepto “Elevar Man (Un pedido al Superior)”. Y con respecto al resto de las acciones –no vale la pena el tiempo invertido. Por lo tanto, “Elevar Man”, es la “Cabalá Práctica”. En otras palabras, si no pido igualarme a las fuerzas que actúan sobre mí, si no pido transformarme a mí mismo, sino que obro para transformar esas fuerzas –eso es “Mística”, es absurdo que le parezca al individuo que él puede hacer algo.

Lo único que podemos cambiar en la realidad es a nosotros con respecto a ella; o mejor dicho, pedir transformarnos con respecto a la realidad. Y esto es porque la realidad es el “Creador”, “Su Esencia (Atsmutó)”, “Él les fijó una ley inquebrantable”, “No hay nadie más aparte de Él” y “Bueno y benévolo”, una –ley de hierro que no varía. ¿Quieres cambios? No puedes hacer nada más que recurrir a Él, pedirle que te transforme. Entonces tú, ¿qué debes hacer? Sólo averiguar dentro de ti, quién eres tú comparado a Él y cuánto tienes que igualarte a Él. Así podrás mejorar tu destino.

Averiguaciones – sólo dentro de la sociedad

Pregunta: Yo entiendo que mi deseo, mi rezo, es lo único que puedo hacer. Pero, ¿cómo puedo desechar todo el resto y enfocarme sólo en eso?

Rav:
Las averiguaciones no se hacen en el intelecto, sino en el sentimiento. Todo depende del deseo, únicamente del sentimiento. Y el intelecto nos fue dado sólo para ayudarnos a activarnos a nosotros mismos. Yo no puedo hacer nada con mi corazón, pero sí puedo hacer todo tipo de acciones externas que harán que mi corazón se impresione de ellas. De aquí deriva que mi pensamiento sea una consecuencia de mi deseo, y que sólo el pensamiento puede asistir al deseo para que se construya.

Por eso no nos queda más que las acciones en la sociedad y en el estudio, sobre las que nos aconsejan los Cabalistas. Y todos los distintos métodos que insisten que podemos cambiar algo por medio de acciones hechas por manos y pies, o por medio de la voluntad del corazón –son cuestionables; porque sobre todo lo referido a mi corazón –yo siempre me mentiré a mí mismo, como si realmente quisiera espiritualidad y todo eso. Pero es un error, y nosotros también nos equivocamos en esto.

¿Por qué no logramos llegar a una participación máxima en el grupo? ¿Por qué no llegamos a la conclusión que solamente esta acción nos traerá provecho? Porque pensamos que dentro de nuestro corazón tenemos la necesidad de espiritualidad. Pero eso no es verdad. Ese error –de que me parece que quiero algo en mi corazón- me impide acercarme a la sociedad. Eso también es Mística, también es mentira, porque sobre todo lo que tenga que ver con mi corazón, yo no soy capaz de averiguar nada por mis propios medios, no puedo traerme a mí mismo al “Man”, quererlo de verdad desde mi corazón.

Sólo si entro dentro de la sociedad, y esta sociedad me influye, y yo querré conectarme con ella de regreso, podré empezar a investigar nuestra relación. Y la averiguación de esta relación que debe existir entre nosotros es lo que se llamará “Man”. Mientras que ahora, yo trabajo en forma directa desde mi corazón, trabajo únicamente frente a mí mismo, y por eso quemo mi vida, aun estando en la Sabiduría de la Cabalá…

Página diaria 09/12/2009

306Abrir el mundo que está dentro de nosotros

Cuando leo el Libro del Zohar, tengo que imaginarme a mí mismo como un pequeño mundo, en el cual todo está dentro de mí: el mar, las montañas, los colores, los sonidos, los árboles y las personas. Y entonces, el Libro del Zohar comenzará a actuar sobre mí y a dirigirme hacia la revelación de la realidad espiritual.

