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Mis artículos en los medios, mayo de 2017

En inglés

The Jerusalem Post

     “Comment: Is Judaism Racism?
     “The Israeli Campfire
     “A Memo to President Trump
     “Things That You’re Liable to Read in the Torah — They Ain’t Necessarily So

Haaretz:

     “What This Means for Jews When Austria’s President Says All Women Will Wear Headscarves
     “Independence Means Independence From Mutual Hatred
     “The Fire of Hatred, the Fire of Love
     “The Fundamental Flaw Behind the Cyber Attack
     “A Few Words to the President
     “What Our Ancestors Knew That We Don’t, and Why This Is Important Especially Today

Jewish Business News:

     “Michael Laitman: The Fundamental Flaw Behind the Cyber Attack
     “Michael Laitman: What Our Ancestors Knew that We Don’t, And Why This is Important Especially Today

En francés

The Times of Israel:

     “La deuxième révolution française
     “Est-ce que le judaïsme est du racisme?
     “On ne doit pas nécessairement se fier à l’apparence de ce qu’on peut lire dans la Torah
     “Michael Laitman: Lettre ouverte au Président Trump

Dreuz:

     “Alors Que Chavouot la Fête du don de la Torah est tout près souvenons nous que la vraie signification de la torah est l’amour d’autrui”
     “L’autriche s’ouvre sur le monde (islamique)
     “Lag BaOmer: le feu de la haine le feu de lamour”
     “La faute fondamentale derrière la dernière cyberattaque”
     “Le temps est venu de démystifier les idées fausses sur la Torah”

     “Alors que Chavouot la fête du don de la Torah est tout près souvenons nous que la vraie significa

En español

BlogActive:

     “La fogata israeli
     “El presidente de austria dice que todas las mujeres llevaran pañuelo en la cabeza.Qué significa esto para los judíos?
     “Mensaje para el presidente Trump
     “El gran fallo detrás del ataque informático
     “Las cosas que uno puede leer en la Torá no non necesariamente así

United With Israel:

     “La fogata israeli
     “Las cosas que uno puede leer en la Tora no son necesariamente así

En alemán

Huffington Post:

      “Feuer des Hasses, Feuer der Liebe
      “Eine Notiz an Präsident Trump

[210147]

JPost: “Comentario: entre Dershowitz y Stone, Dershowitz es inútilmente correcto”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “Comentario: entre Dershowitz y Stone, Dershowitz es inútilmente correcto”

Para cambiar el sentimiento de la gente acerca de los judíos, debemos enfrentar con honestidad la idea de que si algo sale mal, es culpa de los judíos. Comparte en Facebook. Comparte en Twitter

Oliver Stone, guionista, director de cine y productor es un icono cultural. Ha ganado varios premios de la Academia y contribuido con decenas de películas que han ayudado a dar forma a nuestras opiniones sobre guerra, amor, política y otros asuntos importantes. Oliver Stone también es antisemita.

Alan Dershowitz, abogado, autor, orador dotado e icono cultural por derecho propio. Alan Dershowitz también es firme partidario de Israel. Cuando Dershowitz escuchó que Stone culpaba a Israel de entrometerse en la reciente elección de EUA, desafió a Stone a un debate sobre si había o no verdad en su declaración.

El señor Dershowitz ha defendido a Israel durante muchos años y su apoyo es reconfortante e impresionante. En 2005 dirigió un debate épico con el judío enemigo de israel, Noam Chomsky en la Universidad de Harvard y trabaja incansablemente para apoyar a Israel en todos los frentes.

Empero, a juzgar por el crecimiento exponencial del antisemitismo en EUA y en el mundo, en los últimos años, estos esfuerzos han tenido cero impacto. Por razonables que sean sus argumentos, nunca superarán el antisemitismo, porque el odio no necesita argumentos razonables para justificarse.

El odio a los judíos no tiene sentido

A lo largo de la historia, el odio a los judíos se ha presentado de forma diferente en tiempos diferentes. Los judíos han sido acusados de envenenar pozos, hornear matzos con sangre de niños cristianos (y ahora musulmanes), belicistas, usureros, comerciar esclavos, conspirar para dominar el mundo y propagar enfermedades (de la Muerte Negra al Ebola). También han sido acusados de manipular los medios para sus necesidades, de deslealtad hacia sus países anfitriones, recolección de órganos y propagación del SIDA.

Además, a los judíos se les suele acusar de “delitos” conflictivos. Los comunistas los acusaron de crear el capitalismo; los capitalistas los acusaron de inventar el comunismo. Los cristianos los acusan de matar a Jesús, mientras que los disidentes de la iglesia, los acusaban de inventar el cristianismo. Los judíos han sido etiquetados como guerreros y cobardes, racistas y cosmopolitas, impotentes e inflexibles y, otras incontables contradicciones.

Es claro que el odio a los judíos es irracional y profundo.

Para cambiar los sentimientos de la gente hacia los judíos y al estado nacional de los judíos, es decir, Israel, debemos apelar a sus sentimientos, a su corazón y no a su mente. Para hacerlo, debemos enfrentar la viejo idea a la que Dershowitz se refirió: si algo sale mal, es culpa de los judíos.

Odio desde fuera y desde dentro

Como es evidente por la irracionalidad del odio a los judíos, los judíos no son una nación común. Desde su inicio, sus defensores más destacados han sido blanco de agresión y enemistad. Abraham fue arrojado a un horno después de que su propio padre, Terah, lo llevó para ser juzgado por el rey. Terah no protestó el veredicto. José fue arrojado a un pozo lleno de serpientes y luego vendido como esclavo por sus propios hermanos, en lugar de su plan inicial de asesinarlo. Moisés fue perseguido por su abuelo adoptivo, el faraón y a menudo, criticado por su propio pueblo.

Después de Moisés, cuando el pueblo de Israel fue fundado como nación, sufrieron conflictos internos igual de malos, si no peores, que con los enemigos del exterior. El primer Templo fue arruinado por la adoración de ídolos, el incesto y el crimen. Antes de que se arruinara, los reyes hebreos Acaz y Ezequías lo saquearon y entregaron el tesoro a reyes extranjeros.

En la época del Segundo Templo, los helenistas -judíos que querían instalar la cultura y las creencias griegas, en Israel- odiaban a sus hermanos con tanta ferocidad que los combatieron hasta la muerte, en lugar de combatir a los griegos.

Al final, el odio provocó la ruina del Segundo Templo y un exilio que duró dos milenios. Peor aún, Tiberio Julio Alejandro, comandante del ejército romano que conquistó Jerusalén, arruinó el Templo y exilió a su pueblo, él era judío alejandrino, su propio padre había donado el oro y la plata para las puertas del Templo. De hecho, antes de que Tiberio Alejandro invadiera Jerusalén, había terminado con su comunidad nativa de Alejandría, causando “que todo el distrito se inundara en sangre, mientras se amontonaban 50 mil cadáveres”, según Tito Flavio Josefo,l historiador judío-romano.

En mi columna anterior, mencioné más de los innumerables casos en que judíos se volvieron contra su propia gente. Resulta que somos únicos, no sólo en el odio implacable e irracional que padecemos, sino también en el profundo odio que los judíos sienten y exhiben hacia sus propios hermanos. Esto plantea la pregunta: ¿Qué hay en los judíos que los convierte en objeto de tal odio general?

¿Quién es judío?

El libro Yaarot Devash (parte 2, Drush 2) escribe que la palabra Yehudi (judío) viene de la palabra hebrea Yihudi, que significa unidos. Cuando Abraham el Patriarca estableció su grupo, lo hizo por el estallido de ego en el imperio babilónico, donde nació. El libro Pirkei de Rabbi Eliezer (Capítulo de Rabi Eliezer) describe cómo los constructores de la Torre de Babilonia “querían hablar entre sí, pero no conocían el idioma del otro. ¿Que hicieron? Cada uno tomó su espada y lucharon entre sí hasta la muerte. De hecho, la mitad del mundo fue sacrificada allí y los demás se esparcieron por el mundo”.

Para ayudar a los babilonios, Abraham desarrolló un método para conectar a la gente. Se dio cuenta de que el egoísmo se intensificaba rápidamente. Por lo tanto, en lugar de intentar restringir su ego, Abraham sugirió que cambiaran su enfoque a la conexión. Así, esperaba que sus compatriotas se elevaran por encima del ego y se conectaran.

Aunque Abraham fue expulsado de Babilonia (después de haber sobrevivido del horno), continuó circulando sus ideas mientras iba hacia la tierra de Israel. Poco a poco, escribe Maimónides en Mishneh Torah (Capítulo 1), Abraham, junto con su esposa Sara, reunió a decenas de miles de personas, todas versados en unirse por encima de su ego.

Esta característica especial de los estudiantes de Abraham -hacer de la unidad y la hermandad el medios y el fin- se convirtió en la esencia del judaísmo. Por eso el viejo Hillel le dijo al hombre que quería convertirse: “Lo que odias, no lo hagas a tu prójimo; esta es toda la Torá (Shabat, 31a) y por lo que Rabí Akiva afirmó: “Ama a tu prójimo como a ti mismo; es la gran regla de la Torá “(Jerusalén Talmud, Nedarim, 30b).

Nos volvimos nación hasta que prometimos ser “un hombre con un corazón” e inmediatamente después, se nos ordenó ser ‘luz para las naciones’ –llevar nuestra unidad especial a todos. Así como Abraham intentó hacerlo en Babilonia, cuando deseaba extender la unidad indiscriminadamente, se nos ordenó ser luz para las naciones, difundir la unidad en todo el mundo.

Por lo tanto, nuestra nacionalidad tiene dos principios: 1) unirse como un hombre con un corazón, 2) compartir el método para lograr unidad con toda la humanidad. Si no seguimos estas dos reglas, no somos judíos.

Puesto que estos dos principios han sido la esencia de nuestro pueblo desde su creación, cualquier acusación de que los judíos causan daño al mundo, como la idea que Dershowitz mencionó -si algo sale mal, es culpa de los judíos- es una afirmación (generalmente inconsciente) de que los judíos no son judíos. En otras palabras, no proyectan unidad ni hermandad, sino más bien lo contrario.

