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Los muros violados

thumbs_laitman_571_02Rabash, Carta 43, acerca de la festividad de Januca: Se nos dice en la canción “La fortaleza de mi salvación: “Los griegos se reunieron contra mí en ese entonces, en los días Asmoneos. Ellos traspasaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los aceites”. Para evitar que los pensamientos extraños y los deseos no invitados entren en el corazón, es necesario construir un muro que resguarde contra todo lo externo.

Este muro es llamado fe, y sólo con su ayuda, tiene el hombre la oportunidad de escapar. La Klipá griega se manifestó en el hecho de que el pueblo de Israel fue guiado por la mente externa, por la filosofía proverbial. Y esto está en contra de la fe… “Ellos violaron las paredes de mis torres y contaminaron todos los aceites”, en otras palabras, la iluminación y la vitalidad, que vinieron a causa de la fe se cerraron para los hijos de Israel.

Esta es una carta muy importante. Nos coloca en la actitud correcta hacia la vida en cuanto a nuestra guerra principal, la guerra contra la filosofía que quiere tomar el lugar de la sabiduría de la Cabalá. “Ustedes no tienen que alcanzar nada”, nos dice ésta, “Es suficiente n que reflexionen, imaginen algo. De hecho, tienen la mente y la imaginación, y eso es suficiente. No hay alcance, así que estudien, imaginen, discutan, y eso es suficiente”.

Este enfoque de los griegos nos lleva a una forma abstracta, además, ni siquiera aquel del que habla ciencia de la Cabalá, sin haberse siquiera investido una vez en la materia ni extraído posteriormente, y por lo tanto, tampoco discutido. No, su forma abstracta no se invistió en la materia, porque ellos nunca estuvieron en alcance espiritual. En vez de esto, al igual que muchas otras religiones y creencias, los griegos distorsionaron textos que hablaban sólo de una cosa: la revelación del Creador al ser creado.

Mientras tanto, esta es toda la ciencia; nuestros antepasados ​​hablaban sólo de esto; solo este conocimiento fue lo que recibió Moisés en el Monte Sinaí y escribió la Torá con base en él. Se trata de la revelación del Creador a “Israel”: a los que se dirigen directamente hacia Él (Yashar El) y llegan a la similitud de propiedades, a la adhesión con Él. Es en ese momento  que el ser humano alcanza al Creador en sus vasijas, deseos, corregidos por la Luz que Reforma (Torá).

Si leemos las fuentes primarias, creyendo que ellas no contienen alcance, que nosotros sólo necesitamos estudiarlas y seguir las órdenes del Creador, de acuerdo a lo que entendemos de la escritura, con esto queremos distorsionamos completamente la Torá y en vez de ir hacia la adhesión con el Creador, nos aferramos a nuestro pensamiento. Esto es un verdadero desastre.

Y así, de generación en generación, hasta el final de la corrección, la guerra se libra entre aquellos que alcanzan y aquellos que imaginan, los “filósofos malditos”, como los llama Baal HaSulam. Nosotros también tendremos que involucrarnos en esta batalla y tomar parte activa en ella, sin dejarla al azar. Es en esta guerra que revelamos la insignificancia del enfoque filosófico que permite discutir y filosofar sobre lo que uno no sabe nada, sobre lo que no logró al menos a través de un poco de alcance espiritual.

Esta guerra es contra todos los conceptos que contradicen la sabiduría de la Cabalá. De hecho, la persona no tiene nada que hacer en este mundo, excepto revelar al Creador. Ella no debe hacer nada más. Por eso, si hablamos de la filosofía de la vida, de un enfoque de la existencia humana, y no de departamentos de filosofía en los que se llevan a cabo conversaciones vacías sobre la base de sus propias vanas fantasías, entonces, este enfoque debe estar dirigido solo hacia la meta de la creación y no hacia alguna otra meta.

Partimos desde este punto de vista hacia Januca, la fiesta que simboliza esta guerra y nuestro éxito en ella. Januca es una fiesta muy espiritual: Todo en ella gira en torno al “aceite”, a la Luz. Y nosotros debemos interpretar correctamente su esencia: Aunque seamos pocos a escala mundial, si conocemos el secreto de “la jarra con aceite” y la encendemos, ella ilumina el mundo entero.

Sólo tenemos que construir correctamente todas las condiciones para que las molestias se conviertan en la “mecha” para la persona y que de esta manera la llama de la vela esté intacta. Por lo tanto, la persona llega a primer grado espiritual llamado “Januca” de las palabras de la Torá “Párate aquí” (Hanu, ko).

Además, es necesario promover este milagro, y por lo tanto, se acostumbra poner las velas encendidas de Januca junto a la ventana, de tal manera que todos las vean. Eso simboliza nuestra difusión porque nosotros le traemos al mundo el mensaje de cómo llegar a la Luz.

Pero ¿cuándo se despierta hacia esto la persona? Cuando ella descubre el “espesor” de su deseo. Y si trabaja correctamente, descubre que “los griegos violaron los muros de sus torres”. Si no tiene estas molestias, entonces ella no tiene nada que superar.

Es posible llegar a la Luz sólo a través de la revelación del mal cuando éste viola los muros, a través de la guerra y la victoria en ella. E incluso después de eso, es necesario encontrar una jarra con aceite y encenderla, de tal forma que haya un milagro.

Entonces, al final, todo ocurre por medio de la Fuerza superior, un milagro…

(121677 – De la 4º parte de la lección diaria de Cabalá del 11/28/13, Escritos de Rabash)