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Vengan a la lección con una petición para la vida

Pregunta: Si nos preparamos a lo largo del día para la lección como para una reunión con un rey, donde es posible venir sólo con una petición, ¿cómo se vería la lección de mañana?

Respuesta: Tú recibirías una gran Luz. Tú sentirías cuanto te da. A través del material estudiado, tú comenzarías a sentir el sistema espiritual que te otorga. Las líneas secas (del texto) resucitarían. Ellas adquirirían profundidad y transparencia y crearía volumen interno en todo. Se volvería claro para ti ese mundo completo que es plano como una pintura en la pared. Y detrás de esto tú verías inesperadamente una nueva dimensión, un sistema que mueve toda la película y ensambla sus partes. Cuando tú sientas la importancia de la meta, comenzarás a estar en ella.

Pero mientras tanto nosotros minimizamos la meta, la rechazamos subconscientemente, en consecuencia por supuesto, ella está distante de nosotros.

De todos modos, nosotros debemos avanzar, y primero que todo estar preocupados acerca de la comprensión de su importancia. Incluso si nosotros estamos avanzando ahora, siempre debemos pasar por encima de la línea izquierda para la aclaración crítica y ver que esto no es suficiente. Cada día que pasa nosotros debemos agregar esfuerzos a la conexión, y sólo esto.

Además de eso debemos agradecer a nuestros amigos de todo el mundo que hacen la diseminación y distribuyen materiales explicativos. Nosotros necesitamos apoyarlos en su trabajo, esto realmente nos ayuda mucho a todos.

(67491 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/24/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

Cuando la Luz está presente pero no corrige

En el camino espiritual la persona descubre deseos egoístas terribles que le muestran cuán profundamente está inmerso en la recepción. Entonces esta actitud hacia otros es descrita como errores. Baal HaSulam escribe esto en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”: “Con esto entendemos las palabras de nuestros sabios: que aquel que se arrepiente por temor es recompensado con el hecho de que sus pecados se vuelven errores”.

Primero los deseos egoístas son revelados a la persona como pecados, y ahora los pasa al nivel de errores, a un nivel más fácil. En total, la corrección siempre es gradual: Primero elevamos el deseo al nivel de Bina, y después al nivel de Keter. Primero, en el nivel de Bina, neutralizamos el deseo.

Aún no podemos otorgar con este, pero al menos no dejamos que cause daño. Al mismo tiempo, estamos en ocultamiento simple, mientras que antes estábamos en un ocultamiento doble: “que los pecados que uno comete se extienden hacia él desde la recepción de la providencia a través del ocultamiento doble“.

Si tanto el rostro como la parte posterior de la Luz están ocultos, estoy en ocultamiento doble. Entonces tengo que pecar porque estoy bajo el control de mi deseo egoísta, el deseo de recibir con el fin de recibir, hasta que una Luz aparece desde Arriba y corrige mi deseo.

Pero hay estados en los que la Luz está oculta. Está presente, pero no corrige. Esto es ocultamiento simple. La presencia de la Luz aún me hace temer la recepción: es como si me advirtiera, me protegiera, y me mantuviera en el nivel de los errores, pero no en el de los pecados.

Pero si la Luz está totalmente oculta y no me disuade, entonces pierdo el control y estoy bajo el dominio de mi egoísmo, que hace lo que quiere conmigo.

En total, estoy entre la fuerza de otorgamiento y la fuerza de recepción. La cuenta es muy simple: ¿Cuál de las dos fuerzas me presiona más fuertemente? Si la fuerza del Creador, la fuerza de la Luz, me influye más fuertemente, entonces sin duda otorgaré. Pero si la fuerza de la Luz es más débil, entonces sin duda llevaré a cabo las órdenes de mi deseo egoísta y me moveré al nivel de los “pecados”.

 

Es lo mismo con nosotros: Si la sociedad, la policía, y la familia me detienen y evitan que haga malas acciones, entonces estoy bien. Pero si no hay tales factores de restricción, me “enloquezco”. De una manera u otra, no hay opción: la persona está bajo la influencia de una de las dos fuerzas.

(67606 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/25/12, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”)

La lente con la que puedes ver al Creador

Pregunta: ¿Puede uno permanecer en la sensación del mundo material y alcanzar la espiritualidad al mismo tiempo?