En algunos casos, la sensación de los antisemitas, de que el egoísmo judío es el problema, es tan intensa que incluso pueden verbalizarla. El filósofo y antropólogo alemán Ludwig Feuerbach escribió en La esencia del cristianismo: “Los judíos han mantenido su peculiaridad hasta nuestros días. Su principio, su Dios, es el principio más práctico del mundo: el egoísmo”.

Si esto es lo que proyectamos, ¿es de extrañar que nos odien? Podemos habernos liberado del “veredicto” de ser ‘luz para las naciones’, pero las naciones nunca nos han liberado. Sus acusaciones, los altos estándares morales con que juzgan a Israel y a los judíos, su admiración y su miedo, hablan por sí mismos. No nos ayudará tratar ser como ellos; no nos aceptarán. Han esperado, esperan y siempre esperarán a que seamos un faro de unidad, ‘luz para las naciones’.

Hasta que nos unamos por encima de nuestro odio, como lo hicieron nuestros antepasados, hace milenios, continuaremos siendo los únicos parias del mundo.

Ningún argumento convincente, prueba concluyente o evidencia, convencerá a los Oliver Stones del mundo, de que están equivocados. En su corazón, saben que tienen razón, que los judíos tienen la culpa de todo lo malo que sucede. Para Oliver Stone, lo malo es la elección de Donald Trump como presidente. Pero incluso antes de que Trump fuera elegido, Stone encontró razones para no querer a los judíos, demostrando una vez más que el odio se aferra a cualquier pretexto para justificarse, independientemente de la verdad objetiva.

Por lo tanto, si realmente queremos eliminar el antisemitismo, debemos hacer lo que menos queremos: unirnos con nuestros hermanos a la tribu, nuestros compañeros judíos, sobre todas nuestras disputas, alienación y odio.
[209077]

Jewish Business News “¿Se convertirá Estados Unidos en una nación de jóvenes ociosos?”

En mi columna regular del periódico Jewish Business News, mi nuevo artículo: ¿Se convertirá Estados Unidos en una nación de jóvenes ociosos?”

En un momento de alto desempleo y reticencia al trabajo, un ingreso básico que fomente la solidaridad, es primordial.

[207873]

Haaretz: “Olviden París -el culpable insospechado detrás del calentamiento global”

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: ” Olviden París -el culpable insospechado detrás del calentamiento global

Cuando una manada de lobos contamina la Tierra, gime como oveja y trata de destruir las emisiones de CO2, busquemos un motivo ulterior.

[208209]

Jewish Business News: “Olviden París -el culpable insospechado detrás del calentamiento global”

En mi columna regular en el Jewish Business News, mi nuevo artículo: “Olviden París -el culpable insospechado detrás del calentamiento global”

El calentamiento global está ocurriendo y puede tener graves consecuencias para la humanidad. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que el CO2 sea el principal culpable

Cuando una manada de lobos contamina la Tierra, gime como ovejas y trata de destruir las emisiones de CO2, busquemos un motivo ulterior.

La semana pasada, el presidente Trump retiró a Estados Unidos de uno de los peores acuerdos: el Acuerdo Climático de París. El acuerdo requería que EUA redujera sus emisiones de CO2 en un 26 a 28 por ciento, para el 2025. Además, el acuerdo establece que, para ese año, EUA transfiera 3 mil millones de dólares al Fondo Verde de las Naciones Unidas para el Clima, de los cuales mil millones ya han sido transferidos.

No hay duda de que el calentamiento global está sucediendo y no hay duda de que puede tener graves consecuencias para la humanidad. Sin embargo, no hay pruebas concluyentes de que el CO2 sea el principal culpable del calentamiento global. Constantemente se descubre algo nuevo que perjudica y se gasta gran cantidad de recursos, sólo para descubrir algunos años más tarde, que la ciencia detrás de la afirmación era defectuosa. Los únicos que se sienten mejor cuando la campaña termina son los accionistas de las empresas que hicieron una fortuna en esa guerra sin sentido.

Hasta hace unos años, por ejemplo, la cannabis fue ilegal. El argumento fue que, potencialmente podría conducir al uso de drogas más duras y que su uso a largo plazo, dañaría el cerebro. Recientemente, en el 2011, el Instituto Nacional de Salud (NIH) publicó un estudio argumentando que el uso de cannabis sí, tiene efectos agudos y a largo plazo, en el cerebro.

Pero en pocos años, la opinión sobre la cannabis cambió. Hoy, en 2017, nadie discute que la cannabis, potencialmente conduce al uso de drogas duras y casi nadie menciona un posible daño cerebral. Por el contrario, la cannabis es aclamada no sólo como analgésico, sino también como un potente remedio en sí misma. La Sociedad Americana de Cáncer (ACS), por ejemplo, afirma que la marihuana “puede ayudar a aliviar el dolor y las náuseas, reducir la inflamación y actúa como antioxidante” En cuanto al riesgo de daño cerebral, la ACS argumenta que, en realidad, la cannabis “puede ayudar a tratar las convulsiones y reducir la ansiedad y la paranoia”. La ACS incluso afirma que la cannabis puede “causar la muerte en ciertos tipos de células cancerosas que crecen”.

El Daily Mail y una investigación israelí fueron más allá que la ACS y reportaron que el aceite de cannabis cura el cerebro y el cáncer de pulmón. Como prueba, presentaron historias de personas que sanaron usando la “droga mágica”, que hasta hace poco era considerada malvada, ¿cómo pudo la ciencia estar tan equivocada durante tantos años y, tan rápidamente cambiar de opinión? Claramente, alguien se beneficia de esta revolución “científica”.

Lo más probable es que suceda lo mismo con el argumento de que las emisiones de CO2 son la principal causa del calentamiento global. El Acuerdo de París exige a Estados Unidos que abandone millones de empleos y pague miles de millones de dólares. Obviamente, alguien crea trabajos en otro lugar y se beneficia de los fondos que Estados Unidos está derramando.

Como si no fuera suficiente, la mejora que el acuerdo pretende lograr es minúscula, en el mejor de los casos: un enfriamiento de un quinto de grado Celsius (0.36° F), suponiendo que la mayoría de los 200 países que firmaron el acuerdo lo mantenga y suponiendo que la ciencia detrás de culpar al CO2 por el calentamiento global sea correcta. Como Obama firmó este ridículo acuerdo, está más allá de mí.

¿Qué haces con un planeta que se calienta?

Hace unos años, un cortometraje describió el impacto al reintroducir lobos en el Parque Nacional de Yellowston, después de haber sido exterminados por cazadores, 70 años atrás, bajo la presión de ganaderos y granjeros. Los científicos que estudiaron los efectos del retorno de los lobos se sorprendieron al enterarse de que la introducción de los lobos rejuveneció todo el ecosistema de Yellowstone. A pocos años de su regreso, el suelo desnudo quedó cubierto de hierba, mientras los ciervos fueron forzados a emigrar a causa de los lobos. Los árboles crecieron en paz y se quintuplicaron en altura, causando que la población de aves creciera en número y diversidad. La exuberante vegetación permitió que otras poblaciones de mamíferos se multiplicara. Además, el crecimiento de árboles fortaleció el suelo alrededor de las riberas, estrechando sus canales y formando pozas que apoyan la reproducción de anfibios que casi se habían extinguido. Resultó que la restauración de lobos en Yellowstone no sólo afectó a la población animal y la vegetación de la zona, también cambió la geografía física del parque. Hoy, el rejuvenecimiento de Yellowstone es un ejemplo destacado de cómo el egoísmo del hombre nos hace ignorantes de la complejidad de la naturaleza y del hecho de que cada nivel en la naturaleza afecta a otros niveles de una formas que no entendemos.

Lo mismo ocurre con las emisiones de CO2. Estamos maltratando a la naturaleza de tantas formas que, centrarse en una sola causa, creará más problemas en otros lugares. La única manera de salvar nuestro planeta es cambiar nuestra naturaleza egoísta. Y la manera de cambiarnos a nosotros mismos no comienza en cómo tratamos nuestro planeta, sino en cómo tratamos a nuestros semejantes.

La naturaleza humana afecta a toda la naturaleza en dos niveles. El nivel superficial que tiene que ver con nuestro comportamiento explotador. Explotamos todo y a todos y por lo tanto, nos acercamos a cada persona, animal, planta o mineral en el planeta, con actitud negativa. Ninguna otra criatura en el planeta tiene esta actitud. Cuando los lobos matan venados, no lo hacen con el fin de lastimarlos, sino porque tienen hambre. Pero, ¡cuando hacemos daño a otras personas, lo hacemos sólo con el fin de lastimarlas! En cuanto al resto de la naturaleza, tal vez no tengamos la intención deliberada de arruinarla, pero la explotamos hasta su extinción, como hicieron los ganaderos en Yellowstone. Y cuando la naturaleza se desequilibra, sufrimos las consecuencias.

El segundo nivel, de impacto profundo y adverso que los humanos tenemos en la naturaleza, tiene que ver con el hecho de que todo en la naturaleza está conectado. Por lo tanto, nuestra negatividad se extiende por la naturaleza, incluso si no lo demostramos con acción directa. Hace unos años, Nicholas Christakis y James Fowler publicaron uno de los libros con más influencia en nuestro tiempo: titulado Conectado: el poder sorprendente de nuestras redes sociales y cómo forman nuestra vida -cómo tus amigos y los amigos de tus amigos, afectan todo lo que sientes, piensas y haces. En este libro, documentaron el impacto de la gente en otra gente, incluso si no se conocen entre sí, simplemente porque tienen amigos en común. Si consideramos que sólo seis grados de separación (o menos) hay entre cada uno de nosotros y cualquier otra persona en el mundo, nos daremos cuenta de que todos nos influimos, incluso sin conocernos.

