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Un depósito común de energía espiritual

No importa cuán difícil aparente ser el alcance espiritual, en realidad, no hay nada más simple. Imaginen un sistema que está completamente unificado, sano, conectado entre todas sus partes, en sus más mínimos detalles. Todo opera en absoluta armonía y aspira a una sola meta, todo está dirigido hacia la conexión, a hacer un análisis común, en otras palabras, hacia el Creador, que existe entre nosotros.

Lo revelamos a Él como una consecuencia de la armonía que surge entre nosotros a través de nuestros constantes esfuerzos por conectarnos de forma armoniosa. Como resultado de encontrar la armonía dentro de nuestros deseos, revelamos la Luz que los llena.

¡El Creador está en nosotros! Estamos en el mundo de Infinito, así que revelemos al menos justo el primer grado, el grado más sencillo y pequeño de este estado perfecto. Revelarlo significa volverte correspondiente con este, volverte igual en cualidades, alcanzar el equilibrio con la Luz que lo llena al menos en el primer grado, Nefesh de Nefesh de Nefesh del mundo de Assiya.

Para esto es necesario lograr la igualdad de todas las partes de la vasija común ¿Pero cómo se puede lograr si la igualdad no puede ser medida? Lo único que puede medirse es la diferencia entre uno y otro, una Delta. Pero cuando las cosas son idénticas, no podemos evaluarlas porque perdemos la escala para medirlas ¿Cómo pueden ser comparados dos colores absolutamente negros, o cómo comparamos el blanco con el blanco? Necesitamos una cierta diferencia para evaluar las cosas.

Sin embargo, debemos verificar nuestra igualdad, porque si no soy completamente igual a otro no puedo considerarlo mi amigo, yo no estoy conectado con él mediante una mutua conexión abierta. Y es por esto que necesito dos cualidades: recepción y otorgamiento. Yo debo otorgarles a los del grupo como si fuera alguien grande en relación a los pequeños, dándoles la grandeza de la meta, el reconocimiento de la importancia del Creador y de los amigos. Y por otra parte, debo rebajarme al mismo grado en relación a ellos con el fin de recibir su influencia y su apoyo, al percibirlos como las personas más grandes de la generación.

En otras palabras, logro el máximo otorgamiento y el máximo grado al rebajarme a mí mismo. Y esos dos máximos me llevan a mi igualdad. No puedo construir la igualdad por sí misma, sólo al considerarme igual, esta igualdad no tiene ningún valor. La igualdad sólo se revela como consecuencia de dos estados extremos: el más elevado y el más bajo.

Y cuando todos en el grupo funcionan de esta manera: en el máximo y en el mínimo, dando todo al grupo y recibiendo fuerza, despertar, e inspiración de ellos, entonces es como si estuvieran conectándose por medio de un solo conducto abierto. Antes, todos solíamos conectarnos el uno al otro a través de conductos, a través de los cuales fluía la energía, pero ahora, todos se fusionaron y obtenemos un gran lago, un depósito común que está descubriéndose.
 (77934)
De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 5/15/12, Escritos de Rabash

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Siéntanse felices por cada oportunidad de conectarse

Al actuar en contra de nuestro ego y conectarnos más fuertemente, nosotros atravesamos 125 grados de ascenso, los cuales se dividen en Sefirot, Partzufim, y mundos. Cuanto más fuerte nos conectemos, más sentimos la fuerza interior que nos conecta, llamada el Creador. Por lo tanto atravesamos cinco mundos: Assiya, Yetzira, Beria, Atzilut, y Adam Kadmon y nos elevamos en el mundo del Infinito. Nosotros aprendemos acerca de todos estos estados en la sabiduría de la Cabalá y los incorporamos en la práctica internamente.

Con el fin de llenar esto de forma más eficiente, tenemos las convenciones. Es muy bueno que haya gente de todo el mundo en el salón de convenciones, con quienes no nos conocemos: hombres, mujeres, estudiantes veteranos que han estado estudiando durante años, y aquellos que acaban de escuchar acerca de la sabiduría de la Cabalá y quienes como “por casualidad” llegaron a esta convención. La conexión entre todos es posible y no requiere ninguna preparación previa.