Respuesta: La persona que alcanza la espiritualidad no pierde nada en sus sensaciones. Por el contrario, siente este mundo mucho más como fuente y motivo para disfrutar.

El mundo espiritual significa alcanzar la razón por la que estás vivo. Entonces la vida entera en la realidad que sientes en tu cuerpo, llamado “este mundo”, también vale la pena.

El mundo espiritual es el Creador. Al recolectar en una sola tu actitud anterior hacia los otros, que estaba rota y dispersa en relación a ellos, como un todo que es tuyo y es querido para ti, empiezas a descubrir al Creador dentro de esa actitud.

A través de todo este mundo, como a través del enfoque de una lente, concentro toda mi actitud hacia eso, en amor, unidad y conexión, y en este punto de enfoque encuentro al Creador.

Es como si muchos rayos (formas de mi actitud) entraran a esta lente (el grupo, la humanidad), saliera de ella, y se centran en un punto (el Creador).

Por lo tanto, nada desaparece, sino por el contrario, yo uso este mundo. Sin él no hay nada para mí. Hasta la corrección total (Gmar Tikkun) tengo que estar en este mundo, y si no terminó la corrección, tengo que volver a la misma realidad, a su observación.

¿Qué significa “esta realidad”? Vuelvo a las mismas cualidades de percepción, a los mismos deseos que no terminé de corregir. Y entonces una vez más veo una determinada realidad, sintiendo el mundo lo mismo que ahora o tal vez algo diferente. Pero tengo que ver la realidad en la intención de disfrutar, en mis defectuosos deseos de recepción que todavía conservo, hasta que los corrija todos. Entonces esta realidad desaparece, ya que se unifica.

Mira desde un lado toda esta realidad, que aparece ante nosotros, y la realidad espiritual. Tenemos que ver el deseo de disfrutar y qué tanto sentimos en él, por el bien de recibir o por el bien de otorgar. De acuerdo a esto, estamos en una realidad u otra. Y nuestros ciclos de vida son como un cambio de Partzuf, uno tras otro.

(67327 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/23/12, El Zóhar)

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Nosotros no juzgamos de acuerdo a la sensación

Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot“, (50): “Sin embargo, antes de ello, cuando la escritura habla sólo desde la perspectiva de un ocultamiento, el texto termina, “ellos dirán en aquel día: ¿No nos han venido estos males porque nuestro Dios no está entre nosotros?”

En otras palabras, la persona siente que no tiene conexión con el Creador porque carece de la equivalencia de forma con Él, y como resultado se siente mal. Podría ser que ella hizo un montón de dinero en el mercado de valores y que todo esté bien, pero se siente mal porque no tiene contacto con el Creador, es decir, que carece de la equivalencia de forma con el atributo del otorgamiento general llamado Creador.

“Esto significa que ellos todavía creen en la Providencia de recompensa y castigo, y dicen que los problemas y sufrimientos llegan a ellos, debido a que no se unen al Creador…”

Esto quiere decir que entiendo que soy malo, que yo no llevo a cabo la corrección, y entonces fui “castigado”. Me he hundido en el ocultamiento. Pero por otro lado, también podemos verlo como una recompensa porque yo siento una respuesta negativa y gracias a ella yo puedo corregirme. Esto significa que tengo que “besar” la vara que me ayuda a ser consciente de cuán bajo me he deteriorado. De lo contrario, podría deteriorarme sin sentirlo siquiera.

Por eso la diferencia está en la forma en la que juzgo: de acuerdo con lo que siento en mi estado actual, o de acuerdo con el estado mismo, como es. Tengo que determinar el estado como malo en relación con la corrección necesaria de los deseos en los cuales no estoy en conformidad con el Creador. Estas vasijas están rotas, y puedo sentir el mal en ellas de maneras diferentes. Yo puedo sentir el mal porque estoy vacío, y yo puedo sentir el mal porque estoy separado del Creador. También puedo sentirme vacío y sentirme bien al respecto porque siento la ruptura de esa manera. Finalmente, es posible que me sienta mal porque siento el desprendimiento. En cualquier caso, siento que estoy separado del Creador.