En una famosa plática en TEDTalk titulada “Influencia oculta de las redes sociales”, Christakis sostiene que “los seres humanos se agrupan y forman una especie de superorganismo.” De hecho, somos un superorganismo, excepto que no sólo están incluidos los seres humanos, sino todo nuestro ecosistema planetario. Todo lo que hacemos y pensamos tiene un impacto en la realidad, del cual no tenemos idea. Cuando nuestras acciones, palabras o pensamientos son negativos, difundimos la negatividad en todas partes.

Dado que sólo los humanos (y ninguna otra criatura en la Tierra) difunde negatividad, ninguna otra criatura es responsable de los fenómenos negativos que afectan nuestro mundo. Si cambiamos nuestro comportamiento (como reducir las emisiones de CO2), pero no nuestra naturaleza, nos equivocamos al pensar que hemos mejorado las cosas, esto retrasará el cambio necesario que debemos hacer en nuestra naturaleza. El resultado será empeorar los fenómenos negativos.

Efecto del cambio

En mi columna anterior, describí un programa para el desarrollo, que el columnista del New York Times, Thomas Friedman llamó “un conjunto totalmente nuevo de empleos e industrias alrededor del corazón y de conectar a la gente con la gente”. El programa que describí usa talleres especializados que ayudan a la gente a pasar de nuestra actitud explotadora inherente a una de colaboración.

En los próximos años, a medida que los robots tomen más y más de nuestros empleos y los programas universales de ingresos básicos se vuelvan una realidad, la gente tendrá todo el tiempo necesario para participar en programas para mejorarnos nosotros mismos y a nuestras relaciones. Los entrenamientos y talleres, cuya estructura se describe en el libro, Completando el círculo: un método comprobado empíricamente para encontrar paz y armonía en la vida, están diseñados para fomentar el cambio deseado en nuestra naturaleza. Así, al centrarnos en reparar nuestra sociedad, también mitigaremos nuestra huella negativa en la naturaleza.

Esta transformación no sucederá porque dejemos de consumir ni de contaminar. Sucederá principalmente porque dejaremos de pasar “vibraciones negativas” al superorganismo que es nuestro planeta. Como resultado, trataremos a la naturaleza de forma mucho más sustentable de lo que hacemos actualmente y sabremos cómo cambiar nuestro comportamiento para lograr mejores resultados. Sólo conexión con la naturaleza y establecer conexiones positivas entre nosotros, nos permitirá conocer el mecanismo interno de la naturaleza y a relacionarnos con ella.

El hecho de que tantas crisis se despliegan simultáneamente, en tantos frentes, debe decirnos que no son el problema, sino los síntomas de algo más profundo. Ese profundo problema es nuestro egoísmo. Si lo arreglamos, habremos arreglado todo, desde las emisiones de CO2 hasta nuestras relaciones internacionales y nuestras conexiones personales.
[208212]

Jewish Business News: “Qué sabían nuestros antepasados que nosotros no sabemos y por qué especialmente ahora es importante”

En mi columna regular en Jewish Business News, mi nuevo artículo: “Qué sabían nuestros antepasados que nosotros no sabemos y por qué  especialmente ahora es importante

Precisamente 50 días después de su éxodo de Egipto, el pueblo de Israel alcanzó el nivel completo de unidad y se volvió “como un hombre con un corazón”.  En consecuencia, recibió la Torá. Desde entonces, ningún enemigo ha derrotado a los judíos, excepto su odio mutuo. Hoy, no tenemos unidad ni tenemos idea de lo que realmente es la Torá. Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, es una gran oportunidad de reaprender esta información vital, que hoy puede salvar nuestra vida y restaurar nuestra nacionalidad.

Para entender el poder de nuestra unidad, que nos concedió la Torá, piensa en nuestros antepasados. Los hebreos conquistaron Canaán y la convirtieron en la Tierra de Israel, pero luego la perdieron a causa de su desunión y violencia. El libro Kli Yakar (Comentario al Génesis 26:19), por ejemplo, describe “el odio durante el Primer Templo”. Una de las razones clave para la ruina del Primer Templo fue la violencia. Claramente, una nación cuyos miembros se asesinan unos a otros no es modelo de unidad.

Israel recobró la soberanía en la Tierra de Israel después de que se unió durante el exilio babilónico, para frustrar la intención de Haman de ejecutarlos. Por desgracia, después de la construcción del Segundo Templo, los judíos cayeron una vez más en disputas internas. En el primer caso importante de hostilidad interna, los judíos helénicos pelearon contra los macabeos y perdieron. Después, el odio mutuo de los judíos se extendió tanto y tan intensamente, que el general del imperio romano en la Tierra de Israel, Tiberio Julio Alejandro —un judío cuyo padre había cubierto las puertas del Templo con oro— destruyó el Segundo Templo e inició el último exilio judío de la Tierra de Israel.

El mayor error al interpretar la Torá

A través de las generaciones, la diferencia entre pérdida y bendición, ha sido determinada por nuestra desunión o unidad. La fuerza motriz que permite unirnos por encima de disputas, odio, calumnia y mala voluntad, es llamada “Torá”, de la palabra hebrea Ohr (Luz). El libro Mesilat Yesharim (Capítulo 5) escribe, “Esto es lo que nuestros sabios dijeron (Midrash Rabbah, Eija, Prefacio), ‘Me gustaría que me dejaran, pero que guarden Mi ley (Torá), ’porque la Luz en ella reforma (la inclinación al mal)” Así mismo, el libro Maor Eynaim (Parashat Tzav) escribe: “Con la Torá, el hombre puede luchar contra la inclinación al mal y someterla, porque la Luz en ella reforma”.

El Talmud de Babilonia (Kiddushin 30b) escribe que el Creador dijo, “Mis hijos, he creado la inclinación al mal y he creado contra ella la Torá como condimento”. De forma similar, el libro Metzudat David (Comentario sobre Jeremías, 9:12) explica que Israel perdió su tierra porque cayó en la inclinación al mal cuando dejó de comprometerse en la Torá, porque “la Luz en ella reforma”. Para ser claros sobre el significado de la “inclinación al mal”, el Santo Shlah escribe en el libro Diez enunciados (Enunciado 6), “Las cualidades más malvadas son envidia, odio, codicia y lujuria, que son las cualidades de la inclinación al mal”, precisamente lo que constituye nuestro ego.

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Por lo tanto, la Torá no es un libro. La Torá es la representación de dos fuerzas contradictorias —positiva y negativa, otorgamiento y recepción, creación y destrucción— cuyas interacciones edifican y conducen nuestro universo. Estas fuerzas operan en perfecta armonía y unidad entre ellas, creando así el universo en el que vivimos. Cuando creamos la misma armonía y unidad entre nosotros, esa fuerza nos influye y cambia nuestra naturaleza, haciéndonos igualmente armónicos y unidos. Esta es la razón por la que el pueblo de Israel recibió la Torá, hasta después de que se unió “como un hombre con un corazón” y creó esa armonía y unidad dentro de él. Esta es también la causa por la que mientras Israel mantuvo su unidad, tuvo la Torá y estuvo a salvo del daño.

El Talmud escribe, “Como la luz protege por siempre, así la Torá protege para siempre” (Masechet Sotah 21a). El Midrash (Mishley, porción 2) también establece, “La Torá protege a quien se compromete en ella”.

Cuando pensamos en comprometernos en la Torá, normalmente pensamos en ahondar en los versos y comentarios del libro. Este es el mayor error acerca de la Torá. En verdad, comprometerse con la Torá significa fortalecer nuestra unidad, igual a como el pueblo de Israel lo hizo al pie del monte Sinaí. Por eso, el libro Maor Vashemesh (Parashat Yitro) escribe, “Obtener la Torá es principalmente con unidad, como en el verso, ‘E Israel acampó ahí frente al monte’ ‘como un hombre con un corazón’ y ahí acabó su inmundicia (inclinación al mal)” En  Parashat Emor, el libro continúa, “Durante los días de la cuenta de [Omer], el hombre debe corregir la cualidad de la unidad y así será recompensado con el alcance de la Torá en la festividad de Shavuot, como está escrito, ‘Y viajaron de Refidim y llegaron al desierto del Sinaí e Israel acampó ahí frente al monte’. RASHI interpretó que todos ellos eran un corazón como un hombre y por eso fueron recompensados con la Torá”.

El lenguaje de raíces y ramas

Cuando leemos la Torá, las historias parece que se refieren a personajes de carne y hueso. Tal vez esos personajes existieron en realidad, pero no es lo que la Torá nos transmite. La Torá fue dada al pueblo de Israel que vivió hace 3 mil años. Para ellos fue perfectamente claro que la Torá habla de fuerzas internas y de su interacción y no, de eventos físicos. Sin embargo, para entender correctamente la Torá, necesitamos estar en el mismo estado que el pueblo de Israel cuando la recibió: unidos como un hombre con un corazón.

Con el paso del tiempo, nos hemos alejado cada vez más de la unidad. Al final, nos sumergimos en odio infundado y por lo tanto, perdimos nuestra capacidad de entender lo escrito en la Torá. Para reconectarnos a la Luz que reforma, que es la Torá, nuevos textos necesitan ser escritos. Podrían venir de la Torá, pero deben tener intención de ayudar al pueblo de Israel a recuperar su unidad y así restablecer su comprensión de la Torá. Rabbi Akiva, que vivió hacia el fin de la conexión de Israel con la verdadera Torá dijo “Amar a tu prójimo como a ti mismo es la gran regla de la Torá” (Jerusalem Talmud, Nedarim, capítulo 9, p 30b). Su discípulo, Rabbi Shimon Bar Yochai (Rashbi), escribió El libro del Zohar que es un comentario de la Torá (Pentateuco). El discípulo de Rashbi, Rabbi Yehuda Hanasi, redactó otro comentario detallado de la Torá  —la Mishnah.

Más tarde, como la gente se alejaba aún más de la unidad y de la percepción de las fuerzas que la Torá describe, incluso la Mishnah requirió explicación. Que fue reunida en lo que llamamos Guemará o Talmud. No obstante, ninguno de estos textos habla de eventos físicos. Describen solo las fuerzas internas que forman la realidad y las representaciones físicas de ellas sólo son instrumentos para reflejar lo que pasa en el nivel más profundo.

Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario más elaborado a El libro del  Zohar, desde su creación, describe este modo de escritura como “el lenguaje de raíces y ramas”. Las ramas, son eventos en nuestro mundo, describen lo que sucede en las raíces —el reino de las fuerzas. En su ensayo, La esencia de la sabiduría de la Cabalá, Rav Ashlag escribe que nuestros sabios “han encontrado un vocabulario descriptivo y comentado, suficiente para crear un excelente lenguaje hablado. Que hace posible conversar con los demás sobre las relaciones en las raíces sólo mencionando la rama tangible, que está bien definida para nuestros sentidos corporales”.

Recuperando nuestra nacionalidad

Hace aproximadamente 2 mil años, que caímos en el odio infundado y empezamos a odiar a los demás sin razón aparente, la separación y la alienación se apoderaron tanto de nosotros, que nos alejaron por completo de la percepción profunda de la realidad con la cual vivieron nuestros antepasados. Nuestros antepasados recibieron la Torá, es decir, la comprensión profunda de la realidad, con su esfuerzo por la unión. Ahora, en nuestro tiempo desconcertante, debemos hacer lo mismo. El libro Avnei Miluim (Introducción) escribe, “Esto es lo que nuestros sabios quisieron decir cuando escribieron, ‘E Israel acampó ahí frente al monte’, todos ellos ‘como un hombre con un corazón’. Ellos quieren decir que toda la nación, se unió como un sólo hombre, después de lo cual, el Dador fue obligado a darle la Torá”.

Sin unidad, no somos una nación, sino un colectivo cuyos componentes se desprecian y ridiculizan mutuamente. Si queremos restablecer nuestra nacionalidad y con ella, nuestra fortaleza de antes, debemos primero unirnos y reconectar con la (verdadera) Torá, justo como nuestros antepasados.

En búsqueda de un modelo

Cuando recibimos la Torá, la Luz, también se nos ordenó ser “luz para las naciones”, diseminar esa luz al resto del mundo. Nuestra nación no fue creada para su propio beneficio, sino para servir como ejemplo que muestra los beneficios de la unidad. Cuanto más estemos en odio hacia los demás, como lo hacemos ahora, desafiamos nuestra vocación y en el proceso, negamos al mundo la oportunidad de unirse y entender la realidad que es tan vital para nuestra sobrevivencia en esta era de desconcierto.

Si hubiéramos aceptado que nuestro papel es unir y por consiguiente, diseminar al mundo la Luz llamada Torá, habríamos ahorrado gran parte del sufrimiento que nuestra nación ha experimentado desde la ruina del Segundo Templo. En 1929, el Dr. Kurt Fleischer, líder de los liberales de la Comunidad Judía en la Asamblea de Berlín, afirmó que “el antisemitismo es el azote que Dios nos ha enviado para llevarnos juntos y unirnos”. Aún algunos de los judíos alemanes que no escucharon el llamado a la unidad e incluso apoyaron el antisemitismo. La Asociación Nacional de Judíos Alemanes, por ejemplo, apoyó y votó por Hitler y al partido nazi.

Las naciones buscan nuestro ejemplo, pero nos resistimos a darlo. Henry Ford, el prominente promotor del antisemitismo en EUA, escribió en su famoso libro, El judío internacional—el principal problema del mundo: “Los reformistas modernos, quienes están construyendo sistemas de modelo social, harían bien en estudiar al sistema social bajo el cual los primeros judíos estaban organizados”. Después, en el libro, Ford agregó, “La sociedad tiene un gran reclamo contra el judío… que empiece a cumplir…la antigua profecía que a través de él todas las naciones de la tierra deben ser bendecidas”.  Claramente, cuando estamos desunidos, la tierra no puede ser bendecida a través nuestro.   

Nuestro mundo está cambiando. La globalización y el internet nos han conectado irreversiblemente. Pero para beneficiarnos con nuestra conexión, debemos aprender a hacerlo en beneficio de todos y no sólo a la élite explotadora y gobernante. Tales conexiones están contra nuestra naturaleza, pero si nos esforzamos para unirnos a pesar de nosotros mismos, descubriremos lo que nuestros antepasados descubrieron en el desierto del Sinaí.

Esta época del año, en Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, está cerca, recordemos que el verdadero significado de la Torá es amar a los demás y unámonos para revelarlo a nosotros mismos y al mundo entero y por lo tanto, ser “luz para las naciones”.
[207661]

Haaretz: “Que sabían nuestros antepasados que no sabemos y por qué es importante especialmente hoy’

En mi columna regular en Haaretz, mi nuevo artículo: “Que sabían nuestros antepasados que no sabemos y por qué es importante especialmente hoy

Precisamente 50 días después de su éxodo de Egipto, el pueblo de Israel logró el nivel de unidad completa y se convirtió en; un hombre con un corazón’. En consecuencia, recibieron la Torá. Desde entonces, ningún enemigo ha derrotado jamás a los judíos, excepto el odio de unos por otros. Hoy no tenemos unidad ni tenemos idea de lo que realmente es la Torá. Shavuot, el festival de la entrega de la Torá, es una gran oportunidad para reaprender esta información vital, que puede salvar nuestra vida y restaurar nuestra nacionalidad.

Para entender el poder de nuestra unidad que nos otorgó la Torá, piensa en nuestro pasado antiguo. Los hebreos conquistaron Canaán y la convirtieron en la Tierra de Israel, pero luego la perdieron por su desunión y homicidios. Por ejemplo, el libro Kli Yakar (Comentario sobre Génesis 26:19), describe ‘el odio durante el Primer Templo’. Una de las razones clave para la ruina del Primer Templo fue su violencia. Claramente, una nación cuyos miembros se matan unos a otros no es modelo de unidad a seguir.

Israel recobró la soberanía en la Tierra de Israel después de que se unió en el exilio de Babilonia, para frustrar la intención de Hamán de ejecutarlos. Por desgracia, después de construir el Segundo Templo, los judíos cayeron en disputas internas una vez más. La primera hostilidad interna, fue cuando los judíos helenizados lucharon contra los macabeos y, perdieron. La segunda fue cuando el odio mutuo de los judíos se extendió e intensificó tanto que el general del imperio romano en la Tierra de Israel, Tiberio Julio Alejandro, un judío cuyo padre había cubierto las puertas del Templo con oro, lo destruyó y dio lugar al inicio del último exilio judío de la Tierra de Israel.

El mayor error al interpretar la Torá

A través de las generaciones, la diferencia entre fatalidad y bendición ha sido determinada por nuestra desunión y unidad. La fuerza motriz que nos permite unirnos por encima de disputas, odio, calumnia y mala voluntad se llama ‘Torá’, de la palabra hebrea ‘Ohr’ (luz). El libro Mesilat Yesharim (capítulo 5) escribe: ‘Este es el significado de lo que nuestros sabios dijeron (Midrash Rabbah, Eicha, prefacio), ‘Deseo que me dejen, pero que mantengan mi ley (Torá) ‘Asimismo, el libro Maor Eynaim (Parashat Tzav) escribe: ’Con la Torá, el hombre puede luchar contra la inclinación del mal y someterla, porque la luz en ella la reforma‘.

El Talmud de Babilonia (Kiddushin 30b) escribe que el Creador dijo: ‘Hijos míos, he creado la inclinación al mal y he creado contra ella la Torá como condimento’ También, el libro Metzudat David (Comentario sobre Jeremías 9: 12) explica que Israel perdió su tierra porque cayó en la inclinación al mal, cuando dejó de participar en la Torá, porque ‘la luz en ella la reforma’ Para ser claro sobre el significado de la ‘inclinación al mal’, el Santo Shlah escribe en el libro, Diez Enunciados, ‘Las cualidades más malignas son envidia, odio, codicia y lujuria, que son las cualidades de la inclinación al mal’, justo lo que constituye nuestro ego.

Por lo tanto, la Torá, no es un libro. La Torá es una representación de dos fuerzas contradictorias -positiva y negativa, dar y recibir, crear y destruir- cuyas interacciones construyen y guían nuestro universo. Estas fuerzas operan en armonía perfecta y unidad entre ellas y así crean el universo en el que vivimos. Cuando creamos la misma armonía y unidad entre nosotros, esa fuerza nos influye y cambia nuestra naturaleza, nos hace armónicos y unidos. Por eso, el pueblo de Israel recibió la Torá hasta después de que se unió ‘como un hombre con un corazón’ y creó armonía y unidad entre todos. También por eso, mientras Israel mantuvo su unidad, tuvo Torá y estuvo a salvo del daño.

El Talmud escribe: ‘Como la luz protege para siempre, la Torá protege para siempre’ (Masechet Sotah 21a). El Midrash (Mishley, porción 2) también dice: ‘La Torá protege a quien se compromete con ella’.

Cuando pensamos en compromete con la Torá, normalmente pensamos en profundizar en los versos y comentarios del libro. Este es el mayor error sobre la Torá. En verdad, comprometerse con la Torá, significa fortalecer nuestra unidad, como lo hizo el pueblo de Israel a los pies del monte. Sinai. Por eso el libro Maor Vashemesh (Parashat Yitro) escribe: ‘Obtener la Torá es principalmente con unidad, como en el versículo: ’Israel acampó allí delante del monte‘, como un hombre con un corazón’ En Parashat Emor, el libro dice: ‘Durante los días de la cuenta del Omer, el hombre debe corregir la cualidad de unidad y así será recompensa con la obtención de la Torá en el festival de Shavuot, como está escrito: ‘Y partieron de Rephidim y vinieron al desierto de Sinaí e Israel acampó allí delante del monte’ RASHI interpretó que todos estaban en un corazón como un hombre y por eso fueron recompensados con la Torá‘.

Lenguaje de raíces y ramas

Cuando leemos la Torá, las historias en ella parecen que se refieren a personajes de carne y hueso. Tal vez estos personajes existieron en la realidad, pero eso no es lo que la Torá nos transmite. La Torá fue dada al pueblo de Israel que vivió hace 3 mil años. Para ellos estaba perfectamente claro que la Torá habla de fuerzas internas y de cómo interactúan, no de eventos físicos. Sin embargo, para entender correctamente la Torá, necesitamos estar en el mismo estado que el pueblo de Israel cuando la recibió: unidos como un hombre con un corazón.