Si tratamos de conectarnos de manera práctica, empezamos a sentir que algo está pasando en el interior: Se está revelando entre nosotros una fuerza especial, la cual es como si no hubiera existido antes y como si no la hubiéramos sentido. Esta fuerza se revela sólo en nuestro mundo, cuando empezamos a trabajar, al llevar a cabo realmente el consejo de los cabalistas, y entonces descubrimos la fuerza de conexión entre nosotros.

Por ello, los cabalistas estaban contentos con cada oportunidad para conectarse. Ellos entendieron que gracias a esta acción podían alcanzar la corrección y ver la realidad espiritual que está por encima de nosotros, descubrir la fuerza que nos dirige y nos lleva a una meta determinada.

Esta es la única manera en la que podemos mirarnos a nosotros mismos desde arriba, como si existiéramos en los cuerpos físicos, y descubrir los mundos superiores, los estados que están por encima de este mundo. Esta es la única manera en la que podemos ver que este mundo no es real y recibir nuevos atributos, nuevos sentidos que nos permiten ver la dimensión espiritual superior que se eleva sobre el mundo corpóreo, y vivir en los dos mundos al mismo tiempo. Nosotros sentimos esto a tal punto que la persona comienza a sentir la eternidad y la perfección y no tiene miedo de la muerte en absoluto.

La persona no sentirá cuando su cuerpo muera, al igual que no siente cuando se corta el pelo o las uñas. Esto es así porque el cuerpo corporal pertenece al nivel animado, mientras que el cabello y las uñas pertenecen al nivel vegetativo, es decir, a un nivel inferior. Así que, si nos elevamos a un nivel superior denominado el nivel humano, el cual está simbolizado por la conexión entre nosotros, dejamos de preocuparnos por la pérdida del cuerpo bestial, el cuerpo puede vivir o morir, mientras que nosotros existimos en un nivel superior de existencia, que ya hemos alcanzado.

Esto es lo que debemos alcanzar y esta es la meta de la sabiduría de la Cabalá: Elevar a la persona a un nivel superior, a la existencia eterna para que no vivamos dentro de un cuerpo bestial, sino que vivamos la vida del alma. El alma es la sensación que se crea dentro de nuestra conexión. Así que el propósito de todas estas explicaciones es alcanzar la única meta, la conexión.

Nosotros realizamos el acto de conexión en las convenciones, para que a través de esta conexión, como una pequeña parte de la corrección general, sintamos la vida espiritual. Así nosotros creamos un sistema de Adam HaRishón (el primer hombre), al reunir sus partes y descubrir la vida espiritual en la que vive el sistema superior, el alma general.

(77265 – De la Convención en Brasil del 5/04/12, Lección 1)

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El difícil trabajo contra el egoísmo

Inicialmente nosotros estábamos unidos en el mundo del Infinito como uno, como un cuerpo cuyas partes son necesarias unas para las otras y totalmente interdependientes. Después de descender del Infinito a nuestro mundo, nos desconectamos completamente porque todo el espacio entre nosotros fue ocupado por el egoísmo, que nos aleja el uno del otro.

Este egoísmo está en constante crecimiento, y por lo tanto, mientras avanza la historia nos sentimos cada vez más imperfectos. Pero llega un momento en el que el egoísmo deja de crecer y alcanza la saciedad. Por eso las personas hoy en día son arrasadas por la desilusión y la desesperación, y la depresión está convirtiéndose en la enfermedad más extendida en el mundo.

El hombre está perdiendo el sentido de la vida. Anteriormente, él no se hizo ese tipo de preguntas puesto que el deseo egoísta creció constantemente dentro de él y lo empujó hacia adelante. Éste le dijo engañosamente: “¡Quieres esto y esto y lo otro! ¡Definitivamente, tienes que conseguir eso y ser más grande que todos los demás!”

