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Los constructores de una nueva realidad

Pregunta: Si el Creador se revela entre nosotros y no en cada persona de forma individual, ¿cómo siente cada persona este campo de una sola fuerza?

Respuesta: Lo espiritual es el otorgamiento. El otorgamiento es algo que se revela por fuera de todas las personas en vez de hacerlo dentro de uno. Dentro de nosotros sólo podemos sentir lo que sentimos ahora: la imagen que llamamos este mundo.

Por lo tanto, si yo quiero revelar algo por encima de mi existencia corpórea, algo por fuera de lo que sucede en mi cuerpo animal, necesito construir un cuerpo nuevo, diferente. Este cuerpo es llamado la unificación entre las personas. Dado que también se crea a partir de cuerpos de animales, nosotros construimos un nuevo cuerpo entre nosotros, que se eleva entre nosotros, y siente nuestra realidad por fuera del cuerpo. Esa realidad es llamada el mundo espiritual o realidad superior, puesto que contiene todas las fuerzas y cualidades, el programa de creación, y su objetivo. Todo se encuentra allí, entre nosotros. Ese campo, la fuerza superior, nos controla. Esta es llamada Luz, Creador, Elokim, y muchos otros nombres.

Por lo tanto no tenemos otra opción sino construir la unidad entre nosotros. Al esforzarnos hacia esta unidad, incluso de manera egoísta, despertamos una cierta influencia de esta en nosotros y empezamos a sentirla en el grado llamado Lo Lishmá. Entonces ésta nos afecta cada vez más, y empezamos a sentir esto en el primer grado espiritual, y luego con mayor intensidad. El poder de nuestra unificación determina el poder de la Luz que Reforma, la sensación de otorgamiento que se está revelando. Sin embargo, todo esto se revela entre nosotros.

Tal es nuestro trabajo. Sólo tenemos que tratar de imaginar este estado constantemente de una manera más auténtica y real, y adjuntar a él todo lo que sabemos de la ciencia, la psicología y las relaciones entre nosotros. Y entonces verás cuán verdadero es. De repente, todo se unirá.

(77445 – De una lección en New Jersey del 10 de Mayo del 2012, Shamati)

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Una pantalla es muy simple…

Pregunta: ¿Puede una persona adquirir una pantalla anti egoísta, si ésta sólo puede adquirirse a través del grupo? ¿O es el Creador el único que puede darnos una pantalla?

Respuesta: La Luz llega a través del grupo en respuesta a mi petición y construye una pantalla dentro de mí, la cual me ayuda a elevarme por encima de mi ego y a conectarme con el grupo. Una pantalla es un nexo de unión entre el grupo y yo, o entre el Creador y yo, que es la misma cosa. Ésta me ayuda a superar el egoísmo y, una vez que yo me eleve por encima de mí mismo, me conecto con la Luz, con el Creador, con la esencia del grupo que se revela en el centro del grupo.

No necesitamos otra cosa diferente a la pantalla. Existe mi deseo y existe el grupo en el que se encuentran la Luz y el Creador, y la pantalla me ayuda a conectarme con ellos. Así es como yo entro en el mundo espiritual: en el centro del grupo.

(77696 – Del 4º seminario en la Convención de New Jersey del 13 de Mayo del 2012)

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El criterio del éxito

Pregunta: Cuando una persona estudia de acuerdo al método integral, ¿cómo puede evaluar más adelante si ha tenido éxito en sus estudios?

Respuesta: Si la persona fue capaz de estar en contacto constante con su entorno, ya sea de manera virtual o física, y este contacto le sirvió como una forma de salir de sí misma e ir hacia adentro del sentido y sensación comunes, hacia el pensamiento y el movimiento comunes, hacia adentro de la búsqueda y el análisis de la meta, entonces el tiempo que invirtió, definitivamente no fue en vano. En otras palabras, salir de sí mismo hacia “afuera de sí mismo” debe ser una aspiración constante, así debe ser el movimiento de la persona, y entonces la vida será diferente.

(77345 – De una lectura introductoria “Ser un hombre, el futuro de la educación”, del 27 de Febrero del 2012)

Todos toman

Lo que determinas

Viviendo las preocupaciones de los demás

Pregunta: ¿Qué quiere usted decir con la noción del “amor“?