Con el tiempo, nos hemos alejado cada vez más de la unidad. Al final, naufragamos en el odio infundado y perdimos nuestra capacidad de entender lo escrito en la Torá. Para reconectarnos a la Luz que reforma, que es la Torá, debían escribirse nuevos textos. Que se deriven de la Torá, pero con el propósito de ayudar al pueblo de Israel a recuperar su unidad y así, restituir su entendimiento de la Torá. El rabino Akiva, que vivió hacia fin de la conexión de Israel con la Torá real, dijo: ‘Ama a tu prójimo como a ti el mismo es la gran regla de la Torá’ (Jerusalén Talmud, Nedarim, capítulo 9, p) Su discípulo, el rabino Shimon Bar Yochai (Rashbi) escribió El libro del Zohar, que afirma que es un comentario sobre la Torá (Pentateuco). El discípulo de Rashbi, el rabino Yehuda Hanasi, fue el redactor de otro comentario detallado sobre la Torá -la Mishná.

Más tarde, a medida que la gente se alejaba aún más de la unidad y de la percepción de las fuerzas que la Torá describe, incluso la Mishná requirió explicación. Estas explicaciones se recogieron en lo que llamamos Gemarah o Talmud. Sin embargo, ninguno de estos textos habla de sucesos físicos. Describen sólo fuerzas interiores que conforman la realidad y las representaciones físicas sólo son instrumentos para reflejar lo que sucede a nivel más profundo.

Rav Yehuda Ashlag, autor del comentario más elaborado sobre El libro del Zohar desde su creación, describe este modo de escritura como ‘lenguaje de raíces y ramas’. Ramas, son eventos en nuestro mundo, describen lo que está sucediendo. Raíces, el reino de las fuerzas. En su ensayo La esencia de la sabiduría de la Cabalá, Rav Ashlag escribe que nuestros sabios ‘han encontrado un vocabulario establecido y registrado, suficiente para crear un excelente lenguaje hablado. Les permite conversar entre sí, acerca de las relaciones en las raíces, sólo al mencionar la rama tangible, que está bien definida en los sentidos corporales‘.

Restablecer nuestra nación

Aproximadamente hace 2 mil años, cuando caímos en odio infundado y empezamos a odiarnos sin razón aparente, la separación y la alienación se apoderaron de nosotros, de tal forma que nos separaron por completo de la profunda percepción de la realidad en la que vivían nuestros antepasados. Nuestros antepasados recibieron la Torá, es decir, la comprensión profunda y total de la realidad, con sus esfuerzos por unirse. Ahora, en nuestro tiempo asombroso, debemos hacer lo mismo. El libro Avnei Miluim (Introducción) escribe: ‘Esto es lo que nuestros sabios dicen cuando dijeron: ’Israel acampó allí, delante del monte, todos como un hombre con un corazón’. Quieren decir hasta que la nación estuvo unida como un hombre, el Dador sintió necesario darle la Torá ‘.

Sin unidad, no somos nación, sino una colección cuyos componentes se desprecian y burlan mutuamente. Si queremos restablecer nuestra nacionalidad y con ella, nuestra antigua fortaleza, primero debemos unirnos y reconectarnos con la Torá (real), igual que nuestros antepasados.

En busca de un modelo

Cuando recibimos la Torá, la luz, también se nos ordenó ser ‘luz para las naciones’, extender esa luz al resto del mundo. Nuestra nación no fue creada por sí misma, sino para servir como ejemplo y mostrar los beneficios de la unidad. Mientras nos odiemos unos a otros como lo hacemos hoy, estamos desafiando nuestra vocación y en el proceso, negando al mundo la oportunidad de unión y la comprensión de la realidad que es tan vital para nuestra supervivencia en esta era de incertidumbre.

Si hubiéramos aceptado que nuestra misión es unirnos y por lo tanto extender al mundo la luz llamada Torá, nos hubiéramos ahorrado mucho del sufrimiento que nuestra nación ha experimentado desde la ruina del Segundo Templo. En 1929, el doctor Kurt Fleischer, líder de los Liberales en la Asamblea de la Comunidad Judía de Berlín, afirmó que ‘el antisemitismo es el azote que Dios nos envió para que estemos juntos y nos unamos’. Los judíos alemanes no escucharon el llamado a la unidad, algunos incluso apoyaban el antisemitismo. La Asociación de Judíos Nacionales Alemanes, por ejemplo, apoyó y votó por Hitler y el partido nazi.

Las naciones buscan nuestro ejemplo, pero nos negamos a darlo. Henry Ford, el defensor más prominente del antisemitismo en EUA, escribió en su infame libro, El judío internacional, el principal problema del mundo: ‘Los reformadores modernos, que están construyendo sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el que los primeros judíos fueron organizados‘. Más adelante en el libro, Ford agregó, ’La sociedad tiene una gran demanda contra el judío … que empiece a cumplir … la antigua profecía de que, a través de él todas las naciones de la tierra serían bendecidas‘ , Mientras estemos desunidos, la tierra no puede ser bendecida a través de nosotros.

Nuestro mundo está cambiando. La globalización y el internet nos han conectado irreversiblemente. Pero para beneficiarnos de nuestra conexión, debemos aprender a hacerlo de manera que beneficie a todos y no sólo a la élite explotadora y gobernante. Está conexión es contra nuestra naturaleza, pero si nos esforzamos por unirnos, a pesar de nosotros mismos, descubriremos lo que nuestros antepasados descubrieron en el desierto del Sinaí.

Esta época del año, cuando Shavuot, la fiesta de la entrega de la Torá, está a la vuelta de la esquina, recordemos que el verdadero significado de la Torá es amar a los demás y unirnos para revelarlo a nosotros mismos, al mundo y por lo tanto ser ‘luz para las naciones’.
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Jewish Business News: “La falla fundamental detrás del ataque cibernético”

En mi columna regular en Jewish Business News, mi nuevo artículo: “La falla fundamental detrás del ataque cibernético

La mejor manera de asegurar el ciberespacio no tiene nada que ver con la tecnología informática y todo que ver con la naturaleza humana.

El ataque cibernético masivo al que el mundo ha estado sometido por varios días, es un llamado serio para que despertemos. Aún no es claro, cuántas instalaciones y personas han sido afectadas ni en qué medida, pero es claro que es el ataque ransomware más extendido en la historia.

En su mayor parte, el rescate de 300 dólares que se les pidió pagar a los afectados fue más simbólico que un daño financiero real. Pero, el alcance y la velocidad de la propagación debería enseñarnos varias cosas: 1) ninguna agencia es a prueba de hackers, ni siquiera la National Security Agency  (NSA), cuyo software robado, WannaCry, se utilizó para este ransomware; 2) hoy, para infligir un daño generalizado sólo se requiere un obsesivo en computación con mucha mala voluntad 3) no hay forma de protegerse totalmente de estos ataques.

Capacidad incomprensible para dañar

Considera este escenario: un hacker terrorista, simultáneamente infiltra el sistema informático de varios grandes hospitales en Irán e instala un software malicioso. Este cambia las prescripciones de medicamentos a miles de pacientes, causando envenenamiento masivo que mata a cientos de pacientes. Este software es programado de tal modo que señala a Israel como el perpetrador. Que Irán tome represalias es una suposición general, pero el riesgo de iniciar una guerra total es evidente.

Otro escenario: un pirata informático entra en el sistema de navegación de un avión de pasajeros, lo hace chocar contra una zona residencial popular. Con la capacidad actual de hacerlo, un escenario tipo 9/11 no requeriría que secuestradores. Sólo con secuestrar el sistema en el aire causarían el mismo daño, sin arriesgarse.

Esta piratería también puede golpearnos a nivel personal. Imagina que una mañana despiertas y encuentras que tu cuenta bancaria con todos sus ahorros, está vacía, al parecer por un movimiento bancario lícito. Cuando llamas al banco, te dicen que tú hiciste la transacción: está registrado en su sistema.

Descarrilar trenes, interferir en el sistema de refrigeración de reactores nucleares, semáforos en verde al mismo tiempo, cambio de medicinas y dosis en hospitales, registros de decisiones gubernamentales eliminadas o modificadas… En una época en la que todo está controlado por redes informáticas, todo puede ser pirateado y saboteado. Debemos saber que: no existe ningún virus informático es prueba de hackers.

Las máquinas nos controlan, pero narcisistas desquiciados las controlan

La globalización y el internet ofrecen oportunidades infinitas para ser feliz. Piense en todas la gente que puedes conocer en Facebook, todos los lugares y cosas que puedes ver en Instagram y en todos los productos que puedes comprar con grandes descuentos en eBay. Además, actualmente no hay necesidad de ir a la tienda cuando, literalmente puedes comprarlo todo en línea.

Pero en lugar de disfrutar utilizando estas posibilidades placenteras, estos avances solo incrementan nuestra soledad y dolor. Las redes sociales se han convertido en sustituto de amistad verdadera y la gente las utiliza para transmitir los actos más repugnantes entre seres humanos. Según CNN, Facebook planea contratar a miles de personas para que ayuden a revisar las publicaciones de los usuarios, después de numerosos casos de personas que han compartido vídeos de suicidio y asesinato. El software WannaCry ha demostrado que en lugar de beneficiarnos de nuestra interconexión, tenemos miedo de ella.

Hemos dado el control a las máquinas virtuales, pero esas máquinas están bajo el control de narcisistas desquiciados y las usan para manipular y explotar. La esfera virtual no sólo refleja nuestra naturaleza inhumana y cruel, además la acentúa porque el relativo anonimato del ámbito virtual nos permite mostrar nuestro verdadero corazón despiadado. Si algo bueno podemos sacar de ese mundo en línea que hemos desarrollado, es reconocer el mal: reconocer que nuestra naturaleza es malvada hasta la médula y si no la domamos, no tendremos ni paz exterior ni paz interior.