Pero hoy llegó un momento en el que ya no queremos nada. Y además, la crisis general del mundo está desplegándose, lo que nos deja sin otra opción además de buscar una manera de cambiar la situación y lograr la corrección, donde la corrección se encuentra en orden ascendente de vuelta al mundo del Infinito y nos convierte de nuevo en un hombre. Sin embargo, esta unidad ya se ha alcanzado por nuestros propios esfuerzos, es decir, a través del trabajo en contra de nuestro egoísmo, por el bien de la unidad.

Este es el trabajo más odiado por nosotros, y nosotros no lo queremos. ¡Estoy dispuesto a hacer cualquier cosa, pero esto, cualquier cosa diferente a unirme con los amigos! ¡Me siento bien conmigo mismo, esto es cómodo! Después de todo, toda mi naturaleza es el deseo de disfrutar, y todo lo que necesito es llenarla. Sólo quiero el llenado.

Cada persona sólo piensa cómo hacer mejor las cosas para sí misma en cada momento. Nuestro organismo y el cerebro funcionan sólo para mantenerse en el estado más cómodo. Y así es como transcurre toda nuestra vida. Cada persona sólo piensa cómo hacer mejor las cosas para sí misma ahora y en el futuro. Todos nuestros cálculos giran en torno a esto y no somos capaces de pensar en otra cosa. Lo único que me importa es mi propio cuerpo. Resulta que estoy condenado a llevar la vida de un pobre y miserable animal, que trata de apoyar su cuerpo en todas las maneras posibles para que pueda vivir durante varias décadas y luego morir. Pero si toda la vida se reduce a sólo esto, entonces ¿cuál es el punto en ella?

Es por eso que nos es tan difícil trabajar en contra de nuestro egoísmo. Aquí existe un gran problema psicológico que nos impide reunirnos con otros en circunstancias en las que nuestro ego haya alcanzado su máxima expresión. Por eso, la ciencia de la Cabalá viene y nos explica cómo hacer esto por medio de la unión en un grupo pequeño.

A través del grupo comenzamos a atraer para nosotros esta fuerza especial que se oculta en la naturaleza y se llama la Luz que Reformas. Y si tratamos de extraer esta fuerza oculta desde dentro, ésta emergerá y hará maravillas para nosotros. Nos corregirá por completo, nos cambiará para que seamos capaces de conectarnos con otros. Y entonces comenzará a reunirse un grupo entre varios amigos, que se convertirá en un mini-modelo de la humanidad corregido en el cual se realizará nuestra unidad.

En vez de la anterior fuerza negativa del egoísmo, la cual nos separa en un estado roto y la cual tiene varios nombres (el Faraón, Amán, Bilam, Balak, y todos los “pecadores”, es decir las fuerzas de la desunión), en el interior de nuestra conexión, empezaremos para revelar la enorme fuerza positiva. Esta es la fuerza de la conexión que viene a sustituir a la fuerza negativa de la desunión y se llama el Creador. Esta es la fuerza de otorgamiento, la fuerza que nos hizo nacer y que nos une. En ella se revela el programa de la creación y su meta.

Es por eso que tenemos que unirnos en un grupo, puesto que, en virtud de ella sentiremos un estado superior, la presencia de una fuerza oculta superior, del Creador, que está entre nosotros. ¡Sólo tenemos que revelarlo! Esperemos que nos sintamos dentro de nosotros este despertar durante los seminarios, como resultado de nuestros esfuerzos por unirnos unos con otros. Esto puede ocurrir incluso a la persona que por primera vez se encuentra en una convención como ésta.
 (77268)
De la 1º lección de la Convención en Brasil del 5/3/12

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Difusión al alma colectiva

Uno en vez de miles de millones

Pregunta: ¿Qué debería hacer una persona para anularse a sí misma? ¿Cómo puede implementarse esto de manera práctica en el grupo?