Respuesta: Me refiero a que cada uno de nosotros viva constantemente las preocupaciones de los demás.

Esto funciona de la misma manera en el grupo, donde comenzamos a trabajar de manera práctica para que cada uno de nosotros desee crear el estado de mayor comodidad para los demás. Es decir, yo tengo que comprender y sentir a los otros. Continuamente debo enviarles las señales apropiadas: verbales, físicas, pensamientos, etc.

Yo debo existir dentro de la garantía mutua con ellos, donde cada uno de nosotros les proporciona a todos los demás una actitud o sensación entre nosotros, que estoy seguro que al influirles, recibiré la misma influencia de ellos hacia mí. Por lo tanto, constantemente ascendemos juntos por encima de nuestro egoísmo, en cualidades opuestas. Este tipo de trabajo mutuo es la tarea más importante en el grupo.

Después de adoptar este método, sentiremos constantemente que descendemos repetidamente hacia el egoísmo, a la “gravedad” y a la aparición de diversos obstáculos. Esto continuará hasta la corrección completa, hasta que nos elevemos plenamente por encima del egoísmo.

Sin embargo, en cualquier estado dentro del grupo, e incluso fuera de este: en casa y con los demás, inmediatamente me enfoco en la misma idea, en la misma práctica. Y como resultado, seré capaz de interactuar correctamente con el mundo entero.

(77260 – De una Charla sobre la educación integral del 27 de Febrero del 2012)

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¿Cómo podemos alcanzar Atzmuto?

Pregunta: El Creador nos lo da todo, Él nos da a los traductores, las salas de estudio, los centros de aprendizaje, etc. ¿Por qué no nos conceden la corrección?

Respuesta: El Creador puede dárnoslo todo, pero no puede hacer que la creación lo alcance a Él y se vuelva similar a Él.

¿Qué significa eso de que el Creador nos concede las asambleas y nos ofrece la tierra? ¿Por qué creó Él nuestros congresos y los países en los que vivimos? ¿Para qué los necesitamos? Podríamos habernos quedado en el Mundo del Infinito, y eso sería todo. ¿Por qué hemos descendido a través de cinco mundos a este reino? ¿Para sentir los problemas y experimentar los estados por los que pasamos todos? ¿Quién los necesita? Si le preguntas a cualquiera en el mundo, verás que nadie los quiere.

El Creador hizo una sola cosa: ¡un punto!, Nada más. La Luz entró en el punto y comenzó a interactuar con él. La propiedad de la Luz es el otorgamiento, la cualidad del punto es recibir. Ellos constituyen dos estados opuestos: positivo (+) y negativo (-), un poder microscópico de la Luz (otorgamiento) y una pequeña fuerza de recibir contraria a ella. Estas dos fuerzas siguen evolucionando constantemente.

El Creador no hizo nada más que esto. El Creador es algo intermedio, externo, que se llama Atzmuto (Por Él mismo). Para alcanzar las propiedades de Atzmuto y ser capaces de percibirlo, tenemos que combinar ambas propiedades para que sean iguales, similares entre sí; la propiedad de la recepción debe volverse idéntica al atributo de otorgamiento. En otras palabras, la propiedad de recepción debe aprender a otorgar de la forma en la que lo hace el poder de dar.

Cuando nos volvemos iguales al atributo de otorgamiento (la Luz) comenzamos a equilibrarnos entre estas dos fuerzas, experimentando así la fuerza llamada Atzmuto, que creó tanto la Luz como el deseo. La Luz proviene directamente de Atzmuto y es de hecho su propiedad denominada “algo que surge a partir de algo”, mientras que el deseo egoísta representa “algo que surge a partir de la nada”. Sin embargo, ambos se derivan del Creador.

Por lo tanto, tan pronto como logramos similitud entre el deseo y la Luz, al hacerlos paralelos entre sí, comenzamos a sentir una tercera fuerza.

En la Cabalá, esta idea se expresa por medio de la idea de las tres líneas. La línea izquierda representa el poder del deseo (el egoísmo), la línea derecha simboliza el poder de la Luz (otorgamiento), mientras que la línea media, es la tercera fuerza que surge de la comparación entre las dos primeras.