Un software anti ego

Hay un modo de domar al ego, siempre que estemos dispuestos a abrir nuestra mente y corazón. Tiene miles de años y nos llega directamente desde la cuna de la civilización. El precursor del método es Abraham, padre de Isaac, Ismael y, también, padre de las religiones abrahámicas, judaísmo, cristianismo e islam.

En los días de Abraham, su localidad, Ur de los Caldeos, una bulliciosa ciudad del imperio babilónico, lidiaba con un problema similar al nuestro: ego excesivo que destruía el orden social. Algunas fuentes, como Pirkey de Rabí Eliezer (capítulos de Rabí Eliezer), detalla el alcance de la enemistad entre los antiguos babilonios. El libro dice que, en algún momento, los constructores de la Torre de Babel llegaron a sentir tanto odio entre ellos, que convirtieron sus arados en espadas, de sus hoces hicieron lanzas y se mataron unos a otros. Naturalmente, la construcción de la torre nunca se terminó.

Cuando Abraham vio el odio en su pueblo, reflexionó día y noche, escribe Maimónides en Mishná Torá (capítulo 1). Maimónides dice también que Abraham descubrió que solo hay una fuerza uniforme en el mundo y que siempre se manifiesta en opuestos: frío y calor, expansión y contracción, dar y recibir, vida y muerte, etc.

Además, Abraham descubrió que en la naturaleza todo es armonía y equilibrio porque los opuestos se manifiestan por igual. Sin embargo, en humanos, las manifestaciones negativas tienen tal dominio en la sociedad, que lo positivo apenas se nota. Por eso la Torá escribe: “La inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud” (Génesis 8:21).

Además, el sabio de Babilonia se dio cuenta de que suprimir el ego a la fuerza, es inútil. Su padre, Terá, no era un hombre común. El Midrash (Bereshit Rabá) nos dice que Terá era sumo sacerdote en el imperio babilonio, que construía y vendía iconos y conocía a Nimrod, rey de Babilonia. Abraham, creció junto a él y lo ayudaba en la tienda, conoció la manera en que los babilonios resolvían sus problemas y se dio cuenta de su futilidad.

Por lo tanto, en lugar de luchar frontalmente contra el ego, Abraham sugirió algo radicalmente diferente, tanto que incluso hoy, es un enfoque novedoso. Él dijo: “Si no puedes suprimir tu odio, úsalo como herramienta para agrandar tu amor por los demás y así, cubrirás tu odio con amor”. Varias generaciones más tarde, el rey Salomón culminó el método de Abraham con su adagio: “El odio agita la contienda y el amor cubre todas las transgresiones” (Proverbios 10:12).

Cómo el odio acrecienta el amor (si se usa correctamente)

La idea de Abraham fue revolucionaria y su implementación muy sencilla: cada vez que el ego aumenta y crece el odio entre la gente, usa esta enemistad como señal de que es el momento de aumentar la unidad. Cuando no hay odio, la gente se centra en sus asuntos y no tiene necesidad de unirse. Se llevan bien pero básicamente, son indiferentes a los demás. Pero cuando el odio se manifiesta entre ellos, pueden separarse o fortalecer su unidad y hermandad para igualar el odio creciente. El resultado de este trabajo en unidad, es que la fraternidad entre todos, aumenta en forma proporcional al incremento del odio.

Piénsalo así: si construyes una casa donde apenas hay viento, no es necesario hacer las paredes tan fuertes. Pero si la construyes en un área propensa a huracanes y grandes tormentas, debes construirla con más solidez, para poder resistir el clima. En consecuencia, la casa será mucho más maciza.

Abraham se dio cuenta de que el odio que iba en aumento, era la oportunidad para restablecer el equilibrio entre positivo y negativo, que existe en la naturaleza, pero está ausente en los humanos. Es más, el esfuerzo consciente por unirse hace que la gente tome conciencia del modus operandi de la naturaleza y le otorga una sabiduría imposible de adquirir de otro modo.

Sabiendo esto, los descendientes de Abraham construyeron el sistema social con el cual se organizaron los antiguos hebreos. Ese sistema era tan perfecto, justo y equilibrado que hasta hoy, sigue siendo base de la justicia humana. El historiador Paul Johnson escribió en el prólogo de su libro Historia de los judíos: “Ningún pueblo ha insistido más firmemente que los judíos, en que la historia tiene un propósito y la humanidad un destino. En una etapa muy temprana de su existencia colectiva, creyeron haber identificado un esquema divino para la raza humana, del que su propia sociedad debía ser líder”. Incluso Henry Ford, el antisemita más notorio de la historia de EUA, se dio cuenta de la importancia de la antigua sociedad hebrea, para la humanidad. En su libro El judío internacional: el principal problema del mundo, escribió: “Los reformadores modernos, que diseñan modelos de sistemas sociales, harían bien en estudiar el sistema social con el cual se organizaron los primeros judíos”.

Restaurar el método de Abraham

Cuando los descendientes y seguidores de Abraham lograron un nivel suficiente de unidad fueron declarados nación, al comprometerse a unirse “como un hombre con un corazón”. Durante más de mil años, lucharon con su creciente ego y lo superaron, mejorando su método de unidad por encima del odio.

Pero, hace 2 mil años, los judíos sucumbieron a su ego. Inundados por odio infundado, contribuyeron para que los romanos conquistaran la tierra de Israel y, fueron exiliados y dispersados. Y lo peor, olvidaron el verdadero significado del judaísmo: exaltar el amor por encima del odio, amar al prójimo como a sí mismo.

El mundo de hoy se ha vuelto peor que la Babilonia de Abraham. No solo nos matamos unos a otros como los constructores de la Torre de Babel, además disfrutamos nuestro ego y nos enorgullecemos de nuestro narcisismo. Queremos más de todo, no porque lo necesitemos, ¡sino porque necesitamos tener más que otros! La necesidad de ser superior gobierna nuestro corazón. Y mientras luchamos unos contra otros, nos destruimos, igual que el cáncer destruye las células sanas a su alrededor, hasta que acaba con el organismo que lo alberga y se acaba a sí mismo.

A pesar del daño masivo, ransomware WannaCry, es solo una pequeña muestra del daño que el ego puede infligir. Es una advertencia de que nadie está protegido. Toda la humanidad está junta en esto. Cuanta más dependencia tecnológica tengamos, sin haber corregido nuestra actitud hacia los demás, más sufrimiento nos causará nuestra interconectividad.

No hemos logrado suprimir nuestro ego, así que ahora debemos aprender a usarlo para incrementar nuestra unidad, tal como hizo Abraham hace casi cuatro milenios. Puede parecer una tarea enorme, pero la historia de los judíos demuestra lo contrario. Si nos elevamos por encima de nuestro cinismo y resignación, lograremos solidaridad y preocupación mutua tan grandes que harán pequeña aquella unidad de nuestros antepasados.

En el proceso, también nosotros, como Abraham, revelaremos la unidad que hace que la naturaleza está en armonía. Veremos que sólo se puede encontrar sentido al odio, cuando se convierte en amor a los demás y que el amor a los demás no existe a menos que, con nuestro esfuerzo, nos unamos por encima del odio. Si elegimos hacer frente al desafío, saldremos unidos y triunfantes sobre nuestro ego. Si capitulamos, seremos atormentados más allá de lo imaginable.
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JPost: “El papel clave de los judíos en la administración de Trump”

The Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “El papel clave de los judíos en la administración de Trump

Si yo fuera Donald Trump, haría que los judíos vieran que espero que se unan, porque todo depende de ellos.

La administración Trump lanzó recientemente un sitio web que ofrece a los estadounidenses la oportunidad de compartir ideas y sugerencias ‘sobre cómo puede el gobierno organizarse mejor para trabajar para el pueblo’ y ‘drenar el pantano’, como dice el sitio. En mi opinión, es un enfoque maduro y bienvenido de gobierno.

El sitio pregunta a la gente, ‘¿Qué agencia les gustaría reformar?’ Pero como yo lo veo, aquí está la trampa: el problema no es en las agencias, sino con los que las dirigen. Como sucede en la sociedad, los que dirigen el gobierno se vuelven tan alienados y narcisistas que el sistema se vuelve disfuncional.

Cada regla o regulación se establece para hacer frente a un desafío específico o un grupo de desafíos. Por ejemplo, el Departamento de Seguridad Nacional (DSN) se ocupa de luchar contra el terrorismo, vigilar fronteras, inmigración, aduanas, seguridad cibernética y prevención de desastres. Fue creado en respuesta a los ataques del 11 de septiembre. Pero no ha resuelto esos problemas. Lo que se logra son más reglas y regulaciones, tratando en vano de lidiar con los problemas.

Asimismo, en 1970, el gobierno de EUA creó la Agencia de Protección Ambiental (APA) para proteger la salud humana y el medio ambiente, redactando y aplicando reglamentos. Sin embargo, a pesar de un presupuesto anual de más de ocho mil millones de dólares, el medio ambiente sigue cada vez más contaminado y la calidad de aire, agua y alimentos disminuye.

Con los Departamento de Salud y Servicios Humanos, de Justicia, de Educación y todos los que el gobierno ha establecido, sucede lo mismo que con el DSN y la APA. Se ahogan en un pantano de regulaciones que los hace disfuncionales.

Cuando los primeros colonos judíos se establecieron en el Valle de Hula al norte de Israel, el área sólo era un pantano. Para secarlo, tuvieron que destapar la salida, una sección del río Jordán, llena de limo. Una vez que lo lograron, drenaron el pantano de Hula en poco tiempo, dejando detrás un suelo fértil y exuberante para el cultivo. De igual forma, el corcho que bloquea al gobierno para establecer una administración positiva es la alienación y el narcisismo arraigados en la naturaleza humana. Para drenar este pantano, el presidente de EUA, Donald Trump tendrá que lidiar primero con la desunión de la sociedad y, los judíos son la clave de su éxito o fracaso.

Por qué son importantes los judíos

El 14 de abril, Trump dijo en su discurso semanal, dedicado a Pesaj que ‘la historia del éxodo … es una historia de gente increíble que … elevó la cara de la humanidad. A través de los siglos, el pueblo judío ha … elevado al mundo inmensamente’.