Respuesta: Esto se debe a que deberían ser uno en vez de diez, en lugar de millones o de miles de millones, deberían ser uno. Esto significa que nosotros deberíamos sentirnos como uno. Si tú no puedes anularte a ti mismo ante los amigos, no podrás avanzar, ni permitirás que la Luz se revele. La primera restricción (Tzimtzum Alef) es la condición de acuerdo a la cual todo opera, y luego viene la parte siguiente, el próximo estado.

Pregunta: ¿Qué debería hacer yo para anularme a mí mismo? ¿En qué debería pensar?

Respuesta: Tú deberías pensar que quieres que los amigos lo alcancen todo y esto es lo único que te hará feliz. ¿Cómo piensa una madre acerca de su hijo? “Yo quiero que él lo tenga todo. No importa qué será de mí, lo importante es que él esté bien”.

 (76449)
 De la Convención en Vilna del 3/24/12, Taller 2

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La construcción mágica de las piezas del alma

Nosotros existimos como partes de un sistema, de manera similar a los elementos de un sistema electrónico. Por lo tanto, todo lo que nos ocurre se ajusta sólo a la forma que alcanza todo el sistema al final de la corrección.

Se nos dice: “El marginado no será apartado de Mí” y “Todo vuelve a su raíz”. Todo vuelve a su raíz, y todos juntos regresaremos a nuestra raíz general. Pero nosotros queremos acortar el camino, alcanzar la meta acelerando el tiempo (Ajishena), aquí y ahora rápidamente, entender y sentir lo que estamos haciendo tanto como sea posible, con el fin de realizar aquellas acciones de otorgamiento de forma consciente, con entendimiento, y no avanzar por el camino del sufrimiento (Beitó, o en su tiempo)

Existen dos problemas. Por una parte, yo tengo que estar de acuerdo en realizar las acciones de otorgamiento. Por otro lado, tengo que entender que debería calcular y preparar estas acciones altruistas. Estos dos tipos de trabajo son llamados “el trabajo en la mente” y “el trabajo en el corazón”, y ambos son opuestos a la naturaleza.

Por consiguiente, damos lo mejor de nosotros para organizar el sistema correcto a nuestro alrededor, como si estuviéramos conectados, como si nos amáramos los unos a los otros, como si nos complementáramos los unos a los otros, como si fuéramos ruedas dentadas en un sistema general, y como si nos conectáramos con el Creador, con el fin de traerle contento, y con toda la humanidad, con el fin de corregirlos y traerlos a la misma acción.

Todo esto es “como si”. Hacemos todo como si estuviéramos bromeando, como un pequeño niño que, habiendo puesto juntas las piezas de constructor, de pronto descubre que es un juguete. Él pensó que construiría un tractor, hizo su mejor esfuerzo, lo asemejó, y entonces descubrió que no es real, sino que es hecho de plástico y que no se mueve en absoluto.

Pero en nuestro trabajo, en el momento que construimos este “modelo”, esta “mentira”, sabiendo que es un juego pero construyéndolo de forma correcta de acuerdo a los pedidos de los cabalistas, la Luz que Reforma  nos influye de forma inmediata y hace que esto se vuelva real.

Este es todo el truco. Sólo necesitamos entender que así es como funciona. Tratamos de juntar las partes, en amor, otorgamiento, unidad, conexión, por medio de la fe por encima de la razón, no hay diferencia en cómo lo llamemos en nuestro nivel. Claramente, todo es falso. Pero tratamos de poner estas piezas de construcción juntas, y en relación a nuestros esfuerzos la Luz actúa y se transforma en un cuadro real.

  (72135)

De la Convención en la Arava del 2/25/12, Lección 7

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Unidad Arriba y abajo

Pregunta: Tenemos que ser imbuidos por el deseo del grupo, sino también debemos tomar el deseo de las masas. ¿Cuál es la diferencia?

Respuesta: Existe nuestro grupo, Bnei Baruj (BB), y existen las naciones del mundo. Incluso si una unidad (Σ) de naciones se levantará en el futuro, ésta sólo será capaz de generar un grito dirigido hacia arriba. Su unidad es buena para unirla a nuestra unidad. Y nuestra unidad, a su vez, se unirá al Uno (1).