Cuando recibimos una parte que pertenece al deseo y al mismo tiempo, obtenemos otra parte de la Luz, las comparamos dentro de nosotros mismos de tal manera que se equilibren e igualen, así es como nosotros revelamos al Creador mediante la utilización de la línea media.

Aquí estamos hablando de leyes de la física, no hay nada más allá de ellas. Es igual en cualquier ciencia; nosotros utilizamos el método de comparación a fin de encontrar un tercer parámetro, el valor inicial. ¿Cómo más podemos definirlo?

Con el fin de conocerlo, tenemos que demostrar al menos dos de nuestras propiedades opuestas, de manera que al compararlas, otra persona pueda reconocer y entender quiénes somos. Sólo al contrastar diversas cualidades es posible comprender, medir, y pesar algo.

Esta es la razón por la que el Creador nos dio la posibilidad de existir entre un “más (+) y un menos (-)”. Al recibir de Él, y comparar lo que hemos recibido, lo alcanzamos a Él. Esto se aplica a todas las esferas de nuestra vida. En la tecnología, nosotros determinamos cuál es la fuente de energía al saber quién es el consumidor. Sin el egoísmo o la Luz que fluye a través de nuestro ego, no podemos darnos cuenta o sentir con qué estamos tratando.

Después de que el Creador generó un punto negro que es opuesto a la Luz, siguieron evolucionando por su cuenta dos cualidades (más y menos). No hay nada más en juego. El acto de creación se detuvo en ese punto, además, vemos que el avance ocurre por sí mismo y se origina desde los dos opuestos. Ya no hay interferencia en Su nombre Atzmuto (Él, Sí mismo).

Nuestra naturaleza evoluciona constantemente. Esto significa que podemos pronunciar: “¡El Creador no existe!” Vemos que todo lo que nos rodea cumple con ciertas normas, la vida está definida por las rígidas leyes que existen universalmente.

Sin embargo, si nos esforzamos por encontrarlo a Él (alcanzar el nivel superior) tenemos que empezar a ser equivalentes. ¿Cómo?, sólo colocándonos entre “un más” y “un menos”. ¿Cómo nos ponemos en esa condición?, sólo si asociamos nuestro “menos” con nuestro ego y nos las arreglamos para vincular el “más” con el grupo.

Cuando hablamos de “nuestro ego” no nos referimos al deseo de festejar, beber, comer, entretenernos, o tener gran cantidad de tiempo libre. No. Nos referimos a nuestra resistencia a conectarnos con nuestros compañeros de grupo. Este es el único factor que hace la diferencia. Si seguimos tratando de unirnos con nuestros amigos más allá de nuestro ego, finalmente obtendremos tal fuerza dipolar, tal fuerza magnética, que seremos capaces de revelar al Creador dentro de ella. En este nivel de fusión con el grupo, surge la propiedad de Atzmuto.

 

Estoy hablando de las condiciones físicas y las leyes elementales. No podemos ignorarlas. El problema es que nosotros tenemos que estar situados dentro de este esquema. ¡Lo intentaremos!

(74143 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección 1)

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Un mundo correjido

Revisando la conexión con el grupo

Tenemos que entender que sólo hay dos estados en nuestra vida, en nuestra realidad: un estado de oscuridad, una sombra, o un estado de Luz, de conexión, de revelación del bueno y el benevolente. No hay nada en medio. Si al escuchar acerca de esto la persona constantemente trata de clarificar los estados por los que pasa, ya sea una sombra o la revelación del Creador, ella avanzará en la línea media.

Baal HaSulam, Shamati, artículo 8: “Cuál es la diferencia entre una sombra de Kedushá y una sombra de Sitra Ajra“: “En su lugar, todos los cambios están en los que reciben. Debemos observar dos discernimientos en esta sombra…”

El primero es cuando la persona aún puede unirse con los amigos, al superar los pensamientos acerca de la separación y la “confusión” de los sentidos. Ella aún puede superar la oscuridad y el ocultamiento; aún entiende que ha perdido la meta, el camino hacia el Creador.

