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Newsmax: “Referéndum sobre el aborto en Irlanda: una perspectiva global”

El portal más grande Newsmax publicó mi nuevo artículo “Referéndum sobre el aborto en Irlanda: una perspectiva global

El dramático referéndum de esta semana en Irlanda mostró que la mayoría de los irlandeses quieren acabar con una ley ancestral según la cual las mujeres que abortan –y los médicos que las ayudan a hacerlo– pueden enfrentarse hasta a 14 años de prisión.

Pero a medida que los abortos se vuelven legales en Irlanda, nace algo mucho más revolucionario que un simple cambio de leyes.

La transformación que está ocurriendo en la conservadora sociedad irlandesa es reflejo de un impulso global de liberalización que rompe, una tras otra, las normas de convivencia de la sociedad moderna. Progresivamente, el hombre se va liberando de los distintos esquemas sociales que solían controlar sus pensamientos y dictar su conducta.

Una mayor libertad exige mayor madurez

Echemos un vistazo a la historia. Desde las monarquías, a través de las distintas dictaduras, y llegando hasta las democracias contemporáneas que continúan cambiando su perfil en nuestros días, podemos observar con claridad un recorrido natural del desarrollo humano. El individuo va gradualmente tomando las riendas de su familia, sus posesiones, su cuerpo, su comportamiento, así como del resto de componentes que constituyen su identidad.

Pero hay algo que fácilmente puede pasar desapercibido para nosotros: si queremos mantener el equilibrio en la sociedad, la libertad debe ir acompañada de madurez por parte del ser humano.

Al mismo tiempo que nos liberamos de las cadenas del pasado y nos encaminamos hacia la libertad del futuro, debemos desarrollar la conciencia humana a un nivel totalmente nuevo. Con cada limitación que se retira, el hombre debería preguntarse: ¿Cómo estoy conectado con las otras personas a mi alrededor? ¿Cuál es mi obligación natural hacia ellas? ¿Cómo influyen mis acciones sobre los demás?

Estamos entrando en una era en la que las respuestas a estas preguntas ya no las proporcionará el clero, ni las autoridades públicas, ni las leyes, los reglamentos o cualquier institución dirigida a dictar la forma en la que deben pensar las personas. En vez de eso, las respuestas vendrán con el desarrollo interno del ser humano o, dicho con otras palabras, de nuestro desarrollo “espiritual”.

Ahora bien, esperar a que este desarrollo humano positivo ocurra por sí solo no es lo que estoy sugiriendo. Más bien al contrario: no me cabe duda de que debemos comenzar a educarnos a nosotros mismos como sociedad esclareciendo preguntas existenciales, aprendiendo acerca de nuestra naturaleza humana y preparándonos para ese estado de interdependencia en el que el mundo se está adentrando.

En otras palabras, estoy abogando por una expansión de la conciencia humana en el conjunto de la sociedad. Y en consecuencia, los individuos de la sociedad tendrán un mejor entendimiento de cómo comportarse para alcanzar un equilibrio.

Libertad a través de la interdependencia

¿Cómo hacerlo? Deberíamos seguir el ejemplo de cómo la naturaleza mantiene un “equilibrio dinámico”. Si observamos la vida dentro del cuerpo humano, veremos contrastes como el frío y el calor, órganos con diversas funciones, distintos tipos de gérmenes o fuerzas activas y pasivas, pero todos trabajan juntos en equilibrio y reciprocidad, complementándose mutuamente. Es el principio de la vida, capaz de funcionar sin nuestra participación.

Sin embargo, nosotros, los humanos, debemos desarrollarnos y complementarnos mutuamente de forma consciente y volitiva. Nuestro desarrollo como seres humanos nos está apremiando a alcanzar el equilibrio y la reciprocidad en todos los niveles de la vida.

Si no desarrollamos la capacidad de hacer esto, concedernos cada vez más libertades puede tener manifestaciones muy negativas en forma de terrorismo, delitos y otras formas de comportamiento aberrante. Sin una madurez para mantener el equilibrio social, podríamos vernos inmersos en un caos social, familiar y político llegando a un punto en el que el individuo haga solamente lo que a él le parece correcto y en su propio beneficio.

Creo que llegaremos a comprobar cómo ni el dinero ni el poder pueden llevarnos a la armonía social: sólo una educación cuyo objetivo sea elevar la conciencia humana nos ayudará a sentir nuestra interdependencia y apreciar nuestra humanidad conjunta. Y cuanto más desarrollemos al ser humano dentro de nosotros, más nos liberaremos de las limitaciones fuera de nosotros.

Breaking Israel News: “La Pascua judía: del materialismo a la unidad”

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo “La Pascua judía: del materialismo a la unidad”

La Pascua judía es una oportunidad para pasar del estado de división, indiferencia y frialdad en nuestra sociedad a otro de unidad, preocupación y afabilidad.

Aunque el año judío comienza oficialmente en Rosh Hashaná, hay un enfoque más amplio en las fiestas judías que nos muestra la Pascua como el inicio del año judío. Para verlo desde esta perspectiva, debemos analizar el significado de la Pascua a un nivel más profundo.

La Pascua describe un proceso interno en el que, tras un periodo de intensa división, llegamos a la decisión de unirnos y con ello revelamos un estado más unificado. Asimismo, la Pascua resalta aquello que convierte al pueblo judío en un pueblo único.

¿Qué hace que el pueblo judío sea único?

A diferencia de otras naciones o razas, el pueblo judío no se formó orgánicamente a partir de un linaje familiar o por una proximidad territorial. Los judíos fueron originalmente una congregación de personas que dieron a conocer como “judíos” cuando estipularon unirse “como un solo hombre con un corazón” y aceptaron la responsabilidad de ser “una luz para las naciones” (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra “unido” [Yihudí] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush 2]).

La festividad de la Pascua explica esta transición.

Todo comienza en un momento en que el pueblo de Israel vivía excepcionalmente bien en Egipto. En lo que a valores sociales respecta, los tenían todos: confort, riqueza y éxito, como está escrito en la Torá, “en Egipto (…) nos sentamos en torno a las ollas de carne y comíamos todo lo que queríamos” (Éxodo, 16: 3). No obstante, aun con toda esa abundancia material, sentían que les faltaba algo.

En este punto, debemos tomar perspectiva para ver este proceso que se describe: la naturaleza humana, que es un deseo de recibir placer, constantemente nos presiona para satisfacernos a nosotros mismos. Cuanto más tratamos de satisfacernos, más vacíos nos sentimos y más necesidad tenemos de un llenado mayor. Así, nuestro deseo de disfrutar crece y vamos evolucionando a través de las distintas fases de crecimiento del deseo. Después de satisfacer nuestras necesidades básicas –comida, sexo, vivienda y familia– nuestro deseo aumenta y desarrollamos los deseos sociales –dinero, respeto, control y conocimiento– que continuamente tratamos de satisfacer.

Pero aquí nos encontramos con un problema.

Como un perro que persigue su propia cola, vamos detrás de todos esos placeres pero seguimos sintiendo que deseamos algo más, algo diferente, sin saber precisar lo que realmente queremos. La historia de la Pascua explica este nuevo deseo: cuando nuestros deseos materiales se sacian, emerge un nuevo deseo de conexiones sociales positivas. Ese deseo se llama “Moisés”.

Moisés estuvo presente durante todo el periodo en que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto. Creció en la casa del faraón hasta que concluyó su propia búsqueda de la felicidad en lo material. Fue entonces cuando comenzó el exilio en Egipto. El faraón, es decir, nuestro ego, no quiere aceptar la unidad. No hay peor idea para él que vivir la vida con la aspiración de “amar al prójimo como a ti mismo”.