La singularidad de los judíos es conocida desde que hay judíos. En su ensayo, La solución final, su autor León Tolstoi escribió: ‘El judío es símbolo de eternidad. Por tanto tiempo ha guardado el mensaje profético y lo ha transmitido a la humanidad. El judío es eterno. Es la encarnación de la eternidad’.

También, Mark Twain escribió en Complete Essays of Mark Twain: ‘Si las estadísticas son correctas, los judíos son sólo uno por ciento de la raza humana’ (En realidad, son .2 por ciento). Y, Twain escribe; ‘la contribución de los judíos a la lista mundial de grandes nombres en literatura, ciencia, arte, música, finanzas, medicina y aprendizaje oculto son fuera de proporción dado su número’.

‘Los egipcios, babilonios y persas se elevaron, llenaron el planeta de sonido y esplendor y se desvanecieron y pasaron; los griegos y romanos siguieron, hicieron gran ruido y se fueron’, continúa Twain. ‘El judío los vio a todos, los venció y sigue siendo lo que siempre fue. Todo es mortal, menos el judío; todas las fuerzas pasan, pero él permanece, ¿cuál es el secreto de su inmortalidad?

Una nación con un propósito

Los judíos existen, a pesar de persecuciones, porque hay un propósito para su existencia. Fueron creados para ser ‘luz para las naciones’, para conducir al mundo de las tinieblas a la luz, del odio al amor, de la separación a la conexión. Por eso, los judíos fueron declarados nación hasta que se comprometieron a ser ‘un hombre con un corazón’. Cuando un hombre preguntó a Hillel qué hacer para convertirse, el sabio le dijo ‘Lo que odias, no lo hagas a tu prójimo; esto es toda la Torá’ (Talmud, Masechet Shabat, 31a).

Incluso las religiones que surgieron del judaísmo reconocen su importancia seminal. El Nuevo Testamento dice, ‘la salvación viene de los judíos’ (Juan 4:22), y el Corán dice: ‘Oh hijos de Israel, recuerden el favor que Yo les he otorgado y los hice sobresalir entre las naciones’ (The Cow, 2.47, 2.122).

Al final, no hay escape, el mundo no espera nada menos de nosotros que Tikkun Olam (la corrección del mundo). Por esto, los judíos en la administración de Trump y en su familia están en posición ideal para que, al menos, comiencen a cumplir nuestra misión.

Más fácil de lo que parece

‘Cuando Israel se une, para ser único y no una figura imaginaria, sino una unidad real y verdadera, aceleramos y activamos la redención real, que es la redención total -redención después de la cual no hay exilio’, escribió el rabino Menajem Mendel Sjneerson (The Lubavitcher Rebbe) en Torat Menajem. Muchas referencias judías aluden al vínculo entre la unión de Israel y la conexión del mundo. En Aharei Mot, porción de la Torá, El libro del Zohar escribe, ‘He aquí, cuán bueno y cuán agradable es cuando los hermanos se sientan juntos. Estos son los amigos que se sientan juntos y no están separados unos de otros. Al principio, parecen personas en guerra, deseando matarse unos a otros. Luego, vuelven a estar en amor fraternal. De ahora en adelante, tampoco se separaran … Y por su mérito habrá paz en el mundo’. Rav Kook, primer rabino jefe de Israel, escribe (Orot Hakodesh): ‘En Israel está el secreto de la unidad del mundo’.

Hay una razón profunda por la cual los judíos siempre han cultivado la unidad como solución a todos los problemas. Como escribí en ¿Quiénes son ustedes, pueblo de Israel? y “Por qué la gente odia a los judíos y en muchos otros lugares, nuestra nación comenzó en la antigua Babilonia cuando Abraham nuestro padre vio que su pueblo en Ur de los Caldeos se volvía cada vez más alienado. Como Maimónides describe en Mishneh Torah (capítulo 1) y como el Midrash detalla (Beresheet Rabbah), Abraham quería ayudar a sus paisanos a superar su mutua aversión. Reflexionó y caviló hasta que se dio cuenta de que el odio no podría ser superado porque se deriva del ego humano, que es cada vez mayor. Siglos después, el Midrash (Kohelet Rabbah) resumió la esencia del ego humano con el adagio inmortal: ‘El hombre no deja el mundo con la mitad de su deseo en la mano. Si tiene cien, quiere doscientos y si tiene doscientos, quiere cuatrocientos.

Cuando Abraham se dio cuenta de que el ego crecía continuamente, también se dio cuenta de que en lugar de combatirlo inútilmente, la gente debería concentrarse en fortificar su unidad para igualar a su creciente odio mutuo. Entender esto fue clave para la singularidad de la nación que surgió de sus descendientes: el pueblo judío. El tipo de unidad de Abraham no era una unidad ordinaria, sino una forjada para superar el odio más feroz.

A lo largo de las generaciones, los judíos experimentaron muchos conflictos internos y guerras, pero todos fueron para aumentar la unidad y el amor entre ellos. El libro del Zohar (Beshalach) lo resume así: ‘Todas las guerras de la Torá son por paz y amor’ y el rey Salomón lo dijo poéticamente (Prov 10:12): ‘El odio agita la contienda y el amor cubre todos los crímenes’.

Abraham aceptó a todos en su grupo, sin discriminación ni precondición, excepto la voluntad de unirse. Como resultado, sus discípulos llegaron de toda Babilonia. Esto hace del judío una nación única, no por afinidad tribal sino por una ideología de unidad por encima del odio y con ‘representantes’ de todas las naciones del mundo. Por lo tanto, ¡Tikkun Olam, está en nuestro ADN!

Cuando Moisés salió de Egipto, quiso continuar donde Abraham lo había dejado. Ramchal escribe en Comentario Ramchal de la Torá, que Moisés ‘deseaba completar la corrección del mundo. Sin embargo, no tuvo éxito por la corrupción que se produjo a lo largo del camino’. Sin embargo, tan pronto como los judíos fueron declarados nación, se les dio la misión de ser ‘luz para las naciones’, específicamente, completar la tarea de unir al mundo .

Babilonia moderna

En muchos sentidos, Estados Unidos es la moderna Babilonia: una colección de etnias, culturas y razas. Como era Babilonia en los días de Abraham, EUA está en crisis. El pantano en el que se ahoga EUA, no es el laberinto burocrático que heredó de su predecesor, sino el cenagal de odio y alienación que envuelve a la sociedad. Los judíos en la administración de Trump tienen un papel clave que desempeñar en el drenaje: para empezar, trabajar en su unidad y, así, sacar el corcho que obstruye el drenaje. Si empiezan a cultivar una ‘unidad positiva y verdadera’, como dijo el Rabino Lubavitj, liberarán los poderes de unidad que se remontan a la formación del pueblo judío.

Pero no debe terminar ahí. La unidad debe abarcar a todo el pueblo judío y, posteriormente, a toda la sociedad de EUA. Tikkun Olam comienza dentro, pero no debe terminar allí. Cuando la gente expresa diatribas antisemitas como las de Mel Gibson, ‘los judíos son responsables de todas las guerras del mundo’, implica que creen que es nuestra responsabilidad arreglarlo. Incluso nuestras fuentes nos dicen: ‘Ninguna calamidad viene al mundo sino por causa de Israel’ (Talmud, Masejet Yevamot, 63a). Porque la gente lo siente en su interior, siempre y donde quiera que haya crisis, los judíos serán considerados responsables. Y, somos.

Si yo fuera Donald Trump, presionaría a los judíos para que se unan. No violentamente, pero ciertamente les haría ver que esto es lo que espero de ellos. Incluso un antisemita rabioso como Henry Ford veía el papel que los judíos debían desempeñar: ‘Los reformadores modernos, que construyen sistemas sociales modelo, harían bien en examinar el sistema social bajo el cual los primeros judíos fueron organizados’ (El judío internacional -el principal problema del mundo). Si Ford pudo verlo, ¿por qué nosotros no podemos?

Cuando nos unamos, inmediatamente se reflejará en el mundo entero. Como dijo Ford, la humanidad busca seguir el ejemplo de los judíos. Y como los judíos están separados unos de otros, necesitan recordar su llamado.

No debemos esperar a que nos obliguen. Debemos recordar que la separación entre nosotros está creciendo precisamente para que nuestra unidad crezca y cubra nuestro odio con amor mutuo, como lo hicieron nuestros antepasados. Cuanto antes empecemos, más fácil será drenar el pantano de odio que se extiende en EUA.
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JPost: “¿Puede haber nazismo en EUA?”

Jerusalem Post publicó mi nuevo artículo “¿Puede haber nazismo en EUA?”

A principios de los años de 1950, Ashlag escribió: “No hay esperanza de que el nazismo muera con la victoria de los aliados, porque mañana los anglosajones adoptarán el nazismo” ¿Podría tener razón?

Después de setenta incidentes de amenazas de bomba dirigidos a JCC [centros comunitarios judíos] en todo Estados Unidos, dos cementerios vandalizados (uno en St. Louis y otro en Filadelfia), una maestra en Texas, que fue despedida por un Tweet que incluía la frase “mata algunos judíos” y tras swastikas e insultos raciales pintados en carros, un edificio y una escuela, cerca de Búfalo y un administrador de CUNY quejándose de tener “demasiados judíos” en la plantilla, podemos oficialmente decir que existe antisemitismo en EUA. Finalmente, los líderes judíos sienten la suficiente confianza para hablar de una “pandemia mundial” sin excluir a EUA del panorama.

La intensificación del antisemitismo no es coincidencia. Es resultado de un proceso natural y obligatorio, por el cual, mientras más egoísta se vuelve la sociedad, más propensa es hacia el antisemitismo. En el libro, Como un manojo de cañas: por qué la unidad y la garantía mutua están en la agenda del día y en el sitio de internet, “Why do people hate jews”, muestro que sin importar la procedencia, más allá de cierto nivel de egoísmo, el antisemitismo debe emerger de la misma forma que hay un límite para la cantidad de sal que puede disolverse en agua, antes de que comience a verse.

