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Los regalos de Abraham

Dr. Michael LaitmanPregunta: ¿De qué manera son los métodos espirituales de Oriente diferentes a la sabiduría de la Cabalá? Después de todo, al parecer, hablan de cosas similares.

Respuesta: Hay 3.800 religiones y creencias en el mundo. Todas las principales religiones en realidad procedían de Abraham, que vivió en la antigua Babilonia hace cerca de 3.500 años.

Abraham enseñó su método, es decir, la sabiduría de la Cabalá, a un pequeño grupo que él llamó Israel. Y dio regalos, u otras formas de fe, al resto de las personas. La Torá dice que Abraham dio regalos a los hijos de sus concubinas y los envió hacia el este, de donde todos estos métodos llegan de nuevo a nosotros.

La diferencia es que el método de Abraham posee la capacidad de corregir a la persona, algo que no existe en ningún otro método. La sabiduría de la Cabalá hace posible para nosotros atraer la buena fuerza que se oculta en la naturaleza y esta corregirá nuestro odio de uno hacia otro para amar. Esta buena fuerza se añade a nuestra naturaleza egoísta y nos convertimos en portadores de dos fuerzas. La integración de estas dos fuerzas hace posible que trabajemos con ellas, desarrollarnos correctamente y descubrir una forma adicional de la realidad que se encuentra fuera de nosotros.

La física moderna habla sobre la existencia de una realidad como esta. Además del universo, el mundo que vemos ahora, hay otras formas de la realidad. La sabiduría de la Cabalá hace posible para nosotros ir más allá del marco de las limitaciones de este mundo y ver los mundos superiores. Posibilidades como esta no existen en ningún otro método, ya que no contienen la Luz que Reforma. La singularidad de la Torá es que contiene una fuerza que corrige nuestra naturaleza y nos eleva por encima del ego a una naturaleza de otorgamiento y amor, ya que nos abre los ojos, como se dice, “Verás tu mundo en tu vida “(Berajot 17a).
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De  un programa de radio  israelí 103FM, 05/03/15

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laitman_75[1]Pregunta: ¿Qué es un “deseo”?

Respuesta: El deseo es  toda la materia de la creación, todo, excepto la Luz. El deseo es “algo creado de la nada”, y todos los derivados del deseo fueron creados bajo la influencia de la Luz.  Podrías preguntar: “¿El bolígrafo es también un deseo?”. No. Esto ya es una forma vestida sobre el deseo. El plástico de que está hecho el bolígrafo tampoco es el deseo; también tiene una forma depositada en él, que consiste de las moléculas y los átomos que  han recibido esta forma bajo la influencia de la Luz. Esto ya no es la materia en su estado puro; sencillamente no es un deseo puro.

Esta es precisamente la base  de la creación que intentan encontrar los físicos cuánticos en sus experimentos con el Hadron Collider y en otras investigaciones. Desean descubrir esta “célula madre” que constituye todo. Pero entre más se esfuerzan, descubren otras partículas secundarias adicionales. Sin embargo, nunca revelarán  esta partícula fundamental puesto que no es materia.

A la larga descubrirán que ésta no es materia sino que es el deseo. Pero, lo que no podrán revelar es lo que es el deseo en realidad Para esto hay que ya entrar en el mundo espiritual. Pero es precisamente esta fuente de la creación que el ser humano intenta descubrir en todas sus investigaciones de la naturaleza. La fuente es el deseo.

Sin embargo, al mismo tiempo, descubrirán por qué sentimos el deseo de tal manera, y por qué se nos revela en forma de estas partículas. ¿Pero a fin de cuentas, qué son estas partículas? Somos nosotros, nuestras cualidades. Por eso revelo el deseo en todas esas diferentes formas.

Cuando estos deseos unidos se agrupan, forman combinaciones  que poseen cualidades adicionales, que nosotros subdividimos en físicos, químicos, biológicos y etc. Pero básicamente, sin embargo, todo esto es el deseo en su forma pura, que adquiere diferentes formas y cualidades adicionales bajo la influencia de la Luz.

El problema que la ciencia no puede resolver surge en la frontera entre los deseos. Existen niveles del deseo llamados inanimado, vegetativo, animado y humano. Pero nosotros no podemos hacer que uno se convierta en otro, por ejemplo, no podemos hacer que un objeto inanimado se convierta en algo vivo. ¿Cuál es la diferencia entre un objeto inanimado y una planta? La diferencia es que algo vivo tiene la influencia adicional de la Luz de la vida, y eso es algo que nunca podemos añadir a la materia inanimada. Por eso es que la ciencia se acerca al fin.

Hay que entender que sólo existe el deseo. Y todo lo demás solamente son meras concepciones de este deseo.

(Extracto de la lección sobre El Prefacio al libro del Zóhar, correspondiente al 30 de diciembre 2009.)