Por eso, a medida que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto, naturalmente comenzaron a desear más de lo que tenían, y la idea de la unificación social –Moisés– comenzó a tomar forma entre ellos. Luego comenzaría la lucha entre Moisés y el faraón. Por un lado, Moisés señalaba el camino hacia la unidad y el amor mutuo, mientras que el faraón insistía en que él gobernaría, es decir, que seguirían viviendo y trabajando solo para satisfacerse de forma egoísta y material. Cuando el faraón vio que pueblo de Israel aceptaba a Moisés, se convirtió en ese rey cruel que describe la historia de Pascua.

Tras un largo proceso, el pueblo de Israel finalmente apoyó a Moisés, clamaron unidad y triunfaron. Se unieron al pie del Monte Sinaí aceptando la ley de “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Luego procedieron a purificarse del Hametz [levadura], es decir, su ego, e hicieron la transición (la Pascua) del egocentrismo a la unidad, siguiendo a Moisés y poniendo en práctica su idea.

La Pascua hoy

 La Pascua judía describe un proceso para vencer al egoísmo por medio de la unidad y, por lo tanto, hoy en día ese proceso sigue teniendo tanta relevancia como en el pasado. Nuestra actual cultura materialista se parece cada vez más al Egipto que la historia de Pascua describe: hemos disfrutado de las bonanzas del materialismo por un tiempo, y ahora cada vez más gente siente que a sus vidas les falta algo.

En las personas, esto se expresa con un aumento de la depresión, el estrés y la soledad, y en la sociedad se traduce en una mayor fractura social impulsada por la política, la xenofobia y el antisemitismo. Todos estos fenómenos nos muestran que podemos tener toda la abundancia material que deseemos, pero aun así no hallaremos satisfacción; lo que realmente necesitamos para llenar ese nuevo deseo amplificado es la unidad, unas conexiones sociales positivas.

A diferencia de lo que ocurre con nuestras satisfacciones materiales, no somos capaces de imaginar cómo sería una unión por encima de nuestras divisiones. No vemos ningún ejemplo de unidad que podamos implantar nuestros sistemas educativos y medios de comunicación. Y por ende, seguimos regurgitando y reinventando ideas, historias y productos materialistas ya que no vemos ni conocemos otra cosa.

A medida que la sociedad se mete más en este círculo vicioso de búsqueda de placer materialista sin ningún otro objetivo a la vista y a medida que surgen más problemas dada esta situación, mayor es la fijación de la sociedad con los judíos y más los culpan. El antisemitismo aumenta porque el pueblo judío, en sus raíces, posee un patrón para llevar a la práctica ese nuevo deseo por la conexión. Cuando el pueblo judío fracasa en su misión de unirse, precisamente ahora que no solo los judíos lo necesitan sino toda la humanidad, entonces, subconscientemente, el mundo comienza a sentir que los judíos son la causa de todos sus problemas.

Nuestros antepasados pasaron por el proceso de unidad y con ello se salvaron del desastre. Hoy, cuando nos señalan culpándonos con todo tipo de razones, depende de nosotros el identificar la causa de todos esos reproches: nosotros, entre todos los pueblos, hemos sido agraciados con la posibilidad de unirnos por encima de todo lo que nos separa, y eso es lo que el mundo necesita de nosotros. Es como si el mundo no prestara atención a todos los avances tecnológicos, médicos y culturales que hemos aportado a la humanidad. No obstante, si nos comportamos tal como hicieron nuestros ancestros, entenderemos para qué nos pusieron aquí y podremos ver cómo la actitud del mundo hacia los judíos se transforma en respeto y aprecio.

Espero que empecemos a tener en cuenta la raíz y la directriz que hay detrás de todos los problemas del mundo y que, en esta Pascua, podamos avanzar hacia la verdadera solución: la unidad.

¡Les deseo una feliz Pascua!

The Times of Israel: “La Pascua Judía: del materialismo a la unidad”

The Times of Israel publicó mi nuevo artículo “La Pascua Judía: del materialismo a la unidad”

La Pascua judía es una oportunidad para pasar del estado de división, indiferencia y frialdad en nuestra sociedad a otro de unidad, preocupación y afabilidad.

Aunque el año judío comienza oficialmente en Rosh Hashaná, hay un enfoque más amplio en las fiestas judías que nos muestra la Pascua como el inicio del año judío. Para verlo desde esta perspectiva, debemos analizar el significado de la Pascua a un nivel más profundo.

La Pascua describe un proceso interno en el que, tras un periodo de intensa división, llegamos a la decisión de unirnos y con ello revelamos un estado más unificado. Asimismo, la Pascua resalta aquello que convierte al pueblo judío en un pueblo único.

¿Qué hace que el pueblo judío sea único?

A diferencia de otras naciones o razas, el pueblo judío no se formó orgánicamente a partir de un linaje familiar o por una proximidad territorial. Los judíos fueron originalmente una congregación de personas que dieron a conocer como “judíos” cuando estipularon unirse “como un solo hombre con un corazón” y aceptaron la responsabilidad de ser “una luz para las naciones” (la palabra hebrea para “judío” [Yehudí] proviene de la palabra “unido” [Yihudí] [Yaarot Devash, Parte 2, Drush 2]).

La festividad de la Pascua explica esta transición.

Todo comienza en un momento en que el pueblo de Israel vivía excepcionalmente bien en Egipto. En lo que a valores sociales respecta, los tenían todos: confort, riqueza y éxito, como está escrito en la Torá, “en Egipto (…) nos sentamos en torno a las ollas de carne y comíamos todo lo que queríamos” (Éxodo, 16: 3). No obstante, aun con toda esa abundancia material, sentían que les faltaba algo.

En este punto, debemos tomar perspectiva para ver este proceso que se describe: la naturaleza humana, que es un deseo de recibir placer, constantemente nos presiona para satisfacernos a nosotros mismos. Cuanto más tratamos de satisfacernos, más vacíos nos sentimos y más necesidad tenemos de un llenado mayor. Así, nuestro deseo de disfrutar crece y vamos evolucionando a través de las distintas fases de crecimiento del deseo. Después de satisfacer nuestras necesidades básicas –comida, sexo, vivienda y familia– nuestro deseo aumenta y desarrollamos los deseos sociales –dinero, respeto, control y conocimiento– que continuamente tratamos de satisfacer.

Pero aquí nos encontramos con un problema.

Como un perro que persigue su propia cola, vamos detrás de todos esos placeres pero seguimos sintiendo que deseamos algo más, algo diferente, sin saber precisar lo que realmente queremos. La historia de la Pascua explica este nuevo deseo: cuando nuestros deseos materiales se sacian, emerge un nuevo deseo de conexiones sociales positivas. Ese deseo se llama “Moisés”.

Moisés estuvo presente durante todo el periodo en que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto. Creció en la casa del faraón hasta que concluyó su propia búsqueda de la felicidad en lo material. Fue entonces cuando comenzó el exilio en Egipto. El faraón, es decir, nuestro ego, no quiere aceptar la unidad. No hay peor idea para él que vivir la vida con la aspiración de “amar al prójimo como a ti mismo”.

Por eso, a medida que el pueblo de Israel prosperaba en Egipto, naturalmente comenzaron a desear más de lo que tenían, y la idea de la unificación social –Moisés– comenzó a tomar forma entre ellos. Luego comenzaría la lucha entre Moisés y el faraón. Por un lado, Moisés señalaba el camino hacia la unidad y el amor mutuo, mientras que el faraón insistía en que él gobernaría, es decir, que seguirían viviendo y trabajando solo para satisfacerse de forma egoísta y material. Cuando el faraón vio que pueblo de Israel aceptaba a Moisés, se convirtió en ese rey cruel que describe la historia de Pascua.