Así que, existe la unificación de las naciones, existe la unificación entre nosotros, y existe la unificación de las naciones con nosotros, donde masas se incluyen en nosotros como las siete Sefirot inferiores de Bina. Es necesario tener la unidad interna abajo y la unidad interna arriba, y entonces nos unimos todos y nos fundimos con el Creador en un todo único.

De esta manera, nosotros, como las tres Sefirot superiores de Bina (GAR de Bina), debemos proporcionar la corrección de sus siete Sefirot inferiores (ZAT de Bina).

Pregunta: ¿Así que existen dos niveles de corrección: Nosotros nos unimos por el bien del otorgamiento, mientras que las masas necesitan corregir el egoísmo en el plano material?

Respuesta: Nosotros no corregimos nada allí entre las naciones. Nos conectamos con la gente y tomamos el deseo de ellos, lo cual nos ayuda a atarnos juntos aun más fuertemente y ​​a establecer una conexión con la Fuerza superior, con la Luz. Y la Luz actúa sobre ellos a través de nosotros.

En última instancia, nosotros somos los que estamos realizando el trabajo, y no las masas. Al no ser capaces de hacerlo ellos mismos, nos dan la fuerza para la corrección, y no más que eso. Es cierto que también ellos deben tratar de unirse, no obstante, nadie es capaz de realizar la unidad verdadera, ni siquiera nosotros. Sólo la Luz puede realizar esto. Y por eso, la cosa más importante es que ellos entiendan que sin la unidad entre ellos, no habrá una buena vida. Y nosotros tomaremos esta demanda, penetraremos en ella y absorberemos la profundidad de su amargo dolor y la transformemos en una oración.

(75238 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 8 de Abril del 2012, Escritos de Rabash)

Cuando un corazón habla, las palabras no son necesarias

Pregunta: Durante los seminarios sobre la conexión, es muy importante hablar desde el corazón sin ningún tipo de consignas o clichés. Si alguien se siente incapaz de decir algo, ¿es posible que el apoyo del moderador del grupo o de alguien más le ayude a decir unas pocas palabras?

Respuesta: Lo que pasa es que el mundo que queremos experimentar, el próximo nivel, no es verbal. No hay palabras, ni algún tipo intercambio de información, además de la información no verbal en el nivel de frecuencias que conocemos como nuestros pensamientos y sentimientos. Estas son las frecuencias especiales.

Hay gente que puede percibirlas. Porque cuando no conocemos a una persona, nosotros instintivamente nos sintonizamos en su frecuencia y, a veces captamos sus pensamientos. No hay nada sobrenatural en ello. Así, algunas personas sienten a otras a distancia. Todo esto se logra a través de una conexión con una capa superior de información común.

Pero nos conectamos no sólo con una capa de información egoísta, como los psíquicos, sino más bien, con un nivel superior de información que nos maneja y que es llamada la fuerza superior. Se llama superior porque, a diferencia de nuestra fuerza egoísta, esta es altruista y está construida con base en el otorgamiento, no en la recepción.

Es importante entender que nosotros influimos los unos en los otros sin palabras en el nivel de esta fuerza. Si nuestras palabras no se corresponden con nuestros pensamientos, entonces no tienen ningún efecto. Los resultados sólo pueden alcanzarse cuando queremos ser dadores. A pesar de que todavía no somos altruistas y realmente no buscamos la unidad, pero queremos alcanzar esto, aun así este deseo trabaja. Esto quiere decir que nuestro pensamiento y palabras no deben contradecirse entre ellas. Debe haber al menos algún deseo y aspiración en ello. Por lo tanto, nuestros pensamientos internos, las presiones internas y aspiraciones, que son llamados oración, son suficientes.