El Zohar nos dirige a abrir el mundo que está dentro de nosotros, a encontrar en él todos los distintos discernimientos: yo, el mundo, el inanimado, el vegetal, el animal, el humano. Todo lo que yo pueda imaginarme ahora, incluso yo mismo, está dentro de mí. Tengo que referirme a El Libro del Zohar como a un libro que me revela mi yo, que habla sobre mí; es un libro en el que todos los discernimientos que aparecen allí (toda la historia y la geografía, todo lo que leo en él), todo eso ocurre en mi interior.

¿Qué significa que ocurre en mi interior? Existe en mí una pantalla, y existe en mí una fuerza, que proyecta en mi pantalla todo tipo de formas, figuras y hechos, en los distintos niveles de mi deseo de recibir. Todo está representado en mi deseo; la fuerza del deseo es la que me proyecta toda esa realidad.

Baal HaSulam explica que como las imágenes que vemos en la pantalla de la computadora, tenemos dentro, una cámara fotográfica que proyecta ante nuestros ojos la supuesta realidad que tenemos delante. Sólo que en efecto, no hay delante de nosotros ninguna realidad, sino que nuestro deseo de recibir, recibe este tipo de impresiones de la fuerza que actúa en él, que está en él. Esa fuerza le proyecta formas, las cuales diferenciamos como inanimado, vegetal, animal y humano.

Por lo tanto cuando leo el Libro del Zohar, tengo que imaginarme a mí mismo como un pequeño mundo, en donde todo está dentro de mí -el mar, las montañas, los colores, los sonidos, los árboles, las personas y todo lo que sucede-; todo esto sucede en mi interior. Y entonces, gradualmente, comienzo a pasar de las formas que el Zohar me describe a cualidades, a calidades. En vez de leer nombres e imaginarme animales, personas, árboles y todo lo que les sucede, empiezo a pasar a calidades, a cualidades que se reducen a dos, en total: la cualidad del otorgamiento y la cualidad de recibir, en sus distintos modos de manifestación. Así tenemos que tratar de imaginarnos las cosas.

En el momento que realmente paso al mundo de las fuerzas, comienzo a ver la verdad – que todas las formas que veo ahora son virtuales, que todo este mundo es imaginario, y que hay sólo fuerzas. Y detrás de esas fuerzas empiezo a detectar poco a poco, una sola fuerza. Así debemos leer el Zohar.

Todo depende de la intención

Hasta que no descubramos que no hacemos nada en este mundo y que debemos ascender por encima de él y allí cambiar la faz de las cosas, no podremos realizar ningún cambio en este mundo – ni para bien ni para mal. Nuestro mundo está completamente gobernado desde Arriba. ¿En verdad cambiará el mundo si consumo más o menos combustible? ¿Acaso el mundo no se transformó hace unos cuantos millones de años? ¿Acaso no hubo ya eras de hielo y después otras épocas?

Estos son procesos de los cuales no entendemos nada a no ser que estudiemos la Sabiduría de la Cabalá. Y entonces, tiene que quedarnos claro que no estamos capacitados para cambiar nada en el nivel de este mundo.

Puedo quemar todo el combustible que existe en el mundo, contaminar toda la atmósfera, y nada cambiará. Nosotros no entendemos un principio muy sencillo: nosotros no cambiamos nada al nivel de nuestras acciones en este mundo. ¿Te parece que tú afectas el clima? No le afectarás ni explotando ahora todas las bombas atómicas que existen en el mundo. Quizá exteriormente nos parecerá que el daño fue provocado por eso, pero en realidad, el daño sería causado porque lo habrías hecho por el mal que hay en ti. Tú perturbas el mundo con tus pensamientos, al no activar la Fuerza Superior para que efectúe tu corrección. Esa es la forma de influir sobre el mundo verdaderamente, y no a través de quemar algo o no quemarlo. La buena o mala actitud hacia el prójimo es lo único en que podemos influir sobre el mundo. Entiendan esto de una vez por todas. No hay ninguna otra cosa.

Es como un médico cirujano que clava un bisturí en una persona y recibe sus honorarios por hacerlo, al contrario de un criminal que clava un puñal en otra persona y entra en la cárcel. Es decir, todo depende de la intención. Nosotros afectamos la naturaleza con nuestras intenciones y no con explosiones o incendios. Esto nos tiene que quedar claro.