Tras un largo proceso, el pueblo de Israel finalmente apoyó a Moisés, clamaron unidad y triunfaron. Se unieron al pie del Monte Sinaí aceptando la ley de “ama a tu prójimo como a ti mismo”. Luego procedieron a purificarse del Hametz [levadura], es decir, su ego, e hicieron la transición (la Pascua) del egocentrismo a la unidad, siguiendo a Moisés y poniendo en práctica su idea.

La Pascua hoy

La Pascua judía describe un proceso para vencer al egoísmo por medio de la unidad y, por lo tanto, hoy en día ese proceso sigue teniendo tanta relevancia como en el pasado. Nuestra actual cultura materialista se parece cada vez más al Egipto que la historia de Pascua describe: hemos disfrutado de las bonanzas del materialismo por un tiempo, y ahora cada vez más gente siente que a sus vidas les falta algo.

En las personas, esto se expresa con un aumento de la depresión, el estrés y la soledad, y en la sociedad se traduce en una mayor fractura social impulsada por la política, la xenofobia y el antisemitismo. Todos estos fenómenos nos muestran que podemos tener toda la abundancia material que deseemos, pero aun así no hallaremos satisfacción; lo que realmente necesitamos para llenar ese nuevo deseo amplificado es la unidad, unas conexiones sociales positivas.

A diferencia de lo que ocurre con nuestras satisfacciones materiales, no somos capaces de imaginar cómo sería una unión por encima de nuestras divisiones. No vemos ningún ejemplo de unidad que podamos implantar nuestros sistemas educativos y medios de comunicación. Y por ende, seguimos regurgitando y reinventando ideas, historias y productos materialistas ya que no vemos ni conocemos otra cosa.

A medida que la sociedad se mete más en este círculo vicioso de búsqueda de placer materialista sin ningún otro objetivo a la vista y a medida que surgen más problemas dada esta situación, mayor es la fijación de la sociedad con los judíos y más los culpan. El antisemitismo aumenta porque el pueblo judío, en sus raíces, posee un patrón para llevar a la práctica ese nuevo deseo por la conexión. Cuando el pueblo judío fracasa en su misión de unirse, precisamente ahora que no solo los judíos lo necesitan sino toda la humanidad, entonces, subconscientemente, el mundo comienza a sentir que los judíos son la causa de todos sus problemas.

Nuestros antepasados pasaron por el proceso de unidad y con ello se salvaron del desastre. Hoy, cuando nos señalan culpándonos con todo tipo de razones, depende de nosotros el identificar la causa de todos esos reproches: nosotros, entre todos los pueblos, hemos sido agraciados con la posibilidad de unirnos por encima de todo lo que nos separa, y eso es lo que el mundo necesita de nosotros. Es como si el mundo no prestara atención a todos los avances tecnológicos, médicos y culturales que hemos aportado a la humanidad. No obstante, si nos comportamos tal como hicieron nuestros ancestros, entenderemos para qué nos pusieron aquí y podremos ver cómo la actitud del mundo hacia los judíos se transforma en respeto y aprecio.

Espero que empecemos a tener en cuenta la raíz y la directriz que hay detrás de todos los problemas del mundo y que, en esta Pascua, podamos avanzar hacia la verdadera solución: la unidad.

¡Les deseo una feliz Pascua!

Newsmax: Cómo la verdadera ciencia murió con Hawking

El portal más grande de Newsmax publicó mi nuevo artículo “Cómo la verdadera ciencia murió con Hawking”

La muerte del astrofísico de renombre mundial Stephen Hawking puede verse como otro clavo en el ataúd de la ciencia genuina.

La honesta aproximación a la ciencia de Hawking fue ejemplificado por su disposición para admitir sus errores. En los años 70, reconoció que una creencia que formuló al principio de su carrera científica era incorrecta. Sin embargo, esta forma de investigación científica, se ha vuelto una rareza en el mundo científico de hoy.

Desde aproximadamente los años 60, hemos sido testigos de la corrupción gradual y el declive de la ciencia. La aceptación generalizada de la ciencia se deterioró y fue reemplazada por los negocios, Hollywood y los deportes. Y lo que es más relevante, la ciencia misma se imbuyó de objetivos distintos al de la comprensión de la naturaleza de la realidad. Cada vez está más explotada como medio para agrandar la riqueza, el poder y el honor de las personas.

Junto con el declive de la aceptación de la ciencia auténtica, llegaron las necesidades de los científicos de servir a los intereses de sus patrocinadores. Ahora es habitual para los gobiernos utilizar científicos para avanzar en sus agendas políticas y para las corporaciones utilizar científicos con el objetivo de incrementar sus beneficios. Una de las consecuencias obvias es que “el progreso científico” y el “progreso tecnológico” se han acabado confundiendo como si fueran lo mismo desde que el I+D científico empezará a utilizarse tan extensamente en el desarrollo de las tecnologías actuales.

Las iniciativas con ánimo de lucro no son beneficiosas para la humanidad

Por lo tanto, se ha vuelto difícil ser un científico genuino, uno de los que aspiran a descubrir el orden subyacente en la naturaleza y es mucho más fácil ser un científico que colabora con una rentable empresa de alta tecnología. La ciencia de la “búsqueda de la verdad” está siendo eclipsada por la ciencia del desarrollo tecnológico y esta va ganando apoyos políticos ya que se ha convertido en creencia común que las nuevas tecnologías surgen para el beneficio de la humanidad.

Afirmaciones tales como “la energía renovable es mejor para el medio ambiente” y “las redes sociales conectan a la gente” se han convertido en axiomas de nuestros tiempos en los discursos públicos, creando la percepción de que cada nuevo dispositivo llega para resolver los problemas de la gente y hacer del mundo un lugar mejor.

Sin embargo, una mirada en profundidad a este fenómeno nos muestra lo contrario. Por ejemplo, los autos eléctricos como el de Tesla, popularmente etiquetado como “bueno para el medio ambiente” se ha descubierto que causa más polución que las emisiones de carbono de coches de 8 años; y los medios de comunicación, a pesar de conectar a la gente tecnológicamente, se ha visto que tienen peligrosos efectos sociológicos y psicológicamente negativos.

Por lo tanto, ocultos bajo la fachada de que la tecnología finalmente resolverá la mayoría de nuestros problemas y mejorará nuestras vidas, hay descubrimientos que demuestran cómo estas nuevas “soluciones” van realmente en detrimento de nuestro bienestar porque no solucionan nuestros problemas desde su raíz.

La razón para esto es simple: no podemos esperar soluciones reales y duraderas a nuestros problemas si las soluciones propuestas nacen de la motivación de obtener un beneficio egoísta. En otras palabras, todo lo que creamos proviene de un cálculo destructivo porque nuestros propios intereses nos parecen más importantes que el beneficio de todos. El propio Stephen Hawking una vez dio el ejemplo de cómo los virus informáticos reflejan la cualidad destructiva de la naturaleza humana, afirmando que “la única forma de vida que hemos creado hasta ahora es puramente destructiva”.

El conocimiento que la ciencia aún tiene que extraer de la naturaleza

Con una ciencia y una tecnología que son consecuencia de nuestra percepción egocéntrica de la realidad, nuestra capacidad de hacer el bien a la humanidad está destinada a llegar a un callejón sin salida. Sin embargo, si cambiamos nuestra percepción de la realidad a otra en la que deseemos el beneficio de todos sobre el interés egoísta, veremos increíbles avances en la ciencia y en la tecnología: funcionarán para solucionar verdaderamente nuestros problemas y sin duda harán del mundo un lugar mejor, ya que la percepción que los impulse estará libre de explotación, manipulación y especulación.