Así que todo está determinado de acuerdo con el estado presente. Este no depende de ti y tú no puedes saltar al azar de un estado a otro (como las flechas en el dibujo). Por el contrario, tienes que examinar lo que tú tienes: “¿Me siento bien o mal? Supongamos que me siento bien, ¿qué es lo que siento: la separación del Creador o una conexión con Él? Desprendimiento: ¿Me molesta esto? No, yo me siento bien. Pero aun así ¿puedo ver el mal en esta situación? No por el momento”.

Tú debes determinar tu sensación exacta y tu actitud frente a la situación real. Esta es la aclaración interna del estado que te dieron. Entonces tú sientes la demanda: “¿Cómo puede el grupo y la Luz que reforma y otro medios, ayudarme a corregir mi actitud?” Es imposible corregir un sentimiento bueno o malo, o el estado de desapego. El grupo únicamente es el que puede corregir mi actitud frente a la situación.

(67224 – De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/22/12, Shamati # 1)

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Un caramelo para el diabético

De acuerdo a la sabiduría de la Cabalá, la persona “justa” es la que justifica al Creador, la que entiende las razones y la esencia de su estado, y puede claramente cortar su estado en rodajas de causa y efecto.

Al mismo tiempo ella puede estar en un estado de doble ocultamiento del Creador. ¿Cómo es eso posible? El punto es que el ocultamiento y la revelación se determinan solamente por la actitud de uno mismo hacia el Creador como si fuera “bueno y benévolo”. No importa si yo me siento bien o mal, lo importante es como el Creador se me revela a mí. Es importante para mi revelarlo a Él como bueno y benévolo, y no que yo disfrute su bondad de manera egoísta, porque son dos cosas totalmente diferentes.

Supongamos que yo tengo diabetes y me das un caramelo. Hasta donde llega mi amor natural por los dulces éste es bueno. Pero según tú actitud, es malo. Entonces todo depende de un criterio interno con el cual yo lo evalúo. Lo que es dulce para el egoísmo puede ser amargo si miramos tu actitud.

Por lo tanto, descubrir el doble ocultamiento es sentir todos estos discernimientos. Yo me elevo por encima de mi deseo de recibir y lo miro desde el costado. Luego veo que hay una intención egoísta en esto que se siente bien, mientras que en el deseo de otorgar, en la intención de otorgar, yo me siento mal. Este es el doble ocultamiento del Creador.

(66701 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/17/12, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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No te tortures

No deberías torturarte por tus cualidades o por las cosas malas que hiciste o haces. Después de todo, es el Creador quien “te hace tropezar” y organiza todos los diferentes estados para ti. Es así cómo Él te trae al reconocimiento del mal y en realidad Él hace todo el trabajo. Y tú, en lugar de revelar la verdad, te reprendes a ti mismo por tus actos.

Pregunta: Pero si no se pone atención a estas cosas, ¿no es como escapar de la lucha?

Respuesta: Esto no es una lucha en absoluto. Tú eres como un burro en frente del cual se ha puesto un obstáculo: Él no entiende cómo puede ignorarlo, y trata de romperlo. Esto no tiene ningún sentido.

Tenemos que elevarnos por encima de todas las acciones y sentimientos, por encima de todos los cálculos imaginarios, y a través del grupo, conectarnos con el Creador. Esta es la única manera de alcanzar la correcta decisión. Todo lo demás es un juego, el show de la vida. Esto nos cuesta mucho dolor y sufrimiento, pero esta es nuestra evolución: Es imposible evitar los errores aquí antes de que descubramos la oportunidad de elevarnos. Un día esto sucederá.

(66696 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/17/12, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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Se trata del convertidor

Pregunta: ¿Cuando hablamos del mal, qué queremos decir exactamente con el término “maldad”?

Respuesta: Descubro al Creador como la fuente del mal y al mismo tiempo entiendo que lo veo a Él de esa manera a causa de mis malas cualidades. Entonces, entiendo que todo depende precisamente de mis atributos.

Hay tres cosas ante mí: el Creador, mi maldad, y el deseo ¿Puedo pensar en el Creador como bueno y benévolo? Después de todo, me siento mal y veo problemas y oscuridad. Aun así determino que el bien está Arriba y el mal está dentro de mí. La razón es que en el medio hay algo que convierte el bien en mal.