No es fácil llegar a eso, pero si miramos hacia atrás y resumimos toda nuestra historia, llegaremos a la conclusión que toda la diferencia radica en la intención: para recibir o para otorgar.

Por lo tanto la verdadera pregunta sobre las organizaciones verdes que actúan hoy en día en el mundo es si su deseo es beneficiarse a sí mismos, si es su ego el que otorga, o si ellos en verdad quieren promover con sus actos una unión correcta entre los seres humanos.

Digamos que después de la campaña de Al Gore todos redujeran la expulsión de gases en un 10%. Si me preguntas a mí, te diré que esto influirá sólo para mal, debido a que la fuerza de su ego fue la que actuó en el mundo y produjo este resultado, y no la reducción en la quema de combustible. La intención para recibir o para otorgar es la que cambia la realidad. Ese es el cambio que debemos realizar en nuestra percepción.

La página diaria 08/12/2009

haverimEn ninguno de nosotros hay alma. Las almas están entre nosotros, son esa red de conexión entre nosotros que debemos revelar. Y la petición para que exista esta conexión entre nosotros se llama “Rezo del público”.

No puede haber un rezo de corrección a no ser que sea un “rezo público”. Por eso, si nosotros estudiamos, hablamos sobre correcciones, pensamos en transformaciones, tenemos que imaginar todo esto únicamente en el contexto de la conexión entre las almas. ¿Qué almas tenemos en estos momentos? Las almas son algo superior, son la carencia, ya reformada, de la conexión con los demás. Las almas son lo que despierta entre nosotros, entre nuestras carencias, si es que cada uno de nosotros quiere conectarse a los demás. La tendencia a estar conectado a los demás es la correcta carencia. Y si esta carencia se rectifica, se forma de ella el cuerpo del alma, y el llenado que se recibirá luego en ese cuerpo, se llamará la Luz del alma.

Por eso es que en ninguno de nosotros hay alma. Nuestras almas son la medida de conexión entre cada uno de nosotros y todos los demás. Es decir, si hay delante de mí siete mil millones de partes, si hay delante de mí otras almas, otros deseos de espiritualidad, entonces mi deseo es conectarme con ellos para llegar a un solo Kli. Mi tendencia a la conexión con ellos, se llama “Cuerpo del alma”.

Es decir, no hay en ninguno de nosotros ni la vasija del alma ni la Luz del alma. Las almas están entre nosotros, son esa conexión de red entre nosotros que debemos revelar. Y la petición para que exista esta conexión entre nosotros se llama “Rezo del público”.

En estos momentos no tenemos una carencia concreta de unión con los demás, pero cuando nosotros pedimos una carencia verdadera de unión entre nosotros y la recibimos desde Arriba, llega el llenado a esa carencia, y comenzamos a sentir la relación mutua entre nosotros. Y después, dentro de la relación recíproca entre nosotros, dentro de la Luz de Jasadím (de misericordia) se revela también  la Luz de Jojmá (de sabiduría): la noción sobre quién nos creó, quién creó la unión entre nosotros, quién se viste en la Luz de Jasadím, en la Luz que otorga, en nuestro deseo de otorgar, lo que se llama “el Creador”.

Por eso conviene esforzarse sin cesar en convencernos a nosotros mismos, en aclararnos a nosotros mismos, que las correcciones se efectúan entre nosotros, entre nuestros deseos de llegar a la adhesión con el Creador. No importa cuánto estén corruptos o analizados; lo principal es que hay de qué empezar, que existe el punto en el corazón, y de él se empieza. Y todo el resto es el “Rezo Público” – cómo llego al pedido de descubrir la conexión entre nosotros, entre esos puntos en el corazón.

Y si llegamos a este pedido, no hay quién pueda parar nuestro rezo, ya que la respuesta se recibe siempre únicamente por medio del “Rezo Público”. Por lo tanto, las almas necesitan conectarse al público y el público tiene que elevar su pedido a la “Nukva” (tr. hembra) y en acuerdo con esto, “Nukva” podrá recibir el llenado del “Yesod”. Así trabaja el sistema.