Curiosamente, solo en el siglo XX, la propia ciencia dio un giro de 180 grados sobre la idea de que la propia ciencia es el resultado de la percepción humana. Empezó con la visión newtoniana de que la realidad existe independientemente de nuestra percepción, dio el salto gracias a Einstein demostrando que la realidad es relativa a nuestra percepción y finalizó con la mecánica cuántica afirmando que la realidad puede ser creada por nuestra percepción.

Por lo tanto, la propia ciencia ha llegado a un momento crucial en la comprensión humana: si queremos llegar más lejos en el descubrimiento de las leyes de la naturaleza y usarlas en beneficio de todos, tenemos que cambiar la manera en la que percibimos y nos relacionamos con la realidad. Los subyacentes motivos de poder y beneficios egoístas en este sector deben sustituirse con motivos altruistas que realmente busquen el beneficio de la sociedad.

Llegando al reinicio de la humanidad

Para llegar a un cambio tan fundamental en la percepción humana, tenemos que colocarnos dentro de un laboratorio como el objeto a investigar. Es decir, que tenemos que experimentar activamente y descubrir cómo mejorar nuestras relaciones con los demás a través de actividades educativas y sociales en grupos. El objetivo de tales de actividades y experimentos sería desarrollar una lente altruista a través de la cual podamos ver la imagen completa de la realidad.

A mi juicio, en el futuro, estudiar la estructura y el comportamiento del mundo a través una reforzada conexión humana, nos proporcionará el principal cambio que nuestra ciencia necesita para ser un auténtico beneficio para la humanidad. En definitiva, abriría nuestros ojos a un nuevo tipo de ciencia más cercana al equilibrio inherente y la armonía que existe en la naturaleza.

Lea el artículo en Michael Laitman.com

Noticias de Breaking Israel: ¿Qué puede hacer Israel con su problema de “fuga de cerebros”?

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo ¿Qué puede hacer Israel con su problema de “fuga de cerebros” ?

Israel no está perdiendo a los más brillantes por unos mejores niveles de vida o unas mejores perspectivas en el extranjero. Está perdiéndolos porque está dando la espalda a su verdadera identidad. Para remediar esta fuga de cerebros debemos reforzar el corazón israelí primero.

Entiendo perfectamente lo que sienten los científicos, académicos y otros grandes pensadores que están tomando la decisión de abandonar Israel.

En 1974 emigré desde Lituania a Israel haciendo una transitoria parada temporal en Viena. Todos los autos estaban llenos de judíos que optaban por emigrar a los Estados Unidos, Canadá o países de Europa occidental. Mi familia y otra familia georgiana eran las únicas “lo suficientemente locas” como para emigrar a Israel. El joven científico con ambiciones que yo era en aquel entonces no podía imaginar que, cuarenta y cuatro años después, en 2018, presenciaría un Israel muy diferente.

En el Israel de hoy, las mentes brillantes –pero también las más corrientes– pueden ser fácilmente tentadas por cuestionables organizaciones para que abandonen su patria. La razón es simple: un afán lucrativo. Muchas veces estas ofertas provienen de fuentes interesadas en debilitar a Israel y, por desgracia, los líderes de Israel están ocupados acaparando y repartiéndose lo que queda de pastel en lugar de aunar fuerzas para agrandar el pastel.

Y lo que es peor, se ha creado un terreno fértil para que aquellos en posiciones de poder aúnen sus esfuerzos en ciertas direcciones. No hay una forma real de comprobar los distintos vínculos que se están forjando entre gobierno, ejército, policía, poder judicial y medios de comunicación. El equilibrio y las formas de control se están erosionando, y la separación de poderes no siempre es evidente. Los jugadores de éxito y las mentes brillantes que se quedan aquí son los que obtienen los mayores beneficios.

Nuestro potencial espiritual es nuestro activo más valioso

Si me hubieran advertido de esta situación hace cuarenta y cuatro años, habría llevado a mi familia a la tierra de las infinitas posibilidades y habría recomendado a la familia georgiana que me acompañara o, en última instancia, que dieran media vuelta.

¿Qué me mantiene aquí en Israel? Únicamente el potencial espiritual dentro de nuestro pueblo. Portamos una chispa de unidad que proviene de nuestra fundación como pueblo judío, y si la reavivamos aquí en la tierra de Israel, redescubriremos nuestra misión espiritual: ser “una luz para las naciones”.

Ser un claro ejemplo de unidad es nuestra vocación como pueblo y esa es la razón por la que, en el fondo, todas las naciones esperan algo de nosotros. Cuando fracasamos dando ese ejemplo, las naciones se ven obligadas a presionarnos de diversas maneras, instándonos así a unirnos. Pero si cumplimos con ello, podremos inspirar a toda la humanidad hacia la unidad.

Israel debe reconocer que la “fuga de corazones” es lo que está causando la “fuga de cerebros”. En otras palabras, los israelíes han perdido el contacto con esa chispa de unidad que los une y no tienen ningún deseo de servir al mundo siendo un faro de unidad. Solo están motivados para mantenerse unidos cuando es a punta de pistola; en consecuencia, el beneficio material es el único cálculo que hacen.

Abraham plantó la semilla del amor para todo el pueblo

Lo primero que debe hacer Israel es una campaña masiva que reviva la poco conocida historia del nacimiento del pueblo judío hace 3.800 años en Babilonia. Seguramente, todos reconocen a Abraham el patriarca como el padre de Israel, pero muy pocos pueden contar cómo Abraham nos unió y por qué.

El libro de Noam Elimélej relata que “Abraham plantó la semilla del amor para todo el pueblo”, y Maimónides explica que “fue de ciudad en ciudad, de reino en reino, hasta que miles y decenas de miles se unieron a él, y ellos son el pueblo de la casa de Abraham (…) y se convirtieron en una nación” (Yad HaJazakah).

Así que Abraham recorrió toda Babilonia, y los representantes de todas las naciones que lo siguieron y practicaron el principio de “ama a tu prójimo como a ti mismo” por encima de todas las diferencias más adelante se convertirían en el pueblo de Israel.

Por lo tanto, la unidad global es la base de nuestro sentimiento como nación. En otras palabras, el pueblo de Israel era el mini-modelo de humanidad unida. Y por eso, si no mantenemos nuestro vínculo de unidad por encima de todas las diferencias, no hay una razón real para que permanezcamos juntos en la misma tierra.

Redescubrir este vínculo común es la única forma en la que Israel puede crear un renovado sentimiento de patriotismo y reavivar la pasión de retribuir a nuestra patria, hasta el punto de que sea para nosotros más importante que las posibles ganancias materiales en el extranjero.

Desde esta perspectiva, Israel debería honrar y valorar a los investigadores de éxito y otras mentes brillantes que deciden permanecer en el país y fortalecer así el espíritu de unidad. Esto podría hacerse con regularidad a través de un reconocimiento presidencial y una amplia cobertura mediática sobre sus excepcionales aportaciones.

Solo cuando recuperemos el corazón de Israel, el cerebro israelí podrá funcionar todavía mejor.
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Día Internacional de la Mujer 2018 – Linkedin

Linkedin: “Dia Internacional de la Mujer 2018: Igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá

Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, se me pidió opinión sobre la igualdad de género desde la perspectiva de la sabiduría de la Cabalá.