Siento en mis entrañas que esto es lo que sucede. Estoy hecho de esos tres discernimientos, y estos están en mi sensación y entendimiento. Tal estado es llamado “doble ocultamiento”. En el espacio espiritual este es el nivel más alejado del Creador, y todo lo anterior a ello pertenece al nivel bestial.

Es importante recordar que esas cosas ya existen en mí: siento al Creador como bueno y benévolo, siento mi propia maldad y no puedo deshacerme de esta sensación, y también entiendo el hecho de que yo mismo corrompo la buena actitud del Creador cuando la siento como mala. Si anulamos este mecanismo de convertir el bien en mal, si lo corregimos, por cierto sentiré la bondad.

Entonces existe una pregunta ¿Cuál es la meta: sentir el bien o no maldecir al Creador? De aquí en adelante comienza la aclaración: ¿Por qué se me dio la mala sensación? ¿Qué debo hacer con ella? Si la anulo, me negaré a mí mismo la opción de ser corregido. Es mediante el hecho de que soy opuesto a la bondad del Creador que puedo alcanzar Su buena actitud con el fin de no maldecirlo.

Esto significa que uso el mal en el camino hacia la bondad ¿Significa que ahora, cuando me siento mal, es en realidad a mi favor, y eso es en realidad lo que es bueno para mí? ¿Entonces qué estoy corrigiendo? Leer más…

El secreto prohibido está abierto a cualquier bebé

Pregunta: ¿Por qué Baal HaSulam escribe en la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot” acerca de la parte prohibida en la sabiduría de la Cabalá: esos cabalistas pueden revelar lo que pertenece a los “Sabores de la Torá“, pero no pueden revelar la parte que pertenece a las primeras tres Sefirot o la “cabeza del Partzuf“?

Respuesta: Incluso si los cabalistas hablan de algo que está “prohibido”, no entenderemos nada. Es como hablar de algo frente a un bebé sin que haya la necesidad de cuidar lo que se dice porque el niño de todas formas no escuchará o entenderá nada. Él no conecta las palabras que escucha con ningún significado. Justo como cuando leemos El Libro del Zóhar, las palabras aisladas pueden entenderse, pero para nosotros se unen formando oraciones sin ningún sentido.

“Los secretos de la Torá” no son información que ha sido cuidadosamente ocultada de nosotros. Es simplemente nuestro cerebro, que por el momento está en un nivel bestial ordinario, y no puede percibirlos. Entonces para nosotros permanecen como un secreto, igual que toda la realidad ¡Por favor, todo está revelado para ti, mira! ¿Ves algo? ¿A quién culpar si no tienes los medios para percibir? Desarróllalos y verás la realidad. Es lo mismo cuando se trata de los “secretos de la Torá“.

Nosotros estudiamos en “El Estudio de las Diez Sefirot” acerca de lo que pertenece a la cabeza del mundo de Atzilut, la cabeza de Arij Anpin, y sabemos que existen partes de RADLA (Reish delo Eiyada), partes de su “cerebro” (Moja de Avira, Kruma de Avira) que están ocultos de nosotros en la Luz superior. Pero nosotros estudiamos todo lo que pertenece a los “sabores de la Torá” y no sus “secretos” en este sistema. La diferencia es que los “sabores” se refieren a los pensamientos del ser creado y los “secretos de la Torá” se refieren a los pensamientos del Creador.

No tendría ningún sentido mencionar todo esto, si no hubiera personas que afirman que está prohibido estudiar la sabiduría de la Cabalá porque es un secreto. No hay secretos en esta; por el contrario, ¡la sabiduría de la Cabalá nos revela la realidad! No revela algunos “secretos prohibidos”: Con el fin de revelar los secretos tienes que llegar tú mismo a ellos al preparar tus vasijas, tus deseos, tus vasijas de percepción. Si preparas todos los deseos que pertenecen a las siete Sefirot inferiores (ZAT) en toda la altura de la escalera espiritual, entonces comienzas a descubrir la parte superior (GAR). Estarás listo para esta revelación y descubrirás tú mismo este secreto. Leer más…

Cada uno de los 125 grados está dividido en dos partes: la parte superior y la parte inferior (GAR y ZAT). La parte inferior de cada grado puede ser alcanzada y es una gran virtud si la persona la alcanza porque entonces descubre las acciones del Creador como buenas y benévolas. La Luz que se vistió en la cabeza del cuerpo del Partzuf espiritual es llamada “sabores”, como se nos dice: “Prueba y ve que el Señor es bueno”.