Hay casos en nuestro trabajo práctico, en los que la gente se sienta durante un par de horas en una de las filas sin decir una palabra. Rabash y yo practicamos el mismo enfoque durante las comidas u otros eventos en los cuales nos sentábamos durante 30 o 40 minutos en un silencio absoluto. Recuerdo que en ese momento pasaban por mi cabeza millones de pensamientos diferentes. Tú divagas por los rincones profundos de ti mismo, estás siendo expulsado, pero luego encuentras el camino dentro de los pensamientos correctos, y entonces te dejas ir nuevamente.

Así, la persona se enseña a sí misma la intención adecuada, porque sólo a través de una intención correcta, es posible penetrar, alcanzar, y entrar en el siguiente nivel superior de información.

(75314 – De la Convención en Vilna del 23 de Marzo del 2012, Lección 2)

Disolverse en el grupo

Todos nuestros muchos años de estudio (tenemos personas que ya han estado estudiando durante 10-15 años) sólo están destinados a hacerte llegar a un estado donde comienzas a trabajar en el grupo, cuando te das cuenta de que no hay nada más. Y todo lo que has hecho a lo largo de muchos años sólo pretendía finalmente hacerte entender que es lo único que puede cambiarte y revelarte que lo que deseas está justo delante de ti, a pesar de que ese es el último paso.

Normalmente nos toma mucho tiempo llegar allí, convenciéndonos a nosotros mismos y tratando de escabullirnos de alguna manera fuera de este, ir a algún lugar aparte. Estudiamos Cabalá, hacemos cualquier cosa que sea necesaria con respecto a la difusión — cualquier cosa, solo para evitar el trabajo de grupo.

Incluso una vez que ya entendemos que no existe ninguna otra solución, sin embargo, en el último momento, nos evadimos en la búsqueda de razones para no participar en este proceso. No podemos permitirnos cerrar nuestros ojos, lanzarnos en el grupo, como en el agua y desaparecer por completo en este. Pasará mucho más tiempo, meses, a veces incluso años, hasta que finalmente una persona entre en el grupo.

Pero nosotros podemos acortar este tiempo con nuestro esfuerzo conjunto, e intentaremos hacerlo.

La cantidad de tiempo que una persona ha estado estudiando no importa, tampoco su conocimiento, ni si es inteligente o no, fuerte o débil, persistente, estable o perezoso. Cuando entras en el grupo y te unes a su fuerza común, nos “desaparecemos” en el, te disuelves en las cualidades comunes de tus amigos hasta el punto en que adquieres la integración de todas sus capacidades, y todas ellas pasan a ser tuyas.

No hay necesidad de inventar excusas para justificarte, tales como todavía soy joven, todavía no estoy preparado para esto, tal vez después de algún tiempo, para la próxima Convención. ¡Ahora! ¡No deben existir otros pensamientos! No hay nada más que esto y esta es la acción que debemos tomar.

Y la acción es muy sencilla: tratar de realizar la así llamada Primera Restricción (Tzimtzum Alef), elévate tanto como sea posible sobre el egoísmo sin tomar en cuenta ninguna de sus persuasiones, razones, trampas y peculiaridades, debemos entender que esto nos señala las fallas en nuestra aspiración y en nuestra intención.

Cuando mi intención y mi aspiración no sean lo suficientemente fuertes, sentiré que algo me distrae. Y esta perturbación apunta hacia lo que necesito agregarle a mi intención para dirigirla seriamente y hacerla lo suficientemente fuerte en su tamaño y su dirección. En otras palabras, necesito estar encaminado directamente hacia la meta y tener suficiente fuerza para dirigirme hacia ella.

Es por esto que percibimos las perturbaciones como algo determinado. Nunca nos molesta, nunca nos enojaremos con nosotros mismos; por el contrario, cada vez que aparecen, nos elevamos por encima de ellas y nos dedicamos todavía más en estar más cerca de los demás.

Lo principal es tener paciencia hacia nuestros amigos, así como somos pacientes con los niños pequeños, nuestro niño pequeño favorito. No hay nada que podamos hacer sobre eso; eso también es nuestro egoísmo, que no nos permite conectarnos con otras personas y nos indica hacia donde debemos acercarnos y posicionarnos.