Para empezar, la idea de comparar a hombres y mujeres es tan errónea como comparar manzanas y naranjas. La naturaleza diseñó a hombres y mujeres como criaturas diferentes, tanto biológica como psicológicamente. Del mismo modo que nuestros cuerpos trabajan de maneras muy diferentes, también pensamos, sentimos y percibimos el mundo de manera diferente.

Por lo tanto, el intento de equiparar a hombres y mujeres para que sean lo mismo es completamente antinatural. Al tratar de juzgar a hombres y mujeres con los mismos parámetros y equipararlos tanto como sea posible, es como si estuviéramos intentando “reparar” la naturaleza. Y la naturaleza no necesita ser reparada.

En lugar de tratar de recortar las diferencias entre hombres y mujeres, tenemos que aprender a aceptarlas. Deberíamos aspirar a la armonía, no a la igualdad. Es decir, tenemos que ampliar nuestra visión sobre la igualdad de género con un enfoque más holístico, y ver cómo son precisamente nuestras diferencias las que nos hacen capaces de complementarnos para crear armonía.

Toda la naturaleza funciona de tal modo que cualidades específicas y opuestas se entrelazan para generar la vida: positivo y negativo, contracción y expansión, calor y frío, flujo y reflujo, masculino y femenino. De hecho, creo que esto es algo que las mujeres entienden mucho mejor que los hombres, ya que generalmente son más sensibles a la naturaleza que ellos.

A nivel práctico, no estoy diciendo que hombres y mujeres no puedan desempeñar los mismos roles en la sociedad. Ejemplos como Margaret Thatcher o Angela Merkel demuestran que una mujer competente puede encontrarse en una posición tradicionalmente ocupada por un hombre. Sin embargo, situar a una mujer en una determinada posición solo para que haga que las cosas se vean más “iguales” es una insensatez y no le reportará ningún bien a la sociedad.

Por ejemplo, cuando se le pide a un comité directivo que se componga de una misma cantidad de hombres y mujeres en pro de la “igualdad”, es una percepción infantil de la igualdad que busca la corrección política en lugar de unos resultados óptimos. Un comité directivo podría tener una mayoría de hombres o una mayoría de mujeres, dependiendo de lo que el comité necesite lograr y de lo que cada persona pueda aportar, pero no para componer un retrato de la igualdad.

La sociedad occidental necesita más educación sobre cómo los distintos sistemas de la naturaleza logran la armonía cuando las diferencias se unen. Entonces, veremos que a lo que debemos aspirar en la sociedad es a la complementación mutua: resaltar las cualidades específicas de hombres y mujeres, y combinarlas para obtener lo mejor de ambos mundos.

Los invito a seguir nuestro curso gratuito de Cabalá para que puedan aprender ustedes mismos a descubrir sus cualidades únicas en beneficio de todos >>http://www.kabbalah.info/es/

Newsmax: Tratar la epidemia de tiroteos en escuelas de Estados Unidos

El portal más grande Newsmax publicó mi nuevo artículo “Tratar la epidemia de tiroteos en escuelas de Estados Unidos

Los tiroteos escolares en Estados Unidos no son más que una epidemia social. El tiroteo en la escuela de Florida fue solo el último de los 18 eventos donde se extrajo un arma en un recinto escolar desde comienzos del 2018, lo que significa que eventos como este han tenido lugar cada 60 horas en diferentes lugares antes de que ocurriera en la escuela de secundaria Marjory Stoneman Douglas.

Echemos primero un vistazo a la tendencia: la masacre de Columbine fue perpetrada por un joven de 18 años y uno de 17, la de la escuela tecnológica de Virginia por un joven de 23 años, la de Sandy Hook por un joven de 20 años y ahora, en Florida, otro joven de 19 años. Estos son solo los grandes protagonistas grabados en la memoria colectiva de Estados Unidos. Entre el primero y el último hubo otros 200 tiroteos escolares más, la mayoría de los cuales siguen el mismo patrón: un joven adulto que se convierte en asesino.

Como con cualquier otra epidemia, para ofrecer una auténtica solución debemos ir más allá de los síntomas y tratar la causa desde su raíz. Y dado que este horrible escenario se da particularmente en Estados Unidos, tenemos que entender qué le sucede a un joven estadounidense antes de que decida coger un arma y disparar a sus compañeros.

El alto precio de criar niños en una cultura competitiva

En primer lugar, no podemos conformarnos con tildar el comportamiento de alguien de “malvado”, “sin sentido” o “trastornado”. Los seres humanos son criaturas sociales y a un individuo no se le puede separar de su cultura si queremos comprender un comportamiento que se repite.

En la actualidad Estados Unidos es probablemente la sociedad más individualista y competitiva del mundo. En este clima social de “sálvese quien pueda”, portar un arma se convierte en una extensión del ego humano. Puede compensar los miedos e inseguridades, y ayudar a mantener una sensación de seguridad y confianza. Por lo tanto, tenemos que entender la naturaleza humana de los legisladores estadounidenses, que se acostumbraron a sentir que la forma de protegerse o ser igual a los demás es poseer un arma.

Cuando hablamos de tiroteos en las escuelas debemos entender los factores estresantes que rodean a los jóvenes estadounidenses, sus inseguridades particulares y su fragilidad emocional. Solo por ser adolescentes, ya se encuentran bajo presión para establecer su estatus social y hacer frente a las ansiedades sociales, mientras que sus mentes en desarrollo están tomando conciencia de sí mismos y del mundo que les rodea.

Para colmo, la mentalidad competitiva entra en la escuela y se manifiesta de manera hostil o peligrosa, como el acoso escolar, la exclusión social, la presión de los compañeros para consumir alcohol y drogas, o llevar a cabo otros actos extremos solo para ganar notoriedad o poder, a la vez que están en un sistema que los juzga continuamente a través de exámenes y calificaciones.

Hoy en día muchos adolescentes son diagnosticados con algún tipo de TDAH, ansiedad o depresión. Los diversos tipos de medicamentos psicotrópicos prescritos no resuelven sus problemas. Solo alivian los síntomas, a veces a costa de peligrosos efectos secundarios como adormecer sus emociones y desconectarlos mentalmente de la realidad.

Paralelamente, los niños estadounidenses están volviéndose insensibles a niveles escabrosos de violencia. Para cuando tienen 18 años, ya han presenciado 200.000 actos de violencia, 16.000 de los cuales son asesinatos, y eso solo en la televisión. Añadamos a esto lo que ven cuando van al cine, navegan por la red o juegan a violentos videojuegos.

Entonces, cuando consideramos el impacto de todo lo anterior sobre mentes en desarrollo, que además pueden estar luchando contra circunstancias difíciles de la vida, ¿es realmente impensable que de vez en cuando algunos de ellos estallen y exploten con una violencia horrible?

Por qué las leyes de posesión de armas no son una solución

Cuando las personas sienten que su vida carece de valor, sus actos absurdos reflejan lo peor que les ha enseñado su cultura.

Por lo tanto, incluso con leyes de posesión de armas más duras que se interpongan en el camino de individuos jóvenes e inestables, no estaríamos resolviendo el problema desde la raíz. De hecho, podrían pensar en formas aún más horribles de cometer asesinatos en masa. Y con internet al alcance de la mano, ninguno de nosotros desea imaginar lo que podría ser.

La forma de tratar la epidemia de tiroteos escolares va más allá de las leyes y regulaciones. Estados Unidos debe tratar los importantes condicionantes culturales y sociales que generan estos sucesos iniciando un extenso programa educativo federal que inculque a sus hijos nuevos ejemplos, normas y valores.