Pero aun no descubrimos la parte superior, la cabeza del grado. Será posible descubrirla después que su parte inferior, el “cuerpo”, sea corregido. Incluso la cabeza de su nivel más bajo, Maljut de Assiya, es un secreto por el momento.

Podemos hablar de todo lo que pertenece a los “cuerpos”, acerca de todo lo que pertenece al ser creado, a su trabajo y corrección, pero está prohibido hablar acerca de los “secretos”, acerca de las cabezas de todos los grados, es decir, es imposible hablar de ellos porque no podemos alcanzarlos por el momento y eso sólo nos confundirá. Esto es así porque comenzamos a discutir un área que no podemos percibir. No existe ninguna célula en nuestro cerebro y ningún canal que pueda percibir esta dimensión superior. Pero gradualmente nos desarrollamos y nos acercamos a esta percepción.

“No revelar los secretos” significa: “no poner un obstáculo frente a una persona ciega”, y más bien dejarlo avanzar gradualmente hasta que pueda ver. De la misma manera en la que educamos a los niños gradualmente y los dejamos desarrollarse, así nosotros debemos desarrollarnos también.

(65946 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/10/12, “El Estudio de las Diez Sefirot”)

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En la onda del Libro del Zóhar

Pregunta: Desde hace algún tiempo durante la clase de Zóhar siento como si estuviera tratando de encontrar la onda correcta de una estación de radio, pero sólo oigo ruidos. Hablamos constantemente sobre el hecho de que al leer El Libro del Zóhar debemos ajustarnos a un objetivo u otro, y yo no puedo hacer eso en absoluto… ¿estoy perdiéndome algo de eso o solo sigo adelante y eso vendrá con el tiempo?

Respuesta: Lo que pasa es que si estamos hablando sobre la recepción de una onda y no sobre la Luz que Reforma, entonces entre todos los ruidos yo debo encontrar la frecuencia exacta en la que oigo el silencio, el silencio es lo que necesito oír. Esta es la frecuencia exacta de la estación. De acuerdo con la sabiduría de la Cabalá esta dirección exacta indica que estoy preparándome para recibir la Luz Interior.

Aquí sin embargo, estamos hablando acerca de la Luz Circundante, de la Luz que Reforma, que tú no reconoces cuando te llega. Tú no estás trabajando aquí con el fin de recibir alguna sabiduría, de recibir alguna “estación” y escuchar algo nuevo.

Tú estás aquí con el fin de activar el deseo máximo, y en el recibirás el poder para superarte, no el conocimiento. Después de todo, no estás aquí por el conocimiento, sino por el deseo de otorgar, de anularte a ti mismo ante el Superior, de adherirte a Él, a Su atributo de otorgar, al poder del otorgamiento, para llegar a auto sacrificio, y por la capacidad para incorporarte efectivamente en el grupo con el fin de recibir de él la fuerza para encontrar el mecanismo espiritual superior que hay en él.

Tú no te estás sintonizando la “estación” de la sabiduría. Tú no esperas que se te muestre algo parecido a una pantalla de televisión. Este no es el canal por el que llega la Luz que Reforma. Esta llega al lugar en el cual tu más anhelas el otorgamiento y estás listo para anularte a ti mismo y desarrollar tu conexión con los demás. Este es el resultado que nosotros debemos esperar de la Luz que Reforma.

Yo no aspiro a comprender y a sentir el material que estudiamos en absoluto. Yo anhelo comprender y sentir las acciones de otorgamiento mismas. Después de todo, “conocer el material estudiado”, como Baal HaSulam dice, en el punto 155, de la “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”, significa conocer al Superior, y no, adquirir conocimiento. El conocimiento en la espiritualidad es el conocimiento del otorgamiento, y este se encuentra en la Luz que yo estudio, así funciona la herramienta espiritual. No lo veré si yo no tengo este enfoque.