(75085 De la Convención de Vilna 23 de marzo del 2012, Lección 2)

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Un salto hacia la libertad

El atributo de otorgamiento se alcanza en el grupo, en la sociedad, bajo condiciones especiales que son descritas por los cabalistas desde el estado que fue preparado para nosotros mediante la fragmentación del Primer Hombre (Adam HaRishón), el alma general. Si usamos correctamente el pequeño entorno que nos fue dado, y en este, tratamos de llegar al otorgamiento mutuo, descubriremos que estamos en el exilio en Egipto.

Descubrimos que no hay forma de que podamos alcanzar la espiritualidad, al Creador, el atributo de otorgamiento, si no alcanzamos primero el amor de amigos. Pero todos nuestros intentos de llegar a la conexión y amor de amigos terminan en un fracaso total, como está escrito, “Los hijos de Israel lloraron por el trabajo”, porque descubrimos que construimos ciudades pobres, Pitón y Ramses para el Faraón, lo que significa que sólo incrementamos nuestro deseo de recibir.

Aun cuando llegamos a la desesperanza por este trabajo, no lo dejamos y gritamos: “¡sálvanos!” Después de todo, nuestro ego, el Faraón, no nos deja conectarnos, y si esto sigue así nunca nos dejará salir del exilio y alcanzar la conexión con la fuerza superior.

Este es realmente un llanto de desesperanza desde el fondo del corazón. Entonces una fuerza especial, general, llamada “Moisés” se revela. Esta es revelada en el grupo y pasa por muchos cambios. A veces se revela y a veces está oculta, hasta que estabilizamos esta fuerza colectiva y la colocamos contra nuestro ego.

Cuando estamos listos para pelear con nuestro ego colectivo que nos estorba para conectarnos, al colocar la fuerza colectiva de conexión llamada “Moisés” en su contra, comienza la lucha de vida o muerte ¡Sostenemos esta fuerza tanto como podemos e incluso por encima de nuestro poder! Aquí descubrimos en nuestro punto general la ayuda de Arriba ¡En este punto, el Creador dice: “Ven al Faraón, vamos a luchar juntos contra él”! Esto significa que Él está de acuerdo en conectarse con nuestro punto colectivo, y entonces nos saca de Egipto.

En el camino ocurren diferentes fenómenos, de los cuales nos habla la Hagadá, y tenemos que pasar por todo esto. Esto se refiere sólo a nuestros intentos por alcanzar la conexión y de alguna manera cumplir con esta. Eventualmente salimos de este estado, de nuestra incapacidad de conectarnos, y alcanzamos lo que queríamos. El método de conexión llamado la Torá se revela en nosotros en contra de nuestro ego y de nuestro odio.

Ahora aparece el sistema que podemos usar. Este es llamado la Torá, la Luz que Reforma, la cual comienza a influir en nosotros gradualmente con el fin de corregirnos. Existe el monte Sinaí que nos separa, el ego colectivo que obstruye el camino de la conexión entre nosotros. Cuando la Luz corrige el odio y lo vuelve conexión, esta montaña se convierte en la “montaña de Santidad”.

De esto se trata la festividad de Pesaj (de la palabra en hebreo que significa “dar un salto”), la cual simboliza las transiciones del exilio a la libertad. El exilio es mi incapacidad de conectarme. No sé cómo hacerlo, pero lo anhelo y lo exijo.

La redención simboliza el hecho de que se me dio una oportunidad, un sistema, un método que me permite corregir el mal en mí y convertirlo en bien. El bien significa la garantía mutua, el amor de amigos, en el cual descubro la fuerza que me permite cumplir con esta actitud y adherirme al Creador. Después de todo, Él es la meta que yo anhelaba desde el principio.

(74151 - De la 1º parte de la lección diaria de Cabalá del 1 de Abril del 2012, Shamati # 41)

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