Los niños necesitan crecer en un entorno seguro y positivo que evite, en primer lugar, que la competencia hostil se desarrolle. Deben prepararse habitualmente para cooperar, generar confianza y desarrollar la sensibilidad social entre ellos a través de talleres, grupos de debate y proyectos colaborativos. La escuela debe percibirse como una comunidad de apoyo, en vez de un sitio donde se lucha por el éxito individual a la vez que te preocupas por la aceptación social.

Plan Federal Nacional para la Reforma Social

Nuestra educación debe ahora enfocarse en cultivar al ser humano dentro de estos jóvenes adultos. Esto significa construir un sistema de valores dentro de la persona y un entorno social alrededor de la persona que equilibre el ego humano y lo dirija hacia la realización positiva.

Necesitan herramientas y orientación para entenderse mejor a sí mismos y lo que están atravesando, para desarrollar su potencial, encontrar su propia expresión y forjar conexiones significativas y saludables con sus compañeros. Esta capacitación socioeducativa debe convertirse en su principal ocupación, y por lo cual han de ser evaluados en la escuela. De hecho, su sensibilidad social debería convertirse en la calificación inicial requerida para su participación en la sociedad adulta.

Paralelamente, debemos esforzarnos por restringir el acceso ilimitado a visualizaciones de violencia y sangre. Esta es la razón por la cual este esfuerzo debe ir más allá de las escuelas. A los principales medios de comunicación, también se les debería exigir que dediquen cierto porcentaje de su actividad a este programa educativo.

Lo ideal es que sea un esfuerzo nacional, de costa a costa. De manera práctica, tal vez se podría empezar a poner en práctica en una gran ciudad. Pero al menos, comencemos por determinar que ya hemos tenido suficiente, que estamos dispuestos a ir más allá de los síntomas y dar pasos cruciales hacia la reforma social con el fin de contener esta epidemia en la sociedad.

Noticias de Breaking Israel: “Lo que dice el libro de Zóhar sobre la ley polaca del Holocausto”

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículoLo que dice el libro de Zóhar sobre la ley polaca del Holocausto

El Libro del Zóhar explica por qué la ley polaca no es sino otra manifestación de la demanda inherente que el mundo tiene hacia Israel.

Es fácil estar enfadado con los polacos por tratar de aprobar una ley que resta importancia a la participación que tuvieron en los crímenes nazis del siglo pasado. Podemos etiquetarlos como negacionistas del Holocausto, culparlos por distorsionar la verdad, por reescribir los hechos históricos e incluso también podríamos clasificar esto como una forma de antisemitismo.

Pero seamos realistas: el antisemitismo no nació ayer. Por lo tanto, más allá de la ira y la frustración, debemos tratar de entender de dónde viene y qué se puede hacer para resolverlo desde su raíz.

La demanda de los judíos a lo largo de la historia

A principios de los años veinte en el siglo pasado, Henry Ford, que fue un reconocido antisemita, publicó una serie de folletos titulados El judío internacional en los que escribió que “la sociedad tiene un gran reclamo contra los judíos para cesen su exclusividad, para que dejen de explotar al mundo, que paren de hacer de los grupos judíos el fin de todas sus ganancias, y que comiencen a cumplir su exclusividad, la cual todavía no han comenzado a implementar, la antigua profecía de que, a través de ellos, todas las naciones de la tierra deben ser bendecidas”.

Asimismo, el famoso autor León Tolstoi, escribió que “el judío es el símbolo de la eternidad (…) Él es quien a lo largo del tiempo ha guardado el mensaje profético y lo ha transmitido a toda la humanidad. Un pueblo como este nunca puede desaparecer. El judío es eterno. Él es la materialización de la eternidad”.

Si analizáramos más  la cuestión, encontraríamos numerosas declaraciones de diferentes pensadores a lo largo de la historia muy parecidas a las anteriores, algunas más antisemitas, otras menos, y algunas incluso favorables al pueblo judío. Pero, ¿qué es exactamente esta demanda inherente que expresan hacia los judíos? ¿Y por qué es expresada como reproche hacia nosotros por todos los males del mundo tal como hacen muchos antisemitas?

El Zóhar: las naciones no pueden existir sin Israel

El libro del Zóhar es una antigua obra de referencia judía que ofrece una explicación extraordinaria: “Israel es el corazón del mundo entero, así como los órganos del cuerpo no podrían existir en el mundo ni por un momento sin el corazón, de la misma manera, las naciones no pueden existir en el mundo sin Israel”.

En otras palabras, del mismo modo que el papel del corazón en el cuerpo humano es ser la fuerza motriz para que la sangre circule por todo el cuerpo, el papel de Israel es impulsar la fuerza de la unidad y la conexión humana que provee los medios de subsistencia y abundancia a todas las naciones del mundo.

Según El Zóhar, el antisemitismo debe interpretarse de manera diferente. Es como un indicador, un mecanismo de alerta que se activa cuando la sociedad humana se acerca a un estado de crisis. Y aunque no todos los antisemitas saben expresarlo, de alguna manera, sienten que los problemas del mundo tienen mucho que ver con el pueblo judío.

Pero, ¿cómo es posible?

El Libro del Zóhar describe las fuerzas que operan en nuestro mundo y en la sociedad humana. Explica que los términos “Israel” y “Las naciones” no son meras personas divididas en grupos en el planeta Tierra, sino que representan además los deseos que impulsan a los seres humanos desde su interior. “Israel” representa los deseos de unidad y conexión, mientras que “Naciones” representa los deseos de abundancia y placer. El caso es que la abundancia y el placer en la sociedad humana dependen de la unidad y la conexión.

La introducción a El libro del Zóhar describe el mecanismo: “Cuando una persona de Israel mejora y dignifica su interioridad, que es el Israel dentro de la persona, por encima de su externalidad, que son las naciones del mundo en él (…) hace que los hijos de Israel se eleven en la interioridad y también la exterioridad del mundo y las naciones del mundo, que son la externalidad, reconozcan y acepten el valor de los hijos de Israel.

Por el contrario, si un individuo de Israel potencia y aprecia su propia exterioridad, que son las naciones del mundo en él, más que el Israel interior en él (…) provoca que la externalidad del mundo en general, las naciones del mundo, se eleven cada vez más alto y triunfen sobre Israel, degradándolos al polvo, y los hijos de Israel, la interioridad en el mundo, se hunda profundamente”.

En resumen, esto significa que, cuando Israel no cumple su función, impide que la abundancia circule hacia el resto del mundo generando así una presión negativa que se acumula dentro de las naciones del mundo; y esto es lo que origina el antisemitismo.

Invertir la tendencia

Entonces, ¿cómo podemos aumentar nuestra sensibilidad y activar “la función de Israel” dentro de nosotros?

El Zóhar no solo explica la situación sino que también proporciona el remedio. Los textos de El Zóhar describen estados sublimes de conexión entre nosotros que elevan a toda la humanidad a la integridad y la perfección. Cuando nos involucramos en estos textos, aumentamos nuestra sensibilidad y activamos esa función de Israel dentro de nosotros.

Según El Zóhar, las costumbres y tradiciones judías con las que estamos familiarizados, no son suficientes si deseamos cumplir nuestro rol en el mundo. Escribe de manera conmovedora: “Ay de aquellos (…) que hacen que la Torá se seque, sin empaparse de comprensión y sentido. Se limitan asimismos a la parte práctica de la Torá, y no desean tratar de comprender la sabiduría de la Cabalá, conocer y entender los secretos de la Torá, y los sabores de las Mitzvá. ¡Ay de ellos, porque con estas acciones provocan la existencia de pobreza, ruina y robo, saqueos, asesinatos y destrucciones en el mundo”.