Enfrentar las obstrucciones correctamente

Pregunta: ¿Cómo tratar los fuertes deseos que descubro que me dominan, tal como el control y el honor, etc.?

Rav: No hay nada que hacer. Pero de ninguna manera hay que destruirlos. Sino que sobre esos deseos, sobre todas las cosas que me llevan de un lado a otro, por sobre todos los pensamientos que me desgarran la cabeza, por sobre las corridas, etc., yo tengo que agrandar una sola cosa: la importancia de la Meta. O sea, no tratar los problemas en sí; yo no soy un medico, no tengo la fuerza para enmendarlos. Yo sólo tengo que agrandar la importancia de la Meta. Es decir, sobreponerme a los problemas, como si no les prestara atención, y por encima de ellos, referirme a la Meta; exigir de la sociedad que me proporcione la importancia de la Meta, la importancia de la espiritualidad, la importancia del otorgamiento, la importancia de la adhesión, la importancia de la conexión, el amor y demás.

Si esos deseos reciben de esta manera su debida forma, si cada vez que estos deseos y pensamientos me asaltan, yo me ocupo de acrecentar ante mis ojos al Creador, al otorgamiento, a la conexión entre nosotros, entonces todos los malvados que se revelan en mí –todos los pensamientos, las obstrucciones-  le darán cada vez, una forma especial a mi dirección hacia el prójimo. Y entonces mi intención de llegar al otorgamiento, al Creador, no será vana, sino que recibirá una forma especial, una intensidad especial, tendrá algo en ella.

En otras palabras, nosotros convertimos el odio en amor. De no ser así, el amor no tendría forma. ¿Qué es lo que amas?, ¿cómo?, ¿por qué?, ¿de dónde?, ¿qué recibes de esto? La Luz Superior es simplemente una fuerza prima. No obra sobre un estado vacío, sino que convierte tu mal en bien. Ese odio, ese rechazo, esas obstrucciones, esas confusiones, las convierte en bien. Por eso no borramos todas esas cosas, sino que lo único que necesitamos es anhelar la Luz que reforma. Esto es lo que exigimos, por encima de todas las obstrucciones. ¿Y qué hay con las obstrucciones? Por el contrario, que se intensifiquen más y más. Ya que si no llegan, ¿qué convertiremos en bien?

Acceder correctamente a el libro del Zóhar- Página diaria 07/12/2009

1psd copyPregunta:
¿Cuál tiene que ser el trabajo interno de quien que nos ve por Internet o por televisión con respecto a la lectura de El Libro del Zohar?

Rav:
El Zóhar es una oportunidad para todos nosotros de descubrir la verdadera realidad: la realidad que se encuentra dentro de nosotros. El individuo que ordena y clasifica correctamente la realidad presente y descubre su interior, siente dentro de él, aparte de este mundo, también el mundo espiritual. Y entonces no se tropieza con la contradicción entre el mundo material que se encuentra supuestamente “fuera de él”, y el mundo espiritual que está dentro de él, entre lo oculto y lo expuesto, sino que todo se revela dentro de sus deseos. La corrección de nuestros deseos nos permite desarrollar en nosotros la capacidad de verlos, de sentirlos.

Es importante resaltar que aun aquellas personas que no están preparadas como nosotros para captar el Zóhar, pueden incorporarse a este estudio y obtener exactamente las mismas cosas. Al igual que un bebé que nace hoy y los mayores le proveen de todas sus necesidades según el nivel que le prepararon las generaciones anteriores, según el nivel en el cual se encuentra el mundo hoy en día.

Por lo tanto, estos “bebés” que se conectan a nosotros hoy, estos nuevos amigos nuestros, pueden obtener exactamente las mismas revelaciones que nosotros esperamos, y no hay en ello ninguna diferencia entre nosotros. Ellos escucharán en la medida que estén dispuestos a escuchar y en la medida en la que se conecten con nosotros y se subyuguen. Cuando yo escucho que tienen ansiedad y expectativa, e incluso reverencia hacia este estudio, me alegro porque este tipo de sensación implica una muy importante condición para la conexión con El Libro del Zóhar.