Pero en general, nadie lleva a cabo una autocrítica real, “¿Por qué me siento de esta manera? ¿De dónde viene esta sensación?” yo no soy mi propio sicólogo, simplemente me siento bien o mal, como un niño. No calculo quién me envía esos pensamientos y esas sensaciones. Soy “cocinado” en ellas, y me hundo en mi cuerpo, como un niño pequeño.

Aun así la persona debe conocerse y examinarse a sí misma: “¿Qué han evocado mis sensaciones y mis pensamientos?” ¿Cómo puedo ascender por encima de mí mismo, por encima del estado actual? ¿Cómo puedo salir de este pantano tirándome de mi propio cabello?” La persona siempre se ve a sí misma desde un costado, “Si, estoy hundido en mi deseo egoísta. Si, este me controla. Es verdad, no me permite conectarme, no me deja levantarme para la lección, me fuerza a desconectarme, hace que la vida diaria y sus acontecimientos parezcan más importantes. Pero veo que estoy en un estado que es opuesto a la meta”.

¿Cómo puedo entender y reconocer esto? Cuando aún estoy conectado con algo externo, con el grupo. Aquí viene el momento de la verdad, puedo revisar si estaba conectado realmente con el grupo o no. Si no estaba conectado, sólo me siento a mí mismo: me siento mal, no quiero nada, etc. Más aun, ni siquiera trato de tomar esto en cuenta y simplemente fluyo sin ningún pensamiento o deseo en especial.

Pero si estuviera conectado con el grupo, si tuviera una alianza con los amigos, de acuerdo a la cual ellos tienen que ayudarme incluso si caigo y me dirijo en otra dirección, las conexiones internas permanecen, me preocuparía de cómo me ven ellos, y no olvidaría totalmente mi compromiso. Ellos me apoyarían y yo sería capaz de verme desde un costado y aclarar mis sensaciones.

Así estaría dividido en dos: mi propio yo y mi actitud hacia el grupo. Sólo entonces, al aferrarme a la conexión con los amigos, seré capaz de clarificar y revisarme y mediante eso, comenzar el ascenso que sigue al descenso. De otra manera, no tengo oportunidad; simplemente caigo y me voy. Entonces la persona puede superar el primer tipo de sombra, al justificar su actual estado y entender que le fue enviado por el Creador. Entonces ella puede pedir ayuda al Creador.

¿Por qué me vuelvo hacia Él? No para sentirme mejor, porque entonces estaría pidiendo anular mi inclinación al mal, la cual Él ha creado, al añadir la Torá como una especia para ello. Entonces debo pedir la especia, para que el poder del amor y el otorgamiento, el poder de la conexión venga de Arriba, y me permita avanzar hacia la otra línea.

“Cuando uno aún tiene la habilidad de superar la oscuridad y el ocultamiento que siente, justificar al Creador y rogar al Creador que el Creador abra sus ojos para ver que todos los ocultamientos que uno siente vienen del Creador”.

Cuando a la persona se le deja indefensa y sin una salida, cuando maldice al Creador, a los amigos, y la vida, aun así está viéndose a sí mismo desde un costado y de pronto ve una oportunidad para salir, puede exigir que el Creador lo ayude ¿Por qué? Porque ella no acepta el estado en el que la providencia del Creador parece mala, y no puede justificarlo a Él. La persona se siente mal porque piensa de mala manera del bueno y benevolente, al ser opuesto a Él. Si parece malo, es una señal de que soy opuesto al Creador.

Tenemos que construir un Masaj (pantalla) y la Luz que Retorna por encima de todas las situaciones difíciles. Incluso en las peores situaciones yo debo ver al Creador como su fuente, como la Luz que está llena de abundancia infinita, pero que está rota dentro de mí y se convierte en una mala sensación, en una sombra, en oscuridad, ya que mis atributos son opuestos al bueno y benevolente, opuestos del atributo de otorgamiento y amor.

Así avanzamos cada vez que clarificamos las cosas correctamente. Lo principal es descubrir constantemente este punto, “¿Qué siento?” “¿Quién me está enviando esta sensación?” Este es todo el principio de nuestro trabajo y esto es lo que divide a la humanidad en el 1% y el 99%.

(76939 – De una lección en la Convención en Brasil del 3 de Mayo del 2012, Shamati # OCHO)

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