En otras palabras, mientras sigamos menospreciando el tremendo poder inherente en El libro del Zóhar y el estudio de la sabiduría de la Cabalá, caminaremos ciegamente por el mundo, fomentando nuestra preocupación por nosotros mismos, causando con ello que la ley natural del antisemitismo se active. Como está escrito en la introducción de El libro del Zóhar: “En una generación así, todos los destructores entre las naciones del mundo levantan sus cabezas y desean principalmente destruir y matar a los hijos de Israel”.

Inconscientemente, el mundo siente que tenemos un remedio único dentro de nosotros que permitirá la bondad, la paz y la felicidad para todos. No son soluciones de alta tecnología, medicina revolucionaria o agricultura avanzada lo que el mundo espera de nosotros. Es solo una cosa: “ser luz para las naciones”, un ejemplo de unidad, una nación que genere una fuerza de conexión humana que una al mundo. Ese es el único camino para romper el círculo vicioso del antisemitismo y ganar el afecto del mundo. Y esa es la única ley inmutable, promulgada por la naturaleza, de la que debemos preocuparnos.

Noticias de Breaking Israel: “Cabalista: Traigo el mayor regalo para la conmemoración de los 70 años de Israel”

El portal más grande de Breaking Israel News publicó mi nuevo artículo: “Cabalista:Traigo el mayor regalo para la conmemoración de los 70 años de Israel“.

“Porque eres un pueblo santo para el Señor tu Dios. De todos los pueblos sobre la faz de la tierra, el Señor te ha elegido para que seas de Su exclusiva posesión” – (Deuteronomio 14: 2)

Israel se prepara para una gran fiesta en su 70 aniversario en este Día de la Independencia; espero que esté listo para recibir el mayor regalo de todos.

70 años es sin duda un plazo de tiempo especial. Representa el promedio de años que vive una persona: un tiempo en el que reflexionar sobre lo que hemos alcanzado en nuestras vidas. Del mismo modo, ha llegado el momento de reflexionar sobre lo que hemos alcanzado como nación:

¿Hemos avanzado hacia un objetivo tangible y unificado?

¿Realmente benefician a alguien nuestros logros en alta tecnología, ciencia, medicina o defensa?

No cabe duda, cualquier nación que hubiese alcanzado lo que nosotros hemos logrado en los últimos 70 años con los medios que tenemos estaría muy orgullosa de sí misma.

Sin embargo, la cuestión es: ¿deberíamos medirnos por el mismo conjunto de valores que otras naciones?

Nosotros, el pueblo de Israel, somos un pueblo único. Ya sea porque la Torá habla de nuestra singularidad como “pueblo elegido” (Deuteronomio 14: 2) y como un pueblo que “trae Luz al mundo” (Midrash Rabá, Cantar de los Cantares, Parte 4), o porque las naciones del mundo nos señalan con unas presiones antisemitas cada vez más intensas, vemos que no podemos dormirnos en los laureles. Al contrario, debemos mantenernos siempre alerta ya que, dada nuestra singularidad,  se nos aplica criterios más estrictos.

Nuestra historia -dentro y fuera de los confines del Estado de Israel- está teñida de genocidio, guerra, exilio y antisemitismo. Incluso en nuestros días, una votación de la ONU sobre la existencia del Estado de Israel podría poner fin muy probablemente a la existencia del Estado de Israel; tan rápido como se aprobó hace 70 años.

Por lo tanto, necesitamos examinar nuestra ideología, nuestra Torá, nuestra historia, nuestro destino, nuestra actitud hacia todas las naciones, y después comprobar si estamos realizando la introspección correcta en este año tan especial.

¿Por qué no se aplica el mismo conjunto de valores a Israel que a otras naciones?

Israel continúa buscando reconocimiento mundial por sus contribuciones en alta tecnología, ciencia, medicina y agricultura; sin embargo Israel representa un conjunto de valores totalmente diferente. Por lo tanto, por mucha tecnología de vanguardia que Israel exporte al mundo, la postura del mundo hacia Israel seguirá siendo aún más resentida y estricta.

La nación judía fue establecida en la antigua Babilonia por Abraham el Patriarca. Abraham unió en Babilonia a todos aquellos que llegaron a él para formar parte del primer movimiento de “unidad por encima de las diferencias”. Las personas que no quisieron dejarse llevar por el decadente espíritu babilónico de aquella época y que sintieron la verdad en el llamado de Abraham a “amar a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18) se congregaron en torno a él. Abraham unió a ese primer grupo de personas, los llamó “Israel” (Yashar El) (Drush, Ramjal), y los guió hacia la tierra de Israel, la tierra de Canaán.

El singular espíritu de ese grupo residía en su voluntad de unirse sobre la base de un amor fraternal conjunto. Fue muy difícil porque el ego de cada individuo ardía con reclamos. Pero a pesar de todo, hicieron el esfuerzo de unirse siguiendo un principio: “el amor cubre todas las transgresiones” (Proverbios 10:12).

El método con el que Abraham instruía se llama “la sabiduría de la Cabalá”. Es un método que guía a las personas a través de un proceso de unión por encima de todas las diferencias. Una vez que se implementa la unidad en un grupo, puede extenderse más y más hasta llegar a la totalidad de la humanidad.

Sin embargo, tras nuestro regreso a la tierra de Israel, no aceptamos el principio unificador de “ama a tu prójimo como a ti mismo” como método clave necesario para sustentarnos y crecer: no aceptamos que este principio unificador es lo que nos define como pueblo de Israel en la tierra de Israel. Lo dejamos atrás y ha desaparecido a lo largo de las generaciones.

En estos tiempos en los que la división social es generalizada y la unidad es más necesaria que nunca, no sabemos cómo mostrar al mundo el método de la unidad por encima de nuestras diferencias, el método que puede arreglar todos nuestros problemas y los de toda la humanidad.

¿Por qué el mundo siente cada vez más rencor hacia Israel?

La unidad es una necesidad creciente, y nuestra identidad se basa en que se nos dio el método para implementar y transmitir la unidad, por consiguiente, al no cumplir esta función para la humanidad, suscitamos la actitud negativa del mundo.

Inconscientemente, las naciones del mundo sienten que poseemos un secreto especial para el éxito y que se lo estamos ocultando. Según suele decirse, puede ser percibido como un desmedido poder en las finanzas, la política, los negocios o los medios, pero estos sentimientos tienen una raíz más profunda que ni Israel ni las naciones del mundo pueden aún identificar, y es que esperan de nosotros que traigamos el método de corrección al mundo. Por lo tanto, hasta que no lo hagamos, el antisemitismo solo continuará agravándose.

Entonces, ¿dónde está el mayor regalo para la conmemoración del 70 aniversario de Israel?

Además de celebrarlo, podemos añadir concienciación acerca de cuál es nuestra verdadera identidad, nuestra misión y papel en el mundo. Podemos concentrarnos en lo que necesitamos para desarrollar nuestra capacidad de unirnos en el futuro, agregando así unidad a todo el progreso que hemos logrado hasta hoy.

La sabiduría de la Cabalá -un método para unir a las personas y naciones- es realmente el mayor regalo que podemos hacer al pueblo israelí en su 70 aniversario porque incluye las soluciones para todos los problemas que estamos experimentando: las soluciones para unirnos por encima de nuestras divisiones internas en política, religión y asuntos sociales; las soluciones a nuestra complicada situación de seguridad y las relaciones con otros pueblos y países; las soluciones para resolver todos nuestros problemas domésticos y personales.

Y aún más: al unirse, las naciones del mundo dejarán de sentir que les estamos ocultando algo. Comenzarán a sentir una mejora en la conciencia, un cambio positivo en sus vidas, y la tendencia al antisemitismo se invertirá: seremos tratados con gran respeto porque empezarán a percibirnos como un conducto por el que fluye el bien y que llena la vida de las personas.