Después de todo, ¿qué nos trae la Luz que Reforma? Ella nos permite relacionarnos con el mundo oculto en el que vivimos a través del atributo del otorgamiento. Cuando yo comienzo a relacionarme con el mundo mediante el atributo de otorgamiento, el mundo se vuelve transparente y a través de él veo las redes de conexión. Es sobre estas redes que yo estudio, las redes en la que yo estoy incorporado, en las que empiezo a sentirme como una araña en su tela.

Cuando yo siento todo el sistema de conexión, empiezo a corregirlo, a tirar de los hilos que provienen de mí y a ver sobre qué otorgo. Finalmente, este es todo nuestro estudio: acerca de cómo me muevo sobre todo el sistema y cómo, con su ayuda, puedo corregir mis acciones y trabajar para este sistema, y cómo este sistema completo se mueve hacia el Creador, la fuerza general revelada.

Es por eso que yo no busco la “estación” que debe ser revelada por El Libro del Zóhar. Sin embargo, la “estática” poco a poco te llevará a buscar otra “estación”, y tú la encontrarás.

(66044 – De la 2º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/11/12, El Zóhar)

Un ángel escarbando la basura

Tenemos que tratar de imaginar cada vez más correctamente lo que vemos y en lugar de externalidad ver internalidad. Mi maestro Rabash y yo solíamos tener discusiones acerca de las fuerzas que veíamos detrás de las imágenes de este mundo.

Una vez vi a un caballo en la calle comiendo del basurero, y de repente Rabash me dijo: “Mira, este ¡es un ángel!” Me sorprendió porque yo no vi nada, sino el caballo comiendo las sobras de nuestra comida. Al día siguiente le pedí más información acerca de lo que había dicho, tratando de aprender cómo ver las fuerzas internas detrás de este mundo.

Si yo veo una imagen que se enfoca en mi retina o en la parte posterior del cerebro, así se me representan las fuerzas, como en una pantalla de computador, haciendo juntas una forma. Pero la forma no existe en sí misma. Yo sólo la necesito para poder aferrarme a algo. De hecho, es la expresión de una actitud de aquel que me da, quien me otorga por medio de algún objeto.

Hay tres componentes: aquel que otorga, su otorgamiento sobre mí, y su impacto en mí que crea alguna forma. A través de esa forma, tengo que volver a aquel que otorga a fin de entender lo que quiere de mí al mostrarme esa forma. Si veo un caballo, ¿qué me quiere decir el Creador al mostrármelo a mí? ¿Cuál es la combinación de fuerzas, cuál es Su actitud hacia mí? ¿Qué tipo de reacción es la que Él espera de mí? ¿Cómo tengo que tratar a este caballo y, a través de él, a aquel que otorga, al que me está mostrando esta película? Tenemos que aprender todo esto.

Ahora nosotros vemos el mundo en su forma externa y no el contenido interno. Esto es muy útil y no está pensado para confundirnos a propósito, como solemos pensar. De hecho, ¡nos ayuda a alcanzar la percepción espiritual! Esto se debe a que tenemos que esforzarnos para cambiar de la forma externa a la forma interna.

Les prometo que si comienzan a “penetrar” en los amigos y a ver los “puntos en el corazón”, que están unidos juntos, ustedes comenzarán a notar que todo el mundo está organizado de la misma manera. Ustedes entenderán que las personas no son las imágenes externas, sino los deseos, “paquetes” de energía. Todos ellos están en algún tipo de relación y ustedes pueden influir en ellos y ellos pueden influir en ustedes. ¡Verán las fuerzas y no los cuerpos!

Incluso hoy en día nosotros tratamos a la persona como una especie de fuerza y hablamos de su esencia, pero hay que penetrar más profundamente. El hecho de que no veamos el mundo en su forma espiritual, sino en su forma externa, y la brecha entre los dos, siempre nos muestra que no hemos llegado a la adhesión con el entorno.

En el momento en que nos adherimos al entorno, y logramos el primer contacto, toda esta confusión desaparece inmediatamente. Ustedes ven a la gente, pero se relacionan con su esencia y no con las figuras externas. Al igual que un buen psicólogo que al mirar a la gente, de inmediato ve su esencia, sus deseos, pensamientos, tendencias y desviaciones.

(65512 – De la 3º parte de la lección diaria de Cabalá del 1/3/12, “El Estudio de las Diez Sefirot”)