Así también, debemos entender que este libro actúa sobre el grupo, y no sobre el individuo particular. Por lo tanto, si no pensamos en la unión entre nosotros durante el estudio, perderemos lo principal. Debemos estar unidos durante la lectura de El Libro del Zóhar, y pensar en cada palabra y en cada discusión acerca de él, únicamente sobre la unión de las vasijas.

Ustedes pueden decir: “Pero, usted nos habla todo el tiempo de que tenemos que sentir las cosas dentro de nosotros, que tenemos que adentrarnos al interior, y allí, dentro de nuestros deseos, buscar los animales, los peces, a Noé, al Creador, a las personas que tenemos dentro, y con ellos trabajar. ¡Y aquí vuelve usted otra vez al grupo el cual se encuentra afuera!”

Sólo que el asunto es que el grupo no está por fuera. El grupo es la clasificación y la unión de todos los deseos que hay en mí que se llaman “por fuera de mí”. Todo lo que yo siento como si estuviera fuera de mí, de hecho está dentro de mí. Y yo tengo que liar el concepto del “Yo” que está dentro de mí con el concepto del “exterior”, el “prójimo” que está dentro de mí. Yo no siento el prójimo fuera de mi cuerpo, sino dentro de mí, en mis deseos. Así se dividen mis deseos.
Nosotros aprendemos esto también en la Sabiduría de la Cabalá – están el interior y el exterior de la vasija, circundante e interno, y yo debo corregir el interior y el exterior por medio de la unión entre ellos. Por eso es que el “Grupo” son los deseos que yo uno a mí. Puedes decir: “Momento, momento, ¿qué significa unirlos todos a mí, si hay en mí deseos que no puedo corregir?” Por eso yo respondo que tú los unes, los clasificas, y sólo entonces dices: “Esto no lo puedo corregir, pero es mío; no hay algo que no sea mío.”

Esta actitud permite al individuo incluir a todo el mundo, tal como está escrito: “El hombre es un mundo pequeño”. Por lo tanto, es necesario pensar en esto, todo el tiempo, e invertir en esto más y más esfuerzos mutuos cada vez – que cada uno de nosotros busque en su interior, clasifique y organice en su interior todas estas cosas. Así debemos actuar durante el día, de lectura a lectura en El Libro del Zóhar. Solamente así descubriremos la perfección y no nos confundiremos.

Pensar sobre los amigos
Pregunta:
Hay amigos que estudian con nosotros la Sabiduría de la Cabalá en Israel y en todo el mundo que pasan por épocas difíciles, pero yo no los conozco. ¿Qué se puede hacer, aun así, para levantarlos?

Rav:
Piensa en ellos. Levántalos con tus pensamientos. No hay otro consejo.

Pregunta:
¿Deberíamos pensar en la carencia general de la vasija espiritual mundial?

Rav:
Hay que pensar que eres garante de todo el “Kli Mundial”- de cada uno en particular y de todo el Kli en total. Tú los garantizas con tu preocupación para que ellos no se caigan. O que se caigan, pero comprendan inmediatamente por qué se caen y se armen enseguida de la fuerza de la sociedad, reconozcan la importancia de la Meta y se levanten rápido a cumplir una función espiritual. Es decir, tú tienes que pedir por ellos, unirte a ellos, y exigirle al Creador: “Yo quiero que, si esto llegara a pasar, ellos reconozcan enseguida la sensación negativa como un medio de avance, como un medio necesario para el avance, y que mi amigo no fracase”.

Y si tú piensas así, mira primero cuánto estos pensamientos influyen en ti, cuánto te rectifican: yo pienso en el bienestar de alguien y de repente comienzo a sentir que él está cerca de mí, que en realidad estoy tratando con mi propio deseo. De hecho, ni siquiera estuve pensando en él, sino que estuve pensando de manera oculta en la forma en la que pueda acercar mi propio deseo hacia mí. Y entonces ya no existe ni “yo” ni “él”, sino que los dos nos convertimos en uno. Así te lleva la cadena de pensamientos a la corrección. Nosotros pensamos que al pensar en alguien, le estamos haciendo un favor, o le estamos dando Arvut. ¡Ni hablar! Así me estoy salvando a mí mismo.