El regalo es la plenitud, la abundancia y el llenado sin límites que podemos experimentar si dejamos que la luz de la unidad entre en nuestras vidas. Y el medio para recibir este regalo es cubrir todas nuestras diferencias, divisiones y conflictos bajo un mismo paraguas de amor mutuo.

Mi organización, el Instituto para la Educación e Investigación de la Cabalá Bnei Baruj (Cabalá La Am en Israel), también realizará su propia celebración del 70 aniversario de Israel con la Convención Mundial de Cabalá del 20 al 22 de febrero de 2018. La convención será una fiesta de unidad por encima de las diferencias, con más de 7.000 personas de más de 50 países en el Centro de Convenciones de Tel Aviv. Invito cordialmente a todos los que deseen experimentar la verdadera esencia de la identidad de Israel, su cultura y singularidad, a que se unan a nosotros. Todas las personas que sientan la más mínima curiosidad o atracción por la sabiduría de la Cabalá o que sientan la unidad como una solución a cualquier problema, les animo a participar.

 

Newsmax: “Los padres deben enseñar a los niños a redimir el valor de las redes sociales”

El portal más grande de Newsmax publicó mi nuevo artículo: “Los padres deben enseñar a los niños a redimir el valor de las redes sociales”


Michael Laitman.com

Padres del siglo XXI, el “Youtuber” Logan Paul nos da motivos para tener una charla

Si nuestros hijos pueden deslizar el dedo para ver a un bromista filmando el cadáver de una persona que se ha suicidado y luego hacer bromas al respecto, entonces hay algo que funciona muy mal en esta joven generación y, o bien no nos damos cuenta o bien sencillamente no nos importa.

Padres, pellízquense para comprobar que están despiertos y pónganse al día con lo que está sucediendo: los veinteañeros bromistas de YouTube se han convertido en los educadores, en los modelos a seguir para nuestros hijos. No son personajes salidos de un guión de película de ficción. Son personas reales que hacen trastadas auténticas en el mundo real. Los niños los admiran más que a sus maestros y, en algunos casos, más que a sus padres.

He aquí unas cuantas preguntas que los padres pueden hacerse: ¿Sé qué están aprendiendo mis hijos de los ídolos a los que siguen en Internet? ¿Sé qué ejemplos están imitando? ¿Sé a qué nivel de contenidos explícitos están expuestos mis hijos?

Ahora hablemos de por qué Logan Paul hizo lo que hizo. Obviamente, dado que gana más de 50.000 $ por vídeo, desea atraer a tantos espectadores como sea posible, así que decidió mostrar un cadáver para incrementar su fama y fortuna. ¿Pero cómo diablos pudo pensar que filmar un cadáver es algo apropiado?

Mi respuesta: Logan Paul tiene 22 años y creció rodeado de una cultura llena de representaciones gráficas de sangre y violencia, y naturalmente, de alguna forma, se ha acostumbrado a eso. Al igual que el estadounidense promedio de su edad, al cumplir 18 años, Logan ya había contemplado más de 200.000 actos de violencia, incluidos más de 16.000 asesinatos. También vio programación infantil que mostraba hasta 20 actos violentos por hora.

En resumen: hemos permitido que la generación de Logan tome ejemplo y siga los valores y modelos de conducta de una cultura mediática saturada de violencia. Y ahora permitimos que sean los modelos a seguir para los niños de hoy.

Por otro lado, el vídeo “Hemos encontrado un cadáver” de Logan Paul recibió unos 600.000 “me gusta” antes de que comenzara el rechazo, lo cual significa que no solo estaba intoxicado por su ego cuando pensó que este video correría como la pólvora: él además conocía muy bien a su público, lo suficiente como para saber que muchos lo aceptarían.

Padres, es hora de afrontar este panorama general y reconocer la decadente espiral violenta en la que han caído los medios, la degradación de los valores sociales y los espeluznantes resultados. Si seguimos por este camino, criaremos seres humanos totalmente insensibles ante la sangre y la violencia, con poco respeto por la vida humana y que solo buscan la gratificación instantánea de su ego.

Padres, es hora de actuar

Por lo tanto, padres, si creen que ya es hora de hacer frente a todo esto y recuperar el control de la educación de sus hijos, les sugiero en primer lugar que se unan y exijan a YouTube y otras plataformas de medios sociales que endurezcan su normativa y dediquen los recursos necesarios para garantizar que sus usuarios no subirán contenido inapropiado. Decir “no” a la violencia y la sangre derramada debe ser un algo en lo que todos estemos de acuerdo. Bajo ningún concepto deberíamos permitir que alguien gane dinero llenando la cabeza de nuestros hijos con contenido violento.

Dicho esto, la regulación, las sanciones y las precauciones son más bien una cura de emergencia en comparación con lo que debería suceder. Tarde o temprano, no nos quedará más remedio que hacer un cambio revolucionario en nuestro sistema educativo y sus métodos. Tendremos que aplicar los formatos, medios y estilos que atraen a los niños, y readaptarlos para difundir valores positivos, establecer buenos ejemplos y, lo más importante, educar seres humanos que sean considerados con los demás.

Padres, deberían entender el mundo de sus hijos. Crecer con Internet en la palma de las manos los ha convertido en la primera generación “global virtual”. No es de extrañar que algunas veces pensemos que nuestros hijos son criaturas tan diferentes. Pasan de 8 a 11 horas al día pegados a sus pantallas, sobre todo en redes sociales. Se aburren fácilmente y van rápidamente a lo siguiente que les llama la atención con solo deslizar un dedo.

Y a medida que más se conecta el mundo, sus pensamientos, su sensibilidad y sus interacciones también se vuelven globales. El 58% de los adultos de más de 35 años a nivel mundial está de acuerdo en que “los niños de hoy tienen más en común con sus coetáneos de la era global que con los adultos de su propio país”. Nuestros hijos pasan la mayor parte de las horas que están despiertos pegados a una pantalla, y por eso se sienten cada vez más atraídos por lo global y lo virtual en detrimento de lo local y lo físico.

Debemos tener en cuenta que estamos yendo hacia una realidad virtual mundial, y en ese sentido, nuestros hijos están mejor preparados para este cambio.

Hemos dejado atrás el escenario donde la educación consistía en información y conocimiento. Hoy los niños pueden buscar respuestas en la Wikipedia con mucha más rapidez de lo que su maestro les puede contar en la escuela. Ahora la educación debería centrarse en construir al ser humano. Y eso significa construir un sistema de valores dentro de la persona junto con un entorno social alrededor de ella que equilibre el ego humano y lo encamine a realizar su potencial de forma positiva.

No se trata de predicar valores morales. Tampoco funcionaría con nuestros hijos: su ego ha evolucionado más allá de todo eso. Tenemos que ayudarlos a desarrollar su potencial y encontrar su expresión en un mundo cada vez más interconectado, proporcionándoles herramientas para llegar a conocerse mejor y que puedan establecer conexiones positivas y saludables con los demás.

Esto no tiene por qué ser aburrido o moralizador para ellos. Sin duda, podemos hallar nuevos y apasionantes métodos para que experimenten unas conexiones humanas positivas a través de debates en círculo y proyectos para colaborar en equipo con sus compañeros, tanto de forma virtual como física.

Pero, para que todo eso pueda suceder, tienen que participar los padres. Debemos tomar la decisión de implicarnos en el futuro de nuestros hijos y reconocer la necesidad de cultivar la mentalidad global en consonancia con las condiciones de la nueva era global.
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