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Apuntando hacia el amor

El Man (maná en hebreo) no es el maná celestial que llega de arriba, sino una plegaria que la persona eleva desde abajo y con ella se satisface. Es el impulso hacia adelante, no la recepción, sino el objetivo, el empuje, el atrevimiento que le llena y por esto vive.

Sólo al apuntar hacia el amor la persona siente placer, que es llamado el dulce trabajo de amor, sin el cual no existe.

El llenado es solo la petición al Creador. Por eso la oración en hebreo es llamada “Tfilá”, de la palabra “Lehitpalel”, que significa juzgarse. Aunque no estás pidiendo nada a nadie, disciernes y te entiendes tú mismo. No es necesario que te dirijas a nadie; es suficiente que alcances la aspiración por la meta y no que alcances la meta en sí.

Sólo aquellos que trabajan en la corrección espiritual y que pasan todo por sí mismos pueden entender esto. Nadie más puede.  

Incluso para aquellos que se involucran en esto, incluso para aquellos que están comprometidos, toma mucho tiempo antes que la aspiración no sea para uno mismo sin alguna recepción, absolutamente desinteresada y se vuelva su necesidad interna. Pero este es el verdadero estado espiritual.

Así que, es específicamente en el desierto donde te alimentas del maná —eso es el estado ideal. No tienes ninguna otra aspiración ante ti más que el amor y el otorgamiento.

Ya no puedes usar más tu “Faraón” (ego) que yace en tu “maleta”, sino que ya empiezas a apuntar hacia adelante. Y luego, tu impulso aumentará tanto que sin esperar que este deseo crezca en ti, gradualmente empiezas a sacarlo y a cambiar en adelante.

Y entonces serás capaz de actuar. Como el Creador actúa en otorgamiento, tú lo harás, con la ayuda del Faraón, actúas trabajando en otorgamiento. Específicamente la fuerza oscura del Faraón te dará la capacidad de otorgar.
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De Kabtv “Secretos del Libro Eterno”, 25/mar/15

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El poder del deseo femenino

Dr. Michael LaitmanHemos oído hablar de los grupos de cabalistas de la historia. Estos eran especiales y se llevaban muy bien juntos en pequeños grupos que estaban conformados sólo por hombres.

Hubo casos en los que un padre le enseñaba a su hija, como Rambam, por ejemplo. O un hermano que le enseñaba a su hermana, como Moisés y Miriam. Hubo profetisas, mujeres que alcanzaron por sí mismas niveles de alcance espiritual muy elevados, pero en ninguna de las generaciones previas se acostumbraba dejar que las mujeres se unieran al trabajo en grupo.

En nuestros tiempos, sin embargo, estamos siendo testigos de cambios muy interesantes. Ya descubrimos, durante el tiempo de Rabash, que las mujeres también se sienten atraídas hacia la sabiduría de la Cabalá y la educación integral, ellas son guiadas por un deseo interno. Si la persona tiene un deseo interno, entonces todo está abierto ante ella.

Rabash fue el primero en cambiar el marco común, él organizó a las mujeres de sus estudiantes en un grupo que recibía sus artículos sobre la sociedad, sobre el trabajo en grupo, la conexión y ellas solían aclararlos con los otros materiales de estudio. Rabash arregló un lugar en el que las mujeres pudieran reunirse y escuchar las lecciones de grupo de los hombres.

Ésta fue una verdadera revolución. En el pasado las mujeres no podían acercarse a alguien que estudiara la Cabalá, pero Rabash les abrió este estudio a todas las mujeres. Él descubrió que ellas tienen ahora la misma deficiencia, el mismo punto en el corazón que los hombres. En realidad, vemos que las mujeres de hoy están aún más decididas a adherirse al camino espiritual que los hombres.

Esto, junto con la crisis global nos dio una oportunidad global para la corrección del mundo. Hoy en día no hay diferencias entre los hombres y las mujeres en el grupo. Ellas tienen las mismas funciones en la difusión de la sabiduría de la Cabalá y sobre todo en la educación integral. Estos roles son cada vez más similares por cada año que pasa, y las diferencias entre ellos son borrosas y de hecho desaparece; yo estoy muy contento con esto. Cuanto más fuertes sean las mujeres que participan en nuestro trabajo, en nuestra difusión, y en toda nuestra vida social, más estables y fieles somos al camino espiritual.
(120845)
De la “Convención virtual una América”, día uno del 11/16/13, Lección 1

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