Egoísmo vs ley de unidad

Maimónides, Midrash Rabá y muchas otras fuentes nos hablan de que en el tiempo de Abraham el patriarca, Abraham observó a sus paisanos construyendo la Torre de Babel. Notó que los constructores se estaban volviendo cada vez más centrados en sí mismos y alineados, lo cual lo impulsó a buscar una explicación. El libro Pirkey de Rabí Eliezer (capítulo 24) ilustra cómo los babilonios “querían hablar entre sí pero no conocían el lenguaje del otro ¿qué hicieron? Cada uno tomó su espada y pelearon entre ellos a muerte. En realidad, la mitad del mundo fue masacrada ahí y de ahí se dispersaron por el mundo”.

Este odio preocupó a Abraham y se preguntaba quién o qué estaba causando este cambio. De acuerdo a Maimónides, Abraham “comenzó a reflexionar día y noche, en cómo era posible que esa rueda siempre girara sin conductor” (Mishné Torá, capítulo 1). Al hacerlo, descubrió una fuerza unificadora que es la raíz de la creación y llamó a esa fuerza, “Dios”.

Abraham se dio cuenta que para asegurar una buena vida, la gente no necesitaba postrarse ante este Dios ni ofrecerle sémola, como hacían sus paisanos en esa época. Todo lo que necesitabas hacer con el fin de ser feliz y resolver el odio, era elevarte por encima de él y unirte. Pero cuando Abraham sugirió que los babilonios se unieran en lugar de pelear, su rey, Nimrod, lo expulsó del país.

Mientras el exiliado Abraham deambulaba hacia Canaán, la gente “se unía a su alrededor y le preguntaba acerca de sus palabras”, escribe Maimónides. “él enseñó a todos … hasta que miles y decenas de miles se reunieron a su alrededor y ellos son el pueblo de la casa de Abraham. Él plantó su precepto en su corazón, compuso libros acerca de ello y enseñó a su hijo, Isaac. E Isaac enseñó y advirtió, e informó a Jacob y lo designó maestro, para sentarse y enseñar…y Jacob, nuestro Padre, enseñó a sus hijos”.

Finalmente, una tribu que conocía la ley de unidad fue formada, también el odio por esa ley y por los que la defienden.

Unos siglos después, Moisés quiso hacer lo mismo que Abraham. Él deseaba unir a su pueblo y enfrentar la fiera resistencia del faraón. Como Abraham antes que él, Moisés huyó con su pueblo, pero esta vez eran millones y por lo tanto necesitaban una “actualización” del método de conexión de Abraham.

La actualización fue la Torá –una serie de leyes que se reducen a un solo principio, el cual el viejo Hillel describió muy simplemente: “Aquello que odias, no se lo hagas a tu prójimo; esta es toda la Torá. El resto es comentario; ve a estudiar” (Shabbat, 31ª). Bajo la guía de Moisés, las tribus hebreas se unieron y se convirtieron en nación, pero sólo hasta que se comprometieron a ser “como un hombre con un corazón”. La nueva nación obtuvo su nombre, Israel, de su vocación, ir Yashar-El (directo a Dios) -lograr la misma unidad de la fuerza que Abraham descubrió.

Inmediatamente después de convertirse en nación, a Israel se le dio la misión de completar lo que Abraham había intentado lograr cuando por primera vez comenzó a hablar de unidad por encima del odio- que el mundo entero se beneficie del método. “Moisés deseaba completar la corrección del mundo en ese momento. …Sin embargo, no tuvo éxito a causa de las corrupciones que sucedieron en el camino”, escribió Ramjal en su comentario a la Torá. Pero cuando Israel logró la unidad, se le dio la tarea de transmitirla, o como lo expresa la Torá, ser “luz para las naciones”.

Cuando el ego extiende la ruina, los judíos son culpados

Después de que se formó la nación judía, los judíos conocieron muchas altas y bajas. Cuando la unidad prevalece entre nosotros, prosperamos. Cuando el ego toma el mando, sufrimos. Pero cuando el egoísmo de nuestros ancestros llegó a tales niveles que no podían tolerarse entre sí, sina’at hinam (odio infundado/sin base) explotó entre ellos y debilitó su fortaleza. Finalmente, el líder de la legión romana en Judea. Tiberio Julio Alejandro, judío él mismo, su propio padre había recubierto de oro las puertas del Templo que él destruyó, exilió a los judíos de la tierra de Israel. En palabras del Maharal de Praga: “El Templo fue arruinado a causa del odio infundado, porque sus corazones se dividieron y no eran dignos del Templo, el cual es la unificación de Israel” (Netzaj Israel).

El odio que nos destruyó entonces, aún persiste. Y aún así, la semilla de unidad vive dentro de nosotros y es nuestra única fuente de fortaleza. Por siglos, nuestros sabios han hecho énfasis en que la unidad es la llave de nuestra salvación. El libro Maor VaShemesh escribe, “La primera defensa contra la calamidad es amor y unidad. Cuando existe amor, unidad y amistad entre todos en Israel, ninguna calamidad puede caer sobre ellos”. Asimismo, El libro de la conciencia escribe, “En cada generación, se nos ordena reforzar nuestra unidad para que nuestros enemigos no gobiernen sobre nosotros”.

Aun cuando la semilla de unidad existe dentro de nosotros, mientras estemos desunidos, no podemos ser “luz para las naciones” y no estamos extendiendo la unidad al mundo, como Abraham y Moisés lo intentaron. Al mismo tiempo, la humanidad se vuelve cada vez más egoísta. Nuestro egoísmo es tan intenso que, incluso cuando sabemos que estamos arruinando el futuro de nuestros hijos al contaminar el planeta, simplemente no nos importa tanto como para detenernos. Entendemos que el pluralismo es importante y el liberalismo es vital para la sociedad, pero cada uno es tan narcisista que no puede escuchar al otro, mucho menos unirnos por encima de nuestras diferencias. En tal estado, el odio hacia los judíos se intensifica porque tenemos la llave para sobreponernos al egoísmo y al mismo tiempo, nuestro egoísmo rechaza ese remedio, como el rey Nimrod y el faraón. Aquí es cuando la situación se vuelve peligrosa para los judíos.

En los días más prósperos de la monarquía española, por ejemplo, cuando su orgullo y confianza estaban en su punto más alto, el hacha cayó sobre los judíos. A pesar de su inmersión en la sociedad española y su alejamiento de su propia religión, los judíos fueron culpados por todos los problemas de España, expulsados, torturados y asesinados por la inquisición, bajo el liderazgo de Torquemada, quien -como Tiberio- era de ascendencia judía. El siglo pasado, Alemania estaba en la cima del mundo. Pero al caer, volcó su ira sobre los judíos. Cuando Adolf Hitler no pudo expulsar a los judíos, porque nadie los recibía, simplemente los exterminó.

Balanceándose entre nazismo y unidad

El Libro del Zóhar escribe, “He aquí, cuán bueno y cuán placentero es para los hermanos también sentarse juntos. Esos son los amigos mientras se sientan juntos, y no están separados el uno del otro. Al principio, parecen como gente en guerra, deseando matarse entre sí. Después regresan a estar en amor fraterno…Y ustedes, los amigos que están aquí, como estaban en agrado y amor antes, de aquí en adelante tampoco se apartarán…y por su mérito habrá paz en el mundo” (Aharei Mot).

Similar a El Zóhar, su gran comentador, Rav Yehuda Ashlag, escribió que “la nación israelí ha sido construida como una puerta, con la cual el mundo puede entender el agrado y la tranquilidad en el amor a otros”. Como Ashlag, Rav Kuk escribió, “En Israel está el secreto de la unidad del mundo” (Orot Kodesh).

Tanto como podamos odiar la idea, somos los portadores del método de corrección de Abraham, contra el egoísmo que separa y destruye nuestro mundo. Si no implementamos entre nosotros este método de unirnos por encima de nuestras diferencias, las naciones nos culparán de sus aflicciones y nos castigarán una vez más. Pero si lo implementamos entre nosotros, el mundo entero vendrá a aprender cómo. El antisemita más notorio en la historia de EUA, Henry Ford, reconoció la misión de los judíos hacia la sociedad en su libro, El judío internacional -el principal problema del mundo: “Los reformadores modernos, que construyen modelos de sistema sociales, harían bien en observar el sistema social bajo el cual se organizaron los primeros judíos”.

Por décadas, EUA ha ido por el camino de creciente egoísmo, alienación y aislamiento social. Desde hace varios años, la depresión ha sido la principal causa de enfermedad en el país y la desesperación está creciendo rápidamente. Si un libro titulado La epidemia del narcisismo: viviendo en la era del privilegio puede llegar a la lista de los más vendidos de The New York Times y los millennials definen su medio ambiente como la cultura de “Yo,Yo,Yo”, sabes que el país está al borde de la implosión. Y cuando la sociedad colapse, fácilmente podría tomar la forma de nazismo o fascismo extremo.

Pensamos que la Alemania nazi fue un evento de una sola vez. Pero decir “Nunca más” no evitará que la historia se repita. Nos olvidamos que no fueron los alemanes quienes inventaron la estrella amarilla, sino los británicos, desde 1218.

A principios de los años 1950, Rav Yehuda Ashlag escribió en Los escritos de la última generación: “el mundo erróneamente considera al nazismo un resultado particular de Alemania. En verdad…todas las naciones son iguales en eso; no hay ninguna esperanza de que el nazismo muera con la victoria de los aliados, porque mañana los anglosajones adoptarán el nazismo”.

Si los judíos de EUA no toman su vida en sus manos y se fuerzan a sí mismos a unirse por encima de su mutuo desagrado, los estadounidenses los forzarán a hacerlo a través de derramamiento de sangre. No hay más tiempo. Los judíos deben dejar de lado todas sus diferencias y unirse, porque la unidad es la única salvación del pueblo judío y porque cuando nos unimos, somos luz para las naciones, damos al mundo lo que Abraham tenía destinado para que lo tuviera la humanidad, desde hace casi cuatro milenios y es lo que el mundo tanto necesita en la actualidad.
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