Material Relacionado:

De la lección sobre “Prefacio al Libro del Zohar, 30/12/2009
A través de El zóhar avanzamos hacia la línea del Infinito
La escalera de los deseos
El mundo espiritual es el mundo de los deseos

La ciencia y la abstracción

laitman_2009-10_usa_0307_wPregunta a cualquiera que te dé una descripción de qué es la esencia de la materia, de la espiritualidad y del alma y obtendrás miles de opiniones diferentes, ninguna de las cuales habrá sido sopesada o será definitiva. Es porque estamos hablando sobre una realidad que está oculta para nosotros. La humanidad constantemente busca esa realidad pero nadie es capaz de señalar nada que sea claro, preciso y práctico

Esta búsqueda no puede realizarla la ciencia clásica, puesto que no percibimos la realidad oculta en nuestros sentidos. Tampoco puede lograrlo la religión puesto que ésta ni siquiera quiere revelar lo que está oculto. La filosofía, sin embargo, desea deducir lo que está por encima de nuestra naturaleza, utilizando el intelecto del hombre. Eso es imposible, pero los filósofos se apoyan en la capacidad de la mente para comprender lo que está muy por encima de ella.

La filosofía la constituye el esfuerzo de las personas que desean revelar el mundo espiritual sin transformarse. Eso resulta también imposible, puesto que la realidad se revela a través de nuestros deseos y nuestros sentidos. Si lo que revelamos puede medirse y verificarse y este conocimiento puede transmitirse a otros, entonces se trata de una ciencia.

Si la persona no tiene la sensación del mundo oculto, las conjeturas se quedarán en fantasías y no constituirán una ciencia. Pero, como decimos, no tiene nada de malo soñar, pero no se puede intentar establecerlo como la verdad. Por esta razón las personas le han perdido el respeto a la palabra “filosofía”, ya que habla de una “irrealidad” confusa. 

(Extracto de la lección sobre el artículo La sabiduría de la Cabalá y la filosofía http://www.kabbalah.info/es/table-of-contents/baal-hasulam/270 correspondiente al 04 de diciembre 2009.)

Expandir los límites de la realidad

laitman_421. Para todas las personas, el mundo se divide en una parte revelada y una oculta. La parte revelada es lo que percibimos a través de nuestros sentidos y la mente que está detrás de ellos. Podemos investigarla y confiar en nuestras conclusiones.

2. Estudiar el mundo a través de la ciencia ayuda a expandir los límites de la parte revelada del mundo. Gradualmente, se me van revelando las partes del mundo oculto. No solamente revelo el mundo directamente, sino que puedo confiar en las personas que lo han estudiado, como los doctores y los científicos. Puedo emplear sus conocimientos como si fueran propios. Después de todo yo no puedo descubrir todo el mundo por mi cuenta durante mi corta vida.

3. Incluso si yo pudiera comprender todo lo que me fuera posible abarcar en relación conmigo, el mundo continuaría dividido en las partes ocultas y las partes reveladas. Eso se debe a que existe una parte del mundo que nunca se revelará dentro de mis sensaciones. Nunca será revelado por la ciencia ni siquiera en un futuro lejano. Es por eso que es absolutamente imposible que percibamos esa parte del mundo. Y si no lo percibimos, entonces no podemos imaginarlo o estudiarlo.

Esta parte de la realidad que está oculta de mi alcance directo se revela con la ayuda de la ciencia de la Cabalá. Al seguir los consejos de las personas que ya la han revelado, también yo puedo revelarla y expandir mí alcance para abarcar toda la realidad existente, que se llama el Creador.

(Extracto de la lección sobre, el artículo Cuerpo y alma, correspondiente al 29 de noviembre 2009).

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La intención del otorgamiento es la herramienta de investigación de la ciencia de la Cabalá

fila_obyasnenie_100_wp[1]Pregunta: ¿Por qué para el estudio de las ciencias tradicionales no se necesita la Luz Circundante, pero para el estudio de la ciencia de la Cabalá es absolutamente necesaria? ¿En qué consiste la diferencia entre ellas?

Respuesta: Las ciencias regulares se estudian con ayuda del deseo egoísta y no se requiere que el investigador realice nada que no sea terrenal. Estas ciencias no se salen de los marcos de la investigación de la materia egoísta, nuestro deseo de recibir placer. Este deseo es el que nos hace creer que existe un mundo enorme alrededor de nosotros, el cual investigamos. Pero la realidad es que estamos investigando nuestro deseo interno en los niveles inanimado, vegetativo, animado y humano, que existen dentro de nosotros.

Todos los animales, las plantas,  la naturaleza inanimada, todo lo que estudiamos en nuestras ciencias terrenales se manifiestan dentro de nuestro deseo de recibir placer.

Por eso, como resultado, descubrimos únicamente nuestro deseo. A  esto se dedican todas nuestras ciencias: la física, la biología, la química, la astronomía, etc. Todo esto está dentro de nosotros.

La ciencia de la Cabalá también está dentro de nosotros. La única diferencia es que, la ciencia corriente examina nuestros deseos egoístas en su forma original, que se nos dio inicialmente, mientras que la ciencia de la Cabalá examina nuestros deseos después de que éstos han adquirido la intención de otorgar. Sin embargo, es necesario adquirir primero esta intención para llevar a cabo la investigación

Por eso, un investigador de nuestro deseo corporal de recibir placer no debe cambiarse a sí mismo. Él estudia los fenómenos que se manifiestan en su deseo egoísta. Para eso él necesita sólo su razón y lógica.

Pero un investigador que quiera estudiar lo que ocurre en el deseo de recibir placer con la intención de otorgar, en otras palabras: un cabalista, debe adquirir la intención de otorgar pues es su instrumento para la investigación.

(Extracto de la lección sobre La sabiduría de la Cabalá y su esencia, correspondiente al 16 de noviembre 2009.)

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